INTRODUCCIÓN
La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como un componente estructural en la transformación
de los sistemas de salud contemporáneos, al posibilitar el análisis avanzado de datos clínicos, la
optimización de procesos asistenciales y el fortalecimiento de la toma de decisiones médicas basada
en evidencia. En el campo de la educación médica, su inclusión ha producido una transformación
significativa al implementar entornos de aprendizaje adaptativo, herramientas que apoyan el cognitivo
y sistemas que pueden personalizar los procesos educativos según las necesidades del alumno
(Ahsan, 2025; Peng et al., 2025). La IA se ha convertido en un componente esencial para crear nuevas
habilidades profesionales, sobre todo en entornos hospitalarios donde la atención es compleja y
requiere de exactitud, eficacia y habilidad para adaptarse constantemente, esto es resultado de la
convergencia entre la formación clínica y la innovación tecnológica.
La importancia de este fenómeno se basa en que la puesta en marcha exitosa de la inteligencia artificial
no solo depende de su desarrollo tecnológico, sino también de los procedimientos mediante los cuales
los profesionales sanitarios se apropian de ella; en esta línea, la literatura más reciente ha señalado
que la percepción de utilidad es uno de los constructos fundamentales para entender por qué se
adoptan tecnologías emergentes en entornos laborales; esto concuerda con modelos teóricos bien
validados, como el Unified Theory of Acceptance and Use of Technology (UTAUT) y el Technology
Acceptance Model (TAM). Bajo este punto de vista, la percepción de utilidad no solo afecta el propósito
de uso, sino que también determina la incorporación efectiva de la inteligencia artificial (IA) en los
procesos clínicos y educativos (Shishehgar et al., 2025; Jebreen et al., 2024), por lo tanto, es esencial
examinar este constructo en poblaciones concretas, como los médicos residentes, para entender las
dinámicas de adopción tecnológica en el sector de la salud.
En el ámbito global, varios estudios han demostrado una tendencia al aumento de la aceptación de la
inteligencia artificial en la práctica clínica y en la educación médica, los estudios realizados en
contextos de Asia, Europa y América del Norte coinciden en que los profesionales y alumnos de la salud
son conscientes de las capacidades de la IA para perfeccionar la precisión diagnóstica, optimizar el
manejo del conocimiento clínico y robustecer el aprendizaje autónomo (Li & Qin, 2023; Seneviratne et
al., 2025). No obstante, este reconocimiento coexiste con restricciones a nivel estructural y educativo,
como la falta de programas educativos concretos en inteligencia artificial, la poca experiencia práctica
con estas herramientas y el mantenimiento de inquietudes éticas vinculadas a la responsabilidad
profesional, la transparencia algorítmica y el riesgo de deshumanizar la atención médica (McFarlane
et al., 2025), esta dualidad muestra una disparidad entre el progreso tecnológico y su verdadera
incorporación en los sistemas sanitarios, lo que indica la necesidad de investigaciones que se centren
más en las vivencias y perspectivas de los usuarios finales.
En el escenario de Latinoamérica, esta cuestión se agrava por las condiciones estructurales que
definen los sistemas sanitarios de la zona; en ellos, la adopción de tecnologías emergentes está sujeta
a restricciones en cuanto a infraestructura, financiación y formación del talento humano, la literatura
reciente señala que, aunque se reconoce el potencial de la inteligencia artificial para optimizar la
calidad de la atención y la eficiencia del sistema de salud, su aplicación se topa con obstáculos
importantes; estos son: la falta de capacitación adecuada del personal sanitario, la división de los
sistemas informáticos y la falta de políticas públicas firmes que regulen su utilización (Bolaño-García
& Duarte-Acosta, 2023; Molina et al., 2025); por lo tanto, se establece una situación en la que las
expectativas de tecnología exceden la capacidad real de adopción, creando una importante brecha
entre innovación y práctica clínica.
Esta situación tiene una importancia especial en Ecuador, ya que la inclusión de la inteligencia artificial
en el sector salud está en un estado emergente, marcado por progresos incipientes y una
sistematización restringida de su utilización en contextos hospitalarios; la integración limitada que se
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2265.