grupos independientes de factores. Los factores higiénicos, entre los que se encuentran las políticas
organizacionales, la supervisión, las condiciones de trabajo, las relaciones interpersonales y la
remuneración, previenen la insatisfacción, pero por sí solos no generan motivación. En contraste, los
factores motivacionales, como el reconocimiento, el logro, la responsabilidad, el crecimiento
profesional y el contenido del trabajo, promueven la satisfacción, la motivación intrínseca y un mejor
desempeño laboral. Desde esta perspectiva, el salario emocional representa un conjunto de recursos
organizacionales que fortalecen principalmente los factores motivacionales y complementan la
compensación económica mediante beneficios de carácter no monetario.
El comportamiento organizacional constituye otro fundamento conceptual relevante para comprender
el salario emocional. Esta disciplina estudia la influencia que los individuos, los grupos y las estructuras
organizacionales ejercen sobre el comportamiento humano dentro de las organizaciones, con el
propósito de mejorar tanto el desempeño organizacional como el bienestar de las personas (Robbins
y Judge, 2023). Bajo este enfoque, variables como el liderazgo, la justicia organizacional, las relaciones
interpersonales, las oportunidades de desarrollo profesional y el reconocimiento constituyen recursos
organizacionales capaces de favorecer actitudes positivas hacia el trabajo, incrementar el compromiso
organizacional y fortalecer la motivación laboral. En el ámbito universitario, donde el desempeño
depende en gran medida del compromiso intelectual, la autonomía y la colaboración académica, estos
recursos adquieren especial relevancia para la gestión del talento humano.
La relación entre el salario emocional y el bienestar también puede explicarse mediante la Teoría de
Ampliación y Construcción de las Emociones Positivas propuesta por Fredrickson (2001). Esta teoría
sostiene que las emociones positivas amplían temporalmente los repertorios de pensamiento y acción
de las personas, favoreciendo la construcción progresiva de recursos psicológicos, sociales e
intelectuales que fortalecen su capacidad de adaptación frente a las demandas del entorno. A
diferencia de las emociones negativas, que orientan respuestas inmediatas de supervivencia, las
emociones positivas contribuyen al desarrollo de recursos duraderos como la resiliencia, la creatividad,
el optimismo y la cooperación. En consecuencia, prácticas organizacionales relacionadas con el
reconocimiento, el liderazgo positivo, la justicia organizacional y las oportunidades de crecimiento
profesional pueden generar experiencias emocionales favorables que incrementen el bienestar y la
salud ocupacional del personal académico (Fredrickson y Joiner, 2018).
Complementariamente, la Teoría del Flujo desarrollada por Csikszentmihalyi (1990) aporta elementos
para comprender la importancia de promover experiencias laborales significativas. El estado de flujo
se caracteriza por una concentración profunda, disfrute de la actividad, sensación de control y
motivación intrínseca durante la realización del trabajo. Diversas investigaciones han demostrado que
las personas que experimentan con mayor frecuencia estados de flujo presentan niveles superiores de
compromiso laboral, creatividad, satisfacción y bienestar psicológico. En el contexto universitario,
condiciones organizacionales como la autonomía académica, el reconocimiento institucional, el
liderazgo de apoyo y las oportunidades de desarrollo profesional favorecen la aparición de estas
experiencias óptimas, repercutiendo positivamente en el desempeño docente y en la calidad educativa.
En conjunto, estas perspectivas teóricas coinciden en señalar que la motivación y el bienestar laboral
no dependen exclusivamente de la remuneración económica, sino también de las experiencias
organizacionales que permiten satisfacer necesidades psicológicas superiores relacionadas con el
reconocimiento, la autonomía, el desarrollo profesional y las relaciones interpersonales. En este
sentido, el salario emocional se conceptualiza como un constructo multidimensional integrado por
beneficios no monetarios proporcionados por la organización que favorecen el bienestar, la motivación
y el compromiso de las personas trabajadoras. Bajo esta concepción, el presente estudio considera
como dimensiones del salario emocional el liderazgo, la justicia organizacional, las relaciones
interpersonales, las políticas organizacionales, el desarrollo de carrera, el reconocimiento, el
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 74.