LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.

ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2023, Volumen 4, Número 2, p 1130.

DOI: https://doi.org//10.56712/latam.v4i2.673

El aporte de la educación religiosa escolar a los fines de
los sistemas educativos

The contribution of “educación religiosa escolar (ere)” to the purposes
of educational systems


Edwin Giovanni Becerra Duitama1

edwinbecerra.est@umecit.edu.pa
https://orcid.org/0000-0002-9736-4622

Universidad Metropolitana de Educación, Ciencia y Tecnología – UMECIT (Panamá)
Duitama – Boyacá – Colombia


Artículo recibido: 18 de mayo de 2023. Aceptado para publicación: 25 de mayo de 2023.

Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.



Resumen
La educación es uno de los pilares de la sociedad y la cultura. Desde su organización como
estructura, el ser humano ha velado por que la educación responda a las necesidades de cada
tiempo y de cada contexto, así han nacido los sistemas educativos, cada uno en una época
distinta y con finalidades adaptadas a cada necesidad. Sin embargo, todos los sistemas
coinciden en que la educación debe propender por la formación integral del ser humano, por la
construcción de su conciencia y para que busque adecuadamente el sentido de su existencia.
Para que estos propósitos formativos se logren, en Colombia existe la Educación Religiosa
Escolar (ERE) gracias a la Ley General de Educación (Ley 115 de 1994), que tiene dentro de sus
propósitos aportar a la formación integral del ser humano, por eso, se considera que la ERE
aporta a los fines de los sistemas educativos y a la educación del ser humano. En el presente
artículo se reflexionará en torno a estos aportes que la ERE hace a los sistemas educativos.

Palabras clave: educación, sistemas educativos, formación integral, educación religiosa



1 Licenciado en Filosofía y Educación Religiosa (Universidad Santo Tomás-Colombia). Maestro en Música
(Universidad Nacional Abierta y a Distancia-Colombia). Magíster en Pedagogía (Universidad Santo Tomás-
Colombia). Estudiante de Doctorado en Ciencias de la Educación (Universidad Metropolitana de
Educación Ciencia y Tecnología-Panamá)



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.

ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2023, Volumen 4, Número 2, p 1131.

Abstract
Education is one of the pillars of society and culture. Since its organization as a structure,
humanity has ensured that education responds to the needs of each time and context, thus
giving rise to educational systems, each in a different era and with purposes adapted to each
need. However, all systems agree that education should aim for the integral formation of the
human being, for the construction of their conscience, and for them to adequately seek the
meaning of their existence. In order for these formative purposes to be achieved, Colombia has
the “Educación Religiosa Escolar” (“ERE”) thanks to the General Education Law (Law 115 of
1994), which aims to contribute to the integral formation of the human being. Therefore, it is
considered that ERE contributes to the goals of educational systems and to the education of the
human being. This article will reflect on these contributions that “ERE” makes to educational
systems.

Keywords: education, educational systems, integral formation, religious education
















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Como citar: Becerra Duitama, E. G. (2023). El aporte de la educación religiosa escolar a los fines
de los sistemas educativos.LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades
4(2), 568–581. https://doi.org/



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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2023, Volumen 4, Número 2, p 1132.

INTRODUCCIÓN

La educación ha sido uno de los motores del desarrollo de la humanidad, responde a los intereses
de cada sociedad y de cada época para formar personas que respondan a los desafíos que
presenta el mundo. En cada momento y lugar, la educación ha intentado responder a los
profundos anhelos del ser humano y ha aportado en su propio desarrollo y progreso a través de
la transmisión y la generación de conocimiento.

En la medida que la educación fue avanzando como estructura, los académicos propusieron
sistemas que respondieron de manera “organizada” a los desafíos del mundo dando origen a los
sistemas educativos, que tienen una estructura y unos propósitos para ayudar en el proceso
educativo. En este contexto, en Colombia, existe la Educación Religiosa Escolar (ERE) como
propuesta formativa para aportar en los fines de los sistemas educativos, entre otros la
formación integral, la formación de la conciencia y en ayudar a las personas a encontrar el
sentido de la vida. El presente artículo reflexiona en torno a los aportes que la ERE hace a los
sistemas educativos y cómo la ERE es una parte importante en la consecución de los fines de la
educación en el contexto colombiano.

En un primer momento, se reflexionará en torno a lo que se entiende por educación y a algunas
de las dimensiones que conforman el proceso educativo; en segundo lugar, se reflexionará en
torno a algunas propuestas de sistemas educativos y a los propósitos que persiguen; y,
finalmente, se hablará sobre el papel que juega la ERE en Colombia en la consecución de los
propósitos de los sistemas educativos.

El papel de la educación en la formación de las personas

La educación contribuye en gran medida al desarrollo pleno de los seres humanos, tanto que, sin
ella, como dicen Luengo (2004) y León (2007), no podría hablarse de un humano en el pleno
sentido de la palabra. Así mismo, se puede decir que la educación permite al ser humano, desde
su capacidad racional, comprenderse a sí mismo, encontrar su propia conciencia, descubrir su
lugar en el mundo y trabajar por su propio perfeccionamiento, sin ella, como se dijo, difícilmente
el humano llega a ser y las personas no alcanzan su verdadero potencial. El ser humano es un
ser perfectible, desde que nace, comienza a relacionarse con el mundo que le rodea en búsqueda
de aprendizajes que le permitan superarse como ser inacabado. La educación, como proceso,
ayuda al ser humano a completarse y optimizarse, tomando siempre como referencia lo que la
sociedad y la cultura pretenden de él.

Pero, para León (2007), el ser humano no solo es un ser personal, sino que también es un ser
cultural; para ser humano plenamente se necesita asumir la propia cultura en su lenguaje, su
cognición y sus diferentes formas de pensar y ver el mundo, por tanto, la educación no puede
olvidarse de la cultura y la tradición, es por eso que el ser humano necesita aprender lo que no le
es innato, lo que no le fue dado desde su nacimiento y desarrollar lo que le fue dado por genética,
esto hace que los otros y la cultura sean fundamentales en su propio desarrollo. La educación
también es un proceso de socialización, mediante el cual se procura la adaptación y la
incorporación de las personas a su respectivo medio físico y social, mediante la transmisión de
generación en generación, el aprendizaje y la aprehensión de los elementos propios de su cultura,
tales como el lenguaje, las habilidades, las costumbres, las actitudes, las normas, los valores,
entre otros (Luengo, 2004; Mora-Olate, 2020).

Adicionalmente, tal como lo señala Luengo (2004), la educación es un proceso social, entendido
como el conjunto de influencias externas que permite que las personas, mediante la
socialización, desarrollen sus potencialidades internas y es necesario que tengan una interacción



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entre sus capacidades internas y las influencias que vienen del entorno; así como la cultura es
parte fundamental de la educación, las interacciones sociales también hacen parte del proceso
educativo. Se unen entonces estos dos aspectos de la educación: la cultura y la sociedad, ya que
se comprende la educación como el medio que se usa para ayudar a las personas a adaptarse a
su propia cultura y a su propia sociedad, por lo cual, este dinamismo se da mediante la selección
y transmisión de las condiciones culturales, sociales e ideológicas de la sociedad en un momento
determinado de la historia. Según lo dicho anteriormente sobre lo que se entiende por educar, es
momento de concretar lo que pretende la educación, es decir, cuál es su misión (o misiones
fundamentales).

Luego de haber hecho alusión a estos tres aspectos de la educación (como asunto personal,
cultural y social) es importante comprender lo que se quiere decir cuando se habla de educación.
En este caso, se recurrirá a la etimología para recordar que la palabra “educación” puede ser
derivada de dos palabras que, aunque parezcan diferentes, gustan mucho a la hora de
comprender lo que es la educación. Así, el vocablo latino educare, que hace referencia a la crianza
o a la nutrición y educere, que hace referencia a la guía o a la extracción de algo; se
complementan en lo que pretende ser esta parte fundamental de la sociedad (Luengo, 2004). En
suma, lo que se entenderá por educación tiene que ver con estas dos acepciones del latín: por
un lado, la educación como la crianza, como el acompañamiento de las personas a lo largo de
las facetas de la vida mediante la nutrición con los conocimientos que, según el sistema social,
son importantes para su desarrollo y, por otro lado, la guía que se le da a las personas para extraer
lo mejor de sí mismas y que sean sujetos que aporten valor a la sociedad en la que viven.

Mora-Olate (2020), señala que la educación tiene, dentro de su función en la sociedad, varias
misiones que está llamada a cumplir: en primer lugar, es importante tener en cuenta la misión de
crear un espacio de relaciones en el que los niños aprendan a vivir en cualquier presente y
conscientes del futuro que se puede vivir o que desean vivir; en segundo lugar, la educación tiene
como misión la exploración del bien, lo que es pertinente, la humildad, la sabiduría y demás
valores sociales, de manera que los seres humanos tengan una adecuada orientación moral que
ayude a construir la sociedad, de manera que las personas puedan dar lo mejor de sí mismas en
un permanente proceso de perfeccionamiento, en donde no se debe olvidar ninguna de las
dimensiones del ser humano: cognitiva, moral, afectiva, ética, estética, social, etc., (Luengo, 2004;
León, 2007).

La tercera misión de la educación, para Luengo (2004), es la de educar en todas las etapas de la
vida humana, no limitarse únicamente a las etapas escolares, es importante tener en cuenta esta
misión puesto que los seres humanos están en constante perfeccionamiento y siempre están
dispuestos a aprender y mejorar, por tanto, la educación debe responder a las necesidades de
cada persona en cada etapa de la vida. En cuarto lugar, Mora-Olate (2020) habla de la educación
como aquella que permite la influencia humana de unos y otros, la educación dentro de sus
misiones tiene el proceso de socialización y de interrelaciones personales que hagan que la
sociedad crezca y camine hacia el bien común; de la educación se desprenden los sistemas
educativos, ellos tienen otras misiones y funciones que complementan las misiones de la
educación.

Se sabe que la educación no siempre existió como un sistema organizado en ciclos o niveles.
Como lo recuerda Tiana (2011), los inicios de la educación estaban en la familia, el clan, los
preceptores (cuando se tenía una alta posición social); luego tuvo lugar el nacimiento de las
universidades con las artes liberales, el trivium y quatrivium en la edad media, y no fue sino hasta
la época de la revolución francesa cuando este proceso no solo se organizó en ciclos y niveles
consecutivos, sino que comenzó a ser manejado por el Estado, entre otras cosas como medio



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de normalización y construcción de los ideales del país, gracias a la facilidad de enseñar a todos
por igual y llevarlos a comprender y vivir los ideales estatales. De esta manera, con la
consiguiente evolución histórica de este modelo organizado, cíclico y constante, se dio origen a
los sistemas educativos como se conocen hoy día, y de los cuales se hablará a continuación.

Los sistemas educativos organizan el proceso educativo

Lo primero que se ha de decir del sistema educativo, según Brigido (2006), es que es un sistema
social, esto es que no se puede desligar el proceso educativo de una construcción social; la
educación se afecta y se construye a partir de las interacciones del contexto, y son las mismas
necesidades del entorno las que constituyen y van configurando el mejor sistema educativo que
la sociedad necesite. Por tanto, los sistemas educativos son el resultado de las interacciones
que se dan dentro de los propios contextos, por lo que se concluye que el sistema educativo es
parte fundamental de las sociedades modernas.

En la misma línea opina Muñoz (2015), cuando dice que lo complejo de los sistemas educativos,
como estructuras sociales, responde a que el mismo desarrollo humano es un proceso complejo
y que es difícil compaginar el desarrollo humano personal con el desarrollo humano social. Al
desglosar estas esferas de las que habla Muñoz se tiene que, dentro de la esfera humana, se
comprende a la persona como un ser biopsicosocial y que su propia naturaleza lo hace un ser
educable, por tanto, como se dijo antes, la educación hace que las personas lleguen a ser lo que
deberían ser. Ahora bien, la esfera social se refiere a lo que se ha dicho anteriormente sobre el
impacto de la sociedad en la educación, así, para Muñoz (2015), la influencia de los órdenes
filosóficos, económicos, políticos y culturales marcan las tendencias de los sistemas educativos
en cada sociedad y en cada momento de la historia. Las decisiones políticas y los intereses de
quienes gobiernan, van marcando los derroteros del sistema educativo que la sociedad va
teniendo en cada momento. Adicionalmente, es innegable que el sistema educativo es parte
fundamental en el desarrollo de los pueblos alrededor del mundo (Villareal & Abreu, 2018).

Para continuar con la comprensión de lo que es un sistema educativo, es necesario hablar sobre
lo que es un sistema. Dentro de las definiciones de sistema, se tiene a Peñate (2008) que dice
que el sistema es la suma de partes que, al funcionar de forma independiente o grupal, lograr
determinados resultados o productos. También Brigido (2006), afirma que el sistema es un grupo
de elementos que están integrados y que actúan entre sí de forma interdependiente; para esta
autora, estas tres características (integración, interacción e interdependencia) son esenciales
para el funcionamiento de un sistema.

Adicionalmente Peñate (2008), añade a las características dichas anteriormente, que los
sistemas se caracterizan por las siguientes: finalidad, proceso y contenido. La finalidad se refiere
a los objetivos del sistema, el proceso a cómo lograr esos objetivos y el contenido a la suma de
las partes que juegan papel importante en la consecución de los objetivos. Estas características
se ven reflejadas en los sistemas educativos como se verá más adelante. Luego de comprender,
grosso modo, lo que es un sistema, es momento de acercarse a la definición de sistema
educativo para seguir ahondando en la idea de la importancia social que tiene y de su papel
fundamental en la historia de la humanidad moderna.

Según Peñate (2008), hay que recordar que la educación es un subsistema dentro del gran
sistema que es la sociedad, por tanto, si la educación quiere mantenerse, debe asegurar que
responde a las necesidades y fines que tiene la misma sociedad. Como se ha dicho hasta el
momento, la sociedad influye bastante en la configuración del sistema educativo, también se
habló de características como finalidad, proceso y contenido, por tanto, el sistema educativo
debe estar atento a los cambios que requiera la sociedad, como también sus fines, por eso, la



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educación tiene que estar dispuesta a modificar sus fines, siempre y cuando lo requiera el
suprasistema social.

Hay que definir lo que se entiende por sistema educativo, Melgarejo (2013) señala que el sistema
educativo es el conjunto de las influencias educativas que un ser humano recibe desde el
nacimiento hasta la edad adulta a través de organizaciones, agentes e instituciones de la
sociedad que, mediante la transmisión de los conocimientos y la herencia cultural influyen en el
crecimiento social e intelectual de la persona. Se concluye, entonces, que no solo el sistema
educativo es un subsistema, sino que también dentro de este subsistema hay otros que lo
componen a saber: familiar, escolar, cultural que no son aislados entre sí, sino que confluyen y
se interrelacionan los unos con los otros.

Para Aguinaga (2017), en concordancia con Melgarejo (2013), el sistema familiar hace referencia
a personas y lugares donde la gente interactúa y aprenden los primeros valores para vivir en
sociedad, el sistema sociocultural, es el conjunto de espacios con fines educativos disponibles
en el entorno (bibliotecas, cines, ludotecas, teatros, etc) y, finalmente, el sistema escolar, hace
referencia a profesores, estudiantes y demás agentes de la educación formal y no formal de una
sociedad.

En este mismo orden de ideas, Sánchez (s.f.) considera que el sistema educativo es un
subsistema social, que se integra a los subsistemas familiar, ocio/consumo, de trabajo o vida
activa dentro del sistema social, sometido a unas reglas y exigencias que presta un amplio e
importante servicio a sus ciudadanos. Como se ve, está en la misma línea de Melgarejo, y sigue
insistiendo en la importancia que tiene la sociedad en la educación y viceversa, no obstante,
como se verá al final, hay que tener cuidado en cuanto a qué intereses y qué valores mueven a la
sociedad y, por consiguiente, al sistema educativo.

Por otro lado, Zayas y Gonzáles (2010) recuerdan que un sistema educativo es el conglomerado
o agrupamiento oficial de escuelas y el cuerpo administrativo que las trasciende y organiza. Se
entiende el sistema educativo como el grupo de escuelas, docentes, autoridades, edificios,
normativas que tienen vinculación con el estado y tienen que ver con el ejercicio de la educación.
Esta definición se aparta un poco de lo que se ha venido diciendo ya que reduce el sistema
educativo a lo escolar y, aunque tiene una vinculación al estado, no se vislumbra el impacto social
que las otras definiciones han tenido.

Díaz y Masaútis (2011) hablan del sistema educativo como un conjunto organizado de servicios
y acciones educativas llevados a cabo por el Estado o reconocidos y supervisados por él a través
de los Ministerios de Educación (o quien haga sus veces) en función de una normativa definida
a nivel nacional, departamental o estatal. El sistema educativo comprende los niveles de
enseñanza y otros servicios educativos. A su vez, éstos se organizan en distintas modalidades
educativas. Se vislumbra en esta definición un aspecto legal de vinculación del estado en el
funcionamiento del sistema educativo, como lo recordaba también el profesor Tiana (2011) en
su conferencia, en donde dice que el estado utiliza la educación como el motor de impulso de los
valores estatales o los valores de los gobiernos de turno.

Dentro de lo que se ha indicado, al menos, se pueden distinguir dos grupos, aquellos que piensan
el sistema educativo como parte de un sistema más grande y que también está compuesto por
pequeños subsistemas y los que lo piensan como una parte integrante del estado. La opción por
la que se decanta esta reflexión es la primera: pensar el sistema educativo como una parte del
todo (sociedad) pero también como la suma de unas partes (familia, escuela, cultura), que está
más allá del Estado y que, aunque es el estado el que influye en el funcionamiento del sistema



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educativo, se debería entender que el sistema es más grande o, al menos, está a la par del
sistema estatal.

Cuadrado (2012), hace un listado de funciones que cumple el sistema educativo, a saber: 1)
Transmisión de lo acumulado: Se refiere a la preocupación por enseñar lo que la humanidad ha
ido acumulando a lo largo de los siglos en cuanto experiencias y conocimiento: 2) Cohesión
social: Se refiere a la preocupación por que las comunidades sean capaces de compartir, incluso
con diferentes formas de pensar, de actuar y de ver el mundo. En este sentido, Ensuncho y
Almanza (2021) ponen como base de los sistemas educativos la cohesión social, y muestran la
importancia que esta tiene; 3) Función compensadora: Se refiere a la posibilidad que tiene la
escuela de brindar afecto a aquellos que no lo han tenido; 4) Reajuste social: Se refiere a la
posibilidad de brindar a todos las mismas oportunidades; 5) Reconstitución democrática: se
refiere a la preocupación por formar ciudadanos críticos que aporten valor a la sociedad.

Este listado puede resumir las funciones del sistema educativo, sin embargo, a la manera de la
definición de Melgarejo (2006), la cual hace del sistema educativo un todo y no solo una parte,
Brigido (2006), hace un desglose de las funciones del sistema educativo a partir de las diferentes
interacciones que tiene con la sociedad, así:

● En relación con el subsistema social y cultural: 1) Transmisión de la cultura: se refiere a
la misión de inculcar la cultura en la cual está inmerso el sistema; 2) Integración social
de la persona: se refiere a la posibilidad que da el sistema educativo de hacer que las
personas puedan vivir en sociedad; 3) Innovación: se refiere a la misión de producir nuevo
conocimiento y nuevas tecnologías a partir de la investigación; 4) Selección social:
aunque es polémica, se refiere a la organización social en niveles (estratos) a partir de
las posibilidades educativas.

● En relación con el subsistema político: 1) Formación política del ciudadano: se refiere a
que las personas puedan ejercer consciente y críticamente su función en la vida de un
país; 2) Democratización de la vida social: se refiere a la preocupación por formar al
individuo para ser partícipe de la toma de decisiones de un estado.

● En relación con el subsistema económico: 1) Articulación con el mercado de trabajo: se
refiere a la formación de capital humano que pueda ayudar a sostener la economía del
estado; 2) Desarrollo económico: a más nivel educativo, más nivel económico, al menos
desde el punto de vista de la autora.

Según Brigido (2006), también se tienen algunos rasgos distintivos de los sistemas educativos
que los diferencian de los demás subsistemas de la sociedad. Estos rasgos son los siguientes:
1) Unificación: Se refiere a que el sistema educativo está bajo el mando de una administración
central, esto implica controles uniformes que regulan y dinamizan el sistema; 2) Sistematización:
Se refiere a que el sistema es un conjunto de elementos interconectados dentro de un todo
unificado; 3) Diferenciación: Se refiere a que se distingue del resto de la estructura social; 4)
Especialización: Se refiere a los cambios que tiene que asumir el sistema para atender a
necesidades específicas.

Estas características, que se ven reflejadas en los sistemas, ayudan a comprender de una mejor
manera lo que un sistema es, unido a sus finalidades y a las definiciones que se han dado. Ahora,
es momento de indicar cuáles son los principios de los sistemas educativos desde la perspectiva
de Cuadrado (2012): 1) Pluralismo y libertad de enseñanza: se refiere a que nadie puede tener el
monopolio de la enseñanza, es un mundo con diferencias, plural, por tanto, así como hay libertad
de expresión hay libertad de enseñanza, siempre y cuando no se vaya en contra de la ley o de los
derechos humanos; 2) Autonomía: cada sistema debe definir sus ciclos y normas internas para



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avanzar dentro de los niveles que él mismo decida, ningún país debe imponer a otro un sistema,
sobre todo porque, como se ha visto, los sistemas educativos dependen del contexto social
donde se muevan; 3) Participación: Se refiere a que todos los agentes del sistema deben
participar en la consecución de los objetivos de este, nadie puede ni debe quedarse por fuera del
sistema.

Para finalizar es importante resaltar la perspectiva de Muñoz (2015) sobre los enfoques de los
sistemas educativos; para este autor, los sistemas educativos se comprenden desde tres
enfoques a saber:

● El enfoque sistémico: Este enfoque considera que los sistemas educativos están
conformados por cuatro subsistemas: 1) Subsistema teleológico: aquí se encuentran
presentes los fines de la educación, la misión y los objetivos institucionales; 2)
Subsistema sustantivo: se refiere al tipo de educación que se imparte o lo que se enseña,
aquí se encuentran los diferentes perfiles; 3) Subsistema metodológico: se refiere a la
manera como se van a lograr los objetivos de la educación; 4) Subsistema topológico:
se refiere al dónde de la educación, el contexto, el lugar, entre otros.

● El enfoque estructural: Este enfoque considera que los sistemas educativos manifiestan
las siguientes características: 1) Como institución: responden a la pregunta de cómo se
relaciona la institución con la sociedad en general; 2) Como organización: se refieren a
la organización interna de la institución; 3) Como comunidad: se refieren a las personas
que forman parte del sistema, sus metas, miedos, potencialidades, etc.

● El enfoque funcional: Algunos de los principios de este enfoque son los siguientes: 1) La
docencia: se refiere a la labor de enseñanza; 2) La investigación: se refiere a la
consecución de nuevos conocimientos y nuevas tecnologías; 3) La difusión cultural,
extensión y desarrollo: se refiere a cómo impacta el sistema en la sociedad; 4) La función
adjetiva: se refiere a todo lo que hace posible que lo anterior funcione de la mejor manera
posible.

Dentro de los sistemas educativos que se han definido, Colombia ha organizado su propio
sistema de manera que responda a las necesidades educativas del contexto y a los desafíos
planteados a nivel global. Así, en el sistema educativo colombiano, en primer lugar, hay tres tipos
de educación: formal, no formal e informal. La educación formal se refiere a la educación
mediada por niveles, impartida en establecimientos educativos, con pautas curriculares definidas
y que conduce a la obtención de grados y títulos; la educación no formal es aquella que
complementa y actualiza los conocimientos y habilidades laborales, esta no conduce a grados
ni a títulos, y la educación informal es el conocimiento libre proveniente de diferentes medios no
estructurados (Ley 115/94).

Dentro del sistema educativo colombiano, dentro de su educación formal, hay una serie de
niveles que son los que pretenden conducir a grados y títulos, los niveles del sistema educativo
colombiano son los siguientes (MEN, 2022): 1) Educación Preescolar: dentro de este nivel se
encuentran tres grados, de los cuales uno es obligatorio; 2) Educación Básica: dentro de este
nivel se encuentra la Básica Primaria que consta de cinco años (1º a 5º) y la Básica Secundaria
que consta de cuatro años (6º a 9º); 3) Educación Media: dentro de este nivel se pueden distinguir
la Media Técnica o la Media Académica y consta de dos años (10º y 11º). En el grado 11º se
obtiene el grado de bachiller (académico o técnico, según el caso); 4) Educación Técnica y
Tecnológica: dentro de este nivel se encuentran el Técnico Profesional (dos años), el Tecnólogo
(tres años), la Especialización Técnica (1 año) y la Especialización Tecnológica (1 año); 5)
Educación Profesional: dentro de este nivel se encuentra el Profesional Universitario (Cuatro a



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cinco años); 6) Educación Postgradual: dentro de este nivel se encuentra la Especialización
Universitaria (un año), la Maestría (dos años) y el Doctorado (cuatro a cinco años).

En cuanto al sistema educativo colombiano, este trabajo se centrará en los niveles de educación
básica secundaria y la educación media. Dentro de la Ley General de Educación colombiana
(1994) se enuncian los objetivos de la educación básica secundaria, que se pueden resumir de la
siguiente manera:

● Desarrollar la capacidad de usar el idioma castellano en todas sus formas.
● Desarrollar las capacidades lógico-matemáticas.
● Comprender el mundo en sus fenómenos biológicos, físicos y biológicos,
● Usar el conocimiento para la solución de problemas.
● Aplicar los conocimientos tecnológicos en su propio contexto.
● Comprender la historia y fenómenos sociales del país y el mundo.
● Comprender las dimensiones políticas de la sociedad.
● Apreciar el arte.
● Aprender a expresarse en una lengua extranjera.
● Valorar la salud, mediante hábitos saludables y el aprecio por el deporte.
● Pensar críticamente.

Así mismo, se encuentran los objetivos de la educación media, que, se unen a los objetivos de la
educación básica secundaria, y se pueden resumir en los siguientes:

● Profundizar en un campo de conocimiento o actividad específica.
● Profundizar conocimientos avanzados de las ciencias naturales.
● Incorporar la investigación al proceso cognitivo.
● Dar soluciones a los problemas del entorno.
● Fomentar la conciencia y la participación del estudiante en acciones cívicas y de servicio

social.
● Formar la capacidad reflexiva y crítica de la sociedad.
● Comprender los valores éticos, morales y religiosos y de convivencia en sociedad.

Estos objetivos del sistema educativo colombiano se enmarcan en los retos y tendencias de la
educación a nivel global. Como se dijo antes, la educación es parte del macrosistema de la
sociedad y uno de los pilares en los cuales se cimienta la construcción del mundo. Tan
importante es, que la Organización de las Naciones Unidas en su agenda 2030 plantea como uno
de los objetivos de desarrollo sostenible “garantizar una educación inclusiva y equitativa de
calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” (Naciones Unidas,
2018, p. 26) porque comprende que la presencia de la educación en el mundo permite que los
seres humanos sean capaces de conocer el mundo que los rodea, responder a las necesidades
y desafíos que presenta y conocerse a sí mismos.

El aporte de la Educación Religiosa Escolar a los fines de los sistemas educativos

En este orden de ideas, el conocimiento de sí mismo y la búsqueda del sentido de la vida, que ha
estado presente como anhelo humano desde los albores de la historia, es uno de los aspectos
centrales de la educación. Ello permite a los seres humanos comprenderse como integrantes del
mundo y protagonistas en la construcción de un hogar común en paz y armonía. No obstante, la
pandemia ocasionada por el virus del SARS-COV-2 ha puesto en evidencia las problemáticas no
resueltas de los sistemas educativos, y los ha enfrentado a una serie de desafíos para los cuales
la sociedad y la educación no estaban preparadas: a una educación remota, en casa, virtual, lejos
de las aulas de los colegios y universidades; a una vida en casa con limitado contacto humano;



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a una pedagogía del autocuidado e higiene estrictas; a reconocer a los miembros de la familia y
del entorno más cercano con sus retos de convivencia, entre otros.

Durante el año 2021-2022, se vivió el retorno paulatino a la “normalidad” que se conocía a
comienzos del 2020, pero, en el caso de la educación, el retorno a la presencialidad ha puesto de
manifiesto que los problemas, lejos de apartarse, parecen estar en aumento y que, por todas las
razones expuestas anteriormente, se han manifestado de manera más clara y constante. La
educación está enfrentándose a problemas que antes no eran tan evidentes como la ansiedad,
depresión, estrés, crisis suicidas, problemas de convivencia, crisis de identidad, entre otros. En el
caso de los colegios, se hacen esfuerzos por mitigar estas situaciones, pero parece que es una
lucha compleja, ya que la mente humana es de difícil comprensión y viene de enfrentar una crisis
que ha cambiado la vida de las personas para bien o para mal.

Así, la salud mental se convirtió durante 2022 en una de las tendencias mundiales a las que se
prestó atención y la educación jugó un papel determinante en el esfuerzo para que los seres
humanos sean capaces de comprenderse a sí mismos y de encontrar la fortaleza necesaria para
asumir la realidad actual con resiliencia y ganas de salir adelante para seguir haciendo del mundo
un lugar mejor para todos. Por eso, aunque la educación ha propendido por responder a los
anhelos más profundos de los seres humanos, se ha pasado por una etapa de pandemia en la
que han quedado más preguntas que respuestas y que es preciso indagar porque, aunque se
tienen algunas respuestas vitales aún hay temas en la educación que no se han explorado,
siempre habrá cosas por descubrir y se tiene el desafío de responder a los retos que se han
expuesto hasta el momento.

Si bien hay tendencias que ya han estado establecidas a lo largo de este siglo y del pasado, la
nueva realidad que presentó la pandemia implica pensar en nuevos currículos, nuevas maneras
de pensar la educación, que respondan a los nuevos interrogantes que el mundo ha presentado,
que respondan a las nuevas inquietudes y preguntas trascendentes que se hacen las personas.
En los últimos años se ha vuelto la mirada hacia la cultura particular de cada región como centro
del currículo (Mora, 2005), como se verá más adelante.

Además de todo lo que se ha dicho anteriormente, Vera (2015) recuerda que en el siglo XXI se
hace urgente una educación que se fundamente en las fuerzas culturales, que desencadene la
capacidad de un trabajo transformador, la reflexión creativa, la consolidación de valores y la
innovación, es preciso, entonces, pensar una nueva educación que vaya más allá de lo que se ha
hecho tradicionalmente que, aunque no sea malo en sí mismo, está llamado a renovarse y a
cambiar para adaptarse a la nueva situación que ha planteado el mundo.

Es evidente que el mundo ha cambiado y la escuela también, fenómenos mundiales como la
globalización han hecho que también la educación vaya en transformación, la pedagogía se ha
pensado de otra manera y los procesos de enseñanza-aprendizaje van avanzando al mismo ritmo
del mundo (Caicedo, 2008). Si se tiene en cuenta esto, es necesario que todos los que trabajan
en la educación reflexionen en torno al currículo y a las posibles transformaciones que este
pueda presentar para afrontar el mundo que se presenta hoy día.

Según Moreno (2004), se puede hacer una radiografía de los cambios que se han tenido en el
mundo y que van llevando a la educación a reformarse en los siguientes aspectos:

● Nuevo manejo de la información: los avances en la tecnología, las redes sociales
digitales, las nuevas maneras de comunicar han hecho que el mundo esté caminando
hacia nuevos retos que antes no estaban presentes.



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● Reordenamiento de las naciones: nuevas relaciones entre los pueblos, nuevos límites,
etc.

● Revaluación de la inteligencia: nuevas formas de aprender y nuevas formas de enseñar,
el paso a la inteligencia artificial, el paso de la memorización a la interpretación y la
crítica, han hecho que la educación se vaya transformando.

● Generalización de la pobreza: la concentración de las riquezas en unos pocos y el
aumento de los pobres ha hecho que la educación no sea una oportunidad para todos y
que no todos tengan acceso a la misma calidad educativa.

● Relativización de la escuela: una tendencia generalizada de que la escuela ya no se
necesita porque las personas pueden aprender en otros ambientes que no son
necesariamente los escolares.

● Desarrollos encontrados industria-naturaleza: esta tendencia hace que la educación
deba ser pensada en términos de una formación para la producción desde el cuidado del
medio ambiente.

La época actual es “la época de la relativización de las verdades, se trata de la cultura de las
transmisiones múltiples y las certezas mínimas; se privilegia lo transitorio; es la época del
desencanto del racionalismo, del empirismo y del positivismo; se abren caminos el romanticismo
y el reencantamiento” (Moreno, 2004, p. 26). En este sentido, la educación se ve afectada.

Díaz (1988) aterriza estas tendencias al campo educativo y recuerda que hay tres maneras de
abordar las tendencias en los planes de estudio: 1) una concepción del currículo técnica frente a
una sociopolítica, planes de estudio contra contextos sociales; 2) una tendencia que organice el
currículo por asignaturas frente a una que lo hace por problemas; 3) una tendencia de corte socio-
histórico que dé cuenta de las tendencias que existen en el país, y de esta, se derivan algunas
tendencias curriculares a nivel de Latinoamérica que se verán a continuación:

● Liberal-humanística que busca el reencuentro del estudiante con la cultura, se busca que
la educación impregne de la cultura del lugar donde está presente, que se inculquen
valores que puedan ayudar a las personas a responder a sus contextos y a solucionar los
problemas de su entorno.

● Eficientista-Tecnocrática, que busca una mayor vinculación de los temas tratados en el
currículo con el desarrollo del aparato productivo esto para responder al mundo
productivo y empresarial.

● Social-Cristiana en donde se privilegian temas como el respeto a la persona, la justicia
social, asuntos éticos, sociológicos y políticos, la formación en la democracia, entre
otros asuntos humanísticos.

● Universitaria que se vincule con los sectores amplios de la población que lleva a que se
plantee la educación gratuita y para todos.

En este sentido se puede decir que las tendencias de la educación en las universidades y en los
colegios parecen apuntar, en forma progresiva, a favorecer el desarrollo cognitivo, ético y socio
personal, que implica una visión integral de la formación (Zanatta, 2017); aunque el mundo vaya
caminando hacia nuevas tecnologías, hacia la producción empresarial, la educación debe seguir
siendo la que responda a la formación de las personas, porque no se debe olvidar que aunque
todo evolucione es la persona la que debe estar en el centro de cualquier modelo de sociedad
que se quiera construir.

Se puede decir que es necesario seguir construyendo una educación que esté centrada en la
persona, porque no se puede desconocer que es ella, la persona, la que está en el centro de
debate social, político, económico y ambiental. En fin, la persona es y debe seguir siendo el centro



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de la reflexión, y la educación es necesaria para la formación de un tipo de persona que sea capaz
de responder a los desafíos del mundo actual con altura, basada en el respeto hacía la
humanidad y hacia la naturaleza, desde una economía solidaria y una tecnología humana y
humanizadora. Por eso la educación debe seguir centrando sus esfuerzos en aportar al ser
humano las herramientas para ser un real constructor de una sociedad más justa y humana para
todos.

Dentro del sistema educativo colombiano, la Educación Religiosa Escolar (ERE) se enmarca de
manera importante, para ayudar a cumplir los objetivos que se han enunciado antes. No solo ha
sido definida como un área obligatoria y fundamental dentro del sistema educativo colombiano,
sino que, en sí misma, tiene herramientas que ayudan a la educación a centrarse en la persona y
a cumplir su misión de humanizar a través de la transmisión de la cultura, de la que el hecho
religioso es parte fundamental. En esta perspectiva de la formación integral, la ERE pretende
ayudar en el cultivo de las potencialidades del ser humano y de la sociedad, teniendo como base
la inteligencia, la efectividad y la voluntad (Jiménez, citado en Meza, 2015).

Según Morin (1999), hay siete saberes que deben humanizar la educación del futuro, en los
cuales se enmarca la ERE como una invitada privilegiada en el interés fundamental de formar a
las personas desde una perspectiva integral. En primer lugar, superar la ceguera del
conocimiento mediante el estudio y conocimiento del conocimiento como prioridad educativa,
aquí la ERE debe aportar en la formación de la lucidez de las personas para ver el mundo con
ojos críticos. En segundo lugar, promover un conocimiento pertinente que responda a los
problemas globales, allí la ERE aporta el análisis de las problemáticas desde una perspectiva
social y cultural. En tercer lugar, enseñar la condición humana, reconociendo a la persona como
un ser multidimensional, en esto la ERE aporta su propia visión de la persona desde la unidad y a
la vez diversidad y complejidad del ser humano.

En cuarto lugar, enseñar la identidad terrenal, la ERE aporta a este propósito desde la
comprensión planetaria del ser humano. En quinto lugar, enfrentar las incertidumbres, la ERE
aporta gracias a su comprensión de lo desconocido y a aportar la esperanza que dan las
múltiples religiones. En sexto lugar, enseñar la comprensión, la ERE aporta desde la visión del
mundo en el que el bien común debe primar sobre el bien particular. En séptimo lugar, promover
la ética del género humano, la ERE aporta desde el entendido que las religiones aportan caminos
morales que, si las personas siguen, se tendría un mundo mejor.

En este sentido, la ERE se enmarca en un modelo pedagógico para dar respuesta a las
necesidades del entorno y a las necesidades propias de la educación. Como dice Jiménez (citado
en Meza, 2015), un modelo pedagógico es una representación de la realidad que se aleja o se
acerca a ella, es una representación parcial de la misma, toma elementos que considera
importantes y descarta lo que no le parece importante; así, existen variados modelos
pedagógicos sobre los cuales funcionan los sistemas educativos. La ERE como una asignatura
que responde a algunas condiciones especiales como la formación en la trascendencia, la
formación integral, la formación espiritual, la respuesta a las preguntas últimas del ser humano,
la búsqueda de sentido, entre otras, necesita enmarcarse en un modelo pedagógico que sea
coherente a su razón de ser y a su objetivo dentro del sistema educativo.

Dentro de los modelos o enfoques, se encuentran los enfoques organicistas que, como recuerda
Jiménez (citado en Meza, 2015), son enfoques que dan muchas posibilidades para diseñar,
implementar y evaluar proyectos curriculares de ERE; en este sentido, se rescatan las propuestas
de Kolberg (citado en Meza, 2015) que habla del desarrollo del sentido ético y la estrategia del
dilema moral como estrategia de enseñanza del camino moral en donde la ERE se enmarca de



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manera privilegiada, y la propuesta de Vidal (citado en Meza, 2015), cuando habla de las etapas
del desarrollo normativo de las personas: anomía, heteronomía, socionomía y autonomía.

Así mismo, se encuentran los enfoques contextualistas, en donde la ERE encuentra un lugar
privilegiado para su desarrollo y para responder a la formación integral de las personas, Jiménez
(citado en Meza, 2015), recuerda que los conceptos de zona de desarrollo próximo, aprendizaje
como interiorización, el lenguaje en la formación de la conciencia, entre otros; son elementos
para favorecer una reflexión sobre la experiencia religiosa y poder favorecer transformaciones
valorativas, intelectuales y prácticas.

De esta manera, surge la necesidad de formular modelos de ERE que respondan al contexto, por
ejemplo, se encuentra el modelo de Gross (2003) que describe un modelo de ERE en donde se
integran el Estado y la religión, plantea que el sistema de educación religiosa en Israel confronta
el mundo religioso judío con los retos de la modernidad y se basa en tres momentos
fundamentales:

● La educación religiosa tradicional judía, enseña a creer en Dios y a cumplir los
mandamientos.

● La educación moderna enseña a los estudiantes a enfrentarse a los retos de la
modernidad.

● La educación nacionalista, enseña una perspectiva sionista que fomente la unidad del
pueblo judío.

Por su parte, la Conferencia Episcopal Colombiana (2007,2012,2022), propone una ERE en base
a unos estándares que a su vez tienen como centro experiencias significativas en cada grado y,
a partir de ahí, hacer un estudio desde un enfoque antropológico, bíblico, cristológico y
eclesiológico se fomentan las competencias de saber comprender, saber dar razón de la fe, saber
integrar fe y vida y saber aplicar a la realidad.

Por otro lado, está el modelo planteado por Román y Díez (2005) en el que se enmarca un modelo
de ERE que pretende responder a las capacidades y valores que se concretan en destrezas
cognitivas y actitudinales. Así, este modelo pretende formar a las personas en la trascendencia
que se puede entender como una búsqueda de una realidad que está más allá de las personas;
pretende formar a las personas en valores, que se traducen en actitudes de vida, valores como
la verdad, el amor, la esperanza, son importantes en este modelo para formar personas
auténticamente religiosas y espirituales; por otro lado, se propone limitar los contenidos a
elementos que ayuden a formar a las personas en lo anteriormente descrito: en esto pueden
ayudar los datos específicos y los significados de las tradiciones religiosas de la historia.

Así, la ERE se enmarca en el sistema educativo, para responder a la necesidad de la formación
integral del ser humano, ya que dentro de sus objetivos se encuentra la formación en la
espiritualidad, la formación en la búsqueda de la trascendencia y la formación integral del ser
humano. Su existencia dentro del sistema educativo colombiano ayuda a cumplir los objetivos
de la educación y a formar a las personas en una visión global del mundo, toda vez que la religión
es parte fundamental de la historia y de la sociedad.

CONCLUSIONES

La educación es uno de los procesos mediante el cual las sociedades y culturas forman al ser
humano para que responda a los diferentes desafíos que se presentan en el mundo en que se
vive, ella es la que permite que el ser humano acceda de una manera organizada al conocimiento
existente y que pueda construir nuevas maneras de comprender el mundo.



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Los sistemas educativos son maneras en las que se ha organizado el proceso educativo a lo
largo de la historia, indicando los fines y propósitos que persigue la educación y las maneras
como se pueden lograr estos fines; así, en Colombia, se ha organizado de una manera
estructurada el sistema educativo para que las personas accedan al conocimiento de una
manera organizada y lógica.

Dentro de este sistema educativo colombiano se presenta la Educación Religiosa Escolar como
una asignatura obligatoria que está puesta para ayudar a formar a las personas en dimensiones
importantes como la espiritualidad, la religiosidad, la búsqueda del sentido de la vida y, en
últimas, para ayudar en la formación integral del ser humano que se quiere en cada momento de
la historia.



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