MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DC5DF9.E3A8C280" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DC5DF9.E3A8C280 Content-Location: file:///C:/A64AF445/1468_CarrilloEsparza.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i6.4889
Migración de retorno y Estado. Planteamiento de una discusi=
ón
Return=
migration and State. A discussion proposal
Noemí
Yael Carrillo Esparza
https://orcid.org/0009-0009-9545-9773 <= o:p>
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas – México
José
Luis Hernández Suárez[1]
https://orcid.org/0000-0003-4111-2271
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas – México
Artículo recibido: 25 de julio de
2025. Aceptado para publicación: 25 de noviembre de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Con la atención puesta en la migración
México-Estados Unidos, proponemos una revisión teórica=
de
la migración de retorno dentro de los enfoques de la migración
internacional, con cuidado especial en el rol del Estado mediante acciones,
políticas y programas. Se considera el carácter de los
países de origen de la migración, y por tanto son de destino =
del
retorno, que, en tanto subdesarrollados, necesariamente enfrentan más
dificultades para realizar una gestión que respete y realice los
derechos humanos de los retornados. Las teorías, enfoques y perspect=
ivas
de la migración son muy diversas, debido en parte a la variedad de
aristas del fenómeno, sin embargo, también es a causa de fund=
amentos
epistemológicos distintos e intereses divergentes de
investigación. En el presente artículo se presenta un
análisis a manera de revisión del lugar que se le da a la
migración de retorno y cómo es influenciada por el Estado.
Palabras clave: migració=
n de
retorno, teoría de la migración de retorno, migración
internacional, migración mexicana
Abstract
With attention on Mexico-United States migration, we propose a
theoretical review about the return migration in the approaches of
international migration, with special care in the State role by actions,
policies and programmes. It is considered the
character of the migration origin countries, and therefore are the return
destination, that while underdevelopmented,
necessarily confront more difficulties to do a management that respects and
realizes the human rights of the returned people. Theories, approaches and
perspectives on migration are very diverse, due in part to a variety of
phenomenon edge, nevertheless, also due to different epistemological grounds
and dissimilar interest of research. In the present paper is presented an
analysis as a review about the place that is given to return migration and =
how
it is influenced for the State.
Keywords: return migratio=
n,
migration return theory, international migration, mexi=
can
migration
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Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamerica=
na
de Ciencias Sociales y Humanidades, publicado en este sitio está
disponibles bajo Licencia Creative Commons.=
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C=
ómo
citar: Carrillo Esparza, N. Y=
.,
& Hernández Suárez, J. L. (2025). Migración de ret=
orno
y Estado. Planteamiento de una discusión. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 =
(6),
239 – 253. https://doi.org/10.56712/latam.v6i6.4=
889
INTRODUCCIÓN
Nos proponemos realizar un análisis
teórico del rol del Estado en los enfoques de la migración
internacional, teniendo en mente la experiencia de la migración
México-Estados Unidos. Importa, en particular, la de retorno desde un
país desarrollado a uno subdesarrollado, faceta que ha recibido menos
atención dentro de este fenómeno multifacético y, por
ello, planteamos que se puede hacer alguna contribución desde una
perspectiva crítica de la gestión estatal en países de
carácter subdesarrollado. Es comprensible que el análisis del
Estado en el retorno haya recibido poca atención, al ser menos visib=
le y
ruidoso que, por ejemplo, los movimientos de salida, las ocupaciones de los
migrantes, las remesas, los derechos políticos, entre otros. Sin
embargo, a partir de la crisis del 2008 crecieron los flujos de regreso de
personas que laboraban en países desarrollados hacia sus lugares de
origen en países subdesarrollados, lo que sugiere una relación
directa con la crisis y, a la vez, plantea la cuestión del Estado pa=
ra
gestionar, a través de políticas y programas, esos retornos. =
Si bien es verd=
ad
que se ha propuesto la necesidad de diseñar una teoría sobre =
la
migración internacional que incorpore, entre otras cosas, el rol del
Estado, esto no se ha realizado porque los fundamentos epistemológic=
os
difieren, los intereses, las posturas, así como las concepciones ace=
rca
del carácter de los países de origen y destino de los migrant=
es,
más el hecho de que la migración presenta una gran diversidad=
de
aristas y es estudiada a diferentes niveles. En este artículo se rev=
isa
la migración de retorno en diferentes enfoques teóricos y el =
rol
del Estado, con el fin de esbozar algunas ideas desde una postura
crítica de la gestión estatal a través de las
políticas y programas, bajo la condición de subdesarrollo. El
documento se divide en cuatro apartados, en el primero de los cuales se
reseña el rol del Estado en diferentes teorías y enfoques de =
la
migración internacional; el segundo contiene una crítica de l=
as
posturas teóricas sobre el papel del Estado; en el tercero se plantea
una perspectiva, desde las teorías expuestas, respecto a cómo=
se
construyen las políticas migratorias; en el cuarto apartado se anali=
za
la teoría de la migración de retorno. Al final se plantean las
conclusiones del trabajo.
EL ESTADO EN LAS TEORÍAS DE LA MIGRACIÓN INTERNACIONA=
L
Los problemas de la migración internaci=
onal
dan cuenta de la relevancia del rol del Estado, el caso entre México=
y
Estados Unidos es evidente. El Estado, por medio de políticas divers=
as aplicadas
en la segunda mitad del siglo XX, determinó la temporalidad de los
migrantes en Estados Unidos a través de contratos, asimismo,
definió su composición (hombres, provenientes de zonas rurale=
s) e
implementó controles fronterizos (patrullas, casetas, etc.) para fre=
nar
el incremento de migrantes, como consecuencia de la gestión del gobi=
erno
estadounidense.
La teoría sobre migración
internacional más divulgada, la economía neoclásica o
modelo macroeconómico, se desarrolló en aras de explicar la
migración laboral interna con base en el progreso económico. =
Esta
teoría propone que tanto la migración internacional como la
interna están determinadas por disparidades geográficas en la
oferta y demanda de trabajo, de tal forma que un país con una gran
reserva laboral respecto al capital se caracteriza por un salario bajo;
mientras que un país con una limitada reserva laboral respecto al
capital se caracteriza por un salario alto (Massey et al., 2000: 8). A grandes rasgos =
se
conceptualiza el movimiento migratorio como modo de inversión. La
teoría neoclásica afirma que frente a una situación de
desigualdad de salario la población trabajadora tiende a desplazarse
mientras exista un desequilibrio en el salario y, por lo tanto, la magnitud=
y
frecuencia de la migración dependen del diferencial salarial y su
impacto en la fuerza de trabajo (Arango, 1985). La dinámica de la
migración entre México y Estados Unidos puede ayudar a ilustr=
ar
las proposiciones de estas teorías. La idea de un mejoramiento salar=
ial,
si se emigra hacia territorio estadounidense, genera expectativas en la
población mexicana, consecuencia también del proceso migrator=
io
de la segunda mitad del siglo XX y de que las políticas en el
país vecino incentivaron la inmigración, al hacer gestiones de
integración familiar y residencia permanente.
La explicación sobre migración
internacional expuesta por el modelo macroeconómico neoclásico
contribuyó al pensamiento público y estableció las bas=
es
intelectuales para muchas de las políticas de inmigración. En=
tre sus
proposiciones, por lo que toca al rol del Estado, se plantea que los gobier=
nos
actúan mediante regulaciones en los mercados de trabajo de los
países involucrados en el proceso (Massey et al., 2000: 9). En la mi=
sma
teoría se propone la variante microeconómica, en la que se
enfatiza el análisis costo-beneficio de los migrantes. Los gobiernos=
de
los países de origen y destino pueden controlar la inmigración
influyendo en las expectativas de los migrantes, sea favoreciendo el despla=
zamiento
o para tratar de evitar que se dé (Massey et al., 2000: 9-11).
El ámbito internacional también
incide en el tipo de movilización: permanencia, flujos a gran escala,
emigración o retorno; se puede pensar la decisión como un emb=
udo,
en el que quien determina la acción es el individuo, pero la
efectúa desde la carga de su contexto, que también determina
cómo moverse, es decir, de forma clandestina o bajo regulaciones del
Estado al que pretende llegar a trabajar, con visa o permiso de estad&iacut=
e;a
temporal.
La nueva economía sobre la migraci&oacu=
te;n
es otra propuesta teórica en la que destaca el protagonismo de la un=
idad
familiar, o bien, colectiva, ya que la decisión de migrar no obedece
exclusivamente a la voluntad de individuos. La acción colectiva se v=
uelve
necesaria para maximizar la esperanza de nuevos ingresos y reducir los ries=
gos
económicos de traslado: “en el caso en el que las condiciones
económicas locales se deterioren y las actividades de allí no
consigan alcanzar un nivel de ingresos adecuado, el hogar puede contar con =
los miembros
emigrados para mantenerse” (Massey et al., 2000: 11).
Esta teoría tiene tres postulados
centrales. En primer lugar, y como se refirió en el párrafo
anterior, la decisión de emigrar supera la idea individual y depende=
del
vínculo con otras personas, en especial la familia, que obtendr&aacu=
te;
del migrante el beneficio de las remesas; en segundo lugar, la diferencia
salarial no es la variable explicativa con mayor impacto en la decisi&oacut=
e;n
de emigrar, por último: los desaciertos del mercado, más
asimetrías de información y tecnología, son causantes =
de
inestabilidad económica que deriva en migración (Gómez,
2010: 93).
Massey y coautores plantean, en el enfoque de =
la
nueva economía de la migración, elementos que pueden inferirse
como aspectos propios en el análisis del Estado: en la mayorí=
a de
los países desarrollados existen mecanismos institucionales para
enfrentar los riesgos a los que están sometidos los ingresos familia=
res,
como programas agrícolas que implican protección al agricultor
ante las variaciones en el mercado, también, se refieren a los segur=
os
de desempleo y subsidios gubernamentales, programas para el retiro (privado=
s y
públicos); en esencia, cada uno de estos elementos extiende los ingr=
esos
individuales, pero, en contraparte, la ausencia de estos mecanismos en los
países “pobres” se compensa mediante la
diversificación de los ingresos familiares, lo que sitúa a la
migración, interna e internacional, con un papel necesario en este
esquema comparativo. El rol del Estado se manifiesta cuando los gobiernos
afectan los mercados laborales y de capitales, así como la
distribución del ingreso (Massey et al., 2000: 16).
La teoría del mercado dual, sostiene qu=
e la
migración internacional corresponde a la demanda de trabajo en los
países desarrollados, estructura los mercados de trabajo en segmento=
s y
explica la división de trabajo entre los nacionales y los extranjero=
s,
que en este caso son los inmigrantes. Desde esta teoría se argumenta=
que
la migración internacional obedece a una demanda permanente de mano =
de
obra por parte de los países con más desarrollo económ=
ico,
las sociedades de estos países eligen no realizar ciertas actividades
laborales por considerarlas degradantes, inestables, con riesgos sin benefi=
cio
y con escasas posibilidades de ascenso y mejor salario, es decir precariedad
laboral. Por lo tanto, quienes componen este sector son los inmigrantes
internacionales (Massey et al., 2000: 16). Según esta postura, no es
probable que los gobiernos puedan influir en la migración internacio=
nal
a través de sus políticas, porque más allá de
generar algunos aumentos salariales o cambios en los índices de empl=
eo,
los inmigrantes sólo llegan a satisfacer la demanda de mano de obra,=
que
ya está estructurada y predeterminada, por lo cual queda sugerido que
los cambios deben darse en la organización económica.
Micolta (2005) estudia tres teorías
explicativas de la migración internacional y las denomina teor&iacut=
e;as
con perspectiva histórico estructural: primero, la ya referida
teoría del mercado dual de trabajo (o también conocida como
teoría segmentada), la teoría marxista de la acumulació=
;n
capitalista y la teoría del sistema mundial, ubicadas en la
teoría neomarxista, en donde los movimie=
ntos
migratorios forman parte no de una etapa histórica coyuntural sino
estructural. Esta perspectiva se basa en la división internacional d=
el
trabajo que resulta de un régimen de intercambio desigual entre las
economías de los países, según el sector al que
pertenezcan -centro, semiperiferia o periferia-=
del
sistema capitalista. Mientras la teoría neoclásica supone la
realidad social como un orden que tiende continuamente al equilibrio, para =
las
teorías con perspectiva histórico-estructural esa realidad so=
cial
es el escenario de lucha entre los sectores sociales con intereses enfrenta=
dos.
En ese sentido, estos enfoques se insertan en otra vertiente teórica=
que
reflexiona y analiza la realidad social desde la lente de la desigualdad, la
explotación y el conflicto.
La teoría de los sistemas mundiales
emergió en los años cincuenta como una respuesta a las
teorías funcionalistas del cambio social y desarrollo, las cuales
sugirieron que los países se desarrollan económicamente a
través del progreso, en un proceso ordenado que culmina en la
modernización e industrialización. Esta teoría comparte
elementos con la teoría de mercado dual en el sentido de que las
sociedades industrializadas requieren de mano de obra destinada a trabajos
secundarios. Pone sobre la mesa el análisis de la composición=
con
la cual se organiza el mundo social y los países, con énfasis=
en
el papel que adquieren en el sistema económico capitalista. Para Mas=
sey
et al. (2000: 21-26) la teoría de los sistemas mundiales es la de ma=
yor
importancia en la explicación de cuáles son las fuerzas que
promueven la emigración desde los países pobres.
La principal característica de la
teoría del capital social, otra teoría más, es su
convertibilidad: se puede transformar en otra figura de capital, destacando=
lo
financiero, las personas necesitan acceder al capital social con base en la=
s redes
e instituciones que sirven al capital para mejorar o mantener una
posición. El concepto de capital social denomina a los recursos como=
un
conjunto intangible para las familias y comunidades que promueven el desarr=
ollo
social en la juventud. La teoría del capital social acepta la
visión de la migración individual como una decisión
individual o de un grupo familiar, pero afirma que los actos migratorios
alteran el contexto de las decisiones migratorias (Massey et al., 2000: 28)=
.
Una vez que la migración internacional
inicia, surgen instituciones y organizaciones para satisfacer la demanda de
personas que buscan entrar a los países desarrollados con el
número limitado de visas que esos países ofrecen y este
desbalance crea un nicho lucrativo para promover la migración con fi=
nes
lucrativos. El enfoque institucional reconoce las organizaciones e
instituciones, públicas o privadas, para analizar cómo dichos
organismos institucionalizan con ellos los flujos de migración,
ocasionando también que se separen de los factores de decisión
microeconómicos. Los gobiernos encuentran dificultades para controla=
r la
movilidad migratoria, ya que al institucionalizarse se complejiza la
regulación. Esto, a su vez, conduce al crecimiento del mercado negro=
de
la inmigración (Massey et al., 2000: 29).
La acumulación causal sostiene que
además del crecimiento de las redes y del desarrollo de las
instituciones de soporte para la migración, la inmigración
internacional se autosostiene por otras vías que incrementan los des=
plazamientos
a lo largo del tiempo; por ello se denomina acumulación causal, ya q=
ue
la causalidad es acumulativa en cada acto migratorio que desequilibra el
contexto social de quienes emigran. Se problematiza a través de seis
factores económicos que se perjudican por la migración en este
modelo acumulativo: la distribución de los ingresos; la
distribución de la tierra, la organización de la agricultura,=
la
cultura, la distribución regional de los trabajadores potenciales, la
significación social del trabajo (Massey et al., 2000: 30-33).
La
diversificación de enfoques teóricos sobre la migración
internacional tuvo un importante impulso desde el siglo XIX, y con mayor au=
ge
en el siglo XX, en tanto que el fenómeno sigue destacando por su
constante transformación y diversificación. Las explicaciones
teóricas recientemente referidas son sólo una mirada al gran
mundo académico que hay detrás, pero basta con esa generalidad
para darse cuenta de que hay mucho por cuestionar de las propuestas y
también elementos para considerar.
EL ROL DEL ESTADO EN LOS ENFOQUES Y TEORÍAS DE LA
MIGRACIÓN INTERNACIONAL
La prioridad de las teorías de la
migración es explicar, describir y predecir los movimientos migrator=
ios.
Algunos autores disertan de la separación teórica y proponen =
la
necesidad de construir una sola teoría de la migración
internacional que unifique y explique el fenómeno. A la par, otros
investigadores justifican la separación y subrayan que cada una de l=
as
teorías es necesaria para comprender los movimientos migratorios
actuales.
Las diferentes acepciones desde las cuales se
trabaja la migración manifiestan posiciones metodológicas
implícitas, dos de ellas dominan el escenario académico desde
hace tiempo: por un lado, los estudios de alcance micr=
oanalítico
en los que se incluyen estudios de caso y, por otro lado, los anális=
is macroteóricos, que penetran más a fondo=
en
los aspectos generales, históricos y estructurales presentes en el
fenómeno migratorio (Herrera, 2006: 71).
Aunque se asuma que la opción de emigra=
r es
resultado de una decisión racional contemplada por individuos para
maximizar oportunidades, hay otros factores que intervienen y condicionan l=
as
decisiones, como son, por ejemplo, las oportunidades de desarrollo objetivas
que ofrecen los países de origen y destino. Asimismo, las
políticas de admisión de los países son otro de los
factores destacados en el encausamiento o desvío de las olas
migratorias. Al respecto, Velasco (2016) sugiere que eso pone de manifiesto=
la
influencia que ejerce la ideología de homogeneidad cultural de
Estado-nación, que suele matizarse con sesgos racistas, dada la
regulación selectiva de migrantes: “Los Estados son actores
sumamente influyentes en los procesos migratorios y con sus actuaciones
configuran un corpus normativo y político que afecta al transcurrir =
los
desplazamientos interfronterizos de personas (3=
9).
Los posicionamientos respecto a los enfoques y
teorías de la migración internacional coinciden en que las
diferentes propuestas refieren explicaciones causales y que éstas no
necesariamente son contradictorias entre sí, a menos que algún
investigador elija posicionarse en el extremo de que las causas deben opera=
r a
un solo nivel. Massey et al. (2000) sostienen que los procesos causales son
relevantes para la migración internacional porque pueden operar en
múltiples niveles simultáneamente, y que catalogar las
explicaciones partiendo de la más útil es una tarea
empírica, ya que cada modelo teórico debe ser considerado en =
sus
propios términos y sólo así se puede llegar a especifi=
car
datos con claridad y evaluar el método empíricamente.
Las leyes migratorias, por ejemplo, se constit=
uyen
mediante criterios basados en intereses políticos y económico=
s,
de acuerdo con el contexto en que se gestan. La prevención a largo p=
lazo
parece no tener relevancia, por un lado; por otro, la academia ha tenido la
batuta para recolectar información y, con ella, elaborar
diagnósticos sobre el fenómeno migratorio, pese a la ausencia=
de
una instancia que coordine y elabore políticas congruentes de acuerdo
con el desarrollo de la migración, en sus diferentes dimensiones, por
eso sigue siendo pertinente el análisis de las diferentes perspectiv=
as
teóricas, que deben contribuir a dicho fin (Herrera, 2007: 18).
Las migraciones corresponden a una fase que
Herrera denomina “movilización de masas”, como respuesta=
al
proceso de modernización, esto se trata de la forma en la que los
individuos se trasladan de su espacio de origen al que está en conti=
nuo
proceso de desarrollo (2007: 79). Al respecto, Gino Germani comprendi&oacut=
e; en
su análisis particularidades de las migraciones en América La=
tina
y, para analizar la movilización de masas, propuso tres niveles
analíticos: un nivel ambiental u objetivo de los lugares de origen y
destino, otro de normas y valores y uno más de carácter
psicosocial (Germani, 1971 en Herrera, 2007: 80). La pretensión de
Germani es enfatizar en el análisis de la decisión de migrar y
sugiere que para dicho fin esa decisión resulta indispensable para
contemplar desde otra lente las condiciones objetivas, porque estas operan =
en
un contexto normativo y psicosocial. Entonces, al asumir la proposici&oacut=
e;n
de Germani en el nivel normativo, se puede pensar el caso de la
migración entre México y Estados Unidos, en donde se
generó una particular propaganda de atención al migrante
mexicano. El factor mediático determinó que los reflectores
atendieran el problema desde un supuesto de búsqueda de beneficio, q=
ue
hizo énfasis en las remesas y las familias mexicanas, el discurso
sutilmente desvió las miradas que pudieran cuestionar los diferencia=
les
salariales en el país y la obligada necesidad de migrar para increme=
ntar
el ingreso per cápita fuera de México. De este modo las norma=
s,
valores, pautas, expectativas y roles que actúan como marco de refer=
encia
del migrante potencial fueron pautadas con el paso de los años,
enfatizando la importancia de los trabajadores migrantes mexicanos en Estad=
os
Unidos. Germani plantea al individuo como soberano en la decisión de
migrar o no. En esta reinterpretación se prioriza la influencia de la
estructura del Estado ante la movilización de masas. Por ahora no se
pretende objetar al gran sociólogo argentino sino valorar la posibil=
idad
de emplear sus propuestas, en otro contexto y con otras intenciones.
En el análisis de los enfoques y
teorías de la migración internacional se encontró un
escaso trabajo de la migración desde la teoría del Estado, sin
embargo, se observa de forma genérica la relevancia del accionar
gubernamental. En ese sentido es pertinente asumir una postura de
análisis sobre el Estado, definirlo y construirlo desde la
migración internacional.
La teoría de la dependencia no es una
teoría de la migración internacional, sino una corriente de
pensamiento nacida en Latinoamérica, durante la década de 196=
0,
emerge como una crítica al modelo de desarrollo económico
impulsado por los denominados países desarrollados. Esta teorí=
;a
sostiene que los países subdesarrollados están condicionados =
por
las relaciones económicas y políticas con los países
desarrollados, lo que les impide alcanzar un desarrollo autónomo y
sostenible. La dependencia se hace manifiesta en la explotación de l=
os
recursos naturales y humanos de los países subdesarrollados, as&iacu=
te;
como en la imposición de políticas económicas y
desfavorables (Solorza y Cetré, 2015).
Juan Maestre Alfonso unifica las
características de la teoría de la dependencia, que pueden
sintetizarse en siete elementos clave: un análisis integrado de las
diversas ciencias sociales; un énfasis en las estructuras econ&oacut=
e;micas
y políticas; el empleo del método dialéctico en el
análisis histórico-estructural; la historicidad del objeto y
sujeto de conocimiento enfatizando el conflicto y no el equilibrio; y el
interés por el marxismo como teoría totalizante para explicar=
la
realidad de la región (Solorza y Cetré=
span>,
2015: 130).
Desde la
teoría de la dependencia se puede abrir otro marco de análisi=
s,
no se trata propiamente la migración internacional, pero se analiza =
el
factor estructural entre los países desarrollados y los
subdesarrollados. Por ejemplo, estos últimos sufren la fuga de talen=
tos,
personas con conocimientos especializados, capacidades, habilidades y destr=
ezas
específicas para actividades igualmente especiales y específi=
cas
en los países desarrollados, desde los cuales se impulsan
políticas, medidas y acciones para atraer a ese tipo de trabajadores.
Por lo tanto, la migración es una consecuencia de la desigualdad
económica. Asimismo, existe un factor que puede desarrollarse desde =
esta
perspectiva teórica: los países desarrollados cuentan con
sistemas políticos más estables, que propician una
dinámica distinta respecto a la gestión de políticas
migratorias, sobre todo porque son sitios de atracción migrante.
ESTADO Y POLÍTICA MIGRATORIA
Nos hemos propuesto esbozar una postura respec=
to
al Estado y la política en la formulación y el análisi=
s de
políticas migratorias. Estas últimas se distinguen como
determinantes en la comprensión del enfoque, o la tendencia, con la =
cual
la estructura gubernamental atiende problemáticas específicas=
. Jessop (2017) sugiere que la teoría del Estado=
no
puede dar por sentado el Estado como objeto de análisis, sino que de=
be
explorar las prácticas que producen efectos de Estado. Esto abre la
puerta al interés acerca de los cambios que ocurren dentro del apara=
to
institucional como en las actividades fuera de él. Al respecto, Fouc=
ault
ofrece una explicación más concreta y rigurosa sobre los efec=
tos
de Estado: “si el Estado es lo que es hoy, es precisamente gracias a =
esta
gubernamentalidad que es, al mismo tiempo, tanto
exterior como interior al Estado, ya que es la táctica de gobierno lo
que permite la continua definición de lo que debe o no debe estar de=
ntro
del dominio del Estado, lo que es público y lo que es privado, lo que
está y lo que no está dentro de las competencias del Estado (=
Jessop, 2017: 90).
En los efectos de Estado la actividad migrator=
ia
cobra protagonismo, y a su lado el desarrollo de propuestas académic=
as.
Una de las vertientes que más ha tomado en cuenta los desafíos
teóricos es el análisis de la dimensión polític=
a. A
partir de la década de 1980, en el caso de México, se
agilizó la integración de regiones, nuevos destinos que hasta
entonces no destacaban en la movilidad migratoria internacional, “esta
perspectiva abrió un sinnúmero de nuevas posibilidades para
estudiar la experiencia política de los sujetos en un ambiente
móvil, dinámico, cambiante, como se considera a la
migración contemporánea” (Calderón, 2006: 45).
No obstante, la tendencia de los estudios
migratorios sobre política se enfocó en trabajarlo a partir d=
e la
experiencia dentro de los lugares de destino: “se consideró qu=
e el
lugar a donde los sujetos llegaron, en el país en que se instalaron,=
era
lo que definía su experiencia y su futuro posible. Así, la
condición de extranjeros de los migrantes se volvió el eje pa=
ra
estudiar sus alcances, metas y limitaciones en ese nuevo escenario”
(Calderón, 2006: 46). ¿Pero dónde queda el “futu=
ro
posible” del migrante retornado? Es indispensable diferenciar si el
regreso fue voluntario o no, porque en cualquiera de los dos casos ese supu=
esto
que plantea Calderón es cuestionable en la migración de retor=
no.
Según la Organización Internacio=
nal
para las Migraciones no existe una definición universalmente aceptad=
a de
migrante, pero para los fines de este organismo internacional se define como
toda persona que se traslada fuera de su lugar de residencia habitual, ya s=
ea
dentro de un país o a través de una frontera internacional, de
manera temporal o permanente, y por diversas razones (=
OIM,
s/f). El Gobierno de México la define en plural: “Migrantes so=
mos
quienes, sin importar el motivo, salimos, transitamos o llegamos a un
país distinto al nuestro, o a un territorio en donde antes no
vivíamos o trabajábamos.&nbs=
p;
Incluye a quienes buscamos residir, trabajar, transitar o visit=
ar
México, sin importar si lo hacemos de forma regular o irregular, ni =
el
tiempo que nos quedemos (Gobierno de México, 2016). La definici&oacu=
te;n
gubernamental del migrante en México subraya lo laboral como tema
principal de la precisión sobre quién es un migrante, incluso=
se
hace un apartado para explicar y destacar quién es una persona
trabajadora migrante: “Cuando realizo un trabajo pagado, en un
país que no es el mío.”
En este breve ejercicio de distinguir acepcion=
es
sobre quién es un migrante es donde se encuentra el rol del Estado,
porque, primero, para la estructura gubernamental de México es
indispensable asumir una postura que coincida con un organismo internaciona=
l,
como la OIM y, segundo, también es impor=
tante
definir su lugar en la dinámica migratoria internacional, en este ca=
so,
como país expulsor de fuerza laboral.
Ahora, para situar al Estado en la complejidad=
de
la migración también se encuentra el modelo
histórico-estructural. Se suele señalar a Cardoso y Faletto
(1998) como autores que posicionaron el desarrollo en América Latina=
y
trabajaron la cuestión por medio del origen y evolución
histórica de la estructura económica y social del continente.=
La
propuesta contribuye, pues destacan que el marco social se define con base =
en
los hechos económicos y estos ocasionan el subdesarrollo en
América Latina, y en su conjunto corresponde a la configuració=
;n
histórico-estructural de dichas sociedades. “El modelo se
fundamenta metodológicamente en una doble observación anal&ia=
cute;tica:
la exploración de la estructura productiva y de dominación de=
la
sociedad y el conocimiento del marco histórico en que dicha estructu=
ra
se ha desarrollado.” (Herrera, 2007: 84).
Con base en los argumentos de Cardoso y Falett=
o,
se acepta que las migraciones aparecen en la propuesta histórico-est=
ructural,
ya que la migración se contempla como inherente a la tendencia hacia=
el
equilibrio, aunque con la advertencia de que se inserta en las relaciones
sociales de producción de un capitalismo tardío y
subdesarrollado. Evidentemente, el análisis de los autores conduce a
más consecuencias, lo que aquí se asume pudiera cuestionarse,=
y
también se puede referir que la metodología de la dependencia
contiene más implicaciones, como la diferenciación que se hac=
e entre
la migración interna y la internacional. Asimismo, Cardoso y Faletto
apuntan a una dirección diferente a la de Germani, quien prioriza en=
el
estudio de las migraciones la motivación para migrar, el anál=
isis
del proceso migratorio y la absorción de migrantes. En Germani la
motivación es el factor esencial en su análisis, más no
exclusivo, ya que su teoría de la modernización es macroconceptual y se refiere a un cambio estructural =
de una
sociedad tradicional a una moderna a través de una serie de etapas,
donde la migración es vista como una consecuencia del cambio, con
factores de expulsión y de atracción operando en el origen y =
el
destino, pero el sujeto evalúa las condiciones objetivas y toma las
decisiones de acuerdo con sus normas y valores. Unos individuos eligen migr=
ar y
otros no (Herrera, 2007: 82).
El entramado que cubre cada uno de los element=
os
que dirigen la decisión de migrar está determinado por los
factores externos, aunque pudiera interpretarse que Germani sitúa el
factor individual como protagónico, también deja expuesta la =
posición
estratégica que ocupan los mecanismos institucionales, ya sea para
regular, frenar o incentivar la migración. Por su parte, Cardoso y
Faletto cuestionan el supuesto camino hacia la modernidad que plantea Germa=
ni.
Aunque hay obvias divergencias, es necesario contemplar ambas proposiciones=
y
situarlas en el contexto indicado.
Russell King ha considerado la migració=
n de
retorno como una etapa dentro del ciclo migratorio, que sucede cuando las
personas regresan a su país o región de origen después=
de
un periodo significativo de tiempo en el extranjero; es un fenómeno
multivariado donde puede existir un nivel de desarrollo diferenciado entre =
los
países involucrados, y ser repetitivo dentro de los movimientos
circulares. La migración no es un movimiento lineal ni unidirecciona=
l,
pues es un proceso dinámico que puede tomar forma en fases o etapas =
en
el ir y venir de las personas de un país a otro. Desde la perspectiv=
a de
la Red Europea de Migraciones, el retorno es considerado como el traslado de
una persona que regresa a su país de origen (nacionalidad o de
residencia habitual), después de haber pasado un periodo significati=
vo
de tiempo en otro país, es un proceso de vuelta de un nacional de un
tercer país, ya sea voluntario o de modo forzoso, a su país d=
e origen,
o un país de tránsito con acuerdos comunitarios o bilaterales
(Herrera, 2007: 83).
El retorno de migrantes queda caracterizado
“como un desplazamiento más, como una etapa dentro de un proce=
so
general de movilización, que no representa ni individual ni
colectivamente el final de un periodo de migración”. El retorn=
o es
un movimiento migratorio que una persona ha tenido considerando su salida y=
su
regreso, y cuyo proceso requiere contemplar un país de origen y al m=
enos
uno de destino. El migrante de retorno es un individuo que regresa a su lug=
ar
de origen independientemente del tiempo de duración y del ciclo de v=
ida
en el que ocurra, su regreso puede ser definitivo o temporal, voluntario o
forzado (Herrera, 2007: 64).
La migración no es un desplazamiento
unidireccional, la movilidad humana va en diversas direcciones por diferent=
es
causas y motivaciones, el retorno es una parte del proceso migratorio donde=
el
individuo o un conjunto de individuos (la familia) regresan al punto de ori=
gen
después de residir en otro país. La migración de retor=
no
es una etapa del proceso que puede ser continuo o finito, ya que el ser hum=
ano
trata de encontrar una mejor forma de vida o alcanzar un mayor bienestar
(Herrera, 2007: 89).
Larios (2018) recupera de otros autores cuatro
premisas que suscitan algunos elementos de ampliación del tér=
mino
migración de retorno: 1) la noción de una ideología
nacionalista, ya que el retorno supone el regreso a un lugar de origen,
implicando una relación y un vínculo natural entre las person=
as y
la tierra natal, idea que puede perder sentido cuando las personas han vivi=
do
fuera por un periodo extenso, ya que tiene que reinsertarse, readaptarse y
reactivar vínculos familiares y de amistad; 2) territorialidad, la z=
ona
de origen puede interpretarse por distintas escalas territoriales, que supo=
nen
límites político-administrativos a distintos niveles (local,
regional, nacional, internacional); 3) temporalidad, se relaciona con el ti=
empo
de estancia fuera del país natal, así como con el tiempo de p=
ermanencia
tras el retorno; 4) los motivos están relacionados con el proyecto
migratorio conjunto, un movimiento migratorio de retorno está
íntimamente relacionado con la población trabajadora, la
decisión de retornar se relaciona más con cuestiones familiar=
es u
otras consideraciones no económicas, en contraste con la base
mayoritariamente económica-laboral que se encuentra en las decisione=
s de
emprender la salida del lugar de origen. En la perspectiva histórico
estructural la categoría de cambio social es la más adecuada =
para
estudiar las migraciones a nivel macroteórico=
span>
en el marco del cual se desarrollan los estudios micro=
teóricos
(Larios, 2018: 628 y 629). Pero, es necesario enfatizarlo, el foco no
está en iniciar en el individuo, sino en el más amplio contex=
to
social del que forma parte.
Retomando los modelos teóricos, son tres
las perspectivas que tienen relación directa con las propuestas que
abordan una teorización histórico-estructural, centrada en las
causales de la migración internacional, pero con gran potencial de
análisis de la gestión del Estado en las políticas de
atención del sector involucrado en esta problemática: los
mercados duales y segmentados, la teoría de la dependencia y la
teoría del sistema-mundo. Por lo tanto, el poder estructural de la
demanda de ciertos tipos de mano de obra barata y flexible es la fuerza
dominante.
La incorporación del Estado se hizo
más necesaria en los análisis más recientes de la fami=
lia
histórico-estructural de los modelos macro, esto es, desde el enfoqu=
e de
la economía política. En dicho modelo predomina el factor
económico y se aborda con el supuesto de que la demanda de trabajo c=
on
los mecanismos políticos estatales o supraestatales genera y/o contr=
ola
los movimientos internacionales de población (Ramírez, 2015: =
46).
El enfoque en la economía políti=
ca
puntualiza que las políticas de inmigración de los Estados
receptores, tales como los sistemas de cuotas y admisión, lineamient=
os
para la entrada y permanencia, contratación temporal de trabajadores,
derechos de ciudadanía, así como la influencia en la
conformación del volumen, dinámica y distribución
geográfica de los flujos, están determinadas por el poder
político y económico de un grupo de naciones dominantes.
Actualmente, la dinámica del orden económico neoliberal
posibilita que los Estados hegemónicos receptores de migrantes regul=
en
el comercio, las finanzas y las particularidades en los flujos migratorios.=
Castles y Miller señalan que “los recien=
tes
cambios masivos en las dinámicas de poder económico,
político y militar global reconocen la forma en que la migraci&oacut=
e;n
internacional se opone a la hegemonía de los Estados receptores, y
expulsores, ya que reforman profundamente las sociedades nacionales: el
crecimiento ha reconfigurado las actividades históricamente incrusta=
das
en las esferas distintivas de la autoridad del Estado (Ramírez, 2015:
47).
Las políticas migratorias conforman un
conjunto de actos administrativos, que implican medidas, acciones y leyes,
mismas que expresan omisiones y silencios institucionales, llevadas a cabo =
por
un Estado para regular o controlar el ingreso, salida y permanencia de
población, nacional o extranjera. De dicha forma se generan herramie=
ntas
para tratar los retos que implican las migraciones internacionales.
LA TEORÍA EN LA MIGRACIÓN DE RETORNO Y LA
MIGRACIÓN DE RETORNO EN LA TEORÍA
Cataño y Morales (2015: 91) aciertan al
destacar que lo que hoy compete a la migración, como objeto de estud=
io
se relaciona forzosamente con el análisis de condiciones sociales y
políticas, tanto de países emisores como de países
receptores. Y efectivamente, la migración de retorno se da bajo
determinadas condiciones sociales y con la influencia de ciertas
políticas públicas, mismas que contribuyen a caracterizar las
especificidades de este flujo. Cataño y Morales señalan que
algunos investigadores trabajan desde las políticas de
“expulsión” de los llamados países receptores, ot=
ros
respecto a cómo las crisis económicas influyen en la decisi&o=
acute;n
de regreso, otros en torno a la posición de los países para o=
frecer
institucionalmente acciones de reintegración, y una parte mín=
ima
trata los efectos psicosociales luego de elegir retornar, pero la gran
mayoría indaga en la definición teórica para
conceptualizar y con ello poder caracterizar a los migrantes retornados. A
grandes rasgos, enseguida trataremos de forma breve cómo se dan los
acercamientos teóricos y metodológicos a la migración =
de
retorno.
Los acercamientos en la teoría del
fenómeno migratorio, al parecer, se desarrollan en aras de ampliar la
comprensión de la movilidad humana, “la bibliografía
existente muestra que son varias las aproximaciones hechas para definirlo,
tipificarlo y explicarlo”. Micolta (2005) sostiene que el concepto de
migración, entendida como proceso, se compone de tres subprocesos: la
emigración, la inmigración y el retorno. Aborda las
aproximaciones teóricas sobre la definición, tipificaci&oacut=
e;n
y explicación de la migración internacional y encuentra
ambigüedades para distinguir la distancia entre el lugar de partida, el
lugar de llegada y el tiempo de permanencia en el lugar de destino. Desde e=
sta
óptica puntualiza en la necesidad de ubicar de forma asertiva el pro=
ceso
en el que se inserta la migración de retorno, es decir, “el
fenómeno migratorio constituye un proceso complejo que por su
extensión en el tiempo y en el espacio, no sólo abarca difere=
ntes
subprocesos, sino que también afecta diferentes sujetos y colectivos
humanos, configurando de esta manera, un vasto campo de análisis
sociológico.” (Micolta, 2005:62). El aporte es pertinente resp=
ecto
a la migración, sus fases y tipologías, debido a que sugiere =
su
comprensión como un proceso. En este sentido, el retorno debe situar=
se
comprendiendo primero dicho proceso.
De la Fuente ofrece una perspectiva muy
específica del retorno. Primero, lo contempla como emigración,
segundo, lo analiza en España. Estudia la emigración de perso=
nas
españolas a la Unión Europea y en el interior del país
para comprender el retorno como consecuencia de este proceso y evidenciar q=
ue
“esa vuelta no se produce de manera homogénea en lo que se ref=
iere
al perfil de los retornados: llegan a su país con diferentes
necesidades, su respuesta rápida y concisa marcará su verdade=
ra
inserción social. La inserción de aquellos que no llegan a su
país jubilados vendrá marcada por la obtención de un
trabajo.” (2003:149).
Previamente a su exposición sobre el retorno, la investigadora
ofrece un breve análisis respecto a cómo entiende la emigraci=
ón
al exterior y el perfil de quien entra en ese concepto; asimismo, la
emigración interior y el perfil de dicho emigrante. Mediante ello
aterriza en lo que Cataño y Morales refirieron respecto a cuestiones
psicosociales luego del retorno. No se trata el término en el
artículo de De la Fuente, pero aborda los efectos de quienes retorna=
n con
éxito y quienes no lo hacen, y cómo ambas opciones inciden en=
la
vida política y económica del país que, con ayuda o no,
asume la reintegración.
Duque y Genta (2009) tratan el retorno como ef=
ecto
de la crisis económica. Analizan el retorno a Ecuador desde
España como país receptor, y con ello las consecuencias de
desempleo como resultado de la inestabilidad económica, por lo tanto,
este estudio es ilustrativo para comprender las dimensiones de análi=
sis
del retorno en Latinoamérica.
Durand (2006) plantea que el retorno es la eta=
pa
final del proceso migratorio y lo analiza desde lo que considera las
teorías vigentes, asimismo, propone una tipología de los
migrantes retornados y la formulación de un nuevo enfoque y una nueva
categoría analítica. En su propuesta reitera la necesidad de
datos, mismos que son difíciles de obtener con claridad dado que no
siempre los países llevan una contabilidad constante de las salidas.
También, emplea datos etnográficos para proponer seis modalid=
ades
o tipologías de los migrantes retornados: 1) el voluntario del migra=
nte
establecido, 2) el del migrante temporal, 3) el transgeneracional, 4) el
forzado, 5) el del migrante fracasado, y, 6) el retorno programado (Durand,
2006: 170-174).
La teoría neoclásica, la
teoría del capital social y la teoría del mercado de trabajo
segmentado, son, al parecer, lo que Durand denomina en su introducció=
;n
las teorías vigentes, mismas que le contribuyen al autor para situar=
las
etapas que conllevan a que el retorno suceda. Como metodología sugie=
re
que la etnografía permite dimensionar el cómo y el porqu&eacu=
te;
del retorno, pero el principal aporte subyace en proponer el principio del
rendimiento decreciente, tomado del viejo economista francés del sig=
lo
XVIII Turgot, mediante el cual encuentra que cinco de los tipos de
migración de retorno se explican por sí mismos. Pero el retor=
no
voluntario no se explica por sí mismo. “Los casos de migrantes=
, de
larga duración, muchos de ellos exitosos, con documentos e incluso c=
on la
nacionalidad del país de destino requieren de una explicación
mayor, de un enfoque analítico, de una propuesta teórica. Es
aquí donde entra en juego la reflexión sobre los rendimientos
decrecientes como una explicación plausible para el caso de los
migrantes de retorno voluntario” (Durand, 2006: 184 y 185).
Como se dijo, Durand considera vigentes a la
teoría neoclásica, la teoría del mercado de trabajo
segmentado y la teoría del capital social, con potencial explicativo
para las tipologías de migrantes retorna=
dos,
pues contribuyen a caracterizar a dicha población y al parecer emerg=
en
del trabajo etnográfico que ve pertinente. Efectivamente, esto vuelve
amigable su aportación con las de otros autores y autoras que buscan
delimitar el retorno para su análisis efectivo. En suma, según
las condiciones que presente el flujo de retorno, se irán ampliando =
las
formas de acercarse a él, desde los estudios de caso
etnográficos, hasta el debate con las teorías de la
migración internacional sobre el lugar que el retorno ocupa en ellas.
Son muchas las investigaciones que tratan el retorno desde diferentes espac=
ios
sociales y con lentes distintos, pero lo revisado aquí permite dar u=
na
noción de los acercamientos.
CONCLUSIONES
Las teorías macro se enfocan en situar =
los
flujos migratorios en una dinámica estructural que abarque desde el
ámbito regional y su correlación con el internacional. Dicho
ámbito se refiere a las circunstancias económicas y
políticas que construyen los mecanismos necesarios para el desarrollo
efectivo del capital, de acuerdo con su momento: crisis, desarrollo o
estancamiento. Desde este panorama se encuentra que el incremento de migrantes retornados, que vuelven de ser partí=
cipes
de la economía de un país económicamente más
activo, representa un reto considerable a la base económica de las
localidades que absorben el retorno.
Desde las diferentes teorías de la
migración internacional se puede entender cómo las
políticas migratorias, ámbito de la gestión del Estado,
pueden estar orientadas para atraer trabajadores, con especificaciones en s=
us
capacidades para el trabajo al que estén destinados, por medio de vi=
sas
o permisos de trabajo temporal. En este ejemplo, las políticas pueden
incidir para la implementación de requisitos específicos, como
nivel educativo, experiencia laboral, etcétera. También, las
políticas migratorias pueden estar determinadas por las demandas que=
en
determinado momento requiera el mercado laboral, en este sentido puede
gestionarse la necesidad de trabajadores para atender sectores con escasez =
de
mano de obra, que la población nativa no esté dispuesta a cub=
rir.
Las relaciones geopolíticas en el
ámbito internacional también determinan muchas de las
políticas migratorias. Por ejemplo, los gobiernos pueden incidir en =
el
control de los flujos migratorios, por medio de regulaciones para demorar el
libre tránsito y con ello proteger los intereses económicos y
sociales en el momento que sea necesario. Las fronteras son el elemento
más ilustrativo de este punto. También, como ha ocurrido en
Estados Unidos, se puede incidir en políticas de reunificación
familiar, que contribuyan a fortalecer la integración de los migrant=
es,
siempre y cuando sea benéfico para la estructura socioeconómi=
ca
del país que promueva este tipo de políticas.
La teoría del mercado laboral segmentad=
o,
la teoría neoclásica, la teoría de los sistemas mundia=
les,
entre otras, son esfuerzos teóricos para ampliar el marco de estudio=
de
la migración internacional, bajo la advertencia de que se trata de un
fenómeno complejo, cambiante y continuo, por ello es que el
análisis sobre la gestión del Estado requiere discernir el
momento estructural que incide en las acciones dirigidas a la poblaci&oacut=
e;n
migrante, ya sea nacional o extranjera, misma que se guía bajo
lineamientos internacionales, es decir, si por ejemplo el mercado
estadounidense requiere incrementar la población trabajadora de cier=
to
sector, el Estado es el encargado de crear y promover programas dirigidos a
migrantes extranjeros que puedan cubrir las vacantes por medio de convenios
entre embajadas y el gobierno del país que oferte esa mano de obra
calificada.
Para finalizar, debe decirse que acerca del
retorno y el rol del Estado, los enfoques y teorías de la
migración internacional, la mayoría de los cuales fueron
elaborados en el segundo tercio del siglo XX, tienen muy pocos elementos pa=
ra
el análisis del retorno de los migrantes. Esto se debe a que el
fenómeno, en el caso de América Latina, y particularmente en
México, se hizo evidente hasta la segunda década del siglo XX=
I.
No es que antes no existiera ni se hubiera ignorado en la teoría, pe=
ro,
cuando mucho, sólo estuvo esbozado. Sin embargo, un análisis
sistemático de países subdesarrollados con Estados
permanentemente desbordados por demandas sociales y una mayor conflictivida=
d de
clases dista mucho de haberse realizado, a pesar de contribuciones individu=
ales
importantes, como las que se reseñaron en este trabajo.
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