INTRODUCCIÓN
En los últimos años, se evidencia una problemática mundial asociada a la extinción de las
especies de flora y fauna debido al tráfico ilegal, caza furtiva, comercio ilícito, cambio climático,
destrucción de hábitats, escasa educación ambiental, debilidad de los controles
gubernamentales y sanciones reducidas frente a los delitos ambientales e introducción de
especies exóticas (Carrere, 2019).
Asimismo, se registra un aproximado 28, 338 especies de plantas, hongos y animales en peligro
de extinción que corresponden a un 27% de la totalidad de especies, atribuyéndose el 40% a los
anfibios, 34% perteneciente a las coníferas, 30% rayas y tiburones, 14% aves, 33% corales, 25%
mamíferos y 27% crustáceos, cuya causa principal concierne a la sobreexplotación de la vida
silvestre mediante la caza ilegal, sobrepesca, comercio insostenible, pérdida de hábitats, entre
otros, situación que afecta la seguridad alimentaria y fuente de ingresos de comunidades locales
(Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza [UICN], 2019),
En el primer semestre del contexto de pandemia por la enfermedad del COVID – 19 propiciaron
disminuir las actividades de control y vigilancia de los diferentes delitos efectuados contra la
conservación y rescate de la vida silvestre, lo cual, representó una oportunidad aprovechada de
inmediato por los cazadores furtivos y traficantes, sin embargo, se consiguió reportar el
decomiso de 89 especies de fauna silvestre procedentes de países andinos amazónicos,
destacando la iguana verde, tortugas hicotea, loro de cabeza amarilla y morrocoy, además, se
registró la confiscación de 954 especímenes vivos de fauna silvestre que posiblemente se
proveerían a mercados de mascotas (Wildlife Conservation Society [WCS], 2020).
En el último semestre del 2020, se incautaron aproximadamente 1, 742 individuos vivos y 197
especies de vida silvestre en los países andino – amazónicos, correspondiendo el 41% a aves,
20% a reptiles, 31% concerniente a mamíferos y sólo 7% referente a tiburones, peces de agua
dulce, entre otros. No obstante, se reportó el arresto de 47 personas por presunta participación
en el delito de tráfico ilícito de fauna silvestre, siendo 2 capturados de nacionalidad ecuatoriana,
18 peruanos, 21 colombianos y los restantes bolivianos (WCS, 2021).
En consiguiente, diferentes países en específico andinos han empezado por desarrollar e
implementar estrategias enfocadas en promover la conservación de las especies nativas por
medio de la producción, distribución y comercialización de productos basados en recursos
naturales en cumplimiento con criterios de sostenibilidad, cuyas ventas procedentes de las
empresas de biocomercio al mercado internacional se han incrementado en los últimos años, no
obstante, existe una serie de desafíos a afrontar por la alta informalidad registrada en estas
economías (Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo [UNCTAD], 2016).
A nivel nacional, se evidencia una situación semejante por el desarrollo de una serie de
actividades furtivas que atentan a la conservación de las especies de flora y fauna oriundas del
país, lo cual, encamina a su extinción en caso de prescindir del desarrollo e implementación de
mecanismos de supervisión, sensibilización, vigilancia, comercialización legal y sostenible o
biocomercio de las especies nativas (Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de
Fauna Silvestre [OSINFOR], 2020).
Según el reporte del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR, 2017), se decomisó
aproximadamente 13 033 animales vivos, asimismo, en 2014 se logró incautar 4 000
especímenes durante el periodo del 2009 hasta el 2012, registrándose elevados números de
intervenciones en los departamentos de Lima, Ucayali, La Libertad, Loreto y Lambayeque.