(2005), quien refiere que la mayoría de las innovaciones más relevantes aparecen desde los usuarios
al enfrentar problemas concretos.
Referente a las técnicas de creatividad utilizadas, prevalece ampliamente la lluvia de ideas (72%), en
tanto a metodologías más estructuradas como el Design Thinking o los mapas mentales tienen una
presencia escasa. El resultado demuestra una dependencia hacia herramientas básicas, lo cual puede
limitar la profundidad del proceso creativo. Según Brown (2008), el empleo de metodologías como
Desing Thinking promover estructurar la creatividad y la generación de soluciones que estén más
centradas en el usuario, aumentando el nivel de innovación de los proyectos.
En cuanto al nivel de innovación de los proyectos, se descubrió que la mayor parte pertenece a mejoras
de soluciones existentes (52%), mientras que las innovaciones totalmente nuevas representan un
menor porcentaje. Este fenómeno coincide con lo planteado por Schumpeter (1934), quien diferencia
entre innovaciones incrementales y radicales, siendo la primera la más utilizada en contextos
educativos y organizacionales. De igual manera, estudios más actuales afirman que las innovaciones
incrementales son el inicio en los procesos formativos de innovación (OECD, 2018).
Con referencia al proceso de desarrollo, el tiempo que se designa a la definición de la idea (entre una y
dos semanas), se considera limitado para una adecuada exploración y validación.
En relación con el trabajo colaborativo y la retroalimentación, se observa que la mayoría de los equipos
experimenta una participación activa y recibe acompañamiento docente.
También se identificaron limitaciones importantes, como la falta de planificación, recursos financieros
e infraestructura. Estos factores han sido documentados como barreras para la innovación, así como
lo señala el informe de la OECD (2018) en donde se reconoce como determinantes en el éxito de las
iniciativas innovadoras el acceso a recursos y la gestión adecuada del proyecto.
Por último, la diversidad en los niveles de innovación encontrados (incremental, procesos, disruptivo,
radical y transformacional) señala que, aunque existe potencial creativo en los estudiantes, no se
desarrolla aun de la importancia de generar forma homogénea. Con relación a lo anterior Chesbrough
(2003) destaca la importancia de generar ecosistemas de innovación que hagan más fácil el desarrollo
de ideas más complejas y de mayor impacto.
En síntesis, los hallazgos confirman que los estudiantes cuentan poseen bases importantes de
creatividad; no obstante, requieren reforzar el uso de metodologías estructuradas, mejoramiento
continuo de la fundamentación teórica de sus proyectos, disponer de mejores condiciones
institucionales que impulsen el desarrollo de innovaciones más disruptivas y sostenibles.
CONCLUSIÓN
Con base en el análisis realizado sobre los procesos creativos en los proyectos del concurso
InnovaTecNM en su etapa local en el Instituto Tecnológico de Matehuala, se llega a la conclusión que
los estudiantes tienen una orientación significativa a la identificación de problemáticas reales, lo que
forma una base sólida para el desarrollo de propuestas innovadoras que tiene impacto dentro de su
entorno.
También, se identificó que el proceso creativo de los estudiantes participantes se apoya en técnicas
básicas como la lluvia de ideas principalmente, lo anterior, si bien facilita la generación inicial de
propuestas, llega a limitar la estructuración y profundidad del proceso de innovación. Esto da a conocer
la necesidad de fortalecer el uso de metodologías más completas que permitan desarrollar ideas con
un grado mayor de análisis, validación y enfoque en el usuario.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3197.