La elección fue realizada en un ambiente tenso y lleno de discriminación. Los habitantes de la cabecera
municipal, que se ubican en esta disputa en términos prácticos como mestizos, no habían valorado la
capacidad de organización y de influencia de la UPOEG. Esto implicó un importante cambio en la
correlación de las fuerzas políticas en el municipio y en la región, accediendo a formas autonómicas a
partir de prácticas que jurídicamente están dentro de los márgenes del Estado, pero también a través
de prácticas antagonistas en la disputa por el dominio en la seguridad y las formas de gobierno por
asamblea en la región, las cuales pueden o no estar dentro de la legalidad. Es importante decir, que la
capacidad y las prácticas autonómicas de las comunidades exceden los marcos normativos estatales
y también las imposiciones de la cúpula dirigente de la UPOEG.
Flores (2016) señala que los movimientos indígenas han tenido un importante papel para la generación
de condiciones para la autonomía. De estas luchas la más importantes fue la activación del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que irrumpió en 1994, mientras que en los últimos años otro
referente que ha eclosionado es el emblemático caso de Cherán, cuyo movimiento se expresa en
términos de seguridad, justicia y la reconstitución de nuestro territorio. El otro caso que no ha sido
visibilizado es el de la Coordinadora Regional de Autoridades Indígenas (CRAC) con su respectivo
Sistema Comunitario de Seguridad, Justicia y Reeducación (SCSJR) que ha trabajado desde 1995 en
territorios colindantes con la UPOEG (subregión Costa Montaña), al cual sumaríamos a la lista. Estos
movimientos pueden ser caracterizado en lo que para Svampa (2008) son los tres rasgos de los
actuales movimientos de América Latina: la dimensión de la territorialidad; el despliegue de acciones
directas; formas de democracia directa, a lo cual se suman las prácticas de autonomía5.
Las relaciones de subordinación cambiaron en el momento en que los pobladores tomaron la decisión
de tomar las armas para enfrentar a los criminales y unirse al movimiento. En los primeros meses las
asambleas se nutrieron de gente y proliferaron en los poblados, en lugares como Tecoanapa hubo una
participación importante por parte de la comunidad que se volcó al centro del pueblo y participó en la
toma de decisiones a mano alzada. La expresión fue clara, el rechazo a las actividades delictivas y
tener mecanismos de decisión propia en el espacio que se resignificó no solo como público, sino como
del pueblo. Esta unidad entre los pobladores se vio trastocada por acontecimientos ante los cuales se
activaron otras fuerzas que entraron en una confrontación directa con el gobierno municipal y estatal,
y que generó distanciamientos en las actividades del movimiento de seguridad.
El 26 de septiembre de 2014 se dio un hecho que marcó la historia de México y de guerrero, la
desaparición de 43 estudiantes, y la muerte de otras seis personas, de la Normal Isidro Burgos de
Ayotzinapa, que convocó a diversas organizaciones a exigir su presentación con vida ante la estrategia
del gobierno federal que buscaba cerrar el caso con la llamada verdad histórica.
Diecisiete de los desaparecidos son originarios de Costa Chica y Ocho de ellos son del municipio de
Tecoanapa, son hijos de campesinos que han colaborado con la UPOEG y que ante la falta de
alternativas apoyaron a sus hijos para que pudieran ser maestros rurales. Ante los hechos ocurridos,
en octubre de 2014 se formó la Asamblea Nacional Popular en la que se establecía la alianza entre la
Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) y los normalistas de
Ayotzinapa, además de contar con la colaboración de otros grupos organizados, quienes iniciaron una
serie de acciones directas que incluyeron: toma de carreteras y de recintos gubernamentales, marchas,
toma de transporte privado, impedir el paso de mercancías de las grandes empresas, tener presencia
en campos militares, toma de casetas, incluso intento de tomas de refinerías y del aeropuerto de
5
Recuperamos la noción de autonomía que […] puede entenderse como una organización política construyéndose desde abajo, sin descartar
instancias de coordinación supra-locales. En contraposición con la lógica de la política desde arriba –es decir, estado centrista- burocrático
y entre las manos de supuestos “especialistas” de la política, se trata de encontrar mecanismos que ayudan a diseminar en el cuerpo social
la capacidad de elaborar las decisiones, a reducir la separación entre gobernantes y gobernados y a revitalizar en pertenencia una concepción
vinculante y no disociativa de la delegación de poder, (lo que expresa el mandar obedeciendo zapatista y que viene confortado por la
relatividad y la revocabilidad de los cargos) (Baschét, 2019).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3247.