MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DBFD5F.70312130" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DBFD5F.70312130 Content-Location: file:///C:/2D795305/0869_Monastoque.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
=
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i3.4242
Pitiriasis rosada: enfoque actualizado sobre etiopatogenia,
manifestaciones clínicas y diagnósticos diferenciales
Pityriasis ro=
sea:
an updated approach to etiopathogenesis, clinical manifestations, and diffe=
rential
diagnoses
Annamaría Monastoque=
Silva[1]
annamariams@hotmail.com
https://orcid.org/=
0009-0008-1368-2561
Universidad de Ciencias Médicas
Heredia – Costa Rica
Jorge Merren Gallegos
jorgejmg777@gmail.com
https://orcid.org/=
0009-0004-4369-4775
Universidad de Ciencias Médicas
San José – Costa Rica
Fiorella Morera Vásquez
fiorellamova28@gmail.com<=
span
lang=3Des-419 style=3D'font-size:9.0pt;font-family:Roboto;mso-fareast-font-=
family:
Roboto;mso-bidi-font-family:Roboto'>
https://orcid.org/=
0009-0001-2052-4616
Universidad de Ciencias Médicas
San José – Costa Rica
José Manuel Morales Mena
josemlmorales@hotmail.com=
https://orcid.org/=
0009-0003-7184-0357
Universidad de Ciencias Médicas
San José – Costa Rica
Meir Mendelewicz
Montero
mmendelewicz@gmail.com
https://orcid.org/=
0009-0006-3572-2785
Universidad de Ciencias Médicas
San José – Costa Rica
Artículo recibido: 07 de ju=
nio
de 2025. Aceptado para publicación: 25 de julio de 2025.
Conflictos de Interés: Ning=
uno
que declarar.
Resumen
La pitiriasis rosada (PR), conocida como pitiriasis de Gibert, es u=
na
erupción pápulo escamosa frecuent=
e y
autolimitada manifestada en tres fases clínicas: aparición del
“medallón heráldico” (lesión inicial,
generalmente en el tronco); erupción secundaria con múltiples
placas ovaladas descamativas; y resolución espontánea. En alg=
unos
casos se presenta un pródromo similar a un resfriado con sínt=
omas
como cefalea, fatiga, anorexia y malestar general. La erupción puede
tardar entre 8 y 12 semanas, incluso desaparecer hasta el quinto mes. Afecta
habitualmente a niños, adultos jóvenes, con ligero predominio=
en
el género femenino, siendo poco frecuente en adultos mayores de 35=
span> años. Aunque su etiología=
es
idiopática, suele asociarse a infecciones respiratorias altas. Su
patrón estacional indica un posible origen viral, con sospechas de
implicación de los herpes virus humanos tipo 6 y 7. Se han descrito formas semejante=
s a
PR en pacientes con COVID 19, lo que sugiere relación adicional con =
el
SARS CoV 2. Al ser una entidad benigna, autolim=
itada
y no contagiosa, el manejo se basa fundamentalmente en la educación y
tranquilidad del paciente, se sugieren baños y lubricantes suaves que
contribuyan al alivio de la piel. En caso de prurito intenso, se recomienda
antihistamínicos orales y corticoides tópicos. La evidencia
respalda el uso de aciclovir en la fase inicial para disminuir la
duración de la enfermedad. Importante recalcar que la pitiriasis ros=
ada
no es contagiosa y por lo que no es necesario aislar al paciente, se debe
recomendar evitar la exposición solar prolongada. Palabras clave: pitiriasis ros=
ada,
medallón heráldico, Gilbert, dermatosis autolimitada,
erupción papuloescamosa, y erupció=
;n en
árbol de navidad Abstract Pityriasis rosea (PR), also known as GibertR=
17;s
pityriasis, is a common, self-limiting papulosquamous<=
/span>
eruption that progresses through three clinical phases: the appearance of a
“herald patch” (an initial lesion, typically on the trunk); a
secondary eruption with multiple oval, scaly pla=
ques;
and spontaneous resolution. In some cases, a prodromal phase resembling a c=
old
may occur, with symptoms such as headache, fatigue, anorexia, and general
malaise. The eruption may last between 8 and 12 weeks, occasionally persist=
ing
up to five months. PR primarily affects children and young adults, with a
slight female predominance, and is rare in individuals over 35 years of age.
Although its etiology remains idiopathic, it is often associated with upper
respiratory tract infections. Its seasonal pattern suggests a viral origin,
with human herpesviruses 6 and 7 implicated as possible causative agents.
PR-like eruptions have also been reported in patients with COVID-19, sugges=
ting
a possible link to SARS-CoV-2. As a benign, self-limited, and non-contagious
condition, management is mainly based on patient education and reassurance.
Gentle bathing and moisturizers are recommended to relieve skin discomfort.=
In
cases of intense pruritus, oral antihistamines and topical corticosteroids =
may
be used. Evidence supports the use of acyclovir in the early phase to reduce
disease duration. It is important to emphasize that PR is not contagious, a=
nd
patient isolation is not required; however, prolonged sun exposure should be
avoided. Keywords: pityriasis ros=
ea,
Herald patch, Gilbert, self-limiting dermatosis, papul=
osquamous
eruption, Christmas tree pattern rash Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales y Humanidades, publicado en este sitio está
disponibles bajo Licencia Creative Commons. Cómo citar: Monastoque
Silva, A., Merren Gallegos<=
/span>,
J., Morera Vásquez, F., Morales Mena, J. M., & Mendelewicz
Montero, M. (2025). Pitiriasis rosada: enfoque actualizado sobre etiopatoge=
nia,
manifestaciones clínicas y diagnósticos diferenciales. LATAM Revista Latinoamericana de Cienc=
ias
Sociales y Humanidades 6 (3), 3955 – 3964. https://doi.org/10.56712/<=
span
class=3DSpellE>latam.v6i3.4242 INTRODUCCIÓN La pitiriasis rosada (PR), también cono=
cida
como pitiriasis de Gilbert, es una dermatosis inflamatoria aguda, benigna y
autolimitada, que afecta principalmente a adolescentes y adultos
jóvenes, con un pico de incidencia entre los 10 y 35 años. Se
estima que representa entre el 0,5% y el 2% de las consultas
dermatológicas anuales, siendo más frecuente en mujeres y en
ciertas estaciones como la primavera y el otoño debido a una posible
asociación con infecciones virales que podrían ser más
frecuentes en estas épocas del año. Aunque se ha descrito como
una afección cutánea autolimitada y no contagiosa, su
presentación clínica variable puede generar preocupació=
;n
tanto en pacientes como en profesionales de salud, por lo cual es importante
realizar un diagnóstico amplio y acertado que identifique su identid=
ad (Fernandez, et al., 2021; Goldstein & Goldstein, 2=
023;
Saavedra, et al., 2023). La enfermedad se manifiesta típicamente=
con
la aparición inicial de una placa solitaria, ovalada y descamativa
—conocida como “medallón heráldico”— =
localizada
en el tronco y en algunos casos extremidades superiores. Posteriormente, en=
tre
una y dos semanas después, se desarrolla una erupción secunda=
ria
compuesta por múltiples placas más pequeñas localizada=
s en
las líneas de tensión cutánea, adoptando el clá=
sico
patrón en “árbol de Navidad”. Aunque en la
mayoría de los casos la enfermedad es asintomática o presenta
prurito leve, pueden observarse formas clínicas atípicas con
lesiones invertidas, vesiculosas, palmo plantares, orales, o con curso
persistente o recurrente, lo que dificulta el diagnóstico (Goldstein
& Goldstein, 2023; Shah & Adeel,
2024). La etiología de la PR aún no
está completamente esclarecida. Se ha propuesto una posible
asociación con los herpesvirus humanos t=
ipo 6
y 7 (HHV-6/7), así como con otros agentes
virales como el virus ECHO-6. Más recientemente, se ha planteado una
potencial relación con la infección por SARS-CoV-2, tanto por
efecto directo como por reactivación viral secundaria, o por mecanis=
mos
inmunológicos desregulados. Esto ha aumentado el interés
clínico en esta dermatosis, especialmente en contextos pandém=
icos
y en poblaciones con inmunidad alterada (Birlutiu et
al., 2021; Enguix et al., 2020; Fernánde=
z, et
al., 2021). El diagnóstico de la PR es eminentemente
clínico, pero su presentación puede simular otras enfermedades
dermatológicas, lo que obliga a considerar un diagnóstico
diferencial amplio. Entre las principales entidades que deben ser descartad=
as
se incluyen la tiña corporis, la psorias=
is guttata, la dermatitis atópica, la pitiriasis =
versicolor, las erupciones inducidas por fárma=
cos,
la sífilis secundaria y la escabiosis. Una evaluación
clínica cuidadosa, apoyada en la historia del paciente y, en algunos
casos, en pruebas complementarias, es fundamental para un diagnóstico
certero (Shah & Adeel<=
/span>,
2024). METODOLOGÍA Se realizó una lectura exhaustiva de
literatura científica con el objetivo de proporcionar una perspectiva
general, objetiva y completa sobre la pitiriasis rosada. Específicam=
ente
respecto a su epidemiología, etiología, manifestaciones
clínicas, presentaciones atípicas, diagnóstico,
asociación con SARS-CoV-2, implicaciones en el embarazo,
diagnósticos diferenciales, tratamiento y pronóstico. =
Se realizaron consultas de b=
ases de datos como lo son UptoDate, PubMed, y revistas como Medicine, Dermatology, Journal of Medical and Al=
lied
Sciences, Pathology and Laboratory Medicine, International Journal of Medic=
al
Science and Clinical Research Studies, American Family Physician, InnovAiT:
Education and Inspiration for General Practice y Journal Der
Deutschen Dermatologischen=
Gesellschaft. Adicionalmente, para conseguir una mejor comprensión de las
manifestaciones clínicas y de la dermapatolog&i=
acute;a
se consideró pertinente realizar una revisión de libros como
“Fitzpatrick’s Color Atlas and Synopsis of Clinical
Dermatology” 9ª edición. Se utilizaron palabras clave como
pitiriasis rosada, medallón heráldico, Gilbert, dermatosis
autolimitada, erupción papuloescamosa, y
erupción en árbol de navidad. En total, se seleccionaron 12
fuentes bibliográficas cuya información fue sintetizada para
cumplir con el objetivo de este trabajo. DESARROLLO Epidemiolog&iac=
ute;a Esta patología afecta a jóvenes y
adultos sanos entre 10 y 35 años de edad, con un pico de incidencia =
en
la adolescencia. Es muy raro encontrar esta patología en extremos de
edad como en menores de 2 años o mayores de 65 años. Tiene una
incidencia de 85 a 170 por cada 100 mil habitantes. Se estima que representa
entre 0,5% a 2% de las consultas dermatológicas anuales. Tiene una
prevalencia mayor en el género femenino y afecta a cualquier raza, p=
ero
se ha mostrado con mayor frecuencia en afroamericanos. A su vez, tiende a
presentarse más en primavera y otoño, así como la
exacerbación clínica en climas cálidos. Las mujeres embarazadas que desarr=
ollan
esta patología tienen mayor riesgo de aborto durante el primer trime=
stre
del embarazo por esta razón es importante la referencia oportuna a
ginecología apenas se confirme el diagnóstico (Drago, et al.,
2015; Fernández, et al., 2021; Wenger-Oehn et
al., 2022). Etiologí=
a Desde el punto de vista etiopatogénico,=
se
considera idiopática, aunque frecuentemente se asocia con infecciones
respiratorias altas, lo que sugiere una posible etiología viral. Este enunciado se respalda
principalmente por la presencia del pródromo en algunos casos y la
ausencia de recurrencia en hasta el 98% de los pacientes. También se
respalda debido a que microscópicamente se han observado
partículas virales intranucleares y citoplasmáticas, y un aum=
ento
en linfocitos CD4+. Y células de Langerh=
ans en
la dermis. Adicionalmente, se ha propuesto una relación con los herp=
es
virus humanos tipo 6 y 7 (HHV-6 y HHV-7)
y con el virus ECHO 6 que podrían desencadenar una respuesta inmunit=
aria
inflamatoria cutánea, aunque esta asociación no está
completamente confirmada. Los virus HHV-6 y
A continuación, se presentan los principales hallazgos derivados del
análisis de la literatura revisada, organizados por temática
relevante
Manifestaciones
clínicas
El cuadro clínico puede comenzar con un
pródromo inespecífico o síntomas respiratorios leves c=
omo
malestar general, cefalea, náuseas, pérdida de apetito, fiebr=
e,
artralgias; a ello le es seguido en el plazo de un mes la aparición =
de
una lesión única: el medallón heráldico, que su=
ele
localizarse en el tronco. La placa primaria, denominado también parc=
he
heráldico, se presenta como una lesión solitaria que mide ent=
re 2
a 4 centímetros, es de forma ovalada o redonda, con un color pardo
asalmonado o violáceo, que aparece comúnmente en el tronco. T=
iene
un borde bien delimitado, en el centro presenta descamación fina con
apariencia de papel de cigarrillo y el borde tiene un anillo escamoso. El
medallón heráldico puede durar en el tronco desde 2 dí=
as
hasta 2 meses. Es importante resaltar que no siempre se presenta un
pródromo ni otros síntomas típicos de un síndro=
me
viral y que tampoco todos los pacientes presentan la lesión inicial
(Fernández, et al., 2021; Goldstein & Goldstein, 2023; Pavel, 20=
22; Shah & Adeel, 2024)
Entre una y dos semanas después de la
aparición de la lesión inicial, suele desarrollarse una
erupción secundaria o clásica, compuesta por múltiples
pápulas o placas de menor tamaño, con un diámetro
aproximado de 0,5 a 1 centímetro, hiperpigmentadas y con descamación
superficial. Estas lesiones se disponen típicamente siguiendo las
líneas de tensión cutánea de Langer, conformando el
característico patrón en “árbol de Navidad”=
; en
la región posterior del tronco, con disposición descendente q=
ue
recuerda a las ramas de un abeto. Adicionalmente, pueden agruparse en el
abdomen inferior y en la región púbica, respetando habitualme=
nte
zonas anatómicas como la cara, las palmas de las manos, las plantas =
de
los pies, así como los tercios medios e inferiores de los miembros s=
uperiores
e inferiores. En individuos con fototipos oscur=
os,
las lesiones pueden presentarse con un borde eritematoso bien definido y un
centro hipopigmentado. En la población pediátrica, es posible
observar una forma denominada pitiriasis rosada invertida, caracterizada po=
r la
afectación predominante de los pliegues de las extremidades. Estas
manifestaciones cutáneas suelen ser asintomáticas o escasamen=
te
pruriginosas, con prurito de predominio nocturno y exacerbación por =
el
calor. La resolución clínica suele ocurrir de manera
espontánea en un lapso de 4 a 12 semanas, sin dejar cicatrices, aunq=
ue
en ciertos casos pueden observarse alteraciones pigmentarias post-inflamatorias, tanto hipo como
hiperpigmentación. Las lesiones hiperpigmentadas o de tonalidad
violácea son más frecuentes en personas con piel oscura. Cuan=
do
ocurre en
niños afrodescendientes, se ha descrito una
presentación más extensa, con compromiso de la cara y el cuel=
lo
(Drago et al., 2015; Goldstein & Goldstein, 2023; Ramos et al., 2023;
Saavedra, et al., 2023; Shah & Adeel, 2024).
Presentaciones
atípicas
Las presentaciones atípicas pueden
representar un reto diagnóstico, y se estima que son cerca del 20% de
los casos. Estas variantes se caracterizan por diferencias en la
morfología, la distribución de las lesiones y el curso
clínico de la enfermedad. Existen variantes atípicas menos
comunes de esta enfermedad como la pitiriasis rosada inversa o invertida, la
cual se caracteriza por presentarse en la población infantil pero
también puede presentarse en adultos, con una placa heráldica=
y
múltiples placas localizadas en cara, pliegues corporales, en la
porción distal de las extremidades y en las áreas intertriginosas. Por otro lado, también existe=
la
pitiriasis rosada unilateral la cual no atraviesa la línea media del
cuerpo y las lesiones son eritema escamosas en un área limitada. La PR circina=
da
de Vidal es común en adultos y se presenta con placas lesionales
escasas, de gran tamaño, agrupadas que se localizan en axilas y en
pliegues inguinocrurales. Se puede presentar una PR que invo=
lucra
cavidad oral con placas eritematosas elevadas, o manchas con puntos
hemorrágicos en lengua, carrillos y mucosa yugal que se pueden
acompañar con ganglios linfáticos de la garganta inflamados. =
Una
variante atípica e infrecuente de esta enfermedad es la pitiriasis
rosada palmoplantar o acral, en la cual hay les=
iones
palmo plantares con dermatosis típicas en tronco, pero no en las
flexuras (Drago et al., 2015; Fernández, et al., 2021; Gavvala & Gavvala, 20=
21;
Goldstein & Goldstein, 2023; Ramos et al., 2023; S=
hah
& Adeel, 2024).
Algunos pacientes presentan lesiones palmo
plantares, sin presencia de eritema o escama, pero sí con
vesículas y también otros en las que solo afecta palmas y pla=
ntas
sin afectar tronco y con el aspecto típico de las lesiones de esta
patología. Otros ejemplos de estas presentaciones es la PR recurrent=
e,
esta ocurre durante el primer año después de un primer episod=
io y
suele presentarse sin la placa heráldica. Las lesiones secundarias
tienden a ser más pequeñas y menos numerosas. También
puede haber una variante con síntomas duraderos superiores a los 3
meses, denominada PR persistente.
Las erupciones pueden durar entre 3 y 6 meses, e incluir lesiones or=
ales
como lengua aframbuesada, lesiones máculo-eritematosas o lesiones vesiculosas. Los
casos atípicos pueden ser derivados al servicio de Dermatologí=
;a
para apoyo diagnóstico, incluyendo evaluaciones dermatoscópicas
con fuente de luz triple y biopsia cutánea (Fernández, et al.,
2021; Shah & Adeel,
2024).
Diagnóst=
ico
El diagnóstico de la pitiriasis rosada =
es
eminentemente clínico, fundamentado en la anamnesis y en la
exploración física, en la cual se identifica el antecedente d=
e la
aparición de una lesión inicial tipo “parche herá=
;ldico”,
ocurrida días o semanas antes de la erupción generalizada de
lesiones ovaladas con descamación periférica en forma de R=
20;collarete”, distribuidas según un
patrón típico en “árbol de Navidad”, con o=
sin
manifestaciones prodrómicas asociadas. En presentaciones atíp=
icas
o en situaciones en las que exista incertidumbre diagnóstica, puede
indicarse una biopsia cutánea. Los hallazgos histopatológicos
característicos incluyen paraqueratosis parcheada o difusa, ausencia
focal o total de la capa granulosa, acantosis discreta, espongiosis
focal y la presencia de pequeñas vesículas intraepidérmicas.
De manera ocasional, se observan queratinocitos disque=
ratósicos
con citoplasma homogéneo eosinofílico. En la dermis se aprecia
edema e infiltrado inflamatorio perivascular predominantemente mononuclear.=
Con
base en las observaciones registradas en estudios, puede concluirse que la
dermatoscopia es una herramienta diagnóstica eficaz, accesible y de
fácil utilización, que permite establecer un diagnósti=
co
definitivo de la pitiriasis rosada. Además, actúa como un pue=
nte
entre la evaluación clínica y la histopatológica, y
resulta útil para diferenciar esta entidad de otras enfermedades
Asociació=
;n
con SARS-CoV-2
La infección por SARS-CoV-2 (COVID-19) =
se
ha caracterizado por su capacidad de afectar múltiples órgano=
s y
sistemas, incluida la piel. Las manifestaciones cutáneas asociadas se
han atribuido principalmente a una respuesta inflamatoria exacerbada mediad=
a por
citocinas o a fenómenos de microtrombosis a
nivel dérmico. Las lesiones dermatológicas vinculadas a COVID=
-19
muestran una amplia heterogeneidad, incluyendo exantemas maculopapulares,
urticaria, lesiones vesiculosas tipo varicela, patrones similares a eritema
multiforme, rash purpúrico, livedo reticularis y lesi=
ones
tipo perniosis. En cuanto a la pitiriasis rosad=
a,
esta se ha considerado clásicamente como una consecuencia de la
reactivación de infecciones por herpesvirus
humano tipo 6 y 7 (HHV-6/7). Durante la pandemi=
a, se
observó un aumento significativo en los casos de esta dermatosis, lo=
que
sugiere que la infección por SARS-CoV-2 podría actuar como fa=
ctor
desencadenante, ya sea directamente o por favorecer la reactivación =
viral
latente, o incluso por factores psicoemocionales asociados al contexto
pandémico (Birlutiu et al., 2021; Enguix et al., 2020; Goldstein & Goldstein, 2023;=
Ramos
et al., 2023).
Implicaciones e=
n el
embarazo
La PR tiene mayor incidencia durante el embara=
zo.
Aunque la mayoría de los casos cursan sin complicaciones, se ha
informado una posible asociación con resultados adversos si la
erupción se presenta antes de la semana 15 de gestación, si la
erupción es prolongada, generalizada o se acompaña de s&iacut=
e;ntomas
extracutáneos. Esto puede desencadenar a=
borto
espontáneo, parto pretérmino, bajo peso al nacer e
hipotonía neonatal. Por ello, se recomienda derivar a las pacientes
embarazadas con PR, independientemente de la edad gestacional, a servicios =
de
atención prenatal especializada para seguimiento estrecho (Goldstein
& Goldstein, 2023; Wenger‐Oehn et al.,
2022).
Diagnóst=
ico
Diferenciales
Entre los diagnósticos diferenciales se
encuentra la tiña corporis, que se defin=
e como
infección fúngica superficial de la piel. Se puede asemejar
clínicamente a la pitiriasis rosada, presenta características
distintivas al manifestarse como placas redondeadas o anulares que crecen de
forma centrífuga, con un borde activo ligeramente elevado, de aspect=
o pápulo-pustuloso. Inmediatamente detrás=
del
borde, suele observarse una zona con escamas finas, mientras que el centro =
de
la lesión tiende a aclararse, adoptando un aspecto más normal=
o
en vías de resolución. Las lesiones suelen aparecer en
áreas descubiertas del cuerpo (como brazos, piernas o cara) y su
aparición puede ser repentina. En la pitiriasis rosada, la
descamación no se extiende hasta el borde de la lesión como
ocurre en la tiña corporis. Para confirm=
ar el
diagnóstico, es útil realizar un raspado de la lesión y
examinarlo con hidróxido de potasio (KOH=
),
donde pueden observarse hifas fúngicas. Alternativamente, el
diagnóstico también puede establecerse mediante cultivo
micológico de la piel afectada (Fernández, et al., 2021;
Goldstein & Goldstein, 2023; Saavedra, et al., 2023; Shah
& Adeel, 2024)
Otro diagnóstico para descartar es la
dermatitis inducida por fármacos, la cual es producto de una
reacción de hipersensibilidad retardada, apareciendo generalmente en=
tre
24 y 48 horas después de la administración del fármaco
implicado. Se manifiesta como un exantema maculopapular o como un eritema f=
ijo
medicamentoso, aunque también puede evolucionar hacia formas m&aacut=
e;s
graves con afectación sistémica (renal, pulmonar o cutá=
;nea
severa). El diagnóstico se basa en la historia clínica detall=
ada
y puede complementarse con pruebas in vitro (IgE específica,
activación de basófilos, transformación de linfocitos)=
o
pruebas in vivo como las pruebas cutáneas y la prueba de
provocación farmacológica, que es el estándar de oro. =
La
elección de la prueba depende del fármaco implicado y del tip=
o de
reacción. Los fármacos más comúnmente implicados
son el captopril, metronidazol, la isotreitoína, los AINES, el omeprazol y la
Algunas reacciones cutáneas que imitan =
la
presentación clínica de la pitiriasis rosada pueden estar
asociadas al uso de ciertos medicamentos, tales como los inhibidores de la
enzima convertidora de angiotensina (IECA), la
hidroclorotiazida, los barbitúricos, compuestos de oro, el metronida=
zol
y el alopurinol. Este tipo de exantema tiende a resolverse tras la
suspensión del fármaco implicado, lo que respalda su rol
etiológico. Entre las características diferenciales de esta f=
orma
inducida por medicamentos, en comparación con la pitiriasis rosada
clásica, se incluyen la ausencia de la placa heráldica inicia=
l,
la falta de síntomas prodrómicos, una mayor intensidad del
prurito con escasa respuesta a antihistamínicos, lesiones
cutáneas más inflamatorias y brillantes, así como un i=
ncremento
de eosinófilos tanto en sangre periférica como en el infiltra=
do
dérmico observado en estudios histopatológicos (Fernán=
dez,
et al., 2021; Goldstein & Goldstein, 2023; Ramos et al., 2023; Shah & Adeel, 2024)).=
Así mismo, se debe descartar la psorias= is guttata especialmente si hay antecedentes familiares o infecciones estreptocócicas previas. La psoriasis guttata se diferencia principalmente por la ausencia de la placa heráldica y= por sus hallazgos histopatológicos, que revelan una distribución más uniforme de las lesiones y escamas blancas difusas, a diferencia= de la distribución menos específica y las escamas pigmentadas en tonos marrones o blancos típicas de la pitiriasis rosada. El diagnóstico suele ser clínico (Saavedra, et al., 2023; Shah & Adeel, 2024).<= o:p>
Por otro lado, la dermatitis atópica se
diferencia de la pitiriasis de Gilbert por el engrosamiento de la piel
(liquenificación), aumento del reticulado cutáneo y prurito
intenso. Las lesiones se ubican con mayor frecuencia en la nuca, manos y pi=
es
dorsales, caras flexoras de las muñecas y zonas extensoras de las
piernas. Suele haber antecedentes personales o familiares de atopia desde la
infancia. Fisiopatológicamente, se asocia a una respuesta inmunitari=
a Th2 exacerbada y niveles elevados de IgE. El
diagnóstico se basa en la clínica, antecedentes y
distribución característica de las lesiones (Fernández=
, et
al., 2021; Goldstein & Goldstein, 2023).
La pitiriasis versicolor<=
/span>
es otro diagnóstico que se tiende a confundir con la PR,
patología que cursa con máculas hipopigmentadas o
hipercromáticas de forma ovalada o redonda, con posibilidad de confl=
uir
en placas policíclicas. Al rascar, se evidencia una escama fina tipo
furfurácea (signo de Besnier). Las lesio=
nes se
localizan principalmente en cuello, tórax anterior y posterior, y pa=
rte
proximal de extremidades superiores. El diagnóstico es clínic=
o y
puede confirmarse mediante la lámpara de Wood que evidencia una
fluorescencia amarillo verdosa o con un examen directo de KOH
al 20% y tinta azul, la cual revela levaduras e hifas cortas. Por otro lado=
, si
el paciente es sexualmente activo y hay lesiones en palmas y plantas siempre
debe considerarse sífilis secundaria como posible diagnóstico=
y
realizar pruebas serológicas (Fernández, et al., 2021)
Por último, no se debe confundir con
escabiosis ya que la lesión característica es el surco acarino, que se presenta como una línea ligera=
mente
elevada de pocos milímetros sobre la piel, resultado del túne=
l subcórneo que excava el parásito. En el
extremo del surco suele haber una pápula o vesícula
pequeña (2–3 milímetros), donde se encuentra el
ácaro. Las localizaciones más frecuentes incluyen los espacios
interdigitales de las manos, las caras flexoras de las muñecas, los
glúteos, la zona genital y la areola mamaria. El diagnóstico =
se
confirma mediante la visualización directa del ácaro o de sus
heces, ya sea mediante la prueba de Müller (raspado de la lesió=
n y
observación microscópica), o a través de la prueba de =
la
cinta adhesiva transparente, que permite identificar el parásito al
microscopio tras adherir y retirar la cinta de la lesión sospechosa
(Fernández, et al., 2021; Goldstein & Goldstein, 2023)
Tratamiento
La pitiriasis rosada es una dermatosis
autolimitada que, en la mayoría de los casos, remite espontán=
eamente
en un periodo de uno a dos meses, aunque existen reportes de duración
prolongada de hasta cinco meses. El tratamiento específico suele no =
ser
necesario, siendo suficiente la observación clínica; no obsta=
nte,
en ciertos casos puede considerarse la fototerapia con luz ultravioleta B de
banda estrecha, ya sea a través de exposición solar controlad=
a o
mediante sesiones en consultorio, con el fin de acortar el curso
clínico. Para promover la resolución de las lesiones y mejora=
r la
calidad de vida del paciente, se recomienda la aplicación tóp=
ica
de agentes antiinflamatorios no esteroideos, como el b=
ituminosulfonato
de amonio en pomada. En presencia de prurito intenso, pueden indicarse
antihistamínicos orales —tales como cetir=
izina
o loratadina— o corticosteroides tópicos de baja a mediana
potencia. Asimismo, se ha evidenciado que el uso de aciclovir oral a una do=
sis
de 800 mg cinco veces al día durante siete días, iniciado en =
la
primera semana de evolución, podría reducir la duración
del cuadro clínico. Es recomendable además fomentar una adecu=
ada
hidratación cutánea, evitar la exposición solar direct=
a y
utilizar protector solar sobre las lesiones para prevenir hipopigmentaciones
residuales. Se sugiere el uso de vestimenta holgada, transpirable y fabrica=
da
con algodón puro para minimizar la fricción sobre la piel. Da=
do
que las lesiones pueden irritarse fácilmente con productos de higiene
convencionales, se aconseja emplear limpiadores suaves, exentos de sulfatos,
como los llamados “syndets”. Aunque=
en un
principio se propuso la eficacia de los macrólidos orales —como
eritromicina o azitromicina—, estudios recientes no han respaldado su=
uso
terapéutico en esta patología. Es esencial proporcionar al
paciente una explicación clara sobre la naturaleza autolimitada y no
contagiosa de la enfermedad, así como sobre su posible evoluci&oacut=
e;n
con alteraciones pigmentarias transitorias, especialmente en fototipos altos, y la escasa probabilidad de complica=
ciones
severas, como infecciones bacterianas secundarias por rascado (Goldstein &a=
mp;
Goldstein, 2023; Pavel, 2022; Ramos et al.,2023=
; Shah & Adeel, 2024; V=
illalon-Gomez, 2018).
Pronósti=
co
En cuanto al pronóstico de esta
patología, dejando al lado que se esté presentado en una
gestante, tiene excelente pronóstico debido a que es una enfermedad =
con
resolución espontánea en un periodo de 2 meses. Las
recaídas son poco frecuentes, y las complicaciones más comunes
son los cambios pigmentarios residuales.&n=
bsp;
Puede presentarse prurito intenso, que puede afectar significativame=
nte
la calidad de vida, pero no se esperan secuelas a largo plazo. La principal
preocupación clínica es el diagnóstico erróneo,=
ya
que otros exantemas con implicaciones más graves como la sífi=
lis
secundaria pueden imitar la PR y requerir un tratamiento diferente (Goldste=
in
& Goldstein, 2023; Ramos et al., 2023; Villalon-Go=
mez,
2018).
CONCLUSIÓN
La pitiriasis rosada es una dermatosis aguda,
benigna y autolimitada, cuya causa exacta aún no se ha determinado,
aunque se ha vinculado con la reactivación de los herpesvirus
humanos tipo 6 y 7 y con el SARS-CoV-2, lo cual sugiere un componente inmuno infeccioso en su patogenia. Su curso clí=
;nico
típico, caracterizado por la aparición de un
“medallón heráldico” seguida de una erupció=
;n
en patrón de árbol de Navidad, permite realizar un
diagnóstico principalmente clínico, sin necesidad de estudios
invasivos en la mayoría de los casos.
Si bien su presentación suele ser
característica, es fundamental considerar un amplio diagnósti=
co
diferencial que incluya entidades como sífilis secundaria, psoriasis,
tiña corporis, dermatitis inducida por
fármacos, dermatitis atópica, pitiriasis versicolor
e incluso escabiosis, todas con manifestaciones cutáneas que pueden
simular la pitiriasis rosada. La distinción adecuada de estas entida=
des
requiere una evaluación clínica minuciosa, apoyada en la hist=
oria
del paciente, la distribución de las lesiones, y en algunos casos,
pruebas complementarias específicas.
El manejo se basa en la reafirmación al
paciente sobre la naturaleza autolimitada de la enfermedad y en el tratamie=
nto
sintomático, dirigido especialmente al control del prurito y la mejo=
ra
del confort cutáneo. Aunque el tratamiento es principalmente
sintomático y no se asocia con secuelas graves, su manejo debe
considerar las formas atípicas, la posible implicación viral y
las implicaciones en contextos especiales como el embarazo. Los médi=
cos
deben estar atentos en pacientes embarazadas, ya que la aparición
temprana o la gravedad de la enfermedad pueden estar asociadas con complica=
ciones
obstétricas significativas. En casos severos, persistentes o
atípicos, puede ser necesario el uso de tratamientos más
específicos como corticosteroides tópicos,
antihistamínicos, aciclovir y fototerapia con luz UVB.
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