MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DB252D.46EA2E30" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DB252D.46EA2E30 Content-Location: file:///C:/30C6B1A5/1128_Quijije.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
DOI: https://doi.org/1=
0.56712/latam.v5i5.2851
El uso problemático de sustancias versus cicatrizació=
;n
de herida emocional
Problematic
substance use versus emotional wound healing
Solange Karina Qui=
jije
Segovia
https://orcid.org/0000-0002-2880-5180
Universidad Estatal del Sur de
Manabí
Manabí – Ecuador
Grace Yadira Reyes Castro
Reyes-grace0642=
@unesum.edu.ec
https://orcid.org/0009-0009-0180-6667
Universidad Estatal del Sur de
Manabí
Manabí – Ecuador
Eduardo José Reyes Cruz
Reyes-eduardo58=
95@unesum.edu.ec
https://orcid.org/0009-0002-7328-3139
Universidad Estatal del Sur de
Manabí
Jipijapa – Ecuador
Artículo recibido: 09 de octubre=
de
2024. Aceptado para publicación: 23 de octubre de 2024.
Conflictos de Interés: Ninguno q=
ue
declarar.
Resumen
Este
artículo científico tiene como objetivo es analizar el uso
problemático de sustancias versus cicatrización de herida
emocional, se considera que es un tema complejo que abarca varias disciplin=
as,
incluyendo la psicología, la psiquiatría, y la sociolog&iacut=
e;a
este manifiesta que la conexión es crucial para desarrollar tratamie=
ntos
efectivos que aborden las necesidades complejas de las personas afectadas p=
or
ambos problemas, metodológicamente este trabajo de investigaci&oacut=
e;n
es multidimensional se involucran grandes aspectos psicológicos,
sociales y biológicos, para abordar este tema de manera eficaz, se
pueden aplicar varias metodologías de investigación como un
enfoque integral y holístico que incluye métodos cualitativos=
y
cuantitativos esto se hace posible al recopilar datos primarios, resultado =
del
proyecto comunitario denominado “Cuidado comunitario de prevenci&oacu=
te;n
y atención de conductas adictivas en adolescentes del cantón
Jipijapa, fase III” y se llega a la conclusión que el uso
problemático de sustancias y la cicatrización de heridas
emocionales son fenómenos estrechamente interrelacionados que deben =
ser
abordados de manera conjunta en las estrategias de salud mental y tratamien=
to
de adicciones. El uso de sustancias a menudo se presenta como un mecanismo =
de
afrontamiento inadecuado para gestionar el dolor emocional,
convirtiéndose en un ciclo perjudicial que impide la verdadera
recuperación y cicatrización emocional. Por lo tanto, es esen=
cial
implementar enfoques integrales, que traten las lesiones remitidas no
sólo abordando la adicción, sino que también ofreciendo
apoyo psicológico y emocional para tratar las lesiones vividas.
Palabras clave: adolescentes,
comunidad, emociones, sociales, terapias
Abstract
This scientific article aims to analyze the problematic use of
substances versus healing of emotional wounds, it is considered to be a com=
plex
topic that encompasses several disciplines, including psychology, psychiatr=
y,
and sociology, this manifests that the connection is crucial to develop
effective treatments that address the complex needs of people affected by b=
oth
problems, methodologically this research work is multidimensional, large
psychological, social and biological aspects are involved, to address this
issue effectively, several research methodologies can be applied as an appr=
oach
comprehensive and holistic that includes qualitative and quantitative metho=
ds,
this is made possible by collecting primary data, a result of the community
project called “Community care for the prevention and attention of
addictive behaviors in adolescents in the Jipijapa
canton, phase III” and the conclusion is reached that the Problematic
substance use and the healing of emotional wounds are closely interrelated
phenomena that must be addressed together in mental health and addiction
treatment strategies. Substance use is often presented as an inadequate cop=
ing
mechanism to manage emotional pain, becoming a harmful cycle that prevents =
true
emotional recovery and healing. Therefore, it is essential to implement
comprehensive approaches, that treat referred injuries not only by addressi=
ng
addiction, but also by offering psychological and emotional support to treat
experienced injuries.
Keywords: adolescents,
community, emotions, social, therapies
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de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades,
publicado en este sitio está disponibles bajo Licencia <=
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lang=3DES-EC style=3D'color:black;mso-color-alt:windowtext'>Creative Commons.
Cómo citar: Quijije Segovia, S. K., Reyes Castro, G. Y., & Re=
yes
Cruz, E. J. (2024). El uso problemático de sustancias versus
cicatrización de herida emocional. LATAM
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 5 (5), 3177 R=
11; 3190.
https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2851
INTRODUCCIÓN
El uso problemático de sustancias y la
cicatrización de heridas emocionales son temas de gran relevancia a
nivel mundial, ambos interrelacionados de maneras complejas y
multifacéticas. A continuación, se exploran estos conceptos y=
sus
interacciones del uso problemático de sustancias como se refiere al
consumo de drogas, alcohol u otras sustancias de manera que cause dañ=
;o a
la salud física, mental o social, las causas del uso problemá=
tico
de sustancias que incluyen en factores genéticos, ambientales, socia=
les
y psicológicos. Además de experiencias traumáticas,
estrés crónico, y trastornos mentales no tratados son
contribuyentes significativos (UNODC, 2020).
Según la Oficina de las Naciones Unidas
contra la Droga y el Delito (UNODC), aproximada=
mente
275 millones de personas en todo el mundo usaron drogas al menos una vez en
2020, un gran problema de opioides y estimulantes como la cocaína y =
las
metanfetaminas ha aumentado en varias regiones, exacerbado por factores com=
o el
acceso limitado a servicios de salud y el estrés socioeconómi=
co.
Estos impactos son presentados por diversas
problemáticas de sustancias conlleva a una serie de problemas de sal=
ud,
incluyendo sobredosis, enfermedades infecciosas (como VIH/SIDA y hepatitis)=
, y
trastornos mentales como depresión y ansiedad, socialmente, pueden
resultar en la pérdida de empleo, problemas familiares, y conductas
delictivas, la cicatrización de heridas emocionales se refiere al
proceso de recuperación y adaptación tras experiencias traum&=
aacute;ticas
o dolorosas. Este proceso puede incluir el manejo del duelo, la
superación de traumas y el desarrollo de resiliencia (UNODC, 2020).
Son dos temas profundamente interrelacionados =
que
afectan a individuos y comunidades en Ecuador, al igual que en muchos otros
países, como el uso problemático de sustancias tienen mucha
prevalencia como lo es el alcohol que es una de las sustancias más
consumidas. Su uso excesivo y abusivo está asociado a una variedad de
problemas de salud y sociales al igual que las drogas ilícitas que e=
ntre
ellas están la marihuana, la cocaína y las drogas
sintéticas que son las más comunes. La proximidad de Ecuador a
grandes productores de drogas en la región andina influye en su
disponibilidad mediante el abuso de medicamentos recetados y sustancias
inhalantes también es un problema emergente (To=
asa,
2021).
Según la última estadísti=
ca
del Instituto Nacional de Estadística y Censos, más de 900 000
ecuatorianos consumen alcohol, el 89,7% son hombres y el 10,3% son mujeres.=
La
mayoría lo hace a partir de la adolescencia. De los 912 000 ecuatorianos que co=
nsumen
bebidas alcohólicas, el 2,5% son jóvenes entre 12 y 18
años (INEC, 2013).
En Ecuador, tanto el inicio precoz como el
mantenimiento en el consumo de drogas lícitas e ilícitas por
parte de los adolescentes es una realidad cuyo impacto social y
económico comprende una problemática para el país, por=
lo
que buscar estrategias con el fin de hacer frente a esta situación
resulta una necesidad imperante. La dependencia del consumo de drogas en
Ecuador es la más alta en relación con otros cinco paí=
ses
de Sudamérica, entre los que se destaca Perú, Uruguay, Chile,
Bolivia y Argentina, según un estudio de la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Droga y el Delito y el Consejo Nacional de Control de
Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (El Universo, 2009).
Es importante mencionar que no existen suficie=
ntes
datos sobre el consumo de drogas a nivel general y en adolescentes en el
país, por lo cual las cifras no se encuentran actualizadas y la
información es escasa, motivo que representa una limitación p=
ara
calcular las dimensiones reales del problema y su impacto en la provincia y=
el
país. Por otro lado, el escaso recurso humano con el que cuentan las
instituciones públicas y privadas que prestan servicios de salud, so=
bre
todo para la atención de los adolescentes con esta problemáti=
ca
ahonda más su problema, en el Cantón Jipijapa, el distrito de
salud 13D03, cuenta solo con un psicólog=
o, una
trabajadora social, 1 técnico en atención primaria de salud y=
3
médicos para la atención relacionada al consumo
problemático, por lo tanto,
no se alcanza a cubrir las necesidades que tiene la población=
en
referencia a esta problemática de salud pública.
Abuso de sustan=
cias
Los estupefacientes son compuestos, de origen
natural o sintético, que afectan de diversas maneras al sistema nerv=
ioso
central e inducen modificaciones en las funciones que controlan el pensamie=
nto,
las emociones y el comportamiento. Hay normas para la vigilancia y
fiscalización del uso de estas sustancias, ya sea de manera recreati=
va,
como el alcohol o el tabaco; farmacológica, como los tranquilizantes=
o
analgésicos opiáceos, o de uso general, como los solvent=
es
industriales. Algunas sustancias como la cocaína y sus derivados,
están categorizadas como ilegales y solo se permiten con fines
médicos o de investigación.
El consumo de sustancias estupefacientes conll=
eva
riesgos de provocar efectos negativos en diferentes órganos y sistem=
as
del cuerpo. A corto plazo, puede generar intoxicación, lo que aument=
a la
probabilidad de sufrir accidentes, agresiones o involucrarse en conductas
sexuales riesgosas. El uso prolongado y repetitivo de estas sustancias pued=
en
llevar a desarrollar dependencia, trastornos crónico y recurrente
caracterizado por un deseo intenso de consumo y la incapacidad de controlar=
lo,
a pesar de sus efectos perjudiciales en&nb=
sp;
la salud, las relaciones interpersonales, el rendimiento
académico, laboral o el cumplimiento de las leyes, pone en riesgo la
afectación de los órganos y sistemas, especialmente a corto
plazo, cuando la intoxicación aumenta la posibilidad de sufrir
accidentes, agresiones o conductas sexuales de riesgo. El consumo prolongado
puede derivar en trastornos de dependencia, caracterizado por un deseo inte=
nso
de la sustancia y pérdida de control, a pesar de sus consecuencias n=
egativas
en la salud y el funcionamiento personal, familiar, académico, legal=
y
laboral (Benavides, 2022).
Trastorno por
consumo de sustancia (TCS)
El TCS se refiere al uso prolongado de alcohol,
drogas o medicamentos recetados, el cual persiste a pesar de los dañ=
os
causados, afectando la capacidad del individuo para desenvolverse diariamen=
te.
Por su parte, los TCS graves, también conocidos como adicciones, son=
una
de las principales causas de enfermedades prevenibles y muertes prematuras =
en
Estados Unidos. En el año 2020, alrededor de 6.2 millones de hispano=
s o
latinos de 12 años en adelante tuvieron un TCS en el último
año (NSDUH, 2020).
Estos trastornos generan cambios en el cerebro=
que
alteran el pensamiento y comportamiento, manifestándose en deseos
intensos de consumo y modificaciones en la personalidad, juicio, toma de
decisiones y control de impulsos. Estos cambios pueden durar más
allá de los efectos inmediatos de la sustancia, y en algunos casos, =
las
personas desarrollan tolerancia, requiriendo dosis mayores para experimentar
los mismos efectos.
En el caso de los adolescentes, el consumo de
estupefacientes evoluciona en etapas progresivas como, por ejemplo: no cons=
umo,
consumo experimental, habitual, nocivo y, finalmente, dependencia. El consu=
mo
experimental surge por influencia social y puede llevar a un uso peligroso,=
ya
que los adolescentes desconocen sus límites. Así mismo, el
consumo habitual implica un uso intermitente de estupefacientes como el alc=
ohol
y tabaco, sin aparentes consecuencias negativas, pero puede volverse
problemático debido a la falta de madurez y experiencia en esta
población.
Cuando una persona tiene un trastorno por cons=
umo
de estupefacientes, su forma de pensar y actuar puede verse alterada. Los
cambios en el cerebro provocan un deseo intenso de seguir consumiendo, junto
con modificaciones en su personalidad y comportamientos inusuales. Todo esto
impacta su capacidad para tomar decisiones, pensar, recordar y controlar sus
impulsos.
Estos efectos pueden durar más all&aacu=
te;
del momento en que el consumo termina, de allí que el periodo de
intoxicación ocurre cuando se experimenta sensaciones de placer,
euforia, calma o una percepción más intensa del entorno, que
varía según la sustancia. Con el tiempo, algunas personas
desarrollan tolerancia y requieren dosis cada vez más altas para obt=
ener
las mismas sensaciones. Además, este tipo de trastornos tambié=
;n
pueden presentarse en mujeres embarazadas, afectando su salud y la del feto=
(NSDUH, 2020)
Etapas del cons=
umo
de sustancias de abuso
Es importante destacar, que para prevenir que =
el
consumo se desarrolle en sus diferentes etapas, como el no consumo, pasando=
por
un uso experimental, luego habitual, seguido de un consumo nocivo, hasta la
dependencia. Es esencial que los profesionales de la salud comprendan esta
progresión para poder diagnosticar y tratar correctamente, ya que no
hacerlo puede llevar a subestimar o exagerar el problema de consumo en los
adolescentes.
El consumo experimental es la primera fase, do=
nde
el adolescente prueba sustancias influenciado por la convivencia o la
presión de sus amigos. En este punto. Las drogas o el alcohol pueden
provocar sensaciones de euforia o cambios leves en el estado de ánim=
o.
Sin embargo, esta etapa es riesgosa porque los adolescentes carecen de
experiencia para conocer sus propios límites y, motivados por el
entorno, podrían consumir cantidades peligrosas sin ser conscientes =
de
los riesgos.
Por su parte, el consumo habitual, aunque no parezca problemático, implica el uso intermitente de alcohol o tabac= o sin aparentes consecuencias negativas. En los adultos, esto se denomina consumo social, pero este término es engañoso en adolescentes, debido= a que ellos no deberían consumir ninguna sustancia. Además, el patrón de consumo en esta etapa suele ser episódico, excesivo= y de forma esporádica, lo que puede convertirse en un problema grave.<= o:p>
El consumo nocivo se presenta cuando el uso de
estupefacientes empieza a generar consecuencias negativas, más
aún cuando la persona no quiere aceptar que estos cambios está=
;n
relacionados con el consumo. Entre los problemas que pueden surgir se
encuentran el bajo rendimiento académico, problemas legales, conflic=
tos
familiares o con amigos, accidentes automovilísticos, lesiones y
agresiones físicas o sexuales. Durante esta fase, el adolescente
experimenta euforia junto con síntomas de ansiedad o alteraciones del
estado de ánimo. Además, tiende a aumentar la cantidad,
frecuencia y la variedad de sustancias que utilizan. Sin embargo, en esta e=
tapa
aún es posible que la persona reduzca o deje de consumir por su prop=
ia
cuenta o con ayuda ambulatoria brindada por un profesional.
Por otro lado, la dependencia es una fase
más avanzada y se caracteriza por un consumo continuo y desadaptativo
que persiste a pesar de causar serios problemas físicos, emocionales,
sociales y legales. Aquí, se presentan síntomas
psicológicos y fisiológicos que reflejan una necesidad intens=
a de
consumir estupefacientes, junto con un incremento de la tolerancia y la
aparición de malestar o síntomas de abstinencia si intenta
dejarla. Esto hace que la persona siga consumiendo, a&=
uacute;n
cuando sea consciente de los daños que le está ocasionando
(Castro, 2020).
Jóvenes
(adolescentes), consumos y pandemia
Al hablar de consumo de estupefacientes y, como
efecto casi automático, se puede decidir que por homologación=
es
hablar de las personas jóvenes o adolescentes. Múltiples
representaciones, estereotipos y prejuicios refuerzan la continua juvenilización y masculinización de los
consumidores. Sin embargo, el consumo se construye por relaciones, es decir,
“las drogas” no están fuera a la relación
sustancias-individuos-contextos ya que puede haber múltiples maneras=
de
relacionarse. Así, pueden dañar, si fueran una relación
problemática al generar daño a la salud física y
psicológica, a nuestras redes vinculares, a nuestras actividades en
general. Hasta a nuestros sentidos de vida. El consumo de estupefacientes
adquiere significados de acuerdo con los grupos sociales de pertenencia, las
generaciones, cómo se posicionan en relación con el gé=
nero
y la clase, y cuál es la construcción de sentido en
relación con el tiempo y el espacio que desarrollan.
Si bien la población usuaria son mujeres
y/o sexualidades disidentes, los costos sociales y familiares son aún
mayores. En el caso de las mujeres, por ejemplo, al consumir sustancias, se
alejar de la mujer-madre, conservadora, protectora y sumisa, según l=
os
mandatos patriarcales. En consecuencia, seguramente reciben doble
crítica diferencial: por un lado, desviarse y vulnerar las expectati=
vas
de género, y por otro, el uso de drogas, lo que no ayuda en el acces=
o y
la calidad de la atención por consumo. (Scielo, 2022).
Postura de la s=
alud
pública tradicional
Las diferentes formas en que se pueda presenta=
r el
consumo de drogas no son situaciones negativas, criminales, fenómenos
familiares y sociolaborales, trastornos mentales, infecciones y envenenamie=
nto,
y muerte, pueden ser experimentales, ocasionales, habituales o compulsivas.=
El
primer comportamiento de uso es el experimental, este se caracteriza por ser
casual, efímero o de cantidades mínimas; la droga es probada =
una
o pocas veces, pero no vuelve a hacerlo; el segundo es ocasional que desde =
una
perspectiva material tiene la misma insignificancia del anterior, pero se
caracteriza por ser intermitente y con ciertas cantidades; el primero se
integra al grupo para otros es la mejora del rendimiento deportivo o
académico y mejora sexual.
Consumo habitual: se da a diario para aliviar =
el
malestar psicoorgánico que el individuo presenta tras su utilizaci&o=
acute;n,
o para mantener su funcionamiento normal. En este tipo de consumo, el
consumidor habitual dedica muchas horas del día para pensar y conseg=
uir
la droga.
Consumo compulsivo: es a su vez muy intenso y
múltiples veces al día. Este tipo de consumo da lugar al
trastorno del comportamiento y al resto de las graves consecuencias afectiv=
as,
laborales, académicas, familiares y sociales. La dependencia a drogas
puede ser física o psicológica. La física tiene dos
características: la tolerancia, disminución gradual de los
efectos de la droga, tras recibir dosis repetidas. Lo que lleva a increment=
ar
la dosis para sentir los efectos, el síndrome de abstinencia, signos=
y síntomas
agudos que surgen al cesar el consumo.
La dependencia psicológica se encuentra
caracterizada por y se inclina hacia el deseo intenso y la ansiedad de cons=
umo,
al igual que el efecto reforzador positivo “vivencias placenteras, de
evasión o de aprobación por parte de los iguales” o el
refuerzo negativo “uso de drogas para evitar los efectos tras la
suspensión del consumo. En la realidad se da el hecho de que se puede
manifestar una dependencia física o psicológica a una sustanc=
ia
sin que exista dependencia a la misma sin diagnóstico clínico=
o
trastorno por uso de sustancias ; previo a recibir tal denominador se debe
realizar una evaluación médica con un experto el cual detecta=
ra
un patrón problemático respecto al consumo de la sustancia que
debe de producir discapacidad clínicamente significativa durante un
periodo de 12 meses o más a partir de los criterios desarrollados en=
la
quinta versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de
Trastornos Mentales. (Tirado, 2021).
Las heridas
emocionales
Las heridas emocionales son experiencias dolor=
osas
que dejaron un impacto en nuestra mente y pueden tener un impacto significa=
tivo
en nuestra calidad de vida. Estas heridas pueden ser el resultado de trauma=
s,
relaciones perjudiciales, pérdidas significativas o eventos estresan=
tes
que hemos experimentado en el pasado. Este artículo analizará=
la
importancia de sanar las heridas emocionales para liberarnos del pasado y v=
ivir
una vida plena y satisfactoria.
Reconocer las
lesiones emocionales: Reconocer que las heridas emocionales existen es el primer paso pa=
ra
sanarlas. Esto implica ser conscientes de las experiencias dolorosas que he=
mos
tenido y comprender cómo estas experiencias han tenido un impacto en
nuestra vida actual. Examinar nuestros sentimientos, recuerdos y patrones de
pensamiento puede ser útil para identificar las heridas emocionales =
que
necesitan ser sanadas.
Comprender el
impacto de las heridas emocionales: las heridas emocionales no resultan pu=
eden
tener un impacto significativo en nuestra vida diaria. Pueden afectar nuest=
ra
autoestima, nuestras relaciones, nuestra confianza en los demás y
nuestra capacidad de sentir emociones positivas. Nos impulsa a buscar la
curación necesaria al comprender cómo estas heridas nos han e=
stado
limitando.
Aceptar y proce=
sar
las emociones: permitirnos sentir y procesar las emociones relacionadas con esas
experiencias pasadas es crucial para sanar las heridas emocionales. Las
personas con frecuencia intentan evitar o evitar emociones dolorosas, pero =
esto
solo prolonga el sufrimiento. Podemos comenzar a trabajar en la
liberación y sanación de nuestras emociones aceptando y
permitiendo que fluyan.
Solicitar apoyo
profesional: sanar heridas emocionales puede ser un proceso difícil que
puede requerir ayuda externa. Es importante buscar la ayuda de un profesion=
al
de la salud mental, como un psicólogo o un terapeuta. Estos
profesionales tienen las herramientas y el conocimiento necesarios para lid=
erar
el proceso de curación, creando un entorno seguro para explorar las
heridas emocionales y creando métodos para superarlas.
Práctica=
s de
autocuidado: El autocuidado es un componente esencial del proceso de
sanación emocional. Cuidarnos nos ayuda a fortalecer nuestra resilie=
ncia
y a manejar mejor el estrés. El ejercicio regular, una dieta saludab=
le,
un descanso adecuado, actividades de relajación como la
meditación o el yoga y la búsqueda de actividades pueden ser
algunas formas de autocuidado.
Perdonar y
liberarse del resentimiento: el perdón es un paso esencial en el proceso de sanaci&oacut=
e;n
emocional. Perdonar no significa justificar o o=
lvidar
el daño, sino liberarnos del resentimiento y el peso emocional que
llevamos con nosotros. Perdonar nos ayuda a liberarnos de la carga emocional
negativa y abre espacio para el crecimiento personal y la construcció=
;n
de relaciones saludables.
Vivir en el
presente:
A medida que avanzamos en el proceso de sanación, es importante reco=
rdar
que vivir en el presente es fundamental para sanar las heridas emocionales.=
Las
heridas pasadas con frecuencia nos mantienen atrapados en un ciclo de dolor=
y
humillación que nos impide disfrutar plenamente del presente. Podemos
liberarnos del pasado y encontrar paz y armonía practicando la
atención plena y la conciencia del momento presente. (Solis, 2022).
Estado de la
cuestión: el lenguaje artístico como herramienta del bienestar
Históricamente, se ha interpretado el a=
rte
como un conjunto de destrezas que, al ser mejoradas, llevan al reconocimien=
to.
A pesar de que esta perspectiva tradicional continúa siendo relevant=
e,
es relevante tener en cuenta otros aspectos del arte. Si abandona la habili=
dad
técnica y permite la expresión artística, cualquier
manifestación artística, se incorpora a los procesos de
curación. Por lo tanto, a pesar de que el arte y la salud parezcan
campos distintos, ambos buscan un objetivo común: el bienestar y la
calidad de vida.
El arte posee la capacidad de vincular el mundo
interno con el exterior, facilitando la expresión de las emociones de
forma más libre. Mediante el proceso de creación, el arte se
transforma en un tipo de capa permeable que acoge y modifica cada vivencia,
favoreciendo su manifestación simbólica. Esta habilidad para
simbolizar asiste a las personas en la identificación de sus heridas,
localizando el dolor en su cuerpo. Esto se debe a que, sin un sitio concret=
o,
el dolor se mantiene abstracto; se necesitan puntos concretos como
"aquí" y "allí" para moldear el proceso de
luto.
Por otro lado, el arte también favorece=
la
manifestación de emociones, dado que, a través de la creaci&o=
acute;n,
la persona consigue expresar emociones que provocan incomodidad. Por lo tan=
to,
el arte funciona como un instrumento efectivo para que el individuo se
incorpore a su mundo interno y lo exprese. Igualmente, cuando la experiencia
artística se transmite, posibilita que los individuos adquieran una
mayor percepción de su estado emocional, promoviendo el autoconocimi=
ento
y fomentando conductas más proactivas.
Respecto a la dimensión colectiva que el
arte puede crear al ser realizado en grupo, Martínez señala q=
ue
los procesos de inteligencia colectiva más eficaces son aquellos que
permiten lo imprevisto, pues promueven la creatividad al proporcionar a cada
individuo la posibilidad de tomar la iniciativa. Además, es crucial
subrayar que el carácter dinámico de los procesos
artísticos impulsa la habilidad de adaptación, lo que favorec=
e el
desarrollo de comportamientos resilientes. Por lo tanto, la OMS sugiere a l=
os
gobiernos y organismos internacionales realizar iniciativas artístic=
as
en contextos sociales y de salud (Martínez, 2022).
Factores de rie=
sgo
para desarrollar TEPT
Al tratarse de un paciente con TEPT, una de las primeras interrogantes que se plantea es ¿qué elementos pudieron haber influido en su evolución? Esto podría ser resultado de la presencia de factores de riesgo que favorecen el trasto= rno o de la ausencia de recursos de resiliencia que le faciliten ajustarse a la experiencia traumática. Estos elementos cambian dependiendo del suce= so traumático y las particularidades del individuo que lo experimenta.<= o:p>
La posibilidad de sufrir =
TEPT
varía dependiendo de la naturaleza del evento. Kessler analizó
los sucesos traumáticos más habituales en la población=
y
descubrió que el trastorno se intensifica gradualmente, desde la
exposición a catástrofes, accidentes y ataques, hasta maltrat=
os y
conflictos, llegando a su pico en situaciones de violación, donde
impacta a más del 50% de las víctimas. Además, la
prevalencia del TEPT cambia dependiendo del
género: en las mujeres, los sucesos más frecuentes son
accidentes, agresiones, maltrato y violación; en cambio, en los hopmbres, predominan los accidentes y los asaltos.
Se ha asociado la intensidad del estresor con =
una
mayor gravedad de los síntomas, aunque esto no siempre se vincula co=
n un
tipo particular de estresor. Por lo general, los sucesos traumáticos=
son
más intensos cuando conllevan violencia entre personas o son causados
deliberadamente por alguien más. En cambio, su gravedad suele ser
inferior en situaciones de accidentes o catástrofes naturales.
Además, el tiempo de uso del estresor es otro elemento significativo=
. La
mayoría de los sucesos traumáticos suelen ser cortos, excepto=
en
circunstancias como el encarcelamiento, la presencia en campos de
concentración, el maltrato prolongado o las amenazas constantes de a=
taques
terroristas, que se distinguen por ser extensos y, en numerosas ocasiones s=
on
únicos (Regalado, 2021).
Factores
involucrados en el uso y abuso de drogas
Hay varios factores, tanto de protección
como de riesgo, que pueden predisponer a un individuo al uso de drogas, y e=
ste
asunto continúa provocando discusiones. Se comprende que conforme se
incrementan los factores de riesgo, la posibilidad de consumir dichas
sustancias también se eleva.
Dada la diversidad de factores implicados, res=
ulta
complicado asistir a una persona a resistir el uso de drogas. Esto ocurre
porque involucran elementos subjetivos, tales como la percepción de =
las
reglas sociales vinculadas a su uso, y elementos complicados de controlar, =
como
la presión grupal, las convicciones acerca de las repercusiones del
consumo a nivel personal o su impacto en la familia y la comunidad.
En determinadas circunstancias, un factor de
protección puede convertirse en un factor de riesgo, o
al contrario, dependiendo en gran parte del individuo y el entorno en el qu=
e se
halle.
Por esta razón, ciertos elementos de
protección a escala social cobran más importancia en esta
batalla, como las interacciones con amigos, parientes y el impacto de los
medios de comunicación.
Para los jóvenes, pueden verse tentados=
a
llevar a cabo comportamientos asociados al consumo de drogas solo por el an=
helo
de experimentar, motivados por una mezcla de elementos internos y externos.
Para estos individuos, el uso de sustancias podría interpretarse com=
o un
medio para buscar su identidad, evidenciar autonomía e independencia=
o
conseguir ser reconocidos por su grupo de compañeros.
Frecuentemente, suelen infravalorar los
potenciales impactos del consumo y llegan a ser vistos como inquebrantables=
o
invencibles, lo que se relaciona con las particularidades de esta fase de
desarrollo, caracterizada por varios cambios físicos,
psicológicos y sociales. Dentro de los individuos que consumen droga=
s,
solo una minoría se convertirá en consumidores regulares; inc=
luso
en este proceso de transición, pueden modificar su uso a otras
sustancias, ya sean legales o no legales. Finalmente, un grupo aún
más pequeño desarrollará una adicción a las dro=
gas,
lo que se atribuye principalmente a factores psicológicos y a las
repercusiones que las sustancias producen en el cuerpo (Delgado, 2023).
METODOLOGÍA
En este trabajo de investigación
multidimensional se involucran grandes aspectos psicológicos, social=
es y
biológicos. Para abordar este tema de manera eficaz, se pueden aplic=
ar
varias metodologías de investigación. A continuación, =
se
presenta un enfoque metodológico integral que incluye métodos
cualitativos y cuantitativos
Revisión
Bibliográfica
Mediante la aplicación de un marco
teórico y contexto para la investigación, se puede realizar u=
na
revisión exhaustiva de la literatura existente sobre el uso
problemático de sustancias y la cicatrización emocional.
Identificar teorías, estudios previos, y brechas en la
investigación.
Enfoque de la
investigación
Estudio Mixto
Se aplica una investigación mixta para
combinar los enfoques cuantitativos y cualitativos y así obtener una
comprensión más completa del fenómeno, aplicando un
diseño convergente como es recolectar datos simultáneamente,
luego integrarlos durante la interpretación de los resultados.
Mediante el diseño
exploratorio secuencial se logrará realizar primero un estudio
cualitativo explorando el fenómeno en profundidad, seguido de un est=
udio
cuantitativo para generalizar los hallazgos a una población má=
;s
amplia y así lograr contrastar los resultados de ambos enfoques con =
una
perspectiva más completa.
Explicativa
El presente estudio se desarrolló
utilizando datos recopilados de fuentes oficiales que abordan el impacto de=
la
cicatrización de heridas y su influencia en el consumo
problemático de sustancias en adolescentes, con el objetivo de reali=
zar
un análisis más detallado de la información.
Exploratoria
El estudio determinó con mayor exactitu=
d la
cantidad de uso de drogas en relación con el proceso de sanaci&oacut=
e;n
de heridas emocionales.
RESULTADOS
A continuación, se organiza la
información del presente estudio, la cual se analizó de la
siguiente manera.
¿Considera usted en las consecuencias q=
ue
pueden tener sus sentimientos por el uso problemático de
sustancias?
Tabla 1
Consecuencias <=
/span>
|
Alternativa
/ Enfermedades detectadas |
Frecuencia |
% |
|
No es nada cierto |
13 |
17,6% |
|
Es poco cierto |
37 |
5,0% |
|
Es cierto |
21 |
28,4% |
|
Extremadamente cierto |
3 |
4,1% |
|
Total |
74 |
100% |
Fuente: elaboración propia.
Gráfico =
1
Cuando tomo
decisiones, pienso en las consecuencias que pueden tener mis sentimientos
Fuente: elaboración propia.
Si tomamos como referencia las variables no es
nada cierto y es poco cierto, entonces podemos sobreentender que los
adolescentes necesitan de manera urgente una intervención efectiva q=
ue
tenga como connotación restablecer su salud mental y esto se
lograría con la atención profesional del psicólogo,
médico, orientación vocacional, enfermería, en definit=
iva,
de todo un equipo interdisciplinar que atienda a esta población
¿Cuáles de las siguientes
enfermedades considera que son más frecuentes por el uso problem&aac=
ute;tico
de sustancias?
Tabla 2
Enfermedades
más frecuentes detectadas
|
Alternativa
/ Enfermedades detectadas |
Frecuencia |
% |
|
Aparentemente sano |
3981 |
99,0% |
|
Perdida de audición |
1 |
0,0% |
|
Asma |
13 |
0,3% |
|
Osteoporosis |
6 |
0,2% |
|
Discapacidad |
10 |
0,3% |
|
Diabetes e hipertensión |
7 |
0,2% |
|
Total |
3891 |
100% |
Fuente: elaboración propia.
Gráfico =
2
Problemas por l=
as
sustancias
Fuente: elaboración propia.
Se identificó que una de las enfermedad=
es
con mayor relevancia es el asma y la discapacidad, datos que consideran
irreales debido a que la población no quiso colaborar en brindar
información suficiente y veraz para poder conocer de manera conscien=
te
las diferentes problemáticas de la comunidad.
¿Considera usted que el uso
problemático de sustancias se puede relacionar con los diferentes
desafíos de la vida diaria y el estado emocional de los adolescentes=
?
Tabla 3
|
Alternativa |
Frecuencia |
% |
|
No es nada cierto |
9 |
12,5% |
|
Es poco cierto |
36 |
50% |
|
Cierto |
24 |
33,3% |
|
Extremadamente cierto |
5 |
4,2% |
|
Total |
74 |
100% |
Problemas de sustancias
Fuente: elaboración propia.
Gráfico =
4
Desafíos de la vida diaria
Fuente: elaboración propia.
Con esta pregunta se acentúa una vez
más que los adolescentes no saben cómo resolver sus problemas=
de
manera positiva, por lo que es necesaria que continúe la
intervención en estos grupos vulnerables, que requieren de una
atención priorizada para lograr que busquen ayuda y por ende recuper=
en
su salud, esto conlleva a una incapacidad de los adolescentes para resolver
problemas de manera positiva resalta la necesidad urgente de intervenciones
continuas y especializadas, considerando que el 50% manifestaron en el trab=
ajo
de investigación que es poco cierto.
CONCLUSIONES
En conclusión, el uso problemáti=
co
de sustancias y la cicatrización de heridas emocionales son
fenómenos estrechamente interrelacionados que deben ser abordados de
manera conjunta en las estrategias de salud mental y tratamiento de adiccio=
nes.
El uso de sustancias a menudo se presenta como un mecanismo de afrontamiento
inadecuado para gestionar el dolor emocional, convirtiéndose en un c=
iclo
perjudicial que impide la verdadera recuperación y cicatrizaci&oacut=
e;n
emocional. Por lo tanto, es esencial implementar enfoques integrales que no
solo aborden la adicción, sino que también proporcionan apoyo
psicológico y emocional para tratar las heridas subyacentes. La
integración de terapias que promuevan la resiliencia emocional,
habilidades de afrontamiento saludables y la creación de redes de ap=
oyo
sólido puede ser fundamental para romper el ciclo de dependencia y
facilitar una recuperación holística y sostenible.
El uso problemático de sustancias
frecuentemente actúa como un escape temporal para el dolor emocional,
pero en realidad agrava las heridas subyacentes, creando un ciclo vicioso de
dependencia y sufrimiento. Para abordar eficazmente este problema, es cruci=
al
que los tratamientos para la adicción incluyan componentes de salud
mental que se enfoquen en la identificación y sanación de tra=
umas
emocionales. La combinación de terapias para la adicción con
intervenciones psicoterapéuticas puede promover una recuperaci&oacut=
e;n
más completa y duradera.
La cicatrización de heridas emocionales=
es
fundamental para prevenir el uso problemático de sustancias, ya que
muchas personas recurren a estas como una forma de automedicación pa=
ra
su dolor interno. Los programas de prevención y tratamiento deben
centrarse en fortalecer la resiliencia emocional y proporcionar herramienta=
s de
afrontamiento saludables desde una edad temprana. Esto no solo ayudar&aacut=
e; a
reducir la incidencia de adicciones, sino que también promover&aacut=
e;
un bienestar emocional y mental más robusto, facilitando una vida
más equilibrada y satisfactoria.
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