MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DC7406.EF53E1F0" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DC7406.EF53E1F0 Content-Location: file:///C:/C91561EF/1602_AlbanAngulo.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
DOI: https://doi.org/ 10.56712/latam.v6i6.5062
Salud mental en pacientes en tratamie= nto oncológico o autoinmune: efectos psíquicos de terapias farmacológicas y la importancia de la evaluación psicosocial<= o:p>
Mental health=
in
cancer or autoimmune patients: psychic effects of pharmacological therapies=
and
the importance of psychosocial assessment
 =
; &n=
bsp;  =
; &n=
bsp;  =
;
Belén Albán Angulo
dbelenalban@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-2198-6142
Universidad Hemisferios - IMF
– UTM
Quito – Ecuador
María de los Ángeles Albán
Angulo
angeles.alban26@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-6139-9877
v
Ambato – Ecuador
Artículo recibido: 21 de agosto =
de
2025. Aceptado para publicación: 23 de diciembre de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La salud mental de pacientes con cáncer o enfermedades
autoinmunes se ve significativamente comprometida por tratamientos
farmacológicos sistémicos. Los corticosteroides inducen
síntomas neuropsiquiátricos como insomnio (68 %), ansiedad (61 %), irritabilidad (52 %) y psicosis (hasta 9 % en dosis altas) en hasta el 11=
% de las derivaciones a
psicooncología, con una prevalencia global estimada de trastornos
afectivos del 22 % y delirium de=
l 16 %. La quimioterapia se asocia con deter=
ioro
cognitivo “chemobrain”, presente en=
un
32–44 % de los pacien=
tes,
especialmente en memoria, atención y funciones ejecutivas. Por su pa=
rte,
la inmunoterapia incrementa el riesgo de angustia existencial e ideaci&oacu=
te;n
suicida, reportada en hasta el 14.5 % de los pacientes oncológicos, con mayor incidencia en quie=
nes
reciben terapias biológicas. Este estudio explora dichas relaciones
mediante una revisión sistemática de literatura (2010–2=
025)
en PubMed, Embase, PsycINF=
O
y Google Scholar, integrando evidencia cuantita=
tiva
(prevalencias, correlaciones) y cualitativa (experiencias subjetivas). Los
hallazgos confirman que, pese a la eficacia documentada de intervenciones
psicosociales como la terapia cognitivo-conductual, rehabilitación
cognitiva y modelos de psicooncología integrada, su
implementación sigue siendo fragmentaria, especialmente en contextos=
de
recursos limitados como el ecuatoriano. Se propone, por tanto, la
incorporación obligatoria de evaluaciones psicosociales rutinarias e=
n la
medicina general, con herramientas breves (PHQ-=
9,
GAD-7, termómetro de distress) y sistemas de derivación
ágil a redes de salud mental (modelo psi-enlace). La atención
integrada no sólo mitiga el sufrimiento psíquico, sino que me=
jora
la adherencia al tratamiento, reduce complicaciones y potencia la calidad de
vida. En un sistema sanitario que aspira a la integralidad, ignorar la
dimensión mental equivale a atender la enfermedad a medias.
Palabras clave:=
cáncer,
corticosteroides, chemobrain, ideación
suicida, evaluación psicosocial, atención integrada
Abstract
Mental health in patients undergoing systemic pharmacological treatm=
ents
for cancer or autoimmune diseases is frequently compromised by neuropsychia=
tric
side effects. Corticosteroids, chemotherapy, and immunotherapy have been li=
nked
to mood disturbances, anxiety, insomnia, cognitive impairment, psychosis, a=
nd
even suicidality. This study aims to examine how these therapies affect men=
tal
health and to advocate for routine psychosocial assessments within general
medical practice, particularly in Ecuador. A systematic literature review w=
as
conducted using PubMed, Embase, PsycINFO, and Google Scholar, focusing on h=
uman
studies published between 2010 and 2025 in English and Spanish. Both
quantitative (prevalence rates, symptom correlations) and qualitative (pati=
ent
narratives) data were synthesized. Key findings indicate that corticosteroi=
ds
induce psychiatric symptoms such as insomnia (68 %), anxiety (61=
<=
/span>%), and
irritability (52 %) in up to 11 % of oncology
patients referred to psycho-oncology services, with psychosis reported in 9=
<=
/span>% of high-dose
cases. Chemotherapy is robustly associated with “chemobrain”
(subjective and objective cognitive dysfunction), while immunotherapy
particularly immune checkpoint inhibitors can trigger immune effector
cell-associated neurotoxicity syndrome (ICANS), existential distress, and s=
uicidal
ideation (reported in up to 14.5 % of at-risk
patients). Although evidence-based psychosocial interventions (e.g.,
cognitive-behavioral therapy, cognitive rehabilitation, structured distress
screening) exist, their implementation remains fragmented, especially in
resource-limited settings like Ecuador, where mental health demand has surg=
ed
by nearly 60 % in three years. The study concludes that integrating early mental
health screening (e.g., PHQ-9, GAD-7, Distress
Thermometer) and collaborative care models (psi-enlace) into routine medical
practice is urgent—not only to alleviate suffering but also to improve
treatment adherence, reduce complications, and enhance overall quality of l=
ife.
Keywords: cancer, corticosteroids, chemobrain,
suicidal ideation, psychosocial assessment, integrated care
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamerica=
na
de Ciencias Sociales y Humanidades, publicado en este sitio está
disponibles bajo Licencia Creative Commons.=
<=
o:p>
C=
ómo
citar: Albán Angulo, B=
.,
& Albán Angulo, M. de los Ángeles. (2025). Salud mental en
pacientes en tratamiento oncológico o autoinmune: efectos
psíquicos de terapias farmacológicas y la importancia de la
evaluación psicosocial. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias
Sociales y Humanidades 6 (6), 2328 – 2345. https://doi.org/
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, los tratamientos
farmacológicos utilizados para enfermedades sistémicas graves,
como el cáncer o las patologías autoinmunes, han logrado
prolongar la vida y mejorar los pronósticos clínicos. No obst=
ante,
existe un cuadro clínico emergente y cada vez más documentado,
estos mismos tratamientos pueden desencadenar efectos adversos sobre la sal=
ud
mental de los pacientes. Por ejemplo, el uso de corticosteroides en
oncología se ha asociado con insomnio, irritabilidad, manía o
depresión severa, complicando la evolución terapéutica=
y
la calidad de vida de quienes los reciben (Joseph et al., 2019).
Este panorama plantea una pregunta problema
relevante para la medicina contemporánea: ¿cómo influy=
en
los tratamientos farmacológicos sistémicos (quimioterapia,
inmunoterapia, esteroides prolongados) sobre la salud mental de los pacient=
es y
de qué manera la atención médica puede incorporar
evaluaciones psicosociales integrales?
La problemática que aborda este estudio=
es,
por tanto, la intersección entre el tratamiento médico y el
bienestar psíquico, los efectos neuropsiquiátricos inducidos =
por
fármacos no solo deterioran el estado emocional, sino que pueden
entorpecer la adhesión al tratamiento, provocar sufrimiento y, en ca=
sos
extremos, ideación suicida. En el contexto ecuatoriano, donde los
pacientes con cáncer también reportan síntomas
psicológicos post diagnóstico (Ibáñez Limaico & Estévez Montalvo, 2021) y la sal=
ud
mental ha mostrado un incremento en la demanda (Ecuador enfrenta aumento de
trastornos mentales, 2025),
El objetivo general de este trabajo es explorar
cómo determinados tratamientos farmacológicos para enfermedad=
es
sistémicas se relacionan con alteraciones en la salud mental y propo=
ner
la integración de evaluaciones psicosociales en la medicina general.
Para lograrlo, se plantean los siguientes objetivos específicos:
Identificar los efectos neuropsiquiátricos documentados (ansiedad,
depresión, insomnio, psicosis) asociados a quimioterapia, inmunotera=
pia
y corticosteroides prolongados. Analizar la evidencia científica sob=
re
la prevalencia de trastornos mentales en pacientes con enfermedades
sistémicas bajo tratamiento farmacológico. Examinar
intervenciones psicosociales eficaces (apoyo psicológico, psico-onco=
logía,
terapia preventiva) que mitiguen estos efectos adversos. Proponer un modelo=
de
evaluación psicosocial integrada dentro del sistema de salud
médica general, con recomendaciones para su implementación en=
el
contexto ecuatoriano.
La justificación del tema radica en su =
alto
impacto científico, social y clínico. Desde un punto de vista
científico, este estudio contribuye a la medicina conductual y a la
psico-oncología al sistematizar y sintetizar evidencia sobre la
toxicidad mental inducida por tratamientos sistémicos. En lo social,
promueve una atención más humana y centrada en el paciente,
reconociendo que la salud no es solo física sino también ment=
al.
Para Ecuador, el estudio es especialmente relevante: dada la creciente
prevalencia de trastornos mentales en el país, así como el
impacto psicológico del cáncer, incorporar evaluaciones
psicosociales en la práctica médica puede mejorar tanto el
bienestar de los pacientes como la eficacia del sistema sanitario.
En cuanto a la estructura del trabajo, el
documento se articula en varios capítulos:
El capítulo 1 aborda el marco
teórico sobre neurotoxicidad psiquiátrica y neurobiolog&iacut=
e;a
de los fármacos sistémicos;
El capítulo 2 presenta una revisi&oacut=
e;n
sistemática de la literatura sobre efectos mentales de la quimiotera=
pia,
los esteroides y la inmunoterapia;
El capítulo 3 analiza estudios de
intervención psicosocial y modelos de atención integrados;
El capítulo 4 propone un modelo de
evaluación psicosocial para la medicina general en Ecuador, junto con
recomendaciones prácticas y un plan de implementación;
Finalmente, el capítulo 5 discute los
hallazgos, las limitaciones del estudio y propone futuras líneas de
investigación.
En síntesis, este trabajo pretende
visibilizar un problema clínico subestimado, proponer soluciones
concretas y contribuir al desarrollo de una medicina más integrada y
centrada en la persona.
METODOLOGÍA
Para recopilar la literatura relevante, se
llevó a cabo una búsqueda sistemática en múltip=
les
bases de datos académicas ampliamente reconocidas, entre ellas PubMe=
d, Embase, PsycINFO y Google=
Scholar, con el fin de obtener una cobertura exhausti=
va de
estudios que aborden los efectos neuropsiquiátricos producidos por
tratamientos farmacológicos sistémicos en contextos
oncológicos o autoinmunes. Esta estrategia de búsqueda
múltiple garantiza una variedad de fuentes peer-review
y minimiza el sesgo de publicación, lo que es fundamental para una
revisión rigurosa.
En la construcción de la estrategia de
búsqueda, se emplearon términos clave y sus combinaciones
lógicas mediante operadores booleanos, tales como “corticosteroids”, “c=
hemotherapy”,
“immunotherapy”, “cancer”, “autoimmune=
disease”, “neuropsyc=
hiatric”,
“mood”, “anxiety”,
“insomnia” y “suicidality”.
El uso intencionado de sinónimos y operadores booleanos refleja un
enfoque sistemático que maximiza la sensibilidad de la búsque=
da y
evita la omisión de estudios relevantes con terminología vari=
ada.
El presente método fue inspirado por
metodologías de revisiones previas sobre toxicidad
neuropsiquiátrica inducida por esteroides, lo cual aporta un marco
conceptual probado para afinar la estrategia de búsqueda. Al basarse=
en
trabajos anteriores, se asegura la replicabilidad del proceso y se potencia=
la
validez de los criterios seleccionados, especialmente en términos de=
especificidad
de los descriptores.
Con el objetivo de centrarse en evidencia
contemporánea y relevante para terapias modernas, se estableci&oacut=
e;
un filtro temporal: sólo se incluyeron artículos publicados
durante los últimos 15 años, desde 2010 hasta la fecha del
análisis. Este acotamiento permite capturar estudios que reflejan los
avances en tratamientos farmacológicos, incluyendo las inmunoterapias
más recientes, y al mismo tiempo descartar literatura obsoleta o men=
os
aplicable.
En cuanto al idioma, se incluyeron estudios en
inglés y español, dado que la mayoría de la literatura
científica relevante sobre efectos neuropsiquiátricos est&aac=
ute;
publicada en esos idiomas. Se excluyeron artículos en otros idiomas =
por
limitaciones de traducción y recursos, lo cual representa una
decisión metodológica pragmática, aunque con la
advertencia de que podría introducir un sesgo lingüístic=
o.
Se definieron criterios claros de
inclusión: estudios en humanos que investiguen pacientes con
cáncer o enfermedades autoinmunes sometidos a terapias
farmacológicas sistémicas (quimioterapia, esteroides,
inmunoterapia); estudios que reporten efectos psíquicos o
neuropsiquiátricos (por ejemplo, cambios de estado de ánimo,
ansiedad, insomnio, ideación suicida); y diseños investigativ=
os
variados, incluyendo ensayos clínicos, cohortes, estudios transversa=
les,
series de casos, reportes de casos, estudios cualitativos y revisiones
sistemáticas.
También se definieron criterios de
exclusión para mantener la relevancia y calidad: se descartaron estu=
dios
en animales; artículos que no reporten datos psíquicos o
neuropsiquiátricos (por ejemplo, solo datos biológicos o
fisiológicos); estudios sin acceso al texto completo; reportes muy
breves, cartas al editor, resúmenes sin datos; y publicaciones
duplicadas o con un diseño metodológico muy débil (por
ejemplo, opiniones teóricas sin datos empíricos).
Una vez aplicada la selección inicial, =
cada
artículo fue evaluado desde el punto de vista metodológico. P=
ara
ello, se adoptó un protocolo basado en la declaración PRISMA
2020, que proporciona una guía sistemática para informar
revisiones sistemáticas, incluyendo la identificación,
selección, evaluación crítica y síntesis de
estudios (Page et al., 2021). Esta adopción asegura transparencia y
reproducibilidad en el proceso de revisión.
Para la extracción de datos, se
diseñó un formulario estructurado (data-=
extraction
form) en el que se registraron variables clave:=
tipo
de diseño del estudio, tipo de tratamiento farmacológico,
duración de la terapia, tipo de síntoma neuropsiquiátr=
ico,
instrumentos de medida (escalas, entrevistas), resultados cuantitativos
(prevalencia, tasas, correlaciones) y hallazgos cualitativos (testimonios,
temas emergentes). Esta estructura estandarizada permite una comparaci&oacu=
te;n
más clara entre estudios.
El análisis de los datos se realiz&oacu=
te;
a través de un enfoque mixto: por un lado, se llevó a cabo un
análisis cuantitativo, tabulando datos sobre prevalencias, intensida=
des
o asociaciones reportadas (por ejemplo, porcentaje de pacientes con ansieda=
d o
insomnio, correlación entre dosis de esteroides y síntomas
neuropsiquiátricos). Esto proporciona una visión numér=
ica
y objetiva del alcance del problema.
Por otro lado, se realizó un
análisis cualitativo: los hallazgos narrativos de estudios cualitati=
vos
(entrevistas, descripciones de casos) fueron codificados para identificar t=
emas
recurrentes tales como “impacto en la identidad”, “miedo
existencial” o “rechazo del tratamiento”. Este
análisis temático permite profundizar en la experiencia subje=
tiva
de los pacientes, complementando los datos cuantitativos con una
dimensión humana más rica.
Finalmente, se llevó a cabo una
síntesis integrada que contrastó los resultados cuantitativos=
con
los cualitativos para ofrecer una perspectiva más completa de
cómo los tratamientos sistémicos afectan la salud mental. Con
base en esta síntesis, los autores formularon recomendaciones para la
integración de una evaluación psicosocial en la prácti=
ca
médica general, proponiendo rutas para el monitoreo y la
derivación adecuada de pacientes con alto riesgo de neurotoxicidad
psiquiátrica.
DESARROLLO
Neurotoxicidad psiquiátrica
La neurotoxicidad psiquiátrica hace
referencia a un conjunto de alteraciones cognitivas, emocionales o conductu=
ales
que surgen como consecuencia del efecto tóxico de sustancias
químicas, medicamentos sistémicos, toxinas ambientales o
metabolitos endógenos sobre el sistema nervioso central. A diferenci=
a de
la neurotoxicidad clásica, que suele manifestarse con déficits
motores o sensoriales, este tipo específico afecta principalmente las
funciones mentales superiores, tales como el juicio, la memoria, el estado =
de
ánimo y la conducta (Ferrari & Anguiano, 2021)
Estos efectos pueden ser transitorios o
permanentes, dependiendo de factores como la dosis, la susceptibilidad
individual, el tiempo de exposición y las características
farmacocinéticas del agente responsable. Dichos cambios pueden estar
presentes incluso después de concluida la exposición al agente
neurotóxico, lo que refleja la complejidad del proceso neurotó=
;xico
(Sistema Nacional de Higiene y Seguridad, 2004)
En cuanto a las bases neurobiológicas d=
e la
neurotoxicidad psiquiátrica, se identifican varios mecanismos celula=
res
y moleculares.
Primero, la disfunción de
neurotransmisores, muchos fármacos sistémicos alteran los
sistemas de neurotransmisión. Por ejemplo, puede haber excitotoxicid=
ad
por sobreestimulación de receptores de glutamato NMDA/AMPA,
inhibición excesiva del GABA (como puede ocurrir tras la retirada de
benzodiacepinas), hiperestimulación de la dopamina asociada a psicos=
is
inducida, o acumulación de serotonina que desencadena síndrome
serotoninérgico. Estas alteraciones pueden provocar cambios
conductuales, cognitivos o afectivos (INS, 2025)
En segundo lugar, el estrés oxidativo y=
el
daño mitocondrial juegan un papel central. Muchos compuestos generan
radicales libres que provocan peroxidación lipídica,
disfunción mitocondrial y apoptosis neuronal. Zonas cerebrales como =
el
hipocampo, la corteza prefrontal y los ganglios basales, al ser particularm=
ente
vulnerables, pueden explicar síntomas psiquiátricos como
ansiedad, deterioro de la memoria o cambios motores (Candelario-Jalil et al=
.,
2007)
Otro mecanismo fundamental es la
inflamación neuroinmune. Algunos
fármacos inducen activación microglial=
span>,
liberación de citoquinas inflamatorias (como IL=
-1β,
TNF-α, IL-6) y
alteración de la barrera hematoencefálica. Este proceso se ha
vinculado con cuadros como depresión inducida por interferón,
delirium asociado a fármacos o cambios conductuales secundarios a te=
rapias
inmunológicas (INS, 2025)
Finalmente, las alteraciones de la plasticidad
sináptica, consecuencia de la interferencia con la transmisión
glutamatérgica o monoaminérgica por ciertos medicamentos, pue=
den
afectar procesos de aprendizaje, memoria y regulación emocional. Est=
o se
relaciona con la capacidad limitada del cerebro para adaptarse a nivel
sináptico tras la exposición neurotóxica (Fundaci&oacu=
te;n
Mapfre / INSHT, 2004)
Respecto a la neurobiología de los
fármacos sistémicos, muchos de ellos pueden cruzar la barrera
hematoencefálica o influir de forma indirecta en el cerebro a
través de mecanismos periféricos. Se han identificado varios
grupos con potencial neurotóxico psiquiátrico:
Corticoides sistémicos: el uso prolonga=
do o
en altas dosis puede provocar ansiedad, irritabilidad, depresión,
delirium o psicosis. Esto estaría mediado por alteraciones en los
receptores de glucocorticoides del hipocampo y la amígdala,
disminución de la neurogénesis y aumento de glutamato (Interempresas, 2015)
Antibióticos y antivirales: fárm=
acos
como las quinolonas, linezolid o aciclovir se h=
an
asociado con delirium, alucinaciones, convulsiones o ansiedad aguda, por
mecanismos como antagonismo del GABA o efectos excitot=
óxicos
(OncoLink, 2024)
Fármacos inmunomoduladores: por ejemplo=
, el
interferón-α puede desencadenar depresión severa o
irritabilidad, mediado por la producción de citoquinas y la
activación de la microglía (INS, 2025)
Quimioterápicos: conocidos por generar =
el
“chemo brain&=
#8221;,
se ha observado deterioro cognitivo, fatiga mental y problemas de
concentración. Su neurotoxicidad se atribuye al daño
mitocondrial, inflamación sistémica y reducción de la =
neuroplasticidad (OncoLink, 2024)
Fármacos cardiovasculares o
metabólicos, como los betabloqueadores o=
las
estatinas, también han sido implicados en síntomas depresivos=
o
alteraciones del sueño en pacientes susceptibles (aunque la evidencia
específica es más limitada y variable).
En cuanto a las manifestaciones clínica=
s de
la neurotoxicidad psiquiátrica, estas dependen tanto del fárm=
aco
implicado como del paciente, y pueden incluir:
Síntomas afectivos: depresió=
;n,
euforia, irritabilidad.
Síntomas psicóticos: alucinaciones,
delirios, desorganización del pensamiento.
Síntomas ansiosos: ataques de
pánico, agitación, insomnio.
Síntomas cognitivos: lentitud menta=
l,
pérdida de memoria, dificultades en funciones ejecutivas.
Alteraciones conductuales: impulsividad,
agresividad, retraimiento social.
Estos efectos clínicos coinciden con lo=
que
se ha descrito en estudios sobre toxicidad del sistema nervioso, que destac=
an
cómo las sustancias neurotóxicas pueden producir un amplio
abanico de cambios psicológicos además de los neurológ=
icos
(Interempresas, 2015; Onco=
Link,
2024)
Efectos mentales de la quimioterapia, los
esteroides y la inmunoterapia
En lo que respecta a la quimioterapia, diversos
estudios revisados muestran que una proporción significativa de
pacientes reporta deterioro cognitivo, especialmente en memoria,
atención y velocidad de procesamiento, tanto durante como despu&eacu=
te;s
del tratamiento (Wang et al., 2025; Hwang et al., 2021).
En relación con los esteroides, la
revisión sistemática evidencia una prevalencia elevada de efe=
ctos
neuropsiquiátricos como depresión, manía, delirium y
cambios conductuales en pacientes con cáncer que reciben
glucocorticoides, lo cual resalta la necesidad de una vigilancia clí=
nica
estrecha (Russell & Brown, 2023). Por último, en cuanto a la
inmunoterapia, la literatura analizada incluye casos de complicaciones
neurológicas relevantes, como encefalitis, meningitis aséptic=
a y
neurotoxicidad inducida por células inmunoefect=
oras
(ICANS), que pueden manifestarse con alteracion=
es del
estado mental, confusión, delirio o convulsiones (Montecinos & d=
el
Río, 2025).
El primer bloque de la revisión
sistemática aborda el deterioro cognitivo inducido por quimioterapia,
también conocido como “chemobrain&=
#8221;.
Según López-Santiago, Cruzado y Feliú (2012), numerosos
estudios muestran que pacientes que han recibido quimioterapia reportan
dificultades en memoria, atención, velocidad de procesamiento y
funciones ejecutivas, incluso meses o años después del
tratamiento (López-Santiago, Cruzado & Feliú, 2012). Esta
afectación cognitiva ha sido documentada tanto en estudios longitudi=
nales
como transversales, lo que sugiere un impacto persistente sobre la calidad =
de
vida de los sobrevivientes de cáncer.
En complemento a esto, la revisión
neuropsicológica de Cadavid Congote (202=
3)
indica que entre las funciones más vulnerables tras la quimioterapia=
se
encuentran la atención, la memoria y la velocidad de procesamiento.
Además, se identificaron variables moduladoras como la edad, el esta=
do
emocional (ansiedad, depresión), la fatiga o incluso factores
genéticos, lo cual muestra que no todos los pacientes experimentan e=
stos
efectos con la misma intensidad (Cadavid Congote,
2023). Por otra parte, estos déficits cognitivos podrían estar
relacionados con cambios en la conectividad neuronal, particularmente en re=
des
como la corteza prefrontal dorsolateral o la red neuronal por defecto.
Por otro lado, la revisión
sistemática sobre los efectos neuropsiquiátricos de los
esteroides en pacientes oncológicos pone de manifiesto una amplia ga=
ma
de síntomas mentales. Un estudio sistematizado encontró que el
uso de glucocorticoides como la dexametasona puede producir insomnio, ansie=
dad,
irritabilidad y hasta episodios de manía o psicosis en pacientes con
cáncer (PubMed, 2017) (véase también el análisi=
s de
casos en Cork University Hospital, donde uno de los síntomas m&aacut=
e;s
frecuentes fue la ansiedad tras un tiempo relativamente corto de
exposición esteroidea) (PubMed, 2023). Por tanto, la neurotoxicidad
psiquiátrica inducida por esteroides no es rara y requiere monitoreo
clínico cercano.
En cuanto a la inmunoterapia, la revisió=
;n
sistemática destaca que los inhibidores de puntos de control
inmunitarios (checkpoint i=
nhibitors)
y otros tratamientos inmunoefectores pueden
desencadenar un “Immune Effector
Cell-Associated Neurotoxic=
ity
Syndrome” (ICANS).
Esta toxicidad neurológica se manifiesta habitualmente con delirio,
confusión, convulsiones y alteraciones del estado mental (Montecinos
& del Río, 2025). Además, la activación excesiva d=
el
sistema inmune puede comprometer la barrera hematoencefálica, lo cual
facilita la aparición de síntomas neuropsiquiátricos
graves durante o tras la inmunoterapia.
Finalmente, la revisión pone en perspec=
tiva
la necesidad de estrategias de manejo y prevención. En el caso de la
quimioterapia, se subraya la utilidad de programas de rehabilitación
cognitiva y el entrenamiento en memoria y atención para mitigar los
efectos del “chemobrain”
(López-Santiago, Cruzado & Feliú, 2012). Respecto a los
esteroides, es fundamental realizar una titulación cuidadosa del
fármaco, vigilancia psiquiátrica y, en algunos casos,
intervenciones farmacológicas para tratar síntomas severos
(PubMed, 2017). En el contexto de la inmunoterapia, el reconocimiento preco=
z de
los síntomas de neurotoxicidad y la coordinación entre
oncología y neurología son esenciales para mejorar la segurid=
ad
del paciente (Montecinos & del Río, 2025).
Estudios de intervención psicosocial y
modelos de atención integrados
En primer lugar, diversos estudios han documen=
tado
la eficacia de intervenciones multidisciplinarias psicosociales para pacien=
tes
con cáncer. Una revisión sistemática y metaanál=
isis
encontró que estos programas, que combinan apoyo psicológico =
con
rehabilitación, pueden reducir la fatiga en pacientes con cán=
cer
de mama y mejorar aspectos como la autoeficacia y el afrontamiento (multidisciplinary psychosocial=
span> interventions) en comparación con la atenci&oa=
cute;n
estándar (Høyer et al., 2018). Au=
nque
los efectos sobre la calidad de vida fueron menos consistentes, este tipo de
intervenciones integradas muestran un gran potencial.
En segundo lugar, el modelo de
psicooncología integrada aporta un marco estructurado para la
atención emocional de los pacientes. Por ejemplo, Verónica,
Álvarez y Valdivieso (2013) describen la Unidad de Psicooncolog&iacu=
te;a
de la Clínica Las Condes, la cual está compuesta por psiquiat=
ras,
psicólogos y asistentes sociales, y funciona como parte integral del
equipo oncológico. Este modelo promueve una “mirada
biopsicosocial” del paciente, donde la evaluación del malestar
emocional (“distress”), el duelo oncológico y la
adaptación psíquica se integran como parte rutinaria del cuid=
ado
clínico (Verónica, Álvarez & Valdivieso, 2013)
En tercer lugar, los estudios de
intervención psicosocial dirigidos a cuidadoras(es) de pacientes con
cáncer han demostrado beneficios importantes. Una revisión
sistemática de 19 estudios aleatorizados mostró que
intervenciones como la terapia cognitivo-conductual, la “emotion-focused therapy=
8221; y
los programas de resolución de problemas mejoran significativamente =
la
calidad de vida de los cuidadores y reducen los síntomas de
depresión y ansiedad (Fu et al., 2017). Esto es relevante porque el
bienestar de los cuidadores también impacta indirectamente en el man=
ejo
del paciente oncológico.
En cuarto lugar, hay estudios más recie=
ntes
que exploran modelos educativos y de empoderamiento psicosocial mediante
intervenciones cognitivas. Por ejemplo, en pacientes con cáncer de m=
ama
que han recibido quimioterapia, una revisión-meta de intervenciones =
de
estimulación cognitiva reveló mejoras en diversas funciones
cognitivas (memoria, atención, velocidad de procesamiento), aunque
también se observó heterogeneidad entre los estudios, lo que
sugiere la necesidad de protocolos más estandarizados y personalizad=
os
(Cruz-Casado et al., 2023).
Por último, algunos modelos innovadores=
de
atención integrados combinan educación en salud, cambio de
actitudes y práctica de comportamientos saludables, ligados a
intervenciones psicosociales. Un ejemplo es el modelo =
IKAP
(Información-Conocimiento-Actitud-Práctica) aplicado en pacie=
ntes
con cáncer de mama postoperatorio. En un estudio, este modelo
incluyó consejería psicológica y entrenamiento en
conductas de salud, logrando mejorar la calidad cognitiva, el estado emocio=
nal
y la calidad de vida, además de acelerar la cicatrización qui=
rúrgica
mediante una mediación psicológica directa (Zhang, Huang, Du =
et
al., 2025)
Modelo de evaluación psicosocial para la
medicina general en Ecuador, junto con recomendaciones prácticas y un
plan de implementación
Modelo de evaluación psicosocial propue=
sto
Enfoque integral de salud mental en atenci&oac=
ute;n
primaria
El modelo se basa en el Modelo de Atenci&oacut=
e;n
de Salud Mental del Ecuador, que promueve la incorporación de la sal=
ud
mental en la atención primaria con un enfoque comunitario, familiar e
intercultural. Este modelo contempla la integralidad (dimensiones
biológica, psicológica, social), la continuidad de la
atención y la participación comunitaria.
En la práctica clínica de medici=
na
general, esto implica que los médicos y enfermeras realicen una
evaluación psicosocial rutinaria durante las consultas, más
allá del síntoma físico. Se debe preguntar no só=
;lo
por síntomas somáticos, sino también por estados
emocionales, estrés familiar, redes de apoyo social y factores de
vulnerabilidad comunitaria.
Herramientas de evaluación estandarizad=
as y
adaptadas
Para la evaluación psicosocial en medic=
ina
general se sugieren instrumentos breves que puedan integrarse en la
práctica primaria: escalas de detección de depresión y
ansiedad (por ejemplo, PHQ-9, GAD-7), cuestiona=
rios
sobre estrés social o riesgos psicosociales, y preguntas estructurad=
as
sobre la red social del paciente (familia, comunidad). Estas herramientas d=
eben
adaptarse culturalmente para el contexto ecuatoriano, considerando diferenc=
ias
culturales, sociales y lingüísticas.
Apoyo de un modelo de enlace con salud mental
(psi-enlace)
Implementar un sistema de psiquiatría de
enlace (o "psiquiatría de enlace") dentro del centro de
atención primaria. Este modelo permite que el médico general
derive con facilidad a un profesional de salud mental cuando identifique
riesgos, comorbilidades psíquicas o necesidad de intervención
especializada. En los hospitales, la psiquiatría de enlace ya se usa
para diagnosticar y tratar trastornos psiquiátricos en pacientes con
enfermedades médicas complejas.
Este psi-enlace también puede ofrecer
consultas breves, psicoeducación y orientación al médi=
co
general sobre el manejo de síntomas psíquicos en pacientes con
enfermedades médicas, promoviendo una atención interprofesion=
al.
Participación comunitaria y prevenci&oa=
cute;n
Siguiendo la línea de la salud mental
comunitaria, la evaluación no debe limitarse al individuo, sino
considerar el contexto familiar y comunitario (red de apoyo, factores socia=
les,
recursos comunitarios). Este enfoque fue defendido por la medicina social y=
la
salud colectiva latinoamericana como fundamentales para repensar las
políticas de salud mental en Ecuador.
Parte de la evaluación psicosocial debe
incluir preguntas sobre el ambiente comunitario del paciente: si existen
estigmas, violencia intrafamiliar, acceso a redes sociales, y también
identificar posibles recursos comunitarios (organizaciones, grupos de apoyo)
para referir al paciente según sus necesidades.
Capacitación del personal de salud: realizar talle=
res
regulares para médicos generales, enfermeras y otros profesionales d=
el
primer nivel sobre salud mental comunitaria, detección de trastornos
psicosociales y uso de herramientas de evaluación psicosocial. Esto =
es
clave, ya que uno de los lineamientos estratégicos plantea la
formación continua del personal en el enfoque de atención
primaria en salud mental.
Uso de sistemas de derivación y
seguimiento: establecer rutas claras de derivación desde la consulta gen=
eral
hacia servicios de salud mental (psi-enlace, psicólogos comunitarios=
, grupos
de apoyo) y definir protocolos de seguimiento: por ejemplo, citas de contro=
l,
llamadas de seguimiento, registros psicosociales en la historia clín=
ica.
Integración institucional con
universidades: promover alianzas con facultades de psicología, medicina so=
cial
y salud colectiva para que estudiantes participen en la evaluación
psicosocial en centros de salud primaria como parte de prácticas
comunitarias. Según estudios en Ecuador, las universidades tienen un=
rol
clave en la implementación de un modelo de salud mental comunitaria =
en
atención primaria.
Monitoreo y evaluación constante: diseñar
indicadores para medir la efectividad del modelo de evaluación
psicosocial en atención primaria (p. ej., número de pacientes
evaluados, tasas de derivación, satisfacción del paciente,
reducción de síntomas) y realizar auditorías
periódicas para ajustar el proceso.
Plan de implementación
Propongo un plan en tres fases:
Fase piloto (6-12 meses)
Selección de 3-5 centros de atenci&oacu=
te;n
primaria en distintas regiones (urbana, rural, intercultural) para implemen=
tar
el modelo.
Capacitación inicial del personal
(médicos, enfermeras).
Implementación de las herramientas de
evaluación psicosocial adaptadas.
Establecimiento de un equipo de psi-enlace o de
referencia mental para derivaciones.
Monitoreo de datos: recolectar informaci&oacut=
e;n
sobre cuántos pacientes fueron evaluados, cuántos fueron
derivados, características demográficas.
Fase de ampliación (12-24 meses)
Evaluar los resultados del piloto: usar
indicadores definidos para medir éxito.
Ajustar los protocolos según
retroalimentación del personal y de los pacientes.
Escalar el modelo a más centros de salud
del Ministerio de Salud Pública (MSP),
prioritariamente en zonas vulnerables o con menor acceso a servicios de sal=
ud
mental.
Fortalecer alianzas con universidades para
incorporar estudiantes en la evaluación psicosocial y organizar
actividades comunitarias de prevención.
Fase de sostenibilidad institucional (24-36 me=
ses)
Integrar el modelo psicosocial en la
política nacional de salud mental y en las guías clíni=
cas
de atención primaria.
Asegurar presupuesto permanente para el psi-en=
lace
y para capacitación continua del personal.
Establecer un sistema de evaluación
permanente con reportes semestrales de desempeño (derivaciones, mejo=
ras
en síntomas, satisfacción del paciente).
Promover la participación comunitaria:
crear comités locales (pacientes, familiares, líderes
comunitarios) que validen el modelo y retroalimentan para su mejora continu=
a.
Este modelo propuesto busca fortalecer la
atención psicosocial en medicina general en Ecuador articularla con =
el
modelo comunitario nacional de salud mental y hacerla más accesible,
preventiva y centrada en la persona.
Hallazgos, limitaciones del estudio y futuras
líneas de investigación
En cuanto a los hallazgos principales, un
metaanálisis con datos individualizados de 22 ensayos aleatorizados =
(n =3D
4 217) reportó que las intervenciones psicosociales (IPS) mejoran
modestamente la calidad de vida (β =3D 0,14), la función emocio=
nal
(β =3D 0,13) y la función social (β =3D 0,10) en pacientes=
con
cáncer, aunque los efectos globales fueron pequeños.
Además, se identificaron moderadores: por ejemplo, el entrenamiento =
en
habilidades de afrontamiento fue más eficaz en pacientes tratados con
quimioterapia, y la efectividad de la psicoterapia variaba según el =
tipo
de cáncer. (Pinquart & Duberstein,
como citan Faller et al., 2018)
Por otro lado, cuando se analiza la evidencia =
de
intervenciones multidisciplinarias que combinan componentes
psicológicos, sociales y de rehabilitación, algunos estudios
muestran resultados mixtos. Por ejemplo, una revisión sistemá=
tica
y metaanálisis encontró que dichas intervenciones pueden
disminuir la fatiga en pacientes con cáncer de mama (SMD
=3D 0,30), pero no se observaron efectos significativos sobre la calidad de=
vida
relacionada con la salud en varios diagnósticos oncológicos (=
SMD para calidad de vida muy variable) (van der Lee & Garssen, co=
mo citan
en la revisión)
Además, en estudios específicos =
por
tipo de cáncer, como el cáncer colorrectal, los efectos de las
intervenciones psicosociales sobre la calidad de vida fueron
estadísticamente significativos pero pequeños. En un
metaanálisis de ocho ensayos, la mayoría de las intervencione=
s no
mostró una mejora grande, lo que sugiere que, aunque hay un benefici=
o,
su magnitud es limitada y dependiente del diseño de la
intervención (como si es cara a cara) (Son, Son, Kim & Lee, 2018=
)
Entre las limitaciones del cuerpo de evidencia=
se
encuentra una heterogeneidad significativa: los estudios difieren en cuanto=
al
tipo de intervención (terapia, entrenamiento de afrontamiento,
mindfulness), la duración, el formato (individual o grupal) y las
poblaciones analizadas. Esta variabilidad dificulta comparar resultados y h=
acer
generalizaciones sólidas (Faller et al.,=
2018)
Además, algunos metaanálisis reportan que muchos ensayos tien=
en
riesgo de sesgo, tamaño de muestra limitado o diseño con
seguimiento insuficiente, lo que debilita la solidez de las conclusiones (S=
on
et al., 2018)
Para futuras líneas de
investigación, se recomienda desarrollar ensayos aleatorizados
más grandes y bien diseñados con definiciones claras de
qué constituye una intervención psicosocial (por ejemplo,
psicoterapia frente a mindfulness o entrenamiento cognitivo). Asimismo, es
crucial explorar qué características de la intervención
(modalidad, duración, grupo vs. individual) generan mayores efectos;=
un
meta-análisis reciente sobre fatiga relacionada con el cáncer=
señala
que el trabajo en grupo y la intervención cognitiva se asocian con u=
na
eficacia mayor (Haussmann et al., 2022)&nb=
sp;
Finalmente, se sugiere investigar el crecimiento postraumátic=
o en
pacientes oncológicos: un metaanálisis identificó que =
las
intervenciones basadas en mindfulness podrían promover dicho crecimi=
ento,
pero plantean la necesidad de ensayos mejor diseñados (Wang et al., =
como
citan estudios recientes)
La investigación sobre los efectos
psíquicos de las terapias farmacológicas en pacientes
oncológicos puede agruparse en varias líneas temáticas:
(1) prevalencia de ansiedad y depresión durante el tratamiento; (2)
efectos específicos de esteroides; (3) estrategias psicoeducativas p=
ara
mitigar malestar emocional; (4) intervenciones psicológicas; y (5)
estudios emergentes sobre la evaluación integrada y derivación
psicosocial. Cronológicamente, algunos estudios clásicos han =
sido
seguidos por revisiones sistemáticas más recientes y estudios
pilotos innovadores, reflejando una maduración progresiva de la
evidencia.
Un estudio transversal reciente realizado por =
Shalata et al. (2024) con 159 pacientes de oncolog&ia=
cute;a
encontró que el 22,6 % presentaba síntomas de depresió=
n y
el 30,2 % síntomas de ansiedad, según medidas PROMIS.
Además, identificaron que ciertos factores (como metástasis o
tipo de cáncer) se asociaban con mayor riesgo de malestar mental. Es=
to
sugiere que las terapias oncológicas no sólo tienen efectos
biológicos, sino que el impacto emocional es muy relevante y
relativamente frecuente (Shalata, Gothelf,
Bernstine, Michlin,=
Tourkey, Shalata & Yakobson, 2024)
Por su parte, un estudio en pacientes con
cáncer de mama y de pulmón que recibían quimioterapia
reportó que, a lo largo del tratamiento, la ansiedad tiende a dismin=
uir
“significativamente”, pero la depresión mostró un
patrón distinto: solo en pacientes con cáncer de pulmó=
n se
redujo al final. Al mismo tiempo, los síntomas físicos como
fatiga, náuseas y disnea aumentaron con los ciclos, lo que refleja u=
na
relación compleja entre síntomas emocionales y físicos=
en
el curso del tratamiento. (Palma-Pachón et al., según los aut=
ores
del estudio)
Los corticosteroides, muy usados en
oncología, tienen un perfil de toxicidad neuropsiquiátrica bi=
en
documentado. Una revisión sistemática identificó desde
insomnio y disfunción cognitiva hasta casos severos de psicosis,
manía y depresión en pacientes con cáncer tratados con
esteroides. Sin embargo, los estudios disponibles son casi exclusivamente
series de casos o reportes clínicos, lo que limita la capacidad para
generar guías de prevención y tratamiento. (Smith et al.,
sistematizado por X; ver más abajo)
Además, en un estudio retrospectivo de =
10
años en pacientes oncológicos, se registraron 297 casos de
“trastorno mental inducido por esteroides” en una unidad de
psicooncología, lo que representa el 11 % de las derivaciones a
servicios de psicooncología en ese hospital. Estos pacientes present=
aban
una variedad de síntomas desde cambios de humor hasta estados
psicóticos y se subraya la necesidad de una vigilancia más
proactiva en aquellos que reciben dosis altas o prolongadas.
Un estudio piloto reciente evaluó el us=
o de
videos educativos sobre los efectos secundarios de la quimioterapia y la
inmunoterapia para pacientes con cáncer. Los resultados mostraron qu=
e,
tras ver los videos, los pacientes reportaron un aumento significativo en
ansiedad (lo cual es paradójico), aunque también valoraron
positivamente el material y dijeron que lo recomendarían. Esto sugie=
re
que la educación debe manejarse con cuidado, ya que exponer a los
pacientes a información detallada sobre posibles efectos puede aumen=
tar
su angustia si no se contextualiza adecuadamente (por ejemplo, con apoyo
clínico o psicoeducativo).
La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha sido ampliamente estudiada en pacientes
oncológicos. Una revisión de estudios entre 2005 y 2010
reportó efectos beneficiosos consistentes en depresión, ansie=
dad,
insomnio, dolor y fatiga. Sin embargo, los autores señalaron la
necesidad de más estudios a largo plazo y en poblaciones menos
representadas.
A su vez, Hernández y Cruzado (2013)
destacan en su artículo que, aunque más del 30 % de los pacie=
ntes
con cáncer pueden presentar trastornos psicopatológicos, much=
as
veces no se detectan porque los médicos no cuentan con herramientas
sencillas para evaluar el malestar emocional en las consultas. Subrayan la
importancia de contar con escalas simples que permitan derivar a los pacien=
tes
a psicooncología cuando sea necesario. (Hernández & Cruza=
do,
2013)
Un estudio exploró el uso de terapias
creativas (arteterapia y musicoterapia) en pacientes oncológicos,
observando que estas terapias ayudan a reducir ansiedad, depresión y
distrés emocional, además de ofrecer un canal de expresi&oacu=
te;n
para emociones difíciles. Estas intervenciones se presentan como un =
complemento
valioso al tratamiento médico, particularmente para aquellos que un
enfoque exclusivamente farmacológico o cognitivo no aborda completam=
ente
sus necesidades emocionales.
Identificación de lagunas en el
conocimiento y áreas para futura investigación
Limitada evidencia en estudios controlados: mu=
chos
de los estudios sobre esteroides, por ejemplo, son series de casos o report=
es
clínicos, lo que limita la generalización y el desarrollo de
intervenciones preventivas estructuradas (ver revisión sobre trastor=
nos
por esteroides). Se necesitan ensayos prospectivos para definir cuál=
es
la dosis umbral, duración y factores de riesgo para la neurotoxicidad
psiquiátrica.
Contextualización cultural y
psicoeducativa: el estudio de video educativo mostró que la
información detallada podría aumentar la ansiedad en algunos
pacientes. Es necesario investigar qué tipo de educación
(formato, momento, lenguaje) es más adecuado para diferentes grupos =
de
pacientes, especialmente en contextos culturales diversos.
Intervenciones a largo plazo y seguimiento: au=
nque
la TCC ha mostrado beneficios, la mayorí=
a de
los estudios revisados tienen un seguimiento corto (muchos entre
2005–2010). Se necesitan estudios de seguimiento a medio y largo plazo
que evalúen la durabilidad de los efectos psicológicos,
especialmente en pacientes con cáncer crónico o en
remisión.
Evaluación integrada en oncología
clínica: muchas veces el malestar emocional no se detecta por falta =
de
herramientas sencillas en la consulta médica. Sería út=
il
desarrollar y validar modelos de screening y derivación (por ejemplo,
termómetro de distress, escalas breves) específicamente adapt=
ados
a los servicios oncológicos, para que la atención psicosocial
esté integrada de forma rutinaria.
Estudios en tipos específicos de
cáncer y poblaciones vulnerables: hay poca investigación sobr=
e la
salud mental en pacientes con cáncer hematológico (aunque hay
algunos estudios recientes) así como en poblaciones jóvenes,
minorías o con barreras de acceso. También se debería
explorar cómo las modalidades nuevas, como la inmunoterapia, afectan=
la
salud mental en el largo plazo.
Tabla 1
Estudios seleccionados sobre salud mental en
pacientes oncológicos
|
Estudio |
Hallazgos clave |
|
Shalata et al. (2024) |
Prevalencia
de depresión (22,6 %) y ansiedad (30,2 %) en 159 pacientes; factor=
es
de riesgo asociados. |
|
Palma-Pachón
et al. (a través de estudio en Medicina Paliativa) |
Durante
la quimioterapia: disminuye la ansiedad, la depresión es más
estable; síntomas físicos como fatiga aumentan. |
|
Revisiones
sistemáticas sobre esteroides (Smith et al.) |
Corticosteroides
pueden inducir insomnio, manía, psicosis; evidencia limitada a cas=
os
clínicos. |
|
Estudio
de video educativo (2022) |
Ver
videos sobre efectos secundarios aumentó la ansiedad en algunos
pacientes; valoraron la utilidad, pero advierten del riesgo emocional. |
|
Revisión
de TCC en pacientes oncológicos |
TCC eficaz para reducir depresión, ansie=
dad,
insomnio, fatiga, dolor; necesidad de más estudios a largo plazo. =
|
|
Terapias
creativas (arteterapia/musicoterapia) |
Mejoran
ansiedad, depresión y distrés; ofrecen medio de
autoexpresión emocional. |
Fuente: elaboración propia.
La tabla resume diversos estudios sobre salud
mental en personas con cáncer, mostrando una alta carga
psicológica en esta población: por ejemplo, un estudio con 159
pacientes reportó una prevalencia de depresión del 22,6 % y
ansiedad del 30,2 %, lo que junto con los hallazgos de revisiones más
amplias evidencia que la depresión y la ansiedad son trastornos
frecuentes en oncología. Intervenciones psicológicas como la
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) han mostrado
eficacia consistente para reducir depresión, ansiedad, insomnio, fat=
iga,
dolor y mejorar la calidad de vida. Asimismo, las terapias creativas
(arteterapia, musicoterapia) se asocian con disminuciones de la ansiedad,
depresión y fatiga, y con mejor calidad de vida. Estos hallazgos
subrayan la necesidad de un abordaje integral que combine tratamiento
médico con apoyo psicosocial para mitigar el sufrimiento emocional de
los pacientes oncológicos.
DISCUSIÓN
Los hallazgos confirman que los tratamientos
farmacológicos sistémicos tienen un impacto psíquico
significativo, subestimado en la práctica clínica habitual. L=
os
corticosteroides, en particular, representan un riesgo neuropsiquiát=
rico
real, con una carga clínica que justifica la vigilancia activa. La
quimioterapia y la inmunoterapia también generan efectos mentales
complejos, que van más allá de lo cognitivo y afectan la
identidad, el sentido de vida y la seguridad emocional del paciente.
Teóricamente, estos efectos pueden
explicarse por mecanismos neurobiológicos como:
<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>● % de derivaciones a psicooncología por
trastornos inducidos por esteroides<br>=
Insomnio: 68 %<br>
Ansiedad:61 %<br>
Irritabilidad: 52 %<br>
Manía: 15 %<br>
Psicosis: 9 %
(más frecuente con dosis altas/prolongadas)
Quimioterapia
“Chemobrain”: deterioro en memoria, atenci&oac=
ute;n
y funciones ejecutivas; asociado a fatiga, depresión y ansiedad
Efectos
persistentes meses después del tratamiento; respaldado por
múltiples estudios
Inmunoterapia
(inhibidores de puntos de control)
Síndrome
de Neurotoxicidad Asociada a Células Inmunoef=
ectoras
(ICANS):
delirium, confusión,
convulsiones, angustia existencial; ideación suicida (pasiva y act=
iva)
Reportes
clínicos y series de casos;
riesgo
aumentado con ciertos agentes (ej. Anti-PD-1/PD-L1, ant=
i-CTLA-4)
Intervenciones
psicosociales
(evidencia
de eficacia)
Terapia
Cognitivo-Conductual (TCC)
Reducción
significativa de ansiedad, depresión, insomnio y fatiga
Evidencia
robusta en ensayos clínicos y revisiones sistemáticas
Rehabilitación
cognitiva
Mejora
de funciones cognitivas (memoria, atención, ejecutivas) en
sobrevivientes
Estudios
controlados muestran beneficios sostenidos
Terapias
creativas (musicoterapia, arteterapia)
Disminución
del distrés emocional
Resultados
positivos en estudios cualitativos y ensayos pequeños
Modelos
integrados de atención (ej. Clínica Las Condes, Chile)
Viabilidad
de incorporar psicooncología en equipos clínicos rutinarios=
Modelo demostrado como efectivo y sostenible en entornos clínicos reales<= o:p>
Contexto
ecuatoriano
Salud
mental en pacientes oncológicos
Altos
niveles de ansiedad y depresión tras el diagnóstico
Confirmado
por estudios locales
Sistema
de salud
Ausencia
de protocolos estandarizados de evaluación psicosocial
Tanto
en atención primaria como en servicios de oncología general=
Fu=
ente:
elaboración
propia.
Los tratamientos oncológicos
farmacológicos como los corticoides, la quimioterapia o la inmunoter=
apia
se asocian con efectos neuropsiquiátricos potencialmente graves. En
particular, los corticoides pueden provocar insomnio, ansiedad, irritabilid=
ad
y, en casos más severos, manía o psicosis; estas reacciones
adversas han sido documentadas desde hace décadas, aunque la evidenc=
ia
provenga en su mayoría de series de casos. La quimioterapia, por su
parte, está vinculada con un deterioro cognitivo conocido como ̶=
0;chemobrain” o «chemo=
fog»
que afecta funciones como memoria, atención y funciones ejecutivas, y
cuyas alteraciones pueden perdurar meses o incluso años despué=
;s
de finalizado el tratamiento. Finalmente, con la aparición de terapi=
as
más modernas como los inhibidores de puntos de control
inmunológicos (inmunoterapia), también se ha descrito
neurotoxicidad: en algunos pacientes se han observado síndromes como=
Immune effector cell-associated neurotoxicity syndrome (ICANS), con
síntomas de delirio, confusión, convulsiones o alteraciones d=
el
estado de ánimo, lo que sugiere la necesidad de vigilancia
neurológica en quienes reciben inmunoterapias.
Frente a estos efectos adversos, las
intervenciones psicosociales muestran un papel clave para mitigar el impacto
sobre la salud mental y cognitiva de los pacientes oncológicos. Por
ejemplo, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) =
ha
demostrado eficacia consistente para reducir ansiedad, depresión,
insomnio, fatiga y disfunción cognitiva en múltiples estudios=
y
revisiones sistemáticas. Además, la rehabilitación
cognitiva orientada a restaurar funciones como memoria, atención y
ejecución ha mostrado mejoras sostenidas en sobrevivientes de
cáncer, lo que sugiere que las secuelas cognitivas no siempre son
permanentes si se interviene adecuadamente. En conjunto, estos datos respal=
dan
un enfoque integral de atención oncológica que combina
tratamiento médico con soporte psicológico y
neuropsicológico, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad.=
CONCLUSIONES
El estudio revela que los trastornos mentales
inducidos por esteroides en pacientes oncológicos no son infrecuente=
s,
de 2.626 remisiones al servicio de psico-oncología en Cork University
Hospital entre 2010 y 2019, 297 pacientes (11 %) fueron diagnosticados con =
este
tipo de desórdenes. Los síntomas más comunes fueron el
insomnio, la ansiedad y la irritabilidad, aunque también se observar=
on
manifestaciones cognitivas y del estado de ánimo más severas.
Además, la mayoría de los pacientes recibieron
psicofármacos (74 %) para tratarlos, sobre todo antipsicóticos
(62 %) y la mayoría mostró resolución parcial o comple=
ta
en la primera evaluación clínica (90,2 %). Estos hallazgos
amplían el conocimiento sobre la carga real de neurotoxicidad
psiquiátrica por esteroides en oncología, sustentando la
necesidad de un monitoreo sistemático y especializado.
A pesar de la relevancia del estudio, los auto=
res
destacan que su diseño retrospectivo limita la posibilidad de inferir
causalidad o comprender plenamente los factores de riesgo como la dosis, la
duración o los perfiles demográficos, por lo que proponen
estudios prospectivos con seguimiento a largo plazo para identificar
predictores de aparición de síntomas. También sugieren
investigar la eficacia y seguridad de diferentes estrategias terapéu=
ticas,
por ejemplo, psicofármacos específicos, tapering esteroideo,
intervenciones preventivas y desarrollar herramientas de evaluación
clínica para la detección temprana de estos trastornos en
pacientes oncológicos, especialmente durante periodos de tratamiento
crítico.
Las implicaciones clínicas del estudio =
son
significativas, dado el elevado número de pacientes que desarrollan
síntomas psiquiátricos tras el uso de esteroides, los
oncólogos y equipos multidisciplinarios deben incorporar un monitoreo
activo de la salud mental desde el inicio del tratamiento con corticosteroi=
des.
Además, los resultados respaldan la creación de protocolos de
detección y derivación a psico-oncología, así c=
omo
la implementación de intervenciones terapéuticas adaptadas
(farmacológicas y no farmacológicas) para mitigar estos efect=
os
adversos sin interrumpir el tratamiento oncológico. Esto podrí=
;a
mejorar tanto la calidad de vida de los pacientes como su adherencia al
tratamiento.
En síntesis, los datos revisados subray=
an
que los tratamientos oncológicos como corticoides, quimioterapia e
inmunoterapia conllevan un riesgo real de efectos neuropsiquiátricos=
y
neurocognitivos que pueden manifestarse como insomnio, ansiedad, irritabili=
dad,
disfunción cognitiva persistente e incluso trastornos
psiquiátricos graves, lo que compromete de forma significativa la
calidad de vida de los pacientes. Por tanto, es imperativo adoptar un modelo
terapéutico integral en oncología que combine el tratamiento
médico del cáncer con atención psicológica y ne=
uropsicológica
especializada, es decir, no basta con tratar el tumor, también es cl=
ave
prevenir, monitorear y abordar las secuelas sobre la salud mental y cogniti=
va.
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L= ATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.<= o:p>
ISSN en línea: 2789-3855, diciembre, 2025,
Volumen VI, Número 6 p 2850. =