Habilidades cognitivas en la categorización perceptual y  
espacial de objetos en infantes  
Cognitive skills in perceptual and spatial categorization of objects in infants  
Lucy Evelin Pereira Ortiz  
Universidad Autónoma de Manizales  
Manizales Colombia  
Francia Restrepo de Mejía  
Universidad Autónoma de Manizales  
Manizales Colombia  
Artículo recibido: 28 de diciembre de 2025. Aceptado para publicación: 01 de mayo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
En este estudio se establece la relación entre las habilidades para crear categorías básicas y el  
desarrollo de habilidades más avanzadas en la categorización perceptual de objetos. Se realizó un  
estudio experimental con 30 infantes saludables, de entre 11 y 18 meses, activos en los Centros de  
Desarrollo Infantil (CDI) de una ciudad de Colombia que cumplieron los criterios de selección; el  
tamaño de la muestra se determinó con un nivel de confianza del 85% y un margen de error del 15%.  
Para el desarrollo del objetivo se propuso el modelo de ecuaciones estructurales con mínimos  
cuadrados parciales (PLS-SEM). El consentimiento informado fue firmado por los padres. La  
categorización perceptual se evaluó con métodos de exploración de objetos, contacto secuencial y  
organización por proximidad. El modelo evaluó la capacidad de predicción de los indicadores a través  
de la varianza, encontrando valores sustanciales (0.50-0.75) entre el Total de secuencias y Tipo de  
secuencias ( R2= 0,811) entre Niveles y Habilidades cognitivas (R2 = 0.547). Se desarrollaron  
habilidades cognitivas por la cantidad de contactos que los infantes realizaron con los objetos, por  
niveles desarrollaron secuencias simples y crearon relaciones espaciales. Se sugiere que las  
habilidades categoriales básicas progresan hacia habilidades más avanzadas.  
Palabras clave: habilidades cognitivas, categorización perceptual, categorización espacial  
Abstract  
This study establishes the relationship between basic categorization skills and the development of  
more advanced skills in the perceptual categorization of objects. An experimental study was  
conducted with 30 healthy infants between 11 and 18 months of age who were enrolled in Child  
Development Centers (CDI) in a city in Colombia and who met the selection criteria; the sample size  
was determined using a confidence level of 85% and a margin of error of 15%. To achieve the objective,  
a partial least squares structural equation modeling (PLS-SEM) model was proposed; informed  
consent was obtained from the parents. Categorization was evaluated using object exploration,  
sequential contact, and proximity organization methods. The model evaluated the predictive power of  
the indicators through variance, finding substantial values (0.50-0.75) between Total Sequences and  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2123.  
Type of Sequences (R2 = 0.811) and between Levels and Cognitive Skills (R2 = 0.547). Cognitive skills  
were developed through the number of contacts that infants made with objects, allowing them to  
develop simple sequences and create spatial relationships at various levels. It can be suggested that  
basic categorical skills progress towards the development of more advanced skills.  
Keywords: cognitive skills, perceptual categorization, spatial categorization  
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Cómo citar: Pereira Ortiz, L. E., & Restrepo de Mejía, F. (2026). Habilidades cognitivas en la  
categorización perceptual y espacial de objetos en infantes. LATAM Revista Latinoamericana de  
Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 2123 2142. https://doi.org/10.56712/latam.v7i2.5793  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2124.  
INTRODUCCIÓN  
La información que proviene del entorno es percibida por los infantes desde los primeros meses,  
inclusive antes de su nacimiento. A través de su interacción con el entorno los infantes adquieren la  
capacidad para identificar y clasificar la información, inclusive antes de adquirir el lenguaje (B. Younger,  
1990), y, estas habilidades perduran hasta la edad adulta (Cohen & Lefebvre, 2005a; Kadlaskar et al.,  
2020).  
Los objetos forman parte del entorno y los infantes obtienen la información de las características  
superficiales como la forma, el color, la textura y la dureza a través de los sentidos. En la interacción  
con los objetos, crean relaciones entre la orientación de los objetos en el espacio y su propio cuerpo;  
se desarrollan habilidades motoras para el alcance, el agarre y la exploración, acciones que les  
permiten aprender de ellos (Zapata Flórez, 2018; Guerrero, 2016); así, la percepción y los aspectos  
motores se coordinan por la integración sensoriomotora.  
La integración sensoriomotora se presenta como una secuencia de eventos. Primero, los infantes  
interactúan con los objetos de mayor interés (Mandler, 2000); luego, realizan alcances de objetos  
ubicados en lugares cercanos (Smith et al., 1999); posteriormente, alcanzan objetos que reconocen y  
que son perceptualmente similares; finalmente, establecen diferencias basadas en los contrastes de  
sus características.  
Los infantes alcanzan niveles más complejos de coordinación sensoriomotora, cuando abstraen la  
información de las características superficiales de los objetos para discriminarlos y clasificarlos; este  
nivel de desarrollo se conoce como categorización perceptual de objetos.  
La categorización perceptual es un proceso cognitivo que organiza la información de los objetos  
usando la generalización y la discriminación. Se generaliza cuando las características similares de los  
objetos permiten agruparlos como miembros de una categoría y se discriminan cuando los rasgos  
diferenciales de los objetos facilitan su clasificación en diferentes categorías (Mervis & Rosch, 1981).  
La categorización perceptual tiene varias definiciones en la literatura científica. Algunos autores  
concuerdan con la información del mundo que se organiza en forma de atributos (Mervis & Rosch,  
1981); así es como los infantes reconocen unos objetos similares entre sí, pero diferentes de otros  
(Rakison & Oakes, 2003), de tal manera que pueden clasificarlos por sus similitudes en una misma  
categoría y agruparlos por sus contrastes en diferentes categorías (Wu et al., 2021; B. Younger, 1990;  
B. A. Younger & Fearing, 2000).  
Otros expresan la categorización como el surgimiento de una experiencia perceptual (Mandler, 2000)  
que sugiere la forma en la que perciben los objetos y los hacen equivalentes (Bruner et al., 1956;  
Neisser, 1989) y establece el modo en que utilizan la información aprendida de uno de los miembros  
de una categoría, para aplicarla en el resto de los miembros de esa misma categoría (Mandler, 2000).  
La categorización perceptual de objetos, como proceso cognitivo, considera varias corrientes de  
investigación; este estudio analizó dos grandes enfoques de pensamiento. Por una parte, Rosch (1976)  
definió dos principios de la categorización, el primero es el principio de economía cognitiva, que parte  
de obtener una gran cantidad de información del entorno para agruparla en categorías de elementos,  
en lugar de almacenarla individualmente; el segundo, es el principio de la estructura del mundo  
percibido que discrimina las características de los objetos del mundo circundante, para estructurarlas  
y relacionarlas entre sí (Gopnik & Meltzoff, 1992; Hajibayova, 2013).  
Por otra parte, Mandler (2000) plantea que los infantes primero, identifican los objetos creando  
esquemas perceptuales de las características superficiales (cómo se ven), luego establecen  
similitudes entre varios objetos y finalmente contrastan los rasgos perceptuales de dichos objetos para  
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establecer las diferencias; una de las tareas en la categorización perceptual es agrupar los objetos en  
una categoría específica (Mervis & Rosch, 1981; Rosch et al., 1976)  
Los niveles de organización de las categorías se basan en las similitudes y en las diferencias en las  
características superficiales de los objetos; son parámetros que establecen el grado de especificidad,  
de generalización y de orden para definir la categoría. Como las categorías ya se encuentran  
predefinidas de acuerdo con la cantidad y calidad de información que las constituyen, los infantes  
clasifican los objetos como miembros de una misma o de diferente categoría (Antuñano-Ibarretxe &  
Manzanares, 2012; Mervis & Rosch, 1981; Rosch, 1988; Rosch et al., 1976).  
Los niveles de organización categorial poseen una taxonomía que ordena los objetos por niveles  
jerárquicos, de lo general a lo específico. Desde la perspectiva, Rosch et al. (1976) los ha denominado,  
nivel superordinado (animal), nivel básico (perro), y nivel subordinado (rottweiler) y desde la perspectiva  
de los Dominios Específicos, Mandler (2000) los nominó nivel global, nivel superior y nivel subordinado.  
Teniendo en cuenta que esta investigación se fundamenta en los postulados de Mandler, en adelante,  
el término “categoría” se asignará para representar los dominios específicos (Mandler, 2000).  
En el nivel global, la clasificación de los objetos se focaliza en la semejanza de las características  
representativas de los ejemplares, permitiendo diferenciar fácilmente dos dominios específicos; por  
ejemplo, los infantes establecen similitudes entre un grupo de perros que los diferencian del grupo de  
vehículos. Como los parámetros de los ejemplares establecen semejanzas entre los miembros de una  
misma categoría y diferencias con otra categoría, el nivel global se convierte en el más inclusivo  
(Mandler, 1993; Mandler et al., 1991; Mandler & Bauer, 1988; Mcdonough & Mandler, 2002).  
En el nivel superior, los objetos se clasifican por sus altos contrastes perceptuales entre los miembros  
de la misma categoría. En la categoría de medios de transporte, los infantes se focalizan en las  
diferencias entre los automóviles, los aviones y los barcos (Althaus et al., 2020; Rakison & Oakes, 2003;  
Taniguchi et al., 2020); en la categoría de muebles, los infantes establecen diferencias entre una silla y  
una mecedora para clasificarlos en dos categorías diferentes. Como en el nivel subordinado se  
presenta un mayor nivel de especificidad, se convierte en el nivel más informativo de los tres (Mandler  
et al., 1991; Quinn, 2004a).  
La evidencia empírica encontrada en la literatura científica que data de la década de los 90 plantea  
varios métodos para evaluar la categorización perceptual, de acuerdo con la edad en meses, los  
métodos son aplicables entre el primer y segundo año, antes de adquirir el lenguaje (Mareschal & Quinn,  
2001; Rakison et al., 2022). Este estudio seleccionó los métodos de exploración de objetos, el contacto  
secuencial y la organización espacial por proximidad que tienen fundamentos científicos en el  
Paradigma de la Habituación que valida la familiarización/preferencia del objeto novedoso (Fantz,  
1964; Janowsky, 1998; Oakes, 2011; Quinn et al., 1993; Rakison & Oakes, 2003; Taniguchi et al., 2020).  
En el Paradigma de la Habituación hay dos momentos para la presentación de los objetos. En el  
primero, denominado Fase de Habituación (FH), se presentan los estímulos cuya finalidad es  
familiarizar a los infantes (objetos familiares) y en el segundo momento, denominado Fase de  
Familiarización (FF), se presentan los objetos novedosos (B. A. Younger & Fearing, 2000).  
Posteriormente, sucede la Fase de Prueba (FP), en la que el infante clasifica los objetos por categorías  
según sus similitudes o diferencias (Bornstein & Mash, 2010; Mareschal & Quinn, 2001; Oakes &  
Plumert, 2002; Quinn, 2004a; Savelsbergh, 1993).  
A continuación, se describen los métodos de evaluación de la categorización perceptual de objetos. La  
exploración de objetos evalúa la habilidad para agrupar en una misma categoría por sus semejanzas y  
diferencias, creando niveles y generando ordenamiento en las interacciones. A los dos meses  
categorizan en el nivel global (Behl-Chadha, 1996; Quinn et al., 1993; Quinn & Johnson, 1997); a los tres  
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meses forman categorías en el nivel superior (Quinn et al., 1993); a los 6 meses adquieren nuevas  
habilidades para categorizar en secuencias, generadas por el orden en el que interactúan con  
diferentes objetos (Sheya, 2016). A los 10 meses perciben claras diferencias entre las categorías  
vehículos y animales o entre las categorías vivos y no vivos (Taniguchi et al., 2020).  
En el método del contacto secuencial, que se evalúa en el primer año, se aprecia la capacidad que  
tienen los infantes para abstraer información detallada de sus cualidades superficiales, la habilidad  
para clasificar los objetos por sus similitudes y por sus diferencias, lo que les permite crear diferentes  
tipos de secuencias (Arterberry & Bornstein, 2012; Cohen & Lefebvre, 2005b; Oakes, 2011, 2011; Oakes  
et al., 1996; Oakes & Plumert, 2002; Poulin-Dubois & Pauen, 2017; Rakison & Oakes, n.d., 2003; Rakison  
& Yermolayeva, 2010; Sheya, 2016; Sheya & Smith, 2010; Starkey, 1981; Sugarman, 1983)  
Entre los 13 y los 16 meses realizan secuencias de contacto con objetos de la misma categoría y  
alternan con objetos de otra categoría (Mandler & Bauer, 1988; Oakes et al., 1996; Oakes & Plumert,  
2002). Entre los 18 y los 24 meses, crean secuencias de contacto con objetos de dos categorías  
creando patrones de repetición complejos (Arterberry & Bornstein, 2012; Gopnik & Meltzoff, 1992;  
Poulin-Dubois & Pauen, 2017; Sugarman, 1983). A los 30 meses, la capacidad para percibir altos  
contrastes es mucho más desarrollada, esto les permite organizar los objetos en más de dos  
categorías y crear contactos secuenciales con animales, vehículos, frutas y muebles (Arterberry et al.,  
2011; Bornstein & Arterberry, 2010).  
En el método de organización espacial por proximidad se evalúa la habilidad de los infantes para  
identificar la ubicación espacial de un objeto, la habilidad para crear relaciones espaciales entre dos o  
más objetos y la habilidad para formar categorías espaciales como arriba versus abajo (Casasola,  
2018; Davidson & Lake, 2021; Quinn, 1994; Quinn et al., 2002), e izquierda versus derecha (Behl-Chadha  
& Eimas, 1995; Gava et al., 2009; Quinn, 2004b), entre (Casasola, 2008; Davidson & Lake, 2021; Quinn  
et al., 1999).  
En general, las investigaciones en el tema de interés, sugieren un desarrollo temprano de categorías  
perceptuales y categorías espaciales que progresan con la edad (Taniguchi et al., 2020); proponen  
patrones de respuestas con y sin repetición que evolución en su complejidad (Sheya, 2016), y plantean  
el reconocimiento de categorías en niveles abstractos antes de la adquisición de las representaciones  
lingüísticas (B. Younger, 1990), que sugieren un proceso de aprendizaje entre mayor sea la interactúen  
con los objetos.  
La evidencia empírica se sistematizó en una matriz de Excel, se construyó a partir de atributos claves  
como abordaje teórico, métodos de evaluación, materiales, procedimientos y resultados; en la síntesis  
de la matriz se obtuvieron cuatro hallazgos relevantes:  
El abordaje teórico de las investigaciones presentó tres enfoques: el cinemático, el  
neuromuscular y el cognitivo.  
Los métodos de evaluación de las tareas de categorización que se aplicaron con más  
frecuencia fueron la exploración y el contacto secuencial de objetos.  
En el enfoque metodológico se consideraron las características físicas de los objetos (color,  
forma, tamaño), algunas características de la silla infantil (si era necesaria), el número de  
participantes (de 9 a 80 infantes), y la edad (rangos entre 6 semanas y 30 meses).  
Los patrones de respuestas se relacionaron con la edad, con las características cinemáticas  
de la prensión (agarre) y con la proximidad de los objetos.  
Teniendo en cuenta los hallazgos de las investigaciones realizadas sobre categorización perceptual de  
objetos en infantes, este estudio propone que el contacto con los objetos, que es una habilidad inicial,  
es la base para la generación de habilidades cognitivas más avanzadas. Este proceso cognitivo se  
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fundamenta en la interacción del cuerpo, la mente y entorno; las relaciones que emergen entre ellos se  
encuentran mediadas por la cognición, y el cuerpo cumple funciones importantes a través de la acción  
motora y la percepción para relacionarse con el mundo (Lewkowicz & Lickliter, 1995; Stewart et al.,  
2010; Thelen, 2008; Thompson & Varela, 2001; Varela et al., 1991, 2005).  
La categorización perceptual de objetos se fundamenta teóricamente en el modelo del Dominio  
Específico propuesto por Mandler (2000); metodológicamente en el Paradigma de la Habituación  
(Fantz, 1964; Janowsky, 1998; Oakes, 2011; Quinn et al., 1993; Rakison & Oakes, 2003; Taniguchi et al.,  
2020), procedimentalmente en los métodos de evaluación de la categorización perceptual como son  
la exploración de objetos, el contacto secuencial y la organización por proximidad (Mareschal & Quinn,  
2001; Oakes & Plumert, 2002). El método de exploración de objetos incluyó la clasificación en el nivel  
global y superior; el método de contacto secuencial evaluó las secuencias sucesivas, alternas simples  
o dobles y el método de organización espacial por proximidad evaluó las relaciones y categorías  
espaciales entre los objetos. Los aspectos técnicos de las evaluaciones fueron guiados y ajustados de  
acuerdo con las propuestas de Mareschal & Quinn, (2001) y Oakes & Plumbert (2002).  
En el análisis estadístico se aplicó estadística descriptiva para resumir los datos y se realizó una  
modelación con ecuaciones estructurales de mínimos cuadrados parciales (PLS-SEM). En el modelo  
se plantea que a partir del contacto con los objetos se crean habilidades categoriales para explorar,  
clasificar por niveles y crear secuencias de contacto; a su vez se desarrollan secuencias de contacto  
más complejas y categorías espaciales que sustentan el desarrollo de mejores habilidades cognitivas.  
METODOLOGÍA  
Se realizó un estudio experimental en 30 infantes saludables entre 11 y 18 meses, que estaban activos  
en los Centros de Desarrollo Infantil (CDI) de una ciudad de Colombia, todos los participantes  
cumplieron los criterios de selección. El tamaño de la muestra se determinó con un nivel de confianza  
del 85% y un margen de error del 15%. Las técnicas empleadas en la investigación fueron la entrevista  
estructurada que se realizó a los padres en modalidad cara a cara y la observación cuantitativa de los  
infantes, previa firma del consentimiento informado.  
Equipos  
Se utilizaron dos cámaras de grabación marca Nikon D5600 ubicadas sobre trípodes WF Group  
Weifeng WT-3520. Las cámaras se situaron de frente y lateralmente al infante, con una distancia de  
100 cm desde el centro de la bandeja de la silla infantil, hasta el lente de la cámara.  
Se aplicó el software MATLAB (Versión 2016), esta herramienta se desarrolló con lenguaje de  
programación C++ ANSI y/o Matlab (Matrix Laboratory, con licencia), denominado LUCY. Este software  
fragmentó los videos en centésimas de segundo para garantizar la validez en el registro de los datos.  
Se empleó una aplicación para móvil llamada Interval Timer, que facilitó la estandarización del tiempo  
de presentación de los estímulos para el investigador, el tiempo de interacción con los objetos para los  
infantes y el número de rondas acorde al número de estímulos presentados.  
Presentación de estímulos  
La presentación de los estímulos en FH y FF fue contrabalanceada. En el experimento se utilizaron 16  
objetos en madera con formas geométricas (4 cubos, 4 cilindros, 4 bolas y 4 biberones),  
tridimensionales, de tamaño similar de 4*4 cm. Y en su color original. En FH se presentaron los objetos  
familiares, cuatro cilindros y cuatro cubos y en FF se presentaron los objetos novedosos, 4 biberones  
con forma cilíndrica y cuatro esferas o bolas (Foto derecha). En la fase de prueba (FP), los infantes  
interactuar libremente con los objetos por dos minutos (02:00,0).  
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2128.  
Figura 1  
Evaluación de categorización perceptual de objetos en infantes entre 11 y 18 meses  
Nota: La figura de la izquierda muestra un infante de 18 meses y la figura de la derecha muestra un  
infante de 11 meses. Las figuras fueron tomadas de la videograbación de las sesiones.  
Fuente: elaboración propia.  
Procedimientos  
Los infantes que participaron en los experimentos contaban con la edad para realizar la marcha  
independiente; sin embargo, la posición sedente fue clave para centrar el interés de los infantes,  
facilitar la interacción y obtener mayor control de las acciones motoras sobre los objetos y se utilizó  
una silla infantil baja “SpaceSaver” de marca Fisher-Price, con bandeja removible.  
Codificación  
Dos codificadores fueron entrenados para registrar el tiempo, la frecuencia y los patrones de  
respuestas. La unidad de tiempo, integrada en el software LUCY, fue expresada en minutos, segundos  
y centésimas de segundo (00:00,0). La frecuencia (n) se registró como el número de veces que los  
infantes realizaban contactos; cada contacto se codificó desde el alcance, fijación de la mirada e  
interacción con el objeto (Oakes et al., 1991). Cada objeto fue identificado con las dos primeras letras  
según su forma geométrica (cubos (CU), cilindros (CI), biberones (BI) y bolas (BO)); adicionalmente,  
fueron enumerados según el orden de contacto durante la evaluación (p.ej. CU1, CI2, BO3, BI4). Los  
patrones de respuestas se registraron como: niveles de categorización, orden de los contactos,  
secuencias creadas, relaciones y categorías espaciales.  
Experimento 1. Método exploración de objetos  
En el experimento 1 se realizaron un total de 16 ensayos, cuatro ensayos por cada forma geométrica  
(4*cubos, 4*cilindros, 4*biberones y 4*bolas). En la FH se presentaron 4 cubos y 4 cilindros,  
seleccionados al azar de una bolsa de tela y dispuestos al alcance del infante. En FF se presentaron 4  
biberones de la forma familiar y 4 bolas como objetos novedosos, cada infante interactuó libremente  
con los objetos de su preferencia, hasta la presentación del siguiente objeto. La presentación y el  
enunciado se estandarizaron para cada ensayo. El objeto se colocó sobre la bandeja removible, se rodó  
de un lado a otro y se indicó: "(Nombre del infante), puedes jugar con esto" (Mareschal & Quinn, 2001;  
Oakes & Plumert, 2002). Algunos patrones de respuestas que no estaban contemplados, como arrojar  
o tirar uno de los objetos, se consideraron como parte de acciones manuales exploratorias (Ruff, 1986).  
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2129.  
Cuando los infantes se interesaron por los objetos familiares, esta respuesta se tomó como evidencia  
para la creación de la categoría de objetos familiares que excluía los ejemplares de la categoría  
novedosa y se determinó el nivel global de categorización. Cuando los infantes se interesaron por los  
objetos novedosos, esta respuesta se tomó como evidencia para la creación de la categoría de objetos  
novedosos, que excluía los ejemplares de la categoría familiar y se determinó el nivel superior de  
categorización (Fantz, 1964; Janowsky, 1998; Oakes, 2011; Quinn et al., 1993; Taniguchi et al., 2020).  
Experimento 2. Método contacto secuencial  
La presentación y los enunciados para la interacción con los objetos se estandarizaron para cada  
ensayo, de manera similar a lo enunciado en el experimento 1. Uno de los aspectos relevantes de este  
método fue el orden en el que los infantes establecieron contacto con los objetos. Los parámetros para  
el registro de los patrones de contacto son los siguientes:  
Registro en forma lineal, en una plantilla de Excel, del orden en el que se realizaron los  
contactos.  
Identificación de las secuencias creadas por el contacto con el mismo objeto y con diferentes  
objetos.  
Clasificación de cuatro secuencias creadas  
Secuencias de contactos sucesivos: en la que se realizaron contactos con el mismo objeto de manera  
repetida, lo que sugiere una clasificación de los ejemplares en la misma categoría (p.ej. CU1, CU1, CU1,  
CU1, CU1, CU1)  
Secuencias Alternas Simples o Dobles: en las secuencias simples se realizaron contactos repetitivos  
con un solo objeto, seguido del contacto con otro objeto de diferente forma geométrica o diferente  
numeración (p.ej. CU1, CU3, CU1, CU3 o CU1, CI3, CU1, CI3 ). En las secuencias alternas dobles se  
realizaron contactos repetidos con dos objetos similares, seguidos de dos objetos de diferente  
categoría creando secuencias con dos categorías de objetos (p.ej. BO3, BO3, BI1, BI1, BO3, BO3)  
Secuencias alternas complejas: Los infantes realizaron contactos con uno o con dos objetos similares,  
seguidos de objetos de otra categoría con diferente forma y numeración, de manera alterna y repetida  
(p.ej. BO4, BO4, BI1, BO2, BO2, BI1, BO4, BO4).  
Secuencias de contactos aleatorios: Los infantes realizaron contactos con objetos de diferentes  
categorías sin repetición (p.ej. BO1, BO4, BO3, BI1, BO2).  
Experimento 3. Método organización por proximidad  
Los aspectos técnicos de la presentación y los enunciados para la interacción con los objetos fueron  
adaptados de investigaciones previas (Mareschal & Quinn, 2001; Oakes & Plumert, 2002) y se  
estandarizaron para el experimento 3.  
Este método evaluó los patrones de respuesta que fueron relaciones y categorías espaciales, en ambas  
se consideró el cambio de posición del objeto, que inició con el alcance, la fijación de la mirada, el  
agarre y terminó con el traslado del objeto en la proximidad de otro objeto. En las relaciones espaciales  
se consideró la variable “chocar” que se define como la acción de golpear un objeto con otro y colocar  
los objetos en línea. En las relaciones espaciales se tomó como evidencia la creación de categorías  
espaciales de acuerdo con la posición final del objeto como derecha o izquierda, adelante, atrás, entre,  
encima.  
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Plan de análisis  
Esta investigación propuso un modelo de habilidades cognitivas en los infantes entre 11 y 18 meses  
que se basó en los siguientes supuestos teóricos:  
El contacto repetido de objetos con formas geométricas genera patrones de respuesta en la  
categorización perceptual.  
Estos patrones de respuesta progresan hacia las habilidades categoriales para explorar y  
clasificar por niveles.  
Las habilidades categoriales básicas evolucionan en habilidades más avanzadas, lo que  
consolida el desarrollo de mejores habilidades cognitivas.  
Para el desarrollo de estos supuestos, se propuso el modelo de ecuaciones estructurales con mínimos  
cuadrados parciales (PLS-SEM), analizando datos multivariantes de segunda generación para  
examinar simultáneamente las relaciones de subordinación entre variables independientes y  
dependientes (Boubker & Aatar, 2023; Martínez Ávila et al., 2018).  
Para el control del sesgo de medición, dos codificadores fueron entrenados para el registro de la  
información. Durante la codificación se estimó una concordancia en el tiempo de exploración del objeto  
de 87,3% y en las tareas de organización espacial de objetos de 84,6%. Para el control del sesgo de  
selección, se incluyeron solo los participantes que cumplieron con todos los criterios de selección.  
RESULTADOS  
Los 30 infantes realizaron un total de 6.877 contactos (X= 229,2; SD= 98,2). Del total de contactos, la  
mayor frecuencia se presentó en FF con el 41,7%; seguida la FH con un 30,3% y el resto se realizaron  
en la FP con un 28,0%. También se observó que el 93,3% de los infantes interactuaron con un máximo  
de 3 o más objetos simultáneamente.  
Los niveles de categorización se evaluaron con el método de exploración de objetos y se codificaron  
con base en la preferencia que los infantes mostraron por los objetos con formas geométricas  
presentados en FH y FF. En el nivel global solo el 40% de los infantes se interesaron por los biberones  
cuya forma cilíndrica les resultó más familiar. En el nivel superior, el 60% de los infantes se interesaron  
por las bolas cuya forma geométrica esférica les resultó novedosa.  
En el método de contacto secuencial se evaluaron las secuencias totales, los tipos de secuencias y el  
orden de contacto. Se crearon 1.957 secuencias (X= 65,2; SD= 20,9); la mayor frecuencia se presentó  
en FF durante la presentación de los objetos novedosos con un 37,2% de las secuencias; en FP se  
presentaron el 34% y en FH el 30,4%. Del total de secuencias, la mayor frecuencia fue de secuencias  
sucesivas con el 34,7%, secuencias aleatorias con el 25%, secuencias alternas complejas con el 20,3%  
y secuencias simples o dobles con el 19,9%. Para el registro, las secuencias alternas simples y dobles  
se fusionaron por la similitud del patrón.  
En el método de organización espacial por proximidad se evaluaron las relaciones y las categorías  
espaciales. Los infantes crearon 2.215 relaciones espaciales (X=75; SD=36,7); el 75,6% se presentaron  
cuando los infantes chocaron o golpearon un objeto con otro (X=56,7; SD=3,7). También crearon 1.300  
categorías espaciales (X=83,9; 18,7), siendo las frecuentes arriba (X=6,4; SD=6,7) y entre (X=4,0;  
SD=4,0).  
El modelo de habilidades cognitivas se analizó con ecuaciones estructurales de mínimos cuadrados  
parciales (PLS-SEM), para la construcción se incluyeron los siguientes indicadores: Contactos con 2  
indicadores (F1, F2); Niveles con dos indicadores (global y superior); Total de secuencias y Proximidad  
sin indicadores reflectivos, como en el inicio. El tipo de secuencias con 2 indicadores reflectivos  
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(simple o doble y aleatorias) y el tipo de relaciones espaciales con 1 indicador reflectivo (choca), como  
se muestra en la Figura 2.  
Figura 2  
Modelo de habilidades cognitivas en infantes entre 11 y 18 meses  
Fuente: elaboración propia.  
Para evaluar la calidad del modelo de habilidades cognitivas propuesto, se aplicó la consistencia  
interna entre las variables que verifica la fiabilidad compuesta con valores > 0.70. Los resultados  
encontrados sugieren una buena consistencia interna en Contactos con 0.807 y Secuencias con 0.859.  
Para evaluar la validez divergente se utilizó la Varianza Extraída Media (AVE), que propone valores ≥  
0.50 y los factores deben explicar más de la mitad de la varianza de sus respectivos indicadores. En  
los resultados se encontró que el indicador Contactos presentó valores de 0.676, lo que sugiere que  
aproximadamente el 68 % fue explicado por la varianza de los indicadores en FH y FF, y en Tipos de  
secuencias el 75 % fue explicado por las secuencias simples y aleatorias. El criterio de Fornell y Larcker  
mostró que esta varianza presentó valores que oscilaron entre 0.822 y 1.000. Esto indica que los  
valores mayores que la varianza que el constructo compartió con otros constructos son favorables  
para el modelo; excepto por la relación entre Niveles y Habilidades cognitivas (0.739), Total de  
secuencias y Tipos de secuencias.  
De igual manera se ratificó la validez discriminante a través de las correlaciones Monotrait-  
Heteromethod (HTMT) entre los indicadores que midieron la misma variable, las cuales resultaron  
mayores que las Heterotrait-Heteromethod (correlaciones entre los indicadores que miden diferentes  
constructos). Los resultados encontrados ratifican la validez discriminante en Niveles y Habilidades  
cognitivas fueron de 0.739; Proximidad y Habilidades cognitivas fue de 0.739; Contactos y Tipos de  
secuencias fue de 0.857; Total de secuencias y tipos de secuencias fue de 0.921.  
Al evaluar los criterios de calidad del Modelo formativo, se aplicó el coeficiente Path que sugirió valores  
entre 0.70 y 1.000. El coeficiente de trayectoria más fuerte se dio entre Total de secuencias y tipos de  
secuencias (0.900) y entre Niveles y Habilidades cognitivas (0.661). Los pesos externos, con valores  
entre 0.70 y 1.000 que midieron las correlaciones entre las variables y sus indicadores, se presentaron  
en Tipos de secuencias, Niveles, Proximidad, Total de secuencias, Tipos de relaciones espaciales y  
Habilidades cognitivas.  
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El modelo estructural evaluó la colinealidad con el factor de inflación de la varianza (VIF), que midió la  
correlación entre las variables endógenas y exógenas. En el modelo externo se presentaron valores  
entre 1.000 y 1.346 y en el modelo interno se presentaron valores entre 1.000 y 1.274; el 54,7% de la  
varianza (R2) de las Habilidades cognitivas fue explicada por el modelo.  
En la valoración del tamaño de los efectos, se encontró que las variables independientes que  
presentaron mayores valores fueron Contacto-Proximidad (0.087), Contactos-Total de Secuencias  
(0.788), Niveles-Habilidades cognitivas (1.151) , Proximidad con Choca (0.396), Total de Secuencias  
con Secuencias Simples y Dobles (4.284). De estas relaciones se encontró que los pesos factoriales  
de sus indicadores fueron significantes cuando p fue ≤0,05; las relaciones significantes se presentaron  
en cada una de las relaciones de las variables endógenas, excepto en la relación Contactos-Proximidad  
(p=0.058). En la evaluación global del modelo, la normalización de la Raíz Cuadrada Media Residual  
(SRMR) presentó un ajuste adecuado al obtener un valor de 0.086.  
El modelo evaluó la capacidad de predicción de los indicadores a través de la varianza; esta varianza  
fue explicada por las variables independientes del constructo Habilidades Cognitivas, cuyos valores  
oscilaron entre cero y uno. Se obtuvieron efectos débiles, moderados y sustanciales entre los  
indicadores y el constructo; valores débiles (≤0.25) entre Contactos y Niveles (R2= 0.005); entre  
Contactos y Proximidad (R2= 0.08); valores débiles a moderados (0.25-0.50) entre Contactos y Total  
de secuencias (R2=0.441), entre Proximidad y Tipos de relaciones espaciales (R2=0.284) y valores  
sustanciales (0.50-0.75) entre el Total de secuencias y Tipo de secuencias ( R2= 0.811) entre Niveles y  
Habilidades cognitivas (R2 = 0.547). El modelo de desarrollo de habilidades cognitivas es explicado  
por la cantidad de contactos que los infantes realizan con los objetos, los cuales les permiten  
conocerlos para clasificarlos por niveles, desarrollar secuencias simples y crear relaciones espaciales  
como chocar un objeto contra otro. Se puede sugerir que las habilidades categoriales básicas  
progresan hacia el desarrollo de habilidades cognitivas más avanzadas.  
DISCUSIÓN  
El desarrollo de habilidades motoras y cognitivas es adaptativo y continuo. Desde los primeros meses,  
los infantes interactúan con el medio a través del contacto con los objetos, muestran interés por  
aquellos que se encuentran a su alrededor, en especial por los que se encuentran más cercanos; luego  
las acciones motoras como alcance y la prensión, les permiten manipular y estimular el desarrollo de  
acciones exploratorias más avanzadas para el aprendizaje. En la interacción repetida con los objetos  
se conjuga la coordinación sensoriomotora, la percepción y la experiencia previa que se refleja en  
mejores patrones de respuestas (Adolph & Hoch, 2018; De Jaegher & Di Paolo, 2007; Mandler, 1993;  
Oakes, 2011; Peña & Canal, 2020).  
En la presentación de los objetos se observó que los infantes realizaron alcance, tacto, presión, agarre  
y fijación de la mirada que progresaron a las acciones exploratorias, lo que explica una alta frecuencia  
de contactos en FF. El número de contactos disminuye en la fase de prueba porque los infantes  
invierten más tiempo en la exploración y la interacción con más de un objeto, son logros que suponen  
la consolidación de nuevas habilidades.  
A través de los contactos repetidos, los infantes prolongan las habilidades previamente adquiridas y  
desarrollan nuevas habilidades que los conducen a realizar acciones sobre los objetos; cada  
experiencia perceptual le permite abstraer la información e identificar las características superficiales  
como el tamaño y la forma para establecer similitudes y diferencias con el fin de clasificarlos (Cohen  
& Lefebvre, 2005b; Heidegger, 2007; Kadlaskar et al., 2020; Mandler, 2000; Smith et al., 1999). La  
generalización de las características similares de los objetos permite agruparlos como miembros de  
una categoría y la discriminan de los rasgos diferenciales de los objetos facilitan su clasificación en  
diferentes categorías (Mervis & Rosch, 1981).  
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En el nivel global, la clasificación de los objetos se focaliza en la semejanza de las características  
representativas de los ejemplares, por sus similitudes, es el nivel más inclusivo (Mandler, 1993; Mandler  
et al., 1991; Mandler & Bauer, 1988; Mcdonough & Mandler, 2002). En el nivel superior, los objetos se  
clasifican por sus altos contrastes perceptuales (Althaus et al., 2020; Rakison & Oakes, 2003; Taniguchi  
et al., 2020).  
Los infantes que se interesaron por las formas familiares de los objetos identificaron similitudes de la  
forma cilíndrica, mostrando la creación de una categoría en el nivel global. Los infantes que se  
interesaron por las formas geométricas novedosas discriminaron los altos contrastes de las bolas,  
creando la categoría en el nivel superior (Antuñano-Ibarretxe & Manzanares, 2012; Mandler et al., 1991;  
Mandler & Bauer, 1988; Mcdonough & Mandler, 2002; Mervis & Rosch, 1981; Rakison & Oakes, 2003;  
Stewart et al., 2010).  
De igual manera, el contacto que los infantes realizan con los objetos tiene un patrón determinado, los  
contactos se relacionan entre sí creando un orden y una distribución cuando manipulan una categoría  
y tocan secuencialmente la otra (Arterberry et al., 2011; Bornstein & Arterberry, 2010; Bruner, 2017;  
Oakes, 2011; Oakes & Plumert, 2002; Poulin-Dubois & Pauen, 2017, 2017; Quinn & Eimas, 1986; Rakison  
& Yermolayeva, 2010; Sheya, 2016; Stewart et al., 2010; Thomas & Dahlin, 2000).  
Entre los 13 y los 16 meses realizan secuencias de contacto con objetos de la misma categoría y  
alternan con objetos de otra categoría (Mandler & Bauer, 1988; Oakes et al., 1996; Oakes & Plumert,  
2002). Entre los 18 y los 24 meses crean secuencias de contacto con objetos de dos categorías  
creando patrones de repetición más complejos (Arterberry & Bornstein, 2012; Gopnik & Meltzoff, 1992;  
Poulin-Dubois & Pauen, 2017; Sugarman, 1983). A los 30 meses la capacidad para percibir altos  
contrastes es mucho más desarrollada, esto les permite organizar los objetos en más de dos  
categorías y crear contactos secuenciales con animales, vehículos, frutas y muebles (Arterberry et al.,  
2011; Bornstein & Arterberry, 2010); en el presente estudio se encontró que las secuencias sucesivas  
se presentan antes del primer año.  
Los infantes primero crean secuencias repitiendo el contacto con el mismo objeto, llamadas  
secuencias sucesivas (Arterberry et al., 2011; Arterberry & Bornstein, 2012; Sheya, 2016; Sheya & Smith,  
2010). Luego realizan contactos repetidos con dos objetos similares entre sí, seguidos de dos objetos  
de diferente categoría o numeración; creando secuencias con dos categorías de objetos, llamadas  
secuencias alternas simples o dobles. Después realizaron contactos con uno o con dos objetos  
similares, seguido de objetos de otra categoría con diferente forma y numeración, de manera alterna y  
repetida, llamada secuencia alterna compleja). Finalmente realizaron contacto con objetos de  
diferentes categorías sin repetición, llamada secuencia aleatoria (Arterberry & Bornstein, 2012; Bruner  
et al., 1956; Oakes, 2011; Oakes & Plumert, 2002; Poulin-Dubois & Pauen, 2017; Quinn & Eimas, 1986;  
Rakison & Yermolayeva, 2010; Sheya, 2016; Sheya & Smith, 2010; Stewart et al., 2010; Thomas & Dahlin,  
2000).  
La subclasificación de las secuencias en alternas simples, alternas dobles y alternas complejas es  
aporte de esta investigación, sin embargo, no han sido suficientemente documentadas en la literatura  
científica. El mayor número de secuencias alternas se creó en FF cuando se presentaron los objetos  
novedosos, en FP se observó reducción en el número de contactos para crear las secuencias alternas,  
pero se incrementó el número de secuencias aleatorias.  
Otro aporte de esta investigación fueron los esquemas numéricos que se observaron en las secuencias  
que se formaron creadas durante el contacto con los objetos de una misma categoría pero de  
diferentes numeración y patrones repetitivos de objetos de dos categorías (p.e. 1,1,1,1,1; 2,2,2,2; 1,2,1;  
1,3,1). Este hallazgo ha sido poco documentado en la evidencia empírica.  
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La evidencia empírica ha determinado el papel que desempeña la categorización en el desarrollo de la  
cognición motora (Alkouri, 2022; Kubicek & Schwarzer, 2018), de las relaciones espaciales y las  
acciones sobre los objetos (Casasola, 2018; Casasola et al., 2017; Marcinowski et al., 2019; Namy et  
al., 1997; Shutts et al., 2009). La posición de los objetos crea en el cuerpo una composición de  
respuestas interoceptivas y exteroceptivas (J. Buffone, 2019; J. E. Buffone, 2017) e las que se perciben  
la posición, la orientación y la dirección de los objetos en el espacio con relación a su cuerpo  
obteniendo diferentes perspectivas del mismo objeto.  
La categorización perceptual incluye una amplia variedad de relaciones y categorías espaciales entre  
los objetos (Casasola, 2008, 2018; Casasola et al., 2003, 2017); los infantes establecen relaciones  
espaciales cuando exploran los objetos que se encuentran a su alcance, los cambian de posición, los  
aproximan y los colisionan (chocan) en varias direcciones. Estos patrones de respuestas representan  
la iniciación de esquemas más complejos de las categorías espaciales que reflejan el aprendizaje de  
habilidades más avanzadas y de mayor complejidad.  
Los infantes ubican un objeto en la cercanía de otro objeto que sirve de referencia como arriba y abajo  
(Casasola, 2018; Davidson & Lake, 2021; Quinn, 1994; Quinn et al., 2002), izquierda y derecha (Behl-  
Chadha & Eimas, 1995; Gava et al., 2009; Quinn, 2004b), entre (Casasola, 2008; Davidson & Lake, 2021;  
Quinn et al., 1999). En esta investigación, las relaciones espaciales más frecuentes se presentaron  
cuando los infantes chocaron o colisionaron un objeto contra otro y las categorías espaciales más  
frecuentes fueron arriba y entre.  
En relación con la edad, hay investigaciones que relacionan los patrones de respuestas en la  
categorización perceptual de objetos, sugiriendo el desarrollo de habilidades cada vez más avanzadas  
a medida que aumenta la edad; en esta investigación, a pesar de observar mayores niveles de  
abstracción en las diferentes edades (Oakes & Plumert, 2002), esta relación no se contrastó por las  
barreras que se presentaron para obtener el tamaño de la muestra.  
En el proceso de categorización perceptual se revela el desarrollo cognitivo, porque las interacciones  
entre los infantes y los objetos del entorno generan aprendizaje; se establecen relaciones más allá de  
la observación, hay desarrollo de habilidades categoriales básicas y de habilidades categoriales  
avanzadas que fueron sustentadas por el modelo de Habilidades cognitivas, obtenido a través de las  
ecuaciones estructurales de mínimos cuadrados parciales (PLS-SEM). El modelo de Habilidades  
cognitivas depende de la formación de los niveles de categorización global y superior; la creación de  
secuencias simples/dobles y aleatorias; y la relación espacial de colisión (choca) entre los objetos.  
CONCLUSIÓN  
Los objetos forman parte del entorno en el que interactúan los infantes, pero los objetos no se  
encuentran dispuestos sistemáticamente, tampoco están ordenados en condiciones controladas y su  
distribución no está organizada para facilitar el aprendizaje. El infante responde de manera adaptativa  
desde el momento en el que se produce la interacción infante-objeto y la diversidad de condiciones en  
la experiencia perceptual del infante activa el número de interconexiones, los niveles de organización  
de la información y exigen la interacción de diferentes modalidades a través de la coordinación  
sensoriomotora.  
En la relación con los objetos, los infantes van más allá del simple contacto, porque el flujo sensorial  
que proviene del entorno es organizado en forma de funciones motoras y perceptuales que promueven  
el desarrollo de habilidades para la exploración, la abstracción de las características superficiales y el  
aprendizaje. Además, se fomenta la capacidad de interactuar con más de un objeto, de identificarlos,  
discriminarlos y agruparlos.  
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Entre más contactos se realicen con los objetos, se incrementa la abstracción de la misma información  
en más de un objeto; la posibilidad para generalizar las características de la forma y el tamaño,  
clasificándolos como objetos familiares en la categoría del nivel global y la habilidad de establecer  
diferencias para clasificar los objetos con características diferentes que excluyen la categoría familiar,  
creando niveles superiores de categorización.  
La categorización perceptual de objetos revela el desarrollo cognitivo cuando los infantes crean  
patrones de contacto a partir de similitudes y diferencias, pero también producen frecuencias y un  
orden específico de los contactos; cuando estos patrones de contacto se organizan en forma de  
secuencias lineales se revela la complejidad al combinar objetos de varias formas geométricas y  
numeración como en el caso de las secuencias sucesivas que se forman con los mismos objetos y las  
secuencias alternas que se forman con más de un objeto y pueden duplicar las combinaciones.  
El contacto secuencial de los objetos sugiere pensamientos de orden, secuencia, agrupación,  
diferenciación y localización; progreso de habilidades para desarrollar esquemas numéricos,  
organización espacial, longitud, distancia, distribución, linealidad y heterogeneidad que son elementos  
clave para el pensamiento lógico-matemático, la escritura y la grafomotricidad. De igual manera, los  
esquemas numéricos encontrados en este estudio suponen un desarrollo cognitivo perceptual y de  
numeración avanzado que presentan alternancia y repetitividad.  
Un patrón de respuesta simple es la base de patrones de respuesta más complejos, en la interacción  
con los objetos se establece el espacio y la distancia entre objeto, cuerpo y entorno que definen la  
organización espacial. Los infantes agarran, manipulan y cambian de posición un objeto en relación  
consigo mismo y con otros objetos creando relaciones espaciales y la construcción de las categorías  
espaciales se desarrolla de manera progresiva, partiendo de la configuración del espacio, la experiencia  
perceptual de proximidad y la orientación entre los objetos mediadas por la acción motora.  
El desarrollo cognitivo evoluciona desde la coordinación e integración de procesos motores y  
perceptuales; el contacto con los objetos que es el referente para el establecimiento de las habilidades  
básicas hasta el progreso de habilidades con un nivel más elevado con la finalidad de generar  
respuestas a las tareas de categorización en los diferentes métodos de evaluación.  
Desde el punto de vista metodológico se sugiere flexibilizar los criterios de selección que ampliarían el  
tamaño de la muestra y los resultados se podrían inferir en una población más amplia de infantes. Es  
conveniente realizar estudios longitudinales con medidas repetidas para evidenciar el desarrollo de  
habilidades categoriales básicas y avanzadas.  
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