MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DBFBB4.A7F94D60" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DBFBB4.A7F94D60 Content-Location: file:///C:/AB742845/0852_Ortega.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
DOI: https://doi.org/1=
0.56712/latam.v6i3.4224
Impacto de la Educación Financiera y el Service-Learning en la Inclusión Social de Poblaciones Vulnerab=
les
Impact of
Financial Education and Service-Learning on the Social Inclusion of Vulnera=
ble Populations
Melina Ortega Pérez Tejada
ortega.melina@uabc.edu.mx
https://orcid.org/=
0000-0003-4583-5266
Universidad
Autónoma de Baja California l
Ensenada –
México
Artículo
recibido: 27 de junio de 2025. Aceptado para publicación: 23 de juli=
o de
2025.
Conflictos de
Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Este ensayo aborda el impacto de la educación financiera y la
metodología de service-learning en la
inclusión social de las poblaciones vulnerables, a través de =
la
experiencia del programa de servicio social universitario “Cimarrones=
por
la Inclusión Financiera” de la Universidad Autónoma de =
Baja
California. Parte de la premisa de que la educación financiera, tal =
como
se imparte en el programa, desarrolla competencias técnicas y fortal=
ece
la inclusión social al empoderar a los participantes, promoviendo el
bienestar económico y social. El programa fomenta además el
desarrollo de habilidades transversales en los prestadores del servicio, co=
mo
la empatía, comunicación asertiva, liderazgo y trabajo en equ=
ipo.
La metodología utilizada integra la planificación de objetivos
SMART, el diseño de talleres participativos y el aprendizaje
experiencial basado en las ideas de John Dewey. Se emplean instrumentos de
evaluación diagnóstica y final para medir el impacto en los
estudiantes prestadores de servicio y en las comunidades atendidas. Los
resultados evidencian un incremento significativo en el conocimiento
económico y financiero de los prestadores de servicio social y en sus
habilidades sociales y pedagógicas. Asimismo, se identifican mejoras=
en
la percepción de los beneficiarios respecto a su participació=
n en
la economía local y el manejo responsable de sus finanzas. Se conclu=
ye
que el programa no solo contribuye a la formación de ciudadanos
responsables, también actúa como motor de inclusión so=
cial
para grupos tradicionalmente excluidos, alineándose con los Objetivo=
s de
Desarrollo Sostenible. Se proponen recomendaciones con base en la experienc=
ia,
para replicar este modelo en otras instituciones educativas.
Palabras clave: inclusió=
;n
financiera, servicio social, población vulnerable, aprendizaje
experiencial, objetivos de desarrollo sostenible
Abstract
This essay addresses the impact of financial education and
service-learning methodology on the social inclusion of vulnerable populati=
ons,
through the experience of the university social service program "Cimarrones for Financial Inclusion" at the Auton=
omous
University of Baja California. It is based on the premise that financial
education, as taught in the program, develops technical skills and strength=
ens
social inclusion by empowering participants and promoting economic and soci=
al
well-being. The program also encourages the development of transversal skil=
ls
in service providers, such as empathy, assertive communication, leadership,=
and
teamwork. The methodology used integrates SMART goal planning, participatory
workshop design, and experiential learning based on the ideas of John Dewey.
Diagnostic and final evaluation instruments are used to measure the impact =
on
student service providers and the communities served. The results show a
significant increase in the financial knowledge of social service providers=
and
in their social and pedagogical skills. Likewise, improvements were identif=
ied
in beneficiaries' perceptions of their participation in the local economy a=
nd
responsible financial management. It is concluded that the program not only
contributes to the development of responsible citizens but also acts as a
driver of social inclusion for traditionally excluded groups, aligning with=
the
Sustainable Development Goals. Recommendations based on experience are prop=
osed
for replicating this model in other educational institutions.
Keywords: financial
inclusion, community service, vulnerable populations, experiential learning,
sustainable development goals
T=
odo
el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y H=
umanidades,
publicado en este sitio está disponibles bajo Licencia <=
span
lang=3Des-419 style=3D'color:black;mso-color-alt:windowtext'>Creative Commons.=
Cómo citar: Pérez Tejada, M. O. (2025).
Impacto de la Educación Financiera y el Service=
-Learning
en la Inclusión Social de Poblaciones Vulnerables. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 =
(3),
3715 – 3730. https://doi.org/10.56712/latam.v6i3=
.4224
INTRODUCCIÓN
La educación financiera se ha consolida=
do
como un componente clave para el desarrollo económico y social de las
comunidades, especialmente en aquellas poblaciones vulnerables donde la fal=
ta
de conocimientos financieros limita la capacidad de tomar decisiones
informadas, administrar de manera óptima los recursos propios y acce=
der
a oportunidades que ofrecen los sistemas de inclusión financiera
promovidos por políticas públicas y programas sociales (Atkin=
son
& Messy, 2012; Banco Mundial, 2016; OCDE, <=
span
class=3DSpellE>2020a).
Diversos organismos internacionales, como la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE) y el Banco Mundial, han señalado que los
programas de educación financiera bien estructurados contribuyen al
desarrollo económico sostenible y a la reducción de
desigualdades, al fortalecer el capital humano de cada país,
particularmente en zonas rurales o con escasa cobertura de servicios
financieros, donde deben centrarse los esfuerzos del gobierno para abatir la
pobreza y aumentar el bienestar social (OCDE, 2020b;
Banco Mundial, 2016).
En este contexto, el servicio social universit=
ario
en México —también denominado servicio social
profesional— representa un mecanismo fundamental para que los estudia=
ntes
adquieran experiencia profesional y retribuyan a la sociedad, tal como lo
establece el artículo 5º Constitucional y el Reglamento de la L=
ey
Reglamentaria del Ejercicio de las Profesiones, en su artículo 14,
sección IV (SEP, 2018). Bajo este marco legal y educativo, el progra=
ma
“Cimarrones por la Inclusión Financiera” de la Universid=
ad
Autónoma de Baja California (UABC) tiene=
como
objetivo brindar educación económica y financiera como
herramienta de inclusión social y empoderamiento para poblaciones
tradicionalmente excluidas, respondiendo así a las exigencias del nu=
evo
paradigma del desarrollo sostenible.
Este programa se basa en la metodología=
de service-learning (aprendizaje y servicio solidario),
integrando la planificación de objetivos SMART, el diseño de =
talleres
participativos y el aprendizaje experiencial inspirado en las ideas
pedagógicas de John Dewey. Una de sus características m&aacut=
e;s
relevantes es que, además de fortalecer competencias técnicas
vinculadas con la educación financiera y económica
—enmarcadas en una perspectiva de sostenibilidad y cuidado de los
recursos naturales—, fomenta también en los prestadores de
servicio social el desarrollo de habilidades transversales como la
empatía, la comunicación asertiva, el liderazgo y el trabajo =
en
equipo.
Estas habilidades potencian la capacidad de los
estudiantes para interactuar eficazmente con las comunidades en las que
colaboran y contribuyen a la formación de ciudadanos comprometidos c=
on
la transformación social que exigen los Objetivos de Desarrollo Sost=
enible
(ODS). En este sentido, el presente ensayo analiza el impacto del programa
“Cimarrones por la Inclusión Financiera” en el desarroll=
o de
competencias financieras y habilidades transversales, así como su
contribución a la inclusión social de poblaciones vulnerables=
. Se
destacan las buenas prácticas, la metodología empleada y los
resultados obtenidos hasta la fecha. Asimismo, se discuten los principales
desafíos encontrados, se señalan áreas de oportunidad =
y se
plantean recomendaciones para replicar este modelo en otras instituciones de
educación superior.
DESARROLLO
La educaci&oacu=
te;n
financiera como herramienta de inclusión social
La educación financiera es un pilar
fundamental para promover la inclusión social en poblaciones
vulnerables. Según la OCDE (2020), una adecuada alfabetización
financiera contribuye a la reducción de desigualdades al mejorar las
capacidades de las personas para tomar decisiones informadas y acceder a
servicios financieros. Desde esta perspectiva, se diseñó una
iniciativa universitaria que ofrece talleres específicos para abordar
temas como el ahorro, la inversión, el consumo inteligente, responsa=
ble
y sustentable, así como la información relativa a la
legislación de protección al consumidor en México. De
acuerdo con Atkinson y Messy (2012), el
fortalecimiento de la educación financiera favorece la inclusi&oacut=
e;n
social al reducir el riesgo de exclusión económica y aumentar=
la
autonomía de los ciudadanos en contextos complejos.
Uno de los principales objetivos del programa =
es
promover la inclusión financiera con un enfoque de sostenibilidad,
equidad y justicia social. Su misión consiste en capacitar a estudia=
ntes
universitarios para que, mediante la educación económica y
financiera, fomenten el consumo responsable, el cuidado de los recursos nat=
urales
y la equidad social, especialmente entre poblaciones vulnerables. A su vez,=
su
visión resalta el compromiso de los jóvenes con la
creación de comunidades más justas y sostenibles, en las que =
el
empoderamiento financiero impulse el bienestar económico, social y
ambiental. El diseño de los talleres se basa en los contenidos del
Diplomado en Educación Financiera de la Comisión Nacional par=
a la
Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDU=
SEF,
s/f) los cuales fueron adaptados para adecuarse a distintos niveles escolar=
es y
contextos comunitarios.
Por ejemplo, el módulo de “Derech=
os
del consumidor” ha tenido un impacto positivo al empoderar a los
beneficiarios para exigir productos y servicios adecuados, fomentando su
participación activa en la economía local (Ortega Pérez
Tejada, 2017). Asimismo, los resultados del programa reflejan que más
del 74% de los prestadores del servicio perciben una mejora en sus
conocimientos financieros tras su participación impartiendo los tall=
eres
(ver Figura 1).
Gráfico =
1
Percepció=
;n
de conocimientos financieros de los prestadores del servicio social antes y
después de los talleres

Fuente: Elaboración propia con base en encuesta de seguimiento del
Servicio Social Profesional Cimarrones por la Inclusión Financiera
(2024).
Desarrollo de
competencias financieras y habilidades transversales
El servicio social, de acuerdo con la
Secretaría de Educación Pública (SEP, 2004), permite a=
los
estudiantes aplicar sus conocimientos en beneficio de la sociedad, al tiempo
que contribuye a su formación como ciudadanos responsables. Este pro=
ceso
fomenta valores fundamentales como la solidaridad, la responsabilidad socia=
l y
la ética profesional. Desde esta perspectiva, el aprendizaje
experiencial permite a los prestadores integrar saberes académicos c=
on
situaciones reales, fortaleciendo tanto sus capacidades técnicas como
personales.
El programa Cimarrones por la Inclusión
Financiera incorpora esta visión al impulsar en los jóvenes no
solo la enseñanza de contenidos financieros, sino también de
forma práctica y reflexiva el desarrollo de herramientas comunicativ=
as, pensamiento
crítico y liderazgo. Según Dewey (1938), el aprendizaje basad=
o en
la experiencia favorece la conexión entre teoría y
práctica; por ello, el enfoque de service-learning
resulta especialmente valioso al situar a los estudiantes en entornos socia=
les
reales, donde deben adaptarse, dialogar y construir soluciones con quienes
participan en los talleres.
Durante su participación, los prestador=
es
aplican dinámicas participativas, juegos adaptados (tales como
lotería financiera, serpientes y escaleras financiero, memoramas, sopa de letras, entre otros) y actividades
colaborativas que fomentan la reflexión sobre el uso del dinero, la =
toma
de decisiones responsables y el empoderamiento económico. Estas
estrategias, además de facilitar la apropiación de conocimien=
tos,
fortalecen el trabajo en equipo, la comunicación asertiva, la
empatía y la escucha activa. En este sentido, más que transmi=
tir
información, los jóvenes propician espacios de diálogo
transformador que potencian la autonomía financiera de las personas
beneficiarias.
Un ejemplo inspirador es el de una alumna que
actualmente imparte talleres en la comunidad de sordos de Ensenada. Gracias=
a
su conocimiento de la Lengua de Señas Mexicana (LSM)
y al tener lazos personales con esta comunidad, ha logrado adaptar los
contenidos de forma accesible e inclusiva. Su participación demuestr=
a no
solo la apropiación de conocimientos técnicos, sino
también una profunda sensibilidad social y un compromiso genuino con=
la
equidad, que enriquece el modelo educativo con ejemplos de verdadera
inclusión.
De acuerdo con una encuesta interna, el 76% de=
los
prestadores reportan haber mejorado su capacidad de comunicación y un
62% mencionan avances en su liderazgo (gráfico 2). Esta evoluci&oacu=
te;n
refleja una formación integral, donde la práctica profesional=
se
entrelaza con el crecimiento personal y la responsabilidad ética. =
span>
Gráfico =
2
Desarrollo de
habilidades transversales en los prestadores de servicio social

Fuente: Elaboración propia con base en encuesta de seguimiento del
Servicio Social Profesional Cimarrones por la Inclusión Financiera
(2024).
Además, el programa ha contado con la
participación de estudiantes de diversas licenciaturas, siendo
mayoría los de Administración de Empresas, seguidos por
Contaduría, Ciencias de la Educación, Derecho y Psicolog&iacu=
te;a.
Cada grupo ha contribuido desde su área de formación: por
ejemplo, los estudiantes de Derecho han creado materiales e impartido talle=
res
sobre derechos del consumidor; los de Psicología han desarrollado
recursos para la prevención de conductas adictivas como las compras
compulsivas y la ludopatía, vinculando la salud mental con la salud
financiera, los de Ciencias de la Educación ajustan las estrategias
pedagógicas que se usan en cada nivel educativo y sugieren actividad=
es
para la gamificación de los contenidos y las evaluaciones. Esta
colaboración interdisciplinaria entre los estudiantes ha enriquecido=
el
programa, permitiendo la creación de contenidos más integrale=
s y
ajustados a las realidades de los beneficiarios.
Asimismo, se ha contado con la
participación de madres y padres universitarios que, gracias a la
flexibilidad del programa, han podido impartir talleres en las escuelas de =
sus
propios hijos, en niveles de primaria, secundaria y preparatoria. Esta
experiencia no solo ha facilitado la conciliación entre su rol famil=
iar
y académico, sino que también ha fortalecido los lazos con su
comunidad escolar y ha generado un efecto multiplicador de conciencia socia=
l en
su entorno inmediato, ofreciendo un modelo positivo a sus hijos sobre el va=
lor
del compromiso social. En cuanto a la edad, el 59.6% de los prestadores tie=
ne
entre 20 y 22 años, mientras que un 30% tiene entre 23 y 29 añ=
;os,
y un 10.4% entre 30 y 44 años, lo cual aporta una diversidad
generacional que también fortalece el enfoque del programa.
La metodolog&ia=
cute;a
de Service-Learning y su impacto en las comunid=
ades
El programa se sustenta en la metodologí=
;a service-learning, la cual combina el aprendizaje
académico con la acción social para generar beneficios tanto =
en
los estudiantes como en las comunidades atendidas. Para estructurar sus
actividades, se adopta el modelo SMART (Doran, 1981), que permite definir
objetivos específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con plazos
determinados. Esta claridad en la planeación estratégica faci=
lita
diseñar talleres con metas precisas y evaluar su efectividad a
través de instrumentos como pretest, postest
(ver Figura 3) y encuestas de satisfacción en los prestadores del
servicio social.
Siguiendo las recomendaciones de Jacoby (2014) y la UNESCO (2017), el enfoque particip=
ativo
involucra activamente a los beneficiarios en la identificación de
necesidades y en la co-construcción de
soluciones de competencias financieras. Esta colaboración no solo
fortalece el aprendizaje en los prestadores, sino que también aument=
a la
apropiación comunitaria y la sostenibilidad de los resultados obteni=
dos.
En este sentido, las 480 horas del servicio social profesional se distribuy=
en
en 10 talleres de educación financiera, organizados en los siguientes
módulos:
<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●

Fuente: Elaboración propia con base en Doran (1981) y Jacoby (2014).
La implementación de la metodolog&iacut=
e;a service-learning ha sido clave para transformar el se=
rvicio
social en una experiencia significativa, donde el aprendizaje académ=
ico
se convierte en acción con propósito. A diferencia de las
prácticas asistencialistas, esta metodología propone una
relación de reciprocidad, en la que tanto estudiantes como comunidad=
es
se enriquecen mutuamente. Al colocar a los jóvenes en un rol activo,=
con
responsabilidad social concreta, se fomenta una ciudadanía participa=
tiva
y consciente. Así, el programa Cimarrones por la Inclusión
Financiera no solo ofrece una solución educativa innovadora, sino que
también fortalece el tejido social local al empoderar a las comunida=
des
desde su propio conocimiento y contexto, ajustándose a sus necesidad=
es
locales.
Vinculaci&oacut=
e;n
con los objetivos de desarrollo sostenible
El programa Cimarrones por la Inclusión
Financiera está estrechamente alineado con los Objetivos de Desarrol=
lo
Sostenible (ODS), especialmente con el ODS 1 (Fin de la Pobreza), ODS 4 (Ed=
ucación
de Calidad) y ODS 5 (Igualdad de Género), aunque su enfoque transver=
sal
le permite incidir también en otros objetivos relacionados con el
trabajo decente, la reducción de desigualdades y el consumo responsa=
ble.
La educación financiera permite a los participantes gestionar mejor =
sus
recursos económicos y, a largo plazo, contribuye a la reducció=
;n
de la pobreza (OCDE, 2021).
Además, promueve la igualdad de
género al capacitar a mujeres para acceder a servicios financieros y
generar oportunidades de emprendimiento. Según =
Alqam
y Hamshari (2024), el fortalecimiento de la
alfabetización financiera está directamente relacionado con el
bienestar económico, especialmente en contextos de vulnerabilidad. P=
or
ello, el programa no solo impacta a nivel individual, sino que tambié=
;n
fortalece el tejido social de las comunidades.
Esta transformación se refleja tanto en
datos cuantitativos como en las experiencias personales compartidas por los
prestadores de servicio social. Por ejemplo, el 83.7% de los encuestados af=
irmó
en la encuesta de egreso del programa, que los talleres les ayudaron a mejo=
rar
sus habilidades para gestionar sus propias finanzas personales. En los
comentarios abiertos del instrumento de retroalimentación
(“Describe en una frase qué significó para ti participa=
r en
el programa Cimarrones por la Inclusión Financiera”), se
recogieron testimonios significativos que destacan el impacto del servicio
social en su desarrollo integral:
“Es importante saber de finanzas,=
ya
que forma parte del día a día y también sirve demasiado
para los trabajos, así como los emprendimientos que podemos
tener”,
“Me ayudó en todo”,<= o:p>
“Me gustó mucho hacer mi
servicio social aquí porque me dio habilidades financieras que no
tenía”,
“En ser más consciente de =
las
decisiones que tomó”,
“Mejoré mis conocimientos y
habilidades sobre los temas expuestos, así como también el
trabajo en equipo y un liderazgo con más desarrollo para
comprender”,
“Nunca me había puesto a
pensar que nuestras decisiones económicas y financieras del dí=
;a a
día, impactan tanto en nuestro ambiente y el futuro de todo el
planeta”.
Estas voces reflejan no solo el aprendizaje
técnico, sino también una transformación integral,
caracterizada por la motivación de contribuir al bienestar colectivo=
, la
conciencia ambiental y el fortalecimiento de su identidad como ciudadanos
activos y responsables.
Una de las fortalezas clave del modelo es su
adaptabilidad, que permite a los estudiantes cumplir con los objetivos del
servicio social sin comprometer sus ingresos ni su estabilidad laboral,
promoviendo así una auténtica inclusión educativa y
social. Además, un número significativo de jóvenes dec=
ide
regresar a las escuelas donde cursaron la primaria, secundaria o bachillera=
to
para impartir ahí los talleres. Esta elección, cargada de
simbolismo, representa para ellos un acto de agradecimiento y orgullo. Most=
rar
a sus antiguos profesores que están por titularse fortalece su senti=
do
de pertenencia y reafirma su papel como agentes de cambio en sus comunidade=
s de
origen.
Los resultados acumulados del programa durante=
el
periodo 2024-1 y 2024-2 son una muestra del alcance y efectividad de esta
iniciativa. A través de 31 prestadores de servicio social, se
impartieron un total de 369 talleres de educación financiera en comu=
nidades
rurales, marginadas y urbanas del municipio de Ensenada, Baja California. E=
stos
esfuerzos beneficiaron directamente a más de 7,000 estudiantes de
educación preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, fortaleci=
endo
sus capacidades para tomar decisiones económicas informadas, fomenta=
r el
ahorro, prevenir el consumo compulsivo y desarrollar una cultura financiera
responsable desde edades tempranas. Se puede decir que el programa encarna =
una
práctica educativa alineada con la Agenda 2030, y que además =
de
brindar herramientas económicas y financieras, también promue=
ve
valores como la solidaridad, la equidad y el compromiso con el desarrollo
sostenible de México y del mundo.
Contraargumento=
s
Si bien el programa ha demostrado resultados
positivos, es importante reconocer ciertas limitaciones. Una de ellas es la
variabilidad en la calidad de la capacitación de los prestadores de
servicio social, la cual depende en gran medida de su formación prev=
ia y
de su nivel de motivación. Esta diferencia influye directamente en la
efectividad y profundidad del impacto de los talleres. Asimismo, en algunas
comunidades rurales en las que se trabajó, se observó que la
falta de infraestructura, conectividad o recursos materiales limita el alca=
nce
del programa y dificulta la evaluación sistemática de sus
resultados, por lo que en dichos casos se tuvo que recurrir a material impr=
eso
tanto en las presentaciones (carteles tamaño tabloide) como en las
evaluaciones.
Además de estos factores estructurales,=
se
han identificado desafíos operativos frecuentes en la
implementación del programa. De acuerdo con los resultados del
instrumento aplicado a los prestadores de servicio social, los principales
obstáculos percibidos son: 1) la gestión de permisos con los
directores de cada plantel, para ingresar a las escuelas y realizar los
talleres; 2) la dificultad para coordinar agendas entre los prestadores y l=
as
horas cedidas por los docentes de cada grupo; y 3) la aplicación
oportuna de los exámenes de diagnóstico y evaluación
final.
Esta situaciones podrían resolverse si =
se
consiguiera un permiso especial de parte de las autoridades educativas a ni=
vel
municipal, estatal o federal; sin embargo ya se intentó dicho
acercamiento con una figura de autoridad suficiente para conceder el permis=
o de
entrada y su respuesta fue que no podía comprometer las agendas de c=
ada
plantel educativo, sugiriendo que cada director escolar tenía que
autorizar la implementación del programa en su escuela y por está razón, cada prestador de servicio =
debe
acudir a tocar puertas en la institución educativa donde quiere dar =
los
talleres.
Otro reto importante es la medición for=
mal
de habilidades transversales como la empatía, la comunicación
asertiva o el liderazgo. Si bien se han registrado avances cualitativos en
estas competencias, su evaluación cuantitativa sigue representando un
reto metodológico. En este sentido, Putra et
al. (2024) sugieren que los estudios longitudinales son esenciales para
analizar los efectos sostenidos del aprendizaje experiencial. Aunque el
servicio social en México tiene una duración mínima de=
6
meses, puede extenderse hasta por dos años y la mayoría de los
estudiantes que participan en este programa deciden realizarlo en un period=
o de
seis meses. Esta duración limitada complica la implementación=
de
estudios de seguimiento a largo plazo que permitan evaluar la
consolidación de dichas habilidades después de la
finalización del servicio.
Sin embargo, este periodo de seis meses
también responde a una realidad: muchos estudiantes deben trabajar m=
ientras
estudian, y valoran profundamente que el programa les ofrezca la flexibilid=
ad
necesaria para cumplir con su servicio social sin renunciar a sus empleos. =
Al
permitirles impartir talleres en sus ratos libres —e incluso en entor=
nos
cercanos como las escuelas de sus hijos, hermanos, sobrinos o primos—=
el
modelo se adapta a sus necesidades y promueve una verdadera inclusión
educativa y social, sin comprometer la calidad ni los objetivos del program=
a.
Finalmente, una limitación importante q=
ue
aún debe atenderse es la ausencia de mecanismos formales de
retroalimentación por parte tanto de los beneficiarios directos de l=
os
talleres como del personal docente de las escuelas anfitrionas. Hasta ahora,
las evaluaciones del programa se han centrado principalmente en los prestad=
ores
de servicio social. Incluir las perspectivas de quienes reciben los tallere=
s,
así como de los docentes que observan su implementación,
permitiría contar con una visión más integral del impa=
cto
del programa. En este sentido, se sugiere como mejora el diseño de
instrumentos específicos —como encuestas breves o entrevistas
semiestructuradas— que permitan recoger sistemáticamente esta
retroalimentación. Esta información sería de gran valor
para fortalecer el enfoque pedagógico, adaptar mejor los contenidos =
al
contexto local y consolidar alianzas con las instituciones educativas
participantes.
A pesar de estas limitaciones, el modelo de
servicio social implementado por Cimarrones por la Inclusión Financi=
era
se encuentra en constante proceso de calibración y mejora. El esfuer=
zo
por diseñar y crear materiales propios desde la perspectiva
interdisciplinaria para lograr una verdadera inclusión logró =
que
ya se tenga un acervo que incluye un vídeo cómic de
prevención de compras compulsivas en niños y adolescentes de =
la
comunidad sorda. La sistematización de resultados, la
incorporación de retroalimentación de estudiantes, la
colaboración interdisciplinaria, así como el compromiso
institucional, han permitido que el programa evolucione progresivamente. Los
beneficios observados tanto en los beneficiarios como en los prestadores
indican que esta experiencia puede ser replicada y adaptada en otras
instituciones educativas, considerando siempre las particularidades de cada
contexto y población hacia la que va dirigida.
CONCLUSIÓN
El programa Cimarrones por la Inclusión
Financiera ha demostrado ser una experiencia educativa integral que no solo
fortalece las competencias técnicas de los prestadores de servicio
social, sino que también potencia habilidades transversales como la
empatía, la comunicación asertiva y el liderazgo. Esta
combinación de conocimientos y habilidades favorece la formaci&oacut=
e;n
de ciudadanos responsables y comprometidos con el bienestar colectivo. La
implementación de una metodología basada en service-learning
ha permitido a los estudiantes aplicar sus saberes en contextos reales,
generando aprendizajes significativos que trascienden el aula. Los resultad=
os
muestran avances tanto en el conocimiento financiero de los beneficiarios c=
omo
en el desarrollo personal y profesional de los estudiantes, alineánd=
ose
con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en especial aquellos relacionad=
os
con la erradicación de la pobreza, la educación de calidad y =
la
igualdad de género.
Si bien persisten desafíos como la
variabilidad en la capacitación de los prestadores, las condiciones
estructurales de algunas comunidades o la medición formal de habilid=
ades
blandas, el modelo ha probado ser flexible y adaptable. Se sugiere fortalec=
er
los mecanismos de evaluación desde una perspectiva integral que incl=
uya
también la retroalimentación de beneficiarios y docentes,
así como explorar alternativas metodológicas para el seguimie=
nto
a largo plazo. Estos pasos permitirían consolidar aún m&aacut=
e;s
el impacto del programa y garantizar su sostenibilidad.
No obstante, más allá de estos r=
etos
técnicos, lo que verdaderamente distingue al programa es su impacto
humano. Más allá de los indicadores, este servicio social ha =
sido
profundamente transformador para quienes lo realizan. Los estudiantes que s=
on
madres y padres van a dar los talleres a las escuelas de sus hijos y muchos
jóvenes han decidido regresar a las escuelas donde cursaron su
educación básica o media superior para impartir ahí los
talleres. Esta decisión no solo fortalece el vínculo con su
comunidad, sino que también representa un acto simbólico de
orgullo y retorno: volver a esos espacios como agentes de cambio, mostrar a=
sus
antiguos docentes que ya están por titularse y compartir con las nue=
vas
generaciones lo que han aprendido e inspirarlos a seguir estudiando. Este
gesto, cargado de significado emocional y social, reafirma el valor del
servicio social como una herramienta no solo de intervención
comunitaria, sino de construcción de identidad, dignidad y retribuci=
ón.
Con iniciativas como esta, las universidades
pueden reafirmar su compromiso con una educación pública
transformadora, capaz de generar impacto, sentido y esperanza en las vidas =
de
las personas. Al estrechar lazos con las comunidades, fortalecen su papel c=
omo
agentes activos del cambio social, promueven sociedades más justas y
sostenibles desde lo local, y se posicionan como motores del desarrollo hum=
ano
con vocación de justicia social y proyección global.
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Todo
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ANEXOS
Galería fotográfica del programa=
Figura 1
Taller de educación financiera impartido por prestador de
servicio social a estudiantes de nivel medio superior en Ensenada, B.C.
Figura 2

Prestador de servicio social facilitando el módulo de consumo
inteligente en una secundaria de Ensenada, B.C.=
Figura 3
Lista de asiste=
ncia
firmada por los participantes del taller 'Planificación y presupuest=
o'
en el CECYTE
Figura 4

Prestadora de servicio social impartiendo el módulo 5 en un
bachillerato tecnológico de Ensenada, Baja California
Figura 5
Prestadora de
servicio social con el tema “Ahorro para la vejez y para las
emergencias” en una secundaria rural del municipio de Ensenada, Baja =
California

LATAM
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción,
Paraguay.
ISSN en línea:
2789-3855, julio, 2025, Volumen VI, Número 3 p 3700.