INTRODUCCIÓN
Durante mucho tiempo, el aprendizaje en la escuela fue comprendido principalmente como un proceso
enfocado en el desarrollo de habilidades cognitivas. No obstante, estudios más recientes han puesto
en evidencia que las emociones también influyen de manera importante en la forma en que los
estudiantes aprenden, se motivan y afrontan los retos académicos (Bisquerra, 2020; Extremera &
Fernández-Berrocal, 2021; Pekrun, 2021). Desde esta mirada, el proceso educativo no puede limitarse
únicamente a lo cognitivo, sino que debe considerar también los aspectos emocionales que intervienen
en el aprendizaje.
En el caso de las matemáticas, el componente emocional cobra una importancia particular, ya que para
muchos estudiantes esta asignatura suele estar asociada con sentimientos de inseguridad,
nerviosismo o ansiedad. Lo que se conoce como ansiedad matemática se manifiesta a través de
tensión, preocupación o temor cuando los estudiantes deben enfrentarse a tareas o problemas
relacionados con los números (Ramírez, 2021). Estas emociones pueden afectar distintos aspectos
del aprendizaje, como la concentración, la motivación e incluso el rendimiento académico (Caballero &
Guerrero, 2022). De hecho, algunas investigaciones señalan que la ansiedad matemática puede
provocar bloqueos cognitivos que dificultan tanto la comprensión de los conceptos como la resolución
de problemas (Ashcraft & Krause, 2007; González & López, 2020).
En contraste, cuando los estudiantes desarrollan confianza en sus propias capacidades y se sienten
motivados, el aprendizaje de las matemáticas tiende a fortalecerse. Un ambiente de aula donde existe
apoyo, reconocimiento y confianza favorece que los estudiantes participen con mayor interés en las
actividades académicas y se involucren de forma más activa en su proceso de aprendizaje. En este
sentido, la motivación intrínseca favorece el aprendizaje significativo y la construcción del
conocimiento (Schunk & DiBenedetto, 2020; Ryan & Deci, 2020). De esta forma, la percepción de
autoeficacia académica fortifica la confianza en sus capacidades y favorece el logro de mejores
resultados escolares (Bandura, 2019).
Dentro de los procesos educativos, el clima emocional que se genera en el aula constituye un elemento
que influye en la forma en que los estudiantes participan y se relacionan con el aprendizaje. Un
ambiente donde predomine el respeto, la empatía y la colaboración suele favorecer que los estudiantes
se sientan más seguros para intervenir, expresar sus ideas y construir conocimiento junto con sus
compañeros. En este sentido, distintas investigaciones han evidenciado que los contextos de
aprendizaje positivos no solo impactan en el rendimiento académico, sino también en el bienestar
emocional de los estudiantes (Hattie, 2018; López & Pérez, 2022). De igual forma, organismos
internacionales han resaltado la necesidad de fortalecer el desarrollo de habilidades socioemocionales
dentro de los sistemas educativos, ya que estas contribuyen a una formación más integral (OECD,
2020).
En este escenario, el papel del docente resulta fundamental para propiciar un clima emocional
favorable dentro del aula. A través de las estrategias pedagógicas que emplea y de la forma en que
interactúa con los estudiantes, puede estimular la motivación, promover la participación y fortalecer
habilidades socioemocionales que apoyan el proceso de aprendizaje (Valle, Salanova & Martínez,
2020). Desde esta perspectiva, la educación emocional no solo aporta al crecimiento personal de los
estudiantes, sino que también puede reflejarse en mejores resultados académicos (Zins & Elias, 2020).
Asimismo, diversos estudios señalan que la integración de la educación emocional dentro del currículo
escolar favorece el desarrollo integral del alumnado y contribuye a mejorar el clima educativo dentro
del aula (Immordino-Yang, 2016; OECD, 2021).
En el Ecuador, el sistema educativo ha comenzado a dar mayor importancia al desarrollo
socioemocional de los estudiantes. En este marco, el Ministerio de Educación ha promovido distintas
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 3 p 96.