MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DC65CF.D0430100" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DC65CF.D0430100 Content-Location: file:///C:/2BB8451A/1525_MiguelMartinez.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i6.4964
Análisis
De Las Restricciones Económicas Al Ciclismo Recreativo En Valles
Centrales Del Estado De Oaxaca
Analysis of Economic Constraints on Recreational Cycling in the Cent=
ral
Valleys of the State of Oaxaca
Luis Fernando Miguel Martínez[1]
l-fernando@fcfd.edu.mx
https://orcid.org/0009-0002-4420-3195
Universidad Autónoma “Benito
Juárez” de Oaxaca
Oaxaca de Juárez – México<= o:p>
=
Luis Abel Solano Ramírez
luis.ramirez@fcfd.edu.mx<=
span
lang=3Des-419 style=3D'font-size:9.0pt;font-family:Roboto;mso-fareast-font-=
family:
Roboto;mso-bidi-font-family:Roboto'>
https://orcid.org/=
0009-0003-1159-3120
Universidad Autónoma “Benito
Juárez” de Oaxaca
Oaxaca de Juárez – México<= o:p>
=
Luis Abel Solano Santiago
luis.santiago@fcfd.edu.mx=
https://orcid.org/=
0009-0007-6171-6466
Universidad Autónoma “Benito
Juárez” de Oaxaca
Oaxaca de Juárez – México<= o:p>
=
Adolfo Demetrio Gómez
Hernández
adolfo.gomez@fcfd.edu.mx<=
span
lang=3Des-419 style=3D'font-size:9.0pt;font-family:Roboto;mso-fareast-font-=
family:
Roboto;mso-bidi-font-family:Roboto'>
https://orcid.org/0009-0000-8311-6532
Universidad
Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca
Oaxaca de Juárez – México<= o:p>
Nukano Gutiérrez Jiménez
nukano.gutierrez@fcfd.edu.mx
https://orcid.org/=
0009-0002-2484-3742
Universidad Autónoma “Benito
Juárez” de Oaxaca
Oaxaca de Juárez – México<= o:p>
A Artículo
recibido: 05 de agosto de 2025. Aceptado para publicación: 05 de
diciembre de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que
declarar.
Resumen
<=
span
lang=3Des-419 style=3D'font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Roboto;
mso-fareast-font-family:Roboto;mso-bidi-font-family:Roboto'>En este trabajo=
se
aborda la problemática de los cobros de cuotas que realizan autorida=
des
municipales de pueblos originarios regidos por usos y costumbres, cada vez
más frecuentes en los Valles Centrales de Oaxaca, al momento que
transitan ciclistas recreativos. Esta práctica nace como respuesta a=
la
inquietud por el deterioro ambiental ocasionado por el tránsito exte=
rno
en sus vías y tiene como base la autonomía territorial de las
comunidades. Pero esta política ha generado una limitación
económica al libre tránsito y ha abierto la puerta a cobros
ilegítimos por terceros no autorizados. El propósito de esta
investigación es examinar las bases jurídicas y sociales de la
facultad de los pueblos a establecer la prohibición de tránsi=
to y
conocer la postura jurídica y el papel que tiene el Estado mexicano =
ante
tales conflictos. Se pretende
sugerir soluciones que armonicen la preservación del medio ambiente,=
el
derecho al libre tránsito deportivo y la autonomía de las
comunidades por medio del análisis documental como método.
=
Palabras clave:=
ciclismo
recreativo, usos y costumbres, Oaxaca, restricciones económicas, lib=
re
tránsito, autonomía comunal, medio ambiente
<=
span
lang=3Des-419 style=3D'font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Roboto;
mso-fareast-font-family:Roboto;mso-bidi-font-family:Roboto'>
Abstract
<=
span
style=3D'font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Roboto;mso-fareast-f=
ont-family:
Roboto;mso-bidi-font-family:Roboto;mso-ansi-language:EN-US'>This work addre=
sses
the issue of fee collection by municipal authorities of Indigenous communit=
ies
governed by customary usage (usos y costumbres) that is becoming more frequent in the Cen=
tral
Valleys of Oaxaca, at the moment recreational cyclists pass through. This
practice arose in response to concerns about environmental deterioration ca=
used
by external traffic on their roads and is grounded in the communities’
territorial autonomy. However, this policy has generated an economic constr=
aint
on free movement and has opened the door to illegitimate charges by
unauthorized third parties. The purpose of this research is to examine the
legal and social bases of the communities’ power to prohibit transit =
and
to understand the legal position and the role of the Mexican State in such
conflicts. The aim is to propose solutions that harmonize environmental
preservation, the right to free transit and sport, and community autonomy
through documentary analysis as the chosen method.
=
Keywords: recreational
cycling, usos y costumbres=
,
Oaxaca, economic restrictions, freedom of movement, communal autonomy,
environment
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamerica=
na
de Ciencias Sociales y Humanidades, publicado en este sitio está
disponibles bajo Licencia Creative Commons.=
<=
/span><=
o:p>
C=
ómo
citar: Miguel Martínez=
, L.
F., Solano Ramírez, L. A., Solano Santiago, L. A., Gómez
Hernández, A. D., & Gutiérrez Jiménez, N. (2025).
Análisis De Las Restricciones Económicas Al Ciclismo Recreati=
vo
En Valles Centrales Del Estado De Oaxaca. LATAM
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (6), 1156 R=
11; 1169.
https://doi.org/10.56712/latam.v6i6.4964
INTRODUCCIÓN
En las diferentes zonas de la nación, el ciclismo se ha vuel=
to
un deporte muy popular. Por ende, Oaxaca no ha sido la excepción ante
este fenómeno de popularización. Nuestro estado se ha
popularizado por tener una extensa diversidad de regiones arboladas, aunado=
a
un clima que permite la recreación y el esparcimiento.
Pero a medida que crecen las rutas y los grupos u organismos,
también aparecen los roces. En los últimos meses del añ=
;o
2025, se han presentado numerosos casos de cobros excesivos, expuestos
principalmente por ciclistas. Se ha presentado este fenómeno en dive=
rsas
partes de la ciudad capital, principalmente en las siguientes comunidades: =
San
Gabriel Etla, San Felipe del Agua, Donají y recientemente en Tlalixt=
ac
de Cabrera.
Los pobladores de las mencionadas localidades han empezado a
implementar cuotas y sanciones a ciclistas que transitan por sus territorio=
s,
generando un debate entre derechos deportivos, conservación ambienta=
l y
autonomía indígena. Mientras autoridades locales justifican l=
os
cobros como medidas para poder así mitigar daños
ecológicos en su localidad (basura, incendios, contaminación,
etc.), del otro lado, ciclistas denuncian abusos, intimidación y fal=
ta
de transparencia. Y ahí es donde empieza el enredo. ¿Por
qué se tomaron esas medidas? ¿Tienen derecho? ¿Es acaso
justo?
Este artículo busca comprender las raíces del conflic= to, sus impactos y las posibles soluciones, que se le puede dar a este enredo.<= o:p>
METODOLOGÍA
Este trabajo inicia con una revisión documental, es decir, se
alimenta de lo que ya está escrito y dicho sobre el tema, tanto en p=
apel
como en digital. ¿Por qué hacerlo así? Porque el probl=
ema
que aquí se aborda no es sencillo y no se limita a un solo
ámbito. Lo legal se cruza con lo social; lo deportivo con lo
comunitario; lo cultural con lo ambiental. Hay muchas voces en juego, y una
manera de escucharlas todas es a través de lo que han dejado registr=
ado:
leyes, artículos, notas periodísticas, publicaciones en redes,
investigaciones académicas y hasta testimonios en video.
Este enfoque nos permitió poner sobre la mesa diversas
perspectivas: desde las comunidades que defienden sus tierras hasta los
ciclistas que solo buscan rodar por la montaña sin pagar por ello; d=
esde
la mirada del derecho constitucional hasta los reclamos publicados en redes
sociales. No se trató de buscar una “verdad única”=
;,
sino de entender el contexto en el que se desenvuelve toda esta
problemática.
La intención es clara: reunir la información má=
;s
relevante para poder entender de manera justa y honesta qué est&aacu=
te;
pasando con los cobros que algunas comunidades indígenas de Oaxaca
imponen a ciclistas. A partir de eso, se busca proponer alternativas legale=
s y
éticas que permitan una mejor gestión de los hechos.
Más concretamente, esta revisión busca:
<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●Historia
Primeramente, podemos analizar de dónde surge el ciclismo en
Oaxaca. PanchoVillaMx (2025) señala que =
el
ciclismo en la ciudad data de tiempos en que era conocida como “La Ci=
udad
Esmeralda”, denominada así por la Antequera verde de la ciudad=
.
Esta actividad se convirtió en un lujo recreativo, siendo
popular entre la clase alta de la sociedad oaxaqueña de ese entonces=
.
PanchoVillaMx (2025) menciona que la distribuci&oacu=
te;n
de las bicicletas era bastante complicada en ese tiempo, debido al traslado=
que
se hacía desde Europa y Estados Unidos a través de la Ciudad =
de
México. Esto no fue algún impedimento, ya que el número
fue el suficiente para dar pie a la creación del Club de Ciclismo
Oaxaqueño, reservado, por supuesto, para personas adineradas.
Con el paso del tiempo y el avance de la industria, las bicicletas =
se
empezaron a hacer más accesibles para el resto de la població=
n,
permitiendo así una mayor demanda de ciclistas.
En la actualidad, este deporte es bastante notorio y famoso en Oaxa=
ca.
De acuerdo con el Instituto del Deporte del Estado, "La carrera Transsierra Norte 2018" tuvo lugar en el Valle d=
e Etla
el 5 de noviembre de 2018. Colocando a Oaxaca dentro de los mejores escenar=
ios
mundiales para practicar el ciclismo de montaña, luego de concluir la
justa con la participación de 51 profesionales, provenientes de dive=
rsos
países.
Instituto del Deporte, (2018) señaló que la justa se
dividió en cuatro categorías: la profesional, con personas de
nivel físico de excelencia; la femenil; el open-man,
abierta a quien tuviera la calidad física para completar los trayect=
os;
y el máster, para ciclistas (hombres y mujeres) de más de 40
años.
Alberto Rasgado, uno de los organizadores y responsable
logístico de la carrera. Señaló que México y Oa=
xaca
tienen una orografía privilegiada, comparándose con los circu=
itos
que pueden ofrecer países como Nueva Zelanda y Canadá, perfec=
ta
para la práctica de este deporte.
Aunque apenas es la segunda edición, mencionó que los=
51
participantes, sobre todo los ciclistas extranjeros —australianos,
canadienses, brasileños y españoles, entre otras
nacionalidades— expresaron su satisfacción por la calidad y
óptimas condiciones para desarrollar su destreza como ciclistas,
poniendo a prueba su habilidad para dominar la velocidad.
Consideró que la Transsierra Nor=
te
puede convertirse en una carrera anual de talla mundial.
Desafortunadamente, por cómo ha empezado a ganar popularidad=
el
ciclismo en Oaxaca. Se ha empezado a generar un ambiente en el cual muchas
personas pueden aprovecharse de dicha recreación, obstaculizando el
libre tránsito, o, por otro lado, que propios ciclistas ajenos a la
comunidad generan un problema ambiental en las comunidades.
Notas de los Co=
bros
excesivos
El sitio de noticias El Universal, en su página de Facebook,
hace la nota periodística el día 7 de abril de 2025. El
título de la nota: Ciclistas de Oaxaca denuncian cobros y sanciones
excesivas por “entrar sin permiso a la montaña”
Zavala, (2025) señala que los ciclistas declaran que fueron
objeto de cobros desmesurados. En las agencias ubicadas en Donají y =
San
Felipe de Agua. Este cobro se debió a que subieron a las monta&ntild=
e;as
sin autorización y, por ende, estaban infringiendo las normativas de=
la
región.
Las autoridades tienden a cobrar 20 pesos por persona a los ciclist=
as
que transitan por los caminos de dichas agencias. Aunque reportes por parte=
de
Nere Gonzáles, (2025), los cobros pueden ser de 50 pesos por persona=
si
es que estos deciden transitar por el camino artesanal “Benito
Juárez”.
Lo que encendió las alarmas fue que las autoridades de las
agencias se llegasen a presentar con los ciclistas con machetes y sogas
exigiéndoles una cantidad de dinero. Justamente sancionando el acces=
o no
autorizado.
Los ciclistas pagaron una multa de 3500 pesos, que es una cantidad
exorbitante. Sin embargo, esta cantidad fue baja si la comparamos con los 21
mil pesos que las autoridades pretendían cobrar al comienzo de la
detención de los ciclistas implicados. En numerosas ocasiones, las
autoridades mostraron su negativa a oír las opiniones de los ciclist=
as.
Imposibilitando la comunicación.
En la comunidad de San Gabriel Etla también se han observado
esos cobros o castigos económicos; sin embargo, a diferencia de las
comunidades mencionadas anteriormente, las autoridades de esta región
han sido muy transparentes acerca de dicho impuesto: una cuota de 200 pesos
para poder transitar libremente por sus caminos.
Fue reportado en la página de Facebook del sitio Azteca Noti=
cias
Oaxaca, el 2 de julio del año 2025 con el encabezado “O pagas =
o no
pasas”, realiza una investigación donde detalla exactamente es=
te
fenómeno en el cual los ciclistas se ven inmersos, principalmente po=
r la
codicia de otros, en generar un ingreso extra.
Méndez & Morales, (2025) señalan que los ciclista=
s,
Francisco Granados y Enrique Juárez, fueron entrevistados por el por=
tal
de noticias. Informan que es algo inaudito que sucedan esos atropellos, ya =
que
no se puede entender que estas cosas ocurran en el estado. Dicen tambi&eacu=
te;n
que los caminos en el distrito de Etla pueden llegar a costar hasta 200 pes=
os
su tránsito en ellos y esto puede aumentar si el ciclista decide
desayunar en la zona.
Dicha información se puede sustentar con la informació=
;n
presentada por el portal de noticias El Universal, donde se menciona que di=
cho
fenómeno es real.
Zavala, (2025) señala que esto genera debate o incomodidad e=
ntre
la comunidad de ciclistas, y es que no hay un cartel o un aviso de por medio
que pueda prever el desembolso económico que pudiesen realizar. Sin
previo aviso, salen personas obstaculizando la vialidad del ciclista y
exigiendo un pago para poder transitar por la vía. Los ciclistas men=
cionan
no estar en contra de un pago simbólico, pero consideran que es
demasiado pagar 200 pesos para transitar.
Los ciclistas dejan como una nota adicional que sus visitas generan=
un
consumo local en las poblaciones donde circulan, ya que su ingesta de alime=
ntos
y productos genera una contribución a la economía local.
El 22 de junio de 2025, Libertad Noticias Informa reportó ot=
ro
caso semejante, pero en esta ocasión en las carreteras de Tlalixtac =
de
Cabrera.
Méndez, (2025) señala que hubo un reporte de un grupo=
de
individuos de la zona pidiendo 50 pesos por el acceso, no solo a ciclistas,
sino también a corredores que desean utilizar ese camino. Misma
información que comparte Nere Gonzáles, (2025). Lo que molest=
a a
los deportistas es la falta de un documento que explique este cobro, o que
alguna autoridad se exprese y explique para qué se va a utilizar ese
dinero.
Según los corredores, este escenario no es aislado; en otras
áreas del estado también se han reportado intentos de cobro
arbitrario a senderistas, ciclistas y corredores, sin que haya una
regulación precisa o la presencia continua de autoridades que asegur=
en
el acceso libre a lugares públicos.
En el estado de Oaxaca, cuenta con diversos pueblos, mayormente
llamados originarios o indígenas; dichas poblaciones se ven regidas =
por
“usos y costumbres”.
Aguilar León, (n.d.) menciona que
dicha política es un reconocimiento legal y político de los
sistemas normativos que se proponen al interior de los pueblos y comunidades
indígenas en México. Estos sistemas, basados en prácti=
cas
y tradiciones ancestrales, rigen su organización social, cultural y,=
en
particular, sus procesos de elección de autoridades.
Este fenómeno plantea un conjunto de problemas éticos,
legales y sociales que invitan a pensar acerca de los límites entre =
el
derecho a la autonomía de las comunidades autóctonas y la lib=
re
utilización de los espacios naturales por parte de quienes visitan. =
Esto
se debe a que es un acontecimiento frecuente e incluso "normalizado&qu=
ot;.
Municipio de Oaxaca, (n.d.) seña=
la el
derecho al libre tránsito, garantizado por el Artículo 11 de =
la
Constitución Mexicana, que establece que toda persona puede circular
libremente por el territorio nacional. Aun con sus límites —or=
den
público, salud o seguridad—, este derecho no contempla cobros =
por
circular por espacios naturales, salvo aquellos regulados explícitam=
ente
por leyes municipales o estatales. Y en el caso oaxaqueño, ninguna l=
ey
de ingresos municipal autoriza tales tarifas, según confirmó =
el
gobierno estatal.
La tensión no radica solo en la legalidad, sino en la
legitimidad. Para las comunidades, los caminos no son simples vías de
paso; son arterias de su cultura, patrimonio vivo y espacio vital. Desde es=
ta
visión, la entrada de grupos ajenos, muchas veces urbanos y
privilegiados, es percibida como una invasión más que como una
práctica deportiva.
Impactos social=
es y
deportivos
Oaxaca, cuna de ciclistas galardonados en competencias nacionales,
corre el riesgo de frenar su propio semillero deportivo.
Instituto del Deporte, (2018): Los ciclistas oaxaqueños sigu=
en
poniendo en alto el nombre del estado de Oaxaca en la edición de
Nacionales CONADE (Comisión Nacional de Cultura Física y
Deporte), en esta ocasión en la modalidad de ruta, ya que hoy, el pu=
esto
de honor en el podio lo ha ocupado un pedalista de la región del Ist=
mo.
La Coordinación de Comunicación Social del Gobierno d=
el
Estado, (2024) resalta al ciclista, Jorge Luis Fernández Ruiz, de la
categoría Juvenil B, originario de Juchitán de Zaragoza. Obtu=
vo
la presea dorada en la sede nacional, recorriendo las 9 vueltas del circuit=
o de
8,7 kilómetros trazado a través de la avenida Laureles de
Guadalajara, Jalisco, completando 78,3 kilómetros en un tiempo de una
hora, 59 minutos y 51 segundos, con una velocidad promedio rondando los 42
kilómetros por hora.
La tríada compuesta por este ciclista junto con: Antonio
Hernández Hernández y Hassan Ortiz Ramírez obtuvieron =
la
medalla de plata en la competición por equipos de esta misma discipl=
ina.
Estas hazañas son producto del método demostrado por estos atletas, aunado a su indiscutible talento desarrollado gracias al compromiso de sus entrenadores y el apoyo incondicional de sus familiares.<= o:p>
Las rutas naturales, vitales para entrenamientos y torneos,
están volviéndose inaccesibles. En un estado donde muchas
iniciativas usan la bicicleta como herramienta contra la violencia, la
depresión y la desigualdad, este bloqueo económico representa=
una
nueva forma de segregación socioeconómica.
Principalmente, si se decide seguir fomentando el deporte en Oaxaca,
debido a estos desenlaces que se están llevando a cabo en las
comunidades, surgen los siguientes dilemas.
Los jóvenes sin recursos deben elegir entre entrenar o pagar=
.
Cicloturistas extranjeros cuestionan la seguridad y transparencia d=
el
destino.
Proyectos sociales ciclistas se ven limitados en su alcance
territorial.
Hablar del auge del ciclismo en Oaxaca no es solo hablar de bicicle=
tas,
ruedas y caminos polvorientos. Es mirar de frente a un fenómeno que =
va
mucho más allá del deporte o el ejercicio: estamos frente a u=
na
forma de habitar el mundo, de moverse distinto. Y sí, Oaxaca
también ha sido parte de esta ola.
Para muchas personas, la bicicleta es libertad. Es una alternativa
frente al tráfico, a la contaminación, a la inseguridad del u=
so
del transporte urbano. En ciudades más conurbanas, donde el espacio
público se siente cada vez más hostil, la bicicleta se vuelve=
un
acto casi rebelde: se toma la calle, se busca otra forma de moverse, sin ru=
ido,
sin humo, sin prisa.
En Oaxaca, con su clima fresco, sus cerros verdes y sus caminos
serpenteantes, esta práctica ha encontrado terreno fértil. El
ciclismo de montaña y el cicloturismo han ganado terreno, no solo co=
mo
deporte, sino como escape, como terapia o bien como un estilo de vida.
Oaxaca no es cualquier estado. Aquí, más de 400
municipios se rigen por sus propias normas comunitarias, conocidas como
“usos y costumbres”. No son inventos modernos ni caprichos lega=
les:
son sistemas antiguos que regulan desde la elección de autoridades h=
asta
el cuidado del bosque.
Para muchas comunidades, el territorio no es solo un pedazo de tier=
ra
con árboles. Es sagrado. Tiene historia, tiene nombre, tiene sentido=
. Y
quienes viven ahí lo cuidan, lo protegen, lo defienden, muchas veces=
a
contracorriente.
Cuando una comunidad decide poner una cuota a quien entra en bicicl=
eta,
para ellos no se trata de “cerrar el paso”, sino de poner
límites ante lo que perciben como un deterioro: ciclistas dejando
basura, haciendo fogatas, dañando flora o cruzando sin avisar. Desde=
su
mirada, es una forma de decir: “Este espacio también es nuestr=
o, y
tenemos derecho a cuidarlo a nuestra manera”.
Aquí las cosas se complican. Porque no es lo mismo pedalear =
por
un parque en la ciudad que atravesar un cerro comunal. Desde un punto de vi=
sta
ajeno a la comunidad, puede parecer lo mismo: una vereda, un paisaje verde,=
un
camino sin más. Pero, legal y culturalmente, no lo es.
El espacio público es, en teoría, de todos. El territ=
orio
comunal, en cambio, es administrado por la comunidad. Ahí no basta c=
on
tener una bicicleta y ganas de rodar: es necesario que exista un permiso, un
diálogo y sobre todo respeto.
La Constitución Mexicana garantiza el derecho al libre
tránsito. Puedes moverte por el país sin pedir permiso, sin p=
agar
por usar caminos. Pero existe una problemática en relación con
ello: ese derecho tiene límites. No se trata de cruzar por donde sea
como si nada. Hay restricciones cuando está en juego el medio ambien=
te,
la seguridad o los derechos de otros.
Las comunidades que han empezado a cobrar no lo hacen porque s&iacu= te;. En lugares como San Gabriel Etla, Donají o San Felipe del Agua, los testimonios hablan de incendios provocados, basura en los senderos, rutas invadidas sin consentimiento. La cuota es, según sus pobladores, para prevenir, para cuidar, para evitar daños de mayor jerarquía.<= o:p>
Ahora, miremos el otro lado de la moneda. Para una ciclista joven, o
para alguien que hace esto como un pasatiempo y no tiene muchos recursos, p=
agar
300 o hasta 1.000 pesos por cruzar un camino puede sentirse como una barrera
absurda. Más si la cuota cambia según quién la cobre, =
o si
no hay señales claras de por qué, para qué y qui&eacut=
e;n
maneja ese dinero.
El problema no es solo legal. Es de confianza, de comunicació=
;n,
de contexto.
Este no es un pleito cualquiera. Estamos hablando de pueblos
indígenas, con sistemas propios de organización y justicia. P=
or
eso, la Suprema Corte ha elaborado protocolos específicos que ayudan=
a
los jueces a
entender estos contextos antes de tomar decisiones.
El objetivo es que la justicia no pase como aplanadora. Que no se
imponga una lógica urbana o mestiza sin entender la realidad local.
Pero, al mismo tiempo, hay una línea que no se puede cruzar: los
derechos humanos.
Ni los “usos y costumbres” pueden justificar abusos, co=
bros
arbitrarios o intimidación. Y esa línea, en muchos casos, es
donde el conflicto se vuelve más tenso, porque se mezcla el reclamo
legítimo con la falta de regulación, la autonomía con =
el
vacío legal.
Otra parte clave en todo esto es el medio ambiente. Oaxaca est&aacu=
te;
lleno de zonas naturales frágiles, con ecosistemas únicos. Mu=
chos
de estos territorios están bajo amenaza: incendios forestales, tala
ilegal, basura y, sí, también turismo descontrolado.
En ese contexto, algunas comunidades ven en el cobro a ciclistas una
forma de generar ingresos para proteger lo que tienen. No están pens=
ando
en hacer negocio, sino en tener recursos para cuidar lo que el gobierno nun=
ca
cuida.
Pero cuando el cobro se vuelve excesivo, sin reglas claras o sin sa=
ber
quién lo gestiona, la buena intención pierde fuerza y, por
consiguiente, la gente empieza a desconfiar. Los ciclistas sienten que se
está lucrando con algo que debería ser accesible.
En San Felipe del Agua, por ejemplo, tras un incendio provocado por
visitantes, la comunidad cerró el paso y estableció una cuota.
Pero no había rutas bien marcadas, ni educación ambiental, ni
señalización. Entonces, ¿de quién es realmente =
la
culpa? ¿Del ciclista que no supo? ¿De la comunidad que no
informó? ¿De las autoridades que miran hacia otro lado?
Al final, lo que está en juego no es solo un camino ni una
cuota. Es una forma de ver el mundo. Para muchas personas, la naturaleza es=
un
espacio libre, algo que todos deberíamos poder disfrutar sin
restricciones. Para muchas comunidades, en cambio, la tierra es parte de su
historia, su vida y su derecho a decidir.
Ambas visiones son válidas. Y ambas se topan de frente cuand=
o no
hay diálogo, cuando no hay puentes de comunicación.
Este no es un problema que se resuelva en tribunales. Requiere sent=
arse
a hablar, entender al otro, acordar reglas claras, justas y compartidas. Po=
rque
sí, las rutas naturales pueden unir en vez de dividir. Pero eso solo
pasa si el respeto va en ambas direcciones.
La revisión documental realizada permitió identificar=
una
serie de patrones, tensiones y argumentos recurrentes en torno al conflicto
entre ciclistas recreativos y comunidades indígenas en Oaxaca,
particularmente en zonas como San Gabriel Etla, San Felipe del Agua,
Donají y Tlalixtac de Cabrera. A través del análisis de
fuentes jurídicas, académicas, periodísticas y
testimoniales en redes sociales, se nos permite construir una visión=
más
clara sobre las causas del conflicto, las posturas de los actores involucra=
dos
y las implicaciones legales, culturales y ambientales de la
problemática.
Los datos analizados se agruparon en cuatro grandes ejes
temáticos:
<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●
Interpretación de los resultados
Lo que en un inicio podría parecer un simple desacuerdo entre
quienes montan una bicicleta y quienes habitan comunidades rurales, en real=
idad
revela un entramado mucho más profundo: se cruzan el derecho a la
recreación con la defensa del territorio, la necesidad de
conservación ambiental con el reclamo por la autonomía
indígena y la falta de regulación con la creciente presi&oacu=
te;n
del turismo en espacios naturales.
Los resultados muestran que el conflicto no se debe a un solo facto=
r.
Es una suma de malentendidos, vacíos legales y tensiones
históricas. Las comunidades sienten que su entorno está siendo
usado y, en algunos casos, dañado sin permiso. Los ciclistas, por ot=
ro
lado, se ven sorprendidos y frustrados por cobros que consideran arbitrario=
s,
sobre todo cuando no hay señalizaciones claras ni mecanismos formales
para pagar o negociar.
Lo preocupante es que ambos lados, en muchos casos, están
actuando desde la desconfianza. Las comunidades temen la invasión y =
el
deterioro; los ciclistas temen el abuso y la confrontación. Y en med=
io
de eso, el Estado que debería mediar, normar y proteger a ambos, ha
estado ausente o ha reaccionado tarde.
Implicaciones
Desde una perspectiva legal, este conflicto pone a prueba los
límites del derecho al libre tránsito y de la autonomí=
a de
los pueblos indígenas. Ambos derechos están reconocidos
constitucionalmente, pero no hay reglas claras sobre qué pasa cuando
chocan. Este vacío ha permitido que, en la práctica, se gener=
en
cobros sin regulación, que cada comunidad actúe según =
su
criterio y que los visitantes no sepan a qué atenerse.
Desde lo social, la tensión ha expuesto un problema de fondo:
muchas comunidades sienten que están siendo visitadas, pero no
escuchadas. Los ciclistas, en cambio, se sienten criminalizados por una
actividad que, en teoría, es sana, pacífica y ecológic=
a.
Esta falta de diálogo solo alimenta los estereotipos y polariza
más el debate.
En el aspecto ambiental, las comunidades tienen razón en est=
ar
preocupadas. Hay zonas que realmente se han deteriorado por la actividad
humana, y eso no se puede negar. Pero también es cierto que muchas v=
eces
los visitantes no reciben orientación ni saben qué rutas son
aceptadas o cuáles están restringidas. No hay guías, no
hay señal ética, no hay acuerdos previos.
Limitaciones del estudio
Este trabajo se basa en fuentes documentales, hemerográficas=
y
digitales. No se llevaron a cabo entrevistas en persona ni trabajo de campo
directo, lo que dificulta una comprensión más detallada de las
experiencias diarias de los participantes. Además, muchos testimonios
encontrados en redes sociales carecen de verificación formal, aunque
sí reflejan percepciones que se han vuelto cada vez más comun=
es.
Otra limitación importante es que el fenómeno est&aac=
ute;
en desarrollo. Las cuotas, las respuestas estatales y las reacciones ciudad=
anas
están cambiando constantemente. Esto significa que los datos present=
ados
aquí podrían modificarse en cuestión de semanas, sobre
todo si el tema sigue ganando visibilidad pública.
Recomendaciones
Para evitar que este conflicto escale o se repita en otros lugares,=
es
urgente construir puentes de diálogo entre comunidades, colectivos,
ciclistas y autoridades. Algunas recomendaciones que surgen a partir de los
hallazgos son:
Crear rutas oficiales de ciclismo, diseñadas y acordadas jun=
to
con las comunidades, con señalización clara, zonas de acceso
reguladas y posibles cuotas pactadas de forma transparente.
Establecer mesas de diálogo comunitario, donde ciclistas
locales, autoridades comunales y representantes estatales puedan acordar
reglas, horarios, límites y responsabilidades compartidas.
Impulsar una política estatal de movilidad rural, que recono=
zca
el derecho a la movilidad recreativa, pero también respete la
autonomía indígena y la protección ambiental.
Fomentar campañas de educación ambiental y cultural p=
ara
visitantes, con énfasis en el respeto al territorio, la limpieza de
rutas y la comprensión de los usos y costumbres locales.
Regular los cobros de forma legal, mediante mecanismos acordados, c=
on
tarifas accesibles, justificación ambiental y transparencia en el us=
o de
los fondos.
En conclusión, este artículo toma en consideraci&oacu=
te;n
ambas partes afectadas, puesto que la forma de ver al mundo no es blanco y
negro; existen siempre matices.
Por lo que es importante considerar siempre al medio ambiente como =
un
elemento valioso para el esparcimiento. Se debe trabajar en equipo para no
perder hectáreas que puedan servir para la actividad económic=
a de
la región y para el libre esparcimiento de la comunidad estatal y
extranjera.
Lo sucedido en San Felipe del Agua solo es un ejemplo de los muchos
eventos catastróficos que pueden llegar a causar el fuego en las
comunidades. Eventos de índole similar pueden provocar un evento
irreparable, que permita el deterioro de la región.
Es por eso por lo que las comunidades, en vista de ello, empezaron a
gestionar una serie de cobros que permitan cubrir los costos que genere el
mantener y cuidar las áreas de la región.
Sin embargo, el cobro arbitrario sin alguna ley establecida de por
medio provoca que los ciclistas se molesten y llamen a la transparencia en
relación con estos cobros. Puesto que algunos de ellos están =
en
condición de pagar una cuota que beneficie a la comunidad.
También se entiende que, al estar ellos en dicha parte del
estado, su presencia beneficia al sector comercial. Por lo que es un benefi=
cio
alto y que se debe valorar, debido a que ambas partes pueden salir benefici=
adas
si existe una colaboración.
Lo que se busca es que se le dé la importancia a esta
problemática y se sensibilice a ambas partes sobre el problema. Pues=
to
que no es justo que a las personas se les cobre grandes cantidades de dinero
por tener acceso al libre tránsito de la región, puesto que e=
so
viola las garantías individuales de los mexicanos y, por otra parte,=
es
injusto que por culpa de gente ajena a la comunidad se pierdan o contaminen=
sus
espacios, la falta de respeto por el espacio, provoca que la comunidad
reaccione de manera negativa, puesto que para ellos tiene un valor
único.
Las recomendaciones que se hacen son precisamente para eso, causar
sensibilidad en ambas partes y poder mejorar las relaciones. Y, por
consiguiente, florecer una relación donde el respeto sea la semilla =
y el
diálogo, el agua que le permita alimentar a esta flor llamada
colaboración.
Aguilar León, N. I. (n.d.).
Indígenas, derechos de los pueblos y comunidades [Existen diversos
contenidos que forman parte de este derecho humano, por lo que hacemos
referencia a ellos. En cuanto al derecho a la libre determinación pu=
ede
decirse que es el reconocimiento por parte del Estado mexicano, de la
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en línea: 2789-3855, diciembre, 2025, Volumen VI, Número 6 p =
1144.