LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, Marzo, 2020, Volumen 1, Número 1, p 5
o publicidad reflexiva, la realidad y las noticias están interrelacionados dialécticamente; vivimos en una
“sociedad del espectáculo” (Guy Debord) en la que los medios estructuran de antemano nuestra
percepción de la realidad y hacen la realidad indistinguible de su imagen “estetizada”.
Esta dimensión reflexiva de la información que se impone como hegemónica, funciona como aquella
materialización de algunas proposiciones o creencias que son inherentemente ideológicas, pero
también, como aquella creencia que se adecua perfectamente, y que es necesaria, para la reproducción
de las relaciones sociales existentes.
Hacia lo digital, Instagram
Un acercamiento a los nuevos medios hace necesaria la inclusión de los estudios de Carlos Scolari. En
Los ecos de McLuhan el autor utiliza el término “ecología de medios”, concepto que toma de Neil
Postman (1970) quien señala que “la emergencia de un nuevo medio no se limita a ser añadido a lo
que ya existe: ese medio cambia todo su entorno” (Scolari, 2015, pág. 31). Un estudio de los medios de
comunicación teniendo en cuenta el entorno significa que, de acuerdo con McLuhan, los medios de
comunicación forman parte de los sentidos del hombre, constituyen una extensión y permean las
percepciones que se tienen del entorno.
Para analizar cualquier tecnología McLuhan propuso preguntarse: ¿qué extiende el medio? ¿Qué se
vuelve obsoleto? ¿qué recupera, en qué revierte? (Scolari, 2015, pág. 33). El medio, entonces, otorga
una segunda capa de significado que proviene del significado original, socialmente construido, el cual
refuerza una connotación social en tanto los receptores no reciben sencillamente mensajes sino
formas de interrelacionarse desde lo oral, lo escrito y las imágenes.
Scolari, citando a Barthes, indica que los textos connotan significados más allá de su significado literal,
lo que se entiende como denotación. Es en este proceso relacional en el que el medio establece una
reformulación del modo en que le mensaje afecta el vínculo social. Denotación y connotación a
menudo se describen respecto de niveles de representación o niveles de significado (Scolari, 2015). Es
por medio de estas reflexiones que Scolari aborda el tema semiótico teóricamente y de manera
aplicada con el enfoque de ecología de medios, para llevar el discurso a la producción de sentido y a
la construcción de significados a través de los medios de comunicación. En la actualidad, se incluye el
uso de nuevas interfaces que surgen de aplicaciones como Twitter o Facebook, “la interfaz como un
lugar o ambiente donde se produce la interacción; desde esta perspectiva, la interfaz es una frontera
entre dos sistemas, o mejor, un entorno de traducción entre los sujetos —sus experiencias, objetivos y
deseos— y los dispositivos técnicos” (Scolari, 2015, pág. 41).
La televisión, por ejemplo, transmite en tiempo real lo que ocurre en dichas plataformas, convierte la
interfaz en una red de hipertexto para el consumo y la producción de un sinnúmero de contenidos y
dispositivos que se relacionan entre sí y entre los usuarios. Surgen, sin embargo, interrogantes aún sin
resolver con precisión: ¿cómo llegan los nuevos medios a establecer relaciones entre los usuarios y la
ciudad?, ¿es nueva esta relación?, ¿estaba presente en los antiguos medios?
Es aquí donde el concepto de “hipermedición” puede ser de utilidad. Según Scolari: “las
hipermediaciones apuntan a la confluencia de lenguajes, la reconfiguración de los géneros y la
aparición de nuevos sistemas semióticos caracterizados por la interactividad y las estructuras
reticulares. Los estudios hipermediáticos privilegian el trabajo en las orillas de los discursos
mediáticos, en las zonas de contaminación semiótica dentro de los entornos digitalizados.” (2008:
115): Sin embargo, “las hipermediaciones no niegan a las mediaciones, sólo miran los procesos
comunicacionales desde una perspectiva diferente y los ponen en discurso desde otra perspectiva”
(2008: 116).
Los procesos de globalización en el siglo XX tienen que ver en gran medida con el surgimiento de las
TIC, sistemas de flujo de datos en distintos dispositivos de emisión, recepción y almacenamiento de lo
que se ha llamado “el internet de las cosas”, la sociedad red (Castells, 2006). La inversión pública en
las TIC permite conectar gente, procesos, datos, objetos, es decir, una ciudad que se construye en el
aparataje económico y cultural, pero también una delgada línea entre la disolución de lo público y lo