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DOI: https://doi.org/ 10.56712/latam.v6i6.4988
El concepto de persona en el discurso
inclusivo del diseño de interiores
The concept of
person in the inclusive discourse of interior design
Flormaria De La Fe Cosenza Medina
https://orcid.org<=
/span>/0009-0009-5613-3164
Universidad del Centro del Bajio
Celaya – México
Artículo recibido: 08 de agosto =
de
2025. Aceptado para publicación: 10 de diciembre de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
La investigación se construye como una reflexión del
discurso incluyente a partir de la formación educativa del estudiant=
e de
diseño de interiores, hacia la evolución del discurso del
profesionista. El objetivo es identificar el discurso generado en la actual=
idad
sobre la inclusión de las mujeres y la comunidad LGBTIQ+,
en diferentes dimensiones y espacios. El método empleado, es una pos=
tura
dialéctica crítica de la realidad, mediante un discurso
sustantivo. El desarrollo se sustenta en dos puntos principales: El primero=
, la
persona como un todo (concepto de persona y las categorías de
totalidad-individualidad). El segundo, la materialización del discur=
so
(la construcción del discurso-lenguaje y la construcción del
mundo- espacio interior). Por último, se presentan las conclusiones y
las referencias bibliográficas.
Palabras clave: persona, discurso inclusivo, mujeres, LGBTIQ=
span>+,
mundo-espacio, diseño de interiores
Abstract
This research is structured as a reflection on the discourse that
encompasses everything from the educational training of interior design
students to the evolution of the professional's discourse. The objective is=
to
identify the current discourse surrounding the inclusion of women and the
LGBTIQ+ community in different dimensions and spaces. The method employed i=
s a
critical dialectical approach to reality, using substantive discourse. The
development is based on two main points: First, the person (the concept of
person and the categories of totality-individuality). Second, the materiali=
zation
of discourse (the construction of discourse-language and the construction of
the inner world-space). Finally, the conclusions and bibliographic referenc=
es
are presented.
Keywords: person, discourse, inclusion, women, LGBTI=
Q+, world-space,
interior design
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Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamerica=
na
de Ciencias Sociales y Humanidades, publicado en este sitio está
disponibles bajo Licencia Creative Commons.=
Cómo
citar: Cosenza Medina, F. D. =
L. F.
(2025). El concepto de persona en el discurso inclusivo del diseño de
interiores. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanid=
ades
6 (6), 1514 – 1534. https://doi.org/10.56712/lat=
am.v6i6.4988
INTRODUCCIÓN
El diseñador de interiores es un profes=
ional
capacitado para aportar al usuario, un espacio que integre su personalidad y
propicie el desarrollo potencial de sus actividades en función de
preservar el espacio, la salud, el bienestar y desarrollo de existencia en
relación con los demás. De esta forma, el interiorista respet=
a el
espacio catalogado como patrimonio de la humanidad y genera ambientes para =
el
usuario de los interiores. Lo mencionado, en función de descubrir la
personalidad de los usuarios en todo espacio de existencia o hábitat=
de
la persona, para proporcionar un servicio de apropiación,
integración y vivencia.
La investigación surge de la
afirmación de la historia de la profesión del diseño de
interiores, en el discurso de la interiorista británica Jenny Gibbs,
directora de la KLC School=
of Design en Chelsea, Londres. En relación con=
la
profesión del Diseño de Interiores, Gibbs (2005) argumenta que
hacia el siglo XXI, “existe todavía una percepción
generalizada del interiorismo como una ocupación frívola, con
profesionales que son mayoritariamente mujeres u homosexuales. En algunos
círculos se rechaza también a los interioristas por su falta =
de
profesionalidad” (p. 26).
Ante las afirmaciones de Gibbs, surgen varias
inquietudes investigativas como ¿Son las mujeres y los homosexuales
frívolos o poco profesionales? ¿Es esta una apreciació=
n de
género? ¿Qué discursos se difunden en torno al profesi=
onal
del diseño? ¿Qué lenguaje se genera en los espacios
interiores? ¿Cuál es el discurso contemporáneo y
qué espacios han evolucionado en cuanto al género en
México? ¿Es un discurso occidentalizado? ¿Es incluyent=
e?
¿Cómo se educa al profesional del diseño?
La educación en diseño de interi=
ores
se faculta en el desarrollo integral de la persona por medio del espacio
interior, ya que se considera que el diseñador es ante todo una pers=
ona;
y que su género y sexo, no ha de ser determinante en su evoluci&oacu=
te;n
como propiciador e indagador de la personalidad de los usuarios, al realizar
propuestas de diseño para potenciar a la persona, por medio del espa=
cio
interior. Es por ello, el interés del discurso que se está
generando desde la enseñanza y las investigaciones resultantes con
respecto al profesional del diseño, en particular las mujeres y la
comunidad LGBTIQ+ así como los espacios
materializados y la inclusión de estos.
Esta investigación es de carácter
documental expositiva dentro de la apropiación dialéctica
crítica de la realidad. La investigación, no se encuentra ins=
erta
en una escuela específica por la exigencia, profundidad y apertura de
abordaje por la que se transita. Se ha elegido la dialéctica
crítica, por ser un método totalizador en el sentido de Zemel=
man
(2005), que argumenta la totalidad como una categoría que adem&aacut=
e;s
de condensar lo dado, se mueve entre lo posible de darse y el producto con
factor de potenciación. De esta forma, los espacios de activaci&oacu=
te;n
permiten que el sujeto no se quede encerrado en sus propias determinaciones=
(p.134). En este sentido, se pretende el abordaje del
Diseño de Interiores en un discurso que está dándose, =
pero
que no es estático y que a la vez puede ser múltiple y mutabl=
e, y
que difícilmente podría ser analizado con un método de
generalidades. 
Por otra parte, ese discurso puede dominar o
potenciar, incluir o excluir al ser humano, que se ha definido por su
racionalidad a diferencia de los animales y el conocer como la manera de
dominio de la naturaleza. Sin embargo, más allá de dominar a
través del conocimiento, se conoce al ser por el lenguaje, que en
palabras de Maturana (2018) “sin el lenguaje no hay reflexión,=
no
hay discurso, no decimos nada, simplemente somos sin serlo hasta que
reflexionamos sobre el ser” (p.43). De es=
ta
forma, el ser se hace, hasta llegar a los límites físicos que=
su
capacidad biológica le conceda. No así, cognitivos y pensante=
s de
los que puede generar conocimiento innovador y creativo.
Es entonces que se reflexiona, conoce y compre=
nde
al ser, a través de lo que se escucha, se lee o se dialoga como una
acción compartida y social. Por lo tanto, sin discurso no se es, ni =
se
conoce, ni se comparte un espacio de desarrollo. Es en la persona desde su =
ser
ontológico, lo que es; su manera de concebir y pensar el mundo,
epistemológicamente, de conocer, así como su
expresión-acción en los espacios que dialogan e integran al
usuario en la acción de compartir, se encuentra el sentido de la
inclusión discursiva de la persona en todo ambiente interior.
Por lo anteriormente mencionado, esta
investigación se considera de importancia científica, porque =
no
se conocen investigaciones que aporten elementos integrales y totalizantes,=
al
discurso de la disciplina del Diseño de Interiores y a las
teorías del patriarcado, feminismo y teorías de género
desde la ciencia rigurosa de la dialéctica crítica. Por otra =
parte,
se pretende abrir líneas de respuesta acorde a las personalidades del
usuario.
De igual forma, se considera de importancia so=
cial
porque la persona vive en espacios interiores y las relaciones, construccio=
nes
y educación, no son en ningún momento aisladas.
Además, la dignificación de la
persona como intencionalidad, permite aportar elementos potenciadores para =
que
la enseñanza se aborde de manera incluyente desde otras lecturas de
enseñanza integradora. Dentro de las categorías principales d=
el
entramado categórico conceptual se denominan las siguientes:
Diseño de Interiores: Es la
profesión basada en las necesidades del usuario, a partir de la obra
negra del espacio construido. Genera ambientes específicos, en momen=
tos
determinados, para el desarrollo integral de la persona.
Discurso inclusivo: es un lenguaje integrador para todas l=
as
personas.
Espacio-mundo: construcción
teórico-práctica de pensamiento materializado en espacio.
Persona: es un ser humano integral, que est&aac=
ute;
construyéndose en su día a día. Existe en cuanto a ser
biológico, racional, físico, social, espiritual, emocional y
expresivo. Por su actuar social, se desarrolla con inteligencia y dignidad
humana.
Mujer: Categoría condicionada a un
discurso heteronormativo, supeditada y determinada por su sexo a lo socialm=
ente
construido.
LGBTIQ=
b>+: Comunidad o gr=
upo
reducido a amenaza social y desequilibrio de la base de la sociedad que es =
la
familia, por ir en contra del género de su nacimiento. (lesbiana, ga=
y,
bisexual, transexual-transgénero-trasvesti, Intersexual, queer, +) p=
ara
la heteronormatividad establecida.
Estas categorías construyen el entramado
categórico-conceptual del discurso expositivo y aportan constructos =
en
la dialéctica discurso-materialización del espacio incluyente,
así como elementos integradores para la enseñanza de la
profesión.
METODOLOGÍA
El método se sustenta en la
dialéctica crítica. La dialéctica como un diálo=
go
entre los opuestos. Los opuestos de lo tangible y lo intangible, la
teoría y la práctica, el pensamiento y el lenguaje. Por su pa=
rte,
el método se sustenta en las herramientas de la razón de
Covarrubias (1995), quien argumenta que la crítica permite “la=
apertura
de la razón a la multiplicidad de teorizaciones del objeto de
estudio” (p.160). Esta apertura de las
teorizaciones podrá ser resultante de los diferentes usuarios, de
diversidad en modos de ser- conocer-hacer en el mundo y del diálogo =
que
se está dando, así como de sus vivencias culturales mú=
ltiples.



El método, recorre dos caminos con dos
lógicas diferentes. En el primer momento, se construye un esquema
investigativo con la lógica de descubrimiento, momento en que la
investigadora aprehende, desmenuza y conoce el objeto de investigació=
;n.
La investigación presente, en el primer momento se enfocó en =
las
formas de ser, conocer y hacer de las personas. Una vez conocido el objeto
investigativo, en un segundo momento, se construye otro esquema
explicativo-expositivo con lógica teorizante, que constata y explica=
el
concreto resultante. Este esquema se centra en la persona como un todo, del
discurso verbal y materializado en el espacio interior en la dialéct=
ica
inclusión-exclusión de este.
En cuanto a la obtención de los datos,
provienen de bibliografía sin recorte espacio temporal, de fuentes
básicas. Únicamente, la actualización del discurso
incluyente de la mujer y de la población LGBTIQ=
+;
además de la materialización de espacios incluyentes, se reco=
rta
a los artículos arbitrados de fechas no mayores a los 5 años.=
Por lo anteriormente mencionado, la
investigación es en todo momento una construcción con un eje
vertebrador que genera un discurso sustantivo. Un discurso sustantivo es un
tejido categórico-conceptual construido de principio a fin.
El artículo es sólo una
dimensión resultante de la investigación generada y expresada=
en
el esquema de exposición que se muestra a continuación con la
denominación de:
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Es entonces, que para Kierkegaard (1843), el
hombre es una síntesis de lo infinito y finito, de lo temporal y lo
eterno, de libertad y necesidad; en resumen: es una síntesis como
relación entre dos factores opuestos; sin embargo, desde este
ángulo, el hombre todavía no es un yo, es así como, el=
hombre
se busca para llegar a ser persona.
En oposición a las ideologías
religiosas y morales, que causan limitación en la libertad del hombr=
e y
dominación, Nietzsche aborda tres categorías importantes para=
el
concepto de hombre. El nihilismo, la dialéctica del bien y del mal,
hasta llegar al superhombre. Para Nietzsche (2019), el nihilismo (la nada)
cuestiona la existencia, los valores supremos y la percepción del mu=
ndo.
En el partir de la nada, que Dios ha muerto y con él, los prejuicios=
de
la tradición griega, judeo - cristiana
occidental, que sustituye, por el progreso de la naturaleza y de la ciencia=
. 
Por otra parte, en la categoría del bie=
n,
Nietzsche (2023) postula que el buen hombre, es el hombre súbdito o
esclavo en el que se adhiere la conciencia del bien y del mal. Por lo tanto=
, es
moldeable y ajustable. Asimismo, la maldad, es una categoría de poder
utilitaria, usada por la religión, para el goce y sentimiento de
superioridad en la dominación del otro.
Es entonces, que, para Nietzsche (2019, 2023),=
el
hombre provocado por la ausencia de dioses busca y encuentra nuevas pasiones
que lo elevan, hacia la construcción de un nuevo hombre. Este nuevo
hombre, es el que supera la moral de esclavos por la moral del amo y con el=
lo
el nacimiento de la moral del superhombre. El superhombre, en concepto de
Nietzsche, es el que se supera a sí mismo. El hombre no cree en nada=
. Ha
devenido; por tanto, no es acabado y a través del phatos
(la pasión) y su espíritu de creación de sí mis=
mo,
puede llegar a transformar la realidad a través de su propia creaci&=
oacute;n,
con un eterno retorno como posibilidad de volver a empezar.
En la importancia de ser, para Jean Paul Sartre
(1954), el ser es una acepción original y singular que es en s&iacut=
e;,
-es lo que es- y para sí -surge de la negación de ser en
sí- no soy me hago a mí mismo. Es en este sentido, que el ser=
es
lo que es, en el hacerse a sí mismo. Es entonces que, por medio de la
conciencia progresa con causa de si, por la relación interna como
indicador de trascendencia.
Ahora bien, con relación a la postura de
las culturas mesoamericanas y pueblos indígenas, López Austin
(2004) sostiene que el hombre es en donde se conjugan los elementos del cos=
mos;
y su cuerpo, es el lugar en donde confluyen todos los tipos de fuerza de los
seres humanos. En este sentido, existe una relación
mágico-religiosa y cosmológica de cada órgano del cuer=
po,
con la salud, su alimentación y el orden de la naturaleza con un
misticismo ideológico.
Por último, el papa Francisco (2020)
escribe durante el Covid 19, su Carta
Encíclica Fratelli Tutti: conceptualizan=
do a
la persona de quien dice que es la que es consigo mismo, en la medida que es
con los otros y cuya realización está en la entrega a los otr=
os;
por tanto, es a quien se trata con dignidad humana y supremo amor fraterno.=
En
sus categorías destaca el carácter social de la persona, en u=
na
común unión para ser a través del prójimo.
De acuerdo con los autores que se abordan, la
persona es un ser que ha devenido (Nietzsche, 2019); esto es en
construcción (Kierkegaard, 1843; Sartre, 1954); y que mediante su
acción creadora (Nietzsche, 2023) y su pasión (Nietzsche, 202=
3;
Sartre, 1954); dialectiza entre los opuestos de=
dos
mundos: sensitivo e intelectivo (San Agustín, 2014); entre lo subjet=
ivo
y objetivo (Kierkegaard, 1843); como síntesis de existencia
dialógica (Kierkegaard, 1843; Sartre,1954). 
En su intelegir es
acto-movimiento y potencia (Aristóteles, 2015); mediante la cual,
actualiza el conocimiento, haciendo conciencia del mundo (Sartre, 1954;
Francisco, 2020), y de sí mismo por su propia existencia (Sartre,1954), en la que se conoce en su en sí =
y para
si (Sartre,1954), en transformación
(Aristóteles, 2015). Es un ser social (López Austin, 2004;
Francisco, 2020; Sartre, 1954), que aprehende a través y con los otr=
os
(Francisco, 2020; Sartre,1954), dignificando
(Francisco, 2020) con su trabajo y acción (López Austin, 2004;
Francisco, 2020), la existencia en el estar siendo (Sartre, 1954) en el mun=
do.
En esta dialéctica el ser es totalidad e individualidad en praxis de
construcción dinámica
Totalidad-individualidad (mujer, poblaci&oacut=
e;n LGBTIQ+)

El ser es individualidad y al mismo tiempo
totalidad. Un momento de la vida en la que hay que vivir lo que hay que viv=
ir,
y en esa vivencia es, indiviso y sociedad presente, es a medida que se
identifica o se ve en el otro (Buber, 1967). Es dialéctica del todo y
dialéctica de la parte, de la totalidad e individualidad del ser. =
span>
El concebir a la persona como esta totalidad
social, como lo hace el humanista Martín Buber, en el que se es a me=
dida
que convive y comparte con el otro; es sin duda, uno de los grandes retos, =
ya
que se ha conceptualizado al ser humano desde diferentes posturas. Sin emba=
rgo,
los autores abordados tienen distintas concepciones del ser humano: hombre,
mujer y LGBTIQ+ como postura que rebasa la tota=
lidad
de ser; como individuos independientes, en ocasiones; incluso, excluidos,
divididos y clasificados, por su diferencia de género. Tal como
señala Butler (2007), de la heteronormatividad establecida en la que=
:
"…la concepción universal de
persona ha sido sustituida como punto de partida para una teoría soc=
ial
del género por las posturas históricas y antropológicas
que consideran el género como una relación entre sujetos
socialmente constituidos en contextos concretos. Esta perspectiva relaciona=
l o
contextual señala que lo que es la persona y, de hecho, lo que es el
género siempre es relativo a las relaciones construidas en las que se
establece" (pp. 60-61).
La autora argumenta el género, como una
categoría compleja cuya totalidad ha sido postergada; sin embargo, n=
o ha
de ser una definición cerrada ya que permite múltiples
coincidencias y discrepancias, por lo tanto, no obedece a una normatividad
establecida de lo general. Por lo anteriormente mencionado, la inquietud de=
la
investigación radica en el juicio de la frivolidad dirigida hacia el
discurso de ser mujer u homosexual, y de la relatividad de las relaciones e=
ntre
las personas ya que algunas de las concepciones estereotipadas o condiciona=
das,
se refieren al hombre de manera general, incluyendo o excluyendo a la total=
idad
de los individuos. Es de esta manera, que las posturas de género o de
valor; se asumen desde ideologías dominantes, apreciaciones cultural=
es o
sociedades establecidas. 
En cuanto a la individualidad de ser mujer, se=
le
adjudica un papel por el sexo de nacimiento y de género a tener que
identificarse en ese sentido; se le juzga por los roles que asume y los que=
la
sociedad le impone; sean estos, heredados o categorizados de acuerdo con la
sociedad a la que pertenece. Así, la mujer en su categoría de
madre es para Lagarde (2017), “una institución históric=
a,
clave en la reproducción social, de la cultura y hegemonía, y=
en
la realización del ser social de las mujeres” (p. 289). Primer=
amente,
la reproducción es un factor único de posibilidad de vida, es=
un
medio portador de relaciones, instituciones y concepciones que reproduce la
cultura. Reproduce la cultura porque alimentan, educan y enseñan des=
de
la infancia lo que es ser hombre y lo que es ser mujer. El rol de madre tie=
ne
entonces, una valoración adquirida de los quehaceres de la casa por =
su
participación en la existencia de la vida cotidiana. Aunado a esto, =
la
educación de la madre es esencial en la categoría de lengua
materna y las formas en que ha de comunicarse desde los gestos y
símbolos hasta dar sentido y significado a las acciones propias y de=
los
hijos. Es así como los valores maternales son el núcleo
básico de la cultura, y por lo tanto la máxima valoraci&oacut=
e;n
adquirida. 
Por lo anteriormente mencionado, en
continuación con lo que Lagarde (2017) argumenta, en la
heteronormatividad establecida, cualquier rol que asuma o tarea que
desempeñe la mujer, esta se encuentra en cautiverio, como ama de cas=
a es
cautiva en la casa en la que vive, la mujer de la calle es cautiva del
prostíbulo, la loca del manicomio, la monja del convento, y como obj=
eto
de lujo se encuentra o está al servicio del hombre. De esta forma la
mujer es genéricamente dominada en su mismo espacio y en todo sentid=
o,
en su individualidad a quien se invisibiliza hegemónicamente.
Por su parte, Simone de Beauvoir (2013) pronun=
cia
que la mujer no nace con un sexo impuesto, la mujer para la autora se hace y
todo lo que se diga de la mujer es referenciado y determinado en
relación con el hombre. “Él es el Sujeto, él es =
lo
Absoluto; ella es lo Otro” (p. 18). Lo que entre los hombres se puede
decir de la mujer son apelativos en relación con el hombre,
-continúa Beauvoir al pronunciar lo dicho por Aristóteles-
“la mujer es mujer en virtud de cierta falta de cualidades”; no
distinto, a lo que expresa s. Tomás de la mujer identificándo=
se
como “un hombre fallido” (p. 18); por último, Michelet
escribe que el cuerpo de la mujer es “desprovisto de sentido si no se
evoca al macho, ella no piensa sin el hombre” (p. 18). Es entonces que a la mujer se le e=
xcluye
de una sociedad cognitivamente pensante y creativamente generadora de arte o
conocimiento.
De acuerdo con lo señalado, Graña
(2003) se refiere, a que pareciera estar hablando de dos personas diferente=
s en
cuanto a la creatividad del varón y la mujer que “en muy conta=
das
ocasiones de la cotidianeidad sea la misma persona que elabora en el plano =
de
las ideas. Este hecho es comprobable en las relaciones afectivas, en especi=
al
las de carácter sentimental" (p. 33). Es entonces, que se consi=
dera
a la mujer propia para dar afecto al hombre; sin embargo, en desiguales
condiciones hacia los actos creativos e intelectuales. Por lo mismo, suscit=
a el
autor que los elementos de la totalidad como persona, invitan a dirigir la
atención a desestructurar y reestructurar de una nueva forma.
Por otra parte, para la neurociencia y los
estudios de cerebro de género, Daphne Joel & Luba Vikhanski (2020) sustentan que no existe diferencia e=
n la
forma en que un varón y una mujer conciben conocimiento. Si bien de
manera temprana se adjudica una diferencia en el tamaño cerebral
más pequeño en la mujer, a diferencia de la estructura cerebr=
al
del hombre se desmitifica que ésta fuera menos pensante, concluyendo=
que
tanto en el cerebro del hombre como en el de la mujer existe un mosaico de
género.
Ahora bien, a partir de la segunda mitad del s=
iglo
XIX, se han suscitado acontecimientos globales que, tanto política c=
omo
socioculturalmente, generan una conciencia cívica, y contribuyen a
exigir derechos civiles y políticos a diferentes grupos y colectivos=
, en
la sociedad occidental. Así mismo, los levantamientos marcan la pauta
hacia la transformación de las leyes de inclusión y defensa de
los derechos de todas las personas.
Entonces, los grupos, argumenta Vespucci (2011=
) se
pronuncian sobre “la exigencia de los derechos civiles y polít=
icos
de la población afroamericana, los movimientos estudiantiles de 1968
-Francia, México y Argentina- y otros eventos globales como la Prima=
vera
de Praga de la entonces Checoslovaquia, la Revolución Cubana, as&iac=
ute;
como la liberación sexual, el feminismo y la revolución cultu=
ral
denominada "el movimiento hippie". Estos mecanismos de transforma=
ción
social contribuyeron a darle una base ideológica al movimiento LGBTI+, no en el sentido de adoptar una doctrina de
socialismo o capitalismo, sino de tener referencias de movilizaciones que
pusieran fin a la marginación, discriminación, exclusió=
;n y
opresión por parte de las autoridades del Estado y de la misma
sociedad” (como se citó en Vázquez, 2019, p. 10).
Por la referencia anterior y su seguimiento, el
colectivo LGBTIQ+, presenta diferentes
críticas, denominaciones y afirmaciones simbólicas en cuanto =
a su
práctica, en palabras Sáez (2004), el homosexual:
“Ha llegado a ser un personaje: un pasad=
o,
una historia y una infancia, un carácter, una forma de vida; as&iacu=
te;
mismo una morfología, con anatomía indiscreta, misteriosa
fisiología. [...] categoría psicológica,
psiquiátrica, médica, de la homosexualidad. La cual se
constituyó en el famoso artículo Westphal ‘sensaciones
sexuales contrarias’ (1870), [...] por cierta cualidad de la sensibil=
idad
sexual, invertir en sí mismo lo masculino y lo femenino. La homosexu=
alidad
fue rebajada de la práctica de la sodomia,
andrógino interior, de hermafroditismo del alma, el homosexual es ah=
ora
una especie" (pp. 69-70).
Una especie cosificada que, en la totalidad del
concepto de persona, de manera individual, no se incluye, se invisibiliza a=
la
mujer y población LGBTIQ+, en donde ambas
categorías no se integran en el concepto de hombre como un concepto
general. Por consiguiente, en particular sobre la categoría de mujer=
, la
mujer ‘no encaja’, y es excluida de este concepto que postulan =
los
pensadores antes abordados como Aristóteles que define al hombre como
político o pensante capaz de generar y potenciar su conocimiento. Po=
r su
parte para Nietzsche, no existe en su categoría descrita, una super
mujer, sino es en calidad individual de la que es excluida, cuya validez se
asume a sus atributos sexuales. Aún San Agustín, categoriza a=
la
mujer, aunque de igual capacidad pensante que el hombre, es valorada como m=
adre
y desvalorada sexualmente, por ser causa de desliz hacia los placeres carna=
les
que tientan al hombre hacia el pecado. En todas estas categorías de
persona y posturas teóricas de un discurso social adquirido, est&aac=
ute;
lejos de ser un concepto totalizador que incluya, más allá de=
la
individualidad y la cosificación de la que han sido objeto las mujer=
es
como personas y aún menos a la comunidad LGBTIQ=
+.
Por esta razón, en diferentes comunidades, se materializa un discurso
que se adopta como hegemónico o de clase y bajo el ámbito en
cuestión, a la comunidad que acepta esta forma de ser humano.=

La materialización del discurso
La construcción del lenguaje-discurso=
span>
El ser humano es un ser socialmente
lingüístico. De acuerdo con esta afirmación,
Echeverría (2019) sustenta en ‘ontología y lenguajeR=
17;
que se es persona en la medida en que se ‘es’; o sea, en que se
expresa verbal sobre su ser. El ser expresa lo que es y en ese sentido a
través del lenguaje, se construye y crea identidad. El actuar del ser
humano establece lo que es, de esta forma las acciones determinan lo que son
las sociedades. Cada ser humano tiene así, una historia con base en =
las
acciones que ejecuta. Pero en estas acciones, el ser humano se encuentra en=
una
necesidad de búsqueda constante, como lo hace Heráclito y
Nietzsche: entre el ser y no ser, entre lo lleno y lo vacío. Ambos
buscan ese flujo de interpretar y dar sentido a las acciones. En este senti=
do,
el ser es un puente y no un fin. 
Igualmente, Echeverria (2019) hace referencia =
a la
capacidad de reconocer que se ‘es’ en la medida en que trascien=
de
al propio ser. De esta forma, sostiene que el lenguaje puede ir más
allá de lo heredado, de lo dado o establecido; por ejemplo: en el mu=
ndo
occidental a partir del S. XVII, deviene cartesiano; esto es, que, en la
cultura lingüística, los individuos asumen los supuestos de Des=
cartes
sin cuestionamiento alguno. Es entonces, bajo estos parámetros, que =
el
discurso occidental es un discurso heredado. El ser humano es un ser
socialmente lingüístico. En su biología puede llegar a s=
er
lo que su naturaleza le permite, pero se construye en la medida en que se e=
xpresa
y actúa.
Lo expuesto, ratifica el hecho de que el discu=
rso
se construye socialmente para ser un discurso hegemónico y que este,=
es
un discurso occidental perpetuado desde la heteronormatividad establecida. =
En
este sentido, desde varios ámbitos, se enseña al
‘hombre’, a ser, sentir y actuar de determinada manera.
Cepeda & Ávila (2023) aseveran que =
se
puede ser multidisciplinario en cuanto a lo que involucra estudios de
género considerando que la lingüística es formativa y, p=
or
lo tanto, constituye y construye la realidad. Esto es que, si el gén=
ero
se construye a través de la lengua, requiere de propuestas y estrate=
gias
no binarias fuera de la norma heterosexista y del binarismo hombre-mujer que
permita visibilizar identidades no hegemónicas, que ofrezcan opciones
comunicativas. Los estereotipos de género excluyen, limitan y se
resisten a la colectividad y colaboración grupal. Por ejemplo: el
nombrar, los hombres y las mujeres, en un binarismo establecido, sigue
favoreciendo y visibilizando a los hombres y la mujer ocupando un lugar
desfavorecido. Los autores categorizan el lenguaje inclusivo como aquel que=
va
más allá de una postura binaria, de manera que se expanda hac=
ia
una dimensión política y social.
Las políticas de poder son contrarias a=
los
valores colectivos, ya que promueven el individualismo libertario y esta
lógica del individualismo le conviene al mercado. Así,
política y educación caminan de la mano en cuanto a la
formación del hombre dirigente que conviene al estado y la
transdisciplina que ha generado la globalización de los saberes
parcelados (Antaki, 2001).
En cuanto al discurso político generado=
en
torno a esta heteronormatividad las investigaciones de Martínez et a=
l.
(2020), adjuntan los discursos de varios colectivos que sostienen que:
"El sistema neocolonial y neoliberal se ha
apropiado de nuestros discursos y reivindicaciones y los ha hecho parecer c=
omo
privilegios gozados [...] los convierte en rebeldías permitidas,
así, nuestro pensamiento, la manera en que transmitimos el conocimie=
nto,
nuestros gustos, son tutelados, de manera que los posicionamientos
ético-ontológicos y las estéticas entran al mercado del
consumo neoliberal, se venden y consumen como algo inalcanzable o deseable.=
Si
quieres ser lesbiana, feminista o indígena debes ser, lucir o pensar=
de
determinada manera" (pp. 305-306).
El discurso político entonces, se
renacionaliza por medio de políticas públicas y derechos en el
tema de las diversidades, reivindicando el sistema heteropatriarcal. El Est=
ado
mantiene las estructuras de poder con valores del <status quo>, por lo
que Martínez et al. (2020) puntualizan la necesidad de despatriarcal=
izar
las prácticas políticas. Estos colectivos, en cuanto a las
investigaciones que desarrollan los autores abarcan desde los años <=
span
class=3DSpellE>70´s, en congresos, reuniones colectivas, etc.;=
y
diferentes discursos. Discurso que, en la tercera semana de los derechos de=
las
lesbianas y homosexuales, llegan a ocasionar una crisis política por=
el
desgaste del discurso y el extravío de la discusión (p.293). Sin embargo, pretenden garantizar el sostenim=
iento
de su voz, desde diferentes posturas hacia leyes de igualdad de sus derecho=
s en
ámbitos de salud, bienestar, trabajo, educación y desarrollo
social. 
Entre los grupos destacan el Movimiento Femini=
sta
y Homosexual de América Latina, la FHAR
(Frente Homosexual de Acción Revolucionaria) como los colectivos
analizados en la ciudad de México de Identidad Gay (UNIGAY),
el GRUPO LAMBDA (de liberación homosexual), grupos feministas
indígenas como el Ollin Iskan
Katuntat Bebeth
Por otra parte, el discurso político y =
el
educativo, son inseparables como exponen Guevara & De Leonardo (1999). =
Los
autores, describen históricamente el discurso educativo a partir del=
s.
XVIII con la formación del dirigente político-militar, clase =
de
hombre educado y separado del productor. La educación no es en
ningún momento excluida del medio que ha de generar; por lo tanto, el
ser dirigente se encuentra en relación con el desarrollo del medio
cultural. En el s. XIX, México sienta las bases hacia la
modernización de la educación, que, a diferencia de la europe=
a,
se funda en las bases de la colonización cristiana. Una
educación, consecutivamente dirigida por jesuitas como tutores con el
control de textos y restricción de cuestionamientos. En la primera m=
itad
del siglo XIX se lucha por una ideología liberal, que estipulan las
leyes de Reforma de 1833 hacia una educación libre y laica.
Posteriormente, se habla de la educación
controlada por el mismo estado, dentro del discurso neoliberal de base
capitalista, clasista y de género, ya hacia principios del s. XXI, q=
ue
sigue formando no solo al hombre, sino a la mujer y población LGBTIQ+ con sus diferentes acepciones y jerarqu&iacut=
e;a,
de acuerdo con el ser, pensar, sentir y hacer en la clase social en la que =
se
desarrolle el grupo determinado.
En cuanto al discurso de salud que promueva la
igualdad de atención y condiciones hacia todas las personas; dos, son
las directrices que juegan un papel importante en la dialéctica
inclusión-exclusión de las personas, en el ámbito de la
salud: el COVID 19 (pandemia por coronavirus) y el VIH (Virus de la
Inmunodeficiencia Humana); que en su etapa terminal desembocar en SIDA
(Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). En este sentido, sobre to=
do
en las referidas a la población LGBTIQ+;=
con
respecto al COVID, sus repercusiones en la salud física y emocional;
así como los cambios educativos y sociales consecuencia del virus. P=
or
otra parte, el estigma y atención del VIH y los supuestos que genera=
.
Primeramente, el COVID involucró un
discurso de salud, educación y sociedad, en cuanto al encierro
ocasionado para evitar el contagio de este virus propagado por el cual se
trasladó el aula a las casas con el lema ‘quédate en
casa’. Esta situación, trajo consigo cambios significativos en
cuanto al aislamiento y vulnerabilidad de la comunidad LGBTIQ+
sobre todo en las personas trans, por la administración de hormonas =
que,
con el encierro, fueron ocasión de mayor estrés en el proceso=
de
transición física y vulnerabilidad psicológica. Por su
parte, en la educación, el COVID, condujo hacia nuevas formas de
aprendizaje, capacitación continua y medios tecnológicos como
herramienta de conocimiento y expansión. Los cambios sociales incide=
n en
la necesidad de contacto y socialización como la creación de
grupos de aprendizaje y posteriormente, la materialización de espaci=
os
abiertos como las terrazas para la socialización.
Es entonces que, desde el aprendizaje de esta =
experiencia
durante el COVID, un estudiante LGBTIQ+ ahora d=
ocente
universitario, argumenta su postura y señala que “los espacios
escolares permiten empoderarse, romper barreras de estigmatización
socioculturales. Entiendo nuevas formas de concebir el mundo, de
deconstrucción y reflexión, individual y colectiva. Espacios =
de
construcción de identidad, amistad y familia que me han permitido
ser” (López, 2020, p. 225). Por anteriormente señalado,=
se
leen cambios significativos en una realidad integral y el entendimiento de =
las
personas en situaciones de COVID, también se suscitaron cambios para=
la
población LGBTIQ+.
En cuanto a las instituciones educativas de
educación superior, se han dado avances de reconocimiento a la
diversidad sexual y de género. Sin embargo, aun en el mismo plantel,=
no
permea en su totalidad hacia la cultura educativa. Tal es lo expresado por
estudiantes transgénero, en su proceso de tránsito en la
universidad. Los estudiantes transgénero refieren cómo el pro=
fesorado,
se niega a llamarlos por sus nuevos nombres y les siguen reconociendo como
personas del género con el que no se identifican. Otro factor
excluyente, son las prácticas de orientación religiosa hacia =
la
población LGBTIQ+. En estos dos casos o
circunstancias, existe menor tolerancia y apertura al reconocimiento de la
diversidad. De tal forma que “estos elementos contribuyen a perpetuar
culturas de marginación y exclusión de aquellas sexualidades e
identidades de género no binarias” (Marulanda, 2021, p. 25).
Por otro lado, La CIDH (Comisión
Interamericana de los Derechos Humanos), adopta un enfoque holístico=
y
multidimensional hacia los derechos de las personas LG=
BTI
y postula algunas recomendaciones a los Estados que las integran en cuestio=
nes
legislativas, de preservación de la salud y educación. La CIDH
reitera la importancia de contar con estadísticas confiables para que
las personas LGBTI no padezcan de invisibilización
y sus necesidades sean cubiertas evitando la subsistencia de prejuicios y
estereotipos de género (CIDH, 2018).
En este sentido, en cuanto a las cuestiones
legislativas la CIDH (2018) propone el “garantizar los espacios de
participación política y construcción de políti=
cas
públicas a las personas LGBTI, con la
finalidad de que se reflejen sus necesidades y demandas” (p. 139). Pa=
ra
el cuidado de la salud, la CIDH postula garantizar la información
adecuada y tratamiento a las personas LGBTI que=
viven
con VIH. Además de proporcionar los protocolos adecuados para la
atención integral y relativa a tratamientos de reafirmación de
identidad de género. Por ejemplo: en la ciudad de México, ante
las circunstancias que afectan a la población L=
GBTI,
según las prestaciones a los trabajadores afiliados al IMSS o bien; a
los no afiliados, como posibilidad de atención pública, en
clínica Condesa; se administran en estas dependencias, antivirales q=
ue
les permiten mantener su estado de VIH estable e indetectable; sin devenir =
en
SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), con el suministro de
antivirales a los afectados; así como a enfermedades de cualquier
índole. Igualmente, para el seguimiento y protocolo clínico a
tratamientos de transición o cambio de género.
Por último, para la educación
inclusiva, la CIDH (2018) propone el diseño de programas que garanti=
cen
la inclusión de la perspectiva de género; como son, el incluir
material comprensivo, positivo y de entrenamiento para profesores y
profesionales de la educación. Generar ambientes de orientació=
;n
sexual e identidad de género en la comunidad educativa. Construir
proyectos, programas y directrices que combatan la discriminación,
exclusión y acoso en los espacios de educación. Capacitar a l=
os
docentes y profesionales de la educación para generar ambientes de p=
az,
sin discriminación y violencia; esto es, espacios seguros e inclusiv=
os (pp.137-138).
De la misma forma, Prince (2021) aboga por una
educación cuyo concepto de paz integre lo postulado por la UNESCO
(2020), que plantea "el derecho a ser educado ‘en y para la
paz’; esto es, a vivir en un entorno seguro y sano [...] con libertad=
de
pensamiento, opinión, expresión, y conciencia” (p. 284)=
. En
cuanto a esta libertad, es para la persona un proceso de búsqueda
constante en la incertidumbre de los cambios que el ser, vive en un proceso=
de
evolución.
Por otra parte, en cuanto a la apropiaci&oacut=
e;n
de la realidad y la integración del discurso con el espacio
interior-arquitectónico construido, existe una relación
simbólica para dar sentido y significado a las acciones. Tal es el c=
aso
de la estética y su estrecha relación más allá =
de
lo bello; esto es, en conjunción del lenguaje artístico
simbólico y de identidad.
Entre estas aptitudes estéticas, Jablonska (2020) declara que "en México, =
el
proceso de construcción de una cultura homosexual tiene
características de relevancia en lo artístico y creativo -tea=
tro,
cine, cabaret, literatura, artes plásticas, prensa, cultura popular-
donde se expresa el sentido de la identidad homosexual tienen un estrecho
vínculo con la militancia política, que se acerca cada vez
más al reconocimiento de la ciudadanía plena para los sujetos=
con
sexualidades diferentes de la normativa" (p. 359).
Lo señalado, no es distante a que el
estudiante y profesional del interiorismo, tenga afinidad hacia las
licenciaturas de arte y diseño, atractivo a los referentes de arte y
creatividad con los que se identifica; por tanto, se encuentre inmerso y
estereotipado en un discurso de género excluyente que contrasta con =
el
discurso del profesional del diseño de “la -IIDA-
International Design Association que señ=
ala el
impacto que los profesionales del diseño tienen en la salud, la
seguridad y el bienestar del usuario” (Aguirre, 2016, p. 16), conjunt=
o a
la pasión de lo estético-funcional del diseño y
comunicación con prácticas negociadoras. De esta forma, la
apropiación con el espacio y el diseño oportuno proporciona un
servicio de identidad, bienestar, desarrollo y evolución al usuario =
en
espacios interiores.
Ahora bien, en cuanto a la categoría de
ser-en el mundo desde un discurso poético Bachelard (2005) afirma qu=
e el
ser es “un ser entreabierto que cubre el universo con sus diseñ=
;os
vividos. No hace falta que sean exactos, sólo que estén tonalizados sobre el modo de nuestro espacio interior=
"
(p. 42). Bachelard comprende el sentido de habitar como un mundo de
experiencia, en el que el espacio trasciende la perspectiva física d=
e lo
geométrico; es entonces, más que una caja cerrada, la casa ll=
ega
a ser un refugio, una primera cuna. Entre esta relación
poética-diseño, asegura Villar (2016) existe un acto creativo
entre la docencia y el lenguaje, que invita a provocar y desatar la creativ=
idad
en los estudiantes y conectar la psique con el alma humana. Por otra parte,=
De
la Encina (1978) se refiere al espacio como no lineal, un espacio
occidentalizado de 360° que, a diferencia del espacio egipcio, que es
lineal, este tiene una visión mucho más amplia con una
perspectiva completa. Es un espacio infinito, que convierte un material bru=
to
en experiencias y emociones sensibles. 

=
En
cuanto al discurso educativo de Barreiro (2005) el espacio-mundo de la
educación ha de ser " verdadera praxis, reflexión y
acción del hombre sobre el mundo para transformarlo" (p. 7). Es=
en
este sentido, en que el profesional del diseño requiere de pol&iacut=
e;ticas
incluyentes, en ámbitos de trabajo y en todas las asignaturas para s=
er
el profesional que la sociedad requiere, con fines de realizar diseñ=
os
holísticos e integrales en los cuales se desarrollan las personas sin
ser excluidas por un lenguaje hetero normado, o por un espacio construido.<=
/span>
La construcción del mundo-espacio inter=
ior
El espacio territorial mexicano ha sido para <=
span
class=3DSpellE>Domoñi (2011) desde sus inicios, en la é=
;poca
colonial, un espacio impuesto, de culto y evangelización y cultura, =
con
grandes centros ceremoniales. Cabe destacar, que los colonizadores
conocían el simbolismo del color, como los cultos y recursos de rito=
y
liturgia. El lenguaje simbólico, se aprovecha para la
evangelización y ejercer una hegemonía dominante y excluyente
sobre el pueblo colonizado. Desde un inicio, los espacios se concibieron co=
mo
separatistas y dominadores. Su uso y función fue dirigido a facilita=
r la
evangelización. Ante estas investigaciones, el diseño interio=
r de
un espacio, en palabras de Domoñi (2011)=
, es
generalmente impuesto desde su origen, con vías de dominación
religiosa. De esta forma, y por ser desde entonces un espacio adquirido o d=
ado,
el diseñador de interiores ha de ajustarse, no solamente a
“condicionantes que eligió su autor sino también adecua=
r su
uso y sus estímulos perceptivos” (p.107=
span>).

En el espacio materializado, se centra la
atención en los espacios públicos y privados en los que se
denotan cambios en el lenguaje arquitectónico y de interiores que
benefician o imposibilitan la inclusión, principalmente de las mujer=
es y
comunidad o población LGBTIQ+. Grupos qu=
e, en
este caso, devienen de la preocupación investigativa y eje vertebrad=
or
de la investigación.
En este sentido, Villegas & Peña (2=
022)
conciben el espacio público con múltiples concepciones, tanto
físico-espaciales como sociológicas de acuerdo con actividade=
s,
usos, percepciones y comportamientos humanos; dichos referentes generan nue=
vos
conceptos que se centran en las interrelaciones sociales que en él se
articulan. Interacciones de evolución de un espacio simbólico,
que ha de cesar su carácter genérico y sexista, para permitir=
la
igualdad y la aceptación de las diferencias entre las personas. Sugi=
eren
la apertura con líneas transversales que otorguen la equidad negada a
las mujeres y otros actores; o bien, a todas las personas que, en el espacio
público, le han sido negadas. Se requiere entonces, que en los espac=
ios
abiertos se efectúen relaciones que representen a la población
laboralmente activa, sin ser exclusiva al sexo masculino como condicionante
hacia las relaciones de trabajo que devienen de la socialización y
relaciones que en ellos se efectúan.
De esa forma, en el espacio público exi=
sten
investigaciones de género que evidencian los discursos
heteropatriarcales; como en el caso del centro histórico de Toluca, =
en
el que García, Zendejas & Gómez (2024), destacan la
importancia de estos espacios como centro de identidad colectiva, figura
histórico-cultural en el desarrollo del primer plano de la ciudad. L=
os
espacios públicos representan y evidencian la identidad e historia d=
e la
población y devienen en respuesta a un sentido de pertenencia y
simbolismo, como carencia de reconocimiento a la mujer en el primer plano d=
e la
ciudad. El lenguaje, se evidencia en el nombre de las calles que rodean el
primer plano, son en su conjunto, de nombre masculino. Igualmente, la
mayoría de las esculturas son representativas del primer plano de la
ciudad. Sin embargo; figurativamente, existen avances en este sentido, en q=
ue
aparecen ya, bustos escultóricos de figuras de Leona Vicario y sor J=
uana
Inés de la Cruz, entre muchas variantes de héroes, artistas y
personajes históricos de la ciudad del sexo masculino. El primer pla=
no
denota un lenguaje sociocultural heterosexista.
Por otra parte, en el espacio privado,
investigaciones como la de Villarreal et al. (2020), plantean la
opresión de la mujer en la vivienda mexicana. En este estudio susten=
tan
como lo simbólico, puede reproducir los roles de género en
espacios de vivienda. Señalan, que desde finales de s. XIX, se ha
perpetuado la domesticidad en la arquitectura. Por ejemplo: en los espacios=
de
cocina y servicio doméstico, situados inicialmente en las afueras de=
la
distribución de las viviendas, corresponde a un sentido simbó=
lico
en dos cuestiones: la primera, tapar la suciedad y la segunda, separar el
servicio como rol establecido de género para invisibilizar a la muje=
r.
Posteriormente, describen que para el s. XX, especialmente en su últ=
ima
década, trajo avances evolutivos en cuanto al feminismo y su lucha p=
or
revertir el modelo patriarcal. Por último, no fue sino hasta el s. X=
XI
que se empieza a realizar un análisis más profundo de los val=
ores
simbólicos, que perpetúan la perspectiva de género y el
rol de la mujer. 


En estas últimas investigaciones, las a=
utoras
resaltan el lenguaje simbólico de adentro (femenino - lo
doméstico, la cocina y los espacios de servicio); y de afuera (mascu=
lino
- los bares, billares, jardines y plazas públicas), como una perspec=
tiva
de poder y dominación sobre la mujer. Sin embargo, se visualizan ava=
nces
en cuanto a la distribución de los espacios interiores; en los que la
cocina, ya no ocupa el lugar del fondo, ni oculto del resto de los espacios
públicos de la casa habitación. En el ejemplo, de la fig. 1. =
se
muestra, como los espacios se abren de un rol estereotipado, hacia un rol
compartido, que visibiliza las tareas de la cocina, tareas hacia los espaci=
os
públicos en comunicación. Se observa, como sala-comedor se
integran con el ‘otro’; ya sea, la pareja, o actividades conjun=
tas
con los hijos y de más miembros de la casa. De esta forma, la cocina=
se
abre hacia las áreas de comedor y estancia como procesos compartidos=
.
Figura 1
El espacio arquitectónico y la
opresión a la mujer en la vivienda mexicana (Villarreal et al. 2020,=
p.11).
El diseño que se presenta en la planta =
de
la propuesta de León Guanajuato, en Residencial Cañada del Re=
al,
es uno de los ejemplos abordados por Villarreal et al. (2020). La
distribución de la cocina ha dejado de estar escondida y al fondo de=
la
casa. Su imaginario simbólico, representa un avance hacia la
distribución visible de la cocina, continuo a la sala y comedor en
espacios abiertos y compartidos.
Posteriormente, se desarrollan también,
espacios públicos de uso privado e íntimo, materializados como
avance hacia la inclusión son los llamados baños neutros y
baños familiares. Otros más, ya existentes, son distribuidos =
en
los espacios públicos para personas con alguna movilidad reducida;
así como los conocidos baños para hombres y mujeres. Estas
propuestas, de baños neutros, inician por los derechos y seguridad de
las personas trans y no binarias. Se implementan con la finalidad de un uso
seguro, en el que no fueran violentadas. Por otra parte, se realizan
distribuciones y uso de un baño familiar que semeje el baño d=
e la
casa o contenga antropométricos variados para incluir a los infantes.
Los baños familiares se pueden ejemplificar en el uso de padre o mad=
re
soltera, mamás y bebés o niños pequeños, entre
otros. Los baños de usos múltiples en espacios público=
s se
justifican en situaciones diversas como que las mujeres requieren del uso de
los espacios en diferente forma y tiempo prolongado en situaciones como
periodos de lactancia y menstruación, entre otros. Las personas tran=
s y
no binarias requieren del acomodo de su vestimenta y partes íntimas =
sin
ser juzgadas, mal vistas o agredidas. Las personas discapacitadas y adultos
mayores necesitan apoyos de movilidad, ingreso de aparatos ortopédic=
os o
sillas e incluso de asistir acompañadas para su apoyo y buen uso de =
los
lugares públicos en cuestión. Por su parte, los niños =
de
atención, vigilancia e higiene y seguridad. Por último, los
hombres, no requieren de tanta privacidad y tiempo en el caso de la orina, =
pero
también requiere de cubículos independientes para defecar. Po=
r lo
anteriormente señalado y la diversidad de usuarios se han desarrolla=
do
diferentes propuestas arquitectónicas y de interiores, con distintas
distribuciones y usos, en espacios públicos como en aeropuertos,
universidades y parques; utilizando los principios del diseño univer=
sal.
Un diseño universal es un diseño incluyente para el mayor
número de personas. Los cambios generados en los baños
públicos son la apertura e inclusión en particular hacia los
baños familiares y neutros que han sido proyectados, por mencionar
algunos, en países como Japón, China, EEUU, Argentina y
México, entre otros. En este sentido, Bilmes et al. (2025), analizan=
las
diferentes posibilidades de usuarios, en los cambios y roles de los espacio=
s de
baño y sus distintas posibilidades de uso en la sociedad
contemporánea. En este sentido, no hay que olvidar los factores que
intervienen en el diseño, para cuidar del medio ambiente, el agua, la
movilidad, la seguridad y la salud de los usuarios. Ante estas nuevas
alternativas, existen aún, diversos debates. En la fig. 2 se observan
las diferentes señaléticas de los baños neutros.
Además del diseño universal que se implementa en algunas
universidades de arquitectura y diseño.

Figura 2
Señalética de baños neutr=
os,
familiares y para todas las personas. Tomado de la red de Etsy y Shutterstock.
Nota: La simbología de los bañ=
os
neutros puede variar, pero generalmente utiliza un pictograma genéri=
co
de una persona o el texto "baño" o "WC"
en lugar de los símbolos tradicionales de hombre y mujer. Algunas
señales incluyen la palabra "unisex" o "gender neutral restroom&q=
uot; en
inglés. Se busca así representar un espacio inclusivo para pe=
rsonas
de cualquier género o que no se identifiquen con los baños
binarios (Tomado de Google). Se adhiere la señalética del
diseño universal. El diseño universal no incluye el íc=
ono
de unisex en su señalética (Bilmes et al. 2025).
Por otra parte, la materialización de l=
os
baños sin género, como un espacio integrador, no garantiza la=
no
violencia; sin embargo, es un paso hacia la inclusión que proviene d=
esde
la visualización de una señalética integradora. En este
sentido, Bilmes et al. (2025), muestran en sus últimas investigacion=
es,
un diseño de señalética integrador, con el
propósito de hacer visible desde la imagen, la inclusión para=
el
diseño universal, hacia todas las personas. En la fig. 3 se ejemplif=
ica
el diseño de dicha señalética.
Figura 3
Concepto iconográfico de baños c=
on
justicia espacial y responsabilidad ambiental. Fuente: Ilustración <=
/span>
original (Bilme=
s et
al., 2025, p. 7)
=
&nb=
sp; =
&nb=
sp; =

Nota: El diseño para baños realizado por Bilmes et al. (2025) muestra una iconografía integrado= ra, con los lineamientos del Diseño Universal, para todas las personas.<= o:p>
Actualmente, para llevar a cabo los dise&ntild=
e;os
inclusivos Bilmes et al. (2025) proporcionan avances en cuanto a la
inclusión del desarrollo del diseño universal, entendido para
Escobar & Santamaria (2022) como una forma metodológica: epist&e=
acute;mica,
creativa y práctica que requieren las metodologías de
participación, colaboración, universalidad y
socialización.
Por su parte, Pérez (2022/2023), plantea
que un diseño incluyente, es el que materializa el diseño
universal. Un espacio que deviene universal es un espacio holístico,=
con
saberes epistémicos y prácticas accesibles a las relaciones
sociales. Esto es, un entorno físico productivo de servicio y modos =
de
comunicación y apropiación para la mayoría de los usua=
rios
y sus características perceptivas dominantes: sean estas, visual, mo=
triz,
cognitiva o auditiva. En vías de fabricación de productos
diseñados para la diversidad de usuarios sin distinción de ed=
ad,
género, complexión física, autonomía y medida. =
Sin
embargo, los proyectos de universidad abordados por Pérez se impleme=
ntan
con estudiantes con discapacidad sensorial, y particularmente visual, hacia
cualquiera de sus modos de aprendizaje (visual, auditivo, motriz, cognitivo=
);
entonces, la inclusión se dirige para personas vulnerables
sensorialmente. No obstante, los diseños han sido sobre el discurso =
que
se materializa desde la aparente normalidad, o discapacidad física; =
y,
por lo tanto, no se habla de todas las personas; por lo cual sigue siendo
parcialmente incluyente.
Ahora bien, la materialización de los
espacios se perfila hacia un avance hacia el ‘otro’ con el
diseño universal. De acuerdo con lo anterior, varios autores como
Pérez (2022/2023), y Bilmes et al. (2025), sustentan el diseño
universal difundiendo los 7 lineamientos a seguir: 1. Igualdad de uso para =
las
diferentes capacidades, 2. Flexibilidad para los usuarios, 3. Funcionamiento
simple, 4. Información completa, 5. Tolerancia al error 6. Mí=
nimo
esfuerzo físico, 7. Dimensiones apropiadas (pp. 188-189). Ante lo
expuesto por varios autores la metodología inserta en un sistema, pu=
ede
ser el factor determinante para seguir funcionando en casos específi=
cos
de índole práctico-utilitaria inserto en los sistemas de
producción y en factores o usuarios en un momento específico =
de
la realidad, se considera un avance al acceso y visibi=
lización
de la incapacidad física y la integración de mayor núm=
ero
de personas, aunque falta llegar a la totalidad de personas que la dignifiq=
uen
en un espacio integrador.
Por último, para B=
erg
et al. (2019) el siglo XXI trae consigo un discurso inclusivo de la
arquitectura. Discurso que emana del reconocimiento de la desigualdad y
diferencia en las operaciones concretas para la realización de sujet=
os
diversos. Por lo tanto, el discurso de Latinoamérica del 2016, a par=
tir
de la RAE (Real Academia Española) 2014; regula el lenguaje y evoluc=
iona
hacia un universo de inclusividad hacia los ‘otros’. Los
‘otros’ llámense sujetos de la inclusión colectiv=
a.
Esto es en diversidad de género, etnia, enfoque religioso y proceden=
cia.
Es entonces, que el lenguaje de la arquitectura de interiores cobra importa=
ncia
en torno a la expresión, representación y finalmente
materialización concreta construida en el sentido que los
catedráticos e investigadores de interiorismo Esparza & Aguirre
(2016) integran hacia el habitar el espacio desde la configuración
binomio usuario-entorno, por medio de la experimentación integral ba=
jo
la perspectiva de la no agresión, en todos sentidos: comunidad,
recursos, usuarios y medio ambiente sustentable; sobre todo, con vía=
s de
trascendencia.
CONCLUSIONES Y APORTACIONES
A manera de conclusión se constata que =
ser
persona, es una complejidad que no en todas las universidades, sistemas
educativos y de formación, se asume y profundiza. Primeramente, los
docentes como catedráticos en sus asignaturas hacia los estudiantes y
futuros profesionistas se podrán aproximar hacia una visión de
educación compartida. Una visión que comprenda la
orientación y las propuestas de género hacia proyectos
universales. Un universo que se entiende como multidimensional hacia los ot=
ros,
desde el discurso incluyente de la persona en la dialéctica
individualidad-totalidad, indivisible y sin parcelar. En el sistema hetero normado patri=
arcal
la formación deviene en profesionales parcelados, individualistas y
sumergidos en un sistema capitalista y de producción. Para ser perso=
na,
la formación comprende la manera holística, compleja y perman=
ente
de aspectos de la totalidad que son múltiples, mutables y en todo
momento compartidos y sociales. De esta forma, la sociedad educativa se exp=
ande
en la sociedad cultural.
El lenguaje se comparte con sentido y signific=
ado.
El sentido y significado es tener los pies en el mundo y materializar proye=
ctos
con un sentido profundo de habitar, que se muevan hacia la
transformación. En el espacio interior que se habita y vive desde la
inclusión, es un espacio transformable con los otros y para los otro=
s.
De otra manera, la profesión del interiorismo y la ocupación =
de
esos espacios seguirá segregando a las mujeres y la población=
LGBTI.
Los estudiantes como colectivo LGBTI
y mujeres que estudian diseño de interiores, ambiental o diseñ=
;o
arquitectónico de acuerdo a cualquiera de sus nominaciones, pueden
contar con elementos, herramientas y técnicas sensibles que toquen l=
as
fibras de su interior y del espacio, pero si el docente no propicia espacio=
s de
reflexión ontológica (ser), epistemológica (conocer) y
proyectual (hacer), en la misma sociedad; el diseño, puede ser creat=
ivo,
pero difícilmente cognitivo y cognoscible hacia los procesos de cons=
trucción
epistémica con referentes de género e identidad incluyente. L=
os
referentes de exclusión-inclusión en esta dialéctica de
los opuestos, introducen a la paulatina identificación de la mujer y=
el
estudiante LGBT, y de todo estudiante con el conocimiento. En este sentido,=
un
diseño universal, como se establece, se considera un avance, aunque =
no
puede ser un generalizador, y no llega a ser totalizador. Totalizador como
integrador del usuario hacia espacios de identidad y existencia, desde su
principio universal en sentido de inclusión con el reconocimiento de=
la
persona, desde el lenguaje que se dice en la comunicación, se sienta=
en
leyes, currículos e investigaciones y se plasma desde su
iconografía en la señalética establecida; hasta su
materialización incluyente con respeto y sin violentar a la persona =
que
habita los espacios interiores.

La capacitación docente en todos los
sentidos y multiplicidad ontológica del ser humano; como los medios
didácticos y el currículo de género, son indispensable=
s en
la licenciatura de diseño ambiental o de interiores como herramienta
para fortalecer el aprendizaje de la inclusión de las personas. Se
requieren de proyectos de diseño de interiores materializados en
espacios públicos y privados, con sentido y significado del ‘o=
tro’
como un todo deviniente en espacios de vivencia,
existencia e identidad socio -cultural. 
De esta manera, el lenguaje, se convierte en un
medio de comunicación y expresión en el que los habitantes
habitan en la búsqueda de la seguridad y la paz, en un mundo de
incertidumbre y complejidad. La complejidad es el tejer ’junto al
otro’, un pequeño mundo en el que se aprehende a existir para
transformar. Las aproximaciones en este sentido empiezan a ser visibilizada=
s en
un camino sinuoso, que puede ser dialéctico y de debate y consenso,
hacia la transformación de un mundo en el que la violencia dé
paso a políticas y educación que beneficien a los habitantes.=
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