LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4973.

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.951

Implicación de la docencia socioafectiva en el desarrollo
de la creatividad escolar

Implication of socio-affective teaching in Development of school
creativity


Nancy Isabel Usca Pinduisaca

nancy.usca@unach.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-6826-8255

Universidad Nacional de Chimborazo
Ecuador


William Javier Quevedo Tumailli

wquevedo@unach.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-6826-8255

Universidad Nacional de Chimborazo
Ecuador


Artículo recibido: 22 de julio de 2023. Aceptado para publicación: 08 de agosto de 2023.

Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.


Resumen
La enseñanza, no es un proceso lógico, donde la dualidad docente y estudiante prevalece, es todo
lo contrario a esta demarcación, pues, en ella, se establece una simbiosis entre el docente como
sujeto y estudiante como realidad sociofamiliar, generando, una articulación estratégica en la
praxis pedagógica; se trata, de formar con el corazón, sintiendo el proceso como una
característica sublime de emocionalidad, ternura, nutrición y mística. Es por ello que, desde este
extenso, se plantea como objetivo, analizar la implicación de la docencia socioafectiva en el
desarrollo de la creatividad escolar en niñas y niños de educación básica general de Ecuador;
sentido que cobra singularidad, al entender que lo académico tiene un nexo o génesis en la
inteligencia emocional, de allí, su virtud en la humanización del medio educativo; cuan entorno
socializador de nociones complejas.

Palabras clave: docencia, socioafectividad, creatividad escolar



Abstract
Teaching is not a logical process, where the teacher-student duality prevails, it is the opposite of
this demarcation, since, in it, a symbiosis is established between the teacher as subject and
student as a socio-familiar reality, generating a strategic articulation in pedagogical praxis; it is
about forming with the heart, feeling the process as a sublime characteristic of emotionality,
tenderness, nutrition and mysticism. That is why, from this extensive, the objective is to analyze
the involvement of socio-affective teaching in the development of school creativity in girls and
boys of general basic education in Ecuador; sense that acquires singularity, understanding that
academics has a nexus or genesis in emotional intelligence, hence its virtue in the humanization
of the educational environment; what a socializing environment of complex notions.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4974.

Keywords: teaching, socioaffectivity, school creativity




























Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades,
publicados en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons .

Como citar: Usca Pinduisaca, N. I., & Quevedo Tumailli, W. J. (2023). Implicación de la docencia
socioafectiva en el desarrollo de la creatividad escolar. LATAM Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales y Humanidades 4(2), 4973–4984. https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.951


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4975.

INTRODUCCIÓN

La educación ha de avanzar no solo con los procesos de desarrollo tecnológico y científico, sino
también, con la razón y esencia humana, sin distinción perentoria de perder su humanidad; por
ello, su transitar ha de galopar sistemas formativos basados en la socioafectividad, nutriendo al
niño y niña de valoración personal, amor propio y reconocimiento de los logros académicos.
Pues, una palmada en la espalda, una mirada y hasta una sonrisa durante la realización de
operaciones escolares, significan una apertura consciente de desarrollo integral, cuya finalidad,
cobra vigencia al potencializar la identidad cognitiva en cada estudiante.

En la sociedad del saber, pensar y hacer, el desarrollo reconstructivo del sistema educativo, la
difusión de prácticas creativas, innovadoras, productivas en valores cognitivos, intelectuales,
generadas y fundamentadas en las condiciones especiales de realidad escolar, resulta en
interpretación de la naturaleza epistémica del niño y niña. Una analogía basada en la realidad
emocional y la visión científica, busca enriquecer el conocimiento surgido como expresión
latente y de significado, resultado de un hecho de vanguardia, sentido y utilidad pragmática,
donde la creatividad aflora la noción de ser en el sujeto en formación.

Desde la contextualización de la educación general básica, se puede calificar como un
conocimiento imbricado en la consistencia espiritual, movilidad consciente y voluntad de hacer;
esta visión, ha de generar una tendencia en las formas de direccionar la praxis pedagógica, por
un umbral de posibilidades, donde a imaginación, las emociones y la dialógicas interactiva, se
apropian del aprendizaje socio constructivo. Gracias a la realidad natural de la existencia de la
cultura académica y sus exigencias epocales, ciertas experiencias conducen a un paradigma que
conceptualiza modelos que evitan las inhibiciones intelectuales, convirtiéndonos en los que
somos capaces de experimentar, construir; determinados por una finalidad concatenada por el
sentido, significado y sentimiento de ser en cada escolar.

NOCIONES DE LA DOCENCIA

El docente es un ser activo, agente de cambio y formador de actitudes, en el que el deseo de
educar crea nuevas expectativas de aprendizaje, subordinadas a las necesidades e intereses de
una realidad escolar, supeditada a su contexto sociocultural y familiar; por tanto, su conducta
debe regular la enseñanza en su proceso integral, donde la estructura cognitiva se utiliza no sólo
como medio de alienación de la realidad social, sino que, por el contrario, implica la participación
de su mundo como medio complementario.

En este sentido, la educación debe procurar que los aprendizajes satisfagan las necesidades de
las niñas y niños en todo el potencial de sus competencias, para ello, debe crear escenarios de
aprendizaje agradables en los que los alumnos se sientan identificados. De esta forma, el
ambiente escolar, la praxis pedagógica, debe integrar la esencia emocional como conductor
potencial del aprendizaje, con el objetivo de trascender la enseñanza, a un aprendizaje
significativo que vaya más allá de la utilidad del conocimiento; pues, al identificar la función
socioemocional de la formación, será posible extrapolar los conocimientos entidades reales (De
Bono, 2000).

En el ámbito de sus competencias, los docentes deben realizar una pedagogía que promueva la
inclusión y la participación de todos los factores que implican al niño, su personalidad, fortalezas,
debilidades, familia y contexto, para consolidar el hecho educativo y asegurar el pleno desarrollo
de los estudiantes, mediante este trabajo de reconocimiento e integralidad, podrán obtener
rendimientos académicos e intelectuales consolidados por la inteligencia emocional (Longoria,
2004).


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4976.

De esta manera, el objetivo de la educación es desarrollar el potencial académico de los
estudiantes combinado con la realidad social, haciendo que el proceso de aprendizaje sea
significativo y auténtico; por ello, el sistema educativo se enfoca en los estudiantes, fortaleciendo
sus habilidades como el pensamiento y la interacción social de sus habilidades. Con respecto a
esto, la Organización de Naciones Unidas (2003) la describe como, las metas y principios del
milenio de la educación que articulan de manera coherente y lógica, las prácticas pedagógicas
en relación con las necesidades e intereses de las escuelas, determinadas a nivel de la existencia
social y personal.

Por lo tanto, el aprendizaje depende de los esfuerzos conjuntos de la escuela, el hogar y la
comunidad para crear un ambiente agradable en el que sea posible un aprendizaje significativo.
Su noción estratégica, parte de la innovación docente, al integrar diversos componentes técnicos,
pragmáticos y psicológicos, destinados al realce de la identidad epistémica y emocional del niño
y niña.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO,
2013), la educación en América Latina y el Caribe representa “un gran desafío, porque necesita
articular la realidad de la escuela sobre sus necesidades y el contexto local para aumentar
suficientemente la capacidad cognitiva, emocional y personal” (p. 58). De esta manera, urge
situar la educación en contextos comprensibles para los estudiantes, cuya realidad determina el
sentido del aprendizaje, haciéndolo único y a la vez universal para los estudiantes.

Sentido por el cual, la educación no es solo responsabilidad de las escuelas y los docentes, por
el contrario, debe ser “el apoyo consciente de los padres y representantes, fortaleciendo alianzas
comunes que promuevan el desarrollo social, intelectual y afectivo” (UNESCO, ob. cit.; p. 60). De
hecho, es muy importante orientar la actividad de enseñar a un fin común y colectivo, en el que
todos participen, logrando el dominio y regulación emocional con implicación intelectual; pues,
el aprendizaje, al ser lastrado a un contexto de significancia, tendrá valoración sentida, nutrida
por una disposición de aprender.

Esta actitud consciente, debe adoptarse desde las primeras etapas educativas, por ejemplo, en
la educación general básica, porque es dirigido a estadio evolutivo de consistencia, donde los
sentimientos determinan el apresto escolar. Desarrollando y fortaleciendo los aprendizajes
futuros de niñas y niños, los docentes de este nivel deben involucrarse en este desafío, muy
necesario para fortalecer el desarrollo integral de los estudiantes. A eso el Ministerio de
Educación (2016), haciendo énfasis de su sistema curricular, indica que, la educación por
iniciativa ayuda a desarrollar un niño sano, participativo, independiente y espontáneo, que sea
capaz de pensar de manera independiente, resolver problemas e integrarse a una sociedad
común. Se desenvuelve armoniosamente en los diferentes ambientes en los que se presenta.

Se ha establecido que los niños y niñas son capaces de desarrollar las habilidades necesarias
para incrementar su potencial emocional e intelectual, requiriendo para ello, de procesos
formativos sólido, dialógicos y constructivos, donde se eleve el potencial creativo, pues, se han
de evocar una serie de actividades estratégicas dirigidas a la capacidad cognitiva sentiente, los
procesos en los que aprenden a pensar e integrar, la realización y el aprendizaje complejo. A nivel
psicoemocional, es imperativo impulsar innovaciones, estrategias, acciones y disposiciones
pedagógicas que promuevan la integralidad de las competencias escolares, sobre un caudal de
significados, nutridos por la identidad epistémica, modélica emocional y forma de ser de cada
sujeto.

INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA PRAXIS DOCENTE


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4977.

En el proceso de desarrollo funcional, una persona necesita utilizar sus emociones para
satisfacer necesidades sociales y personales, por lo que es importante que regule sus emociones
para que piense antes de actuar, realice acciones satisfactorias y le dé el sentido de
desempeñarse en cualquier momento o escenario de la vida. Sobre esta peculiaridad, se asume
que, “en toda institución existen niños que necesitan desarrollar habilidades emocionales para
lograr su desarrollo intelectual en óptimas condiciones” (Torres, 2000: 33).

Siendo necesario, instrumentalizar actitudes basadas en la inteligencia emocional, donde los
estudiantes puedan responder efectivamente al contexto de las actividades académicas,
demandas sociales y resolución de conflictos. Para ello, se debe adaptar estrategias
pedagógicas a las necesidades e intereses individuales, logrando una imbricación de conjunto,
en el sentido de reconocimiento individual y colectivo; para así, poder establecer una correlación
entre estado de ánimo, satisfacción y logros escolares.

De esta manera, la forma en cómo se administran las clases, se integran las estrategias,
permitiendo aflorar la esencia del sujeto, logrará una distinción entre los fines y logros sentidos
en la valoración escolar; donde, sus emociones, demarcaran la realidad de las acciones
pedagógicas. Identidad que a los criterios de Goleman (2002), se debe integrar la inteligencia
emocional en las funciones formativas, para extender al sujeto a su plenitud sentiente, donde
viva lo que hace, comprenda lo que sabe y la exteriorice en su matriz cognitiva socioemocional.

Cobrando vigencia la gestión cognitiva desde lo emocional, donde resolver cualquier problema
de manera adecuada, puede hacer una diferencia en el nexo empírico y sentimientos emergidos
en las actividades académicas. Logrando, establecer el conflicto o problemas de orden
sistémico, para así, brindar una oportunidad para que el escolar se desarrolle como ser que actúa
sobre lo racionalmente sentido, cuyos instintos primarios, demarcan las conductas del ser social.
Por ello, la inteligencia emocional incluye la capacidad de comprender las propias emociones,
ser capaz de ponerse en la piel de los demás y canalizar las emociones para mejorar la vida
personal interpersonal.

Sobre la perspectiva de Gil (2000), la inteligencia emocional implica un enfoque, primero, en uno
mismo y en lograr la independencia (inteligencia intrapersonal), y segundo, en la intervención
social y el manejo de conflictos (inteligencia interpersonal) para que cada individuo pueda
satisfacer sus propias necesidades. De acuerdo con ello, se logra una regulación y gestión de las
emociones para satisfacer las necesidades individuales, siempre en el orden de las emociones
externas o interpersonales, no con el fin de reprimirlas, sino sobre la base de las mismas, cuya
relación común, desprende la capacidad de realizar tareas, lograr resultados efectivos y
contribuir a las metas del grupo escolar.

La importancia de la inteligencia emocional, está relacionada con los contextos personales,
sociales y empresariales, ya que las personas utilizan sus emociones para guiar sus acciones,
establecer metas que están determinadas por intereses pasados, por lo que las habilidades se
utilizan para determinar el éxito del individuo o colectivo, mejorando el desempeño, la
satisfacción y productividad. Se ha consolidado como uno de los factores de éxito más valiosos
en la vida cotidiana, “en la que el cociente intelectual (CI) ha sido complementado por la
inteligencia emocional (EC)” (Goleman, 2002: 55). Por tanto, la inteligencia emocional determina
la capacidad de aprender habilidades prácticas basadas en la empatía y las relaciones con los
demás, el control de los impulsos y el pensamiento antes de actuar. De hecho, según López
(2002), “brinda las herramientas necesarias para enfrentar obstáculos, empoderar a las personas
para tener éxito y comprender sus sistemas psicoemocionales” (p. 131).


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4978.

De esta manera, las personas que integran una realidad común, como la escolar, se convierten
en unidad viva de la existencia de la propia institución, la cual depende de su fuerza de trabajo
integrada, donde la disposición por aprender y hacer, envuelven las emociones de una distinción
valorativa y empática; así, como del desarrollo individual y de las capacidades productivas
colectivas, entendiendo la implicación académica, como un ambiente estimulante y armónico
capaz de activar lo latente, el potencial oculto de las personas, por lo que los docentes, según
Acevedo (2022), deberán, desde su creática e innovación pedagógica, dominar competencias en
las áreas de sus habilidades blandas, integrando las emociones, para poder potencializar las
habilidades integrales de los estudiantes.

Porque su verdadera esencia radica en las habilidades personales y sociales que favorecen las
relaciones y capacitan a la persona para desenvolverse con éxito en cualquier ámbito de la vida,
incluido el escolar. Las personas hablan de todo aquello que integra a las personas como
personas, relacionado con la inteligencia emocional, el pensamiento crítico, el liderazgo, la
resiliencia y el pensar en el cambio continuo y, en consecuencia, es necesario para el desarrollo
del conocimiento y la educación integrados, trabajando en conjunto con las habilidades blandas.
En sí mismo, ser capaz de responder positivamente requiere no solo habilidades cognitivas, sino
también fortalecer las competencias emocionales a nivel personal e interpersonal, para
integrarse completamente a la comunidad global y producir rendimientos académicos de
excelencia.

EDUCACIÓN SOCIOAFECTIVA: IMPLICANDO AL ESCOLAR Y SUS EMOCIONES

El contexto epocal, nos obliga a enfocarnos en la formación centrada en el ser humano. La
necesidad de enfatizar los valores, la dignidad humana, la solidaridad, la tolerancia, la
comprensión del otro y la conciencia ecológica frente a los diversos desafíos globales actuales,
ha sido enfatizada por muchos autores y organismos internacionales (Aguirre y Odriozola, 2000:
52). Dentro de esta perspectiva, se considera el desarrollo sostenible como un paradigma
universal, como una forma de pensar el futuro en el que se equilibren los aspectos ambientales,
sociales y económicos en pos del desarrollo y la calidad de vida (UNESCO, 2012).

Para lograr este objetivo, la educación es crucial, ya que, brinda la oportunidad de fortalecer el
compromiso cívico, promover la tolerancia por la diversidad, prevenir conflictos y superar sus
consecuencias (UNESCO, ob. cit.). Trabajar en esta dirección significa tener en cuenta los cuatro
pilares de la educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a estar juntos y aprender
a ser humano, así como el quinto pilar que ha agregado la UNESCO para enfrentar el desafío de
la sostenibilidad: aprender a transformarte a ti mismo y a la sociedad; significa reconocerte como
ser capaz y suficiente, nutrido por el repositorio sociocultural, la sociedad en la que vives y los
valores de otras personas. Es necesario revisar el propósito del sistema educativo, así como lo
que se enseña, lo que se evalúa y cómo se enseña (UNESCO, ob. cit.).

El papel de la educación general básica es crucial, porque es responsable de proporcionar sujetos
sintientes, pensantes y de relevo para un futuro amalgamado a la sociedad. Una de sus misiones
es promover el desarrollo humano sostenible mediante la promoción del concepto espacial del
aprendizaje a lo largo de toda la vida, además de promover, crear y difundir conocimientos a
través de la investigación científica y tecnológica (UNESCO, 1998).

Según Mackinnon (1980), la educación tiene la función de formar ciudadanos que influyan en la
valoración del medio ambiente y sean conscientes de la responsabilidad que deben asumir para
promover el desarrollo sostenible. Señaló que el aspecto emocional forma la esencia de la
educación sostenible. Algunos autores destacan que, en los diferentes niveles educativos,


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4979.

incluida la escuela, predomina el enfoque intelectual de la educación, dejando de lado los
aspectos emocionales (Fernández, Palomero y Teruel, 2009).

Sin embargo, como señala Ojalwo (2016), la importancia de la educación socioemocional en el
desarrollo moral es innegable, porque las emociones relacionadas con el comportamiento moral
y las relaciones con los demás constituyen una dimensión humana fundamental. La formación
primaria, no puede ser subestimada en el orden de su trascendencia sentiente, cuyo bagaje
fecunde nuevos intelectuales con emociones humanizadoras.

En cuanto a la inclusión de aspectos afectivos en la acción formativa, se puede observar que los
autores la abordan desde diferentes términos (afecto y emoción se usan indistintamente) o
posiciones teóricas, como aprendizaje socioemocional (Waajid, Garner y Owen, 2013),
sociodesarrollo emocional (Martín, 2013), educación emocional (De la Caba, 1999) y educación
socioemocional (Ojalvo, 2016), incluso que el término es vago y difuso en su conceptualización,
pero existente, en su materialización simbólica escolar. Un aspecto desorganizado para los
investigadores es la concreción de un concepto que, desde una perspectiva integradora, revela
el papel de las emociones en el entrenamiento de la realización del deseo en relación a diversos
desafíos.

Su finalidad transita en ayudar a los estudiantes a obtener una mejor comprensión de sí mismos,
de los demás y de su integración en entornos personales y laborales. Es una forma de desarrollar
la empatía, la sensibilidad hacia los problemas sociales y ambientales, y más. Promover la
formación general de los niños y niñas. Asimismo, brinda a los maestros las herramientas para
lograr una instrucción integral y traducir la visión en conceptos centrados en el estudiante y su
autoconciencia y desarrollo profesional en sus funciones docentes. En este caudal de
significados, Ojalvo (2016), define la educación socioemocional:

Proceso educativo focalizado, sistemático y permanente, cuyo propósito es promover el
desarrollo social, moral y afectivo, basado en la interacción social y en el marco de una cultura y
valores ideales, como unidad holística cognitiva, afectiva y valorativa del desarrollo y de la
personalidad; cuya determinación, es promover la convivencia, el bienestar personal y social. (p.
2)

La educación general básica de Ecuador se contextualiza en los ideales del pasado, sustentada
en el modelo de trascendencia en ciencias, tecnología y humanidades desde una perspectiva
dialéctica del desarrollo humano. Contempla una formación integrada con el objetivo de
desplazar el foco de la formación académica, que se centra en el conocimiento, a la formación
humanística, anclada en el desarrollo escolar de las personas (Ricarte, 2003). Estos aspectos
están aprobados en el Ministerio de Educación (2016) y, prevén una formación integral de los
estudiantes en relación a los paradigmas.

Se trata de formar la personalidad de los escolares, para que se conviertan en portadores de los
más altos valores y principios que sustentan nuestra identidad nacional y que puedan ser unidos
e integrados efectivamente al mundo (Castellanos, Castellanos, Llivina, Silverio, Reynoso y
García, 2002). En este sentido, la educación socioemocional es importante porque, como señalan
Ojalvo (ob. cit.), es un objetivo formativo importante, fundamental para el desarrollo tanto
personal, como social y laboral, ya que configura el desarrollo moral de la personalidad.

En el marco de las metas educativas, planes de estudio y praxis docente, se convierte en un lugar
ideal para contribuir al desarrollo de la personalidad de las niñas y niños del país, como fuente
de relevo e integralidad. El proceso de aprendizaje es de naturaleza intelectual y emocional e
involucra a toda la personalidad. Construye conocimientos, desarrolla habilidades, destrezas e
inteligencia. Es, de manera indivisible, la fuente de riqueza emocional, donde se forman


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4980.

sentimientos, valores e ideales y donde emerge el individuo y su orientación de vida (Castellanos,
Castellanos, Llivina, Silverio, Reinoso, y García, 2002).

CREATIVIDAD ESCOLAR: UN ENCUENTRO ENTRE LOS PRINCIPIOS DE LA NEUROEDUCACIÓN

Aunque el término creatividad se usa coloquialmente en varios aspectos de la vida actual, el
término ha sido estudiado en varios campos desde principios del siglo XX; la psicología y la
pedagogía fueron de las primeras en estudiarlo. Fue entonces cuando surgió una gran curiosidad
por comprender el proceso de generación de ideas y resolución de problemas con un objetivo
claro: aprender a pensar de forma original y práctica.

Se considera que la creatividad es la capacidad de crear algo nuevo, pero las diferentes vías de
investigación han dado lugar a algunas diferencias, algunas centradas en temas y otras en
procesos, lo que dificulta la comprensión completa del concepto de creatividad. Algunos
investigadores señalan que “la creatividad no tiene una definición universal. Pero esto no
significa que diferentes conceptos de esta calidad no tengan nada en común. Esta unión enfatiza
la idea de algo nuevo, por nuevo que sea” (Matussek, 1984: 111).

Por cuanto, la creatividad es un proceso, una serie de etapas que se deben seguir, ciertas
cualidades que debe tener una persona y, por supuesto, este proceso crea algo nuevo, original y
debe ser utilizado para resolver ciertos problemas. Sin embargo, no existe una definición clara.
En todo caso, es una capacidad que existe en todas las personas para resolver situaciones
conflictivas que lo amerita. Para Hernández (2000), es “un conjunto de habilidades relacionadas
con la personalidad de una persona, que le permite combinar dicha información, resolver
problemas con originalidad, basándose en información previa y utilizando una serie de procesos
internos (cognitivos)” (p. 67). Sobre este principio, se puede asegurar que, nadie carece de
creatividad, y como cualquier otra cualidad, se debe entrenar y desarrollar desde la niñez.

Una comprensión del proceso educativo basada en el aprendizaje creativo, comienza con nuestro
sistema nervioso y sus estructuras más pequeñas, como las neuronas. Por cuanto, Kandel,
Schwartz y Jessel (1997), mencionan, el cerebro es una red de más de 100 mil millones de
neuronas aisladas conectadas a sistemas que crean nuestra percepción del mundo externo,
enfocan nuestra atención y controlan los mecanismos de acción. Por lo tanto, nuestro primer
paso para comprender la mente es comprender cómo se organizan las neuronas en vías de
comunicación y cómo las células nerviosas individuales del cerebro se comunican a través de la
transmisión sináptica.

Se explica que las neuronas se comunican entre sí a través de sinapsis, por lo que cuando hay
fricción en la piel, se transmite a través de la médula espinal y al cerebro a través de la vía
ascendente o la vía descendente inversa de cerebro a cerebro. Además, las sinapsis permiten el
desarrollo de funciones cognitivas en el cerebro, tales como: motivación, atención, lenguaje,
memoria, creatividad, etc. Asimismo, el cerebro tiene una notable plasticidad, cambiando
constantemente sus conexiones neuronales y modificando la estructura del aprendizaje. Con
respecto a esto, Redolar (2013), lo explican de la siguiente manera:

La educación y la formación en la infancia proporcionan la estimulación intelectual necesaria
para el cerebro y su desarrollo, ya que ejercita las capacidades cognitivas y posibilita el
aprendizaje. Más precisamente, el cerebro de un niño de entre 3 y 10 años está en constante
búsqueda de los estímulos nutritivos que el mundo tiene para ofrecer. Y, a su vez, es un selector
continuo que obtiene todo lo que vale la pena archivar. Esta decisión se basa en procesos
atencionales que permiten a los órganos de los sentidos seleccionar entre una amplia gama de
estímulos aquellos que deben ser iluminados conscientemente. (p. 6)


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4981.

Esto permite concluir que, al adquirir conocimiento sobre los procesos cognitivos en el cerebro,
los docentes pueden desarrollar estrategias más apropiadas y efectivas para los estudiantes,
teniendo en cuenta los principios del aprendizaje basado en el cerebro, cuya determinación
posibilita el desarrollo integral de la creatividad (Mora, 2017). Continúa el autor, generando una
clasificación orgánica y sustancial de sus bondades, considerando que:

● El cerebro es un sistema adaptativo complejo: el sistema funciona como un todo, el
cerebro trabaja simultáneamente en varios niveles y las partes individuales no pueden
entenderse por separado.

● El cerebro es un cerebro social: porque el aprendizaje se configura en relación con su
contexto social.

● Encontrar sentido es innato: encontrar sentido a las cosas a través de la experiencia,
sustentado en valores y propósitos a lo largo de la vida.

● Encuentra significado a través de patrones: el cerebro aprende cuando tiene información
lógica que se puede extraer a través de categorías o diagramas.

● Las emociones son esenciales para la construcción de modelos: todo lo aprendido está
influenciado por las emociones, y los pensamientos y sentimientos se influyen entre sí
pero no se pueden separar.

● Cada cerebro percibe y forma simultáneamente partes y totalidades: El cerebro puede
reducir la información de diferentes partes, pero simultáneamente percibe el fenómeno
completo.

● El aprendizaje involucra atención enfocada y percepción periférica: el cerebro recibe
información tanto conscientemente como fuera del foco de su atención.

● El aprendizaje siempre implica procesos conscientes e inconscientes.
● Tenemos al menos dos formas de organizar la memoria: sistemas

espaciales/autobiográficos, memorias que permiten la experiencia impulsada por la
novedad y sistemas que recuerdan información irrelevante (taxonomía).

● El aprendizaje es un proceso de desarrollo: el cerebro es plástico y se puede cambiar a
través de la experiencia.

● El aprendizaje se ve reforzado por los desafíos y obstaculizado por las amenazas. 12. La
organización de cada cerebro es única: todas las personas tienen el mismo nivel de
estructuras y sistemas neuronales, pero difieren entre sí.

Estas diferencias pueden deberse a la herencia genética o a la experiencia en diferentes
ambientes (Mora, 2017). Cabe decir que el docente para aplicar su práctica pedagógica en el aula
o en el ambiente de clase, debe utilizar las acciones mencionadas por Mora (ob. cit.), quien,
considera tres elementos interactivos utilizados en la enseñanza: 1. Inmersión bien planificada
en una experiencia compleja. Esto se logra mediante la creación de un entorno de aprendizaje
donde los estudiantes tienen una experiencia de aprendizaje. 2. Baje la guardia: Mantenga el
ambiente desafiante, pero el miedo debe ser eliminado. 3. Procesamiento activo: Los estudiantes
deben adquirir y consolidar la información adquirida y procesar activamente.

CONCLUSIONES

Formar no es un proceso airoso de implicación personal y social, resulta, una hazaña cargada de
disfrute y valoración, tanto para quien enseña, como para quien aprende, por ello, las aulas de
clase, han de ser un rizoma de construcciones posibles, donde los escolares puedan
desarrollarse como sujetos integrales, donde la concreción intelectual, no se vuelva un engranaje
lógico racional, científico y tecnológico insustancial; su trascendencia, se debe ubicar en la
esencia sentida, en las competencias socioemocionales, pues, con ellas, las personas podrán
integrar escenarios diversos, comprender posiciones, gestionar sus emociones, ser empáticos y
resolver problemas de afecciones comunes.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4982.

Por ello, la educación general básica, se enfrenta a muchos desafíos frente a diversos escenarios
globales de orden intelectual, donde la formación ha de estar constituida en el ser y su
humanidad. Formar, se vuelve un hito histórico, acorde a los tiempos contemporáneos, pero ello
no implica hacer lo que se demande, sino, aquello que resulta significativo y útil para el niño y
niña. Es una tarea difícil que exige superar la actitud intelectual dominante y considerar la utilidad
de la educación socioemocional como forma de promover la formación general de la
personalidad.

De esta manera, se establece una implicación de la docencia socioafectiva en el desarrollo de la
creatividad escolar en niñas y niños de educación básica general de Ecuador, pues, su naturaleza,
determina acciones escolares nutridas desde el sentido y significado, cuya regulación intelectual,
administra el dominio sentiente y gestión emocional ante el desarrollo de las actividades
académicas, potencializando el rendimiento escolar, la disposición de aprendizaje, conciencia
social y habilidades socializadoras. Considerando las limitaciones de la formación del
profesional docente, se puede considerar útil, ya que permite acercar la educación
socioemocional a los elementos del desarrollo global, reformar las nociones de la educación y
formar de manera más valiosa a los estudiantes.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4983.

REFERENCIAS

Acevedo, T. (2022). Inteligencia emocional y cambios organizacionales. España: Tenor.

Aguirre, L. y Odriozola, A. (2000). La alternativa humanista para la educación superior del siglo
XXl. México: Sinéctica.

Castellanos, D., Castellanos, B., Llivina, M., Silverio, M., Reinoso, C. y García, C. (2002). Aprender
y enseñar en la escuela: una concepción desarrolladora. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.

De Bono, E. (2000). El pensamiento lateral. Manual de creatividad. México: Paidós.

De la Caba, M. (1999). Educación afectiva. País Vasco: Servicio editorial de la Universidad del
País Vasco.

Gil, T. (2000). Inteligencia emocional en las escuelas. México: Tecnoempresa.

Goleman, D. (2002). La práctica de la inteligencia emocional. España: Kairos.

Hernández, C. (2000). Manual de creatividad publicitaria. Madrid: Síntesis.

Kandel, J., Schwartz, H. y Jessell, T. (1977). Neurociencia y conducta. España: Prentice Hall.

Longoria, R. (2004). Pensamiento creativo. En Pensamiento creativo. México: Compañía Editorial
Continental.

López, E. (2002). Inteligencia emocional en la vida. Ecuador: Mc Graw Hill.

Mackinnon, D. (1980). Estrategias para la creatividad. Buenos Aires: Paidós.

Martín, A. (2013). Créate. Da vida a tu capacidad creativa. Bloomington: Palibrio.

Matussek, P. (1984). La creatividad: desde una perspectiva psicodinámica. Barcelona: Herder.

Ministerio de Educación. (2016). Los resultados educativos, retos hacia la excelencia. Quito:
Editorial Ecuador.

Mora, F. (2017). Neuroeducación. Madrid: Alianza Editorial.

Ojalvo, V. (2016). Por qué educación socio-afectiva en la educación cubana. Ponencia, XIII
Coloquio de Experiencias Educativas en el contexto universitario, Asociación de Pedagogos de
Cuba en la Universidad de La Habana, Cuba.

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (1998).
Declaración mundial sobre la educación en el siglo XXI: visión y acción. Paris: UNESCO.

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2012). Educación
para el desarrollo sostenible. París: UNESCO.

Organización de Naciones Unidas. (2003). Seminario internacional de educación. Informe final.
Doc. ED-76/WS/95. París: ONU.

Organización de Naciones Unidas. (2013). La educación en América Latina y el Caribe. Ginebra:
Fondo UNESCO.

Redolar, D. (2013). Neurociencia Cognitiva. (1º Ed.). Madrid: Panamericana.

Ricarte, J. M. (2003). Creatividad y comunicación persuasiva. Barcelona: Universitat Autónoma
de Barcelona.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 4984.

Torres, R. (2000). Fundamentos de la inteligencia emocional. España: Mc Graw Hill.

Waajid, B., Garner, P. y Owen, J. (2013). Infundir el aprendizaje socioemocional en la formación
del profesorado. Revista internacional de educación emocional, vol. 5, nº 2. España.





























Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicados
en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons .