LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 2972.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.809
Estructura y contenidos del imaginario ritual de limpia en
los Andes Ecuatorianos
Structure and contents of the imaginary cleaning ritual in the
Ecuadorian Andes
Cristina Roxana Saavedra Quezada
cristina.saavedraq@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-9147-3289
Cuenca – Ecuador
Luis Alberto Bernal Sarmiento
neurotecnologiahumana@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-6665-5777
Universidad de Cuenca
Cuenca – Ecuador
Artículo recibido: 15 de junio de 2023. Aceptado para publicación: 10 de julio de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El Imaginario es una gran matriz configurada por complejas redes de imágenes con capacidad
de actualización; como fenómeno psicológico posibilita que representaciones simbólicas
culturales se manifiesten en la persona y se enlacen al aspecto evolutivo, histórico y social. El
objetivo del estudio fue conocer el imaginario del ritual de limpieza de 20 curanderas urbanas de
Cuenca-Ecuador. Se aplicó un diseño cualitativo y un alcance interpretativo. La validez y fiabilidad
de la información recolectada se evaluó a través de la triangulación metodológica. El reporte
indicó que los rituales de limpieza son producto de un sincretismo religioso-cultural. Los
principales elementos empleados en el proceso del ritual fueron las plantas medicinales.
Palabras clave: medicina tradicional, población indígena, identidad cultural, religión
primitiva, psicología social
Abstract
The Imaginary is a large matrix configured by complex networks of images with the capacity to
update. As a psychological phenomenon, it enables symbolic cultural representations to manifest
in the person and to be linked to evolutionary, historical, and social aspects. The objective of the
study was to know the contents of the imaginary cleansing rituals of urban healers through their
narratives. In total, there were 20 healers. A qualitative design and an interpretive scope were
applied. The validity and reliability of the collected information were evaluated through
methodological triangulation. The report indicated that cleansing rituals are the product of
religious-cultural syncretism. The main elements used in the ritual process were medicinal plants.
Keywords: traditional medicine, indigenous population, cultural identity, primitive religion,
social psychology
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 2973.
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Como citar: Saavedra Quezada, C. R., & Bernal Sarmiento, L. A. (2023). Estructura y contenidos
del imaginario ritual de limpia en los Andes Ecuatorianos. LATAM Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales y Humanidades 4(2), 2972–2987. https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.809
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INTRODUCCIÓN
El imaginario social es un fenómeno de análisis científico dentro del campo de la antropología,
la sociología y la psicología. Surge a partir de las experiencias culturales efectuadas por el
hombre y converge en la realidad social mediante representaciones simbólicas que capturan lo
imperceptible del mundo espiritual y abstracto.
En la presente investigación, este imaginario se conforma desde tres ontologías religiosas: a) el
naturalismo (las sanadoras encuentran en la naturaleza la potencia sagrada, proyectada en los
estados de la materia y la biología), b) el animismo (los objetos utilizados en el proceso del ritual
poseen vida espiritual) y, c) el fetichismo (elementos de devoción como cruces y amuletos
llevados por las sanadoras se les considera con poderes sobrehumanos y enigmáticos) (Robles
1985; Menard 2019). Estos actos e instrumentos observados en la limpia han configurado la
realidad actual de un grupo/ sociedad en un tiempo y espacio geográfico determinado, en este
caso, de las sanadoras cuencanas.
De este modo, el IS juega un papel diverso en cada sociedad según el contexto que les rodea,
esto es, la suma de realidades subjetivas con códigos y signos compartidos que permiten a los
individuos asumir una identidad grupal específica. Por lo tanto, los IS conforman un terreno fértil
de creación personal y/o grupal emanado de la sociedad (Castoriadis 2013). Asimismo, moldean
los esquemas cognitivos del hombre para interpretar el mundo que le rodea y dar sentido a esa
experiencia, al otorgar significado a sus propias acciones a través de la reflexión y la memoria.
A partir de esta conexión y de la interacción del hombre con el grupo emana el imaginario social
generando vínculos, saberes, experiencias, recuerdos que tienen efecto en el individuo y en la
sociedad (Anzaldúa 2012; Randazzo 2012).
Según Castoriadis el imaginario social está configurado por dos elementos: a) las significaciones
que a su vez se subdividen en centrales, dan sentido a los fenómenos del mundo: país, justicia,
Dios y derivadas complementos de las primeras: ciudadanos, instituciones jurídicas, objetos de
la naturaleza (Randazzo 2012). Estas cumplen una triple función: 1. Formar el conjunto de
representaciones por medio de las cuales un grupo edifica su mundo, se auto-representa. 2.
Establecer las funciones de los integrantes de un colectivo, por ejemplo, cómo debe proceder la
persona, cómo mantener un diálogo con Dios, entre otras. 3. Prescribir los manejos de
interacción afectiva preponderantes en una sociedad (Valencia 2016).
Las prácticas integran el segundo elemento del imaginario. Se conceptualizan como actividades
y medios de expresión donde el sujeto manifiesta sus emociones, saberes, creencias, rituales,
etc., sustentadas sobre conocimientos temporales que a largo plazo se convierten en aprendizaje
que duran toda la vida (Ausubel, Donald y Hanesian 1983). Además, posibilitan la interacción
humana con el mundo y se dividen en dos - el legein, asociado a los significados y códigos de
una sociedad (pensamiento de cada sujeto + el lenguaje = decir social), y- el teukhein, vinculado
a fabricar, construir, tecnificar =el hacer social. Estas dos operaciones al ser ejecutadas por el
hombre dan lugar a la dimensión identitaria del yo. Ambas dimensiones son atemporales y
poseen inherencia recíproca (Anzaldúa 2012; Genovesi 2017).
A partir de ello, el Imaginario Social sería una continua e indeterminada creación socio-histórica
y psíquica de figuras, formas e imágenes que suministran contenidos significativos para
entrelazarse en las estructuras simbólicas de la sociedad presente y constituir la historia misma
de la humanidad (Banchs, Agudo y Astorga 2007).
Cabe indicar que a la par de este término, existen tres conceptos fundamentales para esta
investigación, el ritual, la limpia y el curandero/a, los cuales explicaremos a continuación.
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El ritual se refiere a un comportamiento formal determinado por circunstancias no dominadas
por la tecnología y vinculado con la creencia en seres o fuerzas místicas (Turner 1990). Se centra
en la ejecución de secuencias más o menos inalterables de sucesos formales y de expresiones
no totalmente codificadas por quienes las ejecutan (Rappaport 2016). De acuerdo a Eliade
(2018), historiador de las religiones, está compuesta por tres elementos: lo divino, el mediador y
la dimensión sagrada, denominada hierofanía o manifestación de lo sagrado.
El ritual en la curación presenta 3 partes según Arano (2012):
● El espacio simbólico: elemento que integra las significaciones histórico-culturales y
representa un lugar de comunicación (alabanza, invocación de lo sobrenatural).
● El intercambio Ritual: proceso de comunicación que emplea objetos o simbolismos
según las distintas cosmovisiones.
● Y la comunicación: lenguaje utilizado por el sanador para contactarse con seres
naturales y sobrenaturales, por ejemplo, la lluvia, sol, enfermedad o con el paciente.
Los rituales se encuentran integrados a los imaginarios sociales pues son significación y
práctica, además portan un aspecto tradicional y al mismo tiempo renovador porque se van
creando en el tiempo de acuerdo a cada sociedad.
La limpia es una práctica muy utilizada en la medicina tradicional (MT). En el diccionario
enciclopédico de MT mexicana se lo define como un ritual que permite diagnosticar y eliminar
enfermedades (Mata y Zolla 1994). Un quehacer que devuelve la homeostasis a la persona a
partir de medios materiales y simbólicos (Aparicio 2009). Su función es alejar o eliminar la mala
energía del organismo y prevenir enfermedades propias de la MT (Ríos, De la Cruz y Mora 2008).
En este contexto de la limpia las plantas son los elementos naturales con los cuales la sanadora
cura al paciente.
La curandera es la persona indígena que tiene conocimiento en MT, denominada también
sanadora con capacidades senso-perceptivas para diagnosticar enfermedades de la MT
causadas por factores externos al organismo. (Drexler y Contento 2017). Este concepto se deriva
del curanderismo, una palabra latina que significa curar, sanar o proceso continuo de cuidado.
Un sistema de creencias que recibe influencias de la medicina morisca, europea-española,
mesoamericana, humoral-griega y judeocristiana temprana (Trotter 2001; Torres y Sawyer 2005;
Trotter y Chavira 1997).
En la antigüedad, la práctica del curanderismo desarrollado por las mujeres fue estigmatizado, y
temido por la sociedad colonial, pues se le consideraba una brujería (Vasallo, 2015)
confundiéndose con actividades contrarias a las leyes de esa época.
En la actualidad, el curanderismo se mantiene como un método de curación antiguo de bajo
riesgo y costo, que presenta beneficios para las personas que experimentan dolor crónico
(Kennedy, Gonzales, y Corbin 2016) y buscan un tratamiento alternativo. Por esta razón, nos
enfocamos en este contexto de las limpias para analizar empíricamente como es el IS de este
grupo de sanadoras que viven en la ciudad de Cuenca-Ecuador.
En base a lo anterior, el estudio se centró en responder a la siguiente pregunta ¿Resulta posible,
tratar hermenéuticamente las entrevistas y las fotografías a través de la interpretación de las
narrativas y las imágenes del objeto de este estudio para poder conocer los contenidos del
imaginario ritual de limpia?
El objetivo de esta investigación fue: conocer el imaginario del ritual de limpieza de las
curanderas urbanas de la ciudad de Cuenca-Ecuador por medio de sus narrativas.
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METODOLOGÍA
El estudio fue de diseño cualitativo y alcance interpretativo por medio del método hermenéutico.
Se realizó un proceso de triangulación (véase Figura 1), para establecer la validez y fiabilidad de
la información recopilada. El grupo de estudio fueron veinte sanadoras; para los criterios de
inclusión se consideró a mujeres mayores de edad que realizan rituales de limpia los días martes
y viernes en los mercados de Cuenca-Ecuador: 10 de agosto, 9 de octubre, 3 noviembre, 27 de
febrero, 12 de abril y en la Feria Libre. Las participantes fueron seleccionadas intencionalmente.
Las técnicas empleadas para recolectar la información fueron: observación participante,
entrevista semiestructurada e imágenes fotografías. Las herramientas que sirvieron a este
propósito fueron: una ficha sociodemográfica; notas de campo; una guía de preguntas que fue
diseñada con sustento en bibliografía acorde a este estudio y antecedentes de otras
investigaciones similares; una cámara fotográfica y una grabadora digital (dispositivo celular).
El pilotaje de la entrevista semiestructurada se realizó en dos momentos. Primero, se aplicó la
entrevista a dos sanadoras de los mercados: 27 de febrero y 10 de agosto para determinar la
comprensión de los términos que conformaron la guía de preguntas. Segundo, se procedió a
rediseñar y organizar las categorías conceptuales que permitió realizar un nuevo pilotaje a dos
sanadoras de los mercados 9 de octubre y 10 de agosto, quienes demostraron una adecuada
codificación. Finalmente, se realizó el trabajo de campo. En algunos casos se interacciona con
varias curanderas, en más de una ocasión, el investigador estableció previamente rapport con
las entrevistadas, brindó una explicación sobre el estudio y sus propósitos, luego procedió a
entregar a cada participante el documento del consentimiento informado para que optara por
participar o no el estudio con su firma o huella dactilar (entrevista, observación participante,
fotografía). Posteriormente, se entrevistó a las mujeres que decidieron participar y fueron
fotografiadas.
Los investigadores asignaron un número del uno al seis, a los distintos mercados; se procedió a
introducir el rango de números en un programa de generador de números aleatorios, para contar
con cuatro de estos espacios (mercados) e iniciar con la fotografía. Los mercados seleccionados
fueron: 9 de octubre, 10 de agosto, 27 de febrero y Feria Libre.
Se tomaron fotografías a quince curanderas en proceso de limpia en los cuatro mercados
seleccionados. Los investigadores se acercaron a cada puesto para conocer si las curanderas
autorizaban ser fotografiadas. Del total de fotografías registradas, se seleccionaron las
imágenes con mejor iluminación, color, nitidez, encuadre y ubicación de los objetos. Luego, las
fotografías seleccionadas fueron introducidas en una matriz diseñada previamente en Word con
siete categorías denominadas: espacio, curandera, curandera-usuario, proceso de la limpia,
plantas, diagnóstico, instrumentos complementarios) que se utilizaron en la hermenéutica de la
imagen fotográfica; estas categorías igualmente se desprenden de los antecedentes de esta
investigación. Durante el procedimiento (entrevista-fotografía) se tomaron notas de campo
(observación participante).
Para realizar la interpretación de la hermenéutica del texto se siguieron los nueve pasos
propuestos por Cárcamo (2005):
Hermenéutica del texto
Las veinte entrevistas se transcribieron en un documento de Word, después se elaboró una
matriz para el análisis del texto de acuerdo a las categorías (conceptuales y operacionales),
subcategorías (preguntas). Las macro y sub categorías, se obtuvieron a partir de la
fundamentación teórica y de los antecedentes a este estudio. La primera categoría operacional
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se llamó significado para la sanadora compuesta por cinco subcategorías; la segunda categoría
operacional denominada significado del ritual estructurada por dos subcategorías; la tercera
categoría operacional, nombrada como conocimientos prácticos o habilidades configurada por
cinco subcategorías y, la cuarta categoría operacional identificada como proceso del ritual
integrada por seis subcategorías. Posteriormente, se integraron en la matriz las respuestas de
las sanadoras asociadas a las subcategorías, se obtuvieron cincuenta y un nuevos códigos.
Estos fueron los elementos interpretativos.
Hermenéutica de la imagen fotográfica
Un grupo de treinta y dos estudiantes de la carrera de Psicología Clínica (sexto ciclo) de la
Universidad de Cuenca seleccionados aleatoriamente se encargaron de ello. Se dividió al grupo
en ocho subgrupos. En un primer momento, con ayuda de diapositivas se les explicó sobre la
hermenéutica de la imagen (parámetros para el análisis e interpretación de fotografías). Luego,
se les entregó el material fotográfico y la matriz con las siete categorías en un flash memory.
El primer y segundo subgrupo analizaron las fotografías del mercado 9 de octubre; tercer y cuarto
subgrupo, mercado 10 de agosto; quinto y sexto subgrupo, mercado 27 de febrero; séptimo y
octavo subgrupo, mercado Feria Libre. Todos los estudiantes describieron e interpretaron las
imágenes fotográficas. Una persona de cada grupo se encargó de enviar al correo electrónico de
los investigadores la carpeta analizada. Los investigadores agruparon en un documento de Word,
la información por categorías, para ello se diseñó una tabla que contenía las descripciones e
interpretaciones de los ocho subgrupos.
Hermenéutica psicológica: finalizado el trabajo hermenéutico del texto y de la imagen
fotográfica, se interpretó a partir de estos elementos y del contenido teórico del estudio, el
imaginario de las curanderas desde un punto de vista histórico, cultural y religioso.
Figura 1
Procedimiento para analizar los datos recogidos a partir de las técnicas y hermenéuticas utilizadas.
Fuente: elaboración propia.
Aspectos éticos
Esta investigación se desarrolló siguiendo todos los parámetros éticos. El estudio no causó
ningún daño físico ni psicológico; los sujetos de estudio firmaron el consentimiento informado;
se garantizó el anonimato y confidencialidad de la información registrada. El diseño de
investigación contó con la aprobación y el aval ético de los organismos encargados de la
Universidad de Cuenca, Ecuador.
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RESULTADOS Y DISCUSIÓN
De las 20 sanadoras, lo se autodefinen como católicas, 1 como cristiana y 1 como creyente. La
mitad de las participantes (10) manifestaron haber cursado estudios en la escuela (sin concluir);
cinco haber terminado la educación primaria; dos, tener estudios secundarios (colegio) sin
finalizar, y tres, sin estudios. Las mujeres investigadas se han dedicado a esta labor por varios
años, 2 de ellas, entre 1 y 4 años; 8, entre 5 y 15 años; 6, entre 16 y 25 años y, 4 entre 26 y 40
años.
Hermenéutica del texto
Categoría I – Significado propio
Esta categoría se encuentra integrada por cinco subcategorías que estimulan respuestas en
torno a los significados, ej.: -qué es ser una curandera; qué significado tiene para la analizada el
concepto dios-. Las curanderas se identificaron como terapeutas ancestrales. Emplean la
medicina natural para mejorar la salud de la comunidad. Se encargan de proporcionar una
atención inmediata (física, espiritual, social, económica) a la gente pobre, que busca esta primera
opción antes de acudir a un centro hospitalario. Además, se perciben como consejeras, pues
dedican su tiempo a escuchar problemas, apoyar a las personas, prevenir enfermedades de la
nosología indígena. El principal motivo de trabajar en las limpias es preservar esta tradición.
Otras razones obedecen a gustos personales, sentido vocacional, capacidades especiales
(dones adquiridos), sentimiento de orgullo (pertenencia grupal), aspectos económicos
(mantener a sus familias) o brindar servicios a migrantes-latinos en el extranjero.
Según las sanadoras, la figura de Dios adquiere un sentido paternal, filial y de hermandad en el
ritual de limpieza. Lo simbolizan como una figura amorosa, sabia, justa, leal. Le consideran el rey
del mundo, es decir, una autoridad celestial que controla el equilibrio del cosmos, les provee de
alimentos, salud, protección contra enfermedades. Respecto a las limpias, las mujeres señalan
a las plantas como los elementos esenciales del ritual. Estos elementos, según los esquemas de
las curanderas, son agentes de actuación directa en el cuerpo de las personas, para lograr su
equilibrio, conllevan la bendición de Dios y la Madre Tierra.
En el ritual de limpia las sanadoras adjudican significados particulares a cada instrumento
empleado. La función que cumplen es variada: retirar males del cuerpo, transmitir energías,
proteger, relajar a la persona, eliminar enfermedades, -mal de ojo, espanto, malaire, estrés,
espíritus, energías negativas.
Categoría II – Significado del ritual
Categoría integrada por tres subcategorías. El ritual representa la herencia cultural de la
curandera, genera una conexión con la naturaleza (integrada por seres elementales) y lo místico
(Dios, la virgen María, Pachamama, Rey Inti, Mama Killa). Se caracteriza por emplear remedios,
hierbas, armar altares con flores y granos comestibles. No se considera un ritual evitar la
curación o realizar brujería.
La fe en la religión católica juega un papel fundamental en las limpias. Las sanadoras como
creyentes en Dios gozarán de mayor posibilidad para acceder al plano divino y solicitar su ayuda.
A partir de este contacto, la curandera adquiere el conocimiento y el poder para sanar a la gente.
De manera general, el ritual de limpieza no es considerado parte de una religión. Algunos
participantes manifestaron que, en la sociedad cuencana, grupos religiosos como los Testigos
de Jehová mantienen prejuicios sobre este ritual, considerándolo brujería. Dos de las
entrevistadas desconocen si forma parte o no de una religión.
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Categoría III – Conocimientos prácticos o habilidades
Esta categoría está compuesta por ocho subcategorías. Las curanderas aplican distintos
instrumentos durante el ritual. Al inicio emplean ramos de: ruda, santa maría, floripondio, guando,
poleo, sauco blanco-negro, verbena, altamisa, eucalipto, huichín amarillo-blanco, agüilla, ingá
rosa, romero, cuya elección depende de cada sanadora. Durante el mismo, se utiliza huevos, ajís,
limones, semillas de ruda, aguardiente o trago, timolina, aceite Jhonson´s baby, maderas de
chonta, piedras de alumbre obtenidas de sitios sagrados, chuka, una pasta negra de ajo, ruda,
agua bendita, carbón, cigarrillo quemado, romero, laurel.
Al finalizar, se entrega a la persona una agüita de nervios, bebida compuesta por romero, rosas,
toronjil, valeriana, agua bendita de tres o siete iglesias, vino consagrado; sirve para tranquilizar a
la persona. En algunos casos, se envía a la persona a casa a darse un baño de florecimiento con
claveles, flor de Cristo, rosas.
Las nociones de salud y enfermedad están presentes en el ritual de limpia, conocimientos
esenciales para las sanadoras. La salud es definida como un estado de equilibrio físico, mental,
emocional, representando el soporte de la vida humana para las actividades cotidianas (comer,
trabajar, dormir), expresar emociones (alegría, ira, tristeza) y ayudar a las personas. Las
curanderas indicaron que las plantas o agüitas de nervios devuelven el bienestar a las personas.
La enfermedad para el grupo analizado significa un estado de estrés, malestar físico, irritación,
pérdida de energía, debilidad anímica. La principal característica es la presencia de energías
negativas en el sujeto. Incluye las enfermedades de la taxonomía indígena: mal genio, mal de ojo,
malaire, resfrío airado, shungo, nervios. De acuerdo a las curanderas, una persona se encuentra
enferma si al efectuarse el ritual, las plantas se tornan de color oscuro, el huevo presenta un
aspecto líquido o la persona suda. En otros casos, la curandera solicita al enfermo una muestra
de su orina para diagnosticar el mal por medio de su olor, viscosidad y color.
Categoría IV – Proceso del ritual
La última categoría está configurada por dos subcategorías. Antes de iniciar el ritual, la curandera
se persigna y realiza una oración personal para solicitar el poder de curación, don de
entendimiento, protección a sus deidades (Santísima Trinidad, Pachamama). En seguida, prepara
los instrumentos a emplear en la limpia; empatiza con la persona para averiguar el origen de la
enfermedad y ejecuta la limpia con un atado de plantas que se acompaña de una fórmula en
español y quechua expresada en voz alta:
Quisha aire, quisha ojo, quisha espanto, quisha todas las personas que pasan por la calle, gente
mala, gente buena.
La fórmula busca alejar la enfermedad del cuerpo y sanar al individuo (cada una de las
curanderas maneja su propia fórmula). A continuación, la sanadora frota un huevo de gallina en
el consultante para realizar el diagnóstico, luego lo triza y procede a verter su contenido en un
vaso de cristal transparente que contiene agua. Luego de observar e identificar el padecimiento,
a través de la lectura del huevo, sopla aguardiente, coloca la chuka en la frente, en el ombligo y
en la parte baja de la espalda para proteger a la persona de la enfermedad. Acto seguido, le
entrega un vaso de agüita de nervios (infusión de linaza, ataco, valeriana, toronjil, pena-pena) con
el fin de tranquilizarlo. En ciertos casos, las mujeres envían remedios, por ejemplo, para curar
resfriados recomiendan realizar una infusión a base de ortiga, mortiño, borraja, violeta, pampa
poleo, cola de caballo o les recomiendan no ingerir huevos, no comer carne o no tomar leche.
Según las curanderas, la gente debe asistir tres veces seguidas a la limpia para lograr la curación
completa. Si el caso es grave, la limpieza debe efectuarse al menos cinco veces. Dependerá de
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cada curandera, la cual decidirá si la persona debe continuar o suspender las sesiones. Las
manifestaciones físicas e imperceptibles que ella observa son las siguientes: en el diagnóstico
realizado, el elemento empleado no tiene ninguna formación en su interior; percibe energías
positivas en el cuerpo de la persona. Las personas se sienten con más vitalidad y con una
sensación liviana del cuerpo. De acuerdo a las curanderas, la duración de esta práctica varía por
persona, aproximadamente entre cinco a veinte minutos.
Las limpias se practican los días martes y viernes por diversas razones: en primer lugar, se debe
a una creencia asumida por la sociedad. Segundo, se consideran días especiales para llevar a
cabo las limpias. Tercero, es una tradición cultural. Cuarto, las entrevistadas manifestaron que
en estos días se desprenden aromas más fuertes para las energías.
La salud del hombre dentro del sistema andino tradicional es vital para la conservación del medio
ambiente y el cosmos. Como lo manifiesta Cruz (2018) existe una relación de
complementariedad entre la naturaleza y el hombre dentro de la cosmovisión andina. El principio
de totalidad es vital dentro de estos pueblos, no admiten la exclusión de sus partes, sino que se
enfocan en el bienestar común, en el reencuentro entre las personas y el mundo. El respeto a la
naturaleza, a la Madre Tierra y a la vida.
En la actualidad, las curanderas afirman que el ministerio de salud y el gobierno ecuatoriano han
apoyado en la promoción de la MT, así como, en capacitaciones sobre primeros auxilios y
atención de partos, con el propósito de brindar una atención inmediata y eficaz al colectivo.
Además, estas mujeres han incorporado nuevos instrumentos dentro de los rituales de limpia
como el uso de maracas, piedras, imanes, cuchillos, machetes; ají y limones. Las curanderas
urbanas han observado un incremento de enfermedades, cada vez más frecuente en sus
usuarios producto de la contaminación causada por el hombre.
Hermenéutica de la imagen
El espacio de estas prácticas se ha modificado con el tiempo en la ciudad de Cuenca debido a
un efecto de políticas sociales, normas de convivencia, costumbres, diferencias culturales. Los
sitios destinados para ejecutar los rituales de limpieza son los interiores de los mercados, la
dinámica se da en la parte posterior de las gradas automáticas, corredores, alrededor de los
puestos de alimentos, perímetros del mercado. Son espacios pequeños con poca iluminación
que no disponen de una infraestructura adecuada para los rituales (mesas, ventilación). Los
rituales también se ejecutan en plazas cercanas a mercados; los lugares para la limpia tienen
carpas y su espacio es amplio. A diario reciben una gran afluencia de clientes, por lo que es ideal
para promocionar la medicina ancestral.
La sanadora (pieza clave de los rituales) es una mujer campesina que se encuentra en la adultez
media, procede de estratos socioeconómicos medios y bajos. A nivel cultural es la imagen
simbólica de Cuenca, utiliza un traje típico de esta región (pollera roja, blusa, sombrero de paja
toquilla, delantal); su vestimenta y accesorios reflejan las tradiciones cuencanas. Además, este
grupo es considerado un referente de paz y sanación para los usuarios de los rituales de limpieza.
La curandera moderna está más occidentalizada, utiliza ropa cómoda (gorro, lycra, camiseta y
zapatos deportivos) durante la ejecución de los rituales. Como objetos de protección contra las
energías negativas de las personas, ellas utilizan pulseras o anillos.
Cada curandera promociona su trabajo de manera distinta, con la finalidad de resaltar en el
mercado laboral y captar clientes-usuarios. Algunas de ellas utilizan el marketing para hacer
publicidad de su puesto de trabajo, entregan tarjetas personalizadas con su foto, número de
contacto y una explicación detallada de la curación que realizan. También, las curanderas
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adquieren renombre entre la gente debido a los testimonios de curación, por lo que sus puestos
de trabajo siempre se encuentran ocupados.
El contexto de la consulta no es privado; emplea un lenguaje informal para explicar la enfermedad
a la persona y su familia. El trato con la persona es cordial, existe un ambiente de confianza y
favorece al diálogo. La comunicación es horizontal, principio imprescindible para el éxito o
fracaso de la consulta. Los rituales de limpieza acogen a distintos usuarios, entre estos se
encuentran usuarios locales como extranjeros (turistas) quienes impulsados por la curiosidad e
interés deciden comprobar sus efectos curativos. Este grupo está acompañado de un guía de
viaje, quién les muestra un tipo de turismo alternativo, con el propósito de realzar y promocionar
la medicina natural.
El proceso del ritual equilibra la vida del individuo a nivel espiritual, familiar, social. Constituye un
medio de curación ancestral empleado por los pueblos aborígenes de esta región (Cuenca). A
través del proceso de limpia, la sanadora demuestra su poder (don) y habilidad para manipular
las fuerzas energéticas. Esta dinámica permite a la familia del individuo estar presente en su
ritual.
El huevo es la principal herramienta de la curandera; en ella se evidencia el mal o dolencia de la
persona. Constituye la radiografía médica antigua de este grupo social. Representa un objeto que
ayudaría a transformar la energía corporal (armonizar) y reconectarse con la energía de la
naturaleza. El resultado del diagnóstico dependerá de cada curandera según su conocimiento
(cosmovisión) o experiencia personal.
El proceso se compone de tres fases. En la primera fase, la sanadora da pequeños golpes en el
cuerpo del individuo con un ramillete de plantas. Este acto simbólico denominado rameado aleja
a los espíritus negativos que rodean su entorno. El cliente debe permanecer sentado en posición
recta con el torso desnudo o con una camiseta para retirar el mal con facilidad.
En la segunda fase se retira la energía restante (negativa) del cuerpo con ayuda de un objeto
expurgador, el huevo. Este es el instrumento más tradicional (antaño) usado por la comunidad
de sanadores, empleado en todo ritual. Otro elemento importante es el chuka, representa un sello
de protección contra los males.
En la tercera fase, se efectúa la restauración energética, desaparece el dolor en la persona. De
este modo, la curandera cumple con el principio del curanderismo, sanar a las personas.
Asimismo, recibe su compensación en el ámbito emocional (satisfacción por el éxito logrado),
económico (dinero) y social (reconocimiento de la gente).
Objetos como las sillas o bancos de madera, brindan comodidad al individuo, acercamiento más
próximo con la curandera y privacidad con respecto a los otros usuarios. Las piedras
rectangulares de colores negros o blancos sirven como conductores de energía o masajeadores
corporales.
Las espadas de madera con grabados (imagen de un cristo con túnica, libro y cruz) determinan
la existencia de creencias judeo-cristianas arraigadas en estos procesos. Este objeto simboliza
una fortaleza contra las malas energías.
Los pétalos de rosas se utilizan en la limpia espiritual (final del proceso) pero con menos
frecuencia. Agua de rosas, sangre de drago, aceites de almendras sirven como cicatrizantes,
antiinflamatorios y purgantes. También, las sanadoras entregan amuletos a las personas con el
propósito de recibir protección, mejorar negocios, evitar energías negativas. Las fundas de
plástico o saquillos ayudan a transportar los desechos para evitar el mal.
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 2982.
Estos resultados son producto del tratamiento hermenéutico de la imagen fotográfica emitido
por estudiantes, se identifican varias creencias, elementos, símbolos, funciones, espacios,
identidades similares en los textos de las curanderas y los de este grupo. Muy posiblemente las
interpretaciones de este grupo están basadas en ciertos estereotipos sociales y propios, empero
su discurso, como se mencionó hace poco es información que triangula con el discurso de las
curanderas. A su vez los investigadores principales de este estudio procedieron a organizar la
información interpretada por estos colaboradores para reportarla. Todos los textos e imágenes
de las mujeres son contenidos que posibilitan la experiencia humana en el campo analizado, para
esto se ponen en marcha dos operaciones que son, legein y teukhein, el instante en que la
curandera ejecuta estas operaciones se consolida su dimensión identitaria.
Observación participante
En el mercado 9 de octubre las sanadoras operaban dentro de carpas disponiendo de un espacio
reducido para realizar el ritual. Al visitar el mercado 27 de febrero se observó que existían 6
puestos de trabajo, cada uno con un amplio espacio y disponía de un mesón para colocar sus
instrumentos, las personas se sientan en bancos pequeños para la limpia. En el mercado 10 de
agosto, las sanadoras atienden en sitios ubicados debajo de las gradas que conectan a la primera
planta con la segunda, en todos los casos estos sitios han sido asignados por personal del
Municipio de la ciudad. Por ocupar estos sitios se debe cancelar $10 cada mes, explicó una
curandera.
Es común encontrar a grupos de turistas en este mercado, están acompañados por un guía que
les habla acerca de estas prácticas, varios turistas experimentan una limpia. En algunas paredes
de los sitios de trabajo de las curanderas se observaron carteles o anuncios publicitarios sobre
las curaciones que ejecutaban y las enfermedades que trataban, esto es una manera de atraer a
los clientes, además poder informar a la ciudadanía sobre los servicios ofertados por las mujeres.
Durante la observación participante las mujeres entregaron a la investigadora tarjetas con
información sobre sus prácticas. Para las mujeres estas tarjetas representan medios
importantes para promocionarse y destacarse de los otros puestos de curanderas que son su
competencia. Otras curanderas estudiadas no procedían de esta manera.
Las curanderas del mercado el Arenal emitían sonidos al ejecutar las limpias, estos se
acompañaban por frases en quechua y español pronunciadas en voz alta. En su mayoría, las
sanadoras emplean un mandil rojo para trabajar, algunas usan el traje típico de la región.
Observando a las distintas sanadoras en su contexto se constató que todas utilizaban los
instrumentos tradicionales de las limpias, es decir: el atado de plantas, el huevo, la agüita de
nervios, sin embargo, en cada espacio de trabajo se encontraban otros objetos (fetiches) que
dependiendo de cada curandera se incorporan a sus prácticas. Todas las curanderas poseen
algún amuleto de protección entre ellos manillas, anillos, pulseras o collares para evitar que el
mal, la enfermedad de la persona (cliente) pase a sus cuerpos, también tendrían la capacidad de
prevenir la muerte.
Una de las sanadoras tenía un cuaderno con un esferográfico colocado en su puesto de trabajo
para que las personas que se atienden lo firmen y escriban alguna petición para sí misma o su
familia; la finalidad es interceder a través de oraciones con santos, Dios o la virgen María para
eliminar toda enfermedad, maldad, vibras o energías negativas, brujería que le ha causado el
daño; de esta manera la sanadora al finalizar su día de trabajo intercede por estas personas y
continúa con el ritual de limpia en su casa: coloca en un altar una hoja con todas las peticiones
para que la curación se haga presente en los sujetos que atendió.
Se observó que el ritual está constituido por tres fases: fase inicial, en la cual la curandera se
prepara. En todos los rituales de limpieza observados, previo al ritual, la curandera ordena los
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instrumentos de trabajo, adecua el espacio (barre el piso de los restos de plantas empleados en
anteriores consultas, selecciona el vaso a ser utilizado para el diagnóstico). Durante estos
procedimientos, la sanadora interioriza una oración preliminar (personal) a sus deidades con el
propósito de solicitar ayuda, protección, curación de la persona enferma.
En la fase intermedia, la curandera manejaba los distintos instrumentos para controlar el espacio
ritual de curación. Identifica el padecimiento, evalúa a la persona (la curandera observa al
usuario, le pregunta cómo se encuentra, qué dolor presenta), indaga rápidamente sobre su vida
personal y sobre su ambiente próximo. Con la información adquirida, la curandera intenta
reconocer el padecimiento e inicia con el ritual de limpieza. El atado de plantas y el huevo son
los principales instrumentos para recoger y eliminar el mal. Los demás instrumentos como
colonias, agüitas, chuka, machetes, limones y ají, son necesarios para completar el ritual de
limpieza.
La curandera ingiera un poco de aguardiente o pétalos de rosa y los expulsa (sopla) hacia el
rostro, pecho, ombligo y/o espalda de la persona que consulta. Este acto simbólico es utilizado
con la intención de liberar al usuario del mal, otorgando al sujeto un nuevo comienzo a su vida,
debido a que la curandera infunde energía y fuerza. En la fase final, la curandera y el consultante
retornan a la realidad habitual, se trata de que la persona integre esta vivencia en su experiencia
personal.
Hermenéutica psicológica
La dialéctica histórica, que se rastrea para no dilatar tanto hace más de 500 años con la llegada
de migrantes europeos a tierras que se denominaban Abya Yala se abrió las puertas a una suerte
de sincretismo religioso y cultural que se instauró en la psique de los pueblos andinos. Se asume
que el sincretismo como tal se configuró en las personas cuya ascendencia correspondía a
mezcla étnica indígena y europea. El ritual de limpia se enmarca dentro del mundo simbólico,
pues este imaginario se desprende de la proto religión y de la religión (naturalismo-animismo-
cristianismo), en la estructura del comportamiento religioso el eje central es la representación
simbólica que permite a las personas mediar con el espacio sagrado ya sea a nivel
institucionalizado o privado. El símbolo, dio paso a un mundo virtual que permitió a los hombres
del pasado remoto enlazar cognitivamente su fenomenología con el medio ambiente, los
símbolos son las moléculas constituyentes de las macro estructuras sociales (Bernal 2020).
Los objetos empleados en los rituales de limpieza son símbolos que se comunican con el aparato
inconsciente de las personas, cuando los objetos tienen contacto con el cuerpo de los usuarios,
con ellos se depositarán buenas energías o por contraparte se liberan malas energías. Desde
ciertas analogías con la psicoterapia los actos y los comandos verbales utilizados por las
curanderas en procesos de limpia son sugestiones que consisten en el rameado y en la
pronunciación de fórmulas mecánicas que pueden asumir tintes metafísicos con la capacidad
para afectar al aparato antes mencionado.
Los sistemas de creencias y de prácticas que integran el IS de mujeres indígenas sobre el ritual
de limpia antropológica e históricamente tienen un largo recorrido, al igual que la estructura
afectiva que acompaña a estos sistemas, específicamente la intención emotiva, variable que en
el mundo religioso se conoce como fe (Bernal 2017). Esta variable comportamental (intención
emotiva de la curandera) en la transacción de la limpia adquiere un efecto placebo, este se ve
reforzado por la fe del usuario. La relación médico-paciente sería el factor más importante en la
generación de la respuesta placebo, gracias a las habilidades comunicativas manejadas por el
terapeuta durante la intervención (Morral, Urrutia, y Bonfill 2017). Así, el efecto placebo funciona
más con las expectativas que con la sugestión.
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La curandera sería la intermediaria entre el espacio y el usuario, esto para aliviar su organismo
de los males que lo aquejan o para prevenir la enfermedad y las malas energías. Culturalmente
la mujer indígena como sujeto depositario de conocimiento ha perdido este estatus, a pesar de
que varias personas asisten a las prácticas de sanación; la investigación en esta línea debe
estudiar el IS de los usuarios para captar el objeto de estudio desde el complemento de las
representaciones que tienen las dos partes del sistema. El desarrollo de la ciencia y la tecnología,
junto a una economía capitalista e ideologías neoliberales en auge impusieron en el imaginario
social de los grupos modernos urbanos y rurales a la biomedicina como institución de salud por
excelencia, avalada científicamente y en tal sentido reconocida por la sociedad en la cual se
inserta.
En el ritual de limpia las plantas son agentes curativos que se suministran de manera tópica a
nivel de rameado como se mencionó hace poco, también por medio de infusiones; la medicina
científica ocupa medicamentos para combatir o controlar desbalances físico-psíquicos, estos
pueden administrarse por vía oral o tópica (aplicación de geles). Los principios activos de las
plantas medicinales son modificados estructuralmente por la ciencia para mejorar su
comportamiento, estos son procesos de semi-síntesis que a su vez han llevado a la química de
síntesis, química combinatoria y modelado molecular; los fármacos son moléculas bioactivas
que debido a su estructura y configuración química interactúan con receptores de las células, el
efecto de tal interacción es evidenciable (Petenatti, Del Vitto, Petenatti, Caffini y Marchevsky
2017).
Los imaginarios como variables atemporales son remolinos de producción espiritual, cultural,
filosófica, artística, social, industrial. Para esta investigación el imaginario como fenómeno
psicológico operaría posibilitando que las representaciones simbólicas y la cultura se
manifiesten en la persona enlazando así al sujeto a un aspecto histórico e incluso evolutivo y
social, en su devenir este aspecto psico-antropológico adquiere tonalidades inconscientes, así el
humano experimentaría los imaginarios como mundos oníricos, que tienen acceso al estado
consciente, para desde aquí contactar con la realidad y poder dinamizar su estructura.
A esto, hay que sumar los sistemas de creencias católicos que juegan un papel importante en
estas prácticas. Aunque, las raíces de estas dinámicas obedecen a imaginarios andinos, que se
expresan en frecuencias inconscientes, téngase en cuenta que el imaginario es una estructura
que encuentra sustento en los actores sociales, y aunque es dependiente de ellos también goza
de independencia, pues los imaginarios anteceden a los sujetos que nacen en un tiempo y
sociedad determinada.
CONCLUSIÓN
Las técnicas: entrevista, observación participante, imagen fotográfica, se procesaron por medio
de matrices compuestas por categorías, subcategorías, componentes de interpretación y
hermenéutica del texto y de la imagen. Se llegó a comprender la estructura y contenidos del
imaginario de curanderas urbanas sobre el ritual de limpia en los Andes Ecuatorianos, se detectó
un sincretismo entre las creencias del mundo andino arraigadas desde épocas prehispánicas, y
creencias judeo-cristianas que históricamente fueron impuestas a la cultura andina producto de
la colonización del nuevo continente. Una nueva investigación se debe encargar de comprender
de qué manera la colonización religiosa y conceptual española afectó en el ecosistema espiritual-
religioso y natural de la antigua América. En futuras investigaciones se puede estudiar el
imaginario de un grupo de sanadoras migrantes y de otros países amerindios.
En este sincretismo del imaginario se manifiesta el aspecto instituido y el instituyente de la
variable de análisis, la estructura que se forma de este desarrollo sufre la dialéctica propia del
devenir, a través de ella brotan los contenidos del imaginario ritual de limpia que no son
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únicamente meras imágenes o elementos cognitivo-holográficos estáticos son dinámicos e
interaccionan unos con otros. El imaginario tendría una naturaleza inconsciente cultural que se
actualiza y sigue su curso, esté inconsciente cultural se proyecta en el diario vivir de los sujetos
sociales.
En esta investigación los contenidos se refieren al conjunto de: símbolos, plantas, utensilios,
imágenes, significados, oraciones, movimientos, comunicación entre actores, función de cada
uno de los elementos y del ritual en sí, todos estos elementos se integran de manera muy
compleja en el entramado del imaginario social que influye en curanderas urbanas. Por medio de
las narrativas de las mujeres se llegó a conocer una parte de este complejo mundo imaginario.
El ritual, se vale del cuerpo, de los sonidos, de las voces, de las sensaciones kinestésicas que se
manifiestan para influir en la persona aquejada o que consulta por algún asunto. El principal
instrumento de esta medicina son las plantas. Los elementos complementarios coadyuvan en el
proceso de sanación. De acuerdo a la experticia de estas mujeres, se utilizan numerosos
instrumentos de origen natural para proporcionar bienestar al individuo. Gracias al proceso del
ritual, la curandera abre un espacio simbólico, para realizar oraciones, para dar estabilidad a la
persona y crear un muro de protección energética contra los males de la nosología indígena. Los
objetos empleados funcionan como dispositivos simbólicos que retienen el mal. Al final del ritual
el sujeto se reincorpora a su entorno social.
Se puede inferir que los cambios producidos y atribuidos a estas prácticas obedecen a
necesidades y problemáticas sociales surgidas desde los colectivos. Las políticas públicas
deben tener en su agenda un apartado de apoyo para estos grupos, políticas que sean aplicadas
por colectivos académicos y/o científicos, alfabetizando en muchos casos y en otros dotando
de mejores recursos técnicos que permitan a las curanderas conseguir un mejor rendimiento del
cuerpo humano; también, se debe reflexionar en los ambientes académicos sobre ciertos
aspectos de la medicina tradicional que pueden aportar en los campos científicos. Igualmente,
las políticas públicas deben facilitar a estos grupos infraestructuras ergonómicas para que
ejecuten estas dinámicas.
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