LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 1932.

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.727

¿Qué es ser hombre? Significación y perspectivas de
jóvenes universitarios

What is being a man? Significance and perspectives of young university
students


Fredy Vázquez Pérez

vpfredy@outlook.com
https://orcid.org/0000-0001-7728-582X

Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
Chiapas – México


Oscar Cruz Pérez

oscar.cruz@unicach.mx
https://orcid.org/0000-0003-2452-2834

Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
Chiapas – México


Artículo recibido: 02 de junio de 2023. Aceptado para publicación: 09 de junio de 2023.

Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.


Resumen

Las relaciones entre hombres y mujeres siguen marcadas por actos de violencia, discriminación,
dominación contra las mujeres y en el peor de los casos los feminicidios. Pese a importantes
acciones como los movimientos feministas, estudios e investigaciones de género en lucha por
la equidad y la justicia, situación que evidencia el predominio de un sistema patriarcal que
implanta una jerarquía del hombre sobre la mujer, aún se observa una fuerte tendencia de revisar
y reflexionar el tema para transformar los actos violentos, de discriminación, asignación de roles
a partir del binomio sexo-género, en relaciones sanas y equitativas. Reflexionar lo que significa
ser hombre para construir relaciones equitativas, respetuosas y menos violentas, es el interés
de esta investigación. Se trabajó desde una perspectiva cualitativa con estrategias interactivas
entre los y las participantes, se formaron grupos de diálogo y reflexión para identificar qué
significa ser hombre desde los propios estudiantes de la licenciatura en Topografía e Hidrología
de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Los resultados demostraron que prevalece la
masculinidad tradicional o hegemónica, desde significar al hombre a partir de los rasgos
fisiológicos, anatómicos y sociales, por encima de lo emocional; no obstante, los jóvenes
universitarios reconocen que hoy en día ya no pretenden reproducir relaciones de opresión y
violencia aun cuando se perciben como el sexo fuerte, de privilegios, protectores y proveedores
a la familia. Estos pequeños y significativos cambios podrían favorecer y transitar a relaciones
humanas equitativas entre hombres y mujeres.

Palabras clave: hombre, masculinidad, significado, universitario




LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 1933.

Abstract
Relations between men and women continue to be marked by acts of violence, discrimination,
domination against women and, in the worst case, femicides. Despite important actions such as
feminist movements, gender studies and research in the fight for equity and justice, a situation
that shows the predominance of a patriarchal system that establishes a hierarchy of men over
women, there is still a strong tendency to review and reflect on the issue to transform violent
acts, discrimination, role assignment based on the sex-gender binomial, into healthy and
equitable relationships. Reflecting on what it means to be a man to build equitable, respectful
and less violent relationships is the interest of this research. We worked from a qualitative
perspective with interactive strategies among the participants, dialogue and reflection groups
were formed to identify what it means to be a man from the students of the degree in Topography
and Hydrology of the University of Sciences and Arts of Chiapas. The results showed that
traditional or hegemonic masculinity prevails, from meaning the man from the physiological,
anatomical and social traits, above the emotional; However, young university students recognize
that today they no longer intend to reproduce relationships of oppression and violence even
when they are perceived as the stronger sex, of privileges, protectors and providers to the family.
These small and significant changes could favor and transition to equitable human relations
between men and women.

Keywords: man, masculinity, meaning, college student













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Como citar: Vázquez Pérez, F., & Cruz Pérez, O. (2023). ¿Qué es ser hombre? Significación y
perspectivas de jóvenes universitarios. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 4(2), 1932–1946. https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.727


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 1934.

INTRODUCCIÓN

Los espacios de análisis, reflexión, estudios e investigaciones desde las academias,
implementación de programas y políticas públicas, las luchas y movimientos sociales gestado
principalmente desde las mujeres, han llevado a reformar y crear nuevas leyes con perspectivas
de género en protección y defensa a grupos vulnerables o minoritarios víctimas de opresión, que
de acuerdo con Young (2000) la opresión “una terrible caricatura de la obediencia”, se expresa
en distintas formas como la explotación, marginación, carencia de poder y violencia. Ante este
panorama, la lucha y defensa por la equidad y la justicia a favor de las mujeres, ha dado lugar a
que en los últimos años comience a modificarse algunas expresiones de la masculinidad
tradicional o hegemónica, experimentando pequeños cambios que permiten relaciones más
equitativas entre hombres y mujeres en el ámbito laboral, educativo, político y social; no obstante,
aún existe un largo camino por recorrer.

Abordar la masculinidad en singular, refiere a un prototipo de hombre que atravesado por la
ideología patriarcal se define como el ser fuerte, dominante, opresor, impulsivo, por lo que
pretendiendo transformar y transitar de un modelo hegemónico a un modelo alternativo alejado
de la dominación y violencia, se prefiere hablar de masculinidades como esas diversas maneras
o formas de expresar “ser hombre”. De acuerdo con Chiodi (2019), “la masculinidad en singular
es un mandato, un conjunto de normas, de prácticas y de discusiones, que de ser asumida de
formas más o menos, asignan a los varones una posición privilegiada respecto a otras
identidades” (p. 22). Pensar la masculinidad como un mandato social de privilegio, fuerza, poder
y dominio, es lo que ha llevado a asignar al hombre el deber de ocupar los espacios públicos y
roles de sobreprotector y proveedor.

Las significaciones de las masculinidades, están permeadas por los aprendizajes, creencias e
ideologías del contexto social y cultural en el que las personas crecen, se desarrollan y se
construyen como hombres. Por tanto, las expresiones de las masculinidades, hoy por hoy son
diversas, aquella basada en una ideología patriarcal-hegemónica y principio de jerarquía, que
caracteriza al hombre como el sexo fuerte, proveedor de su hogar, cabeza y autoridad de familia,
legitimada en las prácticas cotidianas de la sociedad en general y las familias tradicionales en
particular (Olavarría, citado en Martínez y Rojas, 2016); se tiene también las masculinidades
alternativas, de resistencia, que se cuestionan y buscan la ruptura del sistema dominante-
patriarcal, para transitar a relaciones equitativas y de respeto entre hombres y mujeres. Este
último como resultado además de los movimientos feministas, de la creación de espacios de
análisis, reflexión y debate que promueven el cambio.

En el contexto de Latinoamérica, México y Chiapas, muy recientemente comenzó a estudiarse
con mayor amplitud el tema de género y las masculinidades, no obstante, hoy es un tema de
estudio en los espacios académicos y comienzan a ser incluidos en el currículo de algunas
universidades, al valorar que es posible un reapredizaje de otras formas de ser hombre, necesario
en una realidad donde domina la cultura patriarcal. Latinoamérica, caracterizada por un contexto
de pobreza ocasionada por la desigualdad e inequidad, que dan origen a la violencia en sus
distintas manifestaciones, además de una práctica social en el que impera el androcentrismo y
dominio del pensamiento occidental, contribuye a una dominación masculina.

Señalan Valdés y Olavarría (1997),

América Latina se ha considerado cuna del “machismo”, de la dominación patriarcal, donde
surgen a finales de los años ochenta investigadores, estudiosos de los hombres en tanto hombre.
Algunos de ellos interesados en las múltiples identidades masculinas, otros en las prácticas de


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los varones en las relaciones de género, o preocupados por los efectos de esas prácticas, en la
salud reproductiva de las mujeres o en la violencia doméstica y sexual”. (p. 9)

Los estudios e investigaciones sobre género y en particular el estudio acerca del hombre, señalan
que las desigualdades entre hombres y mujeres, la violencia, exclusión de la mujer y el privilegio
otorgado al hombre son producto de una carga histórica cultural, y prácticas cotidianas en una
sociedad neoliberal que tradicionalmente han sido impuesta por el sistema capitalista-patriarcal.

Un estudio cualitativo sobre “Masculinidades y relaciones de género en universitarios” realizado
en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, León y
Choque (2015) describen las características de masculinidades que presentan los jóvenes
universitarios, uno de los objetivos de la investigación fue conocer si las masculinidades de la
comunidad estudiantes participantes “se acercan más al modelo emergente o al modelo
hegemónico, cada uno de ellos vinculados, por múltiples relaciones, a las clases y mentalidades
existentes” (p. 250), y concluyen que los estudiantes están transitando a masculinidades
alternativas que expresan roles no tradicionales y que les permite mejores relaciones entre
hombres y mujeres. Una de las acciones que, de acuerdo al estudio, está generando estos
cambios, es la influencia de la formación académica, que incluye cursos de género, ya que es un
“tema transversal" en el proyecto educativo diseñado para todas las especialidades de la
Facultad (p. 249).

Así mismo, Peña, Saez y Arias (2022), en una investigación de tipo cualitativa acerca de
“masculinidades tradicionales en las universidades chilenas”, y ocupando como estrategia
principal los grupos de discusión en el que participaron ocho universidades, se buscó conocer
las creencias de los hombres universitarios sobre género, violencia e igualdad de acuerdo a las
masculinidades hegemónicas o alternativas, los resultados demostraron la presencia del modelo
tradicional de masculinidad y masculinidades en transición que buscan distanciarse del modelo
hegemónico, principalmente de la violencia, mismo que permite visualizar un proceso de cambio
en los estudiantes universitarios.

En México, se tienen trabajos que exploran la visión de la masculinidad en los jóvenes
universitarios, a partir de la investigación realizada en la Facultad de Trabajo Social de la
Universidad Autónoma de Coahuila, con el propósito de estudiar cómo los hombres construyen
su identidad, roles sexuales, las relaciones de poder, sus prácticas y significados de
masculinidad, este estudio de tipo descriptivo dio cuenta que hay predominio de la masculinidad
hegemónica y de violencia entre los compañeros hombres y mujeres en formas de poder,
subordinación (Rodríguez, Juárez y López, 2016), justificando de alguna manera la violencia
contra las mujeres y personas homosexuales.

En Chiapas, las investigaciones sobre masculinidades o estudio del hombre, de cómo se
construye la masculinidad son también muy recientes, no obstante, estos estudios han
incursionando a contextos indígenas, donde existen arraigadas prácticas sociales y culturales
marcadas por la subordinación del hombre hacia la mujer, legitimada por las familias, los padres
y las mujeres. En este caso referimos las investigaciones de tipo etnográfico, de López Moya
(2018) realizado con indígenas tojolabales; y de Vázquez Solís (2022) con indígenas choles
acerca de la “paternidad adolescente, una aproximación desde la masculinidad” (citado en
ECOSUR, 2023), que, con base a entrevistas semiestructuradas, se logró identificar la experiencia
de hombres adolescentes sobre la paternidad. No obstante, se conoce poco acerca de
investigaciones sobre masculinidades en jóvenes universitarios

En ese contexto, el objetivo de esta investigación fue identificar las significaciones de ser hombre
desde la perspectiva de los estudiantes universitarios; considerando al universitario como la


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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 1936.

persona en proceso de formación, implicado en el desarrollo de los conocimientos, actitudes y
valores para su desempeño profesional, pero, además, como persona en su interacción con los
otros, y la universidad como un espacio de prácticas e interacciones sociales y culturales de los
sujetos. Cabe señalar que la universidad, desde su origen y durante su expansión, ha jugado un
papel fundamental en el desarrollo de las personas y de la sociedad; en la actualidad política y
socialmente se asume y reconoce como una institución de educación superior, responsable en
la formación de las personas, ciudadanos y profesionales, con una función trascendental de
afectar positivamente en el contexto social, económico, político y cultural. Frente a ello, desde
sus políticas internas, pretende dar respuesta y estar alineada a las políticas nacionales e
internacionales sobre diversos temas que buscan atender a las problemáticas psicosociales
como la desigualdad, exclusión, violencia, entre otras; y una de las tareas es coadyuvar a la
equidad de género. En ese tenor, vale la pena reflexionar en otro momento, acerca de la
universidad y su contribución a dicha labor y cuáles son las estrategias que aplica en la
deconstrucción de una ideología dominante y patriarcal que ha marcado relaciones desiguales
entre el hombre y la mujer, y favorecer a la formación de un pensamiento alternativo que
transforme y coadyuve a relaciones equitativas. Por tanto, es de interés conocer desde el
contexto universitario y la perspectiva de los estudiantes varones ¿qué significa ser hombre?

METODOLOGÍA

Esta investigación es de tipo cualitativa y se ocupó una metodología horizontal, cuya estrategia
principal es el diálogo, con el cual se interactuó como iguales entre los y las estudiantes. De
acuerdo con Corona Berkin (2017) la metodología horizontal “es una práctica investigativa para
construir nuevo conocimiento a partir de la equidad discursiva, que en el proceso construye la
autonomía de las voces que requiere la convivencia social” (2017, p. 93). Es por ello que en la
metodología horizontal la práctica no antecede a la teoría, más bien se construye en la
investigación entre los sujetos a partir de ambos procesos práctico-teórico, así como el objeto
de estudio, se construye en las interacciones con el otro u otros (investigador-investigador par),
por tanto, la metodología enfatiza en el diálogo, la reflexión como uno de los principales caminos
de construcción del conocimiento.

Sujetos y contextos

Los participantes en esta investigación son estudiantes de segundo, cuarto, sexto y octavo
semestre de la carrera de Ingeniería en Topografía e Hidrología de la Universidad de Ciencias y
Artes de Chiapas con sede en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; a quienes mediante invitación abierta se
les convocó a colaborar en este trabajo de investigación. Se elige a esta población, ya que es una
de las primeras carreras (1981) que ofreció el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas (ICACH),
actualmente Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas UNICACH, además de que,
históricamente es un programa educativo donde solo ingresaban hombres, y hoy, aunque ya se
han incorporado un número muy reducido de mujeres, la matrícula es predominantemente
masculina y tradicionalmente el perfil de formación en estas áreas del conocimiento los temas
de género y masculinidades es poco abordado, por lo que se consideró importante y necesario
incidir en ellos.

Cabe señalar que se recuperaron también importantes opiniones de las mujeres, sin embargo,
para efecto de este trabajo únicamente retomamos las perspectivas de los hombres y los datos
que demuestran el significado respecto a qué es ser hombre.



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Procedimiento de recolección de información

La recolección de información fue a través de los grupos de diálogos y reflexión, el uso de la
técnica del dibujo, al mismo tiempo de recuperar algunos datos a partir de la observación de
comportamientos, gestos, al momento de externar una idea detonante para promover el diálogo
y la reflexión sobre la temática y al realizar algunas actividades que les permitiera expresar lo
que para ellos significa “ser hombre”. El registro de información fue grabado para luego
transcribirla en formato digital. Todas las actividades se realizaron en los salones de clases y
espacios que ocupa el programa educativo con la autorización de las autoridades educativas y
el consentimiento de los estudiantes. Los espacios de diálogo y reflexión, se distribuyeron en 6
grupos (uno de segundo, uno de cuarto, dos de sexto y dos de octavo semestre), y se realizaron
de dos a tres encuentros por grupo. Para el presente artículo solo se retomó la información
necesaria que permitió conocer la perspectiva de los estudiantes varones acerca de lo que para
ellos significa ser hombre.

DISCUSIÓN

Para fin de este trabajo se recuperaron los resultados que desde la perspectiva de los estudiantes
universitarios varones, muestran lo que significa ser hombre.

Con base a la información recaudada en los encuentros interactivos se identificaron las
tendencias o temas que fueron significativos en los diálogos, se agruparon expresiones e ideas
surgidas en los grupos para ir construyendo las categorías. De los resultados obtenidos desde
las perspectivas de los estudiantes del área de ingeniería (Topografía e Hidrología) de la
UNICACH, se pudieron identificar algunos atributos en los que enfatizan y significan qué es ser
hombre. Las categorías que surgieron y que permitieron dar cuenta de las significaciones y
perspectivas de ser hombre desde los propios estudiantes son: Lo que dice el cuerpo de la
masculinidad, aquí se consideran las características fisiológicas y anatómicas que según los
participantes definen al hombre; La Asunción de un deber ser masculino, en este sentido, queda
expreso que el concepto de hombre es un constructo social, desde donde se definen sus roles y
posiciones en las prácticas y relaciones sociales; La restricción emocional masculina y El hombre
un ser racional vs emocional. En estas dos últimas dimensiones, se evidencian que a partir de lo
que social y culturalmente se ha definido él debe ser, hacer y no hacer del hombre, que restringe
o limita la emoción anteponiendo la razón, lo que conlleva a suponer que el hombre se identifica
como un ser más racional, por tanto, insensible, rudo, frío, tosco, fuerte.

Lo que dice el cuerpo de la masculinidad

Las principales características con las que los estudiantes significan el ser hombre, atienden a
aspectos corporales; en este sentido, casi todos ellos asumen la aptitud de fuerza física como
aquella que les distingue como hombres. Algunos estudiantes refieren lo siguiente, al tratar de
caracterizar o definir qué es ser hombre:

Ser hombre lo puedo definir como alguien fuerte (alumno de 6º semestre).

Ser hombre es una persona más fuerte (alumno del 6º semestre).

Hombre: es fuerza (alumno de 6º semestre).

Señalan que el hombre es:

el que tiene el tono de voz más grave, más fuerza (alumno de 4º semestre)

…es el ser fuerte, rudo (alumno de 6º semestre)


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es aquel que hace cosas de trabajo fuerte, pesado (alumno de 6º semestre)

Más fuerte en lo físico, jajajaj… risas (alumno de 4º semestre)

…y dice aquí mis compañeros, fieros (alumno de 6º semestre)

Estas formas de concebirse les son impuestas bajo un modelo tradicional del ideal masculino,
que de acuerdo con Pizarro (2006), se aprenden desde la edad temprana y podríamos decir que
desde antes del nacimiento; pues, cuando se sabe el sexo del feto, emergen las proyecciones
parentales, mismas que se continúan y se reafirman durante la crianza, así: “A los niños se les
enseña a comportarse de manera decidida y segura, a competir, a proteger, a ser rudos, exitosos,
a aceptar retos, a ser fuertes emocionalmente y a dominar a los demás a través del ejercicio del
poder” (p. 21).

La fuerza física resulta así, ser una cualidad del hombre por el hecho de nacer y pertenecer al
grupo masculino. Valdés y Olavarría (1997), señalan que es la sociedad patriarcal la que se
encarga en el proceso de socialización, de tratar a las personas como si fuesen idénticas las del
mismo sexo y totalmente diferente a las del sexo contrario. Sin embargo, ejemplifican:

… que los varones tengan un promedio de un 50 por ciento más de fuerza muscular que las
mujeres, no significa que todo hombre sea más fuerte que cualquier mujer; no obstante, la
sociedad patriarcal para reproducir las prácticas de dominación, prohíbe ciertas actividades a las
mujeres y autorizándolas a los hombres. (p. 18)

Esto, es independiente a lo fuerte o débil que resulte ser la mujer o el hombre respectivamente.
Aunado a ello, se exponen aspectos vinculados desde la perspectiva de los estudiantes
universitarios de ser hombre, como la expresión de la fuerza física y otros atributos como los del
tono de voz.

Es de hacer notar cómo un atributo, como el de la gravedad de la voz, se sitúa en relación a otro
que es el de fuerza. También destaca la consideración, entre la belleza y la fealdad, intrínsecos a
la mujer y al hombre, respectivamente, los que se sitúan como criterio para asumirse y
significarse como tales. Por lo tanto, en un mundo dominado por los hombres, las cualidades
femeninas como la belleza, la ternura, la confianza y la honestidad son exclusivas de las mujeres,
y no de los hombres (Pizarro, 2006); a éstos últimos les caracteriza la fuerza física y la rudeza,
como un mandato social del ser masculino, por lo que deben “ser siempre fuertes, resistentes,
duros, tenaces, arriesgados, estar siempre a la ofensiva, enfrentar el riesgo y no demostrar
debilidad, pasividad, ni vulnerabilidad, ya que estas características están connotadas como
femeninas y, por tanto, son temidas y no deseadas” (Chiodi, 2019, p. 22).

La asunción de un deber ser masculino

Lo que significa ser hombre, es una construcción social, desde las perspectivas de los
estudiantes universitarios, se tiene la creencia que:

El hombre es protector de la mujer (alumnos de 6º y 8º semestre)

Es trabajador… (alumnos de 4º y 6º semestre)

Se esfuerza trabajando para salir adelante por sus hijos (alumnos de 4º y 6º semestre)

Entregados a su trabajo y cumplen con el estereotipo de mantener una familia (alumno de 2º
semestre)


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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 1939.

Los hombres son… arrogantes, machistas, acosadores, trabajadores, valientes (alumno de 8º
semestre)

Trabajador, machista, responsable (alumno de 8º semestre)

Un hombre es aquel que protege a la familia (alumno de 6º semestre)

La creencia de que el hombre es protector o defensor de la mujer y la familia, puede pensarse, ha
llevado a considerar que las relaciones que se observan en el aula entre los varones con las
mujeres que ahora tienen presencia en el programa educativo que se estudia, son respetadas,
valoradas y reconocidas por sus cualidades para lidiar con el grupo por lo que son nombradas
representante de grupo.

Ser hombre sería el ser más fuerte, más valiente y sobre todo el pilar de la familia (alumno de 6º
semestre)

Hombre es aquella persona que se caracteriza por ser valiente y defensor de las mujeres, como su
protector (alumno de 6º semestre)

Sobre todo, en los hombres, como tratan a las mujeres se sienten dominantes (alumno de 8º
semestre)

No obstante, la relación entre los mismos compañeros hombres es diferente, mismas que
muchas veces son naturalizadas, por ejemplo: en uno de los diálogos grupales algunos de ellos
comentaron en voz baja:

“Se hablará del macho”, “macho menos”, (ríen) “del mero mero”, “hombres como yo” (jajaja) (alumno
de 8º semestre).

Se expresan con palabras altisonantes entre compañeros varones, se pegan en la espalda, en las
nalgas y en las partes íntimas (observación en los pasillos del edificio escolar).

Uno de los participantes expresó lo siguiente:

A mí una vez sí, este… me acosaron jejeje, tal vez digan que estoy loco, pero eso ¡si me alteró!, la
mayoría han sido de personas homosexuales jeje, entonces no sé, pero si, una vez en la calle me
acosaron así, ¡directo!, no es que yo haya querido salir corriendo, creo que hasta me sentí
halagado jejeje, porque le gusto a los hombres y no a las mujeres jajajaja, y a veces también por
parte de las mujeres, pero no me incomoda (alumno de 6º semestre).

El aprendizaje sobre el ser o el deber ser del hombre, desde las prácticas sociales y culturales en
una sociedad patriarcal es lo que mayor peso o predominio ejerce en las ideas y creencias sobre
los atributos de la masculinidad. Es por ello que, otro de los aspectos característicos que
significa a los hombres, desde la perspectiva de los estudiantes universitarios, está relacionado
con los atributos sociales, mismos que mantienen relación con la expresión de la fuerza física o
el esfuerzo realizado en la tarea, además de otras cualidades como el ser valiente, protector,
proveedor de la familia, trabajador y por consiguiente, responsable de los trabajos pesados.
Señala Chiodi (2019), que al atribuirles a los hombres “la inteligencia racional se les considera
más aptos para los trabajos que implican responsabilidad” (p. 22).

Algunos ejemplos de dichos atributos que se corresponden y son referidos por los participantes
como el hombre es protector, trabajador, proveedor de la familia, pero además machista y
acosador; es de hacer notar que algunos estudiantes formulan con una expresión idéntica, dichas


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cualidades masculinas, lo que lleva a reflexionar acerca de la introyección de los discursos que
comportan lo masculino en los jóvenes.

Las creencias anteriores, establecen las prácticas y relaciones cotidianas entre los sujetos. Por
lo que, de acuerdo con Furlong (2006), “las interacciones sociales de hombres y mujeres son
relaciones de género que están presentes en todos los aspectos de la dinámica social, que
determinan el comportamiento de las personas, incluidos las normas y valores asignados por la
misma sociedad” (p. 12).

Por lo anterior, parte del mandato social de la masculinidad es la autosuficiencia del hombre, su
arrogancia de valerse por sí mismo; desde una perspectiva machista, asumen la protección,
dependencia y dominación de las mujeres, por considerarlas el ser más débil. De ahí que la
masculinidad está estructurada en una jerarquía de poder y la masculinidad en singular, de
acuerdo con Chiodi (2019), es un mandato, un conjunto de normas, de prácticas y de discursos
que, al asumirse como tal, asignan a los varones una posición privilegiada respecto a otros
géneros.

Es con el surgimiento del sistema patriarcal, que “se instala el dominio masculino y el
sometimiento de la mujer. Desde entonces el hombre ha ido acaparando hegemonía,
instalándose en los primeros puestos de cualquier jerarquía o institución de poder, civil o
religioso” (Matesanz, 2006, p. 49). Desde este orden social, el trato hacia el varón es diferente en
relación al de la mujer, se marca la diferencia desde el momento de nacer o poco antes,
privilegiando la condición del hombre, lo que contribuye a asumir los atributos de dominación,
sentido de superioridad, prácticas machistas y de violencia, de los hombres hacia las mujeres, y
de los otros a otros hombres con menor jerarquía. Señala Seidler (2006), que la superioridad
masculina, “ha contribuido a legitimar la violencia contra las mujeres” (p. 35), no obstante aunque
la violencia se dimensiona en mayor medida hacia las mujeres, también se presenta entre los
mismos hombres, la diferencia es que, entre ellos también se normalizan, son patrones
naturalizados por el hecho de ser varón, como las fuertes palmadas en la espalda, patadas,
nalgadas, golpes en los genitales, expresiones de palabras altisonantes, tales actitudes y
comportamientos son muestras de hombría.

Cabe destacar, que, si bien esta ideología es predominante en los varones, en el contexto
universitario, particularmente en el aula, se observa una actitud diferente de los jóvenes varones
en el trato con las compañeras mujeres que han incursionado en la carrera de ingeniería, hay
respeto, inclusión, participación igualitaria. No obstante, la relación entre los mismos
compañeros hombres es diferente, cuando se expresan con palabras obscenas, se patean,
golpean, hacen bromas pesadas.

Asimismo, en algunos hombres recibir piropos puede resultar un halago, independientemente
que ello provenga de las mujeres o de homosexuales; no obstante, no deja de ser una expresión
de machismo y actitud que promueve la superioridad o ser el centro de atención. El machismo
“es un conjunto de ideas que muchas veces se expresan como conductas ampliamente
aprendidas, socializadas, es decir, aceptadas y normalizadas, que cuenta con un sistema que
permite la reproducción permanente y donde los hombres machos se reconocen como iguales”
(Hendel, 2020, p. 291), por lo que se asumen superiores frente a otros grupos distinto a su sexo
y orientación sexual.

La restricción emocional masculina

En una sociedad patriarcal, en el que permea el pensamiento hegemónico, de dominación y la
conformación de creencias y mitos acerca de lo que significa ser hombre, y en esa presunción


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de éste como el ser fuerte, valiente y rudo, se distancia de la sensibilidad y la ternura, por lo que
resulta inapropiado en su condición de hombre, expresar sus emociones y sentimientos, así
como cualquier otra cualidad signo de feminidad, por ello, en su demostración de hombría
termina reprimiendo sus emociones y sensibilidad humana. La restricción emocional, resulta ser
una condición o mandato de la masculinidad, “La construcción de la masculinidad implica
presiones y límites en ciertas manifestaciones de la emotividad, en particular las relativas al
miedo, la tristeza y la ternura” (Chiodi, 2019, p. 22). Sobre estas cualidades humanas, es que los
participantes refirieron que los hombres tienen carácter fuerte, son impulsivos, ante lo sensible
demuestran fortaleza.

Respecto a la parte emocional que vive el hombre, se tiene desde las voces de los participantes
que, el hombre:

Es el ser humano de carácter fuerte (alumnos de 6º y 8º semestre)

Son inseguros, impulsivos (alumno de 6º semestre)

Bastante necios, a veces porque a la fuerza lo quieren hacer ellos (alumno de 4º semestre)

…siempre tienen un lado sensible y tratan de poner fuerza en toda su vida (alumno de 2º semestre)

Los hombres son más impulsivos, más agresivos (alumno de 8º semestre)

Son emocionalmente más fuertes, porque no comparten sus emociones (alumno de 2º semestre)

Guardan sus emociones (alumno de 2º semestre)

Para mí los hombres son más reservados (alumna de 6º semestre)

Menos expresivos (alumno de 6º semestre)

Reservados al tocar temas emocionales, en ese sentido no es fuerte (Alumno de 6º semestre)

El hombre es aquel que nos cuesta expresar más nuestros sentimientos propios (alumno de 6º
semestre)

No demuestran sus emociones, de lo que han vivido… no les gusta hablar de sus emociones,
prefieren hablar de sus fortalezas que de sus debilidades (alumno de 6º semestre)

Menos hipócrita decimos las verdades de frente y las mujeres que se hablan de espaldas no de
frente (alumno de 6º semestre)

Señaló uno de los participantes:

El hombre es una persona que tenemos el orgullo o el ego de que si estamos pasando por una
situación tratamos de solucionarlo nosotros mismos, tenemos ese orgullo de que solucionemos
nosotros nuestros propios problemas y nuestras preocupaciones que tenemos, en lugar de ir a ver
si tenemos una amiga o una novia o lo que sea. Pues te limitas a que vayas y le digas: “oye, estoy
pasando esto, es que no tenía con quién hablar”, y si habla con alguien, yo creo que tienes más
confianza para hablarlo con un amigo que con una mujer. No sé, yo creo que nos entendemos más
de lo que como sea, eso es idealidad que tenemos, porque ¡lo tenemos!, y solemos ser así de que
nos limitamos de hablar de ciertas cosas (alumno de 4º semestre)

Los hombres son impulsivos, las mujeres dicen que somos mujeriegos, infieles, pero yo digo que
ambos (alumno de 4º semestre).


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 1942.

Referente a la demostración de fortaleza masculina ya sea física o emocional, o estar siempre a
la defensiva, puede ser signo que oculta debilidad e inseguridad ante el temor a ser disminuido
en su hombría, por lo tanto, esos atributos se expresan en la necedad ya sea de obtener o realizar
las cosas atribuidas socialmente por el hecho de ser hombre, sometiéndose a riesgos y a costa
de actos impulsivos, de agresividad y violencia. De acuerdo con Rita Segato (2003), los actos de
violencia es una manera de poner en cuestión la potencia, por lo que expresar la potencia a través
de la violencia es una señal de debilidad. Así mismo Young (2000), expone que entre otras causas
de la violencia está el temor y odio que demuestra deseo de poder o bien demostración de
inseguridad. En ese sentido expresaron los participantes que los hombres son emocionalmente
más fuertes y por consiguiente menos expresivos.

Lo que se expresa desde los estudiantes en relación a la emocionalidad del hombre, se tiene, por
un lado, la atribución de fortaleza, idea que se asumen en la mayoría; pero, por otro lado, destaca
una opinión contraria señalando que el hombre al reservarse y no expresar sus emociones, o
preferir no abordar los temas emocionales, demuestra no ser fuerte.

Aunado a ello, cuando el hombre en su condición humana experimenta dolor, miedo, tristeza o
alegría, las ideas impuestas social y culturalmente sobre su ser como hombre fuerte y valiente,
le llevan a demostrar su hombría al no expresar sus emociones. Y si lo hace, con cierta reserva,
preferirá hacerlo con su compañero varón. Es de suponer en este sentido la importancia del otro
varón. De acuerdo con Valdés y Lavarría (1997) “si sólo los varones, son o pueden ser
importantes, sólo tienen importancia la relación con sus pares… el varón que internaliza
plenamente el mensaje patriarcal -se relaciona preferentemente solo con varones, tiende hacia
los varones- es homosocial o androtrópico” (p. 27).

En ese sentido, la creencia que, manifestar emociones, sentimientos y afectos son signos
asociados a la feminidad, no propias del hombre, su fuerza y valentía los lleva a no expresar sus
sentimientos, anteponiendo su arrogancia, agresividad, impulsividad y fuerza, significados de
hombría. Por otra parte, se distinguen valorativamente de las mujeres en la manera de afrontar
los problemas o señalar comportamientos contrarios a los propios valores que asumen.

Además de la impulsividad y valentía, otra demostración del mandato de la masculinidad en un
contexto social donde impera el machismo, es la hipersexualidad, que lleva a naturalizar ciertas
conductas sexuales y la permisividad o aceptación de que el hombre exprese su virilidad
mediante actos de infidelidad, ser mujeriego, vivir distintas conquistas amorosas y estar siempre
dispuesto a las relaciones sexuales sin posibilidad de negarse a ello, son prácticas que
demuestran el poder sexual del hombre, su capacidad de procreación, que de no hacerlo, queda
fuera del status de un verdadero hombre. Señala Rita Segato (2003), que los actos de violencia
o violación es “una demostración de fuerza y virilidad ante una comunidad de pares con el
objetivo de garantizar o preservar un lugar entre ellos probándoles que uno tiene competencia
sexual y fuerza física” (p. 31).

El hombre un ser racional vs emocional

Otra de las dimensiones consideradas desde la opinión de los estudiantes universitarios es que,
como hombre se es más racional y no emocional. Sumado a la restricción de lo emocional, “el
ordenamiento de género ubica a los varones del lado de la racionalidad y la inteligencia” (Chiodi,
2019, p. 22), por lo que se perciben y significan como poseedores de las aptitudes intelectuales
antes que las emocionales, aspecto que permea el discurso de hombres y mujeres. Tal
ordenamiento, le da confianza en sí mismo para actuar, planear y proyectar su futuro, al atribuirse
como un ser más responsable e inteligente que la mujer, a lo que añade otras cualidades como
las de creatividad e imaginación.


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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 1943.

Los discursos de los alumnos versan sobre:

El hombre es inteligente (alumno de 4º Semestre)

Un poco más inteligente (alumno de 4º semestre)

Realiza juegos creativos e imaginarios (alumno de 6º semestre)

Primero que nada, el hombre planifica su futuro, ¡tiene que pensar en un futuro!, porque sabe que, si
en un momento dado tiene una pareja, es el responsable de esta familia, es el pilar de la familia, el
que tenga que estar pendiente de todo lo que vaya a pasar. Entonces, tiene que planificar el futuro,
tiene que pensar en su futuro, no solamente en su presente que está viviendo, sino que un futuro
más adelante a corto o largo plazo, pero tiene que estar pensando siempre en un futuro más allá.
Entonces siempre es una persona que está planificando en su mente, en lo que va ir haciendo más
adelante. (alumno de 4º semestre).

Por tanto, considerar al hombre como responsable, pilar de la familia, ha de proveer el sustento
económico, y al sobre exaltar lo racional parece no tener lugar lo emocional, que no le permita
expresar lo que siente o reconoce no poder lograr o cumplir con lo que socialmente le ha sido
asignado. Bajo este mandato, “frente a situaciones de crisis económica, donde los hombres no
pueden cumplir con este rol asignado, muchos sienten amenazado su lugar” (Pérez et al., 2016,
p. 15). Ese temor e inseguridad de perder su posición de hombría, es posible que se hace
manifiesto la violencia contra las mujeres como principal signo de la pérdida de poder y muestra
de una racionalidad que se contrapone con lo emocional. En el contexto estudiado, ¿es posible
que las “ciencias duras” y afines a éstas, exige mayor presencia de lo racional que lo emocional?

CONCLUSIONES

Con lo antes expuesto, se puede afirmar que, ser hombre, es también un constructo social como
lo es el concepto de mujer, “no se nace hombre”, la sociedad signa a ambos sus atributos y roles
a partir de lo biológico (genitales: vagina o pene), imponiéndoles ciertos comportamientos y
reprimiéndoles otros, que hará de los varones un modelo o ideal de sujeto masculino, y es el
sistema patriarcal, que marca las diferencias entre ambos sexos y de homogeneizar la idea,
creencias o pensamientos sobre los atributos de un mismo sexo, aun cuando existan diferencias
individuales. Señalan Valdés y Olavarría (1997):

…ni los hombres son tan parecidos entre sí potencialmente, ni son potencialmente tan distintos a
las mujeres. Aún después de sufrir el proceso de socialización o constitución social del género, los
varones y las mujeres manifiestan notables diferencias con respecto a las personas de su mismo
sexo y notables coincidencia con respecto del otro sexo (p. 18).

De ahí que, desde las perspectivas de los estudiantes universitarios con base a los atributos que
derivan de aspectos fisiológicos y anatómicos, ser hombre significa fuerza, y como parte del
mandato social, en correspondencia con la fuerza física, se asume como el ser valiente, rudo,
agresivo, impulsivo, creencias arraigadas que no dan lugar a la fragilidad, sensibilidad y a
expresar sus emociones; más allá de percibirse como sujetos emocionales, expresivos, son
reservados y se conciben como los seres más racionales dotados para proteger, defender y
proveer a la mujer y a la familia, lo que supone el privilegio de ocupar y desempeñarse en espacios
públicos. Esta perspectiva de los estudiantes universitarios, a partir de los atributos y constructo
social que los lleva a significar qué es ser hombre, puede al mismo tiempo ser un antifaz de
debilidad y miedo a ser desvalorizado y minimizado en la hombría y perder los privilegios que la
sociedad patriarcal ha llegado a imponer en la masculinidad.


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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 1944.

El sistema patriarcal al lograr imponerse e interiorizarse de esta manera, lo hace en ambos sexos.
No obstante, en menor grado se observa que hay algunos indicios de cambios en los
comportamientos, a pesar de tener una idea arraigada de hombre desde una perspectiva
tradicional, se observa en las relaciones áulicas relaciones de respeto, valoración e inclusión de
las mujeres que incursionan a los estudios de ingeniería, tradicionalmente considerada exclusiva
para los hombres.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 1945.

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LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
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