INTRODUCCIÓN
La familia es un conjunto de relaciones y microsistemas en el cual un integrante de la famila se
desarrolla en distintas fases, adaptándose al entorno familiar (Paladines y Quinde, 2010). Por tal
motivo, el funcionamiento familiar es sustancial en el crecimiento del niño ya que es fundamental
para su desarrollo personal (Cifuentes-Faura, 2020; Herrera, 2000; Suárez y Vélez, 2018). Sin
embargo, se encuentran dificultades como el mal funcionamiento familiar, conductas agresivas,
ausencia de estima y existencia de muchos conflictos, esto puede causar en el niño dificultades
en su desarrollo emocional o cognitivo ( Estrada-Araoz, y Mamani-Uchasara, 2020).
La participación familiar es un elemento de gran valor en el logro de académico del alumnado
(Weiss, 2014). Asimismo, en el estudio de UNESCO se plantea que el hogar tiene relación con el
aprendizaje. En esta se da a conocer la cooperación de los padres en el colegio y pensamiento
que tienen de ésta y de sus maestros (Treviño et al., 2010).
Según la información dada por el Instituto Nacional de Estadística (2018), en el estado peruano,
en el año 2017, el 54% del total de domicilios son nucleares, esto señala que su organización es
apropiada y el 24% de familias son unipersonales y sin núcleo. Esto significa que la cuarta
fracción de las familias no poseen una apropiada organización y estructura familiar (Estrada-
Araoz, y Mamani-Uchasara, 2020).
Mamani (2015) señala que el rendimiento escolar es el grado de desarrollo de las competencias
adquiridas por el alumnado mediante la enseñanza y aprendizaje. Asimismo, Rodríguez (2017)
afirmó que los grados de desempeño escolar constituyen los aprendizajes que se desea que el
alumnado logre al completar el ciclo escolar, donde el estudiantado debe mostrar una seria de
competencias determinadas por el programa escolar.
Según el censo de alumnos en 2018, llevadas a cabo en todo el territorio peruano en el segundo
año de nivel primaria, el 38% posee logros apropiados en la habilidad de lectura y 15% en
habilidades para las matemáticas, en el cuarto año del nivel anterior, el 33% alcanzó los niveles
deseados en lectura y 29% en habilidades para las matemáticas. Esto significa que los
aprendizajes del alumnado peruano no es el nivel deseado (Estrada-Araoz y Mamani-Uchasara,
2020).
Garton y Pratt (1991) afirman que el aprendizaje construye un nuevo conocimiento sobre la base
de saberes previos. El aprendizaje es un proceso constructivo y no receptivo. El conocimiento
está formado en redes semánticas lo cual genera nueva información. La nueva información
puede ser recuperada y empleada para solucionar dificultades.
El aprendizaje debe ser colaborativo de tal modo que los estudiantes sean capaces de enfrentar
entre ellos sus conocimientos y opiniones. Además, el Aprendizaje cognitivo (Pozo, 1990), y la
enseñanza anclada (Bransford et al., 1990). Estos modelos resaltan que el aprendizaje tiene lugar
en las dificultades de la sociedad o del ejercicio profesional, el modelo pedagógico basado en
problemas posee efectos en la adquisición de conocimientos, y los más primordiales son: a)
Facilita comprender nuevos conocimientos, lo que es relevante para tener aprendizajes
adecuados. B) Promueve la disposición afectiva y la motivación, necesario para aprender
apropiadamente.
El participar de los padres en las prácticas escolares de sus hijos y preguntarles acerca de su
progreso escolar y mostrar interés en su educación permite que los niños sientan el interés de
sus padres en su trabajo escolar. Como consecuencia se tendrá mejor desempeño y una actitud
positiva hacia el colegio (Cotton y Wikelund, 2001). Asimismo, el logro de aprendizaje informa el
grado en que los alumnos logran las metas del currículo. Estos resultados expresan el nivel de
aprendizaje del alumnado (Olivares, 2006). Asimismo, Bandura y Walters (1990) afirman que es
relevante un entorno activo de participación de los padres en los colegios y una adecuada
integración del maestro con los principios pedagógicos.