discapacidad, con el que costea los gastos de medicamento y atención médica –en una clínica
privada– de su hijo Gael, quien tiene diagnóstico de autismo.
Refugio, por su parte, pese a que es una mujer de edad avanzada, ha sido cuidadora principal de su
nieto Ángel, desde que éste nació, ya que sus padres trabajan y se ocupan de sus otros hijos (de 16 y
3 años). Bere, la mamá de Ángel, señala que dejar a su hijo con su suegra es una manera de “delegar
cuidado, y muchas personas piensa ¡hay es que su mamá ya lo descuidó!, pero no es eso, no ven más
allá, él está mejor con mi suegra que con uno”. Refugio se dedica a las labores del hogar, a la edad de
quince años se casó con su actual esposo, quien trabaja, eventualmente, como albañil. Refugio y su
esposo asumen la manutención y gastos médicos de su nieto. Ángel presenta epilepsia y requiere
medicamentos de manera constante y, aunque en algún momento se habló de un posible diagnóstico
de autismo, sus familiares no dieron continuidad a las pruebas diagnósticas. Contrario a otras miradas
institucionales, para Refugio, una forma de cuidado hacia su nieto es no llevarlo a las terapias, ya que
considera que en estos lugares su nieto puede sufrir algún tipo de violencia y abuso debido a su
condición. Al igual que las otras cuidadoras, Refugio recibe un apoyo económico por la discapacidad
de su nieto, el cual emplea en la compra de medicamentos y consultas con médico privado, ya que no
confía en la atención dada en instituciones públicas de salud.
Telma es madre de dos hijos, ambos presentan condiciones de neurodesarrollo. Ella estudió una
carrera técnica y trabajó como enfermera. No obstante, desde que recibió el diagnóstico de sus hijos,
decidió dedicarse por completo a su cuidado. Telma vive en unión consensuada con el padre de sus
hijos, quien labora como chofer de transporte de personal, gracias a su empleo, sus hijos cuentan con
seguridad social, sin embargo, ella queda fuera de esta cobertura, ya que su pareja no se ha divorciado
de su anterior esposa. Si bien Telma recibe apoyo gubernamental por la “discapacidad” de sus hijos;
ella depende económicamente de su pareja, esta situación la ha llevado, en ocasiones, a tener que
“aguantar” violencia verbal por parte de él. Por otro lado, debido a su formación como enfermera, Telma
cree sólidamente en la biomedicina, la reconoce como un saber legítimo y confiable, por lo que acude
a los servicios médicos del Instituto Mexicano de Seguro Social para atender a sus hijos, además
emplea la automedicación. Telma siempre busca información en redes sobre las condiciones que
presentan sus hijos, y ha llegado a adoptar el discurso de “inclusión” que se promueve desde los grupos
sociales a favor del autismo, sin que ella participe directamente en estos.
Mónica tiene tres hijos, su segundo hijo fue diagnosticado con déficit de atención, epilepsia y tiroides.
Mónica es el sostén económico de su hogar, pues su esposo que es albañil generalmente está
desempleado. Ella vende dulces afuera de la escuela, además recibe apoyo económico de su papá para
la compra de medicinas para su hijo. Mónica acude a los servicios médicos del Estado, en el hospital
regional8. No obstante, a partir de las consultas de su hijo, le han sugerido acudir al hospital psiquiátrico
para recibir atención, debido a los altos niveles altos de estrés que presenta. Por experiencias
familiares ella tiene miedo de tomar medicamento psiquiátrico y posterga el acudir a dicha atención.
Clara, es la mayor de las entrevistadas, es jefa de familia en un hogar monoparental9 y madre de seis
hijos. Ella trabaja en el campo “desquitando” y los fines de semana vende buñuelos que ella misma
elabora. Clara vive con una de sus hijas, la cual está casada. Andrés, el hijo de Clara, no cuenta con un
diagnóstico preciso, sin embargo, ella considera que tiene autismo, ya que durante su infancia
presentaba algunos rasgos característicos como: no lenguaje, sensibilidad al ruido, acciones
repetitivas. No obstante, durante sus primeros años de vida, Andrés fue diagnosticado con hipoxia,
además de epilepsia. Posteriormente, en la adolescencia y debido a la falta de medicamentos, Andrés
8 El hospital regional provee de atención médica a las personas nacidas en el estado de Guanajuato que no cuentan con IMSS
o ISSSTE. Aunque los servicios tienen un costo, éste siempre se determina en función de un estudio socioeconómico.
9 Durante las entrevistas Clara contó que su esposo fue a trabajar a Estados Unidos y no volvió a saber de él, incluso la familia
de éste desconoce su paradero.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2215.