CONCLUSIONES
En la presente investigación se identificó diferentes formas de gestionar el capital intelectual, desde
posturas centradas en la persona, como gestiones dirigidas al cumplimiento de objetivos, visiones
humanistas o de carácter centrada en procesos, lo que permite observar que no hay posturas únicas
para abordar este tema, dependen de contextos y de las habilidades y visiones de los decisores, lo cual
no debe de causar malestar, sino que debe despertar interés por comprender como un concepto puede
ser abordado de manera diferente y en algunos casos, incluso, de manera contraria. Esta situación
resulta enriquecedora y compleja, puesto que plantea la situación de que no existen respuestas únicas
o tajantes, cada institución es un contexto, cada directivo piensa y actúa de manera diferente.
Existen elementos en común entre los contextos de las instituciones que dirigen los entrevistados,
como lo son el dedicarse a la educación, el ser de naturaleza particular y no pública, los niveles
educativos que imparten; los cuales no fueron determinantes para que las respuestas fueran emitidas
en un mismo sentido. Si bien es cierto, que el privilegiar los procesos de comunicación, así como, la
priorización de la persona, fueron elementos comunes que se identifican en las respuestas, también
es cierto, que la existencia de elementos diferentes, tienen su origen en los medios y procesos
empleados para la gestión, es decir, los elementos que responden a las interrogantes de ¿cómo
hacerlo?, son los que generan una diversidad de respuestas, lo que visibiliza los diferentes estilos de
liderazgo que ejerce cada directivo entrevistado.
No es materia del presente análisis señalar que forma de gestionar es mejor, o cuál es peor, lo que
pretende el análisis es mostrar cómo se realiza la gestión del capital intelectual en instituciones
educativas, observándose que en la esencia de cada respuesta, se encuentran cuestiones recurrentes,
como lo es el respeto a la persona, un diálogo construido en lo axiológico, así como, la importancia de
ver al otro y relacionarlo con la institución para lograr congruencias en la toma de decisiones, en donde
el proceso no se convierte en el fin. Esto se obtiene de la interpretación de las respuestas, lo cual
permite señalar que en la gestión del capital intelectual no puede estar ausente la dimensión axiológica
ni la postura personal, en donde la mirada al otro es indispensable para considerándolo, incluirlo,
entenderlo y motivarlo. Estos elementos son esenciales al hablar de la gestión del capital intelectual.
Dicho lo anterior, surgen las interrogantes del ¿por qué el factor axiológico y personal son
indispensables para abordar el concepto de capital intelectual?, ¿por qué esos elementos y no otros?.
Ante lo que cabe señalar que esto es así, en virtud de que al hablar de lo intelectual se hace referencia
a la racionalidad, la cual es el gran diferenciador del ser humano frente a otras especies del planeta.
Ya desde los antiguos griegos se establecía que el espíritu humano es precisamente su capacidad de
pensar, y que este es diferente al espíritu de los otros entes (Xirau, 2004). Por ello, cuando se habla de
lo intelectual no se puede dejar a un lado a la persona, son conceptos entrelazados.
Respecto al elemento axiológico, este responde al deber ser, la parte deóntica, es decir, el ser y deber
hacer de la mejor manera, para lograr ya sea un bien, una armonía, un bienestar común, justicia,
objetivos, finalidades, propósitos, o lo que sea que se haya planteado una institución. Es decir, esta
dimensión establece los valores, principios y prioridades que servirán como guía en la toma de
decisiones y el actuar dentro de las instituciones, son los puntos cardinales, o en palabras de Platón,
las virtudes cardinales que orientan a las personas para ser buenas (Xirau, 2004), en este caso,
orientarán a las instituciones para que el actuar de su comunidad sea encaminado al logro de sus
finalidades. Es esa la razón por la que el elemento axiológico no pueda estar ausente de la gestión del
capital intelectual.
Para concluir, se precisa que la investigación realizada, más que ser una respuesta a la manera
adecuada de gestionar el capital intelectual, pretende ser una aportación más a la discusión de cómo
se debe gestionar el capital intelectual en las Instituciones educativas. Sin embargo, su autor aporta
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 284.