LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 3547.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.855
Complicaciones y reacciones agudas durante la
transfusión masiva de sangre
Complications and acute reactions during massive blood transfusion
Edwin Lin Wu
edwinlinwu22@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-6900-2245
San José – Costa Rica
Allan Humberto Quesada Salas
allanqsalas@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-3830-8946
San José – Costa Rica
María José Navarro Alvarado
mnavarro030798@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-7561-7628
San José – Costa Rica
Daniela Quesada Arguedas
daniquesada1697@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-1176-5266
San José – Costa Rica
Artículo recibido: 05 de julio de 2023. Aceptado para publicación: 20 de julio de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Actualmente las transfusiones de hemocomponentes y hemoderivados son una práctica
aceptada que se realiza en varios centros de salud. Sin duda, las investigaciones han habilitado
lo que una vez fue una práctica prohibida, con daños y efectos desconocidos. El descubrimiento
de los grupos ABO y RH propulsó y reabrió las investigaciones en las prácticas de transfusiones.
Además de otros avances que permitieron el almacenamiento, manipulación y cuidados
necesarios de los productos, como el citrato de sodio, centrifugación, leucoreducción, lavado y
otros. Todos estos han cambiado la incidencia de diferentes complicaciones, por lo que es
indispensable para el personal de salud reconocer las complicaciones agudas que se pueden
desencadenar hoy en día y más en el contexto de transfusiones masivas. Dado que la resolución
inmediata de estas puede contribuir a la evolución clínica del paciente. Entre estas
complicaciones están las inmunológicas y las no inmunológicas, entre las inmunológicas están
las reacciones hemolíticas, febriles no hemolíticas, alérgicas, anafilácticas y la lesión pulmonar
aguda relacionada con transfusiones. Mientras que las reacciones no inmunológicas son la
sobrecarga circulatoria asociada a la transfusión, hipotermia, toxicidad por electrolitos, embolia
de aire, reacciones hemolíticas no inmunológicas y complicaciones infecciosas. Por ende, es
importante reconocer la presentación clínica y los resultados de laboratorio que puedan estar
alterados, para distinguir cada entidad. Especialmente, la lesión pulmonar aguda relacionada con
transfusiones y la sobrecarga circulatoria asociada a la transfusión, ya que son las principales
causas actuales de mortalidad durante la transfusión de productos sanguíneos.
Palabras clave: embolia de aire, hipotermia, lesión pulmonar aguda relacionada con
transfusiones, reacción hemolítica aguda, transfusión de sangre, transfusión masiva
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 3548.
Abstract
Currently, transfusions of blood components or derivatives are an accepted practice carried out
in various health centers. Undoubtedly, research has enabled what was once a prohibited
practice, with unknown damages and effects. The discovery of ABO and RH groups propelled and
reopened research into transfusion practices. In addition to other advancements that allowed for
the storage, handling, and necessary care of products, such as sodium citrate, centrifugation,
leukoreduction, washing, and others. All of these have changed the incidence of different
complications, making it essential for healthcare personnel to recognize the acute complications
that can be triggered today, especially in the context of massive transfusions. Immediate
resolution of these can contribute to the clinical evolution of the patient. Among these
complications are the immunological and non-immunological ones, including hemolytic, febrile
non-hemolytic, allergic, anaphylactic reactions and transfusion-related acute lung injury among
the immunological ones. While non-immunological reactions are transfusion-associated
circulatory overload, hypothermia, electrolyte toxicity, air embolism, non-immunological
hemolytic reactions, and infectious complications. Therefore, it is important to recognize the
clinical presentation and the laboratory results that may be altered, to distinguish each entity.
Especially, transfusion-related acute lung injury and transfusion-associated circulatory overload,
as they are the current main causes of mortality during the transfusion of blood products.
Keywords: air embolism, hypothermia, transfusion-related acute lung injury, acute
hemolytic reaction, blood transfusion, massive transfusion
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Como citar: Lin Wu, E., Quesada Salas, A. H., Navarro Alvarado, M. J., & Quesada Arguedas, D.
(2023). Complicaciones y reacciones agudas durante la transfusión masiva de sangre. LATAM
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 4(2), 3547–3559.
https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.855
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 3549.
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, la práctica de transfundir hemocomponentes y hemoderivados es común y casi
segura, gracias a los avances en investigación que se han hecho a lo largo del tiempo. Estos
avances incluyen mejoras en el tamizaje de muestras para detectar enfermedades infecciosas,
mejoras en las técnicas de manipulación de muestras y en el almacenamiento adecuado de los
productos (Boyd & Welsby, 2017; Cohen et al., s/f; Raval et al., 2020).
Como resultado se ha disminuido la cantidad de casos complicaciones de incompatibilidad por
grupos ABO y RH, aunque se han descubierto otros grupos de antígenos que contribuyen a la
generación de otros anticuerpos. También se ha logrado disminuir la incidencia de infecciones,
a pesar de que los productos almacenados a temperatura ambiente aún son los de mayor riesgo
(Cohen et al., s/f; Panch et al., 2019; Raval et al., 2020; Tormey & Hendrickson, 2019).
Gracias a estos avances, la incidencia de diferentes complicaciones y reacciones ha cambiado.
Por tanto, en el contexto de transfusiones masivas (necesidad de transfundir el volumen total de
sangre en 24 horas o transfusión de la mitad del volumen sanguíneo en 1 hora), es indispensable
que todo el personal de salud pueda reconocer las complicaciones y reacciones agudas que
amenazan la vida, con el fin de detener la transfusión y realizar el manejo adecuado (Butterworth
et al., 2022; Cohen et al., s/f; Raval et al., 2020).
Además, el conocimiento de estas complicaciones agudas no solo contribuye al tratamiento,
sino también a la prevención, como en el caso de la hipotermia, con el recalentamiento adecuado
y no excesivo de los productos, o la implementación de medidas estériles para la toma,
manipulación y almacenamiento de la sangre y sus componentes (Boyd & Welsby, 2017; Cohen
et al., s/f; Raval et al., 2020; Vieira et al., 2020).
METODOLOGÍA
En la presente revisión bibliográfica se realizó una búsqueda de referencias actualizadas en
inglés y español acerca de la transfusión masiva, complicaciones agudas de transfusión de
sangre y anemia hemolítica aguda por transfusión con un máximo de cinco años de antigüedad.
Para ello se consultó como principal base de datos Google scholar, Pubmed, Clinical Key,
Elsevier, y se utilizaron como palabras claves: Transfusión masiva, Massive transfusion, Lesión
pulmonar aguda relacionada con transfusiones, Transfusion-Related Acute Lung Injury,
Reacciones transfusionales hemolíticas, Hemolytic Transfusion Reactions, Infecciones
parasitarias transmitidas por transfusiones, Infecciones parasitarias transmitidas por
transfusiones, Sobrecarga circulatoria asociada a transfusiones, Transfusion-Associated
Circulatory Overload. Se obtuvieron referencias sobre historia, fisiopatología, manifestaciones
clínicas y tratamientos. Además, se consultaron con textos digitales por las mismas palabras
claves, con las ediciones más recientes de: Anesthesiology Third Edition por Longnecker DE,
Morgan & Mikhail’s Clinical Anesthesiology 7th edition por Butterworth JF, y Millers Anesthesia
Ninth Edition por Cohen NH.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Historia
Gracias a diversos fallos y descubrimientos, se han establecido las prácticas actuales para la
transfusión de sangre. Desde el siglo XVII, en Francia e Inglaterra, se originó la primera
transfusión entre animales; se intentó hacer lo mismo en humanos, pero debido a graves fallos
desconocidos en esa época, se prohibió completamente. Hasta en 1795 en Filadelfia, John Syng
Physick declara y se le atribuye el éxito con las primeras transfusiones modernas, donde la mitad
de los 10 pacientes tuvieron éxito (Boyd & Welsby, 2017; Panch et al., 2019).
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Posteriormente, en 1900, el descubrimiento de los grupos sanguíneos ABO por Karl Landsteiner
logró descifrar uno de los misterios de la incompatibilidad en la práctica de la transfusión
sanguínea, logro por el cual fue reconocido con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología.
Cuarenta años después, junto a R. E., Philip Levine y Alex Weiner logran descubrir el antígeno RH
(D), como precipitante de reacciones de transfusión hemolíticas no asociadas a grupos ABO y
enfermedad hemolítica del recién nacido (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Garraud
& Tissot, 2019; Panch et al., 2019; Tormey & Hendrickson, 2019).
Posteriormente, la introducción del citrato como anticoagulante por Albert Hustin en 1914 fue
fundamental para la quelación del calcio, puesto que la heparina no es adecuada para la
transfusión en pacientes con sangrado activo, y la eliminación metabólica del citrato lo hace más
ideal para las transfusiones y almacenamiento. Después en 1916 Turner y Rous proponen la
agregación de glucosa para mejorar la sobrevida y días de almacenamiento de eritrocitos (Boyd
& Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Garraud & Tissot, 2019).
Otro logro fue la separación de los hemocomponentes y hemoderivados por Edwin Cohn en
Harvard, mediante centrifugación y manipulación con etanol frío. Esto generó concentraciones
de fracciones de albúmina, fibrinógeno e inmunoglobulinas. Gran parte de estos descubrimientos
surgen a partir de las guerras mundiales, donde además surgen las reacciones y complicaciones
de las transfusiones (Boyd & Welsby, 2017; Cohen et al., s/f; Garraud & Tissot, 2019).
Dado lo anterior, una de las complicaciones más graves fueron las infecciones. Por ello, en 1969,
con los avances en radioinmunoquímica y virología, se empezó a tamizar para detectar
enfermedades como la hepatitis B. Luego en 1987 se descubre la hepatitis C y se llega a incluir
como parte del tamizaje; lo mismo llega a ocurrir con la aparición del virus de inmunodeficiencia
humana (Boyd & Welsby, 2017; Cohen et al., s/f; Garraud & Tissot, 2019; Panch et al., 2019).
A pesar de estos descubrimientos, las transfusiones sanguíneas no están exentas de estos y
otros riesgos adicionales, debido a las enfermedades endémicas y a la limitación de recursos
para tamizar en algunos países. Por lo tanto, las complicaciones y la seguridad de las
transfusiones continúan siendo el desafío actual a superar en los centros de salud (Boyd &
Welsby, 2017; Cohen et al., s/f; Panch et al., 2019).
Reacciones y complicaciones agudas
Sin duda, es importante que los profesionales de la salud puedan reconocer las reacciones y
complicaciones agudas que pueden surgir a partir de una transfusión sanguínea, ya que es una
práctica realizada tanto en contextos médicos como quirúrgicos. Las complicaciones se pueden
dividir principalmente en agudas (en las primeras 24 horas) y retrasadas (después de las 24
horas); las agudas se pueden dividir en inmunológicas y no inmunológicas como se muestra en
el cuadro 1. Las inmunológicas son principalmente por la sensibilidad del receptor a los
productos transfundidos como proteínas, plaquetas, eritrocitos y leucocitos (Boyd & Welsby,
2017; Butterworth et al., 2022; Goel et al., 2019; Panch et al., 2019; Raval et al., 2020).
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Tabla 1
Clasificación de complicaciones agudas de la transfusión masiva de sangre
Inmunológicas
Reacciones hemolíticas agudas
Reacción febril no hemolítica
Reacción alérgica
Reacción anafiláctica
Lesión pulmonar aguda relacionada con transfusiones
No inmunológicas
Sobrecarga circulatoria asociada a la transfusión
Hipotermia
Toxicidad por electrolitos
Embolia de aire
Reacciones hemolíticas no inmunológicas
Complicaciones infecciosas
Fuente: (Boyd & Welsby, 2017).
Inmunológicas
Reacciones hemolíticas agudas
Las reacciones hemolíticas agudas usualmente ocurren por incompatibilidad de los grupos ABO,
aproximadamente en 1 de cada 38,000 transfusiones, debido a los anticuerpos IgM preexistentes
del receptor hacia los aloantígenos de superficie de los glóbulos rojos transfundidos. Al ser
anticuerpos IgM fijan complementos, causando una hemolisis intravascular aguda. El error más
común es identificación o rotulación incorrecta del paciente, muestras o de productos a
transfundir. Es una de las reacciones más graves que pueden ocurrir con solo la transfusión de
10 a 15 mL de sangre del grupo incompatible (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022;
Cohen et al., s/f; Deveci et al., 2021; Goel et al., 2019; Panch et al., 2019; Raval et al., 2020; Tormey
& Hendrickson, 2019).
La presentación clínica en pacientes conscientes incluye disnea, fiebre, escalofríos, náuseas y
dolores en el tórax, espalda y flancos abdominales. Mientras que en pacientes anestesiados
puede presentarse con aumentos en la temperatura, hipotensión, taquicardia, coagulopatía,
diátesis hemorragia, anuria y hemoglobinuria (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022;
Cohen et al., s/f; Goel et al., 2019; Panch et al., 2019; Raval et al., 2020).
La severidad de esta complicación se puede desencadenar en falla renal aguda, shock y
coagulación intravascular diseminada, dependiendo de la cantidad de sangre transfundida.
Además de la activación por la cascada de complementos por las bradicininas, histamina y
serotonina, al aumentar la permeabilidad vascular, bronquial y al generar contracción de
musculatura lisa en intestinos y desgranulación neutrofílica (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth
et al., 2022; Cohen et al., s/f; Panch et al., 2019).
La coagulación intravascular diseminada es la causa de mayor morbilidad y mortalidad y se da
por las tromboplastinas estromales originadas de eritrocitos lisados y activación por el complejo
de complementos del factor XII. Mientras que la falla renal resulta de la liberación de
hemoglobina depositada en los túbulos distales tras la hemolisis, usualmente la cantidad de
hemoglobina libre correlaciona con el volumen de sangre transfundida (Boyd & Welsby, 2017;
Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Panch et al., 2019).
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Es de importancia, detener la transfusión inmediatamente, iniciar fluidoterapia de soporte, con
inotrópicos y vasopresores según el estado del paciente; en caso de shock vasopléjico resistente
se puede considerar la aplicación de esteroides. También se debe notificar al banco de sangre
inmediatamente para evitar otros casos; también no se descarta la bolsa de sangre transfundida
y se vuelve a sangrar una muestra del paciente para las pruebas cruzadas y prueba de
antiglobulina directa (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Deveci et al.,
2021; Goel et al., 2019; Panch et al., 2019; Raval et al., 2020).
Además, se debe insertar un catéter urinario para recolectar muestras y verificar la presencia de
hemoglobinuria, con el objetivo de mantener una diuresis de 75 mL/h o 0.5-1 mL/kg por hora. No
obstante, si es necesario forzar la diuresis, se puede considerar el uso de fluidos, manitol y
diuréticos de asa. En ciertos casos se puede intentar alcalinizar la orina con bicarbonato de sodio
con el objetivo de orina con pH de 6.5 o más, sin exceder un pH en sangre de 7.5 (Boyd & Welsby,
2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Panch et al., 2019; Raval et al., 2020).
Reacción febril no hemolítica
Por otro lado, ocurre en un 0.5% de las unidades transfundidas, cuando hay un aumento de
temperatura de 1°C durante o después de la transfusión sin ninguna otra causa subyacente. La
presentación clínica suele ser escalofríos y fiebre, que persiste por 8 a 10 horas. En pacientes
críticamente enfermos o insuficiencia cardiovascular pueden desarrollar shock, hipotensión y
complicaciones respiratorias (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f;
Goel et al., 2019; Raval et al., 2020).
Debido a la aglutinación de anticuerpos o citotoxicidad en el plasma del paciente que reacciona
contra lo antígenos de los linfocitos, plaquetas y granulocitos transfundidos o cuando el plasma
del donante contiene anticuerpos contra los antígenos celulares del receptor, la mayoría de estos
antígenos son HLA (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Goel et al., 2019; Raval et al.,
2020).
Como resultado de las interacciones anticuerpo-leucocito o anticuerpo-plaqueta, se produce una
liberación de citoquinas inflamatorias y pirógenos de los leucocitos. Estos compuestos pueden
estar preformados en el sobrenadante de unidades transfundidas durante el almacenamiento.
Mientras, en las transfusiones de plaquetas son causadas por sobrenadantes de citoquinas
proinflamatorias que de elemento celulares (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Goel
et al., 2019; Raval et al., 2020).
Por consiguiente, los pacientes más afectados suelen ser los pacientes oncológicos o las
mujeres multíparas, ya que son receptores expuestos a múltiples antígenos de plaquetas y
leucocitos. Tras las exposiciones previas predispone a la aloinmunización, formando anticuerpos
contra antígenos HLA de plaquetas y granulocitos que reacciona en las próximas transfusiones.
Por lo tanto se recomienda realizar leucorreducción, aunque no siempre logra la eliminación de
las citoquinas sobrenadantes (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f;
Goel et al., 2019; Raval et al., 2020).
Si es posible, se debe detener la transfusión, administrar antipiréticos, realizar pruebas de
laboratorio y tomar las medidas de soporte necesarias. Cabe recordar que la reacción febril
puede ser el primer signo de reacción hemolítica aguda o infusión contaminada de bacterias. Por
lo tanto, es importante enviar laboratorios para poder descartar las otras causas, en especial la
prueba de antiglobulina directa para descartar la reacción hemolítica. También, no se ha
demostrado beneficio en la aplicación de antipirético antes de la transfusión (Boyd & Welsby,
2017; Cohen et al., s/f; Goel et al., 2019; Raval et al., 2020).
Reacción alérgica
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La reacción alérgica suele ocurrir en aproximadamente el 1% de las transfusiones. La gravedad
del cuadro clínico no depende únicamente de la dosis, y rara vez las reacciones leves progresan
a reacciones graves. Por lo tanto, durante la transfusión puede persistir en una leve con urticaria,
sin progresar a una reacción anafiláctica tras terminar la transfusión. A diferencia de las
reacciones anteriores es afebril, la presentación clínica varía entre eritema cutáneo con urticaria
leve, broncoespasmo, inestabilidad vasomotora severa y anafilaxis (Boyd & Welsby, 2017;
Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Goel et al., 2019; Raval et al., 2020).
La reacción alérgica suele ser causada por infusión de proteínas plasmáticas, las reacciones
alérgicas leves son usualmente mediadas por IgG o IgE, causando una liberación de histamina.
Mientras que la mayoría de las reacciones anafilácticas son por IgG (Boyd & Welsby, 2017;
Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Raval et al., 2020).
El manejo implica detener la infusión, administrar antihistamínicos con o sin esteroides y
considerar la posibilidad de continuar la transfusión si los síntomas mejoran o se mantienen
leves. Aunque se realice leucorreducción por filtros no se eliminan las proteínas plasmáticas; de
esta manera se requiere de lavado de glóbulos rojos para prevención en pacientes con
reacciones frecuentes o severas (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f;
Goel et al., 2019; Raval et al., 2020).
Reacción anafiláctica
Las reacciones anafilácticas son sumamente raras, aproximadamente 1:150,000, y pueden
ocurrir cuando se transfunde plasma con IgA a pacientes con deficiencias de IgA y anticuerpos
IgG anti-IgA. También puede ocurrir con la transfusión de plaquetas o glóbulos rojos que han sido
leucorreducidos por filtros; debido a que la superficie negativa de los filtros convierte la
precalicreína en calicreína, al igual que la criminógeno a bradiquinina (Boyd & Welsby, 2017;
Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f).
Como resultado de esto, la bradiquinina causa un cuadro clínico que se presenta sin fiebre o
escalofríos, pero con dolores, hipotensión, edema laríngeo y eritema cutáneo; estos se exacerban
más en personas con tratamiento de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina.
Debido a que la enzima convertidora de angiotensina es idéntica a la cininasa II, enzima
responsable de degradar a la bradiquinina (Boyd & Welsby, 2017; Cohen et al., s/f; Goel et al.,
2019).
El manejo consiste en epinefrina intramuscular, corticosteroides, fluidos, y antihistamínicos H1 y
H2. Además, para las futuras transfusiones se debe realizar lavados de glóbulos rojos para
eliminar trazos de IgA o transfundir unidades libres de IgA. Tras la resolución de los síntomas,
debería considerarse realizar pruebas por deficiencia de haptoglobina y deficiencia de IgA
(Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Goel et al., 2019; Raval et al., 2020).
Lesión pulmonar aguda relacionada con transfusiones
La lesión pulmonar aguda relacionada con transfusiones ocurre con una frecuencia de 1:5000,
con una mortalidad significativa. No es posible distinguir clínicamente del síndrome de distrés
respiratorio agudo, pero consiste en un edema pulmonar (no cardiogénico) con asociación
temporal de transfusión reciente, sin sobrecarga de volumen y con capacidad de resolver con
solo terapia de soporte. La presentación clínica consiste en hipotensión, taquicardia, disnea,
fiebre, escalofríos y cianosis (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f;
Raval et al., 2020; Semple et al., s/f; Toy et al., 2022).
Por otro lado, los mecanismos involucrados en la fisiopatología son anticuerpos
antileucocitarios o la transfusión de productos celulares viejos. Estos anticuerpos se forman a
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partir de embarazos, trasplantes y transfusiones previas. Los anticuerpos (anti-HLA I, anti-HLA II
y anti-granulocito o leucocitario) reconocen los leucocitos del receptor y conllevan a la activación
de complemento y agregación de leucocitos, que se adhieren y se degranulan causando daño en
el endotelio pulmonar y espacio intersticial. En los casos negativos por anticuerpos, se sospecha
que podría ser por activación de complementos (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022;
Castleman & Kilby, 2020; Cohen et al., s/f; Raval et al., 2020; Semple et al., s/f; Toy et al., 2022).
Ante la sospecha, se detiene la transfusión, se realizan las pruebas de laboratorio y los estudios
de imagen disponibles para confirmar el diagnóstico, además de tomar las medidas de soporte
y, si es necesario, iniciar ventilación mecánica. Otras estrategias se han desarrollado a partir de
la fisiopatología, cómo usar solo plasma y plaquetas donadas por hombres o usar solo plasma
de mujeres nulíparas con pruebas negativas por anticuerpos anti-HLA. Aun así, estas estrategias
no resuelven por completo el problema, por la persistencia de mecanismos no dependientes de
anticuerpos antileucocitarios (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f;
Raval et al., 2020; Toy et al., 2022).
No inmunológicas
Sobrecarga circulatoria asociada a la transfusión
Por otro lado, las transfusiones rápidas en un paciente normovolémico y sin sangrado activo o
ya controlado, pueden causar edema pulmonar con aumento de las presiones de llenado en las
cámaras izquierdas (cardiogénico). Especialmente en infantes, ancianos y pacientes con
patologías cardiovasculares. Inicialmente es difícil distinguirla de otras causas como las
reacciones hemolíticas, febril no hemolítica, reacción alérgica y lesión pulmonar aguda
relacionada con transfusiones (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f;
Raval et al., 2020; Semple et al., s/f; Toy et al., 2022).
El estado hipervolémico causa insuficiencia cardiaca congestiva, taquicardia, taquipnea, disnea
y cefalea. La clínica y los laboratorios permiten diferenciarla de las otras causas previamente
mencionadas, la ausencia de urticaria, escalofríos y fiebre puede descartar reacciones alérgicas
o febriles. Mientras que se pueden descartar reacciones hemolíticas inmunológicas con
ausencia de hemoglobinuria o hemoglobinemia o prueba de antiglobulina directa negativa.
También, se ha propuesto el análisis de niveles de BNP o pro-BNP para determinar sobrecarga
ventricular (Boyd & Welsby, 2017; Cohen et al., s/f; Raval et al., 2020; Semple et al., s/f; Toy et al.,
2022).
El manejo consiste en detener la transfusión, instaurar diuréticos y medidas de soporte, con la
posibilidad de continuar la transfusión, pero a una tasa menor, siempre y cuando se realice un
seguimiento y monitorización de los signos y síntomas de hipervolemia y compromiso
respiratorio, en caso de requerir ventilación. También, la leucorreducción puede disminuir la
incidencia de esta reacción y una adecuada respuesta ante los diuréticos la diferencia de una
lesión pulmonar aguda relacionada con transfusiones (Boyd & Welsby, 2017; Cohen et al., s/f;
Raval et al., 2020; Semple et al., s/f).
Hipotermia
Durante las transfusiones masivas puede ocurrir hipotermia al transfundir rápidamente grandes
cantidades de productos fríos que se almacenan a 4°C. A tal grado que pueden disminuir la
temperatura del nodo sinoatrial a menos de 30°C, conllevando a arritmias ventriculares que
pueden progresar a fibrilación, por lo tanto, perjudicando medidas de resucitación cardiaca.
Incluso los escalofríos aumentan la demanda metabólica, lo cual perjudica la perfusión de los
tejidos (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Calvo Vecino et al., 2018; Cohen et al., s/f;
Vieira et al., 2020).
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Además, la hipotermia es capaz de inducir la coagulopatía, por medio de disfunción de plaquetas
y factores de coagulación a temperaturas menores de 35°C. Por lo tanto, se recomienda usar
calentadores de productos sanguíneos que puedan regular y monitorizar temperaturas menores
de 42°C, para evitar hemólisis. No se recomienda el uso de agua caliente o microondas, por la
distribución inadecuada del calor que puede causar hemólisis (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth
et al., 2022; Calvo Vecino et al., 2018; Cohen et al., s/f; Vieira et al., 2020).
Toxicidad por electrolitos
Durante el almacenamiento de la sangre, el citrato de sodio al unirse al calcio interfiere en la
cascada de coagulación. Por ello, durante las transfusiones masivas puede haber una reducción
significativa de los niveles de calcio. También al considerar que el citrato es metabolizado a
bicarbonato en el hígado, los pacientes con insuficiencia hepática son los más perjudicados
(Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Garraud & Tissot, 2019).
La hipocalcemia puede manifestarse clínicamente con síntomas que van desde parestesias
hasta tetania; en caso de presentar prolongación en el intervalo QT o tetania, se debería
administrar calcio. Por lo que la monitorización con gases arteriales del calcio iónico es esencial
para guiar el tratamiento. No se debe administrar calcio en los productos antes de transfundir o
administrar en conjunto con fluidos que contengan calcio, porque conlleva a la formación de
coágulos (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f).
Además, puede producir hipomagnesemia al unirse al citrato de sodio. Por ello, es posible
administrar magnesio junto con el calcio cuando se transfunden grandes cantidades. Por otra
parte, la hiperkalemia puede darse por la liberación de potasio de los glóbulos rojos durante el
almacenamiento, pero esto revierte al ser transfundidos. Por lo tanto, no es frecuente la
necesidad de administrar potasio; aunque debería de tener cuidado en neonatos y pacientes con
insuficiencia renal o productos irradiados por tener mayor liberación de potasio de los glóbulos
rojos (Boyd & Welsby, 2017; Cohen et al., s/f).
Embolia de aire
Aunque las bolsas de productos sanguíneos expulsan la mayoría del aire, la embolia de aire se
puede dar por sistemas de transfusión presurizados, particularmente después de plasmaféresis
o por recuperación de sangre por transfusión. Los dispositivos actuales contienen sensores de
aire en las líneas, aunque no eliminan la posibilidad por completo (Boyd & Welsby, 2017; Liao &
Zhang, 2022; Vieira et al., 2020).
La presentación clínica puede desencadenarse con tos, dolor, cianosis, arritmias, obstrucción al
flujo en el ventrículo derecho, shock cardiogénico y paro circulatorio. El manejo consiste en
detener la infusión y revisar las líneas de transmisión por aire; al mismo tiempo se coloca el
paciente cabeza abajo hacia el lado izquierdo. Esta posición permite desplazar la burbuja de aire
de la válvula pulmonar y permite la aspiración por medio de catéter venoso central (Boyd &
Welsby, 2017; Liao & Zhang, 2022; Vieira et al., 2020).
Reacciones hemolíticas no inmunológicas
Al considerar las otras causas y las malas prácticas de transfusión, como almacenamiento
prolongado, sobrecalentamiento o congelamiento excesivo, hemólisis mecánica por
instrumentación y equipo, hemólisis osmótica o por soluciones hipotónicas, hemólisis por
contaminación parasitaria o bacteriana y condiciones que predisponen a hemólisis como
deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa o anemia falciforme. Por lo tanto, es vital que
un banco de sangre tenga buenas prácticas para poder prevenir esta complicación y garantizar
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el éxito y los beneficios de la transfusión (Boyd & Welsby, 2017; Goel et al., 2019; Hendrickson &
Fasano, 2021; Panch et al., 2019; Raval et al., 2020; Tormey & Hendrickson, 2019).
Complicaciones infecciosas
El control de calidad de bancos de sangre y los avances en tamizaje permiten mayor seguridad
de muestras contaminadas en la actualidad. Sin embargo, dependiendo de los recursos
disponibles del centro, algunos pueden no ser tamizados. Por otra parte, las complicaciones
infecciosas se pueden categorizar en bacterianas, virales y parasitarias (Boyd & Welsby, 2017;
Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Mardani, 2020; Raval et al., 2020).
Cuando los productos son almacenados cerca de temperatura ambiente suelen ser propensos a
infecciones bacterianas, como plaquetas, aféresis de plaquetas o glóbulos rojos. En especial, las
transfusiones de plaquetas presentan un mayor riesgo de contaminación: 1 en 3,000 unidades.
Desafortunadamente, los pasos necesarios para la extracción y tratamiento de los
hemocomponentes predisponen a la contaminación, como la venopunción sin esterilización
adecuada, preparación de componentes, bacteriemia por el donador o sellos defectuosos en
contenedores (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Raval et al., 2020).
La presentación clínica es variable dependiendo de la etiología, con signos y síntomas que
pueden incluir eritema cutáneo, escalofríos, fiebre, mialgia, calambres abdominales, insuficiencia
renal, colapso cardiovascular, paro cardiaco y coagulación intravascular diseminada. A
diferencia de las otras complicaciones, esta pueden ser inmediatas o hasta durar varias horas
(Boyd & Welsby, 2017; Raval et al., 2020; Spadaro et al., 2022).
Cuando presentan fiebre, es difícil distinguirlo de la reacción febril no hemolítica por transfusión.
Por lo tanto, se debería detener la transfusión, tomar muestras de sangre del paciente y de la
unidad de sangre transfundida para análisis y cultivos. Además, se brinda medidas de soporte
adicionales en caso de progresar a shock y brindar antibiótico terapia de amplio espectro (Boyd
& Welsby, 2017; Panch et al., 2019; Raval et al., 2020).
La administración concomitante o previa de antibióticos puede enmascarar contaminación
bacteriana; aun así, ciertos hemo componentes administrados suelen estar contaminados con
ciertas bacterias. Por ejemplo, los concentrados de plaquetas son comúnmente contaminados
con Streptococcus, Staphylococcus epidermidis, Staphylococcus aureus, Bacillus, Klebsiella,
Escherichia coli y Serratia marcescens. Mientras que los concentrados refrigerados son
usualmente contaminados con gram negativas como Flavobacterium, Yersinia, Enterobacter y
Pseudomonas (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Raval et al., 2020).
En cuanto a las infecciones virales son sumamente raras, debido a la implementación de pruebas
de tamizaje de muestras desde 1999, pero aún no elimina por completo todas las infecciones.
Por ejemplo, el citomegalovirus causa infección celular latente especialmente en leucocitos, por
eso componentes acelulares no suelen transmitir citomegalovirus (Boyd & Welsby, 2017;
Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Mardani, 2020; Raval et al., 2020).
Por lo tanto, los donadores son portadores de por vida y los productos deberían ser reducidos y
el receptor debería recibir profilaxis con ganciclovir si es negativo por anticuerpos contra
citomegalovirus. En caso de no realizarse se puede dar una presentación clínica con hepatitis,
retinitis, gastroenteritis, neumonía y otras reacciones inflamatorias letales (Boyd & Welsby, 2017;
Butterworth et al., 2022; Cohen et al., s/f; Raval et al., 2020).
Por otro lado, las infecciones por parásitos como la enfermedad de Chagas, malaria y
toxoplasmosis se pueden dar por transfusiones, pero son tan raras que no se tamizan en países
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desarrollados. Al valorar factores riesgos como personal militar, viajeros e inmigrantes de áreas
endémicas. Por lo tanto, a los pacientes sospechosos de padecer estas enfermedades se les
posterga la donación de sangre, ya que no se dispone de pruebas de tamizaje adecuadas y la
leucorreducción puede ser una opción en algunos casos (Boyd & Welsby, 2017; Butterworth et al.,
2022; Mardani, 2020; Raval et al., 2020).
Similarmente, la toxoplasmosis solo se ha descrito en pacientes inmunocomprometidos.
También, se estima que casi el 20% de la población está infectada; la transmisión es por gatos
domésticos, carne cruda de cerdo, cordero, cabra, ternero y animales de caza. Por su parte, la
enfermedad de Chagas sí se puede tamizar y esto se realiza con mayor frecuencia en América
Central y del Sur. En el futuro, podría ser más común en América del Norte debido a la llegada de
inmigrantes. Considerando que las complicaciones más severas son megacolon, cardiomiopatía,
miocarditis, acalasia y meningoencefalitis (Belkacemi & Heddi, 2022; Boyd & Welsby, 2017;
Mardani, 2020; Nakashima et al., 2020).
CONCLUSIÓN
En conclusión, las prácticas actuales de transfusión de hemocomponentes y hemoderivados son
más seguras de lo que solían ser en el pasado. A partir de varios descubrimientos se logró
disminuir la incidencia de ciertas complicaciones, como las de incompatibilidad de grupo ABO y
RH y establecer medidas y laboratorios para prevenirlas.
A pesar de estos avances, las transfusiones no son completamente seguras y continúan
arrastrando complicaciones y reacciones que siguen en estudio e investigación. Por lo tanto, es
indispensable que el personal de salud pueda reconocer las complicaciones agudas, sobre todo
en el contexto de una transfusión masiva. Con el fin de poder detener la transfusión y brindar el
manejo adecuado para la complicación sospechada.
Otras complicaciones como las infecciosas dependen del tamizaje de donantes, los cuales
pueden estar limitados a los recursos disponibles del área. Al igual que el almacenamiento,
reconociendo que los productos almacenados a temperatura ambiente son de mayor riesgo
como las plaquetas. Además, se deben considerar factores como el estado inmunológico del
paciente y la administración previa o concomitante de antibióticos.
Por otra parte, la valoración e historia clínica tanto del donante como del receptor es crucial. Es
importante tomar en cuenta a los receptores con historial de complicaciones previas, ya que
deben ser considerados para la realización de medidas preventivas como la leucoreducción y el
lavado. Aunque estas medidas reducen la incidencia de ciertas complicaciones, no garantizan
transfusiones sin complicaciones, ya que algunas reacciones tienen mecanismos que aún se
desconocen. Por ende, los desafíos de lograr una transfusión de sangre completamente segura
siguen pendientes.
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