Cuidar en la desigualdad: saberes y prácticas de madres ante  
condiciones de neurodesarrollo en La Polvareda, Guanajuato,  
México  
Caring in inequality: knowledge and practices of mothers facing  
neurodevelopmental conditions in La Polvareda, Guanajuato; México  
Marisela Infante Alatorre1  
Universidad Nacional Autónoma de México  
México  
Elia Nora Arganis Juárez  
Universidad Nacional Autónoma de México  
México  
Artículo recibido: 29 de diciembre de 2025. Aceptado para publicación: 04 de mayo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
En los últimos años, los trastornos de neurodesarrollo han adquirido una creciente visibilidad en el  
campo de la salud pública, así como en los ámbitos educativos y mediáticos. No obstante, ello no  
necesariamente ha implicado un conocimiento profundo sobre las diversas realidades sociales,  
económicas y culturales en las que se inscriben las experiencias cotidianas de quienes presentan y  
atienden dichos trastornos. En ese sentido, el presente trabajo, basado en una etnografía, propone  
analizar las experiencias de madres y abuelas cuidadoras, de entre treinta y sesenta años, que  
atienden a niñas, niños y adolescentes con indicios de trastornos de neurodesarrollo, habitantes de  
una periferia urbana en el estado de Guanajuato. Acudimos a la perspectiva de la antropología médica,  
interesada en abordar los procesos salud, enfermedad y atención, y la teoría de representaciones  
sociales enfocada en la construcción del conocimiento de sentido común, para conocer las ideas, las  
interpretaciones y los conocimientos que orientan las prácticas y estrategias que las cuidadoras  
implementan al hacer frente a los diagnósticos y sobrellevar los cuidados de sus hijos/as en la vida  
cotidiana. Los hallazgos muestran que las prácticas de cuidado orientadas a la atención de la salud  
que llevan a cabo las cuidadoras, en La Polvareda, no son simples actos instrumentales, sino que  
constituyen saberes vinculados a las condiciones de los contextos, expresan relaciones y formas de  
organización desigual, así como procesos afectivos.  
Palabras clave: saberes, prácticas, cuidados, desigualdad, pobreza  
Abstract  
In recent years, neurodevelopmental disorders have gained increasing social visibility in the fied of  
public health, as well as in education and media settigs. However, this has not necessarily translated  
1Autor de correspondencia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2208.  
into a deeper understanding of the diverse social, economic, and cultural realities that shape the daily  
experiences of primary caregivers. In this study, based on an ethnography, proposes to analyze the  
experiences of mothers and grandmothers, aged between thirty and sixty, who care for the children  
and adolescents showing signs of neurodevelopmental disorders in La Polvareda, an urban periphery  
in the state of Guanajuato. From the perspective of medical anthropology, which is interested in  
addressing the processes of health, illness, and care; and the theory of social representations, focused  
on the construction of common sense knowledge reveals the ideas, interpretations, and knowledge  
that guide the practices and strategies these caregivers implement when facing diagnoses, accessing  
health services and with the care of ther children on their daily life. The findings show tha the health-  
oriented care practices carried out by caregivers in La Polvareda are not simply instrumental acts, but  
constitute knowledge linked to the conditions of the contexts, express relationships and forms of  
unequal organizations, as well as effective processes.  
Keywords: knowledge, practices, care, inequality, poverty  
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades,  
publicado en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons.  
Cómo citar: Infante Alatorre, M., & Arganis Juárez, E. N. (2026). Cuidar en la desigualdad: saberes y  
prácticas de madres ante condiciones de neurodesarrollo en La Polvareda, Guanajuato, México.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 2208 2224.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2209.  
INTRODUCCIÓN  
Según la Organización Mundial para la Salud (OMS, 2025), los trastornos del neurodesarrollo son un  
conjunto de variaciones heterogéneas que se caracterizan por alteraciones a nivel de la conducta, la  
cognición y el lenguaje. Y se manifiestan en dificultades en cuanto a actividades motoras, sociales, así  
como algunas funciones intelectuales. Dentro de los trastornos del neurodesarrollo se pueden  
considerar los trastornos del espectro autista, trastornos por déficit de atención con hiperactividad,  
trastornos motores y trastornos del desarrollo intelectual. Además, junto a estos suelen presentarse  
otras comorbilidades y déficits (López y Föster, 2022).  
Pese a que en las últimas décadas los trastornos del neurodesarrollo han adquirido una creciente  
visibilidad social en el campo de la salud pública, en México, como en muchas regiones de América  
Latina, sigue existiendo información limitada sobre la incidencia epidemiológica de dichos trastornos,  
esto se debe en parte a la variabilidad con la que se presentan (García, et al., 2026). No obstante, según  
el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones sostiene, en su informe 2024, que, de un total  
de 303, 356 personas atendidas, el 1.8 % estuvieron asociados a trastornos del espectro autista y el 3.  
7 % a trastornos por déficit de atención e hiperactividad, principalmente en personas de 5 a 9 años. Por  
su parte, los investigadores García-Torres et al. (2025) en un estudio estimaron, basándose en un  
análisis consecutivo del 2021 al 2023de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), que  
en los datos de 18 299 personas en edades de 2 a 17 años señalaron tener dificultades, las cuales  
podrían estar asociadas a trastornos de neurodesarrollo. Y aunque las cifras son imprecisas, los  
autores concluyen que en México al menos 7. 7% de las niñas, niños y adolescentes presentan  
dificultad de funcionamiento relacionado con Trastornos de Neurodesarrollo, con variaciones por  
grupo de edad y sexo. Siendo los grupos de hombres en edades de 5 a 17 años donde hay mayor  
prevalencia.  
Si bien este creciente proceso de reconocimiento de los trastornos de neurodesarrollo principalmente  
en sus dimensiones biomédicas y a partir de cifras estadísticasse debe, en parte, a la presencia de  
saberes especializados en los servicios de salud y en los ámbitos educativos, así como también al  
desarrollo de nuevas formas de diagnóstico y a una mayor circulación de información en los medios  
de comunicación, particularmente en México aún son escasos los estudios2 (Moctezuma, 2020;  
Lapierre-Acevedo, et al., 2025; Villarruel y Soto, 2025) que, desde una perspectiva social, abonan a la  
comprensión de cómo las familias comprenden las condiciones de neurodesarrollo de sus hijas e hijos  
y de qué manera afrontan su atención y cuidado, especialmente cuando se trata de contextos  
marcados por múltiples carencias, como sucede en diversas zonas del estado de Guanajuato. En ese  
tenor, esta investigación3 tiene por objetivo analizar, a partir de un estudio etnográfico, las experiencias  
de familias con niñas, niños y adolescentes que presentan diversos trastornos de neurodesarrollo, en  
La Polvareda, una periferia urbana del estado de Guanajuato, con el fin de identificar las ideas, los  
saberes y las prácticas cotidianas de cuidado que sostienen los cuidadores principales, en este caso,  
mujeres: madres y abuelas.  
Así, en función del objetivo planteado, este texto se desarrolla de la siguiente manera: en el primer  
apartado expondremos algunos elementos teóricos que guiaron la investigación, como el concepto de  
cuidados profanos que surge dentro de la antropología en salud, así como la teoría de representaciones  
sociales y el concepto de polifasia cognitiva. En el segundo apartado presentamos la metodología que  
2 Por lo general estos estudios fueron llevados a cabo en contextos institucionales y centran en la discapacidad  
3 Esta investigación forma parte de la tesis doctoral La Gestión de la salud y la enfermedad mental. Un análisis etnográfico  
de las prácticas, saberes y discursos en torno a la salud mental infantil en un polígono de pobreza, en León, Guanajuato, que  
aborda las experiencias y los recorridos de atención y cuidado llevadas a cabo por madres habitantes de La Polvareda, una  
periferia urbana con servicios de atención a la salud limitados.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2210.  
guio la pesquisa. El tercer apartado está destinado a mostrar de manera condensada, el contexto del  
lugar de investigación, destacando las condiciones de vida de las mujeres cuidadoras, las prácticas de  
cuidado y las representaciones que las orientan. Finalmente, en un cuarto apartado se expresan, a  
manera de conclusión, los comentarios finales.  
METODOLOGÍA  
La metodología utilizada en la investigación fue de tipo cualitativa, basada en el diseño etnográfico, el  
cual aspira a construir datos y explicaciones desde un ejercicio hermenéutico y privilegiando el punto  
de vista de los actores (Menéndez, 1997; Vasilachis, 2006; Guber, 2001).  
El trabajo de campo comprendió visitas aleatorias entre marzo y mayo del 2022, y posteriormente un  
periodo de visitas continuas de febrero a octubre del 2023 y de enero a julio del 2024. Dado que este  
estudio no busca generalizaciones, sino aportar una comprensión profunda del problema planteado, el  
muestreo seguido fue intencional y de tipo estratégico (Avilés, 2010), es decir, estuvo orientado a  
integrar casos que abonaran a profundizar en el análisis y comprensión de los saberes y las prácticas  
de cuidado. Asimismo, para contactar a los participantes se recurrió a los registros del centro  
comunitario de la colonia y a la técnica de bola de nieve para identificar familias residentes con niños,  
niñas y adolescentes con algún trastorno de neurodesarrollo. La selección priorizó la participación  
voluntaria, la diversidad en cuanto a la edad de las cuidadoras, el grado de estudios, estado civil, así  
como el ser derechohabiente o no de los servicios públicos de salud. Ello permitió conocer y contrastar  
diferentes experiencias de cuidado, así como saberes.  
Para la realización del presente texto se analizaron las observaciones realizadas en los hogares y las  
entrevistas abiertas y a profundidad de seis cuidadoras de entre 25 y 60 años. Las edades de los  
infantes a su cuidado oscilaron en edades de 3 y 17 años, mientras que las condiciones de  
neurodesarrollo identificadas incluyeron trastornos del espectro autista, déficit de atención e  
hiperactividad, antecedentes de hipoxia y morbilidades como la epilepsia. Conjuntamente, apelamos al  
criterio de saturación y densidad de la información para definir el límite de las entrevistas realizadas.  
Además, se contó con el consentimiento informado de las participantes y se aseguró el anonimato a  
fin de mantener la confidencialidad y el resguardo de datos sensibles que comprometieron la identidad  
de las personas y su lugar de residencia, por lo que a lo largo del texto se usan seudónimos.  
Para el análisis, la información empírica obtenida de entrevistas y registros etnográficosfue leída  
de manera reiterada, codificada de manera abierta y sistematizada de forma manual, siguiendo una  
lógica de razonamiento abductiva y reflexiva (Braun y Clarke, 2006). De tal manera que se identificaron  
categorías teóricas y emergentes, para posteriormente triangular en el análisis los datos de las  
entrevistas, observaciones de campo y la literatura.  
Las dificultades metodológicas que se presentaron fueron el abordar solo un caso de una niña que  
presenta condiciones de neurodesarrollo, esto se debe a que la prevalencia de estas condiciones, en  
México, se reconoce mayormente en hombres antes que en mujeres. Además, la falta de un  
diagnóstico certero en las familias dificulta las posibilidades de abordar más casos que se presentarán  
tanto en mujeres como en varones.  
DESARROLLO  
Antropología médica: una aproximación a los saberes y cuidados en torno a la salud  
La antropología médica mantiene interés particular por comprender las diversas formas en las que las  
personas buscan dar solución a sus problemas de salud y enfermedad. Esto no sólo es relevante  
porque implican respuestas sociales diversas, vinculadas a factores económicos, políticos e  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2211.  
institucionales (Singer y Erickson 2011; Meloni et al 2018, como se citó en Rodero y Merino, 2018;  
Menéndez, 2018), sino también por los significados culturales que intervienen  
y dan forma a los procesos de salud, enfermedad, atención-cuidados. En este marco, se reconoce a la  
unidad doméstica como el primer nivel real de atención, ya que es en este ámbito donde suelen  
identificarse los primeros síntomas o algún problema que afecta a la salud de sus integrantes (Osorio,  
200; Menéndez, 2018). Asimismo, es aquí donde se toman las primeras decisiones sobre cómo y de  
qué manera dar solución a dichos problemas (Osorio, 2001).  
En ese sentido, recuperamos la noción de cuidados profanos o cuidados legos, propuesta por Armando  
Haro (2000), para referir a una amplia variedad de actividades, no necesariamente relacionadas con la  
biomedicina, orientadas a mantener la salud o bienestar. Estos implican prácticas cotidianas de  
autocuidado, como la alimentación, la automedicación, el uso de remedios y diversas terapéuticas no  
oficiales o no reconocidas por el Estado, que tienen como finalidad cuidar, curar, diagnosticar, sanar e  
incluso integrar. Estas prácticas generalmente se llevan a cabo de manera alterna a la atención  
biomédica y en el ámbito doméstico. Es importante destacar que en los cuidados profanos están  
mediados por representaciones sociales (Haro, 2000) y no por la ignorancia o la indisciplina de las  
personas, como suele pensarse desde la biomedicina.  
El papel de las representaciones sociales en la configuración saberes y cuidados  
Desde la antropología médica se sostiene que es posible comprender el sentido de las prácticas que  
configuran las experiencias en los procesos de salud, enfermedad, atención-cuidado, a partir del  
análisis de las representaciones sociales.  
Si bien la noción de representaciones sociales surgió en el campo de la psicología social, su uso y  
teorización se han extendido hacia las ciencias sociales, abordando una gran variedad de fenómenos  
(Kornblit, 2000, Araya, 2002). Retomamos aquí la definición propuesta por Denise Jodelet, una de las  
principales teóricas en representaciones sociales quien, desde un enfoque procesual, señala que las  
representaciones sociales son:  
sistemas de referencia que nos permiten interpretar lo que nos sucede, e incluso, dar sentido a lo  
inesperado […] teorías que permiten establecer hechos sobre ellos […]. A saber, una manera de conocer  
e interpretar nuestra realidad cotidiana, una forma de conocimiento social […] que habitualmente se  
denomina sentido común. […] este conocimiento se constituye a partir de nuestras experiencias, pero  
también de las informaciones, conocimientos y modelos de pensamiento que recibimos y  
transmitimos a través de la tradición, la educación y la comunicación social […] (Jodelet, 1986; pág.  
472-473).  
A partir de la definición de Jodelet (1986), se entiende que las representaciones sociales incitan a crear  
significados, conocimientos y orientan acciones con valor social y cultural. Son pensamiento  
constituido y al mismo tiempo pensamiento constituyente (Araya, 2002). Pensamiento constituido en  
tanto que figuran como estructuras cognoscitivas. Y pensamiento constituyente porque no son una  
imagen del exterior, sino un proceso de reconstrucción dinámica de la realidad (Ibañez, 1988 como se  
citó en Araya, 2002). Este proceso ocurre de manera continua a través de la creación y mantenimiento  
de la comunicación, las interacciones y las prácticas sociales que se desarrollan en los contextos  
donde los sujetos participan, comparten experiencias y confrontan distintos puntos de vista (Banchs  
2000; Serrano, 2010).  
En suma, desde el enfoque procesual en representaciones sociales se busca comprender cómo las  
personas crean, interpretan y dan sentido a su experiencia desde sus contextos de vida (Mora-Ríos y  
Flores, 2012). Ello implica, además, que el lugar social, histórico, cultural y material de los individuos  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2212.  
tiene un peso importante en sus formas de entender, pensar y actuar en su realidad (Jodelet, 1986;  
Araya, 2002; Kornblit, 2000).  
Es decir, las representaciones conjuntan lo social y lo subjetivo, así, las formas en que las mujeres  
entienden y significan las condiciones de sus hijos influyen en las prácticas, decisiones y estrategias  
de cuidado y atención que implementan, así como también en la manera en que se conciben a sí  
mismas en su papel de cuidadoras.  
Otro concepto central para comprender los saberes (entendidos como percepciones, explicaciones,  
ideas y decisiones sobre cuidado y búsqueda de atención) y las prácticas de cuidados que las mujeres  
de La Polvareda construyen en torno a las condiciones de neurodesarrollo que presentan sus hijos, es  
el concepto de polifasia cognitiva, esta noción reconoce que una representación puede tener múltiples  
contenidos, procesos, emociones y significados, incluso aunque estos entren en tensión  
(Jovchelovitch y Priego-Hernández, 2015 como se citó en Zamudio Elizalde y Reyes-Sosa, 2021;  
Barreiro, 2024). La polifasia cognitiva es resultado de las múltiples esferas sociales en las que  
participan los sujetos, de manera que es necesaria para desenvolverse en lo social (Jovchelovitch,  
2002; Barreiro, 2024). Por lo que podemos encontrar tensiones y contradicciones en los saberes y  
prácticas de las cuidadoras de La Polvareda, ya que las mujeres participan y se desenvuelven en  
diferentes espacios sociales, así como marcos de sentido, por ejemplo, la familia, la clínica, la  
comunidad, además son madres, cuidadoras, esposas, hijas.  
En síntesis, podemos entender que las representaciones sociales, operan como bisagras entre los  
sujetos, sus ideas, sus experiencias, sus acciones y sus contextos de vidapara la construcción de  
sentido, la apropiación y reconstrucción de nuevos conocimientos. De manera que analizar las  
representaciones sociales que las mujeres cuidadoras construyen en torno a las condiciones de  
neurodesarrollo de sus hijos, permite comprender que las prácticas de cuidado no se reducen a  
acciones instrumentales. Más bien estas prácticas y saberes se vinculan con las maneras en que las  
cuidadoras piensan, experimentan y significan incluso en términos de su propia saludlas  
condiciones de salud mental de sus hijos, en sus contextos de vida.  
RESULTADOS  
Vivir en la periferia: El contexto de La Polvareda  
La Polvareda es una colonia ubicada en la periferia urbana de una de las ciudades con mayor  
crecimiento económico e industrial en el estado de Guanajuato. Sus orígenes se remontan a la década  
de los noventa cuando, a partir de una serie de procesos económicos y políticos relacionados al  
desarrollo de la industria manufacturera, arribaron familias provenientes del ámbito rural y de  
municipios aledaños con la ilusión de obtener mejores oportunidades laborales. Estas familias  
encontraron una opción de vivienda a bajo costo en áreas conurbanas a la ciudad, consideradas  
irregulares por tratarse de terrenos ejidales4 (Gasca y García, 2021).  
En La Polvareda viven 7, 559 habitantes, siendo el 49. 32 % de mujeres y el 50.68% hombres (Instituto  
Nacional de Estadística Geografía e Informática [INEGI], 2020). Los cuales, presentan altos índices de  
marginación (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social [CONEVAL], 2020),  
además la economía de los hogares suele ser precaria y la mayoría de su población cuenta con apenas  
algún grado de escolaridad básica (Instituto Municipal de Planeación [IMPLAN], 2021).  
4
El ejido, es un régimen de propiedad comunal que surgió posterior a la Revolución Mexicana durante el siglo XX, dicho  
régimen consiste en dotar de derechos de uso de suelo para la siembra a un grupo de ejidatarios (campesinos). No obstante,  
estos no poseen la propiedad absoluta, ni dividida sobre la tierra, por lo que ésta no se puede vender de manera libre en  
calidad de propiedad individual.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2213.  
Por otro lado, al ser La Polvareda una colonia de estatus irregular, los servicios básicos como el agua,  
el drenaje o pavimentación son limitados. En cuanto a la atención sanitaria, La Polvareda no cuenta  
con un Centro de Salud, por lo que sus habitantes deben acudir al de una colonia cercana. En dicho  
centro se ofrecen servicios de medicina general, pediatría, ginecología, vacunación, psicología y  
odontología. No obstante, por día se reparte una cantidad limitada de turnos, por lo que es común que  
la atención sea insuficiente ante la demanda de ambas colonias.  
Otra opción de atención a la que acuden son las unidades móviles de salud llamados “los camioncitos”,  
que ofrecen consultas médicas gratuitas y servicios de odontología a bajo costo. Los camioncitos  
llegan a la colonia una o dos veces por semana, pero los días y la frecuencia cambian constantemente.  
Aunque estos servicios pertenecen al sistema público municipal5, tanto los días de visita como las  
fichas de consulta son gestionadas por “el comunitario” (una asociación civil de financiamiento  
privado). Así, los turnos de atención solo están disponibles para las personas afiliadas a dicha  
asociación, lo que, lejos de facilitar el acceso, introduce formas de exclusión.  
En su lugar, las personas optan por acudir al médico privado en consultorios adheridos a farmacia–  
o a la automedicación. Cabe mencionar que en la colonia hay tres farmacias, dos de éstas tienen  
consultorio adyacente. Sin embargo, la farmacia de la cadena “Similares6”aunque tiene consultorio, no  
cuenta con atención médica, pues, de acuerdo con las personas entrevistadas, los médicos no quieren  
trabajar en La Polvareda debido a su ubicación, falta de infraestructura y distancia con la urbanidad.  
Así, en este contexto, las condiciones materiales de vida no solo reflejan procesos de exclusión, sino  
que además inciden en las formas en que las familias se organizan para resolver el cuidado a la salud.  
Entre desigualdades y responsabilidades, rasgos sociodemográficos de las mujeres cuidadoras  
En el contexto de La Polvareda, marcado por la ausencia de servicios básicos y especializados en salud,  
el cuidado se vive y organiza dentro del espacio doméstico. Estas tareas recaen principalmente en las  
mujeres, pues los hombres suelen laboran fuera del ámbito doméstico, mientras que ellas permanecen  
en hogar o buscan empleos flexibles y precarios que les permitan seguir cumpliendo con el cuidado de  
sus hijos. Incluso, cuando ambos padres trabajan o no están presentes7, son otras figuras femeninas  
como las hermanas o las abuelas quienes asumen el cuidado y, en algunos casos, también la  
manutención.  
Con respecto a las cuidadoras entrevistadas (ver cuadro 1), Elisa, es madre autónoma de dos hijos,  
Gael (de 9 años) y Santiago (de 2 años), ella se encarga de la manutención de sus hijos. No obstante,  
Elisa vive con sus padres, ambos de edad avanzada cuyas actitudes se orientan a una visión tradicional  
de los roles de género. Su mamá, Amelia, pese a que cuida a un hijo con esquizofrenia y otro de sus  
nietos, un niño de 6 años que quedó bajo su responsabilidad tras el fallecimiento de su mamá por  
COVID-19, suele apoyar a Elisa en el cuidado de Gael, en especial cuando ella sale a vender artículos  
de segunda mano a los tianguis. Adicionalmente, Elisa cuenta con un apoyo gubernamental por  
5
Las unidades móviles de salud acuden a otras colonias rurales y urbanas de la ciudad, sin embargo, a diferencia de La  
Polvareda, no es necesario presentar documentos oficiales, ni solicitar con anticipación una ficha para la consulta, ya que las  
personas son atendidas dentro de un horario de atención. Además, en La Polvareda hay varias personas que no cuentan con  
documentos oficiales.  
6 Las farmacias similares pertenecen a una cadena nacional fundada en la década de los noventa. Ha adquirido gran  
popularidad en los sectores populares debido a que ofrece consultas y medicamentos de patente, incluso medicina no  
alopática a bajo costo, además las personas acuden para una atención rápida y sencilla.  
7Durante el trabajo de campo se registraron varios casos de familias en las que los padres estaban ausentes por varias  
razones como el fallecimiento y consumo de drogas, la conformación de nuevas uniones de pareja y la desaparición asociada  
a grupos delictivos.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2214.  
discapacidad, con el que costea los gastos de medicamento y atención médica en una clínica  
privadade su hijo Gael, quien tiene diagnóstico de autismo.  
Refugio, por su parte, pese a que es una mujer de edad avanzada, ha sido cuidadora principal de su  
nieto Ángel, desde que éste nació, ya que sus padres trabajan y se ocupan de sus otros hijos (de 16 y  
3 años). Bere, la mamá de Ángel, señala que dejar a su hijo con su suegra es una manera de “delegar  
cuidado, y muchas personas piensa ¡hay es que su mamá ya lo descuidó!, pero no es eso, no ven más  
allá, él está mejor con mi suegra que con uno”. Refugio se dedica a las labores del hogar, a la edad de  
quince años se casó con su actual esposo, quien trabaja, eventualmente, como albañil. Refugio y su  
esposo asumen la manutención y gastos médicos de su nieto. Ángel presenta epilepsia y requiere  
medicamentos de manera constante y, aunque en algún momento se habló de un posible diagnóstico  
de autismo, sus familiares no dieron continuidad a las pruebas diagnósticas. Contrario a otras miradas  
institucionales, para Refugio, una forma de cuidado hacia su nieto es no llevarlo a las terapias, ya que  
considera que en estos lugares su nieto puede sufrir algún tipo de violencia y abuso debido a su  
condición. Al igual que las otras cuidadoras, Refugio recibe un apoyo económico por la discapacidad  
de su nieto, el cual emplea en la compra de medicamentos y consultas con médico privado, ya que no  
confía en la atención dada en instituciones públicas de salud.  
Telma es madre de dos hijos, ambos presentan condiciones de neurodesarrollo. Ella estudió una  
carrera técnica y trabajó como enfermera. No obstante, desde que recibió el diagnóstico de sus hijos,  
decidió dedicarse por completo a su cuidado. Telma vive en unión consensuada con el padre de sus  
hijos, quien labora como chofer de transporte de personal, gracias a su empleo, sus hijos cuentan con  
seguridad social, sin embargo, ella queda fuera de esta cobertura, ya que su pareja no se ha divorciado  
de su anterior esposa. Si bien Telma recibe apoyo gubernamental por la “discapacidad” de sus hijos;  
ella depende económicamente de su pareja, esta situación la ha llevado, en ocasiones, a tener que  
“aguantar” violencia verbal por parte de él. Por otro lado, debido a su formación como enfermera, Telma  
cree sólidamente en la biomedicina, la reconoce como un saber legítimo y confiable, por lo que acude  
a los servicios médicos del Instituto Mexicano de Seguro Social para atender a sus hijos, además  
emplea la automedicación. Telma siempre busca información en redes sobre las condiciones que  
presentan sus hijos, y ha llegado a adoptar el discurso de “inclusión” que se promueve desde los grupos  
sociales a favor del autismo, sin que ella participe directamente en estos.  
Mónica tiene tres hijos, su segundo hijo fue diagnosticado con déficit de atención, epilepsia y tiroides.  
Mónica es el sostén económico de su hogar, pues su esposo que es albañil generalmente está  
desempleado. Ella vende dulces afuera de la escuela, además recibe apoyo económico de su papá para  
la compra de medicinas para su hijo. Mónica acude a los servicios médicos del Estado, en el hospital  
regional8. No obstante, a partir de las consultas de su hijo, le han sugerido acudir al hospital psiquiátrico  
para recibir atención, debido a los altos niveles altos de estrés que presenta. Por experiencias  
familiares ella tiene miedo de tomar medicamento psiquiátrico y posterga el acudir a dicha atención.  
Clara, es la mayor de las entrevistadas, es jefa de familia en un hogar monoparental9 y madre de seis  
hijos. Ella trabaja en el campo “desquitando” y los fines de semana vende buñuelos que ella misma  
elabora. Clara vive con una de sus hijas, la cual está casada. Andrés, el hijo de Clara, no cuenta con un  
diagnóstico preciso, sin embargo, ella considera que tiene autismo, ya que durante su infancia  
presentaba algunos rasgos característicos como: no lenguaje, sensibilidad al ruido, acciones  
repetitivas. No obstante, durante sus primeros años de vida, Andrés fue diagnosticado con hipoxia,  
además de epilepsia. Posteriormente, en la adolescencia y debido a la falta de medicamentos, Andrés  
8 El hospital regional provee de atención médica a las personas nacidas en el estado de Guanajuato que no cuentan con IMSS  
o ISSSTE. Aunque los servicios tienen un costo, éste siempre se determina en función de un estudio socioeconómico.  
9 Durante las entrevistas Clara contó que su esposo fue a trabajar a Estados Unidos y no volvió a saber de él, incluso la familia  
de éste desconoce su paradero.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2215.  
perdió movilidad en su cuerpo, quedando postrado en una silla de ruedas. Clara lleva a su hijo a terapias  
de movilidad al DIF o Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF), busca que su  
hijo recupere la movilidad corporal, pues ella sufre de una lesión en la espalda por cargarlo. En medio  
de la difícil tarea de cuidar a su hijo, Clara encuentra en la religión católica un espacio de  
acompañamiento a su sentir, al participar de manera constante en grupos de oración. Además, suele  
utilizar remedios caseros para algunos de sus malestares.  
Tabla 1  
Características sociodemográficas de las cuidadoras con respecto a la persona que cuidan  
Edad de hijo  
y condición  
reconocida  
Cuidadora Edad  
Escolaridad  
Parentesco  
Edo  
civil  
Religión  
Tipo de  
seguridad  
social  
Gael (9  
años)Autismo  
grado 3  
Elisa  
30-  
35  
Secundaria  
Primaria  
Mamá  
Abuela  
Soltera  
Católica  
Ninguna  
recurre a  
servicios  
privado  
Amelia  
55-  
60  
Ángel (14 años)  
Autismo (no  
confirmado)  
Epilepsia  
Bere  
25-  
30  
Primaria  
Mamá  
Abuela  
unión  
consen-  
suada  
Católica  
Ninguna  
recurre a  
servicios  
Refugio  
Primaria  
inconclusa  
55-  
60  
Casada  
Cristiana privados  
“Sordera”  
Jonás (2 años)  
Autismo grado 2  
Natalia (10 años)  
Déficit de  
Telma  
45-  
50  
C. técnica en Mamá  
enfermería  
unión  
consen-  
suada  
Católica  
IMSS  
atención  
Mateo (10 años)  
TDAH Epilepsia  
Mónica  
32  
Secundaria  
Primaria  
Mamá  
Mamá  
casada  
Hogar  
Ninguna  
recurre a  
servicios del  
Estado en  
Hospital  
regional  
Ninguna  
Recurre a  
servicios del  
DIF y Centro  
de Salud  
Andrés (17 años)  
Hipoxia Autismo  
(no confirmado)  
Epilepsia  
Clara  
55-  
60  
Separada  
Católica  
Fuente: datos obtenidos de las entrevistas a cuidadoras.  
Así la distribución del cuidado en los hogares de La Polvareda no solo responde a relaciones  
materiales, sino también a relaciones de género asimétricas entre hombres y mujeres (Moctezuma,  
2020), y a un entramado de expectativas y circunstancias sociales desiguales en las que están  
inmersas las mujeres.  
Entre saberes y prácticas: experiencias de mujeres que cuidan y acompañan la condición de  
neurodesarrollo de sus hijos  
Las acciones implementadas por las madres cuidadoras para atender a niñas, niños y adolescentes  
que presentan diversas condiciones de neurodesarrollo, conlleva una serie de representaciones,  
conocimientos y experiencias previas que permiten a las cuidadoras identificar, en los primeros años  
de vida, que “hay un problema”, “algo raro” con el desarrollo habitual de su hijo/a, como lo cuentan, las  
entrevistadas.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2216.  
–le dije a mi esposo: como que el niño tiene…, y lo llevamos a revisar [al doctor], y nos dijeron que sí,  
que sí tenía sordera. Del autismo me di cuenta al año, cuando el niño no caminaba y no hacía por  
levantarse, a como yo vi que mis otros hijos sí lo hacían (Entrevista con Bere, madre de Ángel).  
Me lo dejó a los cuarenta días y lo cuide hasta los seis años. Y yo desde el principio le decía a esta  
muchacha a la que murió: ¡mira hija yo a este niño le noto algo raro. “sí má [mamá] como que algo  
tiene” –le dijo su hija–, entonces me tocó llevarlo una vez… [al Centro de Salud] ya ves que antes era  
EDI10, ahí entonces lo llevábamos a las revisiones […] Y ya empezaron [refiere al personal de salud]: “¡yo  
creo que el niño es sordo!”, porque no les hacía caso (Entrevista con Amelia, abuela de Gael).  
Cabe señalar que los saberes de las cuidadoras, en comparación con los del personal de salud, suelen  
ser acertados al reconocer características no comunes en el desarrollo de los infantes. Sin embargo,  
a partir de las primeras búsquedas de atención las cuidadoras comienzan a integrar información que  
reciben de los profesionales de salud y la traducen a sus propios marcos de sentido. Esto se relaciona  
con las maneras en que entienden las condiciones de neurodesarrollo que presentan sus hijos, las  
cuales generalmente son asociadas a una “discapacidad” (mental) o “retraso mental”, como se  
expresan en los siguientes testimonios.  
lo que me dicen es que él tiene un problema para aprender y su pensamiento es de un niño chiquito  
(Entrevista con Mónica, mamá de Mateo).  
tiene ataques epilépticos, pero aparte tiene un trastorno como de edad. No recuerdo cómo dicen que  
se llama, pero su edad que tiene es muy baja, como un niño de cinco años, lo que él hace es como si  
fuera un bebé, porque él no entiende (Entrevista con Refugio, abuela de Ángel).  
En la Polvareda, las personas que presentan “retraso mental” son consideradas y tratadas como niños,  
incluso, cuando por su edad sean adultas. La idea de retraso no solo alude a una cuestión de desarrollo  
que está postergado, sino también se relaciona a cuidados maternales que se extienden y se prolongan  
en tiempo, ya que las personas con “retraso” no llegan a ser considerados adultos que puedan trabajar  
y aportar a la economía del hogar, como sí se espera de otros hijos. De manera que los hijos con retraso  
también retrasan, como lo menciona Elisa mamá de Gael: “[…] voy atrasada, porque ahorita yo debería  
ya de tener un buen trabajo que me diera para rentar y ayudarle a mis papás, pero con Gael no puedo  
[…].”  
Por otro lado, con relación a los testimonios presentados, las categorías diagnósticas asociadas a los  
trastornos del neurodesarrollo no se limitan a definir aquello que desde los saberes biomédicos se  
designa como un trastorno, un síndrome o una discapacidad. Estas categorías, más que etiquetas  
clínicas, se configuran y adquieren sentido en el entrecruzamiento de saberes biomédicos,  
representaciones sociales y condiciones materiales. Esta imbricación no sólo moldea la manera en  
que las cuidadoras entienden y significan estas condiciones, sino que también influye en las prácticas,  
decisiones y estrategias de cuidado y atención que implementan.  
Si bien, al inicio la mayoría de las familias buscaron atención en los servicios biomédicos de primer  
nivel, ya que estos representan la opción más accesible a sus posibilidades económicas. No obstante,  
debido a los trámites engorrosos, el acceso limitado a los servicios de salud especializados, y el trato  
por parte de los médicos hacia las cuidadoras, derivó, en algunos casos, en la irrupción de un  
diagnóstico certero, en la decisión de no continuar con la atención médica u optar por otras formas de  
atención.  
10  
Se refiere al programa de tamizaje llamado Evaluación del Desarrollo Infantil (EDI) para la detección de problemas del  
desarrollo, el cual se lleva a cabo en los Centros de Salud, también llamados Centros de Atención Integral y Servicios  
Esenciales de Salud (CAISES).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2217.  
ellos [los médicos] no te orientan nada, nada, ello simplemente te da tu papelito, así como éste, que  
dice qué tiene, y nomás ¡ten y ya!, te dan a ti tu receta y eso es todo. Bueno yo sí se algo, pero si le  
dijieran [sic.] a una persona normal, claro que no sabe para qué sirven [los medicamentos], ni a donde  
ir (Entrevista con Telma, mamá de Jonás).  
—dos veces me maltrataron, me decían [los médicos]: “¡ay no señora, es que usted no lo cuida, usted  
deja que se enferme!”; y un día estaba la secretaria y sí le dije, ¡pues sí! ¡ellos [el personal de salud]  
nomás regañan a uno sin saber!, ese día le dije: “ellos no saben nada, porque si ellos supieran todo lo  
que hago yo por fuera… y nomás me están regañe y regañe”; y ya cuando empezó a estar así el niño,  
me mandaban hasta el otro seguro y yo no tenía camioneta, anduve de aquí para allá, y me tenía que ir,  
porque cuando le daban los ataques tampoco le hacían nada, entonces dije: ¡no!, mejor ya no voy  
(Entrevista con Refugio abuela de Ángel).  
Si bien las cuidadoras no hablan de violencia institucional, el personal de salud tiende a  
responsabilizarlas sin considerar las limitaciones económicas de las familias. De manera que, a  
menudo expresan sentirse poco apoyadas en las instituciones de salud. Ante ello, acuden a las  
instituciones de salud solo en ocasiones indispensables. El espacio doméstico se convierte no solo en  
un lugar cotidiano donde ocurren los cuidados, sino también en un espacio donde las cuidadoras,  
acorde a sus posibilidades económicas, y sus recursos ideológicos, implementan estrategias, adaptan  
y recrean prácticas terapéuticas a partir de los recursos que tienen a su alcance.  
yo lo atiendo mucho, cuando anda inquieto que no puede dormir, yo le doy un té, cómo se llama…, de  
unos palitos que me venden..., que le hecho al agua. ¡tumba vaqueros! le doy eso, y es con lo que le  
relajo, y ya cuando a veces no le hace la medicina o que se le acaba le doy ese té (Entrevista Refugio,  
abuela de Ángel)  
A las necesidades cotidianas de sustento de sus familias, se suman los altos costos del medicamento  
y su escasez, los cuales son una constante, por lo que las cuidadoras desarrollan estrategias tales  
como el intercambio de despensa a cambio de medicamento, vender sus pertenencias o pedir  
préstamos monetarios para obtener dinero, solicitar el medicamento en donación, compra en algún  
dispensario y en grupos de WhatsApp o combinar su uso con remedios o medicina alternativa como lo  
expresó Refugio y Mónica.  
esa [medicamento] y la fluoxetina en veces no hay, pero me dijeron que no se las puedo suspender,  
no sé por qué, pero ni la fluoxetina, ni la risperidona se la puedo dejar de dar, no le doy mucho, un  
cuartito, pero a veces no hay, y en veces sí batallo mucho, pero como a mi mamá le dan, mi papá en  
veces se las compra, cada caja sale en 200 [pesos], la risperidona si la haya barata, pero hay farmacias  
que te la dan en 300 pesos, entonces es un gasto. O sea, todo es un gasto pues… (Entrevista a Mónica,  
mamá de Mateo].  
En la medida que las representaciones articulan dimensiones subjetivas y sociales, los cuidados  
profanos no solo se trata de técnicas instrumentales, sino que se configuran como un mandato social  
que orienta y dota de sentido a estas prácticas, sin olvidar que se desarrollan en contextos atravesados  
por relaciones de violencia y una constante sobrecarga de trabajo.  
¡Yo me tengo que acoplar a mi hijo!: Ser mujer, madre y cuidar  
Siguiendo las narrativas de las mujeres con quienes realizamos el trabajo de campo, otro elemento a  
señalar, con relación a la polifasia cognitiva, es que para estas mujeres los cuidados profanos hacia  
sus hijas e hijos se configuran en un entramado de significados ambivalentes, por un lado, se vive como  
una batalla, una tarea que retrasa, genera cansancio y limita oportunidades y opciones de rehacer su  
vida. Por otro, tiene un significado religioso atravesado por ideales de maternidad, donde atender a un  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2218.  
hijo con condiciones de neurodesarrollo puede vivirse como “una bendición” o una prueba de Dios, al  
tratarse de un hijo “especial”, como se muestra en la experiencia de Clara y Telma.  
es lo que le digo yo a ellos [su familia], ustedes creen que porque me ven dormida duermo, ¡pero no  
duermo!, a veces él [su hijo] me jala, como que siente algo, desesperación no sé…, y pues ya lo abrazo,  
¡n´ hombre batallo bien harto [mucho] para dormirlo!, no descanso a veces, pero si no lo tuviera… yo  
creo que ya ni me levantaba, ya estoy grande y sí me canso ¡cómo no!, pero por algo Dios lo dejó  
(Entrevista con Clara, mamá de Ángel).  
yo siento que he ido pa´ bajo, pá bajo, yo siento que ya topé, pero para mí si es difícil porque siento  
que si yo estuviera sola diría: “pues... ¡nah, hoy no se pudo, mañana tal vez…!” pero cuando están los  
morrillos [los niños] ahí sí es difícil, es difícil cuidar un niño con autismo, más que nada porque no hay  
comunicación verbal, tienes que aprender a identificar sus necesidades, a través de un llanto, mueca o  
alguna fisionomía que el niño te muestra y tienes que saberlo identificar a bajo tu criterio, es  
complicado tener ese tipo de niños y tener el cuidado porque son niños que requieren el triple de  
cuidado, porque no es una enfermedad al que tú puedes cuidar y tú sabes que con ciertos cuidados el  
niño mejorará, sino que debes cuidar su desarrollo, yo me tengo que acoplar a mi hijo […], pero yo digo  
que Dios me preparó, me preparó siete años atrás para atender a ese tipo de niños […] (Entrevista a  
Telma, mamá de Jonás).  
Las cuidadoras suelen realizan oraciones o acudir a ceremonias religiosas para pedir por el “bienestar”  
y cuidado de sus hijos, pero también es una forma de autocuidado emocional al recurrente, pues cabe  
mencionar que las mujeres que participaron en el estudio carecen de redes de apoyo, incluso en su  
propio núcleo familiar, como es el caso de Telma y Clara. Así el cuidado se configura como una práctica  
central para sostener (Tronto, 2017, como se citó en Villarruel Ortega y Soto Villaseñor, 2025), pero  
también para sostenerse en la vida, como lo señala el testimonio de Clara, que, sin el cuidado de su  
nieto, su función social como madre no tendría sentido, pues todos sus hijos viven de manera  
independiente.  
RESULTADOS Y DISCUSIÓN  
En este artículo ahondamos en las condiciones cotidianas de vulnerabilidad que atraviesan la vida de  
las mujeres cuidadoras de La Polvareda y cómo a partir de estas construyen estrategias para sostener  
la atención y el cuidado a la salud hacia sus hijos. Observamos que los cuidados profanos, no son  
neutros, sino que están atravesados por relaciones de poder, tensiones, afectos y desigualdades  
estructurales (Menéndez, 1998), además en el caso de La Polvareda estos suceden con relación a un  
pluralismo médico y la complejidad en la que se entienden las condiciones de neurodesarrollo, pero  
también con relación a las representaciones sobre el ser madre. Cabe mencionar que algunas  
cuidadoras tuvieron una infancia de carencias y ausencia de cuidados por parte de sus padres y eso  
es parte de los significados que ellas construyen sobre el ser una buena madre, ello incluye no rendirse  
ante el cuidado de los hijos por difícil que resulte, asimismo las creencias religiosas son aspectos  
cruciales a considerar.  
Si bien en otros estudios (Moctezuma, 2024; Lapierre-Acevedo, et al., 2025) se muestra una tendencia  
a considerar a las mujeres cuidadoras como víctimas pasivas de un sistema en el que la distribución  
de los cuidados es desigual e injusta, consideramos que es necesario sumar a la comprensión la  
existencia de las representaciones y afectos que subyacen a estas prácticas e influyen en la manera  
en que las mujeres asumen el cuidado. Sin dejar de considerar que por lo regular las mujeres  
cuidadoras, suelen ser olvidadas dentro de la atención formal a la salud de niñas, niños y adolescentes  
con condiciones de neurodesarrollo.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2219.  
Finalmente es necesario seguir realizando investigaciones sobre saberes y cuidados en distintas  
circunstancias culturales, materiales y políticas. Esto sin duda aportara a generar programas de  
atención pertinentes y adecuados no solo a las necesidades de las infancias y adolescencias que  
presentan condiciones de neurodesarrollo, sino también para sus cuidadoras.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2220.  
REFERENCIAS  
Araya Umaña S. (2002). Representaciones Sociales. Ejes teóricos para su discusión. FLACSO.  
Avilés Salinas, D. (2010) ¿A cuántos y a quiénes preguntar? Una aproximación al muestreo cualitativo  
en investigación social y educacional. Ediciones Valparaíso. Chile  
Banchs, M. (2007). Entre la ciencia y el sentido común: Representaciones sociales y salud en Rodríguez  
Salazar T. & García Curiel M. (coord.) Representaciones sociales: teoría e investigación. (pp.219-254).  
Universidad de Guadalajara  
Barreiro, A. (2024). La "polifasia cognitiva" en los procesos de construcción del conocimiento social  
relaciones entre la psicología genética y la psicología social. En Barreiro, A. y Carretero, M. (coord.)  
Celebrando a Tono Castorina. (pp.175-196). Tilde editora.  
Braun, V. y Clarke, V. (2006) Using Thematic Analysis in Psychology. Qualitative Research in  
Consejo Nacional de Evaluación de la política de Desarrollo Social (CONEVAL) (2020)  
García M, I., Allen, B., Lazcano, E., Vázquez, A. (8 de abril de 2026). Trastornos del neurodesarrollo en  
México: dificultades del funcionamiento en la infancia y la adolescencia. Instituto Nacional de Salud  
Pública. Recuperado el  
9
García-Torres, M. I., Allen-Leigh, B., Lazcano-Ponce, E., Salvador-Carulla, L., Katz, G., & Vázquez Salas,  
R. A. (2025). Trastornos del neurodesarrollo en niñas, niños y adolescentes mexicanos. Salud Pública  
Gasca, C. T. y García, M. A. (2021). Urbanización informal y ciudad desigual, controversias territoriales  
en una localidad de León, Guanajuato. Relaciones. Estudios de historia y sociedad, 42(166), 148-169.  
Guber, R. (2001). La etnografía, método, campo y reflexividad. Grupo Editorial Norma.  
Haro, J. (2001). Cuidados profanos: Una dimensión ambigua en la atención a la salud. En E. Perdiguero  
& J. M. Comelles (Eds.), Medicina y cultura: Estudios entre la antropología y la medicina (pp. 101162).  
Ediciones Balleterra.  
web.pdf  
Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN) (2021). Efectos Sociales y económicos de los polígonos  
de desarrollo, durante la pandemia del COVID-19. Instituto Municipal de Planeación de León.  
Instituto Nacional de Estadística y Geografía INEGI (2020). Censo de Población y Vivienda 2020.  
Jodelet D. (1986). La Representación Social: fenómenos, concepto y teoría. Pensamiento y Vida Social.  
pp. 469-494. Paidós.  
Jovchelovitch, S. (2002) Re-thinking the diversity of knowledge: cognitive polyphasia, belief and  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2221.  
Kornblit, A. L. (2000). Representaciones sociales acerca de la salud y la enfermedad: una puesta al día.  
En R. Briceño-León, M. C. S. Minayo, & C. E. A. Coimbra Jr. (Coords.), Salud y equidad: Una mirada desde  
Lapierre-Acevedo, M., Moctezuma-Balderas, A., & Romualdo-Pérez, Z. (2025). Mujeres indígenas y  
prácticas de cuidado hacia infancias con discapacidad en México y Chile. Íconos Revista De Ciencias  
López, I y Förster, J. (2022). Trastornos del neurodesarrollo: dónde estamos hoy y hacia dónde nos  
dirigimos. Revista médica clínica Las Condes.33(4) pp. 367-368. https://www.elsevier.es/es-revista-  
Medición  
de  
la  
pobreza  
en  
los  
municipios  
de  
México,  
2020.  
Menéndez, (1997) El punto de vista del actor: homogeneidad, diferencia e historicidad. Relaciones.  
COLMICH. 237-270  
Menéndez, E. (2018). Antropología médica en América Latina 1990-2015: Una revisión estrictamente  
provisional. Salud Colectiva 14(3), 461-481. doi: 10.18294/sc.2018.183  
Moctezuma Balderas, A.C. (2020). El trabajo de cuidados de la infancia nahua con discapacidad. El  
caso de las madres de la Huasteca potosina, México. Revista de El Colegio de San Luis. 10 (21) 5-30.  
Mora-Ríos, J. y Flores Palacios F. (2012). Intervención comunitaria, género y salud mental.  
Aportaciones desde la teoría de las representaciones sociales. En Blanquez G N., Flores, F., Ríos  
Everardo M. (coord.). Investigación feminista: epistemología, metodología y representaciones sociales.  
(pp.359-377). UNAM, Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades.  
Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adiciones (2024). Una mirada a la atención en salud mental  
en México: principales condiciones atendidas en el sistema de salud. Comisión Nacional de Salud  
Mental  
y
Adicciones,  
Organización Mundial de la Salud (24 de septiembre 2025). Declaración de la OMS sobre cuestiones  
Osorio, R.M. (2001). Entender y atender la enfermedad. Los saberes maternos frente a los  
padecimientos infantiles. CONACULTA.  
Rodero, P. y Merino, I. (coord.). (2018). Salud, enfermedad y pobreza urbana. Estudios de los procesos  
de salud, enfermedad y atención de las familias en la periferia ser de Asunción. CONACYT,  
PROCIENCIA.  
Serrano Oswald, S.E. (2010). La construcción social y cultural de la maternidad en San Martín Tilcajate,  
Oaxaca. [Tesis de doctorado en antropología] UNAM.  
Vasilachis de Gialdino, I. (Coord.) (2006). Estrategias de investigación cualitativa. Barcelona: Editorial  
Gedisa Mexicana S.A  
Villarruel Ortega M.J y Soto Villaseñor, F. (2025). Cuidar desde la diferencia: Significados, tensiones y  
saberes situados en la atención temprana al desarrollo infantil. Salud problema. 19 (38), 78-93.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2222.  
Zamudio Elizalde, P. D., y Reyes-Sosa, H. (2021). Polifasia cognitiva y representaciones sociales:  
análisis de las trayectorias escolares de los adolescentes mexicanos. European Journal of Child  
Development,  
Education  
and  
Psychopathology,  
9(2),  
1-17.  
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicados en este  
sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons  
.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2223.  
AGRADECIMIENTOS  
Agradecemos las familias de La Polvareda, en particular  
a
a
las cuidadoras quienes  
desinteresadamente participaron en la investigación, al Programa de Maestría y Doctorado en Ciencias  
Médicas, Odontológicas y de la Salud por el apoyo brindado, así como a la Secretaría de Ciencia,  
Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) que financió esta investigación a través del  
programa de becas de posgrado con el número de CV 619743, así como a los evaluadores del artículo.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2224.