MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DBF569.443E33E0" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DBF569.443E33E0 Content-Location: file:///C:/EECAA39F/0804_GonzalezPerez_.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"

DOI: https://doi.org/1=
0.56712/latam.v6i3.4174
Mujeres en contra de la violencia: un análisis sobre el
movimiento estudiantil de la Universidad Autónoma del Estado de
México, UAP Chimalhuacán
Women against
violence: an analysis of the student movement at the Autonomous University =
of
the State of Mexico (UAP C=
himalhuacán)
Cristina
González Pérez
cgonzalezp@uaemex.mx
ttps://orcid.org/0000-0003-1967-987X
Universidad
Autónoma del Estado de México (UAEM&Eacu=
te;X),
Unidad Académica Profesional de Chimalhuacán. Tecnológ=
ico
de Estudios Superiores
Chimalhuac&aacu=
te;n
– México
Karen Guadalupe
Hernández Correa
https://orcid.org/0000-0001-6486-9360
Universidad
Chapingo Autónoma
México
José Ped=
ro Vizuet López
jpvizuetl@uaemex.mx
https://orcid.org/0000-0002-3064-227X
Universidad
Autónoma del Estado de México, Unidad Académica
Profesional de Chimalhuacán
Chimalhuac&aacu=
te;n
– México
Orsohe=
span> Ramírez
Abarca
orsohe@yahoo.com
https://orcid.org/0000-0002-9320-6360
Universidad
Autónoma del Estado de México, Centro Universitario Texcoco
México
Artículo
recibido: 28 de mayo de 2024. Aceptado para publicación: 15 de julio=
de 2025.
Conflictos de
Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
En México la violencia de género es ejercida de forma
sistémica y sistemática, se encuentra incrustada en la cultura
heteropatriarcal que se reproduce cotidianamente, extendiéndose a
prácticamente toda organización. Las Instituciones de
Educación Superior (IES) no son la excepción, aun cuando les
corresponde fomentar ambientes equitativos e igualitarios para el libre
desarrollo de su comunidad. Recientemente las IES han comenzado a reconocer=
la
violencia, situación que ha generado movilizaciones por parte de la
comunidad universitaria. Ejemplo de esto es lo acontecido en la Universidad
Autónoma del Estado de México (UAEM&Eacu=
te;X),
específicamente en la Unidad Académica Profesional
Chimalhuacán, en el periodo 2014-2023. Este análisis permite
vislumbrar la violencia experimentada por las alumnas en dicho campus. El
enfoque empleado fue el cualitativo, esto en aras de visibilizar la voz de =
los
sujetos participantes, para ello se recolectaron datos a través de la
investigación acción participativa, la entrevista semiestruct=
urada
y el análisis documental. A partir de ello se exponen hallazgos sobr=
e la
imbricación violencia-mujeres-movilización que resulta en luc=
ha,
resistencia y transformación para atender, sancionar y visibilizar la
situación reinante. El movimiento estudiantil en la UAP
es un caso de movilización sostenida, esto porque se ha mantenido en=
el
tiempo logrando la consolidación de una Comisión o Asamblea c=
on
representantes de todas las licenciaturas para dar cuenta de las omisiones y
negligencias por parte de las autoridades frente a la violencia en contra de
las mujeres.
Palabras clave: mujeres,
violencia, movimiento estudiantil, UAEMÉX
Abstract
Gender-based violence in Mexico is both systemic and systematic, dee=
ply
embedded within a heteropatriarchal culture that is reproduced on a daily b=
asis
and permeates nearly all institutions. Institutions of Higher Education (IHEs) are no exception, despite their mandate to prom=
ote
equitable and inclusive environments conducive to the holistic development =
of
their academic communities. In recent years, many IHEs=
have begun to acknowledge the prevalence of such violence, prompting organi=
zed
responses from university community. This study focuses on the case of the
Universidad Autónoma del Estado de
México (UAEMÉX), particularly the
Unidad Académica Pr=
ofesional
Chimalhuacán (UAP=
span>),
during the period from 2014 to 2023. Employing a qualitative methodology, t=
he
research amplifies the voices of participants through participatory action
research, semi-structured interviews, and documentary analysis. The findings
underscore the entanglement of violence, gender, and mobilization—lea=
ding
to resistance, advocacy, and institutional transformation aimed at addressi=
ng,
sanctioning, and making the prevailing situation visible. The student movem=
ent
at UAP exemplifies a sustained mobilization eff=
ort,
resulting in the creation of a student-led commission with representatives =
from
all academic programs, this body serves to document institutional negligence
and demand accountability from university authorities regarding violence
against women.
Keywords: women,
gender-based violence, student movement, UAEMÉX=
=
T=
odo
el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades, publicado en este sitio está disponibles bajo
Licencia Creative Commons.=
<=
/span><=
o:p>
Cómo citar: González Pérez, C.,
Hernández Correa, K. G., Vizuet Ló=
;pez,
J. P., & Ramírez Abarca, O. (2025). Mujeres en contra de la
violencia: un análisis sobre el movimiento estudiantil de la Univers=
idad
Autónoma del Estado de México, UAP
Chimalhuacán. LATAM Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (3), 3013 – 3031.
https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4174
=
=
INTRODUCCIÓN
Reflexionar sobre el movimiento estudiantil de=
la
Unidad Académica Profesional Chimalhuacán (UAP
Chimalhuacán) de la Universidad Autónoma del Estado de
México (UAEMÉX) en contra de la
violencia que viven las mujeres lleva a pensar, junto con Touraine (2000), =
en
que “cuanto mayor era la infelicidad de los dominados, más
necesaria era la violencia revolucionaria para hacer triunfar la realidad d=
el
pueblo.” (p. 101). Este planeamiento rebelde ha ayudado a redefinir el
mundo. En este caso, y de manera puntual desde un análisis de corte
feminista, se coloca en el centro a las mujeres en un contexto donde son
concebidas como alumnas o clientas de servicios educativos a nivel superior.
Dicho escenario invita a analizar cómo la movilización estudi=
antil
se expresa desde una lucha en contra de la violencia hacia las mujeres,
irrumpiendo en el escenario público desde sus propias voces y abatie=
ndo
las reacciones de un discurso institucional.
En función de lo anterior, las
disquisiciones que se presentan a continuación entretejen la
emancipación desde la organización del movimiento estudiantil,
que se manifestó en contra de la violencia y el despliegue de argume=
ntos
por parte de las autoridades universitarias a través de los cuales
desacreditaron y negaron la realidad de las mujeres que sufrieron hostigami=
ento
y acoso en dicho espacio universitario. Las dos categorías de
análisis desde las cuales se parte para la pesquisa son violencia co=
ntra
las mujeres y movimientos estudiantiles. Para su abordaje se recurrió=
; a
fuentes provenientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
(1993), la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2020), la Ley Gen=
eral
de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV)
(2007), a teóricos como Wallerstein (1998), Arato y Cohen (2001),
Touraine (1978), Arriaga (2001), González (2012), entre otros.
El artículo se encuentra dividido en ci=
nco
apartados. En el primero de ellos, que es la metodología, se present=
a el
enfoque cualitativo para el estudio del fenómeno, así como las
técnicas e instrumentos para el análisis. En el segundo, se
discute la concepción sobre movimientos sociales como marco para el
análisis de la acción estudiantil. El tercero, por su parte,
ayuda a plantear algunos conceptos sobre la violencia contra las mujeres pa=
ra
entender sus dimensiones. En el cuarto, se presenta el estudio de la
movilización contra la violencia en la UAP
Chimalhuacán. Finalmente, la última parte está constit=
uida
por las conclusiones.
METODOLOGÍA
El enfoque empleado para el análisis fue
cualitativo, mismo que se caracteriza por permitir la interpretación=
y
comprensión de los sujetos desde sus contextos, perspectivas, voces y
experiencias. Para el caso particular, se alude al alumnado de la UAEMÉX, específicamente a los integrant=
es de
las siete licenciaturas de la UAP Chimalhuac&aa=
cute;n
que participaron en la movilización y cierre de las instalaciones en=
el
mes de noviembre y diciembre de 2024, así como a los líderes =
de
los paros del 2014 y 2022. Las técnicas de investigación util=
izadas
para la recolección de datos fueron la investigación
acción participativa y la entrevista semiestructurada, estos
instrumentos contribuyeron a la flexibilización y colaboración
entre investigadores y sujetos de investigación. Se empleó,
además, el análisis documental a partir de notas
periodísticas y se recurrió a categorías de
análisis tales como violencia contra las mujeres y movimientos
estudiantiles.
El lugar de estudio es la UAEMÉX,
propiamente la UAP Chimalhuacán, ubicada=
en
los límites del Municipio de Chimalhuacán y el Municipio de
Nezahualcóyotl, en el Estado de México. El contexto de
localización, así como la realidad socioeconómica y
ambiental que rodea a la institución, es compleja. Al encontrarse a =
un
costado de uno de los tiraderos de basura más grandes del Estado de
México, conocido como el “Bordo de Xochiaca”, una de las
problemáticas que aqueja a los estudiantes es la relacionada con la
cuestión ambiental. Dado que en el basurero tiene lugar la quema de
residuos sólidos, el humo, junto con los olores y partículas =
que
se desprenden de ese proceso, afectan e invaden las áreas comprendid=
as
por la universidad, impidiendo el sano esparcimiento de la comunidad
universitaria. Este escenario ha causado diversas afectaciones al estudiant=
ado,
la más señalada por los propios alumnos tiene que ver con
enfermedades gastrointestinales a causa de las partículas que se
depositan en los alimentos.
Otra situación que se presenta alrededo=
r de
la UAP Chimalhuacán, y que afecta a la
comunidad universitaria, es la delincuencia. Aunado a ello, pueden
señalarse las manifestaciones de violencia que impactan en el
desempeño de los miembros de la universidad, las cuales pueden ir de=
sde
el acoso y hostigamiento, hasta la violencia psicológica y
física. Este escenario contribuye a que el estudiantado posea temor =
de
salir de las instalaciones del campus. Cabe apuntar que Chimalhuacán=
es
uno de los municipios del Estado de México que cuenta con doble aler=
ta
de género, lo que complejiza aún más la dinámic=
a de
vida de las mujeres estudiantes en el contexto de análisis.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Movimientos
sociales: un marco para el análisis de la acción estudiantil =
La conceptualización de los movimientos
sociales ha sido abordada desde diferentes aristas. Algunos autores los def=
inen
como la irrupción de las masas en la escena política y ven el
comportamiento colectivo como una multitud manifiesta de irracionalidad (Bo=
bbio
et al., 2002, p. 1015). Para Wallerstein (1998) los movimientos sociales pa=
rten
de una inconformidad, lo que hace necesaria e indispensable la
reivindicación de sus peticiones. Según él, “don=
de
se da un conflicto profundo, los ojos de los oprimidos disfrutan de mayor
agudeza en la percepción de la realidad presente. Ya que, por propio
interés, más les vale percibir correctamente para poder
así denunciar las hipocresías de sus gobernantes” (p. 9=
).
Por su parte, Arato y Cohen (2001) aluden al hecho de que las personas que
intervienen en los movimientos sociales no quieren luchar contra el Estado,=
ni
mucho menos en oposición a sus instituciones, sino que buscan la
interacción con él y su toma decisional, así como con =
los
cursos de acción que emprende y, de ser posible, incidir en ellos pa=
ra
obtener beneficios y reivindicar sus demandas:
Los movimientos sociales no van dirigidos cont=
ra
el Estado; implican confrontaciones entre adversarios sociales, civiles, de=
ntro
y acerca de las instituciones de la sociedad. Entonces, se ve a la sociedad
civil en términos de la acción, como el dominio de las luchas=
, de
los espacios públicos y de los procesos políticos. (Arato et =
al.,
2001, p. 577)
Por su parte, el francés Touraine (1978=
),
señala que los movimientos sociales expresan el sentido que un grupo=
o
sociedad le da a su experiencia histórica a partir de tres elementos
“un principio de defensa, referido a los intereses particulares de un
grupo; un principio de oposición [o adversario]; un principio de
totalidad, cierta concepción del interés general sin la cual =
un
conflicto sería puramente privado” (p. 169). Touraine alude con
ello a que la acción social a través de los movimientos socia=
les
y el papel activo del individuo generan cambios y modifican el sistema
incorporando normas, valores y símbolos propios que afectan las
condiciones o modos de vida de un importante conjunto de la població=
n.
Esto pone en evidencia que los movimientos sociales han sido, y siguen sien=
do,
un motor clave para la lucha por la justicia social, la democracia y los
derechos humanos. Además, han permitido a los sujetos ser actores
políticos cruciales en la historia, contribuyendo a la creació=
;n
de una conciencia crítica frente a las estructuras de poder
establecidas. Por ello, los movimientos sociales son fundamentales para
entender la historia de las sociedades, ya que mucha de su esencia atravies=
a la
identidad política, social y cultural de quienes las integran.
Históricamente en México los
movimientos estudiantiles y gremiales han representado la resistencia, luch=
a y
esperanza. En el país, el estudio de los movimientos sociales
recibió un impulso importante a partir de los años setenta. T=
area
que nace para atender el fenómeno emergente de la época,
caracterizado, según Careaga (2021), por el levantamiento y
rebeldía de los jóvenes. En distintas latitudes se rebelaron
contra la guerra de Vietnam, el franquismo, el estalinismo y, en el caso
particular de México, frente al autoritarismo y los delirios
anticomunistas de Díaz Ordaz. A través de la organizaci&oacut=
e;n
y protesta del movimiento estudiantil de 1968, fenómeno que se
convirtió en un elemento significativo de la realidad nacional, se
logró incidir en las condiciones de vida y educación de los
estudiantes.
El movimiento estudiantil del 1968, que
inició el 22 de julio de ese mismo año, se desarrolló =
en
un contexto de represión política y descontento social deriva=
do
de la vida doctrinaria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de la
época (cabe hacer alusión a que dicho partido se perpetu&oacu=
te;
en el poder, gobernando posteriormente por más de setenta año=
s).
En este marco, el autoritarismo y el estado de represión encabezado =
por
el entonces presidente, Licenciado Gustavo Díaz Ordaz, atacó =
con
su maquinaria sistémica al pensamiento divergente. Sin embargo, la l=
ucha
no fue en vano, dio un fuerte impulso a la reivindicación por la mej=
ora
de la calidad educativa, la injusticia social y la democratización d=
e la
sociedad mexicana a través de la exigencia de un diálogo
público entre sociedad-Estado. Este movimiento culminó con la
masacre de Tlatelolco en la Plaza de las Tres Culturas en la Ciudad de
México el 2 de octubre de ese año. El ataque a la
movilización dejó un saldo de decenas de muertos y cientos de
heridos, marcando un antes y un después en la historia de Méx=
ico
(Arriaga, 2001; González, 2012 y Sánchez, 2015).
Años más tarde, durante las huel=
gas
estudiantiles de los años ochenta, las mujeres fueron una fuerza
importante en las luchas por un sistema educativo más equitativo y
accesible. En 1986, durante la huelga de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), las estudiantes desempeñaro=
n un
papel crucial tanto en la organización de las manifestaciones como e=
n la
demanda de una educación libre de sexismo y patriarcado. Entre las
sobrevivientes a la masacre y al encarcelamiento se rescatan los nombres de=
Ana
Ignacia Rodríguez “La nacha”, Alcira Soust
Scaffo, Roberta Avendaño Martínez
“La Tita”, Myrthokleia Gonzá=
lez y
Marcela Fernández Violente. En este contexto, las estudiantes comenz=
aron
a articular demandas más específicas con relación a la
igualdad de género en la educación, como la inclusión =
de las
perspectivas feministas en los planes de estudio y la creación de
espacios seguros dentro de las universidades (Arriaga, 2001 y Gonzál=
ez,
2012).
En abril de 1999 estalló una huelga
estudiantil en la UNAM que ha sido registrada como la más larga de su
historia al tener una duración de nueve meses. La acción que
forjó la movilización estudiantil fue la aprobación del
incremento de montos para las cuotas a través del Reglamento General=
de
Pagos derivado de la sesión del Consejo Universitario del mes de mar=
zo,
encabezado por el Rector Francisco Barnés de Castro. En él se
establecieron costos de $1,360 para bachillerato y $2,040 para licenciatura,
cuando el pago mínimo era de 20 centavos. De manera general el Conse=
jo
General de Huelga desplegó un pliego petitorio y desarrolló b=
rigadas
informativas en barrios, mercados, transporte público y comunidades =
al
interior de la República para comunicar sobre lo que acontece en la =
UNAM
(López, 2020).
En esta movilización estudiantil fue
indispensable tanto la identificación de los discursos para su
contraargumentación, como de los enemigos y posicionamientos de los
sujetos aliados y no aliados al movimiento. Esto, dice Touraine (1978), con=
el
objeto de distinguir posturas, principios de defensa y dispositivos que
respalden los procedimientos y las concepciones de interés general q=
ue
orienten al resto de la sociedad para apoyar la acción colectiva, en
este caso, la educación gratuita que ha ofrecido la UNAM desde su
creación. Es importante señalar que las acciones enumeradas se
hicieron al interior del Consejo General de Huelga. En este movimiento la
historia no registró líderes, solo alumnado interesado en
resolver la situación. Es de destacar la participación de muj=
eres
como, la hoy presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, en =
el
Consejo Estudiantil Universitario.
En el marco del binomio conflicto-educaci&oacu=
te;n
de calidad es que se han desarrollado los movimientos estudiantiles en
México, siendo un referente, como ya se expresó, el de 1968. =
Dip (2022) escribe que en =
el siglo
XXI, concretamente entre 2010-2020, han florecido experiencias similares.
Ejemplo de esto es el movimiento estudiantil #YoSoy132=
surgido en 2012 en la Universidad Iberoamericana contra el entonces candida=
to
presidencial del PRI, Licenciado Enrique Peña Nieto. Esta rebeli&oac=
ute;n
se basó en las redes sociales, en la crítica al régimen
político y su coalición con los medios de comunicación,
así como en la defensa de los derechos ciudadanos y en la postura co=
ntra
las prácticas fraudulentas del que durante muchos años fue el=
partido
político hegemónico. Si bien en esta movilización no se
encuentra un pliego petitorio o una Asamblea/Consejo de Huelga, sí
había una serie de cuestionamientos por parte de las y los estudiant=
es
sobre la represión del Estado en contra de San Salvador Atenco en 20=
06.
Dip (2022) apunta para esta época o=
tras
acciones colectivas como la movilización por Ayotzinapa y la que ema=
na
del Instituto Politécnico Nacional (IPN). La primera enfatiza la
protesta de padres, familiares, alumnado, magisterio y otros actores que fu=
eron
añadiéndose para visibilizar la desaparición forzada d=
e 43
estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en el 2014. Es importa=
nte
señalar que este movimiento tuvo gran influencia en redes sociales y=
medios
de comunicación tradicionales (noticieros y periódicos),
además de amplias convocatorias en plazas públicas para alzar=
la
voz a través de la consigna “vivos se los llevaron, vivos los
queremos”. A través de la Asamblea General Interuniversitaria =
de
Ayotzinapa se enunció el discurso de la movilización exigiendo
justicia por los desaparecidos y el respeto al derecho a la vida y la
humanidad. Por su parte, la denuncia pública y protesta contra la
violencia porril y de género que se da en el IPN en septiembre de 20=
14
logró visibilizar las formas de negociación invitacional que
impidieron dar respuesta eficaz al estudiantado. Es oportuno señalar=
que
tanto en el caso de Ayotzinapa como en la movilización del IPN las
mujeres fueron un sujeto activo en las acciones, además de exigir
justicia por los desaparecidos y la violencia machista, se unieron en una l=
ucha
colectiva para denunciar la impunidad que afecta tanto a las estudiantes co=
mo a
las mujeres y familias en general.
En esta misma línea, el 10 de marzo de =
2023
en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM=
span>),
alumnas de la Unidad Xochimilco, en un acto de protesta y solidaridad ante =
la
resolución emitida por parte del Consejo Divisional de Ciencias Soci=
ales
y Humanidades de la Unidad Cuajimalpa en su sesión del 8 de marzo, se
declararon en paro indefinido a causa de la violencia de género pres=
ente
en la institución. Posterior a ello, cinco de sus unidades fueron
tomadas por diversos grupos de alumnas que se reunieron bajo el mismo
sentimiento. Algunas de las consignas que se observaron en los carteles son
“‘UAM-C en paro por cubrir a violad=
ores y
acosadores’. ‘¡Alto! Un violador está en tu
unidad’. ‘Protejan a la víctima, no al agresor’.
‘No insistas amigo: no es no’” (Almudena, 2023, pá=
rr.
1).
Estos paros se desarrollaron por denuncias de
violencia de género que no fueron atendidas por las autoridades de l=
a UAM-Cuajimalpa, despertando así en la comunidad
universitaria solidaridad y empatía. Se denunció el rechazo a
cualquier tipo de violencia hacia las mujeres, demandaron seguridad y respe=
to,
se exigió la colocación de botones de pánico, la mejor=
a de
la infraestructura, así como el derecho a una vida libre de violenci=
a.
La movilización fue conformada única y exclusivamente por
mujeres, solo se permitió el apoyo de algunos varones si su pensamie=
nto
se conjugaba con el feminista, situación que radicalizó el
movimiento ya que el argumento principal de su organización, como se
mencionó, fue la violencia de género y la revictimizaci&oacut=
e;n
de las estudiantes (Olvera, 2023; Hernández, 2023).
Como se lee, los movimientos estudiantiles en
México han sido una plataforma donde las mujeres han jugado un papel
fundamental en los procesos de resistencia, aunque su participación =
ha
sido históricamente invisibilizada en algunos de ellos. Sin embargo,=
su
contribución es clave para los avances de la lucha por la igualdad de
género, la educación de calidad y una vida libre de violencia=
. La
fuerza y capacidad de negociación de los movimientos estudiantiles no
depende necesariamente de lo que suceda dentro de los centros de estudio, s=
ino
del impacto que generen en la sociedad, en este caso particular puede verse=
que
su acción incide y trasciende el sector educativo. Además, es=
de
resaltar que no son improvisados, quienes participan generan todo un engran=
aje
de acciones que permiten ordenar la movilización creando una Asamble=
a o
Comité de Huelga, asignando comisiones de vigilancia, prensa y
propaganda, limpieza, finanzas, volanteo, etc.
Violencia contra
las mujeres
La ONU (1993), para hablar sobre violencia de
género, parte del hecho de que toda persona puede ser víctima=
de
actos de violencia, pero señala que el sexo se convierte en uno de l=
os
factores que aumenta de modo significativo la vulnerabilidad. Esto puede te=
ner
como consecuencia un daño físico, sexual o psicológico=
que
recae, en mayor medida, sobre las mujeres. En este entendido, la violencia
contra las mujeres es una de las tantas formas de discriminación hac=
ia
personas o grupos y una de las violaciones más generalizadas a los
derechos humanos. Por su parte, para la OMS (2020), la violencia contra la
mujer es todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener
como resultado un daño físico, sexual o psicológico pa=
ra
la mujer, inclusive las amenazas, la coacción o la privación
arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública co=
mo
en la privada. Bajo estas consideraciones se señala que la violencia=
ha
sido considerada como un problema social que marca a mujeres no solo en
México, sino en el resto del globo terráqueo. Como producto de
una organización estructurada en relaciones de poder y desigualdad e=
ntre
mujeres y hombres, afecta sus condiciones de vida e impacta en elementos ta=
les
como la educación, la religión, la raza, la etnia o el grupo
etario.
En México, el concepto de violencia con=
tra
las mujeres se encuentra establecido en el artículo quinto,
fracción IV, de la LGAMVLV (2007), en
él, se entiende como “cualquier acción u omisión,
basada en su género, que le cause daño o sufrimiento
psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o =
la
muerte tanto en el ámbito privado como en el público” (=
p.
3). En el artículo sexto de la misma ley se señalan los tipos=
de
violencia contra las mujeres, en su Título Segundo las modalidades d=
e la
violencia que experimentan, pudiendo estas ser psicológica, patrimon=
ial,
física, sexual, económica, familiar, laboral, docente,
comunitaria, entre otras. Para efectos de la discusión se recogen, c=
omo
modalidades de violencia, el hostigamiento y el acoso sexual ya que algunos=
de
los movimientos estudiantiles contemporáneos surgen justo a causa de
ellos, de la vivencia de las mujeres en esa situación.
Según el artículo 13 de la
mencionada ley el hostigamiento sexual se entiende como “el ejercicio=
del
poder, en una relación de subordinación real de la víc=
tima
frente al agresor en los ámbitos laboral y/o escolar. Se expresa en
conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad =
de
connotación lasciva” (LGAMVLV, 200=
7, p.
8). En el acoso sexual, por otro lado, “si bien no existe la
subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un
estado de indefensión y de riesgo para la víctima,
independientemente de que se realice en uno o varios eventos” (LGAMVLV, 2007, p. 8). Tanto el hostigamiento como el =
acoso
sexual puede ser manifestado en la solicitud de favores sexuales y otro tip=
o de
acoso verbal o físico. El acoso no tiene que ser exclusivamente de
naturaleza sexual, sino que también puede incluir comentarios ofensi=
vos
sobre el sexo de una persona (Comisión para la Igualdad de Oportunid=
ades
en el Empleo, 2020).
En consonancia con lo anterior, Jaramillo-Bolivar y Canaval-Erazo (2020) determinan que las
consecuencias de la violencia de género incluyen repercusiones para =
el
desarrollo económico, político, social y cultural de las
sociedades. Además de ello, impactan de forma directa en la
exclusión y fragmentación de los derechos, en la reducci&oacu=
te;n
de la participación política, así como en la
minimización de las mujeres como sujetos políticos, en la
limitación de sus capacidades y oportunidades tanto en el ámb=
ito
público como privado, en sus sufrimientos físicos, mentales,
psicológicos, patrimoniales y en la calidad de su salud. Esta
última puede verse afectada de maneras tan diversas como traumatismo=
s,
depresión, ansiedad, disminución de la autoestima, crisis de
pánico o fobias, solo por mencionar algunas.
Movilizaci&oacu=
te;n
contra la violencia en la UAP Chimalhuacá=
;n, UAEMÉX
La UAEMÉX se
encuentra catalogada como una de las mejores instituciones de educaci&oacut=
e;n
superior en México al ocupar la quinta posición según =
la
edición 2024 del Ranking de Universidades de América Latina de
THE (Times Higher Education), además es
considerada como la primera universidad en cuanto a calidad educativa se
refiere de entre las instituciones públicas estatales. A partir de e=
llo
se podría inferir que su infraestructura, equipamiento, normatividad=
y
cultura organizacional permiten que los espacios universitarios sean lugare=
s de
recreación seguros para la comunidad universitaria, así como =
de
esparcimiento pleno en aras de alcanzar el objetivo final: profesionistas de
calidad. No obstante, la realidad es cruda. Pese a que se cuenta con estos
reconocimientos, la movilización en la institución se ha hecho
presente derivado de situaciones de violencia en contra de la comunidad
universitaria, lo que genera el siguiente cuestionamiento ¿Có=
mo
una universidad que se encuentra dentro de los mejores rankings no ha
conseguido evitar y combatir eficientemente la violencia al interior de la
comunidad?
Dado que la violencia atraviesa todas las esfe=
ras
universitarias es que se pueden señalar algunos episodios a manera de
ejemplo y en los que queda en evidencia la acción colectiva que,
según Melucci (1999), tiene episodios de latencia y visibilidad,
impulsada por la comunidad universitaria. En febrero de 2020, en la Faculta=
d de
Ciencias de la Conducta, se gestó una movilización estudianti=
l en
la que se declaró paro indefinido a causa del acoso y venta de
fotografías íntimas de alumnas. Este hecho impactó a t=
oda
la comunidad universitaria pues puso en evidencia una estructura marcada po=
r el
abuso de autoridad y mecanismos de vigilancia. Ante la acción colect=
iva
del estudiantado que surgió de diversas áreas tales como las
Escuelas Preparatorias 1, 2, 3 y 5, las Facultades de Ciencias Polít=
icas,
Antropología y Artes, entre otros espacios universitarios, se
ejerció presión para tratar de disuadir. Entre los reclamos
figuró la exigencia de mayor seguridad en las instalaciones, la
solicitud de transparencia en los procesos de auditorías y fiscaliza=
ción,
así como la democratización de las decisiones de la universid=
ad
(Lazcano, 2020).
Entre los episodios que han dado lugar a
movilizaciones por parte de la comunidad universitaria se encuentran dos
feminicidios. El primero de ellos es el feminicidio de una profesora ocurri=
do
en los baños ubicados en la zona de camerinos de las instalaciones d=
el
Teatro Universitario “Los Jaguares” en diciembre de 2019 (Lazca=
no,
2020). El segundo de ellos es el de una docente de la Escuela Preparatoria =
5,
agredida por un hombre mientras impartía su clase de inglés en
línea en el mes de abril de 2021. La razón que se
argumentó en los medios de comunicación fue que su pareja
sentimental le reclamó por el uso de un ordenador para dar su
sesión de clase, hecho grabado por sus estudiantes en apoyo a la
violencia que vivió (Villegas, 2021). Las manifestaciones de apoyo h=
acia
las docentes y alumnas que fueron violentadas se dieron de diversas maneras,
desde grabaciones difundidas a través de las redes sociales, hasta
pronunciamientos por parte del alumnado, profesores y administrativos. Esto
deja ver que los estudiantes y sus aliados, al verse amenazados o despojado=
s de
sus procesos educativos y de espacios seguros en sus instalaciones, alzan la
voz para exigir a las autoridades su derecho a la libertad; además de
ello, constituyeron sus propias Asambleas Universitarias Estudiantiles en c=
ada
movilización para edificar pliegos petitorios y acciones a seguir en
aras del cumplimiento de sus objetivos.&nb=
sp;
Es preciso señalar que la violencia no =
se
centra única y exclusivamente en las inmediaciones de Ciudad
Universitaria. Tal es así que la estructura desconcentrada de la
Así, si bien se han realizado acciones
colectivas en distintos espacios universitarios de la =
UAEMÉX,
el epicentro del movimiento estudiantil que aquí se analiza se encue=
ntra
en la UAP Chimalhuacán, una de las Unida=
des
Académicas Profesionales más importantes en la zona oriente d=
el
Estado de México a razón de las licenciaturas que imparte. Es=
te
es el primer campus en el que se desconcentró el Plan de Estudios de
Médico Cirujano, licenciatura que solo se impartía en la Facu=
ltad
de Medicina debido a los costos de servicio que implica. El reconocimiento =
de
la UAEMÉX ha abonado a que más de=
800
alumnos presentan examen de ingreso año con año para obtener =
un
lugar de los 200 que se ofrecen. La derrama económica por el examen =
de
ingreso y colegiaturas es significativa, esta licenciatura, por sí
misma, concentra cerca del 26 % de la población estudiantil del plan=
tel.
Además de la Licenciatura en Méd=
ico
Cirujano, en la UAP Chimalhuacán
también se ofertan las carreras de Derecho, Trabajo Social,
Educación, Turismo, Seguridad Ciudadana y Administración de la
Obra Urbana. La unión del alumnado para movilizarse en contra de la =
violencia
hacia la comunidad universitaria se ha presentado en diferentes momentos de=
su
devenir. La primera ocasión en que el estudiantado se organizó
para cerrar las puertas del espacio fue él uno de octubre de 2014, la
razón expuesta por medios de comunicación como La Silla Rota
(2014) o el Excelsior (2014) fue la exigencia de mayor seguridad en la zona
debido a que la comunidad universitaria había sido víctima de
actos ilícitos como robos, tocamientos y violaciones. Entre otros
puntos, los estudiantes en su pliego petitorio señalaron que la
violación de una alumna del espacio debía ser atendida por
autoridades del gobierno estatal y universitarias. En lonas y pancartas
expresaron: “Sr. Gobernador Eruviel Ávila Villegas los alumnos=
de
la UAEM Chimalhuacán exigimos seguridad.
¡No más robos! ¡Basta de Violencia!",
“Autoridades de la UAPCH y los alumnos de=
la UAEM exigimos más seguridad. ¡No m&aacut=
e;s
robos! ¡No más Violencia!” o “Patria, Ciencia y
Trabajo. Patria, Ciencia y Trabajo. Ese es nuestro lema=
, pero
ha quedado muy abajo!!!!” (Ver figura 1).
Figura 1
=
Alumnos de la UAEM exigiendo seguridad<=
o:p>
Fuente:
Adolfo Adán Moreno (2014).
En el momento de la movilización el Rec=
tor
en turno, Dr. Jorge Olvera García, viajó de la Ciudad de Tolu=
ca a
Chimalhuacán para atender la situación en el propio espacio,
resolviendo las demandas de la movilización con la entrega de un
(…) el cierre que hicimos los estudiante=
s de
todas las carreras por la violación de una de nuestras
compañeras, ya hasta se nos estaba uniendo el movimiento de Antorcha=
[se
refiere al grupo político de Antorcha Campesina] para presionar,
llegó el Rector y nos dijo ¿qué necesitan muchachos? u=
no
de mis compañeros de Educación le di&oac=
ute;
el pliego, de manera inmediata dijo: les doy un potrob=
us
para que se trasladen, unas cuatrimotos para que vigilen los de seguridad
universitaria y que Pepe [se refiere al Dr. José Hernández
Ramírez, coordinador general de la UAP e=
n ese
momento] busque el apoyo del municipio para que seguridad pública ve=
nga
a ayudarnos, pero ya vamos a abrir la puerta (…) Ya después de=
unos
meses nos mandaron a traer a todos los jefes de grupo y a los que encabezam=
os
el movimiento para decirnos que el gobierno municipal nos iba a poner dos o
tres chimecos [camiones] para que nos trasladaron de Piedras Negras a la uni, nos dieron horarios y todo, la única
condición es que para subirte debías enseñar tu creden=
cial
y también nos dijeron que la policía municipal iba a dar rond=
ines
y estaría en ocasiones en la bahía para cuidarnos (…) y
pues sí nos cumplió, por eso ese día, como a medio
día abrimos las instalaciones. (Entrevista a Líder de la
movilización de 2014)
Como se lee, la movilización estudiantil
fue resultado de la reacción del alumnado a condiciones percibidas c=
omo
anormales, creando así tensión en la estructura organizaciona=
l al
grado de provocar la emergencia de la acción colectiva. Ademá=
s,
se observa que la presión que ejercieron los estudiantes y otros gru=
pos
sociales como Antorcha Campesina a través del cierre de puertas
funcionó para que el Rector asistiera in situ a la resolución=
del
conflicto, dando con ello mayor peso a la negociación para terminar =
con
el episodio a favor de la comunidad estudiantil. Si bien los representantes=
del
movimiento dieron seguimiento a las acciones que negociaron, la violencia n=
o se
detuvo en la UAP Chimalhuacán. Ocho
años después, en mayo de 2022, de nueva cuenta, el alumnado d=
e la
UAEMÉX se levantó, inicialmente, =
frente
a los “nuevos planes de estudio” que implican tomar ciertas cla=
ses
a distancia y algunas otras de forma presencial. Los estudiantes, en un rec=
lamo
legítimo, indicaron en entrevistas realizadas, así como en su
pliego petitorio, que las convocatorias de ingreso a sus licenciaturas marc=
aban
programas “presenciales” y no mixtos (clases a
distancias-presenciales). Señalaron, además, que
si bien ya habían pasado la pandemia en clases a distancia y “=
no
aprendieron nada”, ahora no permitirían que las sesiones fuesen
vía remota si ya se había levantado la urgencia sanitaria por
COVID-19.
Ese reclamo de los estudiantes permitió
hacer otros señalamientos e incluirlos en el pliego petitorio, como =
el
hecho de que no se contaba con enseres de limpieza para sanitarios (papel y
jabón para manos) o el acoso y hostigamiento sexual por parte de
docentes y administrativos a alumnas de las licenciaturas de
Administración de la Obra Urbana (APOU),
Trabajo Social, Derecho y Educación. Este último pronunciamie=
nto
decantó en un tendedero con las fotografías de los supuestos
acosadores que se exhibió a las afueras de la U=
AP
Chimalhuacán por aproximadamente una semana posterior a la
movilización. La idea de las alumnas que lo colocaron fue que todos
observan los rostros de sus violentadores y que=
las
autoridades universitarias acelerarán los procesos de responsabilidad
que se levantaron antes, durante y después de la movilización=
en
contra de los agresores.
Las alumnas entrevistadas y que se movilizaron=
en
esta época comentaron que los hechos de acoso y hostigamiento sexual=
se
hicieron saber a la Coordinación General del espacio, así com=
o a
la Subdirección Académica; sin embargo, no fueron atendidos, =
por
el contrario, los callaron. Las autoridades que encabezan la UAP Chimalhuacán en ese momento no actuaron en=
pro
del estudiantado, en su lugar defendieron a los acosadores; por ese motivo,
dentro del mismo pliego petitorio de 2022, se solicitó su
destitución apelando a que no actuaron en tiempo y forma en contra d=
e la
violencia que vivían las alumnas. A propósito de esto, se cit=
an
fragmentos de las entrevistas a las alumnas que fueron agredidas y que se
movilizaron, por el mismo motivo, se omiten sus nombres:
(…) Nos enteramos por medio del encargad=
o de
la Licenciatura de Derecho que los horarios iban a ser mixtos, no aprendimos
nada durante la pandemia por eso no queremos clases por TEAMS,
nos dijo que si estábamos inconformes que nos movilizáramos p=
ara
reclamar y eso hicimos (…)
(…) cuando yo me inscribí el prog=
rama
decía presencial y la convocatoria también, por qué si=
ya
no hay COVID me mandan a mi casa, falla el internet y hay maestros que ni n=
os
dan clase, yo te puedo decir que no aprendí (…)
(…) yo soy de Trabajo Social, cuando vim=
os
el cierre de puertas por lo de las clases, dijimos este es nuestro momento,
vamos a decirles a los compañeros que metamos el hostigamiento sexua=
l en
el pliego petitorio, yo lo viví, mi profesor quería que
saliéramos y me tocaba las manos, los brazos, me hacía gestos=
, me
pasaba todos los días a escribir en el pizarrón para verme el
trasero, yo sentía sus miradas (…) y ya que nos organizamos con
los que estaban encabezando y entre mujeres hicimos el tendedero, unas pusi=
eron
fotos de profesores y otras de administrativos, trajimos cartón y
pegamento para que no lo quitarán (…)
(…) yo fui acosada, le dije a la
subdirectora académica que me acosó el jefe de mi carrera, me
mandaba mensajes, me invitaba a salir y así, mi salón lo vio;
ella me dijo que tenía la culpa porque me vestía
“así con esas blusitas”, por eso nos movilizamos, yo pus=
e su
foto en el tendedero para que todos lo vean, es un acosador (…)
En mi salón somos cuatro las que fuimos
acosadas por el mismo maestro, nuestro caso llegó al Comité de
Género y nos mandaron con la abogada general y no nos han dado
respuesta, el maestro sigue igual, no queremos que existan más
víctimas como nosotras por eso nos movilizamos (…). (Entrevist=
as a
alumnas de la movilización de 2022)
Si se retoma lo establecido en la LGAMVLV (2007) y es contrastado con los discursos de =
las
alumnas, es posible decir que fueron víctimas de violencia. Se dio un
ejercicio abusivo de poder por parte de profesores y administrativos;
además, al no ser escuchadas y experimentar inv=
isibilización
por parte de las autoridades, quedaron en estado de riesgo e
indefensión. Aunado a ello, se identifica en sus dichos que el acoso=
y
hostigamiento fue verbal y físico. A partir de la movilización
sus voces fueron escuchadas por la comunidad universitaria y se incluyeron =
sus
demandas en el pliego petitorio. Esto permitió, a su vez, el
reconocimiento de la misma vivencia por parte de otras mujeres de la comuni=
dad
universitaria, por ello la lucha que se emprendió no fue un episodio
aislado, sino punta de lanza para que próximas generaciones del espa=
cio
no sean víctimas de este delito.
Es preciso señalar que en la
movilización estudiantil de 2022 por primera ocasión docentes=
de
la UAP Chimalhuacán y del Centro Univers=
itario
UAEMÉX Nezahualcóyotl se unieron =
en
apoyo al alumnado y en pro de su pliego petitorio. Esto es reflejo no solo =
de
la empatía y solidaridad para con las y los estudiantes, sino
también del descontento respecto a la operatividad de la estructura
organizacional. Aun cuando los reclamos de la comunidad universitaria
representaron un grito en contra de la violencia sistemática y
estructural vivida, la respuesta por parte de la Rectoría ante las
demandas de los estudiantes y docentes fue parcial. Así, en 2022
mediante una mesa de diálogo entre representantes del movimiento y la
Dirección de Centros Universitarios y Unidades Académicas
Profesionales, se indicó que las demandas de la comunidad universita=
ria
serían atendidas por parte de las áreas correspondientes. No
obstante, la única acción que se cumplió una semana
después del paro fue la visita de la Dirección de
Responsabilidades Universitaria para hacer el levantamiento de denuncias so=
bre
acoso y hostigamiento. Cabe apuntar que los procesos de responsabilidad a l=
os
que dieron lugar las denuncias de las alumnas fueron resueltos y ejecutados
mediante resoluciones de este órgano un año después. La
movilización del 2022 también tuvo como efecto tardío =
el
cambio de autoridades en febrero de 2023.
La política de las autoridades entrantes
fue de “puertas abiertas”, dando pie a un espacio en el que el
estudiantado y los docentes podían expresarse libremente. Se
logró tal sinergia que, en conjunto con el estudiantado, lograron ej=
ecutar
mejoras significativas en el espacio que durante trece años no
habían sido atendidas con puntualidad. En materia de infraestructura
algunos de los trabajos fueron la techumbre de canchas de básquetbol
(obra realizada por el H. Ayuntamiento de Chimalhuacán en 2023), el =
potrobacycle (construcción de un espacio techa=
do a
un costado de la entrada principal para estacionar y asegurar las bicicleta=
s),
la mejora de palapas, la colocación de columpios y la realizaci&oacu=
te;n
de una pista de atletismo a un costado del estacionamiento principal. Estas
actividades de mejora se realizaron en conjunto con las licenciaturas de
Educación y APOU.
En cuestión académica durante la
administración de 2023 se proyectaron tres diplomados superiores (do=
s de
ellos aprobados por el Consejo Universitario en 2023 y 2024, el primero
enfocado a la Certificación Internacional del Inglés y el seg=
undo
en Docencia para la Educación Básica), se propuso una
maestría para Trabajo Social, se efectuó la firma de un conve=
nio
con la UNAM para brindar en conjunto servicios psicológicos al
estudiantado, se trabajó con la comunidad estudiantil un proyecto de
Asamblea Universitaria con el objetivo de que autoridades y estudiantado
tomarán decisiones prioritarias en conjunto para el crecimiento del
espacio, entre otras acciones en beneficio de la comunidad universitaria. D=
icha
administración se encontró vigente solo durante un año=
a
causa de su destitución por la denuncia de posibles actos de
corrupción y violencia hacia las alumnas al interior de la Unidad
Académica.
El 29 de noviembre de 2023 periódicos c=
omo
Milenio anunciaron la llegada de manifestantes a la Rectoría de la <=
span
class=3DSpellE>UAEMÉX para exponer sus demandas, a saber: la =
no
atención a las denuncias de acoso y hostigamiento a alumnas de la UAP Chimalhuacán, corrupción por el pre=
sunto
doble pago por concepto de servicio de agua, destitución del entonces
Rector Dr. Carlos Eduardo Barrera Díaz por complicidad con antiguos
directivos para pago de pipas de agua y enseres de papelería, gratui=
dad
educativa, eliminación de la contratación a través del
Convenio de Apoyo Financiero (CAF) para los docentes, reforma a la
legislación universitaria, la exigencia de no ejercer sobre los
demandantes estudiantes, profesores y administrativos ninguna represalia, e=
ntre
otras peticiones. Empero, la Rectoría no abrió mesa de
diálogo a manifestantes, en su lugar el contingente fue atendido en =
las
instalaciones de la Secretaría General de Gobierno del Estado de
México, sus autoridades se comprometieron a ser las intermediarias e=
ntre
la movilización estudiantil y los representantes de la Rectorí=
;a
con el objetivo de vigilar que las demandas se atendieran.
La primera petición no atendida por la
Rectoría fue el acoso y hostigamiento sobre los demandantes estudian=
tes,
profesores y administrativos. Prueba de ello es que el 4 de diciembre de 20=
23,
a través de supuestas faltas a la legislación universitaria, =
se
levantaron cinco procedimientos en la Dirección General de
Evaluación y Control de la Gestión Universitaria en contra de=
las
autoridades de la UAP Chimalhuacán con el
propósito de destituirlos. Sobre el Coordinador general y las
Subdirecciones Administrativa y Académica recayeron dichos
procedimientos, violando el debido proceso a la hora de generar las
notificaciones correspondientes, además de sus derechos humanos, ent=
re
ellos la libre expresión o el derecho al trabajo digno. Pero no solo=
las
autoridades experimentaron los agravios, los estudiantes manifestantes
también fueron afectados al negárseles las becas.
La razón de fondo de las destituciones
residió en el acompañamiento y apoyo a la movilización
estudiantil del 29 de noviembre de 2023. La destitución estaba plant=
eada
para realizarse en la Ciudad de Toluca, lugar donde fueron citadas las tres
autoridades de la Unidad para ser notificadas. En tanto, alrededor de las n=
ueve
de la mañana del mismo día (4 de diciembre de 2023), se nombr=
aron
nuevos funcionarios en las instalaciones del campus universitario y se
informó en la sala de juicios orales a los jefes de grupo de todas l=
as
licenciaturas la destitución de las autoridades mencionadas. Horas
más tarde, aproximadamente a las once de la mañana, este acto
decantó en la toma de las instalaciones de la U=
AP
Chimalhuacán por parte del movimiento estudiantil al grito de
“queremos a Vizuet”. Los jefes de g=
rupo y
los representantes del movimiento estudiantil se unieron para cuestionar a =
las
autoridades recientemente nombradas, así como a los tres representan=
tes
de la Rectoría de la UAEMÉX que se
encontraban en el espacio respecto al porqué de la destitució=
n de
la última administración. Algunos argumentos vertidos en la
movilización, y que quedaron grabados en las páginas de Faceb=
ook
compartidas por los alumnos movilizados, son los siguientes:
(…) por qué destituir a una
administración que nos ha ayudado, maestras del Comité de
Género a quienes les pedimos apoyo para denunciar acoso no nos quisi=
eron
ayudar, son encubridoras de los acosadores (…)
(…) nos preguntaron a los jefes de grupo=
que
si teníamos quejas en contra de la administración de Vizuet porque según ellos había muchas =
quejas
y que por eso los quitaron, todos dijimos que no y que esta
administración nos había ayudado mucho a crecer como alumnos =
y a
ir en contra de la violencia (…)
(…) el maestro Vizu=
et
y su equipo sí estaba en apoyo a las alumnas, mientras que las
integrantes del Comité de Género condicionaban el apoyo a las
compañeras, si la denuncia era en contra de Viz=
uet
te apoyo les dijeron, eso para destituirlo y manchar la reputación de
quien sí ha trabajado (…) pero si el apoyo era para otro docen=
te
entonces no te ayudo, como mi coordinador de Seguridad Ciudadana que me
acosó, no te ayudo (…)
(…) queremos dialogar con el Rector,
él es quien tiene el poder de hacer que regresen a Vizuet
y a su equipo (…) no queremos que establezcan una administració=
;n
que ayuda a los acosadores, mi caso ya tiene más de un año
(…) los únicos que me ayudaron a dar seguimiento son a quienes
destituyeron; han hecho todos los cambios que no hizo la administraci&oacut=
e;n
pasada que estuvo doce años (…) quién me va a asegurar =
que
mi excoordinador no regrese y siga violentándome, acosándome,
hostigándome (…)
(…) maestros de campos clínicos n=
os
han acosado y se reportaron, el que fue encargado de esta área en la
administración de doce años nos vendía las plazas en l=
os
campos clínicos y nos vendía cursos, con ese dinero él=
se
divierte, además se iba a alcoholizar con los alumnos y luego les
pedía favores sexuales a mis compañeros, si no querían
acostarse con él los reprobaba. Todo eso cambió con la
administración que ustedes están quitando y que nos apoyaba c=
omo
alumnas (…)
(…) seguridad universitaria y la
Dirección General de Evaluación y Control de la Gestión
Universitaria cerraron las puertas de la universidad y nos privaron de nues=
tra
libertad como alumnos, pero cuando salían los vehículos
querían revisarlos para ver qué “documento oficiales se
estaban llevando”, sin una orden para revisar los vehículos y
privando de la libertad a quienes los conducían (…), así=
; lo
hicieron con el auto de una maestra que destituyeron, así
deberían de revisar todos los días les gritábamos
(…) aquí vemos el acoso de la propia universidad. (Diál=
ogos
de alumnas de la movilización de diciembre 2023)
En los diálogos se ve que el activismo =
del
movimiento estudiantil de diciembre de 2023 en la UAEM=
ÉX
fue detonado, al menos en un primer momento, por el coraje ante la violencia
intensificada en contra de las alumnas denunciantes. Dicha situación=
no
fue atendida en tiempo y forma por las instancias correspondientes dentro d=
e la
institución, contribuyendo así a la revictimización de=
las
estudiantes. Además de las pasiones que atravesaron la
movilización ha de rescatarse la toma de conciencia por parte del
estudiantado, misma que favoreció el pensamiento desde sí mis=
mos.
Puesto en otros términos, su práct=
ica de
organización, al interpelar a las autoridades recientemente nombrada=
s y
a los representantes de la Rectoría de la UAEM&=
Eacute;X
sobre la violencia prevaleciente en la institución, tuvo un efecto
emancipador, creando sujetos activos, con múltiples voces de protesta
frente a la impunidad por parte de la autoridad establecida.
De ahí que uno de los puntos en la agen=
da
de la movilización estudiantil siga siendo el debate y combate de
aquello que de forma histórica ha sido normalizado, a saber, la
violencia, el hostigamiento, el acoso y la corrupción que afectan, no
solo pero principalmente, a las alumnas. Ante estos elementos se ha erigido=
un
estandarte de lucha por parte de la comunidad universitaria que la ha lleva=
do a
cuestionar el orden institucional, la discriminación y las brechas
normativas que impiden el cese de la violencia. El cierre en diciembre de 2=
023
de la UAP Chimalhuacán, hasta ese moment=
o,
representó el más largo en su historia. A diferencia de las t=
omas
de la universidad del 2014 y 2022, que oscilaron entre las ocho y doce hora=
s,
en esta ocasión se trató de tres días, desde las once =
de
la mañana del cuatro de diciembre hasta aproximadamente las ocho de =
la
noche del seis del mismo mes.
Aunado a la toma de la institución los
días señalados, el cinco de diciembre, alrededor de las diez y
media de la mañana, las estudiantes, arriesgando sus vidas, pues
pudieron haber sido atropelladas y agredidas por transeúntes y/o
automovilistas, integraron un contingente para tomar la Avenida Bordo de
Xochiaca, una de las principales vialidades de acceso al municipio de
Chimalhuacán. Esta acción, como vía para ejercer
presión ante la falta de respuestas por parte del Rector en turno,
desencadenó el auxilio del gobierno municipal 2022-2024 encabezado p=
or
Xóchitl Flores Jiménez quien, en aras de coadyuvar en la
protección de la vida del estudiantado, brindó apoyo a
través de patrullas para el resguardo de las y los manifestantes.
Además de ello, emitió un comunicado, vía redes social=
es,
en el que solicitó al Rector de la UAEMÉ=
X
que atendiera las peticiones de los alumnos; así mismo, abrió
alrededor de las dieciséis horas una mesa de diálogo respecto=
a
todos los servicios que ofrece el municipio para combatir y eliminar la
violencia de género. Algunos de los discursos vertidos al día
siguiente (seis de diciembre) de la toma del, coloquialmente conocido como
Bordo, por parte de las alumnas que lo cerraron son los siguientes:
(…) nosotras venimos aquí porque =
el
Rector de la UAEMÉX no quiere dialogar c=
on
quienes hemos sido violentadas, a ver si nos hacemos notar y salimos en las
redes así nos escucha (…)
(…) no nos vamos a ir hasta que nos den =
una
solución a nuestros casos de acoso y que reinstalen al Coordinador, =
a la
subdirectora Académica y a la subdirectora Administrativa, ellos
sí nos escucharon y nos ayudaron, los corrieron por apoyarnos (̷=
0;)
(…) yo fui violentada, temo por mi vida,=
le
pedí a mi mamá que cuide a mi hijo si me pasa algo porque ten=
go
miedo, pero no me iré hasta que el Rector nos haga caso (…).
(Diálogos de alumnas de la movilización de diciembre 2023)
Sumado a estos diálogos puede
añadirse la denuncia pública, a través de la red social
TikTok, realizada por una alumna que vivió hostigamiento y acoso de
parte de un estudiante de la misma universidad. Para fines de ocultar su
identidad, se omite aquí la cuenta de usuario:
(…) el alumno es de Derecho (…) ab=
usa
de su discapacidad (…) el chico me invitaba a salir y a comer y yo le
dije que no, se puso muy insistente, intenté de todas formas para qu=
e me
dejara de acosar (…) he tenido que rodear los edificios de la univers=
idad
para no encontrármelo (…) chicas de la UA=
P,
ya estuvo bueno de que este alumno nos acose (…) no me importa si me =
funan, no porque sea una persona discapacitada tiene
derecho de sacar ventaja de su condición para hacer quedar mal a otr=
as
personas (…). (TikTok. Obtenido el 6 de diciembre 2023)
Aun cuando los esfuerzos de diálogo y
negociación realizados por la comunidad universitaria de la UAP Chimalhuacán fueron amplios, se
criminalizó la protesta a través de las redes sociales y los
medios de comunicación por parte de las autoridades universitarias. A
través de esas vías se denostó a los manifestantes, en=
tre
los que se encontraban alumnos, docentes y administrativos. Situación
que deja de manifiesto que la indignación de un grupo de personas es
comúnmente interpretada como una forma no racional de expresió=
;n
del conflicto, llegando a señalar incluso como grupo de presió=
;n
con emociones no controladas. Al crear y difundir la imagen de sujetos
irracionales frente a la racionalidad institucional se busca restar fuerza a
las denuncias colectivas de las alumnas que, en este caso puntual, vivieron
violencia, negligencia y falta de atención a sus casos.
La revictimización de las alumnas en 20=
23,
y en general las olas de violencia atravesadas por distintas generaciones de
estudiantes de la UAP Chimalhuacán, fuer=
on la
punta de lanza para, y con ayuda de redes sociales, exigir una soluci&oacut=
e;n.
En tal sentido, conviene rescatar que las redes sociales en internet se
convierten en escenarios en los que las convocatorias crecen, erupcionan e
impregnan la vida en su amplitud, llegando a incidir en las relaciones y
encuentros, así como en la concepción de las personas y
organizaciones. Sumado a ello, no ha de perderse de vista su potencialidad =
como
plataformas políticas que alimentan nuevos liderazgos y rompen las
jerarquías tradicionales (Bertomeu, 2019=
).
Visto así, la protesta de las alumnas en las calles y a travé=
s de
las redes sociales constituye tanto un referente como un punto de partida p=
ara
visibilizar la negación del tema de la violencia por parte del siste=
ma
organizacional en el que se encuentran insertas.
CONCLUSIONES
Las luchas de los movimientos estudiantiles se=
dan
a partir del binomio conflicto-educación de calidad. Queda claro que=
en
esta trinchera el estudiantado desempeña un papel crucial y lo hace a
través del ejercicio de su libertad de movilización y
expresión. Ha de resaltarse que, como en la mayoría de los mo=
vimientos
estudiantiles, en el emprendido por los miembros de la comunidad de la UAP Chimalhuacán también hubo violentos
enfrentamientos, tanto discursivos como físicos, entre grupos y
corrientes de pensamiento divergente. Es preciso señalar que los
estudiantes contaron con la solidaridad y apoyo de otros integrantes de la
comunidad universitaria tales como profesores y administrativos, adem&aacut=
e;s
de la colaboración de actores externos a la institución, entre
los que se encuentran Antorcha Campesina o el alumnado del Centro Universit=
ario
Nezahualcóyotl, perteneciente también a la UAEMÉX.
La movilización estudiantil de la UAP Chimalhuacán ha sido un ejemplo de
movilización sostenida (Tilly y Wood, 2010) porque se ha mantenido a
través del tiempo a pesar de los periodos de latencia. En las tres
movilizaciones se logró consolidar una Comisión o Asamblea
constituida por representantes de todas las licenciaturas para expresar y d=
ar
seguimiento a las demandas. Además, también en ellas se ident=
ifica
plenamente al adversario, que en este caso está representado por el
sistema autoritario y vertical de la UAEMÉX,
el cual ejerce su poder a través del Rector en turno y ejecuta sus
órdenes por la intermediación de sus aliados. Aun cuando los
enfrentamientos y desavenencias han sido constantes, puede decirse que de f=
orma
paulatina pero constante se trabaja en el principio de totalidad mencionado=
por
Touraine (1978), pues los beneficios derivados de la movilización han
sido en pro del interés general.
De este análisis se rescata que los act=
ores
estudiantiles no figuraron como simples categorías incorpórea=
s o
destinatarios pasivos. Llegaron a ser participantes activos y sujetos
receptores y atentos a la información, al diseño de estrategi=
as y
prestos al desencadenamiento de cursos de acción tales como la toma =
de
la avenida, el establecimiento de relaciones con otros actores o la denuncia
activa de la violencia. Manifiesta su disposición, apertura y
receptividad tanto al diálogo como al apoyo de instituciones externas
como fue el caso del municipio de Chimalhuacán o Antorcha Campesina.
Además, fueron cuidadosos con las instalaciones que tomaron en resgu=
ardo
señalando su compromiso para con la comunidad universitaria. En ese
tenor, limpiaron baños y espacios de uso común. Su alcance se
extendió también a las redes sociales, haciendo uso de Intern=
et
para transmitir el mensaje de una libertad arrebatada por la inseguridad y =
la
violación a sus derechos humanos.
La visibilización<=
/span>
de las violencias derivó en una serie de negociaciones y forcejeos q=
ue
tuvieron lugar entre diversos tipos de actores internos y externos a la
En las protestas que realizó la comunid= ad de la UAP Chimalhuacán en el periodo ana= lizado queda de relieve el hartazgo e inconformidad respecto a la violencia impera= nte, así como el abrazo de la subjetividad al momento de nombrarla y hace= rla pública. Además, en ellas se hizo latente el acompañamiento y apoyo por parte de docentes y administrativos a las mujeres que vivieron violencia en el espacio, aliándose así a= sus reclamos. Las coyunturas de cada protesta aquí tratada dan cuenta de= las relaciones de sororidad y solidaridad existentes en la comunidad universita= ria, mismas que se vieron favorecidas a partir del uso de medios de comunicación y redes sociales. Si bien fueron empleadas como amplificador de voces y herramientas de combate de discursos institucionale= s, también desencadenaron la revictimización de las afectadas. <= o:p>
Este recorrido también deja al descubie=
rto
la omisión y negligencias de la UAEMÉX=
span>
frente a la violencia en contra de las mujeres. Pese a que dentro de la ins=
titución
más de uno de sus miembros cuestiona en el discurso la
normalización de la violencia de género, la misoginia y el
fetichismo al patriarcado, en lo efectual esas
prácticas se sostienen. Ante este entramado que no cesa, sino que se
extiende y perpetúa, las estudiantes universitarias y sus aliados
(estudiantes hombres, docentes y administrativos hombres y mujeres) estable=
cen
redes de apoyo, atención y escucha, llegando a organizarse para
reaccionar y hacer frente a las violencias múltiples que aquejan a la
comunidad universitaria. Si bien este proceso tiene una fecha inicial que se
remonta a 2014, no tiene marcha atrás, es una ola que se extiende y
lleva a la superficie la podredumbre y desazón.
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