INTRODUCCIÓN
El envejecimiento poblacional constituye uno de los principales retos de salud pública a nivel mundial
(Nieto Antolínez & Alonso Palacio, 2007). La Organización Mundial de la Salud estima que para 2050
la población de adultos mayores representará aproximadamente el 22% de la población mundial
(Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social et al. 1995).En México, las personas de 60
años y más representan más del 11% de la población total y se prevé un incremento sostenido durante
las próximas décadas, lo que incrementará la prevalencia de enfermedades crónicas, discapacidad y
dependencia funcional, así como la demanda de cuidados y apoyo familiar ( Bello Carrasco et al., 2019;
Nieto Antolínez & Alonso Palacio, 2007; Diario Oficial de la Federación, 2021). En el estado de Tlaxcala
también se ha observado un crecimiento progresivo de la población adulta mayor, acompañado de una
mayor demanda de cuidados y apoyo familiar (Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia
del Estado de Tlaxcala, 2023).
El cuidado constituye una actividad esencial para la preservación de la vida y la satisfacción de las
necesidades humanas, particularmente en personas que han perdido parcial o totalmente su
autonomía. La Organización Mundial de la Salud define al cuidador primario como la persona,
generalmente un familiar o individuo cercano, que asume voluntariamente la responsabilidad de
brindar apoyo físico, emocional y social a personas con enfermedades crónicas, discapacidad o
dependencia funcional (Guato-Torres, P., & Mendoza-Parra, 2022). En este contexto, el cuidador
informal desempeña un papel fundamental en la atención del adulto mayor dependiente, contribuyendo
al mantenimiento de su bienestar, calidad de vida y permanencia en el entorno familiar. Sin embargo,
la realización continua de actividades de cuidado puede generar demandas físicas, emocionales,
económicas y sociales que exceden los recursos de afrontamiento del cuidador (Gómez-Galindo,
Peñas-Felizzola & Parra-Esquivel, 2016).
El concepto de sobrecarga del cuidador surgió a partir de los trabajos de Grad y Sainsbury en la década
de 1960, quienes describieron el impacto que la enfermedad de un familiar producía sobre el entorno
familiar. Posteriormente, la literatura amplió este concepto para incluir dimensiones psicológicas,
físicas, sociales y económicas asociadas al proceso de cuidado. Actualmente, la sobrecarga del
cuidador se entiende como el conjunto de consecuencias negativas derivadas de la atención
prolongada de una persona dependiente, manifestadas mediante estrés, ansiedad, depresión,
agotamiento físico, aislamiento social y deterioro de la calidad de vida (Crespo M., & Rivas, 2015). La
evidencia muestra que estas repercusiones se incrementan conforme aumenta el grado de
dependencia funcional del paciente y el tiempo dedicado al cuidado (Gómez-Galindo et al., 2016;
Hernández Ulloa et al., 2018).
La sobrecarga del cuidador constituye un problema relevante de salud pública debido a su impacto
sobre la salud física y mental de quienes ejercen esta función. Entre los factores asociados se han
identificado el sexo femenino, el parentesco directo con el paciente, la convivencia permanente, las
largas jornadas de cuidado, la presencia de enfermedades crónicas en el cuidador y la escasa red de
apoyo social (Hernández Ulloa et al., 2018). Asimismo, diversos estudios han documentado que los
cuidadores con altos niveles de sobrecarga presentan mayor frecuencia de síntomas depresivos,
trastornos del sueño, enfermedades cardiovasculares y deterioro de su calidad de vida. Por ello, la
identificación temprana de la sobrecarga constituye un elemento fundamental para el diseño de
intervenciones dirigidas tanto al cuidador como al adulto mayor dependiente (Guía del IMSS, 2015).
La dependencia funcional se define como la limitación para realizar de manera independiente las
actividades básicas de la vida diaria, incluyendo alimentación, higiene personal, movilidad, vestido y
continencia (Baracaldo Campo et al., 2019). La sobrecarga del cuidador informal corresponde al
conjunto de repercusiones físicas, emocionales, sociales y económicas derivadas del cuidado continuo
de una persona dependiente ((Navarrete Llamuca & Taipe Berronez, 2023; Ramírez Calixto & Luna
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3337.