Tornillo posicional versus sistema de suspensión en la  
estabilización de la sindesmosis tibioperonea distal: revisión  
comparativa basada en evidencia reciente  
Positional screw versus suspension system in the stabilization of the distal  
tibiofibular syndesmosis: a comparative review based on recent evidence  
Darwin Antonio Maldonado Maldonado1  
Universidad de las Américas  
Quito Ecuador  
Francisco Javier Yepez Vargas  
Universidad Central del Ecuador  
Quito Ecuador  
Cintya Gabriela Zurita Espinoza  
Universidad de las Américas  
Quito Ecuador  
Boris Ivan Heredia Bonilla  
Universidad Central del Ecuador  
Quito Ecuador  
Gustavo Alejandro Reyes Asmal  
Universidad de las Américas  
Quito Ecuador  
Aylín Carolina Andrade Ponce  
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo  
Quito Ecuador  
Artículo recibido: 06 de marzo de 2026. Aceptado para publicación: 17 de julio de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La sindesmosis tibioperonea distal es esencial para la estabilidad y congruencia de la mortaja del  
tobillo. Su lesión puede producir dolor, inestabilidad y alteraciones degenerativas si no se diagnostica  
y trata adecuadamente. La fijación quirúrgica puede realizarse mediante tornillo posicional o sistema  
de suspensión, con diferentes características biomecánicas. El objetivo principal es comparar la  
eficacia clínica, funcional y radiográfica del tornillo posicional y del sistema de suspensión en la  
1 Autor de correspondencia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 196.  
estabilización de la sindesmosis tibioperonea distal, considerando sus complicaciones, necesidad de  
reintervención y resultados posoperatorios. Ambos métodos lograron una adecuada estabilización  
cuando se obtuvo una reducción anatómica. El sistema de suspensión presentó menos fallos del  
implante, retiros de material y reintervenciones. También permitió una progresión más temprana de la  
carga y mejor recuperación funcional inicial. Se realizó una revisión narrativa en PubMed, Scopus, Web  
of Science y Cochrane Library, utilizando términos relacionados con lesión sindesmótica, tornillo  
posicional y sistema de suspensión. Se incluyeron estudios clínicos, revisiones sistemáticas y  
metaanálisis publicados durante los últimos cinco años. La evidencia se sintetizó de forma descriptiva  
y comparativa, analizando reducción, función, complicaciones, fallo del implante y reintervenciones.  
Ambos métodos son eficaces cuando se logra una reducción anatómica de la sindesmosis; sin  
embargo, el sistema de suspensión presenta menor tasa de fallo del implante y reintervención.  
Palabras clave: sindesmosis tibioperonea distal, tornillo posicional, sistema de suspensión,  
fijación sindesmótica  
Abstract  
The distal tibiofibular syndesmosis is essential for the stability and congruency of the ankle mortise.  
Injury to this syndesmosis can lead to pain, instability, and degenerative changes if not properly  
diagnosed and treated. Surgical fixation can be performed using a positioning screw or a suspension  
system, each with different biomechanical characteristics. The main objective of this study was to  
compare the clinical, functional, and radiographic efficacy of the positioning screw and the suspension  
system in stabilizing the distal tibiofibular syndesmosis, considering their complications, the need for  
reintervention, and postoperative outcomes. Both methods achieved adequate stabilization when  
anatomical reduction was obtained. The suspension system resulted in fewer implant failures,  
hardware removals, and reinterventions. It also allowed for earlier weight-bearing progression and  
better initial functional recovery. A narrative review was conducted in PubMed, Scopus, Web of  
Science, and the Cochrane Library, using terms related to syndesmotic injury, positioning screw, and  
suspension system. Clinical trials, systematic reviews, and meta-analyses published within the last  
five years were included. The evidence was synthesized descriptively and comparatively, analyzing  
reduction, function, complications, implant failure, and reinterventions. Both methods are effective  
when anatomical reduction of the syndesmosis is achieved; however, the suspension system exhibits  
a lower rate of implant failure and reintervention.  
Keywords: distal tibiofibular syndesmosis, positioning screw, suspension system,  
syndesmotic fixation  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 197.  
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades,  
publicado en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons.  
Cómo citar: Maldonado Maldonado, D. A., Yepez Vargas, F. J., Zurita Espinoza, C. G., Heredia Bonilla,  
B. I., Reyes Asmal, G. A., & Andrade Ponce, A. C. (2026). Tornillo posicional versus sistema de  
suspensión en la estabilización de la sindesmosis tibioperonea distal: revisión comparativa basada  
en evidencia reciente. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (4), 196  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 198.  
INTRODUCCIÓN  
La sindesmosis tibioperonea distal es una estructura fundamental para mantener la estabilidad de la  
mortaja del tobillo y la adecuada relación entre la tibia, el peroné y el astrágalo. Su lesión puede  
presentarse de forma aislada o asociada a fracturas de tobillo y, cuando existe inestabilidad, una  
reducción inadecuada puede producir dolor persistente, limitación funcional, alteración de la carga  
articular y artrosis postraumática (Acevedo, 2024).  
El tratamiento quirúrgico busca restablecer la posición anatómica del peroné dentro de la incisura tibial  
y mantenerla durante la cicatrización ligamentaria. Tradicionalmente, esta estabilización se ha  
realizado mediante tornillos posicionales, que proporcionan una fijación rígida y de bajo costo. Sin  
embargo, su uso puede asociarse con aflojamiento, rotura, restricción de la movilidad fisiológica y  
necesidad de extracción del implante. Como alternativa, los sistemas de suspensión tipo botón-sutura  
permiten una fijación dinámica, conservan cierto grado de micromovilidad tibiofibular y generalmente  
no requieren retiro rutinario. La evidencia reciente indica que ambos métodos pueden mantener una  
adecuada reducción y ofrecer resultados funcionales satisfactorios. No obstante, el sistema de  
suspensión parece asociarse con menor frecuencia de complicaciones relacionadas con el implante,  
menor necesidad de reoperación y recuperación funcional más temprana, mientras que las diferencias  
a largo plazo son menos evidentes (Altmeppen, 2022).  
El objetivo de esta revisión es comparar el tornillo posicional y el sistema de suspensión en la  
estabilización de la sindesmosis tibioperonea distal, considerando sus fundamentos biomecánicos,  
resultados funcionales, complicaciones, necesidad de retiro y evidencia científica disponible durante  
los últimos cinco años.  
METODOLOGÍA  
Se realizó una revisión narrativa de la literatura entre enero y junio de 2026 sobre la estabilización de  
la sindesmosis tibioperonea distal mediante tornillo posicional y sistema de suspensión. La búsqueda  
se efectuó en PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Cochrane Library, utilizando términos  
MeSH y palabras clave como “Tibiofibular Syndesmosis”, “Syndesmotic Screw”, “Suture Button”,  
“Dynamic Fixation” y “Ankle Fractures”, combinados con los operadores booleanos AND y OR.  
Se incluyeron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios prospectivos,  
retrospectivos o biomecánicos publicados en inglés o español, priorizando la evidencia de los últimos  
cinco años y los estudios de nivel I y II. Se analizaron la calidad de la reducción, resultados funcionales,  
tiempo hasta la carga, complicaciones, fallo del implante, retiro del material y reintervenciones. Se  
excluyeron artículos duplicados, estudios sin texto completo o no relacionados con el objetivo de la  
revisión. La información se sintetizó de manera narrativa y comparativa.  
DESARROLLO  
Anatomía del tobillo  
La articulación del tobillo es un sistema dinámico formado principalmente por la articulación tibiotalar  
y la sindesmosis tibioperonea distal. Su función depende de la interacción entre tibia, peroné, astrágalo  
y ligamentos, que permiten movilidad controlada, transmisión de cargas y estabilidad rotacional. La  
sindesmosis es esencial para mantener la congruencia de la mortaja y resistir la rotación externa del  
astrágalo; por ello, pequeñas alteraciones en la posición del peroné pueden provocar inestabilidad,  
dolor crónico y artrosis postraumática (Lezak, 2026). En su porción medial, la tibia se prolonga hacia  
abajo formando el maléolo medial, el cual contribuye a la estabilidad interna del tobillo y sirve como  
punto de inserción del complejo ligamentario deltoideo. El peroné distal forma el maléolo lateral, que  
se extiende más distal y posterior que el maléolo medial. Esta disposición anatómica limita el  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 199.  
desplazamiento lateral del astrágalo y aporta estabilidad frente a fuerzas de inversión, rotación externa  
y traslación lateral. La superficie medial del peroné distal se articula indirectamente con la tibia a través  
de la escotadura peronea de la tibia, formando la base ósea de la sindesmosis tibioperonea distal. Esta  
relación tibiofibular no es una articulación sinovial verdadera, sino una articulación fibrosa estabilizada  
por ligamentos (Lezak, 2026).  
El astrágalo participa mediante la tróclea astragalina, cuya porción anterior es más ancha que la  
posterior. Por este motivo, durante la dorsiflexión, la parte más ancha del astrágalo se introduce en la  
mortaja tibiofibular y genera una separación fisiológica mínima entre tibia y peroné. Esta característica  
explica por qué la sindesmosis debe permitir micromovimiento, pero al mismo tiempo mantener una  
estabilidad suficiente para evitar diástasis patológica (Lezak, 2026). Un punto anatómico relevante  
para la cirugía es la morfología de la incisura fibularis. Estudios recientes han señalado que una  
incisura poco profunda, corta o con ángulos más abiertos puede asociarse con menor resistencia ósea  
al desplazamiento tibiofibular y mayor predisposición a lesiones ligamentarias o inestabilidad crónica.  
Una revisión sistemática de 2025 encontró que varias características morfológicas de la incisura  
fibularis se relacionan con lesiones ligamentarias del tobillo (Wittouck, 2025).  
La estabilidad de la articulación tibiotalar depende de tres elementos: la congruencia ósea, la tensión  
ligamentaria y el control muscular dinámico. En condiciones normales, la mortaja permite  
principalmente dorsiflexión y flexión plantar, pero también existe un componente menor de rotación y  
traslación. Estos micromovimientos son fisiológicos y explican por qué una fijación demasiado rígida  
de la sindesmosis puede alterar parcialmente la biomecánica normal del tobillo. La sindesmosis  
tibioperonea distal representa una articulación fibrosa, su función principal es evitar la separación  
lateral, anterior o posterior del peroné y resistir las fuerzas de rotación externa que tienden a abrir la  
mortaja del tobillo (esencial para la estabilidad rotacional del tobillo) (Acevedo, 2024). El complejo  
sindesmótico se describe clásicamente con cuatro estructuras principales: el ligamento tibioperoneo  
anteroinferior, el ligamento tibioperoneo posteroinferior, el ligamento interóseo y el ligamento  
transverso inferior (tabla 1). Algunas revisiones anatómicas consideran el ligamento transverso inferior  
como una porción profunda o distal del ligamento tibioperoneo posteroinferior (Yammine, 2022).  
Tabla 1  
Anatomía e importancia clínica de la sindesmosis  
Elemento  
Origen e inserción  
Importancia clínica  
anatómico  
Ligamento  
tibioperoneo  
anteroinferior  
Nace en el tubérculo  
Fundamental para resistir la rotación externa  
del astrágalo y limitar la traslación lateral o  
anterior del peroné.  
Se lesiona en mecanismos de rotación  
externa y puede asociarse a avulsiones  
óseas, si es en la tibia (fractura de Tillaux  
Chaput), y si es en el peroné (fractura de  
Wagstaffe-Le Fort).  
anterolateral de la tibia distal,  
(tubérculo de Chaput), y se  
dirige oblicuamente hacia  
distal y lateral para insertarse  
en la región anterior del  
maléolo lateral.  
Su integridad es clave para decidir si la  
sindesmosis conserva estabilidad o requiere  
fijación.  
Ligamento  
tibioperoneo  
posteroinferior  
Se origina en el tubérculo  
posterior de la tibia distal, en el  
fragmento de Volkmann, y se  
inserta en la región posterior  
del maléolo lateral.  
Resiste la traslación posterior del peroné y  
contribuye a la estabilidad rotacional de la  
mortaja. Junto con el ligamento  
anteroinferior, mantiene la relación  
tibiofibular durante la carga y los  
movimientos del tobillo.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 200.  
Ligamento  
transverso  
inferior  
Se localiza profundo e inferior  
al ligamento tibioperoneo  
posteroinferior.  
Funciona como una estructura similar a un  
reborde posterior o “labrum”, aumentando la  
profundidad posterior de la superficie tibial y  
ayudando a contener el astrágalo dentro de  
la mortaja.  
Su lesión puede contribuir a inestabilidad  
posterior y a pérdida de congruencia  
articular.  
Ligamento  
interóseo  
Corresponde a la porción distal  
engrosada de la membrana  
interósea. Se ubica entre tibia y  
peroné, proximal a la  
Estabilizador elástico que limita la  
separación excesiva de ambos huesos.  
Su función se vuelve relevante durante la  
dorsiflexión y la carga axial, momentos en  
los que el astrágalo tiende a expandir la  
mortaja por su forma anatómica.  
articulación tibiotalar.  
Membrana  
interósea  
Se extiende entre la tibia y el  
peroné.  
Transmite las fuerzas entre ambos huesos.  
En lesiones de alta energía o mecanismos  
de rotación externa, la lesión puede  
progresar desde el ligamento anteroinferior  
hacia el ligamento interóseo y estructuras  
posteriores. Esto explica por qué algunas  
fracturas del tobillo con aparente lesión  
lateral pueden esconder una inestabilidad  
sindesmótica más extensa.  
Fuente: elaboración propia.  
Complejo ligamentario lateral  
Está formado por el ligamento talofibular anterior (principal estabilizador lateral frente a la inversión en  
flexión plantar y es el más frecuentemente lesionado en esguinces laterales), el ligamento  
calcaneofibular (contribuye a la estabilidad subtalar y tibiotalar, especialmente en posición neutra o  
dorsiflexión) y el ligamento talofibular posterior (es el más resistente y se lesiona con menor  
frecuencia, generalmente en traumatismos de mayor energía) (Yammine, 2022).  
Complejo ligamentario medial o deltoideo  
Se ubica en la cara medial del tobillo y se divide en una porción superficial y una profunda. La porción  
superficial se relaciona con la estabilidad frente al valgo y la eversión, mientras que la porción profunda  
tiene un papel importante en la estabilidad del astrágalo dentro de la mortaja. En lesiones  
sindesmóticas, la integridad del deltoideo es fundamental, porque una lesión combinada de  
sindesmosis y deltoideo aumenta el riesgo de inestabilidad rotacional y desplazamiento lateral del  
astrágalo (Wittouck, 2025) (D, 2023).  
Anatomía funcional y biomecánica  
La estabilidad del tobillo depende de la relación precisa entre la tróclea astragalina y la mortaja  
tibiofibular. Durante la dorsiflexión, el astrágalo produce una separación mínima fisiológica de tibia y  
peroné, además de pequeños movimientos de rotación y traslación del peroné. Por esta razón, la  
sindesmosis no debe entenderse como una estructura completamente rígida; su función normal  
requiere estabilidad, pero también elasticidad controlada (Hembree, 2024). En la cirugía de la  
sindesmosis, el objetivo principal no es únicamente “cerrar” el espacio tibiofibular, sino restaurar la  
posición anatómica del peroné dentro de la incisura tibial. La reducción debe corregir longitud, rotación,  
traslación anterior/posterior y distancia tibiofibular (Spindler, 2024).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 201.  
Tornillos posicionables en la estabilización de la sindesmosis tibioperonea distal  
El tornillo posicional  
También denominado tornillo transindesmótico o tornillo sindesmótico, constituye un método de  
fijación estática destinado a mantener la relación anatómica entre la tibia y el peroné durante la  
cicatrización del complejo ligamentario sindesmótico. Habitualmente se utiliza un tornillo cortical  
totalmente roscado, introducido desde el peroné hacia la tibia. Su función no es producir compresión  
interfragmentaria, sino neutralizar las fuerzas de traslación lateral, anteroposterior y rotación externa  
que actúan sobre el peroné distal. En consecuencia, debe colocarse como tornillo de posición y no  
siguiendo el principio de un tornillo de compresión (Vohra, 2023). Aunque los dispositivos dinámicos  
han adquirido una utilización creciente, la fijación mediante tornillos continúa siendo una alternativa  
válida por su disponibilidad, bajo costo, familiaridad técnica y capacidad para proporcionar una  
estabilización inicial rígida. No obstante, esta rigidez modifica temporalmente la movilidad fisiológica  
de la articulación tibioperonea distal y puede asociarse con sobrecompresión, limitación de la  
dorsiflexión, aflojamiento o rotura del implante. Estas limitaciones no implican necesariamente fracaso  
clínico, puesto que la rotura o el aflojamiento después de la cicatrización ligamentaria pueden ser  
asintomáticos y no siempre requieren una intervención adicional (Vohra, 2023).  
Indicaciones y principio de reducción  
La indicación del tornillo posicional debe fundamentarse en la presencia de inestabilidad mecánica  
residual de la sindesmosis. En las fracturas de tobillo, la valoración definitiva debe efectuarse después  
de restaurar la longitud y rotación del peroné, reducir y estabilizar los componentes maleolares y  
reevaluar la sindesmosis mediante pruebas de estrés intraoperatorias. La presencia de una fractura  
suprasindesmótica no constituye, por sí sola, una indicación automática de fijación si después de la  
reconstrucción ósea no persiste la inestabilidad. La literatura contemporánea enfatiza que la fijación  
innecesaria puede restringir el movimiento fisiológico, mientras que la falta de estabilización de una  
lesión verdaderamente inestable favorece la diástasis y la incongruencia de la mortaja. El objetivo  
quirúrgico fundamental no consiste únicamente en disminuir el espacio tibiofibular radiográfico, sino  
en restituir tridimensionalmente la posición del peroné dentro de la incisura fibular. Deben recuperarse  
su longitud, rotación y relación anteroposterior, evitando tanto la diástasis residual como la  
sobrecompresión. La calidad de la reducción probablemente ejerce una influencia mayor sobre el  
pronóstico que determinadas variaciones menores en el diámetro o número de corticales atravesadas  
por el tornillo (Vohra, 2023).  
Configuración del implante  
Los tornillos corticales de 3,5 y 4,5 mm son las más utilizadas. Aunque el tornillo de 4,5 mm posee  
mayor sección transversal y resistencia al esfuerzo cortante, las revisiones contemporáneas no  
demuestran de manera consistente que produzca mejores resultados clínicos que el tornillo de 3,5 mm.  
La selección debe considerar el tamaño del paciente, la calidad ósea, el patrón de lesión y la estabilidad  
requerida. De forma similar, puede realizarse fijación tricortical, atravesando ambas corticales del  
peroné y la cortical lateral de la tibia, o quadricortical, incorporando también la cortical tibial medial. La  
fijación quadricortical proporciona un constructo más rígido, mientras que la tricortical permite un  
grado limitado de micromovimiento y puede favorecer el aflojamiento progresivo antes que la rotura  
del implante. Sin embargo, la evidencia clínica disponible no establece una superioridad funcional  
uniforme entre tres y cuatro corticales. También persiste controversia respecto al empleo de uno o dos  
tornillos. Un solo tornillo suele proporcionar estabilidad suficiente en lesiones agudas con reducción  
anatómica y adecuada calidad ósea. La utilización de dos tornillos ha sido propuesta en lesiones  
extensas, fracturas de Maisonneuve, pacientes con elevada demanda mecánica, mala calidad ósea o  
neuropatía; sin embargo, estas indicaciones se apoyan principalmente en evidencia biomecánica,  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 202.  
estudios observacionales y opinión experta, no en ensayos clínicos recientes de alta calidad (Vohra,  
2023).  
Altura y orientación del tornillo  
La técnica tradicional describe la introducción del tornillo aproximadamente entre 2 y 5 cm proximal al  
plafón tibial, paralelo a la superficie articular en el plano coronal y dirigido desde posterolateral hacia  
anteromedial. Con frecuencia se ha recomendado una angulación entre 20-30°. La anatomía axial de  
la sindesmosis varía entre individuos, por lo que una trayectoria fija no necesariamente coincide con el  
eje anatómico de todos los pacientes (Vohra, 2023).  
Consideraciones biomecánicas y complicaciones  
El tornillo posicional transforma temporalmente una articulación fibrosa con micromovilidad  
fisiológica en un constructo rígido. Una compresión excesiva puede medializar el peroné, alterar el  
espacio articular lateral y limitar la dorsiflexión. Por esta razón, la sindesmosis debe reducirse antes  
de la introducción del tornillo, y el implante debe mantener la posición obtenida sin utilizarse para forzar  
la reducción de una sindesmosis mal alineada (Vohra, 2023) (Li, 2023). Las complicaciones  
relacionadas con esta técnica incluyen malreducción, diástasis recurrente, prominencia del implante,  
rigidez, limitación dolorosa del movimiento, aflojamiento y rotura del tornillo. La rotura no debe  
interpretarse automáticamente como fracaso de la estabilización. Su relevancia depende del momento  
en que ocurre, de la consolidación de las fracturas, de la cicatrización sindesmótica, de la localización  
de la rotura y de la presencia de síntomas. La extracción de un tornillo roto puede resultar técnicamente  
más compleja, pero la ausencia de dolor, pérdida de reducción o limitación funcional no constituye por  
sí misma una indicación obligatoria de retiro (Steuer, 2024).  
Carga posoperatoria  
La rehabilitación después de la fijación con tornillo posicional continúa siendo heterogénea. La revisión  
sistemática de Lazarow y colaboradores incluyó 11 estudios y 751 pacientes con lesiones  
sindesmóticas; no identificó estudios comparativos adecuados y, por tanto, no pudo realizar un  
metaanálisis. Los resultados funcionales no mostraron diferencias claras entre la carga parcial  
temprana y la carga tardía, pero la certeza de la evidencia fue muy baja (Lazarow, 2023). Estudios  
observacionales recientes sugieren que la carga inmediata o temprana protegida puede ser segura en  
pacientes seleccionados cuando existe una reducción anatómica y una fijación estable, sin incremento  
evidente de pérdida de reducción o fallo del implante. Sin embargo, estos resultados no justifican  
aplicar un protocolo uniforme a todos los pacientes. El inicio de la carga debe individualizarse según  
el patrón de fractura, la calidad de la fijación ósea, el número y configuración de los tornillos, la calidad  
ósea, el estado de las partes blandas y la capacidad del paciente para cumplir las restricciones (Junior,  
2023).  
Retiro rutinario versus retiro según síntomas  
El manejo del tornillo después de la cicatrización es el aspecto que dispone de la evidencia reciente de  
mayor calidad. El ensayo multicéntrico aleatorizado RODEO comparó la extracción rutinaria, realizada  
entre las 8 y 12 semanas, con el retiro únicamente cuando existían síntomas o una indicación clínica.  
En los 152 pacientes incluidos en el análisis final, el retiro según demanda fue no inferior al retiro  
rutinario en el puntaje OMAS a los 12 meses. Además, se registraron significativamente más  
complicaciones en el grupo de extracción rutinaria: 12 de 73 pacientes frente a 1 de 79 en el grupo de  
retiro según demanda (Acevedo, 2024). El seguimiento a aproximadamente cuatro años confirmó la  
ausencia de diferencias significativas en OMAS, AOFAS, FAOS o calidad de vida entre ambas  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 203.  
estrategias. Estos resultados indican que la conservación del tornillo no deteriora de manera  
sistemática la función a mediano plazo (Heuvel, 2023).  
En 2024, Acevedo y colaboradores publicaron un metaanálisis limitado exclusivamente a ensayos  
clínicos aleatorizados. Se incluyeron tres estudios y 267 participantes. No se encontraron diferencias  
significativas en OMAS, AOFAS o dorsiflexión entre el retiro rutinario y el retiro según demanda. En  
cambio, la extracción rutinaria triplicó aproximadamente el riesgo de complicaciones, con un riesgo  
relativo de 3,02. Estos hallazgos representan evidencia de nivel I a favor de abandonar la extracción  
sistemática del tornillo (Heuvel, 2023). El retiro debe reservarse para pacientes con dolor atribuible al  
material, irritación o prominencia, limitación funcional persistente, infección, migración, malposición,  
malreducción o necesidad de una cirugía posterior que interfiera con el implante. Además de evitar  
complicaciones, la estrategia de retiro según demanda ha demostrado menores costos sin pérdida de  
efectividad clínica (D, 2023). El éxito de la fijación con tornillo depende menos de una configuración  
universal y más de tres principios: diagnóstico correcto de la inestabilidad, reducción anatómica  
tridimensional de la sindesmosis y selección individualizada del constructo. La permanencia, el  
aflojamiento o incluso la rotura tardía del tornillo deben valorarse dentro del contexto clínico y  
radiográfico, evitando procedimientos de extracción sistemáticos en pacientes asintomáticos (Heuvel,  
2023).  
Sistema de suspensión para la estabilización de la sindesmosis tibioperonea distal  
El sistema de suspensión, denominado también sistema botón-sutura, suture-button o fijación  
dinámica, constituye una alternativa para la estabilización de las lesiones inestables de la sindesmosis  
tibioperonea distal. A diferencia de los métodos rígidos, su finalidad es mantener la reducción  
tibiofibular mientras permite un grado controlado de micromovilidad, intentando reproducir de manera  
más aproximada el comportamiento fisiológico de la sindesmosis durante la carga y la movilidad del  
tobillo (Xu, Enero). El concepto biomecánico del sistema se fundamenta en que la sindesmosis distal  
no es una articulación completamente inmóvil. Durante la dorsiflexión, la rotación y la carga axial se  
producen pequeños desplazamientos del peroné dentro de la incisura tibial. Por consiguiente, una  
fijación flexible puede conservar parte de esta movilidad sin perder la estabilidad necesaria para la  
cicatrización ligamentaria. Sin embargo, el término “dinámico” no implica que el dispositivo restaure  
automáticamente la cinemática normal ni que corrija una reducción inadecuada; la calidad de la  
reducción inicial continúa siendo el principal determinante técnico del resultado (Hennings, 2021).  
En las fracturas de tobillo, la sindesmosis debe evaluarse después de recuperar la longitud y rotación  
del peroné, fijar los maléolos y restaurar la congruencia de la mortaja. El sistema de suspensión no  
debe emplearse para compensar una fractura peronea mal reducida ni para “arrastrar” el peroné hacia  
una posición supuestamente anatómica. Debe actuar como un elemento de mantenimiento de una  
reducción previamente conseguida. Su uso resulta particularmente atractivo en pacientes jóvenes,  
deportistas o personas con elevada demanda funcional, en quienes se busca conservar movilidad  
tibiofibular y reducir la posibilidad de una segunda intervención para retiro del material. No obstante, la  
evidencia que demuestra un retorno deportivo claramente más rápido continúa siendo limitada. Un  
ensayo prospectivo publicado en 2022 no identificó diferencias estadísticamente significativas en el  
retorno al nivel deportivo previo, aunque se observó una tendencia favorable para la fijación dinámica  
en algunos parámetros (Colcuc, 2022).  
Altura y orientación del dispositivo  
No existe consenso clínico definitivo sobre una única altura o trayectoria óptima. La posición debe  
adaptarse a la morfología de la fractura, a la placa utilizada, al tamaño de la incisura tibial y al patrón  
específico de inestabilidad. Un estudio cadavérico publicado en 2025 evaluó dispositivos colocados a  
diferentes distancias de la línea articular y con trayectorias anterior, medial y posterior. La colocación  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 204.  
a 0,5 o 1,5 cm de la línea articular, con trayectoria medial o posterior, produjo el menor incremento de  
la rotación peronea bajo carga. Las posiciones más proximales o dirigidas anteriormente permitieron  
mayor movimiento rotacional. Sin embargo, estos resultados proceden de ocho especímenes  
cadavéricos y no deben interpretarse como una norma clínica universal. El mismo estudio encontró  
que posiciones a 2,5 y 3,5 cm todavía podían controlar adecuadamente el ensanchamiento bajo carga  
axial combinada con rotación externa, aunque con menor control rotacional que las posiciones más  
distales. Por tanto, la ubicación debe individualizarse, especialmente cuando la morfología de la  
fractura o la posición de la placa limitan el lugar disponible para el túnel. La trayectoria también puede  
influir sobre la posición sagital del peroné. Una dirección excesivamente anterior o posterior puede  
favorecer la traslación anterior o dorsalización respectivamente. Este fenómeno es relevante porque la  
malreducción sindesmótica ocurre con frecuencia en el plano sagital y puede pasar inadvertida en las  
proyecciones radiográficas convencionales (Goss, 2025).  
Resultados funcionales  
En 2023, Xu y colaboradores publicaron un metaanálisis de ocho ensayos clínicos aleatorizados con  
512 pacientes. La fijación botón-sutura se asoció con menor incidencia global de complicaciones, con  
un riesgo relativo de 0,42, y menor necesidad de reoperación no planificada, con un riesgo relativo de  
0,62. También se registraron mejores resultados en AOFAS y OMAS, con diferencias medias de 3,04 y  
4,51 puntos, respectivamente. No se observaron diferencias significativas en malreducción ni en el  
índice de calidad de vida EQ-5D (Xu, Enero).  
Un segundo metaanálisis de nivel I, publicado en 2024, incluyó siete ensayos clínicos aleatorizados y  
490 pacientes, con seguimiento medio aproximado de 31 meses. Los pacientes tratados con sistema  
de suspensión presentaron mejores puntuaciones funcionales, menor frecuencia de fallo del implante,  
menor necesidad de extracción y menor incidencia de malreducción (Migliorini, 2024). A pesar de estos  
resultados, la magnitud de las diferencias funcionales debe interpretarse con prudencia. Las mejoras  
medias de tres a cinco puntos en las escalas AOFAS u OMAS pueden ser estadísticamente  
significativas, pero no necesariamente representan una diferencia clínicamente perceptible para todos  
los pacientes. Además, el puntaje AOFAS combina valoración clínica y evaluación del paciente, y la  
diferencia mínima clínicamente importante no está establecida de manera uniforme para todas las  
poblaciones con lesión sindesmótica. Por tanto, las ventajas mejor sustentadas del sistema de  
suspensión se relacionan con la reducción de complicaciones del implante y de procedimientos  
secundarios, mientras que la superioridad funcional absoluta parece más modesta (Wang, 2024).  
Calidad de la reducción  
La naturaleza flexible del sistema ha generado la hipótesis de que podría permitir una adaptación o  
“autorregulación” del peroné dentro de la incisura tibial durante la carga. Sin embargo, el dispositivo no  
debe considerarse un mecanismo capaz de corregir una malreducción quirúrgica. Hennings y  
colaboradores evaluaron la congruencia sindesmótica mediante reconstrucción tridimensional de  
tomografías bilaterales. En 47 pacientes no se observaron diferencias significativas en la alineación  
posoperatoria inmediata entre la fijación dinámica y la fijación rígida. La malreducción basada en la  
posición angular se observó aproximadamente en el 26% de los casos, distribuida entre ambos grupos,  
y la alteración más frecuente fue la posición posterior del peroné. Estos hallazgos confirman que el  
método de fijación no sustituye la necesidad de una reducción tridimensional precisa. La evaluación  
del espacio claro tibiofibular en una radiografía simple puede ser insuficiente, ya que no refleja  
adecuadamente la rotación ni la traslación sagital (Hennings, 2021).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 205.  
Movilidad y estabilidad biomecánica  
El sistema de suspensión permite mayor movilidad tibiofibular que un constructo completamente  
rígido. Esta flexibilidad representa su principal ventaja fisiológica, pero también puede constituir una  
limitación cuando la lesión es extensa. Los estudios biomecánicos recientes muestran que un  
dispositivo único puede controlar satisfactoriamente el ensanchamiento coronal, pero no siempre  
restaura por completo la rotación externa o la traslación sagital del peroné. El comportamiento  
depende de la ubicación del túnel, la orientación, la tensión aplicada, el número de dispositivos y la  
integridad residual de los ligamentos. En 2025, Lee y colaboradores observaron que la combinación de  
un dispositivo botón-sutura con reparación o refuerzo ligamentario proporcionaba una resistencia  
torsional comparable a la fijación rígida, pero conservaba una menor rigidez rotacional (Lee, 2025).  
Rehabilitación y carga posoperatoria  
Una de las ventajas teóricas del sistema es permitir la movilización y progresión de carga más  
tempranas, al no existir riesgo de rotura de un tornillo durante el movimiento fisiológico. Los  
metaanálisis recientes han encontrado un menor tiempo hasta la carga completa en los grupos  
tratados mediante fijación flexible. Sin embargo, la posibilidad de carga precoz no depende  
exclusivamente del dispositivo sindesmótico. Deben considerarse las fracturas maleolares asociadas,  
la calidad de la osteosíntesis, el estado del cartílago, las lesiones del deltoideo, la calidad ósea y las  
condiciones de las partes blandas. Por ello, no resulta apropiado establecer un protocolo uniforme de  
carga inmediata para todos los pacientes (Wang, 2024).  
Complicaciones  
Aunque el sistema de suspensión presenta una tasa global de complicaciones menor, no está exento  
de eventos adversos. Entre las complicaciones descritas se encuentran: la irritación del botón lateral o  
del nudo, el dolor sobre el material, la interposición de partes blandas bajo el botón medial, la migración  
o penetración del botón en la cortical, el ensanchamiento u osteólisis alrededor del túnel, la infección  
superficial o profunda, la reacción inflamatoria al material de sutura, la pérdida de tensión y diástasis  
recurrente, la sobrecompresión o malreducción de la sindesmosis, la fractura a través del túnel,  
especialmente en hueso de mala calidad y la lesión de estructuras mediales durante la perforación o  
el despliegue del botón (Kim, 2021). El sistema está diseñado para permanecer implantado y no  
requiere extracción rutinaria. El retiro debe considerarse exclusivamente ante dolor persistente  
atribuible al material, irritación, infección, osteólisis sintomática, migración, prominencia, reacción a  
cuerpo extraño  
o
necesidad de otra intervención quirúrgica. La necesidad de retiro es  
considerablemente menor que con los dispositivos rígidos, pero no es inexistente. En una evaluación  
de probabilidades publicada en 2021, la extracción del material después de fijación botón-sutura se  
estimó en aproximadamente 10%, aunque las tasas varían según el diseño del implante, la técnica, la  
población y la duración del seguimiento (Kim, 2021).  
Consideraciones en población pediátrica y adolescente: La evidencia en pacientes esqueléticamente  
inmaduros es limitada. En adolescentes cercanos a la madurez ósea, el sistema de suspensión puede  
evitar una segunda cirugía y disminuir el riesgo de fallo del implante. No obstante, debe planificarse  
cuidadosamente la trayectoria del túnel para evitar daño fisario. Un estudio retrospectivo emparejado  
de 2024 incluyó 34 adolescentes, con edad media de 16 años. Los pacientes tratados mediante  
tornillos presentaron seis veces más riesgo de reoperación y trece veces más riesgo de fallo del  
implante que aquellos tratados con botón-sutura. Debido a su diseño retrospectivo, muestra pequeña  
y nivel III de evidencia, estos resultados no pueden extrapolarse a todos los pacientes pediátricos  
(Verlinsky, 2024).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 206.  
Tornillo posicional versus sistema de suspensión  
Según una comparación basada en estudios clínicos publicados entre 2021 y 2025, la fijación de la  
sindesmosis tibioperonea distal puede realizarse mediante un tornillo posicional, que proporciona  
estabilización estática, o mediante un sistema de suspensión tipo botón-sutura, diseñado para  
mantener la reducción permitiendo cierto grado de movilidad tibiofibular fisiológica. La comparación  
entre ambos métodos debe considerar no solo la estabilidad radiográfica, sino también la función, el  
tiempo hasta la carga, el retorno a la actividad, las complicaciones relacionadas con el implante, la  
necesidad de reintervención y los resultados a largo plazo (tabla 2 y 3) (Goss, 2025). La evidencia  
clínica reciente muestra que ambos sistemas son capaces de mantener adecuadamente la reducción  
cuando esta se obtiene de manera anatómica. Sin embargo, el sistema de suspensión presenta  
ventajas más consistentes en recuperación temprana, incidencia de problemas relacionados con el  
implante y necesidad de una segunda intervención. Por el contrario, las diferencias en las escalas  
funcionales y en la degeneración articular tienden a disminuir durante el seguimiento prolongado  
(Hennings, 2021).  
Tabla 2  
Estudios comparativos recientes  
Estudio  
Diseño y  
población  
Variables  
analizadas  
Resultados  
principales  
Interpretación  
Lehtola et  
al., 2021  
Seguimiento de un Reducción  
Se identificó  
malreducción en 2  
pacientes con tornillo  
y 1 con botón-sutura,  
Ambos métodos  
mantuvieron la  
reducción y  
proporcionaron  
resultados  
funcionales  
comparables a  
largo plazo  
ensayo clínico  
aleatorizado. 43  
pacientes: 22 con  
tornillo tricortical  
de 3,5 mm y 21  
con botón-sutura.  
Seguimiento  
mediante  
tomografía  
computarizada  
bilateral en carga, sin diferencia  
artrosis  
postraumática,  
OMAS y RAND-  
36.  
significativa. El OMAS  
medio fue de 88 con  
tornillo y 78 con  
botón-sutura, sin  
diferencia estadística.  
La frecuencia de  
medio de 7,1  
(Lehtola, 2021).  
años.  
artrosis tampoco  
difirió  
significativamente.  
No se encontraron  
diferencias en el  
espacio tibiofibular, la  
posición sagital ni la  
longitud relativa del  
peroné. La  
malreducción angular  
estuvo presente en  
aproximadamente el  
26% de los casos y se  
distribuyó de forma  
similar entre ambos  
grupos.  
Hennings  
et al., 2021 retrospectivo con  
análisis  
Estudio  
Espacio  
tibiofibular,  
rotación y  
traslación del  
peroné,  
diferencia de  
longitud y  
malreducción  
mediante TC  
bilateral  
El tipo de implante  
no garantizó por sí  
solo una reducción  
anatómica; la  
tridimensional. 47  
pacientes: 18 con  
tornillo y 29 con  
botón-sutura.  
técnica de  
reducción fue el  
factor esencial  
(Hennings, 2021).  
tridimensional.  
Yawar et  
al., 2021  
Cohorte  
Reoperación,  
retiro del  
implante, pérdida  
de reducción,  
parámetros  
La reoperación por  
cualquier causa fue  
aproximadamente del  
9% con TightRope y  
del 21% con tornillo.  
El retiro atribuible al  
implante ocurrió en el  
Sugiere una menor  
frecuencia de  
problemas  
relacionados con el  
implante con  
botón-sutura, pero  
el tamaño muestral  
retrospectiva. 53  
pacientes: 34 con  
sistema  
TightRope y 19  
con tornillo;  
radiográficos y  
algunas variables  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 207.  
del grupo de  
tornillo se  
analizaron en 18  
pacientes por  
datos  
incompletos.  
tiempo hasta la  
carga.  
3% del grupo  
fue pequeño y no  
se aplicaron  
escalas  
funcionales  
validadas (Yawar,  
2021).  
El botón-sutura  
proporcionó una  
ventaja durante la  
recuperación  
deportiva  
temprana, pero  
ambos métodos  
alcanzaron  
TightRope y entre el  
2122% del grupo  
con tornillo. La carga  
se inició antes con el  
sistema dinámico.  
No hubo diferencias  
significativas en  
OMAS o FADI a los 10  
años. El retorno al  
deporte fue más  
Altmeppen Ensayo clínico  
et al., 2022 aleatorizado  
prospectivo. 62  
pacientes  
OMAS, FADI para  
actividades  
diarias y deporte,  
retorno laboral,  
retorno deportivo  
e inestabilidad  
crónica.  
inicialmente  
incluidos; 41  
evaluados a 10  
años: 21 con  
rápido con botón-  
sutura: 14 frente a 19  
semanas,  
botón-sutura y 20  
con tornillo.  
respectivamente, con  
p=0,006. No se  
detectó inestabilidad  
resultados  
excelentes y  
similares a largo  
crónica en ninguno de plazo (Altmeppen,  
los grupos.  
2022).  
Colcuc et  
al., 2022  
Análisis  
FADI-Sport,  
Todas las escalas  
mejoraron, sin  
diferencias  
estadísticamente  
significativas entre  
los grupos. Los  
pacientes con botón-  
sutura mostraron una  
tendencia a recuperar  
antes el nivel  
No demostró  
superioridad  
estadística para  
retorno deportivo  
al año.  
Corresponde a un  
análisis de una  
línea de  
prospectivo  
aleatorizado  
centrado en  
actividad  
deportiva. 47 de  
56 pacientes  
completaron un  
año: 26 con  
tornillo y 21 con  
botón-sutura.  
FAAM-Sport,  
dolor y función  
mediante escala  
visual analógica,  
retorno al nivel y  
disciplina  
deportiva  
previos.  
investigación  
relacionada, por lo  
que no debe  
deportivo previo.  
sumarse como una  
población  
totalmente  
independiente del  
seguimiento de  
Altmeppen et al  
(Colcuc, 2022).  
En adolescentes,  
los resultados  
favorecieron  
claramente al  
botón-sutura  
respecto al fallo  
del implante y la  
necesidad de  
nueva cirugía;  
evidencia de nivel  
III (Verlinsky,  
2024).  
Verlinsky  
Cohorte  
Reoperación,  
retiro del material presentó seis veces  
y fallo del  
implante.  
El grupo con tornillo  
et al., 2024 retrospectiva  
emparejada en  
adolescentes. 44  
casos  
más riesgo de  
reoperación y trece  
veces más riesgo de  
fallo del implante.  
Cinco de las seis  
reintervenciones del  
grupo con tornillo no  
estaban planificadas.  
identificados; 34  
emparejados: 17  
con tornillo y 17  
con botón-sutura.  
Edad media  
aproximada de 16  
años.  
Kong et al., Cohorte  
Fallo de la  
La reoperación  
Tendencia  
2024  
retrospectiva de  
fracturas de  
tobillo. 120  
fijación,  
infección, dolor,  
rigidez, migración y en el 8,6% del grupo  
ocurrió en el 21,1%  
del grupo con tornillo  
clínicamente  
importante hacia  
menos  
pacientes con  
fijación  
sindesmótica: 85  
o rotura y  
reoperación  
durante seis  
meses.  
con botón-sutura. La  
diferencia en  
reoperación no  
complicaciones y  
reintervenciones  
con el sistema de  
suspensión,  
alcanzó significación  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 208.  
con tornillo y 35  
con botón-sutura.  
estadística, pero las  
secuelas globales  
fueron  
significativamente  
menores con botón-  
sutura.  
limitada por su  
diseño  
retrospectivo y  
grupos desiguales  
(Kong, 2024).  
Shevate et  
al., 2024  
Estudio  
prospectivo  
Tiempo hasta la  
carga, movilidad,  
dolor, AOFAS y  
complicaciones.  
La carga se inició  
antes con TightRope:  
6,19 frente a 7,13  
semanas, con  
Favorece al botón-  
sutura para  
recuperación  
funcional  
temprana, aunque  
su muestra y  
seguimiento fueron  
reducidos (Goss,  
2025).  
aleatorizado. 32  
pacientes: 16 con  
TightRope y 16  
con tornillo.  
Seguimiento de  
seis meses.  
p=0,008. A los seis  
meses, el 87,5% del  
grupo TightRope  
presentó resultados  
AOFAS excelentes,  
frente al 37,5% con  
tornillo, con p=0,003.  
El dolor, movilidad y  
frecuencia global de  
complicaciones  
fueron similares.  
Las complicaciones  
radiográficas fueron  
del 12,9% con tornillo  
y del 1,7% con botón-  
sutura. La  
reoperación fue del  
40,3% y 3,4%,  
respectivamente. Las  
puntuaciones  
PROMIS favorecieron  
numéricamente al  
botón-sutura, pero no  
alcanzaron  
Hadley et  
al., 2025  
Estudio  
Malreducción,  
degeneración  
articular,  
reoperación y  
PROMIS de  
Refuerza la ventaja  
del botón-sutura  
para reducir  
complicaciones y  
reoperaciones,  
aunque existe  
riesgo de sesgo de  
selección y el  
análisis funcional  
tuvo potencia  
retrospectivo. 159  
pacientes para  
complicaciones:  
62 con tornillo, 59  
con botón-sutura y función física e  
38 con refuerzo  
mediante cinta.  
Para PROMIS se  
evaluaron 68  
interferencia del  
dolor.  
pacientes,  
insuficiente  
(Verlinsky, 2024).  
incluidos 18 con  
tornillo y 28 con  
botón-sutura.  
significación  
estadística.  
Fuente: elaboración propia.  
Tabla 3  
Comparación clínica por dominios  
Dominio  
Mantenimiento  
de la reducción  
Tornillo posicional  
Sistema de suspensión  
Mantiene la reducción  
permitiendo  
micromovilidad  
controlada.  
Sistema favorecido  
Equivalentes en  
estudios de  
seguimiento  
prolongado.  
Estabilización rígida  
efectiva cuando la  
reducción inicial es  
anatómica.  
Malreducción  
Puede producir o  
mantener  
No corrige  
Sin superioridad  
definitiva, aunque  
algunos estudios  
recientes registran  
menos malreducción  
con suspensión.  
automáticamente una  
malreducción; también  
depende de la técnica.  
sobrecompresión,  
rotación o traslación  
inadecuada si se coloca  
sobre una reducción  
incorrecta.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 209.  
Función a largo  
plazo  
OMAS, FADI y calidad de  
vida generalmente buenos buenos o excelentes.  
o excelentes.  
Resultados igualmente  
Equivalentes a largo  
plazo.  
Recuperación  
funcional  
temprana  
Puede exigir una  
progresión más cautelosa  
de carga según el  
constructo y protocolo.  
Riesgo de aflojamiento,  
rotura, respaldo y  
Se asocia con carga y  
retorno deportivo más  
tempranos en varios  
estudios.  
Puede presentar laxitud,  
irritación del botón u  
osteólisis del túnel, pero  
con menor fallo global en  
las cohortes recientes.  
Generalmente menor; no  
requiere extracción  
Sistema de  
suspensión.  
Fallo del  
implante  
Sistema de  
suspensión.  
molestias por el material.  
Necesidad de  
reoperación  
Mayor, especialmente  
cuando se practica retiro  
Sistema de  
suspensión.  
rutinario o existe dolor por sistemática.  
el tornillo.  
Rigidez de la  
fijación  
Mayor rigidez y menor  
movilidad tibiofibular.  
Permite movilidad  
fisiológica controlada.  
Depende del objetivo  
biomecánico, pero la  
movilidad del sistema  
de suspensión es más  
fisiológica.  
Costo inicial  
Menor costo del implante  
y amplia disponibilidad.  
Mayor costo inicial del  
dispositivo.  
Tornillo, considerando  
solo la adquisición  
inicial.  
Costo total  
asistencial  
Puede aumentar si se  
requiere retiro, revisión o  
manejo del fallo del  
implante.  
Eficaz, pero puede  
retrasar la progresión  
funcional según el  
protocolo.  
El mayor costo inicial  
puede compensarse al  
disminuir procedimientos  
secundarios.  
Favorece rehabilitación  
temprana y evita una  
cirugía programada para  
retirar el implante.  
Probablemente  
suspensión, cuando  
existe riesgo elevado  
de reintervención.  
Sistema de  
Pacientes  
jóvenes o  
deportistas  
suspensión.  
Fuente: elaboración propia.  
Con base en la evidencia clínica reciente, el sistema de suspensión debe considerarse la alternativa  
preferente en la mayoría de los pacientes con una lesión aguda e inestable de la sindesmosis  
tibioperonea distal. Los ensayos con seguimientos de siete y diez años muestran que ambos métodos  
mantienen adecuadamente la reducción y consiguen resultados funcionales comparables. La ventaja  
del sistema de suspensión se encuentra principalmente en otros desenlaces clínicamente relevantes:  
menor frecuencia de fallo relacionado con el implante, menor necesidad de retiro del material, menor  
tasa de reoperación, inicio más temprano de la carga en estudios de corto plazo, retorno deportivo  
potencialmente más rápido, conservación de cierto movimiento fisiológico tibiofibular y ausencia de  
riesgo de rotura de un tornillo transindesmótico (Altmeppen, 2022).  
La evidencia más reciente muestra una dirección relativamente consistente a favor del botón-sutura  
en las complicaciones y reintervenciones, mientras que la función final converge entre ambos métodos.  
En consecuencia, puede afirmarse que el sistema de suspensión ofrece una mejor relación global entre  
eficacia, recuperación y morbilidad asociada al implante, aunque no produce necesariamente una  
función superior a largo plazo. El tornillo posicional no debe considerarse un método obsoleto.  
Continúa siendo eficaz cuando se obtiene una reducción anatómica, se utiliza una configuración  
apropiada y se evita su extracción rutinaria en pacientes asintomáticos. Puede resultar razonable en  
centros donde el costo o la disponibilidad del sistema de suspensión sean limitantes y cuando el  
equipo quirúrgico tenga mayor experiencia con fijación estática. Las elevadas tasas de retiro descritas  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 210.  
en algunos estudios también dependen de protocolos históricos de extracción programada; por tanto,  
no todas las reintervenciones representan fallos inevitables del tornillo (Altmeppen, 2022).  
DISCUSIÓN  
La evidencia reciente indica que tanto el tornillo posicional como el sistema de suspensión son  
capaces de estabilizar adecuadamente la sindesmosis tibioperonea distal cuando se obtiene una  
reducción anatómica. Sin embargo, existen diferencias importantes en su comportamiento  
biomecánico, recuperación posoperatoria y perfil de complicaciones. Los metaanálisis más recientes  
muestran una tendencia favorable al sistema de suspensión, especialmente por su menor tasa de fallo  
del implante, irritación local, extracción del material y reoperaciones no planificadas. Además, algunos  
estudios han documentado mejores resultados funcionales tempranos y una progresión más rápida  
hacia la carga y el retorno deportivo. No obstante, estas diferencias funcionales suelen ser pequeñas  
y no siempre alcanzan una relevancia clínica claramente perceptible para el paciente.  
A largo plazo, los ensayos clínicos con seguimientos de seis a diez años han encontrado resultados  
similares entre ambos métodos en cuanto a reducción, función, calidad de vida e incidencia de artrosis  
postraumática. Esto sugiere que la principal ventaja del sistema de suspensión se concentra en la  
recuperación inicial y en la reducción de complicaciones relacionadas con el implante, más que en una  
superioridad funcional definitiva. Desde el punto de vista biomecánico, el tornillo proporciona una  
fijación rígida, mientras que el sistema de suspensión permite cierto micromovimiento fisiológico entre  
tibia y peroné. Esta característica puede favorecer una rehabilitación más funcional, aunque un único  
sistema dinámico puede no ser suficiente en lesiones sindesmóticas extensas o con marcada  
inestabilidad rotacional. En estos casos, puede considerarse una fijación doble, híbrida o asociada a  
reparación ligamentaria. La calidad de la reducción continúa siendo el factor más importante para el  
pronóstico. Ningún implante corrige por sí solo una mala posición del peroné dentro de la incisura tibial.  
La malreducción puede presentarse con ambos sistemas, especialmente en forma de alteración  
rotacional o desplazamiento anteroposterior, por lo que es fundamental una evaluación intraoperatoria  
precisa. Respecto al tornillo, la evidencia actual desaconseja su retiro rutinario. La extracción  
únicamente en pacientes sintomáticos ofrece resultados funcionales similares y reduce las  
complicaciones derivadas de una segunda cirugía. Este cambio disminuye parcialmente una de las  
desventajas tradicionales de la fijación rígida. En conjunto, el sistema de suspensión puede  
considerarse la opción preferente en pacientes jóvenes, deportistas o con alta demanda funcional,  
debido a su menor morbilidad asociada al implante y recuperación inicial más rápida. Sin embargo, el  
tornillo posicional continúa siendo una alternativa eficaz, accesible y válida, especialmente cuando  
existen limitaciones económicas o se requiere una fijación más rígida.  
La principal limitación de la evidencia disponible es la heterogeneidad entre estudios, debido a  
diferencias en los patrones de lesión, configuraciones de los implantes, protocolos de rehabilitación y  
criterios de retiro del material. Por ello, la elección del método debe individualizarse, considerando el  
tipo de lesión, calidad ósea, estabilidad obtenida, demanda funcional y experiencia del cirujano.  
CONCLUSIONES  
Tanto el tornillo posicional como el sistema de suspensión permiten una estabilización eficaz de la  
sindesmosis tibioperonea distal, siempre que se obtenga una reducción anatómica tridimensional del  
peroné dentro de la incisura tibial. La evidencia reciente favorece al sistema de suspensión por su  
menor incidencia de fallo del implante, extracción del material y reintervenciones, además de facilitar  
una recuperación funcional y progresión de la carga más tempranas. No obstante, las diferencias  
funcionales a largo plazo entre ambos métodos son limitadas, por lo que el tornillo posicional continúa  
siendo una alternativa válida, reproducible y de menor costo. Su retiro no debe realizarse de forma  
rutinaria, sino únicamente ante síntomas o complicaciones relacionadas con el implante. La elección  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 211.  
del método debe individualizarse según el patrón de lesión, el grado de inestabilidad, la calidad ósea,  
la demanda funcional del paciente y la experiencia del cirujano.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 212.  
REFERENCIAS  
Acevedo, D. (Marzo de 2024). Syndesmotic screws, unscrew them, or leave them? A systematic review  
and meta-analysis of randomized controlled trials. J Orthop. doi:10.1016/j.jor.2024.03.012  
Altmeppen, J. N. (2022). A 10-Year Follow-Up of Ankle Syndesmotic Injuries: Prospective Comparison  
of Knotless Suture-Button Fixation and Syndesmotic Screw Fixation. J. Clin. Med.  
.
Colcuc, C. (Agosto de 2022). The Effect of Stabilization Procedures on Sports Discipline and  
Performance Level in Non-Elite Athletes after Acute Syndesmotic Injury: A Prospective Randomized  
Trial. J Clin Med. doi:10.3390/jcm11154609  
D, P. (Abril de 2023). Cost-effectiveness of on-demand removal of syndesmotic screws. Eur J Trauma  
Emerg Surg. doi:10.1007/s00068-022-02158-9  
Goss, M. A. (Enero de 2025). Optimal Tightrope Positioning for Adequate Syndesmotic Stabilization in  
Simulated Syndesmotic Injuries. Foot Ankle Orthop. doi:10.1177/24730114251342243  
Hembree, W. (Mayo de 2024). Effect of Distal Tibiofibular Destabilization and Syndesmosis  
Compression on the Flexibility Kinematics of the Ankle Bones: An In Vitro Human Cadaveric Model.  
Hennings, R. (Noviembre de 2021). Suture button versus syndesmotic screw in ankle fractures -  
evaluation with 3D imaging-based measurements. Springer Nature Link. Obtenido de  
Heuvel, S. v. (Diciembre de 2023). Functional outcome of routine versus on-demand removal of the  
syndesmotic screw. Bone Jt Open. doi:10.1302/2633-1462.412  
Junior, M. d. (Noviembre de 2023). Protected immediate weight-bearing is safe after fixation of ankle  
fractures with syndesmosis injury fixed with position screw. A retrospective case-series study. injury  
journal.  
Obtenido  
de  
7/abstract?utm_source=chatgpt.com  
Kim, J. (Agosto de 2021). The Impact of Suture Button Removal in Syndesmosis Fixation. J Clin Med.  
doi:10.3390/jcm10163726  
Kong, R. (Julio de 2024). Surgical Outcomes of Syndesmotic Fixation of Ankle Fractures Using  
Syndesmotic Screws Versus Suture Button Devices. Cureus. doi:10.7759/cureus.65051  
Lazarow, J. (Septiembre de 2023). Early versus late weight-bearing in operatively treated ankle fractures  
with syndesmotic injury:  
A
systematic review. Research unit of orthopaedic surgery.  
doi:10.1016/j.foot.2023.101967  
Lee, H. S. (Marzo de 2025). Comparison between Suture-Button Technique with Syndesmotic Repair  
and Screw Fixation Technique for Complete Ankle Syndesmotic Injury: Biomechanical Cadaveric Study.  
Clin Orthop Surg. doi:10.4055/cios24338  
Lehtola, R. (2021). Suture button versus syndesmosis screw fixation in pronation-external rotation ankle  
fractures  
:
a
minimum 6-year follow-up of  
a
randomised controlled trial. Elsevier.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 213.  
Lezak, B. (Enero de 2026). Anatomy, Bony Pelvis and Lower Limb: Distal Tibiofibular Joint (Tibiofibular  
Li, J.-K. (Enero de 2023). Does the Level of Syndesmotic Screw Insertion Affect Clinical Outcome after  
Ankle Fractures with Syndesmotic Instability? Orthop Surg, 1-8. doi:10.1111/os.13569  
Migliorini, F. (Enero de 2024). Better outcomes using suture button compared to screw fixation in  
talofibular syndesmotic injuries of the ankle: a level I evidence-based meta-analysis. Arch Orthop  
Trauma Surg. doi:10.1007/s00402-024-05354-x.  
Spindler, F. T. (Enero de 2024). A systematic review of studies on the diagnostics and classification  
system used in surgically treated, acute, isolated, unstable syndesmotic injury: a plea for uniform  
Steuer, F. (Diciembre de 2024). Syndesmotic Screw Angle in Lateral Fibular Pre-Contoured Plates  
Impacts Quality of Syndesmotic Reduction:  
doi:10.1177/2473011424S00515  
A
Cadaveric Study. Foot Ankle Orthop.  
Verlinsky, L. (Junio de 2024). A comparison of screw and suture button fixation in the management of  
adolescent ankle syndesmotic injuries. Journal of Children's Orthopaedics.  
doi:10.1177/18632521241238889  
Vohra, R. (Julio de 2023). Instability of the distal tibiofibular syndesmosis. Sage Journal, 1- 24.  
Wang, Q. (Febrero de 2024). Meta-analysis of elastic versus rigid fixation in the treatment of acute  
tibiofibular  
syndesmosis  
injury.  
Springer  
Nature  
Link.  
Obtenido  
de  
Wittouck, L. (Febrero de 2025). Ligamentous ankle injuries in relation to the morphology of the incisura  
Xu, B. (2023 de Enero). Comparison of Suture Button and Syndesmotic Screw for Ankle Syndesmotic  
Injuries:  
A
Meta-analysis  
of  
Randomized  
Controlled  
Trials.  
Orthop  
J
Sports  
Med.  
doi:10.1177/23259671221127665  
Yammine, C. (Diciembre de 2022). Distal tibiofibular syndesmosis: A meta-analysis of cadaveric  
studies. SciencieDirect, 1-10. doi:10.1016/j.morpho.2021.10.004  
Yawar, B. (Septiembre de 2021). Suture-Button Versus Syndesmotic Screw Fixation of Ankle Fractures:  
A Comparative Retrospective Review Over One Year. Cureus. Cureus. doi:10.7759/cureus.17826  
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicados en este  
sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons  
.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 214.