INTRODUCCIÓN
La utilización del dispositivo móvil ha emergido como una práctica habitual en el ámbito universitario,
dado que facilita la comunicación inmediata, el acceso a información académica, la interacción social,
el entretenimiento y la estructuración de actividades personales (Caba, 2025). Sin embargo, el
incremento de la disponibilidad y del uso de este dispositivo ha generado preocupación debido al
surgimiento de patrones problemáticos, que se muestran en la pérdida de control, la necesidad
continua de revisar el dispositivo, la interferencia con las actividades académicas o sociales, el
malestar cuando no se puede usar y el uso excesivo aun con consecuencias adversas (Busto, 2024).
Este fenómeno es conocido popularmente como uso problemático del teléfono móvil, adicción al
smartphone o dependencia del dispositivo móvil. A pesar de las diferencias conceptuales entre estos
términos, todos ellos definen una conducta tecnológica que puede afectar el bienestar psicológico,
social y académico de los estudiantes universitarios (De la Cruz et al., 2019).
Los estudiantes universitarios conforman un grupo especialmente vulnerable pues atraviesan una
etapa de gran exigencia académica, cambios personales, transición hacia la independencia, presión
social y alto consumo de medios digitales. En este sentido, el dispositivo móvil puede cumplir
funciones adaptativas, como facilitar el aprendizaje y la comunicación (Pascuas et al., 2020). Sin
embargo, también puede convertirse en un medio de distracción, de postergación de las tareas, de
trastorno del sueño y de dependencia emocional. Se ha reportado que el uso problemático del teléfono
móvil en estudiantes se relaciona con diferentes tipos específicos de uso de Internet, como redes
sociales, mensajería, videojuegos y consumo de contenido digital. Esto demuestra que la problemática
no solo se centra en el dispositivo en sí, sino que también involucra a las actividades que se desarrollan
a través de él (Sánchez & Borda, 2023).
La evidencia actual demuestra que el uso problemático del teléfono móvil está relacionado con
múltiples aspectos de la salud mental. La evaluación sistemática permitió identificar factores de riesgo
personales, sociales y ambientales, entre los que se incluyen trastornos de salud mental, emociones
adversas, tensión académica, rechazo social, victimización por parte de los compañeros, disfunción
familiar y comportamientos de los padres asociados al uso excesivo del teléfono móvil (Crowhurst &
Hosseinzadeh, 2024). De la misma manera, investigaciones en la población estudiantil han encontrado
que existe una relación entre el uso compulsivo del teléfono móvil, síntomas depresivos, ansiedad,
agotamiento emocional y menor satisfacción con la vida. Esto sugiere que el dispositivo móvil puede
actuar como una estrategia de afrontamiento inapropiada frente a las adversidades psicológicas o las
dificultades interpersonales (Feng et al., 2020; Zhu et al., 2025).
Lo que llama la atención es la relación entre el uso patológico del móvil y la calidad del sueño. El uso
excesivo del dispositivo, sobre todo durante la noche, puede dar lugar a un retraso del comienzo del
sueño, una reducción de su duración y una peor calidad del mismo (Carter et al., 2016). A través de una
amplia muestra de universitarios, se observó que aquellos sujetos con dependencia al móvil tenían un
mayor riesgo de presentar mala calidad del sueño y menor duración del descanso nocturno. Estos
hallazgos son relevantes ya que la falta de sueño puede afectar la concentración, la memoria, el estado
de ánimo y el rendimiento escolar, aspectos necesarios para el rendimiento universitario (Yin et al.,
2025).
En el ambiente académico, el uso inadecuado del móvil también se ha vinculado con trabas en el
rendimiento académico. A través de un análisis sistemático y metaanálisis, estudiaron la relación entre
el uso problemático del teléfono móvil y el rendimiento académico, encontrando evidencias de una
correlación negativa entre ambas cosas. Este vínculo puede ser explicado por la discontinuidad
permanente de las actividades académicas, el uso del móvil durante las clases, la disminución del
tiempo dedicado a las tareas académicas y el aumento de los comportamientos de distracción digital.
Sin embargo, los autores resaltan que la magnitud de esta relación puede variar dependiendo del
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 2 p 3354.