MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DC6694.443773B0" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DC6694.443773B0 Content-Location: file:///C:/84784AA1/1528_GamboaMora.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i6.4967
La evaluación de la competitiv=
idad
turística en destinos de turismo rural en Sinaloa, México
The evaluatio=
n of
tourist competitiveness in rural tourism destinations in Sinaloa, Mé=
xico
Patricia Gamboa Mora
https://orcid.org/0009-0006-35%2037-5082
Universidad Autónoma de Sinaloa
Mazatlán – México
Artículo
recibido: 06 de agosto de 2025. Aceptado para publicación: 06 de
diciembre de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La evaluación de la competitividad en destinos de turismo ru=
ral
representa un desafío metodológico para la planificació=
;n
turística sustentable. Esta investigación tuvo como objetivo
evaluar la competitividad de los Pueblos Mágicos de Sinaloa:
Cosalá, El Fuerte, El Rosario y Mocorito. Para ello, se empleó=
; el
diseño mixto secuencial en dos fases. La primera fase (cualitativa) =
se
orientó a la construcción de un sistema de indicadores,
basándose en el modelo Calgary de competitividad complementado con la
dimensión de sustentabilidad de SECTUR, e integrando revisión
documental y entrevistas semiestructuradas a directores de turismo. La segu=
nda
fase (cuantitativa) analizó los datos recopilados a partir de fuentes
oficiales de INEGI, SECTUR, CONAGUA, y el PEDS,
procesando los 118 indicadores normalizados mediante el método de
análisis multicriterio ELECTRE III. Los
resultados revelaron una jerarquía de competitividad, destacando a El
Fuerte como el destino más competitivo debido a la infraestructura
turística, en segundo puesto Cosalá por la certificació=
;n
de servicios, El Rosario ocupó el tercer lugar basado en la accesibi=
lidad,
y Mocorito se colocó en el cuarto sitio por la sustentabilidad.
Además, se identificó una homogeneidad crítica en recu=
rsos
culturales evidenciando la subutilización del patrimonio identitario.
Como conclusiones principales, se determinó que la competitividad es
multidimensional y requiere estrategias diferenciadas de acuerdo al perfil
turístico de cada pueblo mágico. Se destaca la necesidad de
intervenciones basadas en ventajas comparativas específicas, program=
as
de rescate y valorización patrimonial, así como el
fortalecimiento de los mecanismos de gobernanza local, aportando con ello un
marco metodológico y evidencia concreta para la planificación
turística regional sustentable.
Palabras clave: turismo rural, competitividad turística, política
pública turística, pueblos mágicos
Abstract
Evaluating the competitiveness of rural tourism destinations present=
s a
methodological challenge for sustainable tourism planning. This research ai=
med
to evaluate the competitiveness of the Pueblos M&aacut=
e;gicos
(Magical Towns) of Sinaloa: Cosalá, El <=
span
class=3DSpellE>Fuerte, El Rosario, and Mocorito=
.
A sequential mixed-methods design was employed in two phases. The first pha=
se
(qualitative) focused on developing a system of indicators based on the Cal=
gary
competitiveness model, complemented by the SECTUR
(Ministry of Tourism) sustainability dimension, and incorporating document
review and semi-structured interviews with tourism directors. The second ph=
ase
(quantitative) analyzed data collected from official sources such as INEGI (National Institute of Statistics and Geography=
), SECTUR, CONAGUA (National=
Water
Commission), and the PEDS, processing the 118 standardized indicators using=
the
ELECTRE III multi-criteria analysis method. The
results revealed a hierarchy of competitiveness, highlighting El Fuerte as the most competitive destination due to its
tourism infrastructure, followed by Cosalá for
its service certification, El Rosario in third place based on accessibility,
and Mocorito in fourth place for its sustainabi=
lity.
Furthermore, a critical homogeneity in cultural resources was identified,
highlighting the underutilization of heritage and identity. The main
conclusions determined that competitiveness is multidimensional and requires
differentiated strategies according to the tourism profile of each Pueblo <=
span
class=3DSpellE>Mágico (Magical Town). The need for interventi=
ons
based on specific comparative advantages, heritage preservation and enhance=
ment
programs, and the strengthening of local governance mechanisms is emphasize=
d,
thus providing a methodological framework and concrete evidence for sustain=
able
regional tourism planning.
Keywords: rural tourism, tourist competitiveness, pu=
blic
tourism policy, Pueblos Magicos
T=
odo
el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades, publicado en este sitio está disponibles bajo
Licencia Creative Commons.=
C=
ómo
citar: Gamboa Mora, P. (2025)=
. La
evaluación de la competitividad turística en destinos de turi=
smo
rural en Sinaloa, México. LATAM Revista Latinoamericana de Cienci=
as
Sociales y Humanidades 6 (6), 1189 – 1211. https://doi.org/10.56712/<=
span
class=3DSpellE>latam.v6i6.4967
INTRODUCCIÓN
El turismo se ha consolidado en una potencia
económica global, produce el 7% del comercio mundial y genera millon=
es
de empleos directos e indirectos. Sin embargo, el progreso del turismo se
evidencia ampliamente en zonas urbanas y destinos de sol y playa, esto afec=
ta
la distribución territorial equitativa de la riqueza y del bienestar.
Frente a este desafío, la inmersión del turismo en zonas rura=
les
permite desarrollar beneficios socioeconómicos para las comunidades
rurales (Organización Mundial del Turismo [OMT], 2020).
En México, la importancia económ=
ica
del sector es evidente. En 2018, el turismo contribuyó con el 8.7% d=
el
Producto Interno Bruto (PIB) nacional, cifra que sobresale de otros sectores
representativos de la economía como los servicios financieros y segu=
ros
(5.0%), industria de la construcción (7.3%) y el sector primario (3.=
3%)
(INEGI, 2010). Para 2022, el turismo produjo el 8.5% del Producto Interno B=
ruto
Turístico (PIBT), equivalente a 2 billon=
es 372
mil 556 millones de pesos, estando compuesto principalmente por servicios de
alojamiento (20.6%), transporte de pasajeros (19%), bienes y artesaní=
;as
(15.8%), y restaurantes, bares y centros nocturnos (14.9%). Según los
datos proporcionados SECTUR (2023), la actividad turística en
México equivale al 8.4% del Producto Interno Bruto (PIB), alcanz&oac=
ute;
2.4 billones de pesos mexicanos, generó 2.5 millones de empleos dire=
ctos
y más de 5 millones de empleos indirectos.
No obstante, en el caso de México, el
turismo rural no ha logrado capitalizar el dinamismo del sector para correg=
ir
disparidades territoriales, lo que refleja una desconexión entre las
políticas de promoción y la comprensión de los factores
que determinan su competitividad real (Campón=
span>-Cerro
et al., 2016; Chen et al., 2025). Esta brecha entre el potencial y la reali=
dad
es patente si se considera la solidez del turismo en el país.
La transición del turismo hacia lo rural
contempla obstáculos, como señalan Camp&=
oacute;n-Cerro
et al. (2016), en la actualidad los destinos rurales enfrentan problemas pa=
ra
equilibrar la oferta y la demanda, esto obliga a buscar ventajas competitiv=
as
sostenibles. Esta situación se ve agravada por la naturaleza
estática de los modelos tradicionales de evaluación, que fall=
an
en considerar las dinámicas cambiantes de las preferencias y
comportamientos turísticos, haciéndose necesario un enfoque
más dinámico que capte la competitividad como un constructo en
evolución y no un modelo estático (Chen et al., 2025).
A partir del año 2000, el gobierno fede=
ral
propuso diferentes programas para el desarrollo del turismo rural. En el
Programa Nacional de Turismo 2001-2006 se buscó consolidar los desti=
nos
nacionales y diversificar el producto turístico nacional con los
recursos naturales (FONATUR, 2006). Posteriormente, durante el gobierno
2007-2012, la política turística planteó programas de
desarrollo de servicios turísticos que incluyeran el turismo de
naturaleza, el turismo rural y el turismo de aventura en zonas rurales e in=
dígenas
(SECTUR, 2011).
El impulso continuó con el Programa de
Ecoturismo y Turismo Rural (PETR) en 2010, coor=
dinado
por la Dirección de Turismo Alternativo de la Dirección Gener=
al
de Desarrollo de Productos Turísticos de SECTUR, con el propó=
sito
de fortalecer los destinos principales de Turismo de Naturaleza en
México. Más recientemente, en el gobierno 2019-2024, la
Secretaría de Turismo consideró fomentar el turismo nacional =
para
involucrar e incentivar el turismo cultural, el turismo de naturaleza y el
turismo gastronómico, entre otros, para producir mayor derrama
económica en el país (SECTUR, 2011).
Entre las estrategias más significativa=
s se
encuentra el programa de Pueblos Mágicos, definido como una localidad
que tiene atributos simbólicos, leyendas, historia, hechos
trascendentes, cotidianidad, en fin magia que su=
rge en
cada una de sus manifestaciones socio-culturales, y que significan hoy
día una gran oportunidad para el aprovechamiento turístico
(SECTUR, 2016; Estrategia Nacional de Pueblos Mágicos, 2022). Sin
embargo, el éxito de estos destinos depende de factores que superan =
su
designación, requiriendo una gestión que fomente la lealtad d=
el
visitante (Campón-Cerro et al., 2016),
aproveche el capital humano y emprendedor local (Kompp=
ala,
2014), y gestione adecuadamente las interacciones entre residentes y turist=
as (Tse & Tung, 2021). Cosalá, El Rosario, El =
Fuerte
y Mocorito son los Pueblos Mágicos de Sinaloa, México, que
constituyen el interés de esta investigación.
El turismo alternativo comprende diversas
modalidades, tales como el turismo rural, ecoturismo y turismo sustentable.=
La
Organización Mundial del Turismo (OMT, 2020) define el turismo rural=
en
“un tipo de actividad turística en el que la experiencia del
visitante está relacionada con una amplia gama de productos vinculad=
os,
por lo general, con las actividades de naturaleza, la agricultura, las form=
as
de vida y las culturas rurales, la pesca con caña y la visita a luga=
res
de interés” (p. 2). Por su parte, la SECTUR (2013), lo
conceptualiza en el tipo de viajes que tienen el objetivo de participar en
actividades de convivencia e interacción con una comunidad rural,
explorando sus expresiones sociales, culturales y productivas.
Esta conceptualización ha evolucionado
desde visiones iniciales centradas en la ubicación y el alojamiento.
Así, Bardón Fernández (1990), amplía el concept=
o al
afirmar que es una noción extensa que incluye tanto el agroturismo c=
omo
cualquier otra actividad turística que tenga lugar en el entorno rur=
al
(p. 61). Por su parte, Gilbert (1992), plantea que “el turismo rural
consiste en un viaje o pernoctación en una zona rural, ya sea
agrícola o natural, que cuenta con una baja densidad de
población”. En una línea similar, Crosby (1993), apunta=
que
el turismo rural es cualquier actividad turística en el medio rural,
incluye el litoral, supone una oferta reducida y ausencia de
masificación” (p. 37).
Posteriormente, las conceptualizaciones
transitaron hacia perspectivas más integrales. Por ejemplo, para Bla=
nco
y Benayas (1994), “el turismo rural se ubica en los nuevos productos
turísticos que incluyen actividades recreativas realizadas en el med=
io
rural y la naturaleza” (pp. 119-147). Desde el punto de vista de Blan=
co
(1996), se trata de una expresión singular de las nuevas formas de t=
urismo,
caracterizada por desarrollarse fuera de los núcleos urbanos y
contribuir al desarrollo local y a la diversificación competitiva.
Otros autores enfatizan distintos aspectos del
turismo rural. Corrales Bermejo (1993), se centra en los servicios, al defi=
nir
el turismo rural como aquel que ofrece servicios turísticos por moti=
vos
vacacionales mediante un precio, efectuados en alojamientos ubicados en el
medio rural. En cambio, Fuentes (1995), prioriza la motivación del
visitante, decribiéndolo en “una
actividad turística en territorio rural, formada por una oferta
integrada de ocio, dirigida a una demanda cuya motivación principal =
es
el contacto con el entorno autóctono” (pp. 29-43). Coincidiend=
o en
parte con esta visión, Valdés (1996), señala al turismo
rural como una actividad realizada en entornos rurales, donde la principal
motivación es disfrutar de atractivos relacionados con el descanso, =
el
paisaje y la naturaleza.
La conceptualización del turismo rural
continuó expandiéndose hacia finales de los noventa y princip=
ios
del año 2000. Autores como García Cuesta (1996), lo enfocan d=
esde
una perspectiva de mercado, vinculándolo al desarrollo de nuevos
productos turísticos. Poco después, Ivar=
s
(2000) incorporó el elemento de la pernoctación y las activid=
ades
recreativas como componentes centrales, mientras que Bote (2001) lo
definió en términos de una oferta integral de ocio,
diseñada específicamente para una demanda motivada por el
contacto con la comunidad local.
Precisamente, en este marco de
diversificación y búsqueda de autenticidad, la competitividad
emerge como un recurso pertinente para el desarrollo sostenible de destinos
turísticos. El término competitividad se emplea en una varied=
ad
de contextos y tiene sus raíces en teorías económicas
tradicionales y modernas. La evaluación de la competitividad en dest=
inos
turísticos es un tema multidisciplinario que ha sido abordado por
académicos como Dwyer y Kim (2003), Ritc=
hie y Crouch (2000), Hassan (2000), Di=
eguez,
Gueimonde, Sinde y Blanco (2011), Decasper
(2015) y Przybyszewski, Fe=
rnandes
y Magalhães (2017). Estos estudios han
concluido que la competitividad de un destino turístico requiere de
enfoques multidisciplinarios que consideren una amplia gama de factores.
Hassan (2000), define la competitividad
turística como la capacidad del destino para crear e integrar produc=
tos
con valor añadido que sostengan los recursos del destino mientras
mantiene su posición en el mercado. En una perspectiva similar, Hong
(2009), citado por Gándara et al. (2013), la describe como la capaci=
dad
de un destino para crear, integrar y proporcionar experiencias de turismo q=
ue
incluyan bienes y servicios de valor añadido.
Ritchie y Crouch (=
2000),
proporcionan una definición más comprehensiva, definiendo la
competitividad como la capacidad de un destino para aumentar el gasto de los
turistas; atraer a más visitantes; proporcionarles satisfacció=
;n y
experiencias memorables; hacerlo de manera rentable; mejorar el bienestar de
los residentes y preservar el capital natural para las generaciones futuras.
Kim y Dwyer (2003), enfatizan la relevancia del=
tema
tanto para la comunidad empresarial como para el sector turístico,
destacando la creciente globalización y la intensificación de=
la
competencia. En conjunto, estas definiciones enfatizan la importancia de un=
a gestión
efectiva y estratégica por parte de los destinos turísticos y=
las
empresas del sector para mantener y mejorar su competitividad en un entorno
cambiante. Esto implica maximizar los beneficios económicos y garant=
izar
el bienestar de las comunidades locales, así como la sostenibilidad a
largo plazo de los recursos naturales y culturales del destino.
Es esencial distinguir entre ventaja comparati=
va,
que se refiere a los recursos y atributos únicos de un destino, y
ventaja competitiva, que se relaciona con los factores creados por el hombre
que aumentan la capacidad de un destino para atraer y retener turistas. La
competitividad es fundamental para el desempeño general de un destino
turístico. Implica un esfuerzo intencional para administrar el desti=
no
de manera eficaz y estratégica, con el objetivo de mejorar el bienes=
tar
de los residentes y los stakeholders.
Simultáneamente, la competencia se obse=
rva
en diferentes segmentos del mercado turístico, lo que destaca la
importancia de comprender la relación entre la segmentación d=
el
turismo, la competitividad y la estrategia de marketing dirigida.
También, es necesario considerar la prosperidad económica y la
sostenibilidad a largo plazo mediante el turismo.
Como señala Camisón (2003), en la
industria turística la empresa misma es el recurso productivo princi=
pal,
siendo los individuos quienes la producen, por lo que el factor humano
desempeña un papel clave en la competitividad tanto de destinos como=
de
empresas turísticas, ya que la profesionalización puede gener=
ar
capacidades distintivas que destacan entre los competidores en el mercado
turístico.
Las investigaciones más recientes han
ampliado significativamente la comprensión de la competitividad.
La literatura contemporánea ha criticado
los modelos tradicionales por su visión estática. Como se&nti=
lde;ala
Chen et al. (2025), “la competitividad del destino es un constructo en
evolución, no un modelo estático, que responde
dinámicamente a diversos factores a lo largo del tiempo” (p. 2=
).
Esta perspectiva ayuda a comprender los desafíos actuales del turismo
rural.
La complejidad de la competitividad se manifie=
sta
en múltiples dimensiones. Rosalina et al. (2021), mediante una
revisión sistemática, identificaron que el turismo rural es
“un fenómeno fluido, que evoluciona con el tiempo y las
características del lugar”, mientras que Rosalina et al. (2023=
),
enfatizaron la importancia de las estrategias de gestión de recursos=
que
integren la participación comunitaria y la preservación del
patrimonio en contextos de alta tradición cultural.
El comportamiento de los residentes representa
otra dimensión crítica. Tse y Tung
(2021), introducen un marco multidimensional que integra valuación e
intensidad de los comportamientos, demostrando cómo estos influyen
directamente en la imagen y competitividad del destino. Asimismo, Font et a=
l.
(2023), examinaron el impacto de los sistemas de indicadores sostenibles,
conceptualizando la capacidad de absorción como un viaje de aprendiz=
aje
mediante el cual, las organizaciones adquieren, asimilan, transforman y
explotan conocimiento.
En el ámbito metodológico,
González-Rodríguez et al. (2023), aportaron evidencia
empírica de que, la sostenibilidad y la competitividad deben adoptar=
se
como dimensiones complementarias. Chen et al. (2023), proponen marcos de
evaluación dinámicos para destinos turísticos
inteligentes, mientras que Parra Cárdenas y Frías Jimé=
nez
(2021), desarrollaron procedimientos específicos para evaluar la
competitividad en destinos turísticos rurales, mediante enfoques
multicriterio.
Entre los modelos respaldados por organismos i=
nternacionales
se encuentran el Monitor de Competitividad del Consejo Mundial de Viajes y
Turismo, el Índice de Competitividad Global del Foro Económico
Mundial, y diversos modelos nacionales como el Modelo SECTUR. Particularmen=
te
relevantes, son el modelo de Dwyer y Kim (2003)=
, que
estructura la competitividad en recursos creados, recursos heredados y
condiciones situacionales, así como el Modelo de Calgary (Ritchie y =
Crouch, 2000), similtánea=
mente,
distingue entre ventajas comparativas y competitivas. Estos componentes
incluyen dimensiones como el macroentorno (comparativo), el microentorno
(competitivo), los factores y recursos de apoyo, los recursos y atractivos
básicos, la dirección del destino, la política, la
planificación y el desarrollo del destino, así como los
determinantes, limitaciones y amplificadores. El modelo está
representado en la Figura 1.
Figura 1
Modelo representativo de la competitividad para
destinos turísticos de Ritchie y Crouch<=
/span>
Fuente: Ritchie y Crouch<=
/span>
(2000).
La integración de las perspectivas
clásicas y contemporáneas revelaron que la evaluación =
de
la competitividad en destinos rurales requiere un enfoque que capture su
naturaleza multidimensional y dinámica. La primacía de factor=
es como
la satisfacción por atributos específicos y la calidad percib=
ida
(Campón-Cerro et al., 2016), la importan=
cia
del capital humano y el emprendimiento local (Komppala=
,
2014), la influencia de los comportamientos de los residentes (Tse & Tung, 2021), y la necesidad de integrar la
sostenibilidad como dimensión complementaria
(González-Rodríguez et al., 2023) demuestran que un solo
indicador no logra reflejar la realidad competitiva.
Por lo tanto, este estudio tuvo como objetivo
evaluar la competitividad turística del turismo rural en los Pueblos
Mágicos de Sinaloa: Cosalá, El Fuerte, El Rosario y Mocorito.
Para ello, y en respuesta a la naturaleza multidimensional de la competitiv=
idad
turística, y siguiendo propuestas metodológicas actuales para
destinos rurales (Chen et al., 2025; Parra Cárdenas & Frí=
as
Jiménez, 2021), se adoptó una metodología multicriteri=
o a
través del método ELECTRE III, que
permitió una evaluación integral considerando las diversas
dimensiones de la competitividad y sus complejas interrelaciones.
METODOLOGÍA
Este estudio empleó un diseño
metodológico mixto secuencial. La primera fase de carácter
cualitativo, se orientó a la construcción del sistema de
indicadores. Dicha fase integró revisión de modelos teó=
;rico
conceptuales de la competitividad, adoptando principal=
emente
las dimensiones del Modelo de Ritchie y Crouch =
(2000), recursos y
elementos atractivos fundamentales, factores y recursos de respaldo,
políticas de planificación y desarrollo del destino,
gestión o dirección del destino con determinantes limitadores=
y
amplificadores.
Al mismo tiempo, se contempló la
dimensión de sustentabilidad propuesta por SECTUR (2017) e indicador=
es
de Dwyer y Kim (2003), Ritchie, J.R.,
y Crouch, G.I., &am=
p;
Hudson, S. (2001), Omerzel y Mihalic
(2007), Enright y Newton (2004), Gooroochurn
& Sugiyarto (2005), Ma=
zanec,
Wöber & Zins
(2007), Hong (2009). El marco teórico inicial fue contextualizado y
complementado con los lineamientos y requisitos del programa Pueblos
Mágicos (SECTUR, 2017), asegurando que el sistema de indicadores
resultante fuera pertinente académicamente para la política
turística aplicada en estos destinos.
Se complementa con trabajo de campo, mediante =
la
aplicación de cuatro entrevistas[1] a los
directores de turismo de los pueblos mágicos, quienes proveyeron
veintiséis indicadores y subindicadores que no se identificaron en la
revisión documental y académica. En tanto, la guía de
observación[2]<=
![endif]>
se aplicó en los espacios de estudio. Para efectos de evaluar la
competitividad turística, no fue necesario definir una poblaci&oacut=
e;n
específica, sino que, los pueblos mágicos fueron las unidades=
de
análisis.
Para operacionalizar este sistema de indicador=
es,
se implementó un proceso de recolección híbrido. Los d=
atos
se obtuvieron de fuentes oficiales (INEGI, CONAGUA, SECTUR federal y estata=
l,
INAH, PEDS) y se complementaron con los testimo=
nios
de los directores de turismo. Este enfoque híbrido de fuentes primar=
ias
y secundarias validó de manera efectiva la etapa de recolecció=
;n
de datos. La recolección de datos se llevó a cabo entre junio=
y
diciembre del año 2022.
La Tabla 1 presenta el esquema de
operacionalización de la variable competitividad turística,
estructurado en 6 dimensiones teóricas, 36 indicadores y 118
ítems empíricos. Este marco conceptual-metodológico fue
diseñado para la evaluación comparativa y el establecimiento =
de
un índice de competitividad turística aplicable a los cuatro
destinos de estudio del Estado de Sinaloa: Cosalá, El Rosario, El Fu=
erte
y Mocorito en el estado de Sinaloa, México.
Tabla 1
Operacionalización de la variable
Competitividad Turística
|
Variable |
Dimensión |
Indicador |
Ítems |
|
Competitividad
turística |
Factores
y recursos de atracción |
1.1.
Clima |
1-4 |
|
1.2.
Patrimonio cultural tangible |
5-14 |
||
|
1.3.
Patrimonio cultural intangible |
15-21 |
||
|
1.4.
Patrimonio natural |
22-24 |
||
|
1.5.
Turismo diferenciado |
25-27 |
||
|
1.6.
Actividades productivas |
28-33 |
||
|
1.7.
Hospitalidad |
34-35 |
||
|
Factores
y recursos de soporte |
2.1.
Infraestructura |
36-41 |
|
|
2.2.
Recursos facilitadores |
42-45 |
||
|
2.3.
Accesibilidad |
46-47 |
||
|
2.4.
Visión empresarial |
48-49 |
||
|
2.5.
Proveedores de servicios turísticos |
50-57 |
||
|
2.6.
Voluntad política |
58 |
||
|
Dirección
del destino |
3.1.
Gestión del destino |
59-64 |
|
|
3.2.
Cuidado de los recursos |
65-68 |
||
|
3.3.
Mercadeo & marketing del PM |
69-71 |
||
|
3.4.
Establecimientos de hospedaje y alimentos |
72-73 |
||
|
3.5.
Calidad en transporte público |
74-76 |
||
|
3.6.
Información |
77-78 |
||
|
3.7.
Desarrollo de recursos |
79-82 |
||
|
3.8.
Educación superior |
83 |
||
|
3.9.
Financiamiento |
84 |
||
|
3.10.
Gestión |
85-86 |
||
|
3.11.
Gestión de crisis |
87 |
||
|
Políticas
de planificación y desarrollo del destino |
4.1.
Definición del sistema |
88 |
|
|
4.2.
Visión |
89-90 |
||
|
4.3.
Posicionamiento nivel competencia |
91 |
||
|
4.4.
Desarrollo del destino |
92-95 |
||
|
4.5.
Monitoreo y evaluación |
96 |
||
|
4.6.
Auditoría |
97-98 |
||
|
Factores
determinantes y limitadores |
5.1.
Ubicación geográfica y proximidad |
99-100 |
|
|
5.2.
Seguridad |
101-110 |
||
|
5.3.
Relación costo-beneficio |
111 |
||
|
5.4.
Prestigio |
112 |
||
|
Sustentabilidad |
6.1.
Sustentabilidad |
113-118 |
Fuente: elaboración propia.
En total, se recopilaron ciento dieciocho ítems que se procesaron utilizando el software = ELECTRE III, y los resultados se analizaron para evaluar la competitividad de Cosalá, El Fuerte, El Rosario y Mocorito, Sinaloa, México. An= tes de realizar el procedimiento de agregación de las variables seleccionadas para construir los indicadores del modelo, se llevó a = cabo un proceso de normalización. El objetivo de éste fue evitar la heterogeneidad en las unidades de medida y mitigar la influencia de fenómenos dependientes de la escala, así como ajustar la distribución de las variables ante la presencia de datos atípicos. Para realizar esta normalización, se empleó = la técnica de reescalamiento conocida como = de máximos y mínimos para normalizar los indicadores simples. Es= to permitió la comparación entre unidades de análisis similares. Este procedimiento busca que la escala normalizada abarque el intervalo entre 0 y 1 de los valores a reescalar (Barba-Romero, 1987). El proceso se realizó de la siguiente manera:<= o:p>
=3D 
Donde:
Vn (a_i) =3D =
valor
normalizado.
x(a_i=
)=3D valor del indicador i.
Min=3D valor mínimo del indicador i.
Max=3D valor máximo del indicador i.
Posteriormente, se aplicó el mét=
odo ELECTRE III. La selección de dicho méto=
do se
fundamentó en su capacidad para manejar sistemas de evaluación
complejos mediante el establecimiento de umbrales de preferencia, indiferen=
cia
y veto. Esta característica resultó funcional para
análisis multicriterio de alta dimensionalidad, como el presente est=
udio
que integra seis dimensiones, 36 indicadores y 118 subindicadores. La
incorporación de estos umbrales garantizó una mayor estabilid=
ad
en los resultados al evitar que criterios fundamentales sean compensados o
enmascarados por otros componentes del modelo, asegurando así
alineación con el objetivo de investigación de una
evaluación integral sin distorsiones por efectos de compensaci&oacut=
e;n interdimensional.
La aplicación del método ELECTRE III permitió la consolidación d=
e las
seis dimensiones del estudio junto con sus respectivos indicadores y subindicarios en un sistema de criterios integrados. =
Este
proceso de agrupación sistemática generó una estructur=
a de
evaluación multicriterio que capturó de manera comprehensiva =
los
aspectos fundamentales de la realidad turística bajo
investigación. Los criterios resultantes operacionalizaron las
dimensiones teóricas del modelo, facilitando la medición
comparativa de la competitividad entre los destinos estudiados.
Dada la complejidad inherente a la
operacionalización de la competitividad turística, se
implementó una estrategia de agrupamiento metodológico que
organizó las variables individuales en dimensiones estructurales. Es=
tas
dimensiones, concebidas como factores compuestos, sintetizan la
información proveniente de los indicadores que las conforman,
permitiendo una medición integral de constructos multifacétic=
os.
Este enfoque factorial responde a la necesidad de capturar la naturaleza
multidimensional del fenómeno de estudio, facilitando el anál=
isis
mediante la reducción de la complejidad sin perder la capacidad
representativa de la realidad turística situada. Por lo tanto, como =
se mencionó
en el marco teórico, el desarrollo del presente modelo incluyó
conceptos genéricos que derivaron en un modelo que postula la
competitividad del destino turístico, el cual está determinado
por seis dimensiones (g_1,g=
_2,g_3,g_4,g_5,g_6)
finitas, las cuales se detallaron en la tabla 1.
Zona de estudio
Los pueblos mágicos estudiados sobre
competitividad turística fueron cuatro, situados en Sinaloa estado
situado en el noroeste de México (Figura 2), estos son: Cosalá=
;,
El Fuerte, El Rosario y Mocorito. =
span>
Figura 2
Pueblos
Mágicos de Sinaloa
Fuente: www.googlemaps.com<=
/a> (2025).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Los resultados del índice de competitiv=
idad
para la dimensión Factores y Recursos de Atracción (FRA), calculado mediante el método MCDM, revelaron un panorama diferenciado entre los cu=
atro
Pueblos Mágicos de Sinaloa. El resultado final de FRA
posicionó a Cosalá en primer lugar (0.26), seguido de El Fuer=
te y
El Rosario (0.25), y Mocorito (0.24), como se observa en el gráfico =
1.
El análisis de los ítems
individuales identificó las fortalezas de cada destino, lo que coinc=
ide
con lo señalado por Ritchie & Crouch
(2000) y Rosalina et al., (2023), quienes enfatizan que los recursos
únicos y centrales constituyen la base de la competitividad de un
destino. En este sentido, El Rosario destacó notablemente en el
ítem de museos (0.55), un coeficiente superior al del resto. Este
hallazgo se alinea con lo expuesto por Mazanec =
et al.
(2007), a juicio de los autores citados consideran las atracciones cultural=
es,
como los museos en elementos clave para enriquecer la experiencia del visit=
ante
y prolongar su estancia. La presencia del museo de Lola Beltrán, el =
de
Historia Regional y el Museo del Vestido de la Virgen le confiere a El Rosa=
rio
una ventaja competitiva clara en el subsector de patrimonio cultural tangib=
le.
Gráfico 1
Factores y Recursos de Atracción
Fuente: elaboración propia, la
información del gráfico fue analizada en ELECTRE
III.
Por su parte, Cosalá demostró la
mayor solidez en el agregado de atractivos turísticos (0.52) y en
recursos naturales específicos, como reservas naturales (0.46). Este
resultado corroboró la importancia de los capitales natural y cultur=
al
pilares para la competitividad en el turismo rural, tal como lo establecen
Bardón Fernández (1990), Ivars Baidal (2000), Ritchie and Crouc=
h
(2000) y González-Rodríguez et al., (2023), en sus aná=
lisis
sobre la base de recursos en el desarrollo turístico rural. La
posesión de la reserva natural de Nuestra Señora de la Candel=
aria
y sus ríos constituye un recurso para desarrollar productos de
ecoturismo, aspecto que SECTUR (2011) identifica como una línea
estratégica prioritaria.
Por otro lado, el posicionamiento de Mocorito =
en
la cocina tradicional (0.61) fue superior. Esto confirmó la propuest=
a de
Gooroochurn & Sugiyart=
o
(2005) y Castillo-Ortiz y Pérez-Contreras (2021), ya que incluyen a =
la
gastronomía como un indicador de competitividad y un recurso de
atracción primario. Especialidades como el chilorio, el chorizo, las
palomas y los jamoncillos se erigen en activo para Mocorito, sugiriendo un
potencial de mercado alrededor del turismo gastronómico que
podría compensar sus puntuaciones más bajas en otros rubros, =
una
estrategia de diversificación que ya era recomendada para el medio r=
ural
por García Cuesta (1996).
Asimismo, El Rosario mostró liderazgo en
eventos religiosos (0.44), un elemento que, junto con las festividades y
ferias, forma parte de la cultura viva del destino. Este resultado respalda=
la
dimensión de Recursos y Atracciones del modelo de Dwyer
& Kim (2003), que incluye a los eventos y festivales como componentes
esenciales para animar el destino y atraer flujos turísticos en peri=
odos
específicos, dinamizando la economía local como se planteaba =
en
los orígenes del turismo rural en España (Bote Gómez,
2001; Campón-Cerro et al., 2016).
Los resultados de la dimensión Factores=
y
Recursos Básicos y Atractores (RBA) revelaron un panorama competitivo
distinto al observado en la dimensión anterior. La figura 4 expone q=
ue
El Fuerte emergió como el destino más competitivo en esta
categoría con un coeficiente de 0.31, superando a El Rosario (0.26),=
Cosalá
(0.22) y Mocorito (0.21).
Gráfico 2
Factores y recursos básicos atractores<= o:p>
Fuente: elaboración propia, la
información del gráfico fue analizada en ELECTRE
III.
Por tanto, El Fuerte soporta sus ventajas en la
infraestructura turística, tales como: transporte turístico
(0.55), establecimientos de hospedaje (0.58), restaurantes (0.61) y agencia=
s de
viajes (0.79). Estos hallazgos se articulan con los planteamientos de Dwyer & Kim (2003), la infraestructura de apoyo y=
los
servicios turísticos determinantes de la competitividad del destino,=
al
igual que Font et al., (2023). La solidez de El Fuerte en estos aspectos
coincide con Gooroochurn & Sugiyarto
(2005), a partir de la categorización de los indicadores de
infraestructura general y turística en su marco de competitividad.
Por otra parte, El Rosario superó a los
otros pueblos en términos de accesibilidad, con coeficientes de 0.28=
en
carreteras, acceso al pueblo mágico, distancia al aeropuerto y
accesibilidad terrestre. Esto confirmó la importancia de la conectiv=
idad
y proximidad a mercados emisores, factores que Ritchie & Crouch (2000) contemplan entre los recursos de soporte
esenciales para el desarrollo turístico. La cercanía de El
Rosario con Mazatlán constituye una propiedad geográfica,
respaldando lo señalado por Bote Gómez (2001) y SECTUR (2011),
sobre la importancia de la accesibilidad en la rehabilitación del
patrimonio a través del turismo.
En tanto el desempeño de Mocorito en
coordinación entre líderes y políticas aplicadas (0.55=
),
se ubicó por encima del resto. Lo anterior precisa una
revelación, ya que como señala Komppala<=
/span>
(2014) y Rosalina et al., (2021), la gobernanza y el liderazgo local son
factores determinantes en el desarrollo competitivo del turismo rural. La
capacidad de coordinación detectada en Mocorito puede ser un activo
estratégico para superar sus limitaciones en infraestructura SECTUR
(2011).
Cosalá, mientras tanto, destacó =
en
balnearios (0.52), un recurso específico que según Ivars Baidal (2000) puede
convertirse en un atractor especializado dentro de la oferta turísti=
ca
rural. Finalmente, El Rosario mostró fortalezas en la vida nocturna =
con
discotecas (0.50) y bares (0.57), aspectos que Gándara et al. (2013)
incluyen entre los servicios complementarios que enriquecen la experiencia
turística. La superioridad de El Fuerte en esta dimensión sug=
iere
que cuenta con una base infraestructural más consolidada, lo que
según Font et al. (2023), es un predictor del desempeño
competitivo.
Los resultados de la dimensión
Dirección del Destino (DD) manifestaron =
un
patrón distintivo en comparación con las dimensiones previas.=
El
gráfico 5 resplada que El Rosario obtuvo=
una
ligera superioridad con 0.26, por sobre Cosalá, El Fuerte (ambos con
0.25) y Mocorito (0.24). Sin embargo, la uniformidad en la mayoría de
los indicadores (0.25) motiva a inferir que se debe a la aplicación =
de
políticas y estrategias estandarizadas entre los cuatro Pueblos
Mágicos.
Esta homogenización en la
planificación y gestión concuerda con SECTUR (2017), en su
Guía para la integración documental de Pueblos Mágicos,
que establece lineamientos comunes para estos destinos. No obstante, como
advierten Ritchie & Crouch (2000), la exces=
iva
uniformidad llega a limitar el desarrollo de ventajas competitivas distinti=
vas
si no se complementa con estrategias específicas para cada destino
(González-Rodríguez et al., 2023; Rosalina et al., 2021).
Gráfico 3

Dirección
del destino
Fuente: elaboración propia, la
información del gráfico fue analizada en ELECTRE
III.
Con respecto a indicadores calidad y capital
humano, Cosalá destacó con la oferta de restaurantes (0.30) y
hoteles certificados (0.29), reflejando un compromiso con la calidad del
servicio que respalda la certificación como indicador de competitivi=
dad
(Gooroochurm y Sugiyarto=
span>,
2005). Por su parte, El Rosario lideró en hoteles certificados (0.39=
),
empleo turístico (0.31) y sueldo promedio turístico (0.31),
indicadores que según Dwyer & Kim (2=
003)
reflejan la madurez del mercado laboral turístico y su
contribución al desarrollo local.
En cuanto a El Fuerte y Mocorito, en el rubro =
de
universidades (0.33), superaron a Cosalá (0.11). Esto evidenci&oacut=
e;
preeminencia en capital académico y potencial para la generaci&oacut=
e;n
de conocimiento especializado, aspecto que Komppala
(2014), identifica útil para la innovación en destinos rurale=
s.
La colaboración con instituciones académicas, como señ=
ala Campón-Cerro et al. (2016), puede facilitar la
transferencia de conocimiento y mejores prácticas hacia el sector
turístico local.
La situación de Mocorito, con bajos
coeficientes en certificación de hoteles (0.07) y restaurantes (0.18=
),
pero con fortaleza en capital académico, sugiere una oportunidad para
desarrollar sinergias entre el sector educativo y turístico. Como
propone Bote Gómez (2001), la rehabilitación del patrimonio a
través del turismo puede beneficiarse de la vinculación
universitaria.
Los resultados de la dimensión
Políticas de Planeación y Desarrollo del Destino (PPD) revelaron disparidades entre los cuatro Pueblos
Mágicos. El Fuerte que obtuvo el coeficiente más alto (0.30),
seguido de Cosalá y El Rosario (ambos 0.25), mientras que Mocorito
presentó la menor puntuación (0.20). De esa manera, en
competencia turística y flujo de visitantes, Cosalá y El Fuer=
te
(0.33 en ambos indicadores) duplicaron el coeficiente de El Rosario y Mocor=
ito
(0.17 en ambos), el gráfico 6 muestra los resultados. Esta marcada diferencia en la capacidad de atracci&oa=
cute;n
turística replica el pesamiento de Enright & Newton (2004), quienes mediante un enfo=
que
cuantitativo demostraron que los flujos de visitantes son un reflejo direct=
o de
la posición competitiva del destino en el mercado. De ahí la
necesidad de conocer el mercado para emplear estrategias en tiempo real (Ch=
en
et al., 2025).
En materia de ocupación hotelera, El Fu=
erte
presentó el coeficiente más alto en estadías nacionales
(0.56) y estadía extranjera (0.56), rebasando a Cosalá (0.12 y
0.26), El Rosario (0.26 y 0.12) y Mocorito (0.06 en ambos). Esta capacidad =
para
captar diferentes segmentos de mercado, de acuerdo con García (1995)=
en
su análisis de la demanda turística, es indicativa de una ofe=
rta
diversificada y posicionada.
Por lo que respecta a Cosalá en gasto
promedio (0.30), se impuso sobre El Fuerte (0.24), El Rosario (0.24) y Moco=
rito
(0.22). Esta dinámica identificada por Hassan (2000), es un indicador
percibido por los visitantes y sugiere que Cosalá ha logrado desarro=
llar
productos turísticos de mayor valor agregado. Por otro lado, El Fuer=
te
(0.30) muestra el mejor desempeño, seguido de Cosalá (0.24), =
El
Rosario (0.24) y Mocorito (0.22). Esta jerarquía corroboró lo
expuesto por Przybyszewski et al. (2017) acerca=
de la
existencia de disparidades competitivas incluso entre destinos que comparten
una misma denominación turística.
Gráfico 4
Políticas de planeación y desarr=
ollo
del destino
Fuente: elaboración propia, la
información del gráfico fue analizada en ELECTRE
III.
La consistencia del liderazgo de El Fuerte en =
esta
dimensión refleja lo que Gándara et al. (2013) denominan una
estrategia de construcción del futuro bien ejecutada, mientras que la
situación de Mocorito (0.20) requiere, según Decasper
(2015), integrar más efectivamente los principios de desarrollo
sostenible en su planificación turística para mejorar su
competitividad.
En términos de los Factores Determinant=
es y
Limitadores (FDL), se revelaron patrones
críticos para la competitividad turística. Como señala=
el
gráfico 5, El Fuerte obtuvo el coeficiente más alto (0.30),
seguido de Cosalá (0.25), El Rosario (0.23) y Mocorito (0.22). En
ubicación y accesibilidad, El Rosario (0.40) expuso una ventaja
comparativa sobre El Fuerte (0.30), Cosalá (0.15) y Mocorito (0.15).
Esta proximidad a Mazatlán (68 km) constituye un factor determinante,
confirmando lo señalado por Bardón Fernández (1990) y =
Komppala (2014) acerca de la accesibilidad como eleme=
nto
básico para el desarrollo turístico rural.
Con respecto a la seguridad, El Rosario consig=
uió
el coeficiente más bajo en homicidios (0.10), mientras El Fuerte el
coeficiente más alto en robo a vehículo (0.70). Estas
disparidades en seguridad ciudadana implican limitadores críticos pa=
ra
el desarrollo turístico sostenible en el medio rural, donde la
percepción de seguridad puede determinar el flujo turístico
(Crosby, 1993; González-Rodríguez et al., 2023).
Gráfico 5
Factores determinantes y limitadores
Fuente: elaboración propia, la
información del gráfico fue analizada en ELECTRE
III.
En el ámbito de costo-beneficio,
Cosalá y Mocorito (0.30) son superiores a El Rosario (0.25) y El Fue=
rte
(0.15). Este resultado se alinea con los hallazgos de Blanco Portillo &
Benayas del Álamo (1994), porque destacan la relación
costo-beneficio como factor clave en la atracción de turismo hacia
destinos rurales. Mocorito sobresale en prestigio (0.40), sobre el resto de=
los
destinos (0.20). Este factor intangible, según Valdés (1996) y
Rosalina et al., (2021), representa un capital simbólico fundamental
para la construcción de imagen turística, aunque requiere
complementarse con mejoras en accesibilidad y seguridad.
La situación de El Fuerte, con buen
resultado general (0.30) pero serios problemas en robo a vehículo (0=
.70)
y violencia familiar (0.40), ejemplifica lo que Diéguez et al. (2011)
describen como la paradoja de destinos con buena infrae=
structura
pero limitados por factores de seguridad, para los cuales es necesario diri=
gir
acciones correctivas y situadas, según Chen et al., (2025).
El caso de Mocorito (0.22) evidenció lo
expuesto por Gilbert (1992), acerca de cómo limitaciones en
accesibilidad y seguridad pueden constreñir el potencial
turístico, incluso cuando se cuenta con activos valiosos como presti=
gio
y buena relación costo-beneficio. En concordancia con Font et al.
(2023), la sustentabilidad en turismo rural requiere abordar
simultáneamente determinantes de accesibilidad y prestigio y otros
críticos (seguridad), integrando la perspectiva de sostenibilidad,
según la OMT en sus directrices para el turismo rural.
Para la dimensión Sustentabilidad (STD), se reveló un panorama contrastante entre=
los
cuatro Pueblos Mágicos. Mocorito obtuvo el coeficiente más al=
to
(0.31), seguido de Cosalá y El Fuerte (ambos 0.26), mientras El Rosa=
rio
presentó el menor puntaje (0.18).
Gráfico 6
Sustentabilidad=
Fuente: elaboración propia, la
información del gráfico fue analizada en ELECTRE
III.
Los indicadores exponen un panorama diferencia=
do
en la gestión ambiental. En agua (disponibilidad y consumo), El Fuer=
te
(0.33) y Mocorito (0.33) duplicaron el coeficiente de Cosalá (0.17) =
y El
Rosario (0.17). Esta propiedad en el manejo del recurso hídrico coin=
cide
con lo señalado por Crosby (1993) y Font et al., (2023) respecto a q=
ue
la disponibilidad de agua constituye un elemento básico para el
desarrollo turístico sostenible en el medio rural.
En recursos naturales, Cosalá (0.33) y =
El
Fuerte (0.33) tienen la mejor posición frente a El Rosario (0.07). En
áreas verdes, Cosalá (0.30), El Fuerte (0.30) y Mocorito (0.3=
0)
comparten el liderazgo, mientras El Rosario (0.10) presentó el
coeficiente mínimo. Esta diferenciación sustenta lo expuesto =
por
Bardón Fernández (1990) y González-Rodríguez et
al., (2023) acerca de la importancia de los recursos naturales como base
fundamental para el turismo rural.
En cuanto a la gestión de residuos,
Cosalá obtuvo los coeficientes más altos (0.33) y gesti&oacut=
e;n
integral de residuos sólidos (0.33), superando a El Fuerte (0.25 y
0.17), El Rosario (0.17 y 0.17) y Mocorito (0.25 y 0.33). Este resultado se
sustenta en Decasper (2015) y Font et al., (202=
3), la
gestión de residuos es componente crítico para la competitivi=
dad
sostenible del sector turístico.
Sobre el impacto social (ruido), El Rosario (0=
.39)
y Mocorito (0.39) presentaron los índice superio=
res,
indicando posibles afectaciones por contaminación acústica,
mientras El Fuerte (0.07) evidenció impacto mínimo. Este
fenómeno, como advierte Diéguez et al. (2011), puede converti=
rse
en un limitante para la experiencia turística si no se gestiona
adecuadamente.
Respecto a la imagen (preservación del
patrimonio arquitectónico), El Fuerte (0.35) y Mocorito (0.35) prese=
ntan
valores más elevados que El Rosario (0.10). Este resultado
corroboró que la rehabilitación del patrimonio sociocultural =
es
esencial para el turismo en espacio rural (Bote y Gómez, 2001). La
posición de liderazgo de Mocorito (0.31) en esta dimensión
demostró la competitividad en un contexto de turismo ambientalmente
sostenible (Hassan, 2000; Font et al., 2023), mientras que la situaci&oacut=
e;n
de El Rosario (0.18) evidenció los desafíos que Rosalina et a=
l.
(2021) encontraron en destinos rurales que descuidan los componentes
ambientales y patrimoniales de la sustentabilidad.
Estos hallazgos confirmaron, en concordancia c=
on
Font et al. (2023), que la sustentabilidad constituye una dimensión =
para
la competitividad turística, requiriendo estrategias diferenciadas q=
ue
atiendan las particularidades ambientales, sociales y patrimoniales de cada
destino. Los resultados del coeficiente integral de competitividad
turística, obtenido mediante la metodología MCDM-ELECTRE
III, revelaron en la tabla 2 la posición competitiva de los cuatro
Pueblos Mágicos de Sinaloa. El Fuerte obtuvo el más alto
(0.2783), seguido de Cosalá (0.2483), El Rosario (0.2383) y Mocorito
(0.2367).
Tabla 2
Coeficiente de competitividad de los Pueblo
Mágicos de Sinaloa
|
Pueblo
Mágico |
Coefici=
ente
de Competitividad |
|
El Fuer=
te |
0.2783<= o:p> |
|
Cosal&a=
acute; |
0.2483<= o:p> |
|
El Rosa=
rio |
0.2383<= o:p> |
|
Mocorit=
o |
0.2367<= o:p> |
Fuente: elaboración propia, la
información del gráfico fue analizada en ELECTRE
III.
El liderazgo de El Fuerte concuerda con lo
expuesto por Ritchie & Crouch (2000) en su =
modelo
de destino competitivo, donde la combinación de recursos de
atracción, infraestructura de apoyo y gestión efectiva determ=
ina
el posicionamiento final. Su consistente desempeño en dimensiones cl=
ave
como Factores y Recursos Básicos (0.31) y Políticas de
Planeación (0.30) refleja una ventaja competitiva integral, respalda=
ndo
lo señalado por Gándara et al. (2013) y
González-Rodríguez et al., (2023), sobre la importancia de una
estrategia integral para la construcción de competitividad y su
evaluación para la toma de decisiones (Parra Cárdenas y Fr&ia=
cute;as
Jiménez, 2021).
La posición de Cosalá en segundo
lugar se sustenta en la certificación de servicios (0.30 en
restaurantes) y gestión ambiental (0.33 en desechos), aspectos que <=
span
class=3DSpellE>Gooroochurn & Sugiyarto
(2005) incluyen entre los indicadores de competitividad sostenible. Sin
embargo, sus limitaciones en accesibilidad (0.15) y vinculación
universitaria (0.11) afectaron su posicionamiento final, confirmando lo
observado por Ivars Baidal=
(2000) y Tse y Tung (2021) acerca de cóm=
o las
deficiencias en factores básicos pueden limitar el potencial
turístico rural.
La cercanía entre los coeficientes de El
Rosario (0.2383) y Mocorito (0.2367) evidencia lo que =
Mazanec,
Wöber & Zins
(2007) describen como competitividad relativa entre destinos emergentes. El
Rosario mostró ventajas en ubicación (0.40) y empleo
turístico (0.31), pero fue limitado por debilidades en sustentabilid=
ad
(0.18), fenómeno que Fuentes García (1995) identifica como
característico de destinos en fase de consolidación. Mocorito,
aunque último en el ranking, demostró fortalezas en prestigio
(0.40) y sustentabilidad (0.31), activos que según Campón-Cerro
et al. (2016) pueden constituir la base para estrategias de
diferenciación en destinos rurales.
Estos resultados confirmaron lo planteado por =
Dwyer & Kim (2003) y Parra Cárdenas y
Frías Jiménez (2021), acerca de la naturaleza multivariada de=
la
competitividad turística, donde ningún destino es superior en
todas las dimensiones, pero la consistencia en factores clave determina el
posicionamiento final. Las reducidas diferencias entre los coeficientes (0.=
0416
entre el primero y último lugar) sugieren, en línea con Przybyszewski et al. (2017) y Chen et al., (2025), que
mejoras estratégicas en dimensiones específicas podrían
reconfigurar el ranking competitivo regional.
El estudio proporciona así, como
señala SECTUR (2017), una base cuantitativa para el diseño de
políticas turísticas diferenciadas que fortalezcan las ventaj=
as
comparativas de cada Pueblo Mágico, contribuyendo al desarrollo
competitivo y sostenible del turismo rural en Sinaloa bajo los principios d=
e Decasper (2015), sobre competitividad y desarrollo
sostenible.
CONCLUSIÓN
Este estudio logró evaluar la
competitividad turística de los Pueblos Mágicos de Sinaloa
mediante la aplicación del método ELECTR=
E
III, identificándose la competitividad entre los cuatro destinos
estudiados. Los resultados demuestran una jerarquía, con El Fuerte
(0.2783) posicionándose como el destino más competitivo, segu=
ido
por Cosalá (0.2483), El Rosario (0.2383) y Mocorito (0.2367).
La evaluación integral reveló que
esta competitividad es esencialmente multidimensional, donde cada destino
exhibe un perfil distintivo: El Fuerte destaca en infraestructura
turística y capacidad de atracción de visitantes; Cosal&aacut=
e;
en certificación de servicios y gestión ambiental; El Rosario=
en
accesibilidad y generación de empleo turístico; y Mocorito en
sustentabilidad y prestigio, a pesar de su menor coeficiente general.
Un hallazgo transversal crítico es la
subutilización de los recursos identitarios. Elementos culturales co=
mo
vestimenta tradicional, música, danza y objetos artesanales presenta=
ron
una uniformidad preocupante (coeficiente 0.25) en los cuatro destinos,
evidenciando una oportunidad desaprovechada para la diferenciación, =
como
ejemplifica el caso del vestido tradicional de El Rosario. Las principales
limitaciones identificadas en el marco de la competitividad en destinos de
turismo rural, son la infraestructura básica de gestión
turística, específicamente en módulos de informaci&oac=
ute;n
y programas de gestión de crisis y en la articulación entre l=
os
recursos patrimoniales existentes y su valorización turística=
.
En cuanto a las limitantes del estudio, se enl=
ista
la disponibilidad de datos dada la dependencia de fuentes secundarias
oficiales, lo que pudo limitar el análisis en indicadores con
información desactualizada o inconsistente. También, la
perspectiva metodológica porque el estudio se centró
predominantemente en el análisis de la oferta turística, sin
incorporar de manera sistemática la percepción y
satisfacción de los visitantes, lo que podría enriquecer la
comprensión de la competitividad desde la demanda. Asimismo, se menc=
iona
el elcance temporal y geográfico, ya que=
la
investigación evaluó la competitividad en un período
específico (2022-2023) y se limitó a cuatro Pueblos
Mágicos de Sinaloa, lo que restringe la generalización de los
hallazgos a otros contextos temporales o regiones.
Para avanzar hacia un modelo de turismo rural
competitivo y sostenible, se recomiendan estrategias diferenciadas que
capitalicen las ventajas de cada destino, programas integrales de
valorización del patrimonio cultural material e inmaterial,
fortalecimiento de la gobernanza turística con participación
comunitaria e inversión en infraestructura básica de
gestión y servicios turísticos.
Finalmente, esta investigación proporci=
ona
así una base cuantitativa sólida para la toma de decisiones en
política turística, destacando que la competitividad de los
Pueblos Mágicos de Sinaloa residirá en su capacidad para
transformar su autenticidad cultural en experiencias turísticas,
manteniendo el equilibrio entre desarrollo económico, sostenibilidad
ambiental y valorización del patrimonio cultural.
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[1] Se construyeron preguntas para conocer el Inventario de
Pintores y escultores. También, actividades productivas como:
talabartería, productos de barro, alimentos tradicionales; nú=
mero
de cursos sobre hospitalidad impartidos al sector turístico,
número de investigaciones del Instituto Nacional de Antropolog&iacut=
e;a
e Historia (INAH); existencia de marca Pueblos Mágicos;
identificación de los destinos competidores (productos turíst=
icos
de la competencia); cursos de vialidad, revisión mecánica,
número de cursos sobre profesionales y perfeccionamiento con el trato
del turismo; cursos- talleres sobre concientización y protecci&oacut=
e;n
del patrimonio cultural y natural, existencia de programa de gestión=
de
crisis. Por último, respecto a inventario de sitios culturales en ca=
da
uno de los pueblos mágicos.
[2] El
objetivo de la guía de información fue identificar los factor=
es e
indicadores, por ejemplo, de la segunda dimensión Factores y recu=
rsos
básicos y atractores, la variable recursos facilitadores,
accesibilidad para minusválidos en los principales sitios
turísticos de cada pueblo mágico. La tercera dimensión=
Dirección
del destino indagó sobre la variable información, es deci=
r,
sobre el servicio de oficinas o módulos de información
turística. Mientras que para la quinta dimensión Determina=
ntes
y limitadores fue necesario incluir la variable ubicación y
accesiblidad (accesiblidad física de la carretera al pueblo
mágico).
L= ATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.<= o:p>
=
&nb=
sp; ISSN
en línea: 2789-3855, diciembre, 2025, Volumen VI, Número 6 p =
1173.  =
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