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Estatus epistemológico de la Psicología Analítica: ¿Pueden ser científicas las concepciones de Carl Gustav Jung?
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LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 313.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v3i2.86
Estatus epistemológico de la Psicología Analítica:
¿Pueden ser científicas las concepciones de Carl Gustav
Jung?
Epistemological Status of Analytical Psychology: Can the Conceptions
of Carl Gustav Jung Be Scientific?
Anton P. Baron
Universidad Tecnológica Intercontinental
antonbaron@gmail.com
San Lorenzo - Paraguay
Artículo recibido: 31 de agosto de 2022. Aceptado para publicación: 21 de septiembre de 2022.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El objetivo del presente artículo de revisión teórica consiste en el análisis del estatus
epistemológico de la psicología junguiana -especialmente en su teoría de los arquetipos, por los
cuales fue criticado con mayor frecuencia- desde una perspectiva más amplia de la metodología
científica, la que tiene en cuenta también el papel de la intuición y la creatividad en la génesis de
los problemas de investigación científica y su resolución. El concepto de los arquetipos se
contrasta con el posterior desarrollo de la ciencia, en especial de la antropología general, la
lingüística y la psicología evolutiva que también descubrieron las diferentes clases de aspectos
universales del ser humano. Además se discute la influencia de las estructuras arquetípicas en
los mecanismos de las emociones básicas, en cuyo estudio experimental Jung fue un pionero.
El hecho, según el cual Jung no consideraba a los arquetipos de forma aislada sino como
estructuras relacionadas con toda la personalidad, se ejemplifica a través de los arquetipos de
la sombra, el ego y la persona. Se concluye que, desde la perspectiva de los estándares científicos
y metodológicos de hoy, las teorías de Jung pueden considerarse como programas de
investigación, tal como lo propuso Karl Popper (1980) y que en la extensa obra de Jung
encontramos teorías que cuentan con verificaciones experimentales y clínicas, al igual que
programas que definieron posteriormente nuevas direcciones de investigación.
Palabras clave: Carl Gustav Jung, teoría de los arquetipos, psicología analítica,
epistemología.
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Como citar: Baron, A. P. (2022). Estatus epistemológico de la Psicología Analítica: ¿Pueden ser
científicas las concepciones de Carl Gustav Jung?. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias
Sociales y Humanidades, 3(2), 313–322. https://doi.org/10.56712/latam.v3i2.86

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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 314.
Abstract
The aim of this theoretical review article is to analyze the epistemological status of Jungian
psychology, especially in his theory of archetypes, for which he was most frequently criticized,
from a broader perspective of scientific methodology, which considers the role of intuition and
creativity in the genesis of scientific research problems and their resolution. The concept of the
archetypes is contrasted with the later development of science, especially general anthropology,
linguistics and evolutionary psychology that also discovered the different kinds of universal
aspects of the human being. In addition, the influence of archetypal structures on the
mechanisms of basic emotions, in whose experimental study Jung was a pioneer, is discussed.
The fact that Jung did not consider archetypes in isolation but as structures related to the whole
personality is exemplified by the archetypes of shadow, ego and person. It is concluded that, from
the perspective of today's scientific and methodological standards, Jung's theories can be
considered as research programs, as proposed by Karl Popper (1980) and that in Jung's extensive
work we find theories that have verifications experimental and clinical, as well as programs that
later defined new research directions.
Keywords: Carl Gustav Jung, archetype theory, analytical psychology, epistemology.

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INTRODUCCIÓN: EL CONTEXTO DEL DESCUBRIMIENTO CIENTÍFICO Y SU JUSTIFICACIÓN
EPISTEMOLÓGICA
Para responder a la pregunta encerrada en el título del presente artículo, es necesario definir
primero un marco más general que permita evaluar las producciones conceptuales de Jung más
allá de la metodología científica tal como se la estandariza hoy en día. Si entendemos por
metodología científica los procedimientos de verificación de teorías e hipótesis, entonces el
pensamiento de Jung es estrictamente científico. Sin embargo, esta verificación no ocurre en un
vacío sino que tiene un contexto y una historia. Las teorías e hipótesis expuestas a la verificación
están precedidas por fases anteriores de producciones del pensamiento, que constituyen sus
antecedentes y consisten en reflexiones filosóficas, constataciones intuitivas, asociaciones
libres, ideas y concepciones con propuestas originales, que dan como resultado teorías o
hipótesis que la ciencia verifica. Así que la pregunta debe ser desplazada en el tiempo y
formulada en estos términos: ¿Pueden estas ideas teóricas preliminares ser consideradas
científicas? Para que las determinadas teorías se confirmen o se refuten, generalmente se
necesitan muchos años. Por lo tanto, al evaluar los conceptos de Jung y confrontarlos con los
actuales estándares de la ciencia, se debe considerar la perspectiva de tiempo más amplio.
Vale la pena empezar, recordando lo que el mismo Jung pensó sobre el cultivo científico de la
psicología:
Pero quien ha calado más hondo en la esencia de la psicología y al considerarla como
ciencia se le enfrenta con la exigencia máxima, no conformándose con que su existencia
se reduzca mezquinamente a los límites impuestos por la metódica propia de las
ciencias naturales, habrá de reconocer que nunca logrará una metódica experimental
responder a lo que la esencia del alma humana requiere. Es más, ni conseguirá siquiera
ofrecernos una visión de fidelidad aproximada de los complicados fenómenos psíquicos
(1921/1985, p 192).
Jung recuerda en esta ocasión que entre sus logros cuenta con unos experimentos rigurosos
sobre las asociaciones combinadas con la medición de las emociones, pero del texto citado se
desprende que este tipo de medición científica tenía para él una importancia limitada. Jung,
debido a su vasta experiencia clínica tenía una orientación bastante empirista en sus
investigaciones, aunque las interpretaba de manera holística, basándose a menudo en la
intuición. No daba mucha importancia a estos "mezquinos límites impuestos por la metódica
propia de las ciencias" que pretendía imponerse a la psicología en cuanto ciencia, pues era
consciente de las limitaciones de estas mediciones empíricas y del método experimental en
general.
Esta situación no debe extrañar porque muchos eminentes estudiosos también señalaron que
gracias a los procesos intuitivos e imaginativos llegaron a nuevas soluciones, por ejemplo, Albert
Einstein -casi al estilo junguiano- menciona que sus principales ideas se formaron gracias a la
sensación del asombro1, la influencia de la intuición y el juego de la imaginación (Einstein, 2015).
A Einstein se le atribuye la opinión de que la imaginación es más importante que la lógica. Gracias
a la intuición y la imaginación surgen nuevos conceptos, que luego son organizados por el
pensamiento lógico. El papel de la intuición y la imaginación en la creatividad científica rara vez
es tomado en cuenta dentro de una metodología científica estrictamente comprendida, excepto
en los estudios de índole cualitativo, donde estos aspectos se valoran ya desde hace bastante
tiempo; no obstante, otros ámbitos investigativos se centran principalmente en los
procedimientos de justificación y verificación.
1 Psicológicamente hablando el asombro expresa el estado de la mente abierta a nuevas
posibilidades y, al mismo tiempo, la bloquea a explicaciones sobre los sistemas de
conocimiento estandarizados.

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Algunos teóricos han asignado a la intuición el estatus de fuente primaria (a priori) del
conocimiento humano. Esta posición fue adoptada por ejemplo por Luitzen Egbertus Jan
Brouwer, el fundador de la filosofía matemática del intuicionismo que, refiriéndose a la filosofía
de Descartes e Immanuel Kant, creía que “el pensamiento matemático es el proceso de revelar
intuiciones contenidas en el cerebro […]. Las ideas matemáticas son primordiales para el
lenguaje, para la lógica y la experiencia […], independientemente de la forma externa que les dé el
lenguaje” (Kline, 1977, p. 48).
En el contexto de la propuesta de Brouwer, cabe preguntar si la creatividad, que se expresa
revelando ideas a través de la intuición, concierne únicamente a las matemáticas o puede
extenderse a otras ciencias. Si consideramos que la base de la intuición son las estructuras
preexistentes implícitas, entonces las matemáticas no deberían tener la exclusividad en este
campo. Los procesos que revelan dichas estructuras pueden relacionarse con cualquier ámbito
de la creatividad científica y artística, en cuyo origen se encuentra el descubrimiento de nuevas
ideas y formas de expresión2. Consecuentemente, estos procesos también deberían aplicarse a
la psicología. Hay una constante interacción entre los procesos analíticos conscientes y los
mecanismos de la intuición de la mente (Nosal, 2011). Consecuentemente, la intuición no es que
aparece sólo esporádicamente en situaciones especiales, sino que acompaña varias etapas de
la creatividad, influyendo en los mecanismos de procesamiento inconsciente.
El pensamiento que acompaña la resolución de un problema científico está precedido por una
fase de su génesis, luego germinación que termina con el descubrimiento y la formulación del
problema. Solo entonces ocurre el proceso de revelación espontánea de estas intuiciones,
imaginaciones e ideas, que se transforman durante el proceso del pensamiento asociativo y
luego son organizadas de acuerdo a las reglas lógicas.
Por lo tanto, reducir el pensamiento científico solamente a procedimientos de verificación parece
ser una posición bastante reduccionista. Aquellos resultados cognitivos obtenidos desde la
misma génesis del problema hasta su solución también son resultados científicos. Los mismos
no siempre se verifican inmediatamente, y a veces durante mucho tiempo tienen un estatus de
concepciones más o menos definidas y de diferente claridad de explicación. Desde este punto
de vista, deben considerarse científicas las diversas ideas y teorías que se formulan como
probables y luego se transforman en hipótesis sujetas a verificación.
Esta es precisamente la situación, en la que se encuentra la extensa obra de Carl Gustav Jung.
Algunos de sus conceptos fueron verificados tanto empírica, experimental como clínicamente,
por el mismo Jung. Sin embargo, entre sus trabajos se encuentran también conceptos que no
han pasado tal verificación, no fueron completamente comprobados empíricamente, pero sin
embargo ofrecen prometedoras direcciones de investigación con respecto a génesis y
organización de la psique humana. Algunos problemas en esta área no han sido resueltos hasta
hoy. Uno de ellos se refiere a la base filogenética de la psique primordial, que se transforma en
ontogénesis. Es muy poco probable que el desarrollo del cerebro comience desde un "cero"
neurobiológico, y Jung vislumbró esto intuitivamente y lo expresó en forma de la teoría
arquetípica. Dio por sentado que el desarrollo de la psique individual se basa en estructuras
arquetípicas primarias.
2 Mozart decía que casi no podía mantener el ritmo para escribir las notas que con tanta
velocidad la intuición le dictaba (Hadamard, 1964).

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Pero ahora surge la pregunta sobre si ¿puede el mero descubrimiento de un nuevo problema ser
considerado un componente del conocimiento científico? En otras palabras, debemos definir el
lugar que ocupa un determinado problema específico en el contexto más amplio de la búsqueda
de explicaciones. Los eminentes fundadores de la física creían que para el progreso de la ciencia
lo más importante era descubrir el problema, porque su solución posterior era sólo una cuestión
técnica3. Al plantear la pregunta sobre el valor científico del descubrimiento de un problema, se
debe tener en cuenta el significado objetivo del término “problema” tal como lo define Karl Popper
(Popper, 2007). Como parte de su concepción, los problemas descubiertos y formulados
subjetivamente son representaciones de problemas en un sentido objetivo, independientemente
de la mente cognoscente, convirtiéndose así en parte de la ciencia.
Un rango de referencia más estrecho se refiere a la teoría tipológica de la mente y la personalidad,
que fue verificada clínicamente por el mismo Jung. Pero el proceso no está completo, porque las
teorías de la mente y la personalidad se desarrollan a medida que avanza la investigación sobre
el cerebro y la composición genética del comportamiento, especialmente en vista de los
hallazgos de Eric Kandel (2019) sobre la nueva biología de la mente. En la psicología de la
personalidad se revisan constantemente las respuestas a la pregunta sobre qué dimensiones de
la personalidad o del temperamento pueden considerarse básicas y cómo organizarlas
teóricamente.
La obra de Jung también incluye conceptos que pueden ser entendidos como programas de
investigación prospectivos, en el sentido que Imre Lakatos (1968-1969) dio al término
"programa", en combinación con la teoría de la ciencia de Karl Popper y el concepto de
revoluciones científicas de Thomas Kuhn, quien expresó este proceso en términos de cambio de
paradigma.
A continuación, voy a centrarme en el análisis de los diversos conceptos de Carl Gustav Jung
relacionados con su teoría de los arquetipos, por los cuales fue criticado con mayor frecuencia
con la finalidad de demostrar que estas concepciones junguianas designan unos programas de
investigación que requieren verificación a más largo plazo.
¿ES LA TEORÍA DE LOS ARQUETIPOS UN CONCEPTO CIENTÍFICO?
Dentro del contexto del conocimiento actual sobre los aspectos universales del género homo
sapiens, la respuesta a esta pregunta es afirmativa, aunque Jung derivó su teoría de los
arquetipos no de la biología sino del análisis del simbolismo cultural, la filosofía, la etnología y
los estudios religiosos. La teoría de los arquetipos no está cerrada, ya que propone un programa
de investigación importante y actualizado para las diferentes áreas del conocimiento humano,
no solo para la psicología. Su concepción, sin embargo, fue criticada en tiempos de Jung y generó
dudas debido a su naturaleza especulativa e imprecisa. Sin embargo, el posterior desarrollo de
la ciencia, en especial de la antropología general, la lingüística y la psicología evolutiva, muestra
que en todas estas áreas los investigadores descubrieron diferentes tipos de aspectos
universales del ser humano. Por lo tanto, ahora se puede argumentar que los arquetipos son
universales condicionados evolutivamente (Brown, 1991; Pinker, 2003). En este sentido, Jung fue
sin duda un precursor y tuvo razón al criticar a Sigmund Freud por tratar la estructura del ello
como indiferenciada.
3 Estas conclusiones se desprenden del libro La evolución de la física de Alfred Einstein y
Leopold Infeld (1986) entre otros

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Vale la pena comenzar el análisis con un breve recordatorio de las posiciones que tenía Jung
sobre la génesis y el sentido del concepto del arquetipo. En la teoría del psicólogo suizo, los
arquetipos constituyen la base de la psique que emerge del yo o ego primario en el curso del
desarrollo de la personalidad humana. Luego, condicionan la búsqueda del pleno desarrollo
personal en el proceso de individuación. Jung los caracterizó como: facultas praeformandi
(capacidades pre-formadas), "contenidos indeterminados", [algo] "capaz de duplicidad",
“inconsciente pero activo", "vacío y puramente formal", "lleno de contenido", "presente en todos
los niveles de la psique" (Jung, 1939/2002).
Al mismo tiempo, Jung pensó que la influencia de los arquetipos tuviera un significado funcional
y, por lo tanto, los trató como mecanismos generales que influyen en el comportamiento.
Ejemplos de estas estructuras arquetípicas son: anima y animus, ego, persona y sombra. Estos
son los arquetipos básicos que subyacen en la psique primordial. A su vez, los arquetipos del
Niño, la Madre y el Viejo Sabio conforman el segundo grupo, relacionado con la transmisión y
asimilación del simbolismo cultural y religioso. Al preguntar por el carácter científico de ambos
grupos de arquetipos, hay que tener en cuenta su heterogeneidad. Es relativamente más fácil
justificar la realidad empírica y el carácter científico de los arquetipos del primer grupo que del
segundo. Hay pocas dudas de que anima y animus son arquetipos con un largo linaje evolutivo
(biológico) y patrones evidentes en el proceso de transmisión cultural. Mucho más tarde, cuando
comenzó la investigación empírica sobre el género psicológico y los patrones de género en la
cultura, quedó claro que anima y animus eran biológica, psicológica y culturalmente reales. Hoy
ya no es necesario debatir las diferencias sexuales genéticamente determinadas, así como sus
diferencias moldeadas por patrones culturales, porque son asuntos obvios.
Mucho más difícil es explicar la realidad evolutiva de arquetipos como la sombra, el ego y la
persona, para determinar si cumplen los criterios científicos o no.
Jung no elaboró una teoría de los arquetipos completa ni una lista acabada de los mismos. Sin
embargo, varias de sus declaraciones muestran que pensó en los arquetipos como en una
estructura entendida holísticamente, transmitida a través de los procesos de herencia biológica
y transmisión cultural. Una de las alumnas más famosas de Jung, Marie-Louise von Franz,
presentó una justificación amplia para la tesis, según la cual los arquetipos forman un campo
"matemáticamente ordenado" (Franz, 1994, pp. 81-84). Esta importante declaración enfatiza que
la colección de los arquetipos constituye un sistema que representa las estructuras profundas y
evolutivamente determinadas de la psique primordial. Pero, ¿qué evidencia tenemos para la
existencia de tales estructuras? Se debe plantear la incógnita sobre si, independientemente de la
teoría de Jung, se han descubierto y confirmado mediante las investigaciones científicas las
estructuras de este tipo u otras parecidas. A la hora de buscar una respuesta a esta pregunta y,
consecuentemente al problema si las teorías de Jung son de carácter científico, hay que
remitirse, por tanto, a campos de conocimiento contemporáneos posteriores a Jung.
CÓMO AFECTAN LOS ARQUETIPOS AL COMPORTAMIENTO: PATRONES ARQUETÍPICOS DE
REACCIONES EMOCIONALES
Tomaré como ejemplo la influencia de las estructuras arquetípicas que se puede hallar en los
mecanismos de las emociones básicas. Jung fue un pionero en el estudio experimental de las
emociones. Fue el primero en el mundo en utilizar la reacción galvánica de la piel y el índice de
tiempo de reacción para medir la intensidad de las asociaciones emocionales (Woodworth &
Schlosberg, 1963).

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Para Jung, las emociones, especialmente las emociones fuertes y los estallidos emocionales
repentinos e incontrolados, estaban estrechamente relacionados con la influencia de los
arquetipos. Los mecanismos de formación de tales emociones, al igual que los mecanismos
lingüísticos, también se basan en la influencia de ciertos patrones universales. La existencia de
estos universales, independientes de la cultura y los patrones que regulan las emociones básicas,
ha sido bien argumentada desde el inicio de la teoría de la evolución (Darwin, 1872/2012). El
conjunto de estas emociones básicas fue definido luego por Paul Ekman e incluye: el miedo, la
ira, la tristeza, la alegría y el asco (Ekman, 1980).
Rara vez nos damos cuenta de que millones de años de evolución han influido en nuestras
respuestas emocionales actuales. Esta influencia es explicada por la teoría del cerebro triúnico
(triuine brain theory, del inglés) como el proceso de construcción de sistemas que regulan los
procesos adaptativos –desde el emocional hasta el racional y reflexivo (MacLean, 1990). La
aparición de esta teoría se recibió inicialmente con incredulidad porque se subestimó la
importancia de los patrones originales que rigen las respuestas emocionales.
Los mecanismos de interacción de las vías neuronales antiguas y nuevas que regulan las
emociones son la base de la inteligencia emocional. Estas estructuras fueron descubiertas por
Joseph LeDoux (2000). Sobre esta base, se desarrolló la teoría de la inteligencia emocional y los
métodos para medirla. Los autores de esta teoría reconocen el papel precursor que en ella tuvo
Carl Gustav Jung (Mayer & Mitchell, 1998). Históricamente, esto está estrechamente relacionado
con la teoría de Jung sobre los complejos que integran las emociones con la cognición. Jung
enfatizó que los complejos operan de manera autónoma en la mente subconsciente, creando una
personalidad parcial (Jung, 1935/2009). Los clínicos que estudian la personalidad múltiple se
refieren a Jung como el precursor de esta dirección de diagnóstico (Noll, 1989).
En el contexto de la interpretación de las emociones básicas como patrones arquetípicos, se
pueden expresar dudas sobre si ésta es una interpretación legítima o si no estamos exagerando
el significado del concepto de arquetipo. En respuesta a esta duda, cabe recalcar una vez más
que para Jung los arquetipos eran estructuras formales que se llenaban de contenido sólo en
contacto con los atributos externos de la situación. Ilustremos esto con el ejemplo de reaccionar
con la emoción del asco. Esta reacción, si bien está determinada por el patrón arquetípico relativo
a la reacción defensiva del cuerpo, sin embargo el proceso de la reacción concreta debe tener en
cuenta las características de las situaciones reales y datos específicos, por ejemplo, la vista y el
olor de alguna comida u otra cosa que genera asco, los patrones culturales, etc.
En conclusión, se puede afirmar que la teoría de los arquetipos, valorada críticamente cuando
fue creada, ha sido ampliamente confirmada hoy en día en varios campos de la ciencia. Lo
confirman los descubrimientos de varias formas de universales del género homo sapiens dentro
de la antropología, la lingüística, la psicología de las emociones y la psicología evolutiva.

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ARQUETIPOS DE LA PSIQUE EN INTERACCIÓN: SOMBRA - EGO - PERSONA
A la luz de la teoría de Jung, los arquetipos no deben ser considerados sólo de forma aislada,
sino también ser vistas como estructuras relacionadas. La descripción precisa de estas
relaciones es un problema difícil y aún abierto. Probablemente, la psique original se basa en las
relaciones que abarcan los tres grandes arquetipos: la sombra, el ego y la persona que son
conocidos como los arquetipos de identidad. Jung enfatizó que las relaciones entre ellos son
muy complejas porque están formadas por sistemas dinámicos de opuestos:
Los opuestos salen del mundo interior; es como si el inconsciente suprimiera el ego con
la misma fuerza que ha empujado al ego a identificarse con la persona. La falta de
resistencia del exterior a la tentación de la persona implica una debilidad similar en el
interior con respecto a la influencia del inconsciente (1948/1992, p. 90)4.
De esta importante afirmación se sigue que el ego opera constantemente en el campo dinámico
de la fuerza entre la sombra y la persona, sucumbiendo a las tendencias de ambas como
opuestos: En el ego, siempre gana la sombra o la persona. Y aunque Jung enfatiza que la persona
es un sistema de mecanismos de mediación entre el ego individual y las influencias sociales y
culturales, debe tenerse en cuenta constantemente que la persona también es un arquetipo, al
igual que lo es la sombra. Por lo tanto, ambos arquetipos se caracterizan por una cierta dualidad:
Por un lado, son componentes de la psique originaria, "cuidando" sus intereses, y por otro lado,
influyen en el curso de la conducta, de acuerdo con las características particulares de cada
situación.
Presumiblemente, la complejidad y la dinámica de las relaciones presentes en este concepto
junguiano, han resultado en el hecho de que hasta ahora no se ha llevado a cabo una
investigación empírica extensa sobre las interacciones entre la sombra, el ego y la persona.
Aparte de la dificultad de la obtención de un diagnóstico preciso, relacionado directamente con
el problema de medición de las manifestaciones de estos tres arquetipos que emergen del yo
primario y sus interacciones.
A pesar de estas deficiencias, la teoría de Jung constituye un original programa de investigación
orientado a la consecución de una síntesis de los conocimientos sobre los mecanismos de
defensa y expresión del yo.
En primer lugar, Jung señala la dinámica de dos tipos de fuerzas que regulan la formación y el
alcance de la autonomía del ego. El hecho de estar influenciado por la persona significa una
inflación del ego demasiado amplia, un conformismo extremo característico del “hombre sin
cualidades”, una forma extrema de personalidad histriónica5, manifiesta en el estilo de
comportamiento como actuación. Y en otro extremo, estarían los efectos de la desaparición del
ego. Lo que debe resolverse es si el ego se vuelve cada vez más estrecho hasta llegar a un
angosto patrón formado de manera conformista, o se están barajando las diferentes
posibilidades de “actuación” por parte del hombre-actor. En ambos casos, el papel de la presión
que el arquetipo ejerce sobre la persona es esencial, aunque esto conduce a diferentes efectos
conductuales. El bloqueo de la inflación del ego se hace posible cuando el inconsciente suprime
el ego de acuerdo con las dos tendencias descritas anteriormente.
Estos dos mecanismos esbozados por Jung abren una etapa completamente nueva de
investigaciones sobre la dinámica de los mecanismos de defensa y la manifestación del ego en
las condiciones de diferentes culturas. Los investigadores modernos interesados en la
fluctuación del ego, continúan efectivamente con el programa establecido por Jung.
4 Trad. del polaco mía.
5 Del griego, historio – actor

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A MODO DE CONCLUSIÓN: ENTENDER LA MENTE DE JUNG
Para juzgar la extensa y rica producción de Jung desde la perspectiva de los estándares
científicos y metodológicos de hoy, es necesario tener en cuenta una perspectiva más amplia, al
igual que el contexto, en el que ocurren los descubrimientos de los problemas científicos, sus
justificaciones y verificaciones. Tampoco se puede perder de vista su aspecto inspirador en
cuanto a las propuestas de los nuevos programas de investigación (Popper, 1980). Por otro lado,
debe tenerse en cuenta que algunos de sus conceptos pioneros ciertamente requieren de una
mayor justificación y verificación. Esto no significa, sin embargo, que los mismos no sean
conceptos científicos. Hace relativamente poco tiempo se ha confirmado empíricamente la
existencia de las ondas gravitacionales derivadas de la teoría de Einstein. Durante más de 100
años, esta teoría no tuvo confirmación experimental, pero para la comunidad científica esto no
significó que la misma no era científica durante tanto tiempo.
Al intentar responder a la pregunta de hasta qué punto los conceptos de Jung son científicos, se
debe notar también que su producción creativa es interdisciplinaria, alcanzando a muchas de las
áreas del conocimiento: la psicología, la psiquiatría, la filosofía, la teología, la teoría cultural, la
antropología, la etnología y estudios de la religión, el misticismo o la gnosis. Sin duda, Jung fue
un gran y original pensador, y la amplitud de su obra está íntimamente relacionada con su tipo
de mente. De modo que valdría la pena indagar finalmente por el tipo mental del mismo Jung.
Con más razón, porque él ya ha dado la respuesta a esta pregunta, señalando que en su caso, el
par dominante de funciones fue intuición-pensamiento y, por otro lado, la orientación de su
personalidad era introvertida (Jung, 1987). Entonces, siendo creador de muchas ideas originadas
bajo la influencia de la intuición, no siempre se preocupó por las justificaciones detalladas de sus
conceptos. Pertenecía a un grupo muy reducido de investigadores caracterizados por un
pensamiento de orientación holística (Nosal, 2001). Para él era más importante descubrir los
problemas y proponer nuevas direcciones de explicación que prestar atención a los detalles. Al
mismo tiempo, Jung, siendo clínico, también fue un investigador que enfatizó la orientación
empírica. Y este énfasis no se reducía a una declaración sin fundamento, sino era confirmada
por la historia de su investigación, especialmente por la creación de la teoría de los complejos y
la tipología de la personalidad.
De este modo, el trabajo de Jung abarcó un amplio espectro de temas, desde los problemas
clínicos relativamente limitados hasta los conceptos globales sobre la esencia de la psique
primordial en la forma de la teoría del yo y los arquetipos. En muchas áreas de investigación, creó
nuevas teorías sobre el funcionamiento de la psique y las verificó experimental y clínicamente.
En muchas otras áreas, formuló programas que definieron nuevas direcciones de investigación.
Sin duda, el programa de aprendizaje sobre las relaciones dentro de la tríada sombra-ego-
persona está conectado con la dirección trascendental de la búsqueda de una estructura oculta
en el yo psíquico primordial.

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