Lesiones quísticas y sólidas del epidídimo: correlación clínica  
y radiológica  
Cystic and solid lesions of the epididymis: clinical and radiological  
correlation  
Cristian Andrei Jiménez Solís  
Investigador independiente  
San José Costa Rica  
Nhur Sharaf El Yasin  
Investigadora independiente  
San José Costa Rica  
Rebeca Hernández Solano  
Universidad de Ciencias Médicas  
San José Costa Rica  
Julianne Maynard Carmiol  
Investigadora independiente  
San José Costa Rica  
Gabriel Esteban Arroyo Chacón  
Investigador independiente  
San José Costa Rica  
Paola Cristhina Alegría De Arco  
Universidad de Ciencias Médicas  
San José Costa Rica  
Artículo recibido: 30 de octubre de 2025. Aceptado para publicación: 06 de marzo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La patología escrotal es uno de los motivos más frecuentes de consulta urológica; sin embargo, no  
toda lesión escrotal se origina en el testículo, siendo el epidídimo una de las estructuras  
paratesticulares más comúnmente comprometidas. Debido a lo anterior, el objetivo de este artículo  
es analizar las características clínicas y radiológicas de las lesiones quísticas y sólidas del epidídimo.  
Para ello, se consultaron estudios previos, incluyendo revisiones narrativas, una revisión sistemática,  
estudios observacionales retrospectivos y reportes de casos, relacionados con pacientes adultos con  
lesiones epididimarias. La evidencia disponible señala que patologías quísticas, específicamente el  
espermatocele y el quiste del epidídimo, corresponden a las masas extratesticulares más frecuentes.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2522.  
En contraste, las lesiones sólidas, aunque infrecuentes y en su mayoría benignas, pueden presentar  
un comportamiento maligno, por lo que una evaluación clínica detallada acompañada de herramientas  
como la ecografía escrotal resulta esencial para el estudio de estas entidades. En conclusión, una  
adecuada correlación clínica y radiológica es indispensable para establecer un diagnóstico diferencial  
preciso, optimizar la toma de decisiones clínicas y ofrecer al paciente el abordaje más oportuno.  
Palabras clave: epidídimo, quistes del epidídimo, tumores del epidídimo, lesiones  
paratesticulares, ultrasonido  
Abstract  
Scrotal pathology represents one of the most frequent reasons for urology consultation; however, not  
all scrotal lesions originate from the testis, and the epididymis is a common site of paratesticular  
lesions. The aim of this article is to analyze the clinical and radiological features of cystic and solid  
epididymal lesions. For this purpose, previous studies were consulted, including narrative reviews, a  
systematic review, retrospective observational studies, and case reports, involving adult patients with  
epididymal lesions. The literature indicates that cystic pathologies, specifically spermatocele and  
epididymal cyst, are the most prevalent extratesticular masses. In contrast, although epididymal  
tumors are uncommon and mostly benign, some may exhibit malignant behavior, making a thorough  
clinical evaluation, complemented by scrotal ultrasonography, essential to evaluate these conditions.  
In conclusion, adequate clinical and radiological correlation is indispensable for an accurate  
differential diagnosis, optimizing clinical decision-making, and providing patients with the most  
appropriate management.  
Keywords: epididymis, epididymal cyst, epididymal tumors, paratesticular lesions, ultrasound  
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades,  
publicado en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons.  
Cómo citar:  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (1), 2522 2533.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2523.  
INTRODUCCIÓN  
La patología escrotal constituye uno de los motivos más frecuentes de consulta urológica, siendo el  
cáncer testicular la entidad que mayor preocupación genera tanto en el paciente como en el profesional  
de salud, debido a su potencial impacto pronóstico. No obstante, es fundamental reconocer que no  
todas las lesiones escrotales se originan en el testículo, ya que existe una amplia variedad de  
estructuras paratesticulares que pueden verse comprometidas.  
En la práctica clínica persiste la creencia de que todas las lesiones escrotales extratesticulares son  
benignas, lo cual puede conducir a una subestimación diagnóstica y a un abordaje inapropiado. Si bien  
la mayoría de las patologías paratesticulares presentan un comportamiento benigno, se ha evidenciado  
la posibilidad de neoplasias malignas, las cuales requieren una evaluación diagnóstica particular y  
manejo específico (Rafailidis et al., 2021; Gabriel et al., 2023).  
Entre las estructuras paratesticulares, el epidídimo es una de las más afectadas. Se ha descrito que  
lesiones como el espermatocele y el quiste del epidídimo corresponden a las masas extratesticulares  
más frecuentes; sin embargo, las lesiones sólidas de este órgano, aunque son menos comunes,  
también son de relevancia clínica (Rafailidis et al., 2021; Gabriel et al., 2023). En este contexto, el  
presente artículo tiene el objetivo de analizar las características clínicas y radiológicas de las lesiones  
quísticas y sólidas del epidídimo. Para ello, se consultó literatura que incluyó revisiones narrativas y  
sistemáticas, estudios observacionales retrospectivos y reportes de casos en población adulta con  
patología epididimaria.  
DESARROLLO  
Anatomía y embriología  
El epidídimo es un órgano tubular de 6-7 cm de largo localizado en la cara posterior del testículo y  
lateral al conducto deferente (Rafailidis et al., 2021). Tiene la función de madurar los espermatozoides  
formados a nivel testicular, permitiendo que, durante la eyaculación, estos se desplacen del epidídimo  
hacia el conducto deferente, donde continúan su trayecto hasta ser eventualmente expulsados a través  
de la uretra, como parte del semen (Wu et al., 2022).  
Con base en Seevagan et al. (2019), el epidídimo está constituido por un único conducto ependimario  
que se origina a partir de la unión de los conductos eferentes del testículo, inclusive se menciona que  
si este conducto se desenrollara alcanzaría una longitud de aproximadamente 3 a 4 m. Este órgano es  
una estructura que consta de tres partes: cabeza, cuerpo y cola. Según Rafailidis et al. (2021), la cabeza  
es el segmento de mayor grosor con un diámetro de 12 mm, mientras que el cuerpo es de 4 mm.  
Asimismo, de acuerdo con Seevagan et al. (2019), está revestido por un epitelio columnar ciliado y su  
luz se va ensanchando progresivamente conforme se va acercando a la cola, donde el músculo  
comienza a rodear el túbulo para continuarse como el conducto deferente. La irrigación arterial del  
epidídimo está dada por una rama de la arteria testicular que ingresa a nivel de la cabeza del epidídimo  
y recorre toda su estructura hasta que se anastomosa con la rama terminal de la arteria del conducto  
deferente.  
En un contexto embriológico, las células de Leydig de los testículos aún en desarrollo secretan  
testosterona para mediar la diferenciación de los genitales externos masculinos, pero también  
permiten el mantenimiento de los conductos embriológicos masculinos denominados conductos  
mesonéfricos o de Wolff. Posteriormente, estos conductos mesonéfricos estarán encargados de dar  
origen al epidídimo, conducto deferente y glándulas seminales (Wu et al., 2022).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2524.  
Evaluación escrotal  
El ultrasonido (US) representa una herramienta esencial para valorar la patología del saco escrotal, ya  
que en primer lugar hace posible definir si corresponde a una lesión intra o extratesticular, para  
posteriormente evaluar su composición (sólida o quística), presencia o no de flujo Doppler y estructura  
afectada. De manera similar, hay ciertos hallazgos que ayudan a diferenciar una patología benigna de  
una maligna, por ejemplo, aquellas de carácter maligno se caracterizan por un mayor diámetro y  
volumen, acompañado de un aumento en la vascularidad (Rafailidis et al., 2021; Patil et al., 2015).  
En concordancia con Rafailidis et al. (2021), para llevar a cabo el US el paciente debe encontrarse en  
una posición de decúbito supino, con una toalla entre los muslos que proporcione soporte adicional al  
escroto y un gel tibio para evitar el reflejo del músculo cremastérico. En este ámbito, Gabriel et al.  
(2023) indica que por lo general se opta por utilizar un transductor lineal de alta frecuencia en contacto  
directo con la piel, sin embargo, se puede ameritar del uso de transductores de baja frecuencia que  
proporcionen un campo de visión más extendido con el fin de evaluar lesiones escrotales más extensas  
en su totalidad. Inicialmente, se evalúan los testículos en al menos dos planos (corte longitudinal y  
transversal), para posteriormente examinar el resto de estructuras extratesticulares a detalle,  
comparando siempre con el lado contralateral. Adicionalmente, en caso de que exista algún bulto, la  
palpación y confirmación ecográfica del área donde se percibe el hallazgo resulta esencial. Finalmente,  
se realiza una evaluación con Doppler.  
En la ecografía, la cabeza del epidídimo sobresale del polo superior del testículo y posee una  
ecogenicidad similar o ligeramente más hiperecoica con respecto al tejido testicular. El cuerpo y la cola  
se sitúan por detrás y a lo largo del polo inferior del testículo y por lo general, son isoecoicos en  
comparación a este (Kühn et al., 2016).  
Por otro lado, Pang et al. (2026) menciona que la resonancia magnética puede emplearse como  
método adicional en caso de duda con alguna patología escrotal. Esto, ya que posee la mayor  
capacidad para detectar vascularidad interna y el origen anatómico exacto de una lesión. Así como  
también, puede proporcionar información sobre la celularidad y eventual presencia de tejido graso.  
Patologías quísticas  
Quiste del epidídimo  
Los quistes del epidídimo son la masa más frecuente de esta estructura. Es una patología benigna que  
hasta en el 50% de los escenarios corresponde a un hallazgo incidental, se encuentran en el 20-40% de  
los sujetos asintomáticos que se someten a un ultrasonido escrotal. La lesión tiende a ser unilocular y  
de pequeño tamaño, localizada más comúnmente en la cabeza del epidídimo, aunque pueden  
desarrollarse en cualquier segmento de este (Patil et al., 2015).  
A nivel ultrasonográfico, según Rafailidis et al. (2021), estas lesiones son anecoicas, con bordes bien  
definidos, avasculares y con refuerzo acústico posterior (figura 1). Su tamaño varía entre menor a 1 y  
9 cm, pudiendo llegar a confundirse con un hidrocele. Si la lesión es de mayor tamaño existe la  
posibilidad de encontrar septos simulando un hidrocele crónico, sin embargo, el quiste se caracteriza  
por generar un efecto de desplazamiento del testículo, a diferencia del hidrocele que lo envuelve.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2525.  
Figura 1  
Corte longitudinal de un saco escrotal derecho, que muestra el testículo (señalado con una estrella) por  
debajo de un quiste del epidídimo (identificado con la fecha larga)  
Fuente: Reproducido de “Paratesticular lesions: Aetiology and appearances on ultrasound”, V.  
Rafailidis, D.Y. Huang, P.S. Sidhu, 2021(https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33864338/). CC-BY 4.0.  
Espermatocele  
De acuerdo con Venyo (2024) y Rodríguez (2014), el espermatocele hace referencia a una dilatación  
benigna de los conductos eferentes de la red testicular o cabeza del epidídimo. Su líquido usualmente  
es claro o un color blanco lechoso que contiene espermatozoides no viables. Por lo general, cursa de  
forma asintomática y al igual que el quiste del epidídimo, a menudo se detecta de forma incidental. No  
obstante, se puede llegar a palpar como una lesión de consistencia suave, morfología esférica y  
habitualmente, de pequeño tamaño aunque puede alcanzar dimensiones considerables.  
Desde el punto de vista ecográfico, se aprecia como una estructura quística simple o mínimamente  
compleja con ecos de bajo nivel ocasionados por la presencia de espermatozoides (figura 2). Se puede  
encontrar el signo “tormenta nieve” debido al movimiento de estos ecos internos hacia y desde el  
transductor, resultando en una corriente acústica que se visualiza en el Doppler (Gabriel et al., 2023).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2526.  
Figura 2  
Visualización ecográfica del escroto donde se observa una lesión de gran tamaño en la cabeza del  
epidídimo con aspecto quístico, pero con la presencia de ecos internos  
Fuente: Adaptado de “Common and Uncommon Presentation of Fluid within the Scrotal Spaces”, V.  
Patil, C. Shetty, S. Das, 2015 (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27689151/). CC-BY-ND-NC  
Ectasia tubular del epidídimo  
La ectasia tubular del epidídimo es una patología caracterizada por la acumulación crónica de  
espermatozoides en los túbulos epididimarios. Suele manifestarse en individuos con antecedentes  
quirúrgicos como una extirpación de un quiste de epidídimo o una vasectomía. Asimismo, una  
obstrucción del conducto deferente por distintos motivos (como infecciones o traumatismos) puede  
conllevar a una acumulación lenta pero progresiva de espermatozoides, incrementando la presión  
tubular del epidídimo, condicionando así a una dilatación y cambios quísticos del mismo (Pedaprolu et  
al., 2024).  
Generalmente, se identifica en sujetos masculinos mayores a los 55 años. Para su diagnóstico el  
ultrasonido también resulta esencial, en donde se puede observar un aspecto moteado característico  
ocasionado por las múltiples interfaces generadas por el hecho de que los túbulos epididimarios se  
encuentren llenos de líquido. Otro hallazgo descrito en la literatura es la presencia de un “megaesperma  
danzante”, en donde se visualizan pequeños focos ecogénicos que oscilan continuamente dentro de  
los túbulos dilatados del epidídimo (Pedaprolu et al., 2024).  
Quiste del apéndice del epidídimo  
Con base en Patil et al. (2015), otra posibilidad diagnóstica, aunque menos frecuente, es el quiste que  
se origina del apéndice del epidídimo. Esta estructura se encuentra en la porción superior del epidídimo  
en alrededor del 30% de los sujetos masculinos y corresponde a un remanente de los conductos  
mesonéfricos.  
Los quistes del apéndice del epidídimo son clínicamente insignificantes, aunque en algunos casos  
pueden llegar a torsionarse, ocasionando un dolor intenso. Son más sencillos de identificar mediante  
US en presencia de una hidrocele (Patil et al., 2015).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2527.  
Patologías sólidas  
Epididimitis crónica  
La epididimitis crónica se describe como una sensación de incomodidad o dolor en el escroto, testículo  
o epidídimo, por un periodo de tiempo mayor o igual a 6 semanas. El origen de esta entidad está  
asociado a una gran variedad de causas, entre estas, la inflamación, infección u obstrucción de la vía  
urinaria. En otros pacientes, se observa una reacción granulomatosa ocasionada por tuberculosis,  
instilación intravesical de Bacillus Calmette-Guérin, sarcoidosis o brucelosis. De manera similar, se han  
descrito casos de epididimitis crónica no infecciosa secundaria a vasectomías (Çek et al., 2017).  
En concordancia con Çek et al. (2017), los pacientes manifiestan los síntomas por al menos 6 semanas.  
Al examen físico no suele encontrarse ninguna anomalía, aunque puede percibirse una induración a  
nivel del epidídimo. Rafailidis et al. (2021) describe que en US típicamente se demuestra un incremento  
de tamaño, ecogenicidad heterogénea y aumento de la vascularidad sanguínea. Adicionalmente, en  
algunos pacientes con epididimitis crónica se observan calcificaciones, hidrocele, engrosamiento de  
la pared escrotal e incluso fístulas.  
Granuloma espermático  
El granuloma espermático es una lesión granulomatosa poco común que representa del 5 al 7.5% de  
los nódulos del epidídimo. Se identifica como una lesión nodular en la porción superior del mismo y se  
genera como consecuencia a una respuesta inmunológica crónica secundaria a la extravasación de  
espermatozoides. Lo anterior, puede ser ocasionado por un trauma, infección o inclusive algún  
procedimiento quirúrgico, se estima que se encuentra hasta en el 42% de los sujetos masculinos  
sometidos a una vasectomía (Ko et al., 2018; Garrido et al., 2019). En ecografía, de acuerdo con Lizarán  
et al. (2022), el granuloma espermático se aprecia como una lesión de aspecto sólido de pequeño  
tamaño, hipoecoica o heterogénea, y con posibles calcificaciones (figura 3).  
Figura 3  
Lesión sólida hipoecoica bien definida de 1.5 cm a nivel del epidídimo derecho, reflejando un granuloma  
espermático  
Fuente: Adaptado de “Tumor-like appearance of Spermatic Granuloma”, P. Garrido, A. Díaz, L. García, I.  
Senra,  
M.  
Fernández,  
2019  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2528.  
Pseudotumor fibroso  
Rafailidis et al. (2021) indica que el pseudotumor fibroso es una condición benigna en la cual se  
desarrolla una reacción fibroinflamatoria de la túnica vaginalis, túnica albugínea, epidídimo o cordón  
espermático, generando uno o múltiples nódulos. Es la tercera lesión sólida paratesticular más  
frecuente, y si llega a alcanzar un mayor tamaño puede asemejar un comportamiento maligno.  
Mediante ultrasonografía se identifica una lesión sólida de ecogenicidad variable, la cual puede estar  
cercana o adherida a la superficie testicular. Asimismo, es posible que se manifieste como múltiples  
masas hipoecoicas y con eventual presencia de calcificaciones (Rafailidis et al., 2021).  
Tumores  
Los tumores del epidídimo son raros, pueden ser tanto benignos como malignos, y representan tan  
solo el 5% de las masas escrotales y el 0.03% de los cánceres en hombres. La etiología de los tumores  
del epidídimo aún no está bien dilucidada debido a su baja prevalencia, sin embargo, se ha postulado  
que esto refleja el entorno antitumoral del epidídimo que de base se ha diseñado para la maduración  
de los espermatozoides. Los tumores del epidídimo derivan embriológicamente de una mezcla  
heterogénea de epitelio y mesotelio (Bhatt et al., 2021).  
Tumor adenomatoide  
El tumor adenomatoide es el más frecuente de estos, con una prevalencia del 73% de todos los tumores  
del epidídimo y representando un tercio de todas las neoplasias paratesticulares. Es un tumor  
hamartomatoso de origen mesotelial. Se manifiesta como una masa sólida, benigna y habitualmente  
se diagnostica en hombres con edades entre los 20 y 50 años. Estas neoplasias por lo general afectan  
la cola del epidídimo, aunque pueden desarrollarse en cualquier otro segmento del mismo o bien,  
perjudicar otras estructuras como el cordón espermático, túnica vaginalis o en casos más extraños,  
túnica albugínea (Rafailidis et al., 2021; Ko et al., 2018).  
A nivel clínico, cursa de forma asintomática y con un crecimiento lento, denotado a la palpación como  
una masa de consistencia firme y redondeada (Rodríguez, 2014). Mediante US se aprecia como una  
lesión homogénea, hiperecoica, con morfología redondeada u ovoide, bordes bien delimitados, un  
tamaño menor a 7 cm y nula o poca vascularización al flujo Doppler (Rafailidis et al., 2021).  
Leiomioma  
Con base en Pang et al. (2026), el segundo tumor más común del epidídimo es el leiomioma. Un tipo  
de neoplasia benigna que surge de células mesenquimales responsables de la formación de músculo  
liso. Según Rodríguez (2014), usualmente afecta a varones de aproximadamente 50 años y  
clínicamente se caracteriza por una masa bien delimitada e indolora, a pesar de que en algunos casos  
los pacientes pueden reportar dolor. Pang et al. (2026) postula que los leiomiomas en ecografía se  
visualizan como lesiones bien definidas de ecogenicidad mixta con vascularización interna que puede  
estar presente o ausente, y ocasionalmente calcificaciones puntiformes (figura 4).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2529.  
Figura 4  
Ecografía escrotal que evidencia lesiones de ecogenicidad mixta y leve vascularización interna en ambos  
epidídimos  
Fuente: Reproducido de “Systematic review of bilateral epididymal leiomyomas”, K.H. Pang, M.  
Walkden,  
A.  
Haider,  
P.  
Sangster,  
H.M.  
Alnajjar,  
A.  
Muneer,  
W.G.  
Lee,  
2026  
Tumor leiomioadenomatoide  
Una variante rara de estos dos tumores previamente mencionados es el leiomioadenomatoide, también  
se suele encontrar en pacientes masculinos de edad media y tiene la particularidad de que posee tanto  
células adenomatoides como fusiformes. A nivel clínico y radiológico no se puede distinguir de los  
otros, lo que eventualmente hace posible diferenciarlos es un análisis microscópico exhaustivo  
(Almohaya et al., 2021).  
Cistadenoma papilar  
En concordancia con Ko et al. (2018), el cistadenoma papilar es otra neoplasia inusual del epidídimo  
que puede ocurrir de forma esporádica (60% de los casos) o en asociación al síndrome de Von Hippel-  
Lindau (40% restante), es más, una presentación bilateral de este tumor es un hallazgo patognomónico  
de este síndrome. En la mayoría de los casos el paciente no aqueja síntomas y se llega a detectar de  
forma incidental durante un examen testicular por algún otro motivo. Típicamente en US se aprecian  
como lesiones sólidas con espacios quísticos pequeños que con mayor frecuencia comprometen la  
cabeza del epidídimo (figura 5).  
Figura 5  
Paciente masculino de 34 años con antecedente de Von Hippel-Lindau, que consultó por historia de  
anomalía en el escroto derecho. Con ecografía que demuestra en el epidídimo derecho una lesión de  
predominio sólido (señalada con el asterisco) asociando pequeños cambios quísticos (identificados con  
la flecha curva). La cual, se identificó como un cistadenoma papilar luego del abordaje quirúrgico  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2530.  
Nota: Adaptado de “Papillary Cystadenoma of the Epididymis: A Case Report and Review of the  
Literature”, por Y. Ko., Z. Nuffer., J. Jean-Gilles., V. Dogra, 2018 (https://dx.doi.org/10.25259/AJS-14-  
2018). CC-BY-NC-SA.  
Tumores malignos primarios  
Las neoplasias malignas del epidídimo, según Bhatt et al. (2021), tienen una muy baja incidencia,  
representando tan solo el 0.03% de todos los cánceres en varones. Se teoriza que este fenómeno está  
relacionado a que esta estructura anatómica genera un ambiente antitumoral, donde se exhiben  
supresores tumorales, factores antioxidantes, fuerte vigilancia inmunológica y rechazo a la  
angiogénesis. A consecuencia de su rareza, con base en Bhambhvani et al. (2021), los estudios se  
limitan principalmente a reportes y series de casos. Sin embargo, si se ha logrado demostrar que la  
mayoría de estos tumores son histológicamente sarcomas de tejidos blandos, como lo son el  
rabdomiosarcoma y el leiomiosarcoma.  
Por su lado, de acuerdo con Rodríguez (2014), el rabdomiosarcoma es la neoplasia paratesticular  
maligna más común y dentro de sus posibles orígenes se encuentra el epidídimo. Suele aparecer en  
las primeras dos décadas de vida y desde el punto de vista clínico se muestra como una masa indolora,  
grande, que puede desplazar o infiltrar el testículo. Por medio de US se visualiza como una lesión sólida  
y heterogénea, con zonas de necrosis e incremento al flujo Doppler.  
El leiomiosarcoma del epidídimo también es sumamente infrecuente. Se tiende a desarrollar entre los  
60-80 años y similar al rabdomiosarcoma suele cursar como masas de gran tamaño, indoloras y de  
consistencia firme. A nivel ecográfico se describe un patrón heterogéneo con zonas hiper e  
hipoecoicas, con aumento del flujo sanguíneo. En ambos tumores previamente mencionados es crucial  
llevar a cabo una tomografía axial computarizada para un estadiaje de la patología (Rodríguez, 2014).  
Tumores malignos secundarios  
Las metástasis son muy infrecuentes y rara vez reflejan la primera manifestación de un cáncer no  
diagnosticado. A pesar de lo anterior, representan la fuente más común de una neoplasia sólida del  
epidídimo. Estas generalmente derivan de diseminaciones de cáncer de próstata, pulmón, riñón,  
estómago, leucemias, páncreas, vejiga (Ko et al., 2018; Rodríguez, 2014).  
CONCLUSIONES  
La patología escrotal es amplia y no se restringe exclusivamente a lesiones de origen testicular. Entre  
las masas paratesticulares, el epidídimo es una de las estructuras que con mayor frecuencia se ve  
comprometida. Si bien la mayoría de las lesiones quísticas y sólidas del epidídimo son de carácter  
benigno, la posibilidad de una neoplasia maligna debe de ser considerada. En conclusión, la correlación  
de los hallazgos clínicos y radiológicos constituye el pilar para establecer un diagnóstico diferencial  
preciso y orientar un abordaje adecuado. No obstante, la evidencia disponible continúa siendo limitada,  
predominando reportes de casos para muchas de las patologías. Esto resalta la importancia de  
impulsar estudios más amplios que profundicen en estas lesiones y respalden la toma de decisiones  
clínicas centradas en el paciente.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2531.  
REFERENCIAS  
Almohaya, N., Almansori, M., Sammour, M., Bin Ajjaj, A. (2021). Leiomyoadenomatoid tumors: A type of  
rare benign epididymal tumor. Urology Case Reports, 38. https://doi.org/10.1016/j.eucr.2021.101700  
Bhambhvani, H.P., Greenberg, D.R., Kasman, A.M., Eisenberg, M.L. (2021). Primary malignancies of the  
epididymis: clinical characteristics and prognostic factors. The Canadian Journal of Urology, 28(1),  
10522-10529.  
Bhatt, R., Davaro, F., Wong, R., Siddiqui, S., Hinyard, L., Hamilton, Z. (2021). Contemporary analysis of  
epididymal tumors using national database. Cent European Urol, 74(1), 39-43.  
a
J
Çek, M., Sturdza, L., Pilatz, A. (2017). Acute and Chronic Epididymitis. Eur Urol Suppl, 16(4), 124-131.  
Gabriel, H., Hammond, N.A., Marquez, R.A., Lopes, C., Horowitz, J.M., Casalino, D.D., Nikolaidis, P., Miller,  
F.H., Bhatt, S. (2023). Gamut of Extratesticular Scrotal Masses: Anatomic Approach to Sonographic  
Differential Diagnosis. Radiographics, 43(4). https://doi.org/10.1148/rg.220113  
Garrido Abad, P., Díaz Menéndez, A., García Martín, L., Senra Bravo, I., Fernández Arjona, M. (2019).  
Tumor-like  
appearance  
of  
Spermatic  
Granuloma.  
Int  
Braz  
J
Urol,  
45(3),  
634-636.  
Ko, Y., Nuffer, Z., Jean-Gilles, J., Dogra, V. (2018). Papillary Cystadenoma of the Epididymis: A Case  
Report and Review of the Literature. American Journal of Sonography, 1(2), 34-40.  
Kühn, A.L., Scortegagna, E., Nowitzki, K.M., Kim, Y.H. (2016). Ultrasonography of the scrotum in adults.  
Ultrasonography, 35(3), 180-197. https://doi.org/10.14366/usg.15075  
Lizarán, I.E., Castellanos, H.J., Caldevilla, D., Dronoso, I., Pérez, I., Martínez, M., Campos, M., Giraldo, G.  
(2022). Patología escrotal no urgente. Congreso Nacional SERAM, 1(1). https://piper.espacio-  
Pang, K.H., Walkden, M., Haider, A., Sangster, P., Alnajjar, H.M., Muneer, A., Lee, W.G. (2026). Systematic  
review of bilateral epididymal leiomyomas. The Annals of the Royal College of Surgeons of England,  
Patil, V., Shetty, C., Das, S. (2015). Common and Uncommon Presentation of Fluid within the Scrotal  
Spaces. Ultrasound International Open, 1(5), 1-4. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27689151/  
Pedaprolu, A.S., Semy, M.F., Bhargava, A. (2024). Tubular Ectasia of the Epididymis: A Case Report and  
Rafailidis, V., Huang, D.Y., Sidhu, P.S. (2021). Paratesticular lesions: Aetiology and appearances on  
ultrasound. Andrology, 9, 1383-1394. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33864338/  
Rodríguez, T.L. (2014). Diagnóstico y tratamiento de los tumores del epidídimo. Revista Cubana de  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2532.  
Seevagan, T., Hulligan, S., Phull, J., Aboumarzouk O.M. (2019). Testes Structure and Function. En O.M.  
Aboumarzouk (Ed.), Blandy’s Urology (Tercera edición, pp. 729-739). Wiley Blackwell.  
Venyo, A.K.G. (2024). Spermatocele: A review and Update. International Journal of Clinical  
Therapeutics,  
3(6).  
Wu, E.H. y De Cicco, F.L. (2022). Anatomy, Abdomen and Pelvis, Male Genitourinary Tract. StatPearls.  
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicados en este  
sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons  
.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 1 p 2533.