LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4105.

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.894

Indagando en los estudios de la infancia: una propuesta
como categoría alterna en la Antropología Física

Inquiring into childhood studies: a proposal as an alternate category in
Physical Anthropology



Sara Santiago García
j4gu4rs4r4by@gmail.com

Doctora en Antropología Física - Escuela Nacional de Antropología e Historia del INAH
México


Artículo recibido: 13 de julio de 2023. Aceptado para publicación: 27 de julio de 2023.

Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.


Resumen

En el presente artículo se propone un análisis profundo de los estudios sobre la infancia dentro
del campo de la Antropología Física (A.F); aunque la infancia ha sido objeto de estudio en
investigaciones antropológicas sociales, la AF ha pasado por alto este tema y no lo ha
considerado como un campo legítimo en sí mismo; esto ha llevado a que los esfuerzos
dedicados a comprender la infancia han sido postergados. La propuesta de este texto es
enfatizar la importancia de estudiar la infancia a partir de un contexto histórico y en un marco
teórico necesario para su estudio; se sugiere que, la A.F podría retomar su aporte en este campo
a partir de una alternativa específica, como sociología de la infancia podría retomar su aporte,
puesto que es una posición cognitiva que ha sido estudiada desde perspectivas críticas que
desafían las visiones homogéneas y universalistas de la infancia.

Palabras clave: infancia, antropología física, sociología de la infancia, decolonialidad,
perspectivas críticas


Abstract
This article proposes a more in Depth analysis of childhood studies within the field of Physical
Anthropology (A.F); although childhood has been the subject of study in social anthropological
research. A.F has overlooked this topic and has not considered it a legitimate field in its own right;
this has led to the fact that the efforts dedicated to understanding childhood have been
postponed. The proposal of this text is to emphasize the importance of studying childhood from
a historical context and in a theoretical framework necessary for its study; it is suggested that
A.F could resume its contribution in this field from a specific alternative, such as chilhood
sociology, it could resume its contribution, since it is a cognitive position that has been studied
from critical perspectives that challenge the homogeneous and universalist visión, from
childhood.

Keywords: childhood, physical anthropology, sociology of childhood, decoloniality, critical
perspectives


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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4106.



































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Como citar: García, S. S. (2023). Indagando en los estudios de la infancia: una propuesta como
categoría alterna en la Antropología Física. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales
y Humanidades 4(2), 4105–4126. https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.894


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INTRODUCCIÓN

Desde la perspectiva de la decolonialidad1 según Liebel (2019), es necesario repensar y
cuestionar las categorías de infancia y juventud desde las experiencias, saberes y perspectivas
de los niños y las niñas en diferentes contextos culturales. Considerado desde la sociología
critica, este enfoque resulta más complejo el cual nos guía a superar el orden epistémico
hegemónico occidental y colonizado del conocimiento, que se ha centrado principalmente en los
procesos de desarrollo psicofisiológico, biológico, evolutivo y pedagógico de los niños y niñas.

En los primeros años del siglo XX, la A.F, se centró principalmente en la recolección de medidas,
pruebas, test, muestras y comparaciones para el estudio de las estructuras óseas de poblaciones
antiguas; en este contexto, la experiencia de la infancia se limitaba a ser considerada como parte
de la población contemporánea, sin profundizar realmente en su exposición y análisis.

En la actualidad, los estudios sobre la infancia en el campo de la A.F han sido insuficientes; en
cambio, desde la en Antropología Social autores como Colangelo (2003), Pachón (2009ª, 2009b),
Moscoso (2008), han señalado que estas estructuras de poder influyen en la comprensión de la
infancia, así como en las políticas y prácticas que afectan a los niños y niñas en diferentes
contextos culturales; es por eso que han planteado interrogantes que ponen de manifiesto esta
complejidad que implica estudiar la infancia desde una perspectiva antropológica.

En diversas investigaciones han surgido preguntas importantes que todavía están vigentes,
como: ¿cuáles son las preguntas particulares que debemos plantearnos en relación a la
infancia?, ¿dónde se encuentran las infancias?, ¿cuál es el lugar que le damos a la infancia dentro
de la Antropología?, y ¿cuál es su especificidad del abordaje de A.F en relación a la infancia?
Estas interrogantes reflejan la necesidad de reflexionar y profundizar en el estudio de la infancia
desde la A.F.

Las autoras explican que el estudio que la Antropología sobre las infancias, al igual que en otras
disciplinas, es relativamente nuevo; aunque ciencias como la medicina, psicología, o pedagogía
abrieron brecha para su estudio, se enfocaron principalmente en cuestiones que tenían que ver
con sus dimensiones estadísticas del desarrollo neurofisiológico y procesos cognitivos; dejando
de lado el contexto social y cultural en el que viven y conviven los niños y las niñas.

Pachón (2009a), al igual que otros autores, indaga la historia de la antropología social
norteamericana y señaló que las primeras investigaciones en esta disciplina tendrían que relegar
la infancia a un segundo plano. Por esta razón, en este artículo se realizará un recorrido histórico
para entender cómo la infancia se convirtió en objeto de estudio en esta disciplina, en busca de
una comprensión más profunda de este tema.

ANTROPOLOGÍA DE LA INFANCIA: EXPLORANDO EL PAPEL DE LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS EN LA
CULTURA Y SOCIEDAD

Fue a principios del siglo XX, con Matilde Coxe Stevenson (1819-1915) como lo refiere Stevenson
(1886), se interesó por la infancia al investigar los pueblos originarios de norteamérica,
especialmente los ‘zuñi’ en 1879, publicó un estudio titulado “Hábitos, costumbres, juegos y
experiencias con los niños zuñi”, en el que analizó y describió la vida cotidiana, los juegos y la


1
Liebel, M. (2019), hace referencia que los estudios desde la perspectiva de la decolonialidad de la infancia, implican

la necesidad de analizar críticamente, cómo los discursos y prácticas hegemónicas en torno a la infancia se construyen
y operan dentro de estructuras de poder colonial y neocolonial, se trata de reconocer y desafiar las formas en que
estas estructuras de poder influyen en la comprensión de la infancia, así como en las políticas y prácticas que afectan
a los niños y niñas en diferentes contextos culturales.


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religión de niñas zuñi. Este estudio es considerado un importante precedente en la investigación
antropológica sobre la infancia. Stevenson, M. C. (1986).

Por su parte Helen Montgomery fue una antropóloga norteamericana de principios de siglo XX;
interesada en grupos de infancia, en conocer cómo los niños y niñas contribuyen al desarrollo de
la sociedad. Estudió la concepción evolucionista de la infancia, el papel que desempeñan los
niños en este proceso; además comparó el tamaño, el color de la piel de niños de diferentes
nacionalidades; con el fin de realizar clasificaciones, a su vez, se indagaron en los juegos, objetos
de juego, las canciones, la categoría de niño como objeto de estudio, sin embargo, sus esfuerzos,
su trabajo no trascendió completamente.

Otra investigadora destacada fue Ruth Benedict, pionera en sus estudios acerca de la infancia, la
experiencia fue enriquecedora al establecer una relación más fácil y cercana con los niños;
Benedic realizó su exploración en la cultura Samoa; sugerida por Franz Boas quién intentaba
demostrar que no existía un determinismo biológico y que los comportamientos y actitudes se
establecen a través de la cultura Benedic, R. (1934).

Después de esta experiencia, en 1929 Benedic, retornó a las Islas Manus de Nueva Guinea,
centrándose en sus observaciones en la población infantil y adolescentes, con el propósito de
conocer cómo utilizaban las historias en los cuentos y los juegos en relación con aspectos de la
educación y socialización en los niños; una de las disertaciones que llevó a cabo fue en las islas
de Bali, donde investigó, el paso de la niñez a la etapa adulta; cómo la sociedad plasma este
tránsito a través de los simbolismos; la investigación de Benedict en Bali fue una importante
contribución al estudio de la cultura y la infancia, aún en nuestros días sigue siendo una
referencia en la antropología contemporánea Benedic, R. (1934).

En 1912, Franz Boas introdujo una nueva corriente de pensamiento en la investigación
antropológica, que incluía a las infancias como sujetos de estudio: este enfoque se convirtió en
un componente central de la antropología cultural norteamericana; germinando una antropología
de la infancia. La escuela de Cultura y Personalidad también contribuyó al interés en el desarrollo
infantil, combinando la antropología cultural y el psicoanálisis para entender el desarrollo infantil.
Con el tiempo este enfoque se ha utilizado cada vez más y se ha convertido en un área importante
dentro de la antropología contemporánea Garza, (2011).

En su escrito “Plasticity in child Developoment,” [1912], Franz Boas, como lo refieren Hawes, y
Lancy (2011, 2015), discutió cómo la plasticidad inherente en la infancia permite que los niños
se adapten fácilmente a su entorno. Esta corriente de pensamiento ayudó a explicar cómo la
cultura moldea a las personas como seres culturales y cómo sus experiencias tempranas de la
infancia pueden tener un impacto duradero en la vida de las personas. Garza, (2011).

A finales del Siglo XIX y a principios del XX, en los Estados Unidos, la antropología llevó a cabo
estudios comparativos de la infancia entre niños blancos y niños de color, incluyendo la
somatología de diferentes nacionalidades, como se menciona en el trabajo de Pachón, (2009b).

Martha Wolfeste, en su obra “In Childhood in Contemporany Cultures” [1955] retoma las ideas de
Margaret Mead y cuestiona la subordinación de los niños en las prácticas y decisiones de los
adultos. Mead, por su parte, utilizó un método de investigación basado en la observación
participante en diferentes lugares, centrándose en mujeres, familias y niños. Su obra
“Adolescence and Culture in Samoa” [1925-1939] incluyó a los adolescentes y niños en estudios
antropológicos formales de la infancia, abordando la perspectiva ética y de culturas primitivas; a
partir de la década de 1940, Mead realizó otras aportaciones en obras como “The School in
American Culture” [1950]. Mead, (1950).


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Estos antecedentes mencionados por Rogoff, (2003) permitieron que la Antropología comienza
a tomar en serio el estudio de la infancia como parte de su objeto de estudio, en este momento,
se publicaron diferentes artículos y libros sobre niños. Mead separó el control que la genética y
la biología que ejercían sobre el desarrollo infantil; esta postura ha sido relevante hasta nuestros
días, ya que sostiene la idea de que la cultura moldea a los individuos desde su nacimiento. De
esta manera, la niñez se convierte en un ser cultural y se reconoce la importancia de las primeras
experiencias de la infancia en la vida adulta, asi como el impacto que tiene el conjunto cultural y
social en el que ésta moldea a los adultos de acuerdo con su sociedad.

Kluckhohn, C & Kroeber, A. L. (1952) realizaron estudios sobre la importancia histórica del juego,
siguiendo la perspectiva de Boas; posteriormente, la escuela de cultura y personalidad
profundizó en la incorporación de aspectos y simbolismos culturales por parte de los individuos,
y enfatizó la oportunidad única que ofrece el estudio del juego para entender los aspectos
infantiles en la sociedad.

Según Enriz (2011), el juego es un medio valioso para explorar estas perspectivas; la Antropología
Social se enfoca en las diferentes experiencias infantiles en términos del papel cultural que
comparten, como los ritos de paso o de iniciación. Según Vladimir Propp (1958) incluyó el
concepto de transición y exclusión tanto en términos cronológico, como sociales; con el tiempo,
la Antropología Social ha evolucionado para incluir la diversidad y desigualdad social en el
contexto de un sistema capitalista; a partir de los condicionamientos de su posición en su
estructura social, es importante dar cuenta de los factores sociales y culturales a través de los
índices de pobreza, para comprender la posición de las personas dentro de su estructura social
(Colangelo, 2003).

EL DESARROLLO DE LA ANTROPOLOGÍA FÍSICA: EXPLORANDO LA DIVERSIDAD HUMANA Y EL
IMPACTO EN LA SOCIEDAD

Por otro lado, la A. F es una ciencia relativamente reciente en México, con una historia de
aproximadamente un siglo y medio, según se documenta en estudios realizados por Báez, Reyes,
Herrera en (2007); así como Lagunas y Reyes (2009); y Jiménez López J. C; Salas Bautista E.G.
(2015). Ha seguido un camino heterogéneo en términos de su teoría y metodología a lo largo de
su trayectoria investigadora, marcada por antecedentes particulares. Desde sus inicios, las
investigaciones se han basado en una tradición con enfoque europeo; uno de los pioneros en el
mapeo funcional cerebral y en la antropometría craneana fue Paul Broca, quien desarrolló
instrumentos de medición e índices numéricos, en un esfuerzo por comprender la naturaleza
esencial del ser humano, como describe Sagan (1984).

A principios del siglo XX en México; gracias a las contribuciones de (Nicolás León, 1918), la
Antropología fue reconocida como ciencia dedicada al estudio del ser humano, con el propósito
de estudiar poblaciones antiguas en términos de su crecimiento, desarrollo, biotipología y
somatotipología2. A lo largo del tiempo, diversas figuras han contribuido al desarrollo de esta
disciplina, aunque en ocasiones han adoptado perspectivas predominantemente biológicas;
influenciados por estudios extranjeros. En este sentido, se han centrado en tópicos de evolución
humana, racismo, multiculturalidad, diversidad cultural, y bio-diversidad-cultural. Jiménez López
J. C; Salas Bautista E.G. (2015)


2 La biotipología o conocida ahora como somatotipología proponía estudiar la estructura del sujeto, de las estructuras
corporales o constituciones físicas que determinan los biotipos. Lagunas (2002).


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Los estudios osteológicos antropológicos3 sobre poblaciones étnicas, y contemporáneas en su
evolución se han enfocado en la descripción, observación y medición antropológica humana, así
como en las observaciones morfológica y anatómica de restos humanos prehispánicos y
contemporáneos Lagunas y Serrano (1993), Lagunas y Reyes (2009).

Estos estudios han ampliado nuestro conocimiento sobre la evolución de las poblaciones
humanas tanto pasadas como en el presente, proporcionando una comprensión más detallada
de la diversidad biológica y cultural de las personas. En este sentido, la osteología antropológica
se ha consolidado como una herramienta fundamental para el estudio de la evolución humana y
la comprensión de las variaciones biológicas y culturales de las poblaciones en diferentes
contextos históricos y culturales. Lagunas y Reyes (2009).

Durante este estudio, se investigó el desarrollo de la A.F. en México, partiendo de las
perspectivas de la bio-antropología osteológica, los estudios de paleodemografía,
paleopatología, paleonutrición y las poblaciones humanas antiguas y contemporáneas, tal y
como lo propusieron Villanueva; Serrano & Vera (1999). El propósito principal de este estudio
era contribuir al proyecto del modelo capitalista y servir a la población mexicana.

Según la sinopsis de las fases o etapas por las que ha atravesado la A.F en México, propuesta
por Lagunas y Reyes (2009); se identificaron los tópicos de estudio dominantes, que abarcan
desde los antecedentes de la disciplina durante el período comprendido entre 1862 hasta el año
1900, hasta los trabajos basados en las investigaciones extranjeras que retornaban de Europa o
Norteamérica.

En los nuevos estudios se aborda el tema del racismo, el cual se sustentaba en la idea de la
superioridad del hombre blanco.4 Estos estudios marcan un punto de inflexión en la investigación
al abordar los nuevos colonialismos y la expansión capitalista. Durante la etapa formativa, que
comprende los años 1901 a 1936, los autores presentan un panorama político casi frágil debido
a la caída del Porfiriato y la continuación de la Revolución Mexicana, que marcan nuevos
paradigmas de estudio en la A. F, entre ellos se encuentran los trabajos de Nicolás León quien
realizó aportaciones significativas a través de la antropometría y osteológica en el Museo
Nacional de Arqueología e Historia y Etnografía.

Por su parte, (Francisco Martínez Baca 1894-1910) destacó como criminólogo en los albores del
siglo XX; sus estudios de criminalística a principios del su trabajo se centraron en la aplicación
de métodos científicos para entender la conducta antisocial y la delincuencia.

Entre las contribuciones más destacadas de Martínez Baca se encuentra su trabajo en la
Penitenciaría de la Ciudad de México y su experiencia en la Penitenciaría de la Ciudad de Puebla;
allí realizó estudios correlacionales entre medidas antropométricas y la conducta antisocial, así
como análisis de datos biográficos, psicopatológicos, organoscópicos, antropométricos y
fisiognómicos. Estos estudios y análisis fueron fundamentales para comprender la relación entre
características físicas, psicológicas y delincuenciales, estos estudios sirvieron de base para el
desarrollo posterior de la criminología en México; a pesar de su corta vida, Martínez Baca dejó


3
La osteología antropológica se concibe de forma variada y amplia ocupa de conocer las estructuras óseas y dentales

haciendo inferencias de su hábitat natural, social y cultural; también las evidencias patológicas que padecieron los
habitantes del pasado, de cómo se alteraron morfológicamente por las acciones derivadas por el desgaste por la
actividad física y los procesos culturales que prevalecen en la sociedad. Lagunas (2002).
4
No se puede nombrar fácilmente en tiempo pasado; hoy en día, es un tema que ha vuelto a salir a la luz, debido a

las políticas y discursos supremacistas que imperan principalmente en los Estados Unidos, y que han llevado los
estudios de los racismos.
Óp. cite. Báez, Reyes, Herrera en (2007; así como López, Serrano y Lagunas, (1987); y León, (1919)
Ibidem


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un importante legado en el campo de la criminología y la justicia penal en México. Ruíz, D, A;
Reyes, E., E; Ramírez, V., J; y Jiménez, B., C. (2007).

Por otra parte, a partir de la creación de la Secretaría de Educación Pública en México en 1921-
22, bajo la dirección de José Vasconcelos, se estableció como objetivo llevar la educación a las
comunidades del país y promover castellanizar a la población indígena mediante la introducción
de libros, la civilización en aquellas zonas rurales consideradas primitivas como lo refieren
Medina, C, García, J., & Molina, J. (1986a).

Sin embargo, Manuel Gamio, quien también tuvo un papel destacado en el ámbito educativo,
propuso una configuración diferente: la planificación de contenidos adecuados a la población
indígena. Con este fin, se crearon internados, uno de los cuales fue la Casa del Estudiante
Indígena, fundada en la Ciudad de México y en funcionamiento entre 1925 y 1932; posteriormente
se fundaron 33 internados más, pero su creación finalmente se detuvo con el periodo de
Cárdenas; tal como lo refiere De la Peña (2002). Principio del formulario

Las iniciativas culturales y educativas que se llevaron a cabo en México en la década de 1940,
con el objetivo de promover la educación bilingüe y la recuperación de la cultura prehispánica de
las comunidades indígenas tuvieron repercusiones en personajes más destacados en esta época
fue Manuel Gamio, un reconocido antropólogo mexicano cuyas investigaciones en la zona
arqueológica de Teotihuacán y en las comunidades indígenas del país marcaron un hito en el
conocimiento y la comprensión de la cultura prehispánica y de las diversas lenguas y culturas de
los pueblos indígenas, así lo describe De la Peña (2002).

A través de la implementación de la educación bilingüe, se buscaba fomentar la perseveración
de las lenguas y culturas indígenas, al mismo tiempo que se le brindaba acceso a una educación
formal en español; en este sentido, se implementaron diversas iniciativas y proyectos educativos,
como la creación de escuelas bilingües y la elaboración de materiales didácticos en lenguas
indígenas.

Durante la etapa de consolidación que abarcó desde 1937 hasta 1967, se logró establecer una
mayor estabilidad social en un contexto que previamente había estado sumido en el caos.
Además, se consolidaron diversas líneas de investigación dentro del campo de la A. F enfocadas
en poblaciones prehispánicas y contemporáneas desde una perspectiva histórico-cultural;
paralelamente, se intensificó la lucha contra el racismo, se impulsó la investigación biotipológica,
como lo señalaron López, Serrano y Lagunas (1987).

En el marco institucional, se establecieron la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH)
y el Instituto Nacional de Antropología e Historia en 1938-1939; asimismo, se fundó la Sociedad
Mexicana de Antropología. Además, se intensificaron los estudios en antropología y arqueología
en las facultades de universidades extranjeras y en otras sociedades especializadas.

Los cambios de paradigmas en la ciencia influyeron en la manera de establecer planes y
programas educativos llevaron a replantear especialmente en la Escuela Nacional de
Antropología e Historia (ENAH); esta institución fue pionera en la formación de antropólogos
físicos en México, a mediados del siglo XIX, se enmarca en las ciencias naturales, conocida
entonces como Antropología Biológica. Ruíz, D, A; Reyes, E., E; Ramírez, V., J; y Jiménez, B., C.
(2007).

En este sentido, los estudios enfocados en medir la composición racial de las poblaciones
indígenas, se basan en el análisis de materiales óseos, con el fin de elaborar teorías sobre el
origen, evolución y desarrollo del ser humano prehistórico en México. Estas investigaciones
sentaron las bases de la A. F y dieron lugar a nuevas explicaciones sobre el desarrollo humano,
tal como lo señalaron López, Lagunas y Serrano (1993).


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A principios de los años cuarenta, la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) se
inauguró la licenciatura A. F en 1939, lo cual es notable ya que fue la primera institución educativa
de este tipo tanto en México como en toda la América Latina; en este contexto, A.F tenía como
objetivo examinar diversos grupos, como etnias, poblaciones indígenas, lo prehispánico y los
grupos primitivos, con el fin de documentar la variabilidad biológica existente; en consecuencia,
la A.F. Se comprometió con el estudio y la comprensión de grupos culturales Medina, C, García,
J., & Molina, J. (1986a).

La descripción y medición de poblaciones antiguas se realiza mediante el estudio de los restos
óseos recuperados en excavaciones de numerosos sitios arqueológicos ubicados
principalmente en zonas arqueológicas de distintos poblados de México, tal como han señalado
Ruíz; Reyes; Ramírez & Jiménez (2007).

Además, existieron otras vertientes de estudio de la A. F que se desarrollaron desde la evolución
humana como temática principal, sustentada en la primatología y la relación de conductas entre
seres humanos y primates debido a su relación cercana.

Además, del enfoque principal en la A.F se han explorado otras vertientes de estudio desde la
evolución humana como tema principal; en la etapa de diversificación que abarcó de 1940 a
1961, los estudios se enfocaron en la medición osteológica, destacándose la figura de Juan
Comas; durante este período, los estudios se enfocaron en la variabilidad de las afinaciones
biotipológicas y antropométricas, que fueron liderados por Gómez Robleda de 1940 a 1960;
además, se consolidó el estudio disciplinar en la criminalística, tal como se conoce en la
medicina forense, según lo menciona Rangel, (2013).

En México, la aplicación de la A.F en la investigación forense fue establecida por la Procuraduría
General de Justicia del Distrito Federal, y posteriormente extendida a nivel Federal; este esfuerzo
fue liderado por un grupo de profesores-investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM), encabezado por Gómez Robleda.

Durante su carrera, Gómez llevó a cabo estudios biotipológicos en diversos grupos de la
población, incluyendo escolares proletariados (1937), criminales (1939), deportistas (1940),
grupos étnicos (1941 hasta 1961), escuelas y docentes (1946), familias mexicanas (1948-1959),
trató de establecer las características antropométricas del mexicano promedio de clase media
contemporánea (1962), como señala Gómez R, (1946).

Los estudios de A.F permitieron legitimar los discursos científicos y las jerarquías sociales
dominantes, que lejos de reconocer la biodiversidad humana, reforzaron aún más las diferencias
de clase, social, jurídica, psiquiátrica, antropológica y educativa; estos resultados se utilizaron
para excluir aún más a las poblaciones marginadas de mujeres, indígenas, obreros y deportistas.

Sin embargo, la biotipología, como dispositivo utilizado para interpretar la estadística racial y
establecer características antropométricas promedio del mexicano de clase media, no logró
comprender otros aspectos importantes de la constitución humana, como la historia, creencias,
valores, prácticas culturales o cosmovisiones de las comunidades mexicanas como lo refieren
Enríquez y Sandoval, (2018).

Durante el período de 1951 a 1967, con el cambio de enfoque de la Nación hacia el desarrollismo
y proyección del progreso nacional por parte de Díaz Ordaz, tanto el indigenismo como la
antropología académica se encontraban en una situación precaria; por un lado, la política
indigenista pasa por uno de sus más negros momentos, siguiendo caminos de la burocracia, la
política indigenista estaba en crisis y, por otro lado, la burocracia había desviado el rumbo de la
antropología. Lisbona (2016). Medina, C, García, J., & Molina, J. (1986b).


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Sin embargo, el Instituto Nacional Indigenista (INI) retomó algunos proyectos, como el
acompañamiento de la psicobiología, crecimiento y nutrición infantil, mientras que otros estudios
emergieron, como los primeros avances en demografía antropológica y osteología en
poblaciones prehispánicas, según lo refiere Lisbona (2016). Además, se integraron estudios
sobre genética humana en la población mexicana, en los que participaron investigadores del área
biomédica especializados en crecimiento y nutrición infantil Calderón, C. D. (2012)..

Durante las décadas de 1960 y 1970, la A.F se enfocó en explicar la diversidad biológica y la
evolución humana a través del concepto de adaptación; los investigadores exploraron las
adaptaciones genéticas, y consideraron la interacción sistémica entre los aspectos culturales,
físicos y biológicos. Este enfoque dio lugar a la creación de nuevos campos de estudio dentro de
la A.F como la antropología médica, la antropología nutricional, la antropología del deporte, la
antropología del trabajo, entre otros.

La cuarta etapa, que se estima que tuvo lugar desde aproximadamente de 1968 hasta la
actualidad, se caracterizó por una consolidación de la diversificación y un cambio en el marco
teórico que la sustentaba; en esta fase, se produjo un giro hacia las ciencias sociales, con mayor
importancia otorgada a las explicaciones sociales en detraimiento de los fenómenos biológicos;
además, se exploraron una gran diversidad de temáticas con alcances más relevantes.

Durante el periodo de 1968, la represión estudiantil se intensificó en México, y la Escuela Nacional
de Antropología e Historia (ENAH) fue uno de los principales centros de los eventos; en este
contexto, se denunció el colonialismo y la falta de argumentos críticos por parte de la mayoría
de los representantes de la antropología mexicana; como resultado se produjo una importante
modificación en el plan de estudios de la ENAH, que adoptó un fuerte enfoque culturalista,
influenciado principalmente por los relativistas norteamericanos como Herskrovits, (1895-1963);
Linton 1893-1953) y Redfield (1897-1958) como lo refieren Enríquez y Sandoval, (2018)

Por un lado, se destaca la relevancia de las contribuciones de Sáenz (1980) y Ramírez (1981)
respecto a la escuela rural mexicana, las misiones culturales y los internados indígenas; sin
embargo, estas obras reflejan el predominio del positivismo culturalista en la antropología
mexicana. Por otro lado, Medina, García y Molina (1986a) enfatizan que la obra de Ramírez (1981)
describe los siguientes aspectos: 1) la segregación racial, 2) el control político, 3) la dependencia
económica, 4) el trato desigual, 5) el mantenimiento de la distancia social y 6) la acción
evangélica.

Durante la década de los 70, la A.F comenzó a abordar nuevas vertientes de estudio que incluían
discusiones teóricas y metodológicas de las ciencias sociales, con sus respectivos enfoques
político-económicos. Estas perspectivas tuvieron un gran impacto en la A. F tal como se puede
observar en los estudios de Ramírez sobre Antropología y nutrición (1987).

Diversos estudios de antropología educativa, han sido realizadas a lo largo del tiempo siendo
uno de los primeros Modiano (1974); esta investigadora llevó su estudio en Los Altos de Chiapas,
enfocándose en la crianza de los pueblos originarios tzotziles y tzeltal entre 1959 a 1963,
estudiando los métodos de educación informal.

En su trabajo, Modiano (1974) se basó en la guía de Murdock (1976) para observar el proceso
educativo, y comparó el desarrollo y crecimiento de los niños chiapanecos con el de niños
californianos en Estados Unidos, utilizando pruebas psicológicas de inteligencia y personalidad.
A través de sus hallazgos, Modiano (1974), describió cómo los niños chiapanecos de cinco años
ya tenían responsabilidades en diferentes tareas, y cómo para los ocho años, su carga de
responsabilidades había aumentado significativamente. Esto incluía el castigo que los padres
les imponían al equivocarse, y la obligación de participar en las labores de la casa y la comunidad.


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Ya en la década de los 90, la A.F había ampliado su campo investigativo para incluir temas como
la sexualidad, la ergonomía, la antropología del deporte y del trabajo, entre otros, como se ha
documentado en estudios de Ruiz; Reyes, et al (2007).

En un estudio realizado por Ruíz, Reyes, et al., en (2007), sobre los temas de la investigación de
la A.F, entre 1944 y 1991; se encontró que más de la mitad de las tesis profesionales en la Escuela
Nacional de Antropología e Historia (ENAH) se centraban en áreas como osteología,
somatometría5, crecimiento, desarrollo, morfología; otros temas de investigación incluyeron la
evolución, primatología, diferenciación social de caracteres biológicos como la biotipología, la
antropología médica, la psico-antropología, la nutrición y la salud pública.

Sin embargo, se observó que los estudios sobre la infancia en la A. F fueron escasos o incluso
suspendidos durante este periodo; por su parte Morales Rojas (1994), realizó un estudio sobre la
violencia hacia los niños, como parte de su tesis de licenciatura de A.F El estudio titulado
“Perturbación psicológica: eventos de vida severos en el crecimiento-desarrollo infantil: un
estudio comparativo con niños de la ciudad de México”, contribuyó a incluir el tema de las
infancias. Una vez más, la A.F pudo destacar la importancia de comprender los eventos que
afectan el crecimiento y desarrollo infantil en contextos sociales específicos.

En la primera década de los años 2000, las investigaciones de la A.F reavivaron el interés por
realizar un recuento de la visión que se tenía sobre el estudio de las infancias. A pesar de que se
ha avanzado en el estudio de este grupo poblacional, todavía hay una falta de atención y de
investigaciones dedicadas en el tema. Además, es difícil encontrar literatura antropológica en
estudios que tomen a la infancia como sujeto de estudio importante y que asignen al niño- niña
a un nuevo enfoque.

Por su parte Corona destacó la perspectiva antropológica: predominantemente en el estudio de
la infancia solía considerar a los niños como meros receptores pasivos que internalizaban los
valores, las normas y los contenidos culturales sin una aportación concreta de su parte. Corona,
(2005)

A principios del siglo XX, la perspectiva antropológica predominante mantenía un enfoque
determinista que considera al individuo como un mero reflejo de los contenidos culturales, sin
profundizar en el proceso socializador y su carácter interactivo y dinámico García, (2008).

Según lo expuesto, los estudios, investigaciones e intervenciones que surgieron de este marco
se enfocaron en los déficits y problemas de la reproducción social, lo que dio lugar a
consideraciones sociológicas sobre el desvío o anomia y a orientaciones psicológicos sobre la
anormalidad; dado que este paradigma era central, especialmente en disciplinas clave para el
campo de estudios de la infancia, una crítica epistemológica importante se ha centrado en
señalar el naturalismo individualista subyacente a estas suposiciones: los niños que presentan
faltas en el proceso de socialización son categorizados en posiciones sociales deficitarias, como
el fracaso escolar, la migración infantil, el abuso, la explotación, el maltrato, la violencia, y otros
riesgos similares (Corona, 2014).

Durante la década de 1990, la mayoría de las investigaciones en el campo de la infancia se
enfocaron en una visión de los niños como pasivos receptores de la socialización adulta
(adultocentrista); lo que generó una primera línea de críticas; sin embargo, a partir de la década


5
(Técnicas estadísticas de medición corporal, donde interesa conocer sobre proporciones, áreas, panículos,

longitudes, etc.,).
Somatología (Utiliza dichas técnicas), con el fin de conocer el tamaño corporal las proporciones, el grosor de grasa,
entre otros, así como sus formas, rasgos morfológicos de cara, forma y color de ojos, color de la piel, forma de uñas,
color y textura de cabello entre otros.


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de 2000 se abrió una segunda línea de investigación que se centró en indagar los sentidos y
significados de los procesos sociales y políticos que involucran a los actores del entorno de los
niños, como los trabajadores del estado, los niños, niñas y jóvenes (NNyJ), las agendas sociales
e institucionales. Esta perspectiva crítica y reflexiva ha dado lugar a nuevas formas de
comprender la infancia con su relación con la sociedad. Duarte Quapper (2012)

De esta manera, se reconoce que la investigación local ha reconstruido el concepto de infancia
a partir del año 2000; se han investigado en torno a los procesos de aparición e
institucionalización de discursos, dispositivos, sujetos sociales, formas de subjetividad, por un
lado, los procesos de reproducción de la sociedad, así como las problemáticas derivadas de la
inclusión y exclusión social.

De forma tentativa, el primer grupo de investigación se enfoca en el surgimiento de las
instituciones específicas para la infancia de sectores populares en nuestro país, las cuales
fueron pioneras en el campo y predominantes en la década de 1990; sin embargo, a partir de la
década de 2000 estas instituciones han sido objeto de revisión, especialmente desde la
perspectiva crítica de la historia y la antropología cuestionando las formas de aplicación de la
tradición teórica posestructuralista.

En la década 2010, se han desarrollado diversas metodologías, técnicas y enfoques para el objeto
de estudio de la A. F, estos se centran en los seres humanos como parte integral de una sociedad
compleja compuesta por diversas esferas interrelacionadas, que van desde lo biológico, social,
histórico, político, demográfico, económica, psicológico, cultural, conductual, ambiental, hasta lo
educativo.

Todos estos elementos están interconectados, formando un conjunto complejo de sistemas,
insertos en fenómenos globales que el hombre ha creado a lo largo de la historia del planeta;
estos fenómenos incluyen la globalización, la violencia, la desigualdad, la inclusión-exclusión, la
vulnerabilidad de ciertos grupos sociales y las migraciones de niños y jóvenes, mujeres, ancianos,
entre otras alteridades poblacionales. Según Ortega, (2012), estos temas son esenciales para el
estudio en la A.F.

EXPLORANDO LA INFANCIA DESDE LA ANTROPOLOGÍA FÍSICA: A PARTIR DE LAS
DESIGUALDADES VIOLENCIAS Y RETOS EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA

Los estudios sobre las infancias en A. F han destacado la diversidad como parte de la
composición estructural de su población; en este sentido, Herrera (2004) señala que los estudios
sobre la infancia son un tema reciente de investigación, con nuevas direcciones en la historia y
en la antropología. Herrera propone un estudio que da cuenta de una niñez mexicana maltratada,
documentada por la investigadora (mujeres todas ellas) en los años del 2000 al 2004 en el Valle
de Chalco, Solidaridad, Municipio del Estado de México; el estudio se enfocó en las estrategias
familiares de vida y de salud en relación con el crecimiento y desarrollo infantil, así como en las
dinámicas familiares adversas junto con la presencia de la violencia doméstica.

La exposición se realizó con un enfoque investigativo mixto antropológico; sin embargo, durante
su investigación, la autora logra observar de manera crítica la violencia que los niños y niñas
experimentan en su entorno social, de múltiples formas, los menores sufren la falta de
oportunidades y la ausencia de políticas públicas debido a la desigualdad y la pobreza, presentes
en las sociedades capitalistas latinoamericanas, lo que los hace la vulnerables en consecuencia
les impide un desarrollo pleno de la niñez; todo esto se documenta en la tesis de Herrera (2004).

Dentro de su estudio, la autora especifica que el maltrato infantil está normalizado dentro de las
formas de convivencia de las familias debido a una serie de condicionantes sociales, culturales,
económicos e individuales que hacen difícil llevar una formación de una niñez sana. En sus


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resultados, se hace evidente lo difícil que es, en primer lugar, vivir en una colonia de exclusión o
marginación en la periferia de la ciudad, como lo es la Ciudad de México; luego, los padres tienen
que enfrentar un trabajo asalariado con largas horas de trabajo, mientras que el papel de
educador-guía en el desarrollo de los niños es ausente; las confusiones de valores, normas que
enfrentan son ambivalentes, y las carencias son de todo tipo: económicas, sociales, afectivas y
de comunicación.

El trabajo de investigación revela las diversas situaciones de maltrato y violencia que los niños
experimentan, que van desde la falta de cuidado alimentación, salud, educación, hasta la falta de
autonomía y seguridad, que ponen en peligro su integridad fìsica; las autoras destacan la
importancia de comprender el maltrato infantil en un contexto más amplio, incluyendo el papel
del Estado en su prevención y erradicación.

La investigación aborda temas más amplios incluyendo la reproducción de la violencia en el
ámbito familiar, destacan la vulnerabilidad de grupos como ancianos, mujeres, y niños, como
señalan Herrera y Molinar en sus trabajos (2004, 2006 y 2011).

Este enfoque transdisciplinario dentro de la A. F busca entender de manera integral la
complejidad de las situaciones y contextos en los que se presentan los casos a analizar, a no
limitarse únicamente a aspectos de los estudios sociales como biológicos, abre paso a otras
disciplinas como la biomedicina, la psicología, la demografía, la política, la economía, la historia,
la educación y la salud; de esta forma, se busca una comprensión más profunda, así como amplia
de las causas y consecuencias de la violencia; también se busca generar soluciones y propuestas
que tomen en cuenta la diversidad cultural, las particularidades de cada contexto, para lograr una
mayor inclusión científica y social en el abordaje de estos temas.

Por su parte, León y Saint Martín (2007) sostienen que las sociedades actuales están
conformadas por una serie de fenómenos complejos e interrelacionados que no pueden ser
reducidos a explicaciones clínicas o modelos de causa-efecto. Entre estos componentes se
encuentran concepciones ampliamente heterogéneas, el nacimiento, crecimiento y desarrollo
humano, las enfermedades, la posición social, trayectorias, alimentación, nutrición,
representaciones corporales, diversas etapas sociales cronológicas del individuo, relaciones
sociedad-naturaleza, muertes, violencias, vulnerabilidades e inequidades, entre otros; todos
estos elementos son interdependientes, deben ser abordados de manera holística para entender
la complejidad de las sociedades actuales. muchos componentes que conforman las sociedades
actuales.

Resulta interesante que, hasta hace poco tiempo, la conceptualización de la infancia se prendía
centrándose en una perspectiva biológica; son escasos los los autores de la disciplina que
permita generar un objeto de estudio donde conecte la infancia o niñez con sus derechos y, aún
más, importante, con su capacidad de agencia subjetiva, real y problemática quien así lo describe
Chacón, (2015).

Para la A. F, según Crawford (2008:5) hace no mucho tiempo la infancia fue vista como una
categoría meramente biológica, basada en la ontogenia; se comprendería desde el nacimiento
hasta el destete, y la niñez sería el periodo que iría desde el momento del destete hasta la
erupción del primer molar, que suele tener lugar en torno a los 6 años, dando paso a continuación
al período juvenil, que se situaría entre los 7 años y el principio de la adolescencia. Crawford
agrega que el significado evolutivo al concepto de infancia sería un periodo del ciclo vital humano
que no se encuentra en ningún otro mamífero y que iría desde los 3 a los 7 años, cuando los
individuos ya han sido destetados, pero siguen dependiendo de los adultos para alimentarse o
recibir otros cuidados.


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En consecuencia, me gustaría hacer referencia a dos conceptos importantes: lo biológico y lo
evolutivo; donde se argumenta que, durante la infancia, los niños y las niñas carecen de una
comprensión acerca de los sujetos dentro del contexto sociocultural, los cuales poseen agencia,
pero aún no son reconocidos como tales; en realidad, los sujetos que conforman las infancias
son agentes de transformación en la realidad presente y futura.

En otro aspecto destacado, en el trabajo de Feixa (1986), se enfatiza que la antropología ha
abordado solamente las etapas de la vida desde una perspectiva universal de organización
social, tal como lo señala Spencer. Este enfoque no considera uno los aspectos más
fundamentales y críticos del desarrollo y crecimiento humano, como es el caso del grupo al que
se hace referencia.

De esta manera, en el ámbito de la A. F se ha adaptado a los estudios de las infancias a partir de
diversos aspectos, tales como los patrones de crianza, prácticas de crecimiento y de cuidado;
los ritos de paso, y la estructura social. Así mismo, esta disciplina ha sido escenario de
intervenciones frecuentes en el campo de la antropología lo que ha dado lugar a la realización de
estudios sobre el impacto del cambio cultural en el desarrollo de la personalidad y otros temas
relacionados.

En México, la antropología forense se ha interesado recientemente por el estudio de las infancias,
abordando una temática que hasta el momento había sido relegada en los registros de tesis
profesionales de la disciplina, tal como señalan Moscoso (2008b); y Calderón (2012). Este vacío
se ha convertido en un tema relevante para la investigación en esta área del conocimiento.

La educación dentro del campo de la Antropología ofrece soluciones a los desafíos que supone
la trasmisión cultural, así como a la problemática del conflicto entre democracia y la coerción; en
este sentido, la investigación antropológica se presenta como una herramienta para identificar
las expectativas de los niños de diferentes etapas del desarrollo, con el fin de adaptar el
conocimiento a sus necesidades de aprendizaje; además, se busca incorporar métodos
educativos que consideren las diferencias sexuales, étnicas, sociales, y culturales, así como las
condiciones específicas de las situaciones sociales, tal como lo señalan Velasco y Reyes (2011).

Otro de los trabajos enfocados en las perspectivas de las infancias desde la A. F en relación con
las violencias, el cual tiene como objetivo el reconocimiento de los cuerpos humanos a través de
los restos óseos, y los peritajes forenses. Este trabajo ha sido llevado a cabo por investigadores
como Romano, Tercero, Valencia, entre otros, según lo señala Torres, (2013: 64).

A pesar de la falta de nuevas tecnologías, los antropólogos forenses han trabajado en todas las
etapas del crecimiento del niño; recientemente, han colaborado con el peritaje en poblaciones
infantiles vivas, desde el conocimiento teórico acerca de la cultura violenta hasta la descripción
de lesiones anatomo-fisiológicas, y óseas como resultado de lesiones físicas, lo afirma Torres
(2019).

En la actualidad, los niños se han convertido en víctimas de diversas formas de maltrato infantil,
incluyendo lesiones físicas graves, maltrato por omisión de cuidados, que van del maltrato
psicológico, social, emocional, sexual; así como un alto número de homicidios dentro del grupo
familiar; las madres suelen ser las principales maltratadoras y los embarazos no deseados
también son frecuentes, según lo refiere Torres (2019); todo esto refleja una clara indiferencia
social hacia la problemática del maltrato infantil.

El análisis que realiza la A. F acerca del peritaje de osamentas ha puesto de manifiesto diversas
situaciones preocupantes como el maltrato infantil invisibilizado, las desigualdades y las
violencias que sufren los niños y niñas en sus cuerpos, muchas veces pasando desapercibidos
por la omisión o negligencia en la denuncia; el hecho de que diferentes tipos de violencia no se


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reflejan en las denuncias es una realidad que deja huellas en los cuerpos inertes, provocando
lesiones que pueden discapacitados o incluso, causar la muerte; es por ello que es necesario
hacer énfasis en la prevención y la importancia de denunciar para romper el ciclo de violencia
transgeneracional que es común la normalización de la violencia transversa por factores como
la pobreza, la inequidad, la vulnerabilidad en muchos casos surge en distintos extractos sociales
y destapa diversas problemáticas desiguales incluyendo sectores familiares.

Por ejemplo, los adolescentes víctimas de maltrato severo pueden reproducir este ciclo de la
violencia en el futuro, dejando huellas violentas en sus cuerpos inertes, como en los casos de
feminicidios, o violencia simbólica y física encontrada en el cuerpo; todo esto requiere un énfasis
en la prevención, como lo describe Torres (2013).

Siguiendo esta búsqueda de trabajos en la A.F en el año 2006 surgió otro trabajo, fruto de la tesis
doctoral en A. F, elaborada por Saucedo que trata sobre la salud de los niños y niñas que viven
en el medio rural de México.

En esta tesis, se plantea la cuestión de conocer la salud del niño desde una perspectiva histórica-
social, considerando aspectos como la medición antropométrica, la calidad de su alimentación,
las condiciones materiales de vida, los cuidados que reciben, las desigualdades sociales, el
objetivo fue describir cómo influyen estas condicionantes en su crecimiento y desarrollo,
Saucedo, (2006:19).

Sin embargo, aunque el trabajo coloca a las niñas y los niños en el centro de atención como
sujeto de estudio, esté sujeto-objeto resulta escurridizo; la niñez, a la que el autor asigna un lugar
como integrante de un grupo social, queda eclipsada al otorgar mayor énfasis o crítica al sujeto
social e histórico que protagoniza y participa en su mundo, y a la variedad de particularidades
que forman parte de su contexto y realidad; este trabajo representa un primer acercamiento a los
estudios de la niñez dentro de la disciplina de posgrado de la A. F en la ENAH.

La A.F reconstruye la representación epistémica e histórica de la infancia; recientemente,
Calderón (2015; 2016), ha señalado que estos estudios afortunadamente incorporan una gran
complejidad no sólo en términos de la constitución biológica, sino también en el plano social y
en otros niveles de la vida cotidiana; se consideran aspectos como las prácticas culturales, la
socialización, las movilizaciones, las vulnerabilidades, las organizaciones políticas, los
dispositivos estatales y políticas públicas, así como otras posibles modalidades de intervención
para nuevos debates y definiciones académicas.

Por su parte, Quecha (2006) presenta en su tesis doctoral de Antropología Social una propuesta
interesante sobre perspectivas; se trata de una compilación de testimonios de los niños y niñas
acerca de la realidad que experimentan en un contexto de migración, con la intención de analizar
las tensiones que también la infancia enfrenta en situaciones conflictivas. Esta investigación
adopta una visión distinta a la de los adultos, lo que no significa que los niños vivan una realidad
separada; más bien, se enfoca en comprender la dinámica social reproducida, especialmente en
cómo los niños le dan significado a su entorno.

La infancia es un producto social e histórico que deriva de una postura epistemológica asociada
al objeto del conocimiento y a la construcción de identidades a lo largo de la historia. Como lo
expresa Sosensky, (2010), “Las infancias no han sido lineales y homogéneas, sino por lo
contrario, han transcurrido por diversos caminos que incluyen épocas, etnias, categorías de
género, clases sociales, religiones y lugares de pertenencia” (:18)

Por lo tanto, autores como Pávez (2012), Carli (2011), Corona (2000), Baquiro (2012), Szulc
(2015), Colangelo (2003), Llobet (2009, 2011) Gómez & Alzate (2014), entre otros, admiten que
la infancia es un constructo social, un sujeto social vivo que puede perdurar en el futuro y que


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tienen la capacidad de construir o transformar una historia, comprendiendo su capacidad de
agencia.

Es evidente la necesidad de repensar a la infancia dentro de la A. F una tarea ardua sin lugar a
dudas, como lo sostiene Herrera (2004, 2011), quien también suscribe a la A. F en relación a ese
sujeto escurridizo niñez y juventudes que esta disciplina presenta como objeto disciplinar
complejo y emergente ante las diversas formas de ser y estar en un mundo globalizado.

ABRIENDO CAMINOS HACIA UNA NUEVA COMPRENSIÓN DE LAS INFANCIAS DESDE LA
ANTROPOLOGÍA FÍSICA: SUPERANDO PARADIGMAS Y EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES

Se abren las posibilidades para romper viejos paradigmas científicos a través de nuevos
parámetros metodológicos y técnicas; mirar a la infancias desde la A. F como un fenómeno bio-
socio-cultural e histórico no es suficiente, es necesario acercarse a las condiciones humanas
infantiles con sus diversas problemáticas, como los procesos de salud, enfermedad, educación,
juego, trabajo, cultura, sociedad, política y democracia, caracterizado con un lenguaje propio;
también es como importante abordar las problemáticas sociales emergentes que atraviesan a la
infancia, tales como el desarrollo, crecimiento, desigualdad, nutrición, educación, política,
pobreza, violencias, migración, vulnerabilidad, trabajo y escuela, entre otros, en sus diversos
contextos, como la familia, calle, escuela, trabajo, juego, iglesia, transporte, parque y comunidad
como lo plantea Duarte Q (2012)..

Por lo tanto, la construcción de la infancia como sujeto activo en el proceso de aprendizaje de su
cultura nos obliga a no advertir solamente como un sujeto, sino como un actor social que forma
parte de ella, actuando sobre la realidad social para adaptarse, transformándola y
transformándose a sí mismo. Parto del entendimiento de que la niñez es un sector de la sociedad
que tiene una construcción particular de la realidad, cuya subjetividad es importante conocer y
reconocer; en términos de Aquino (2013), el planteamiento actual de la niñez consiste en
reconocerlos como sujetos sociales, culturales, con derechos a expresarse, opinar, pensar,
transformar, intervenir, y participar en la toma de decisiones en aquellos asuntos que les
competen desde su propio y particular punto de vista.

Tal vez este abordaje epistemológico es similar a lo ocurrido con la incorporación de la
perspectiva de género en el estudio de las relaciones entre mujeres y hombres desde el poder, o
las relaciones étnicas en términos poscoloniales; un paradigma antropofísico adicional puede
complementar y enriquecer la variedad de enfoques científicos que ya se ocupan del campo de
la infancia Cosse, et al (2011).

De esta forma, la niñez consiste en un grupo de personas sujetas a prácticas cotidianas y
procesos subjetivos, configurándose como otredad en la tensión estrecha que se produce entre
la intervención adulta, la experiencia de los niños y niñas pueden enriquecer, y la construcción
social de la infancia, ante la historia irrepetible de cada niño.

Tales experiencias van acompañadas de la diversidad de lugares, tiempos, historias, contextos,
experiencias entre la imagen que el niño tiene de sí mismo y la imagen que la sociedad construye
una generación infantil de una época determinada, con trayectorias individuales particulares. Por
su parte, Pavéz (2012), nos remite a quienes han ignorado el concepto de infancia y sólo se han
centrado en el niño como concepto individual; la crítica se acompaña del enfoque limitado a un
marco primariamente individualista y a una perspectiva ahistórica o supra-histórica, en la que el
universal niño aparece ajeno a las transformaciones que suceden en su entorno.

En estas disciplinas pudiéramos suponer que se nutren el desarrollo en el seno de la psicología,
desde los marcos de desarrollo madurativo, neurológico, cognitivo e inteligencia, así como de la
pedagogía y de la pediatría. Por tanto, las posiciones epistemológicas subyacentes a los análisis


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sobre la construcción social de la niñez varían alrededor de dos grandes tesis: la primera, de
índole materialista, dónde se asume la dependencia de la experiencia infantil de las formas
sociales; la segunda, de índole cultural que plantea el cambio en la percepción de los adultos
sobre la niñez; determinado por patrones culturales, sistemas de creencias, y sus modos de
pensar.

En ambos casos, la reflexión involucra a la infancia y a las instituciones sociales, culturales,
económicas, familiares, escolares, políticas públicas, las cuales presentan una relativa tensión
con la forma tradicional de abordar la construcción social de la infancia vinculada con la
socialización Vergara (2015).

En estudios recientes abordan problemáticas sociales relacionadas con la infancia, haciendo
referencia a una búsqueda para recuperar la voz y la participación infantil en las investigaciones;
se proponen algunas reflexiones epistemológicas, acerca del lugar en el que se ha ubicado a los
niños en el quehacer de las ciencias sociales, como la guerra, la migración, los conflictos
armados, el maltrato, la violación, la prostitución de niñas, las violencias físicas, el matrimonio
infantil, la explotación laboral, los niños miembros de organizaciones criminales, la vulnerabilidad
de los grupos étnicos. Es aquí donde se necesita apelar a la A. F para virar sus razonamientos
hacia lo que se puede producir a partir de sus conocimientos científicos, los cuales son mínimos
en comparación con el tema de las infancias actuales y aún nos quedamos en deuda.

Por lo tanto, es importante insertar en este punto la propuesta que encuadra la sociología de la
infancia, la cual busca analizar la categoría de infancia de forma abstracta para sostener el orden
epistemológico del conocimiento de la A. F en este marco, se fundamenta una sociología crítica
y decolonial latinoamericana que permite pensar desde el propio lugar; es decir situado, estos
estudios, podrían implicar profundas alternativas que hasta ahora han dejadas atrás, como es el
caso del escenario social de las niñeces, tal y como lo refiere Sepúlveda (2021).

La propuesta de la sociología de la infancia podría ser un intento de recuperar la voz de un grupo
social sistemáticamente excluido en el campo del conocimiento ya sea por la subordinación
infantil en el sistema adultocéntrico reconociendo primero el orden jerárquico de poder que
ejercemos los adultos en diversos sistemas como el educativo, de salud, familiar, económico, en
políticas públicas, jurídico quien así lo describe Sepúlveda-K (2012).

Por lo tanto, la categoría de infancia ha sido un concepto nuevo qué, según Canella y Viruru
(2004), forma parte de una categoría social de otredad que ha contribuido en la actualidad en
este sistema capitalista occidental moderno de producción, contemplado desde una visión lineal
y universal.

Por su parte Quijano (2007), explica cómo opera el poder como una malla de relaciones de
explotación, dominación, conflicto en la que se establecen relaciones para mantener el control
de la producción, el sexo, los recursos y, en el caso de las infancias el control de sus cuerpos
colonizados. Esto permite comprender a la infancia desde un abordaje epistémico de la
decolonialidad. Por otro lado, es importante recuperar las voces ausentes e invisibilizadas, para
producir nuevos conocimientos y pensar en nuevas soluciones a las problemáticas que han
persistido.

CONCLUSIÓN

Hasta aquí he tratado de trazar un mapa conceptual que nos lleva por el contexto histórico de la
Antropología Física, a partir de las contribuciones de la Antropología Social hasta los enfoques
actuales en el estudio de las infancias. A lo largo del recorrido hemos podido reconocer la
importancia de dar atención y reconocimiento a la infancia dentro de la A.F.


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Es necesario destacar la importancia de estudiar a la infancia desde esta perspectiva y superar
las limitaciones existentes. Esto implica adoptar enfoques críticos y decoloniales, así como
integrar otras ideas interdisciplinarias para comprender la complejidad y diversidad de la infancia
en diferentes contextos culturales.

Es relevante destacar que el enfoque antropológico de la infancia se ha desarrollado con el
tiempo influenciado por diferentes corrientes teóricas y disciplinas. La A F a tratado de enfocarse
en el estudio de en la forma en que los niños experimentan y participan en su cultura, de cómo
su desarrollo y socialización están influidos por las prácticas y creencias culturales; enfoques
como la socialización, la agencia, la participación infantil han permitido explorar de manera más
profunda la experiencia de la infancia en diferentes culturas.

En resumen, es evidente la necesidad de profundizar en el estudio de la infancia desde una
perspectiva antropológica, considerando su complejidad y planteando las preguntas adecuadas
para su análisis. La A. F. debe reconocer la importancia de la infancia como objeto de estudio y
colaborar conjuntamente con otras disciplinas para abordar de manera más sólida por el
beneficio de este grupo poblacional.

Además, se puede ampliar la discusión sobre la importancia de estudiar la infancia desde una
perspectiva interdisciplinaria, enriqueciendo el abordaje antropológico con aportes de otras
disciplinas como la sociología, la educación y los estudios de género, en situaciones que le
atañen sus vidas como la desigualdad social, la violencia, el maltrato, el abuso sexual, la
migración, condiciones de salud-enfermedad, entre muchas otras situaciones.


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