MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DB1E23.B9E5B7D0" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DB1E23.B9E5B7D0 Content-Location: file:///C:/F24AA893/1082_NietoVargas.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2798
Evaluación de los factores de riesgo para el desarrollo de
adicciones en una población de adolescentes de nivel medio superior =
en
Ecatepec, Estado de México
Evaluation of risk factors for the development of addictions in a
population of high school adolescents in Ecatepec, State of Mexico
Nubia Denisse Nieto Vargas
https://orcid.org/0000-0001-8297-6151
Universidad Estatal del Valle de Ecatepec
Ecatepec –
México
Miguel Albero Gutiérrez Nava
https://orcid.org/0000-0002-8482-1724
Universidad Est=
atal
del Valle de Ecatepec. Universidad de la Salud (UNISA<=
/span>).
Red Internacional de Salud Colectiva y Salud Intercultural (REDSACSIC).
Asociación Mexicana de Licenciados en Salud Intercultural (AMELISI)
Ecatepec –
México
Graciela Melissa Arce Serrano
acu_graciela-melissa_arce_serrano@uneve.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-6903-0326
Universidad Est=
atal
del Valle de Ecatepec
Ecatepec –
México
Gabriel Nahum Neria Rodríguez
https://orcid.org/0000-0002-5353-1206
Universidad Est=
atal
del Valle de Ecatepec
Ecatepec –
México
María Luisa Paredes Sandoval
https://orcid.org/0009-0002-9054-776
Universidad Est=
atal
del Valle de Ecatepec
Ecatepec –
México
Michell Serafin
Badillo
https://orcid.org/0000-0001-7641-5454
Universidad de la Salud (=
UNISA).
Red Internacional de Salud Colectiva y Salud Intercultural (REDSACSIC).
Asociación Mexicana de Licenciados en Salud Intercultural (AMELISI)
Ciudad de
México – México
Karina Martínez Cárdenas<= o:p>
https://orcid.org/0000-0002-7332-022X
Universidad de =
la
Salud (UNISA). Red Internacional de Salud Colec=
tiva y
Salud Intercultural (REDSACSIC). Asociaci&oacut=
e;n
Mexicana de Licenciados en Salud Intercultural (AMELIS=
I)
Ciudad de
México – México
Artículo recibido: 30 de septiembre de
2024. Aceptado para publicación: 14 de octubre de 2024.
Conflictos de
Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El
consumo indebido de sustancias narcóticas entre la población
adolescente es más común, especialmente en México, exi=
sten
diversos autores que proponen diferentes variables para que un adolescente
pruebe sustancias ilegales, los diferentes factores pueden varear desde inc=
luir
un bajo rendimiento académico, la experiencia de la pobreza, y enfre=
ntar
dificultades en el ámbito familiar, entre otros factores, por lo que=
en
la presente investigación se implementó el cuestionario de Ta=
mizaje
de Problemas en Adolescentes, el cuestionario POSIT o
(Problem Oriented S=
creening
Instrument for Teenagers) que es un instrumento de evaluación
diagnóstica, elaborado y validado por el Nation=
al
Institute on Drug Abuse (NIDA), compue=
sto por
80 preguntas en forma de interrogatorio, las preguntas del instrumento
están agrupadas en 7 categorías: 1) uso/abuso de sustancias, =
2)
salud mental, 3) relaciones familiares, 4) relaciones con amigos, 5) nivel
educativo, 6) interés laboral y 7) conduta agresiva/conducta delicti=
va,
dirigidas para detectar el porcentaje de riesgo que tienen los adolescentes=
de
caer en adicción de sustancias psicoactivas, los resultados obtenidos
mediante la aplicación del test posit a
estudiantes de nivel bachillerato, reflejan los posibles riesgos de entrar =
en dependencia
a las sustancias psicotrópicas, obtenemos que el principal factor de
riego es la salud mental, demostrando la importancia que se debe tener al
cuidado de los y las adolescentes en cuanto a estabilidad mental.
Palabras clave: adicciones, salud mental, adolescente,
alcohol, drogas
Abstract
The misuse of narcotic substances among the adolescent population is
more common, especially in Mexico, there are various authors who propose
different variables for an adolescent to try illegal substances, the differ=
ent
factors can range from including poor academic performance, the experience =
of
poverty , and face difficulties in the family environment, among other fact=
ors,
so in the present study a Questionnaire for Screening Problems in Adolescen=
ts
was implemented, the POSIT questionnaire or (Problem Oriented Screening
Instrument for Teenagers) which is a diagnostic evaluation instrument,
developed and validated by the National Institute on Drug Abuse (NIDA),
composed of 80 questions in the form of an interrogation, the questions of =
the
instrument are grouped into 7 categories: 1) substance use/abuse, 2) health
mental, 3) family relationships, 4) relationships with friends, 5) educatio=
nal
level, 6) work interest and 7) aggressive behavior/criminal behavior, aimed=
at
detecting the percentage of risk that the adolescents from falling into
addiction to psychoactive substances, the results obtained by applying the
posit test to high school students reflect the possible risks of becoming
dependent on psychotropic substances, we obtain that the main risk factor is
mental health, demonstrating the importance that must be taken when caring =
for
adolescents in terms of mental stability.
Keywords: addictions, me=
ntal
health, adolescent, alcohol, drugs
Todo el contenido de =
;LATAM
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicado en es=
te
sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons.
Cómo citar: Nieto
Vargas, N. D., Gutiérrez Nava, M. A., Arce Serrano, G. M., Neria
Rodríguez, G. N., Paredes Sandoval, M. L., Sera=
fin
Badillo , M., & Martínez Cárde=
nas,
K. (2024). Evaluación de los factores de riesgo para el desarrollo de
adicciones en una población de adolescentes de nivel medio superior =
en
Ecatepec, Estado de México.LATAM Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 5 (5), 2551 – 2572.
https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2798
INTRODUCCIÓN
La drogadicción es considerada actualme=
nte
como una enfermedad que repercute directamente al cerebro, generando un
padecimiento crónico y recurrente en múltiples redes neuronal=
es,
incluido el sistema de recompensa (p. ej., el sistema =
mesocorticolímbico),
el sistema anti-recompensa/estrés (p. ej=
., la
amígdala extendida) y el sistema inmunológico central,
están ligados directamente en el desarrollo de la dependencia a las
drogas y la recaída después de la misma (Liu, J., Li, J., 201=
8).
Según la OMS, las sustancias adictivas =
son
diversos compuestos naturales o sintéticos, que actúan sobre =
el
sistema nervioso provocando alteraciones en las funciones que moderan
pensamientos, emociones y el comportamiento.
El consumo indebido de sustancias narcó=
ticas
entre la población adolescente es más común, especialm=
ente
en México. Según datos del INEGI, se acusó a 3260
adolescentes por presuntos delitos asociados con el tráfico de droga=
s,
lo que representó el 14.4% del total de adolescentes acusados de del=
itos
comunes. De acuerdo con la información recopilada, la marihuana fue =
la
droga más incautada. Además, según la INEGI, ocho de c=
ada
diez adolescentes admitieron haber utilizado algún tipo de droga en
alguna ocasión en sus vidas, siendo la marihuana, el alcohol y el ta=
baco
las más mencionadas. Este problema no es aislado en México, s=
ino
que es un desafío global. Hay varios factores que pueden orillar a un
adolescente a experimentar con sustancias ilegales (INEGI, 2023). Varios au=
tores
proponen diferentes variables para que un adolescente pruebe sustancias
ilegales (INEGI, 2023).
Los diferentes factores pueden variar desde un
bajo rendimiento académico, la experiencia de la pobreza, y enfrentar
dificultades en el ámbito familiar, entre otros factores.
Podemos profundizar más a fondo diferen=
tes
variables por las cuales un adolescente estará encaminado a probar
sustancias estupefacientes por un lado tenemos la formación de nuevos
círculos sociales en los cuales los individuos del grupo social hayan
experimentado con drogas, dentro de la mente del adolescente el consumo de
sustancias, tanto legales como ilegales, les confiere una sensación =
de
audacia, falta de inhibiciones y un sentimiento de poder. Establecer estas
relaciones forma parte esencial de la formación de la personalidad d=
el
individuo. El entorno de las relaciones sociales lleva a cabo un papel cruc=
ial
en el desarrollo de la identidad de los adolescentes (Alejandro, M. H., 201=
1).
Otra variable por la cual el adolescente se anima a probar drogas es simple=
mente
por diversión, Dado que la fase de la adolescencia es la
transición en el desarrollo humano, los adolescentes son peculiarmen=
te
vulnerables debido a la poca madurez de su toma de decisiones. Un cerebro
inmaduro es más susceptible a intervenciones o impactos que
podrían poner en peligro su proceso de crecimiento. En relació=
;n
con nuestro tema, uno de los factores que pueden comprometer este desarroll=
o es
el uso de sustancias ilícitas. El periodo de la adolescencia es un t=
ramo
lleno de modificaciones funcionales y anatómicas esenciales para log=
rar
la maduración y la especialización del sistema nervioso. Al
terminar el proceso de la infancia, la adolescencia es el trayecto con mayor
crecimiento neuronal. Estos cambios dependen de distintos procesos de expan=
sión
y regresión; por una parte, el proceso de mielinización de
regiones frontales del sistema nervioso central asegura mayor velocidad y
eficiencia de la transmisión neuronal, mientras tanto, se lleva a ca=
bo
la eliminación sináptica selectiva en la corteza prefrontal y
temporal, con el propósito de refinar las redes neuronales por medio=
de
una filtración eliminando conexiones innecesarias. Adicionalmente de
estos cambios morfológicos, se llevan a cabo modificaciones de diver=
sos sistemas
neurotransmisores, especialmente el sistema dependiente de dopamina;
éste cursa un papel esencial en los circuitos de recompensa. El ambi=
ente
familiar es un elemento importante el que puede encaminar al adolescente a
consumir drogas, así como agentes ambientales propician el inicio del
consumo de drogas. Los factores familiares que detonan riesgo incluyen el
consumo por parte de uno o ambos padres, violencia, conflictos y el manejo
emocional deficiente. Múltiples estudios han visibilizado que los
jóvenes con familia separada, sea por abandono, muerte o divorcio,
tienen mayor probabilidad de uso de sustancias. Relaciones cálidas c=
on
la madre, el padre o ambos y un adecuado cuidado familiar al adolescente son
elementos protectores que previenen el inicio del consumo. Aunque los padres
participan en la influencia en el abuso de sustancias, la participaci&oacut=
e;n
de hermanos, compañeros y amigos es aún más alta. Con =
base
en las características de socialización, el consumo de sustan=
cias
por parte de pares y compañeros puede motivar a los jóvenes en
edad de cursar bachillerato al inicio del consumo de sustancias ilíc=
itas
(Suck, A., Castro Martínez, G., Mar&iacu=
te;n
Navarrete, R., Gómez Romero, P., De La Fuente Martín, A.,
Gómez Martínez, R., 2018).
Estudios han logrado establecer la relaci&oacu=
te;n
entre agentes familiares y el uso de drogas. Destacan elementos vinculados =
a la
unión familiar (aislamiento del adolescente de la familia, falta de
relaciones estrechas con sus padres, necesidad no satisfecha de reconocimie=
nto,
confianza y amor, rechazo de los padres, vínculos de dependencia, pa=
dre
no implicado en la familia) entre otros, por su parte otros autores
señalan que los jóvenes con una pobre influencia familiar
presentan un incremento en el abuso de sustancias, argumentan que los conflictos en el
sistema familiar (incomunicación, disciplina rígida,
separación de los padres, entre otros) son factores de riesgo que
predisponen al consumo (Fantin, M. B., &
García, H. D., 2011).
Los factores familiares como carencia de normas
sobre uso de drogas, conflictos entre padres, consumo de alcohol por parte =
de
uno o ambos padres, se han resaltado como principales amenazas que aportara=
n en
el futuro adictivo para el adolescente. Así mismo crecer en familias
donde con un miembro drogodependiente, padres disfuncionales, estrés=
y
depresión; contribuyen a la aparición de alteraciones de salud
mental, especialmente hablando de trastornos del control de impulsos, inici=
o de
la delincuencia, consumo de sustancias, enfermedades de transmisión
sexual (ETS) como VIH entre otras. Es así que los adolescentes
infractores muestran elevados factores de riesgo psicosociales, como
características de temperamento impulsivo, trastornos emocionales y =
de
conducta, bajo rendimiento escolar, consumo de alcohol, relaciones fallidas=
con
los padres y desórdenes en el ámbito salud mental (Ávi=
la,
A. B., D’Andrea, G., Alonso, M. M., Gallegos, M. G., Delgadillo, L. M., & Orozco, C. S=
.,
2018).
Antes de profundizar en cómo afecta la
droga al cerebro, es importante mencionar dos mecanismos clave para la cond=
ucta
humana: el sistema de recompensa y el sistema de castigo. El sistema
límbico es una antigua estructura cerebral que desempeña un p=
apel
importante en las funciones de aprendizaje y memoria. También interv=
iene
en la generación, integración y control de las emociones y sus
respuestas conductuales. Es importante dar énfasis al sistema
límbico, ya que, como se verá más adelante, es un sist=
ema
que estará muy ligado con la parte de la adicción y por qu&ea=
cute;
el individuo se hace adicto a las sustancias estupefacientes. La
amígdala dentro del sistema límbico juega un importante papel=
en
el manejo y control de emociones, como se puede observar la amígdala=
es
muy importante dentro de las relaciones humanas, ya que sin la existencia de
esta misma no habría forma de expresar lo que sentimos. Ahora,
¿Por qué es importante el sistema límbico y cuá=
l es
su función dentro de nuestro tema? La respuesta es que dentro del
sistema límbico se deriva el sistema de recompensa-castigo, los cual=
es
se profundizará más adelante. El sistema de recompensa
está principalmente regulado por el sistema de
motivación-recompensa, que se activa cuando experimentamos situacion=
es
que nos brindan placer. La recompensa implica múltiples componentes
neuropsicológicos: 1. la sensación hedónica de placer =
en
sí; 2. la motivación para obtener la recompensa (componente de
incentivo); y 3. el aprendizaje relacionado con la recompensa. Esta
sensación de bienestar nos motiva a repetir esas conductas. Por ejem=
plo,
comer o tener relaciones sexuales son situaciones que generan placer y, como
resultado, nos impulsan a repetirlas. Este sistema puede ser un objetivo
específico de las drogas (Méndez Díaz, M., Ruiz Contre=
ras,
A.E., Prieto Gómez, B., Romano, A., Caynas, S., Prospéro
García, O., 2010). Algunas sustancias tienen la capacidad de estimul=
ar
el sistema de recompensa en el cerebro hasta diez veces más intensam=
ente
que los estímulos naturales, lo que resulta en efectos más
duraderos que el cerebro percibe como una "sensación de placer
intensa". Cuando una persona experimenta esta sensación intensa=
de
placer, tiende a persistir en el consumo de la sustancia, engañando =
al
cerebro al considerarla un refuerzo falso. Todas las drogas generan un
incremento de dopamina en las regiones terminales del sistema dopamin&eacut=
e;rgico
mesolímbico, la administración aguda de la variedad de tipo de
drogas de abuso aumenta la transmisión de dopamina en los ganglios
basales, se reconoce que las vías mesoestriatal=
(células de dopamina de la sustancia negra que se proyectan hacia el
cuerpo estriado dorsal) y mesocortical contribuyen a predecir la recompensa
(anticipación) y la adicción a las drogas. El curso temporal =
de
la señalización de la dopamina también es un factor cl=
ave,
donde el curso temporal más rápido tiene predominantemente un
papel en la recompensa y la atribución de valor a los resultados
previstos del comportamiento, mientras que la activación constante d=
e la
liberación de dopamina desempeña un papel al proporcionar un
efecto habilitante sobre un comportamiento específico y que la
transmisión de dopamina en esta región del cerebro juega un p=
apel
crucial en la mediación de los efectos reforzadores de estas drogas
(Michel Chávez, A., Estañol Vidal, B., Sentíes Madrid,=
H.,
Chiquete, E., Delgado, G. R., Castillo Maya, G.,
2015).
Un mecanismo fundamental en la respuesta
adaptativa de cualquier organismo es el miedo, una respuesta de índo=
le
emocional que protege al ser humano ante situaciones de peligro o amenaza,
estrechamente relacionada con la defensa y diseñada para inducir la
huida en situaciones de riesgo. La comunicación entre estos dos
sistemas, el de recompensa y el de castigo, es crucial, ya que influir&aacu=
te;
en las decisiones tomadas por las áreas frontales del cerebro para
llevar a cabo acciones orientadas a un objetivo (Méndez Díaz,=
M.,
Ruiz Contreras, A.E., Prieto Gómez, B.,
Romano, A., Caynas, S., Pr=
ospéro
García, O.,2010).
Como antagónico del sistema de recompen=
sa,
existe el sistema de castigo o la versión, el miedo es un factor
importante para entender mejor este sistema. El miedo es una variable
intermedia entre conjuntos de estímulos dependientes del contexto y
conjuntos de respuestas conductuales. Los tipos de miedo contemporán=
eos
postulan que el complejo amigdalino basolateral (núcleos basal y
lateral) está interconectado con el núcleo central, que se cr=
ee
que es la principal estructura de salida amigdalina que envía fibras
eferentes a varios centros autónomos y somato motores involucrados e=
n la
mediación de respuestas de miedo específicas. La actividad
neuronal en la amígdala parece ser necesaria para la expresió=
n de
respuestas tanto condicionadas como condicionadas a estímulos aversi=
vos,
mientras que la plasticidad sináptica parece ser necesaria só=
lo
para la adquisición de respuestas condicionadas y no para la
expresión de respuestas condicionadas o incondicionadas. La
amígdala lateral es esencial en la adquisición y
consolidación del condicionamiento auditivo de miedo con seña=
les
(Michel Chávez, A., Estañol Vidal, B., Sentíes Madrid,=
H.,
Chiquete, E., Delgado, G. R., Castillo Maya, G.,
2015).
Cuando una persona consume drogas, el sistema =
de
castigo también experimenta cambios. Debido a la
sobreestimulación del sistema de recompensa por la droga, el sistema=
de
castigo se ve obligado a activarse por sí mismo para contrarrestar e=
sta
actividad excesiva, manteniendo así un equilibrio necesario entre am=
bos
sistemas. Es esencial destacar que un equilibrio adecuado entre estos dos
sistemas contribuye a un mejor rendimiento en el individuo en su entorno (M=
éndez
Díaz, M., Ruiz Contreras, A.E., Prieto
Gómez, B., Romano, A., Caynas, S., Prospéro García, O=
.,2010).
Una consecuencia significativa del consumo
constante de drogas es que el sistema de recompensa disminuye gradualmente =
la
sensación de placer que se obtiene de estímulos naturales, co=
mo
las relaciones sexuales o la comida. Las drogas psicoactivas potentes estim=
ulan
de forma no natural (estímulos masivos) el sistema de
recompensa/aversión provocando una respuesta desproporcionada y
antinatural y, por tanto, induciendo adicción y sensibilizació=
;n.
Como resultado, la única forma de recuperar esa sensación de
placer es a través del consumo continuo de drogas. A medida que el
individuo sigue consumiendo drogas, la respuesta se vuelve cada vez menos
satisfactoria, lo que lleva a la necesidad de aumentar las dosis de la
sustancia (Méndez Díaz, M., Ruiz Contreras, A.E.,
Prieto Gómez, B., Romano, A., Caynas, S.=
, Prospéro García, O=
.,2010;
Michel Chávez, A., Estañol Vidal, B., Sentíes Madrid, =
H., Chiquete, E., Delgado, G. R., Castillo Maya, G., 2015=
).
En individuos que consumen drogas de manera
habitual y en grandes cantidades, el sistema de castigo aumenta su actividad
como una respuesta a este comportamiento. Este énfasis en cómo
las drogas perjudican al cerebro es particularmente relevante en el context=
o de
los adolescentes, ya que su cerebro aún se encuentra en crecimiento =
para
alcanzar la madurez. Es fundamental comprender cómo las drogas se
vuelven adictivas y qué sistemas cerebrales se ven afectados antes de
abordar el tema de la adicción en los adolescentes (Méndez
Díaz, M., Ruiz Contreras, A.E., Prieto
Gómez, B., Romano, A., Caynas, S., Prospéro García, O=
.,2010).
Como se mencionó anteriormente, existen
diferentes variables las cuales pueden encaminar al adolescente a probar o =
que
empiecen a consumir drogas. La adicción a las drogas es un trastorno
crónicamente recurrente que se caracteriza por, 1) compulsión=
a
buscar e ingerir droga, 2) pérdida de control al limitar la ingesta =
y 3)
aparición de un estadio emocional negativo (p. ej., disforia, ansied=
ad,
irritabilidad) reflejando un síndrome de abstinencia motivado por el
nulo acceso a la droga (Koob, G. F., Volkow, N. D., 2009).
El consumo de sustancias evoluciona en cuatro
etapas; “consumo experimental", el cual se caracteriza por ser la
primera experiencia de un individuo con sustancias psicoactivas, generalmen=
te
motivada por la influencia de su entorno social o la presión de sus
pares, o en muchos casos una combinación de ambos factores. Durante =
esta
etapa inicial, es común que la drogodependencia genere sensaciones
ligeras de euforia y una cierta estabilización del estado de
ánimo, sin llegar a presentar problemas graves. Sin embargo, es
importante destacar que la experimentación con sustancias puede resu=
ltar
peligrosa para los adolescentes, ya que carecen de la experiencia necesaria
para comprender sus propios límites o identificar las "dosis
seguras" de alcohol o drogas (Wolraich L.,=
1997;
Palacios, Ximena, 2019). Después tenemos a la fase del “consumo
habitual”, esta fase se define por el consumo esporádico de
alcohol y tabaco sin que se manifiesten repercusiones negativas. En el caso=
de
los adultos, esto puede describirse como un consumo social; no obstante,
aplicar esta etiqueta al consumo en la adolescencia resulta engañoso,
dado que legalmente los adolescentes no están autorizados a consumir
ninguna sustancia. Además, el consumo entre los adolescentes tiende a
ser episódico, con episodios de consumo excesivo y explosivo en cada
ocasión (Wolraich L., 1997).
También está la fase de
“consumo nocivo”, se refiere a la fase en la que surgen
consecuencias negativas a raíz del consumo de sustancias, y es posib=
le
que el individuo no identifique una relación de causa y efecto entre
ambas. Estas consecuencias pueden abarcar problemas como bajo rendimiento
escolar, arrestos, suspensiones, conflictos sociales, accidentes
automovilísticos, lesiones, agresiones físicas o sexuales,
asuntos legales, entre otros. Durante la etapa de consumo perjudicial, el u=
so
de sustancias provoca una sensación de euforia, que puede estar
acompañada o no de síntomas afectivos o ansiosos básic=
os.
Además, en esta fase, se observa un aumento en el patrón de
consumo, tanto en términos de frecuencia como de la variedad de
sustancias consumidas. No obstante, existe la posibilidad de que la persona
pueda reducir o abandonar abruptamente su consumo por sí sola o con =
la
ayuda de un profesional de la salud en un entorno ambulatorio). Y por
último tenemos a la fase de “Dependencia”, En esta fase,=
se
desarrolla un patrón de consumo que es perjudicial, constante y
prolongado. Este patrón se manifiesta a través de una serie de
síntomas tanto psicológicos (que abarcan comportamentales,
emocionales y cognitivos) como fisiológicos. En el individuo
dependiente, el consumo real de sustancias se asocia con un aumento de dopa=
mina
en las regiones de recompensa del cerebro, lo que podría colaborar al
comportamiento de consumo de drogas para compensar la disparidad entre la
magnitud de la recompensa esperada propiciada por el condicionamiento a las
señales de drogas y la experiencia real de ello. ligados, estos efec=
tos
dan como resultado una mayor motivación para "buscar la droga&q=
uot;
(impulsada por aumentos de dopamina desencadenados por señales de dr=
oga)
y una autorregulación prefrontal descendiente deteriorada que fortal=
ece
el consumo compulsivo de narcóticos en un contexto de emocionalidad
negativa y mayor ansiedad, conciencia interoceptiva del "hambre de
drogas" Las drogas adictivas crean hábito (Volkow,
N. D., Michaelides, M., & Baler,
R., 2019).
La adicción es un comportamiento aprend=
ido;
la exposición repetida a drogas adictivas puede afectar el aprendiza=
je.
Estos síntomas señalan que la persona sigue consumiendo
sustancias a pesar de enfrentar problemas significativos en su salud biol&o=
acute;gica,
mental y social. Además, este patrón de consumo conlleva un
aumento en la cantidad necesaria de la sustancia para obtener el mismo efec=
to
deseado (tolerancia) y la experiencia de malestar cuando se intenta dejar de
consumir denominado síndrome de abstinencia (Wo=
lraich
L., 1997; Wise, R. A., & Jordan,
C. J., 2021)
De acuerdo con informes de la Oficina Nacional
Antidrogas, se observa que la elección inicial de drogas como el
alcohol, el tabaco y la marihuana ocurre antes de que los individuos alcanc=
en
los 14 años, mientras que el uso de una segunda categoría de
sustancias, que incluye la cocaína, las drogas de diseño y la
heroína, se presenta entre los 15 y 19 años. Sin embargo, dat=
os
más recientes indican una disminución en la edad de inicio de=
l consumo
de estupefacientes, situándose en aproximadamente los siete añ=
;os,
así como una aceleración en la transición de una droga=
a
otra. En el pasado, esta transición solía llevar de cuatro a
cinco años, pero en la actualidad se ha acortado a un año o
incluso menos (Aular, Y., 2011).
El consumo de drogas en la etapa adolescente e=
s un
fenómeno profundamente complejo y multifactorial en el cual influyen
factores de riesgo de diversas índoles, como los socioculturales,
interpersonales, psicológicos, de comportamiento y genético.
Además, se observan conductas de riesgo que abarcan acciones repetit=
ivas
que traspasan ciertos límites y que pueden desviar o afectar el
desarrollo psicosocial normal de la infancia y adolescencia, lo que tiene r=
epercusiones
en la salud a corto y largo plazo de los individuos (A=
ular,
Y., 2011).
METODOLOGÍA
Instrumento
utilizado
El Cuestionario de Tamizaje de Problemas en
Adolescentes, el cuestionario POSIT o (Problem Oriented Screenin=
g Instrument for Teenagers) es un instrumento de evaluación
diagnóstica, elaborado y validado por el Nation=
al
Institute on Drug Abuse (NIDA), compue=
sto por
80 preguntas en forma de interrogatorio, las preguntas del instrumento
están agrupadas en 7 categorías: 1) uso/abuso de sustancias, =
2)
salud mental, 3) relaciones familiares, 4) relaciones con amigos, 5) nivel
educativo, 6) interés laboral y 7) conduta agresiva/conducta delicti=
va,
dirigidas para detectar el porcentaje de riesgo que tienen los adolescentes=
de
caer en adicción de sustancias psicoactivas (Araujo, M., Golpe, S.,
Braña, T., Varela, J., & Rial, A., 2018; Kelly, S. M., O'Grady, K. E., Gryczynski, J.,
Mitchell, S. G., Kirk, A., & Schwartz, R. P., 2017).
Área de Estudio: El instrumento fue
aplicado en la preparatoria oficial #94 con domicilio físico: Av Escritores s/n ciudad Cuahtem=
och,
Ciconatlaun 3000, 55077, Ecatepec de Morelos, E=
stado
de México (Latimer, W. W., O'Brien, M. S=
., McDouall, J., Toussova, O=
.,
Floyd, L. J., & Vazquez, M., 2004).
Sujetos de estu=
dio
Criterios de
inclusión
<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●=
a>Los resultados =
se
presentan tomando las 7 categorías que integran la prueba POSIT: 1) uso/abuso de sustancias, 2) salud mental, 3)
relaciones familiares, 4) relaciones con amigos, 5) nivel educativo, 6)
interés laboral y 7) conduta agresiva/conducta delictiva.
<=
/a>El total de las
pruebas POSIT aplicadas fue de 222.
Uso/abuso de
sustancias
Gráfico =
1
Número de
casos positivos de la categoría Uso de sustancias

Fuente: elaboración propia.
Gráfico =
2
Porcentaje de c=
asos
positivos de la categoría Uso de sustancias

Fuente: elaboración propia.
Salud mental
Se registraron 64 casos en la categoría
“salud mental” de un total de población de 222 sujetos, =
como
principal factor de riesgo que tiene la población de estudio de caer=
en
adicción a sustancias psicoactivas (gráfico 3) lo que represe=
nta
el 78% de la población total de estudio como se muestra en el
gráfico 4.
El tamizaje cuenta con 16 reactivos que
corresponden al rubro de salud mental, en este caso encontramos que la preg=
unta
número 8 “¿Te sientes frustrado con facilidad?”
resultó ser el reactivo con más respuestas afirmativas con 60
afirmaciones, representando este un 78.6% del total de la muestra, es decir=
7
de cada 10 adolescentes suelen sentirse frustrados con mayor facilidad.
Por otro lado, la segunda pregunta con mayor
respuesta afirmativa es la pregunta número 75 que cabe resaltar que =
es
una de las preguntas de bandera roja “¿Frecuentemente sientes
deseos de llorar?” con un total de afirmaciones por parte de 58 alumn=
os
de un total de 64, representando que el 74.6% considerando aquí la
importancia de tratar las emociones en los adolescentes, puesto que esto pu=
ede
ser un incentivo al consumo de sustancias psicoactivas, como “salida
fácil” de sus problemas y emociones.
La pregunta 5 resultó ser de las 3
más altas en cuanto a datos positivos, “¿Te cansas con
frecuencia?” obteniendo que 55 adolescentes de 64 respondieron
afirmativamente, representando el 72% de la población total, tomando=
en
cuenta que se encuestaron a alumnos de bachillerato de edad promedio de 15 =
a 18
años, dato alarmante por cuestiones de salud, pues una de las promes=
as
de las drogas es la promesa de aumentar la energía.
Se llevó a cabo un análisis de c=
orrelación
de Pearson de preguntas específicas consideradas banderas rojas para
determinar las posibles causas de factores de riesgo para el consumo de
sustancias psicoactivas, como muestra en la Tabla 1.
Que nos arroja que la pregunta número 75
¿Frecuentemente sientes deseos de llorar, pregunta número 76
“¿Te da miedo estar con la gente?” y la pregunta
número 55 “¿Te sientes triste la mayor parte del
tiempo?” están estrechamente relacionadas como factor de riesg=
o a
iniciar el consumo de sustancias psicoactivas.
En este rubro es importante mencionar las
principales características encontradas en este articulo según
los resultados obtenidos: ansiedad y tristeza como factores detonantes para
iniciar el consumo de sustancias en adolescentes de bachillerato.
En el caso de la ansiedad, como primera instan=
cia
veamos el concepto de ansiedad según la OMS: “La
organización mundial de la salud (OMS) define la ansiedad como una
emoción caracterizada por sentimientos de preocupación,
nerviosismo y temor ante situaciones futuras o inciertas. Si bien la ansied=
ad
es una respuesta natural a ciertas circunstancias, puede volverse
problemática cuando es excesiva o persistente, lo que puede llevar a
trastornos de ansiedad”, las personas que experimentan esta
sensación viven estados de miedo, nerviosismo, pánico,
palpitaciones, sudoración, sentimiento de alerta, es decir el indivi=
duo
entra en estado de alerta en su mayoría acompañado de angustia
sin razón aparente, esto a mediano o largo plazo puede llevar a los
jóvenes a considerar las sustancias ilícitas como
distracción o una puerta de emergencia para “huir” de es=
ta
sensación, sin tomar en cuenta que ser dependiente de estas sustanci=
as aumenta
la sensación de ansiedad por los efectos de estas en el cuerpo y el
sistema nervioso (Contreras Olive, Y., Miranda Gómez, O, & Torres
Lio-Coo, V., 2020). Por otro lado, se ha demost=
rado
que la ansiedad generalizada y la depresión están fuertemente
ligadas a las causas más comunes para dar inicio al consumo de
sustancias psicoactivas (Crockett, Marcelo A., =
& Martmez, Vania., 2023), lo que respalda los resultado=
s de
este artículo.
En cuanto a el sentimiento de tristeza que fue=
de
los rangos más altos obtenidos en el estudio, ya es conocido que la
depresión ya no solo es considerada una enfermedad solo de adultos, =
cada
vez más se tienen casos de depresión infantil y juvenil
En cuanto a el sentimiento de tristeza que fue=
de
los rangos más altos obtenidos en el estudio, ya es conocido que la
depresión ya no solo es considerada una enfermedad solo de adultos, =
cada
vez más se tienen casos de depresión infantil y juvenil que e=
n algunos
casos se lleva de la mano con la fobia social, y mayor riesgo de dependenci=
a de
drogas (González-Forteza, Catalina, Hermosillo de la Torre, Alicia
Edith, Vacio-Muro, María de los
Ángeles, Peralta, Robert, & Wagner, Fernando A., 2015). En muchas
ocasiones los síntomas pasan desapercibidos, a diferencia de los
trastornos de hiperactividad, es por eso por lo que es aún más
alarmante e incluso predecible que el adolescente encuentre un falso consue=
lo
en estas sustancias.
Tabla 1
Correlaci&oacut=
e;n
de Pearson para la categoría Salud Mental
Fuente: elaboración propia.
Gráfico =
3
Número de
casos positivos de la categoría Salud Mental
Fuente: elaboración propia.
Gráfico =
4
Porcentaje de c=
asos
positivos de la categoría Salud Mental
Fuente: elaboración propia.
Relaciones
familiares
En este rubro se encontraron 7 casos positivos=
de
la muestra total de 222 sujetos de prueba (gráfico 5) lo que corresp=
onde
al 2% del total como se observa en el gráfico 8. La violencia y la
disfuncionalidad familiar es un problema social y de salud pública q=
ue
afecta a individuos de todas las edades y contextos, sobre todo en la etapa=
de
la adolescencia, donde los jóvenes se encuentran más vulnerab=
les
ante situaciones que los ponen en alto riesgo de caer en adicciones, así como el deficiente
cuidado de los padres, discusiones y muestras de violencia constantes de los
padres entre sí, los padres con los hijos, una pobre vinculaci&oacut=
e;n
emocional, sumando a esto el caso de que los padre se ya sean dependientes y
consuman frente a los hijos, =
como
lo es la alta disponibilidad de bebidas alcohólicas en las fiestas o
reuniones familiares, esto incrementa el potencial consumo inicial de los
adolescentes (gráfico 5) al tener al alcance de la mano las sustanci=
as.
Como se muestra en el gráfico 6.&nb=
sp;
Lo anterior se sustenta con la opinión de (González
Flores, M., Rey Yedra , L., & Zárate,=
O.,
2009). Del mismo modo el funcionamiento adecuado del entorno familiar afect=
a de
manera directa en la autoestima del adolescente, pues este ambiente es cruc=
ial
para la formación del individuo desde el inicio de su existencia, es=
te
punto también lo señala Musitu y colab=
span>.
(2007). El entorno familiar violento o disfuncional es un factor que puede
orillar al adolescente a consumir sustancias (Tena-Suc=
k,
Antonio, Castro-Martínez, Guadalupe, Marín-Navarrete, Rodrigo,
Gómez-Romero, Pedro, Fuente-Martín, Ana de la, &
Gómez-Martínez, Rodrigo., 2018) pues está bajo
estrés constante, generando sentimientos negativos de los cuales el
adolescente busque una solución rápida.
Gráfico =
5
Número de
casos positivos de la categoría Relaciones Familiares
Fuente: elaboración propia.
Gráfico =
6
Porcentaje de c=
asos
positivos de la categoría Relaciones Familiares
Fuente: elaboración propia.
Relaciones con
amigos
La importancia del círculo social es un
factor de suma importancia para el desarrollo del adolescente, pues en esta
etapa se comienza a dar más tiempo y atención a este aspecto =
por
la necesidad innata del ser humano al sentido de pertenencia, pues es
aquí donde se refuerzan las habilidades sociales, entonces muchas de=
las
decisiones sobre el comienzo del consumo de sustancias del individuo en
crecimiento suele darse precisamente por la compañía que se
frecuenta y su influencia, como se muestra en la gráfico 7. Seg&uacu=
te;n
Tena Suck, A., Castro Martínez, G.,
Marín Navarrete, R., Gómez Romero, P., de la Fuente
Martín, A., Gómez Martínez, R. (2018). Consumo de
sustancias en adolescentes: consideraciones para la práctica m&eacut=
e;dica.
Los jóvenes se ven tentados por el entorno psicosocial sumado a su p=
oco
discernimiento de las consecuencias a futuro y las motivaciones que pueden
llegarse a presentar en diversos casos, podemos observar esto reflejado en =
el
gráfico 7 donde se encontraron 19 casos positivos de la poblaci&oacu=
te;n
total, lo que corresponde al 5% (gráfico 8)
Gráfico =
7
Número de casos positivos de la categoría Relaciones =
con
amigos
Fuente: elaboración propia.
Gráfico =
8
Porcentaje de c=
asos
positivos de la categoría Relaciones con amigos
Fuente: elaboración propia.
Nivel educativo=
En cuanto al nivel educativo respecto a su
participación en el riesgo de caer en adicciones tenemos que un mal
ambiente en colegios de bachillerato, puede ser un detonante a recurrir a
sustancias psicoactivas, pues es bien conocido que son puntos fuertes de ve=
nta
de dichas sustancias, los adolescentes son las víctimas perfectas pa=
ra
llevar a cabo esta actividad como se nos muestra en el gráfico 9, en=
las
muestras obtenidas en alumnos de bachillerato en esta ocasión se
mostró un bajo porcentaje donde participa en nivel educativo
(gráfico 10) para el riesgo de adicciones, como menciona Salazar
Estrada, G. (2011) “En el grupo puede aparecer todo lo que constituye=
una
dificultad de autoaceptación o de adaptación con sus amigos, y
están permitidas mucho más actuaciones que en solitario o con=
los
adultos” entonces una vez más nos damos cuenta de cómo
influye el entorno en los adolescentes.
Gráfico =
9
Número de
casos positivos de la categoría Nivel educativo
Fuente: elaboración propia.
Gráfico =
10
Porcentaje de c=
asos
positivos de la categoría Nivel educativo
Fuente: elaboración propia.
Conducta delict=
iva
En la adolescencia no es complicado ver actitu=
des
que apunten a las conductas delictivas, esto por el desarrollo del
lóbulo inconcluso del frontal, “la ausencia de miedo al castigo
social facilita la ejecución de actos violentos” Valdés=
G,
José Luis, & Torrealba L, Fernando. (2006). Esto explica porque =
el
adolescente es más propenso a cometer actos violentos y/o delictivos=
, al
no percibir ni concebir las consecuencias a corto, mediano o largo plazo, c=
omo
factor acompañante el círculo de amistad, entorno familiar, e=
tc.
En este caso el índice nos indica que solo 5 alumnos de 222
(gráfico 11) respondieron de manera positiva a este factor, siendo e=
l 1%
del total demostrado en el gráfico 12.
Gráfico =
11
Número de
casos positivos de la categoría Conducta delictiva

Fuente: elaboración propia.
Gráfico =
12
Porcentaje de c=
asos
positivos de la categoría Conducta delictiva
Fuente: elaboración propia.
CONCLUSIÓN
Los resultados obtenidos mediante la
aplicación del test posit a estudiantes =
de
nivel bachillerato, reflejan los posibles riesgos de entrar en dependencia a
las sustancias psicotrópicas, obtenemos que el principal factor de
riesgo es la salud mental, demostrando la importancia que se debe tener al
cuidado de los y las adolescentes en cuanto a estabilidad mental.
La influencia negativa del entorno para atraer=
a
los estudiantes de bachillerato juega un papel crucial en la prevenci&oacut=
e;n
de adicciones, lo que se relaciona a la importancia del factor “salud
mental”, identificar y atender las necesidades emocionales a una edad
temprana (12 a 20 años) puede reducir el riesgo potencial de que los
adolescentes sean incitados al consumo de sustancias psicoactivas.
Para la sociedad este es un tema alarmante que=
se
debe de atender, desde casa lo que nos lleva al factor de riesgo
"relaciones de familia". El entorno en el que nos desarrollamos d=
esde
pequeños es fundamental para el futuro del individuo, el hecho de
observar que las principales figuras de autoridad del hogar son consumidores
frecuentes de alcohol y otras sustancias pueden ser un detonante inconscien=
te e
importante, esto referido a qué el consumo se normaliza, para el men=
or y
no se relaciona como un aspecto negativo, comenzando así el
hábito del consumo desde temprana edad.
La prevención y atención oportun=
a de
los factores de riesgo en los adolescentes a nivel bachillerato puede y red=
uce
el índice de consumidores potenciales, logrando que estos no sean una
"presa fácil", desde el estado de ánimo frecuente,
hasta su forma de relacionarse fuera del ambiente familiar y su círc=
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