MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DC7992.3CB54110" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DC7992.3CB54110 Content-Location: file:///C:/8F87BE41/1643_UribeUlloa.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
DOI: https://doi.org/ 10.56712/latam.v6i6.5107
La experiencia religiosa del antiguo
Israel: ¿monoteísmo yavista?
The religious
experience of ancient Israel: Yahwistic monotheism?
&=
nbsp; &nbs=
p; &=
nbsp; &nbs=
p; &=
nbsp; &nbs=
p; &=
nbsp; &nbs=
p; &=
nbsp; &nbs=
p; &=
nbsp; &nbs=
p; &=
nbsp; &=
nbsp; Pablo
Uribe Ulloa
puribe@ucsc.cl
https://orcid.org/=
0000-0003-2824-9687
Universidad Católica de la Santí=
sima
Concepción
Concepción – Chile
Artículo recibido: 29 de agosto =
de
2025. Aceptado para publicación: 30 de diciembre de 2025.
Conflictos
de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El presente estudio aborda el persistente debate en la ciencia
bíblica sobre la naturaleza de la fe del antiguo Israel dentro del
contexto politeísta del Oriente Próximo Antiguo (OPA). Ante la
dificultad de conciliar el testimonio canónico del monoteísmo=
yavista de la Biblia Hebrea con las evidencias
históricas y redaccionales que sugieren una pluralidad divina tempra=
na,
este trabajo propone una aproximación metodológica
sincrónica y diacrónica para rastrear la evolución
religiosa israelita desde la misma Biblia Hebrea. En el análisis
conceptual se distingue entre politeísmo, monoteísmo,
henoteísmo y monolatría, argument=
ando
que la fe de Israel, en sus orígenes patriarcales y premonárquicos,
se caracterizó por un henoteísmo monol&a=
acute;trico:
la creencia en la existencia de otros dioses (como Baal, Astarté, Aserá y Kemosh) ju=
nto a la
adoración exclusiva de Yahveh. Los textos veterotestamentarios conti=
enen
claras alusiones a este trasfondo, como en el Decálogo y el
Cántico de Moisés. Se concluye que el monoteísmo yavista no fue una creación inicial, sino una
explicitación progresiva que maduró históricamente. El
punto de inflexión fue el exilio babilónico (siglo VI a.C.),
momento en el que, a través de profetas como el Deutero-Isaías
(cuyo oráculo en Is 44,1-8 es clave), se
pasó de la monolatría henoteísta a la convicción absoluta de =
la
inexistencia de otros dioses fuera de Yahveh.
Palabras clave: henoteísmo, monolatría, <=
span
class=3DSpellE>Yahweh, pueblo de Israel
Abstract
The current study addresses the persistent debate in biblical
scholarship regarding the nature of ancient Israel's faith within the
polytheistic context of the Ancient Near East (ANE).
Given the difficulty in reconciling the canonical testimony of Yahwistic
monotheism found in the Hebrew Bible with the historical and redactional
evidence suggesting an early divine plurality, this work proposes a synchro=
nous
and diachronic methodological approach to trace the evolution of Israelite
religion directly from the Hebrew Bible. The conceptual analysis distinguis=
hes
between polytheism, monotheism, henotheism, and monolatry, arguing that
Israel's faith, in its patriarchal and pre-monarchic origins, was character=
ized
by a monolatric henotheism: the belief in the existence of other =
gods
(such as Baal, Ashtoreth, Asherah, and Chemosh)
alongside the exclusive worship of Yahweh. The Old Testament texts contain
clear allusions t this background, as seen in t=
he
Decalogue and the Song of Moses. It is concluded that Yahwistic monotheism =
was
not an initial creation, but a progressive
historical conviction that matured over time. The turning point was the Babylonian Exile (6th century BCE), a moment
when, through prophets like Deutero-Isaiah (who=
se
oracle in Isaiah 44:1-8 is key), the faith transitioned from henotheistic
monolatry to the absolute conviction of the non-existence of any gods outsi=
de
of Yahweh.
Keywords: henotheism, monolatry, Yahweh, people of Is=
rael
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Cómo citar: Uribe Ulloa, P. (2025). La experie=
ncia
religiosa del antiguo Israel: ¿monoteísmo yavista?
The religious experience=
span> of ancient Israel. LAT=
AM
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 6 (6), 2916 R=
11; 2923.
https://doi.org/ 10.56712/latam.v6i6.5107=
INTRODUCCIÓN
Estudios de varias décadas vienen retom=
ando
el interés por resolver el problema de cómo el antiguo Israel
vivió su proceso de fe —aparentemente monoteísta—=
al
interior del Oriente Próximo Antiguo, marcado por un fuerte
politeísmo. Así Michael Heiser (2008) propone como camino de
solución una comprensión desde la «pluralidad
divina». Por su parte, el profesor Julio Treboll=
e
(2008)— plantea el problema en un paso desde el politeísmo hac=
ia
el monoteísmo. Por su parte Dany Nocquet
(2012) de la Universidad Católica de Lille, ha propuesto la idea de =
la
«evolución religiosa» como explicación al problem=
a.
Todo ello indica que nos encontramos con un problema abierto que la ciencia
bíblica no ha podido resolver adecuadamente. Por una parte, tenemos =
como
fuentes, un conjunto canónicamente cerrado de textos sagrados —=
;la
Biblia Hebrea— que presenta la fe del antiguo Israel como
monoteísta-Yavista. Pero este conjunto de
textos posee un complejo entramado redaccional y tradicional que no es
fácil diferenciar para acercarnos al núcleo histórico
desde donde surgen (Trebolle, 2024). Adem&aacut=
e;s,
se nos han transmitido bajo múltiples formas literarias propias del
mundo semita antiguo. Con lo cual, se dificulta el acercamiento que se quie=
ra hacer
al problema. Con este panorama —no muy alentador— nos aproximam=
os
desde los textos del Antiguo Testamento bajo una metodología
sincrónica y desde ahí proyectaremos una aproximación
diacrónica que nos permita rastrear el paso de un henoteísmo =
monolátrico hacia un monoteísmo yavista que se estima no aparecer antes de la é=
;poca
del posdestierro.
MONOTEÍSMO, HENOTEÍSMO, <=
span
class=3DSpellE>MONOLATRÍA, POLITEÍSMO
Las voces «monoteísmo»,
«politeísmo», «henoteísmo» y «<=
span
class=3DSpellE>monolatría» están íntimame=
nte
relacionadas con la fe del antiguo Israel. Al parecer no hay duda de que la=
fe
de Israel no comparte los rasgos politeístas de sus pueblos vecinos.=
A
este respecto García Cordero (1979) señala:
La gran aportación de los genios religi=
osos
del Antiguo Testamento es haber llegado a la idea de un único Dios,
Señor del universo y de la historia, que, como tal, dirige con su
providencia todas las cosas […]. Bajo este aspecto, la concepci&oacut=
e;n
religiosa de Israel no encuentra paralelo en la antigüedad, y es m&aac=
ute;s
sorprendente cuanto que todos los países vecinos — Egipto,
Transjordania, Fenicia y Mesopotamia— eran rabiosamente
politeístas, que divinizaban las fuerzas de la naturaleza en un craso
animismo. (p. 594).
Sin embargo, aunque respecto al politeí=
smo
el panorama esté más claro, no lo es así con relaci&oa=
cute;n
a sí existió desde el primer momento una fe monoteísta=
o
más bien habría que afirmar una fe henot=
eísta.
Revisemos algunas definiciones dadas a estos conceptos.
HENOTEÍSMO
La forma de las religiones en que hay una
divinidad suprema a la vez que otras inferiores a ella (RAE 2003).
Término que describe la actitud de aque=
llos
pueblos que adoran y siguen exclusivamente a un solo Dios, aunque
también reconocen la existencia de otros dioses y que pueden ser
legítimamente adorados por otros grupos de gente (Villar 1998, p.104).
Se ha sostenido que, antes de llegar a la fe e=
n un
solo Dios (Yahveh) de forma exclusiva, Israel admitía que otras naci=
ones
tuvieran sus propios dioses, cuya adoración resultaba justa (…=
),
aunque la superioridad de Yahveh respecto a los demás dioses se fue
afirmando cada vez más (Browning 2006, p.216).
Según estas definiciones, se puede
comprender el henoteísmo en dos sentidos distintos, pero no excluyen=
tes.
En el sentido de reconocimiento, plano cognoscitivo, ahí el
henoteísmo sería la creencia en la existencia de varios diose=
s.
Esta creencia religiosa estaría muy cerca del politeísmo. Y e=
n el
sentido de adhesión, plato cultual, donde el henoteísmo
sería el vincularse a un dios a quien se le rinde culto. En este cas=
o,
la práctica puede ser llamada monolatría=
.
Para Gladigow (2007) esta práctica
sería un “monoteísmo relativo”, un
“monoteísmo pluriforme” o una
“monolatría”.
MONOTEÍSMO
Doctrina teológica de los que reconocen=
a
un solo dios (RAE 2003).
Se da la adoración de un solo Dios porq=
ue
se tiene el convencimiento de que se trata de la única divinidad
existente (Browning 2006, p. 317).
Estas definiciones conjugan tanto el sentido de
reconocimiento como el sentido de adhesión, pero con relación=
a
un único dios: Uno solo es reconocido como existente y a éste
solamente se le debe dar culto. No se trata, por tanto, ni de henoteí=
;smo
ni de monolatría, tampoco se confunde co=
n el
panteísmo ni el politeísmo (Villar 1998). Para Browning (2006=
) se
trataría de una evolución histórica derivada a partir =
de
un henoteísmo común en Oriente Próximo y Antiguo. En
resumen, se puede considerar el monoteísmo como:
Derivado del griego nomo (uno) y theos (Dios), el término monoteísmo se
refiere a la experiencia religiosa y a la recepción filosófica
que acentúa a Dios como uno, perfecto, inmutable, creador del mundo,
distinto del mundo, todopoderoso e implicado con las criaturas (Ludwig 1987,
pp. 68-69.)
Como oposición estaría el
“politeísmo” que es la adoración y aceptaci&oacut=
e;n
de la existencia cognoscitiva y cultural de varios dioses. Este concepto su=
rge
como oposición al monoteísmo, ambos, son recientes, no anteri=
ores
al s. XVII d.C. Es el equivalente a “idolatría” o
“paganismo” que están presentes en las tradiciones
monoteístas (Marco Simón 2019). La “monolatría”
sería la acción de adorar a un dios más que a otro y el
“henoteísmo”, la tendencia tanto co=
ngnoscitiva
como cultual de preferir a un dios sobre los demás.
El shemá Is=
rael (Dt 6,4), el «pequeño credo
histórico» (Dt 26,5b-9),
y «las fórmulas de la alianza» (Jr<=
/span>
31,31-34; Ez 11,20; Za 8,8) —entre otras&=
#8212;
son piezas literarias fundamentales que constituyen un valioso testimonio d=
e la
fe del antiguo Israel. Si hay algo característico de la fe yavista es «aparentemente» su firme
convicción de ser el único pueblo elegido y YHWH
su único Dios (García Cordero 1979). Es decir, el más
absoluto monoteísmo. Pero al leer críticamente los textos del=
AT
vemos que hay alusiones explícitas al reconocimiento de otros dioses=
que
conviven con el Dios de Israel. En muchos textos se menciona a los baales (Jc 2,11; 3,7; 8,3=
3; 10,6;
10,6; 10,10; 1S7,4; 12,10; 1R
18,18; 2Cr 34,4; Jr=
2,23;
9,14; Os 2,15; 2,19) o en su forma singular baal Gn 20,3; 36,38.39; 37,19; 14,2.9; Ex 21,3.22.34; 22,7;
24,14; Lv 21,4; Nm 22,41; 32,38; 33,7) que sign=
ifica
«el Señor» y es el principio masculino de la divinidad,
considerado como el poseedor de la tierra y dador de los dones. Es un dios =
de
la naturaleza, de la vida vegetal y animal: de la fuerza de las aguas, de l=
as
tormentas, los rayos solares, etc. Por esta razón se le daba culto en
las regiones rurales, caracterizados por ritos de la fecundidad con una
imitación sensible a los ciclos de la naturaleza. Los textos nos
muestran a los baales/baal=
como una constante tentación idolátrica por parte de los
israelitas. El pueblo les adora: «Y los hijos de Israel hicieron lo m=
alo
en ojos de Yahveh, y sirvieron a los Baales&raq=
uo; (Jc 2,11); reconocen el haberle rendido culto:
«Nosotros hemos pecado contra ti; porque hemos dejado a nuestro Dios,=
y
servido a los Baales» (Jc
10,10). Y hasta el mismo YHWH reclama esta
práctica: «¿Cómo puedes decir: 'No estoy
contaminada; nunca anduve tras los Baales'? Mir=
a tu proceder en el valle; reconoce lo que has hecho, o=
h camellita liviana que entrecruza sus caminos (Jr 2,23). Este culto a los baale=
s
—por parte del pueblo de Israel— se extiende a otros muchos dio=
ses:
«Mas los hijos de Israel tornaron a hacer lo malo en los ojos de Yahv=
eh,
y sirvieron a los Baales y a Ashtarot,
y a los dioses de Siria, y a los dioses de Sidón, y a los dioses de =
Moab, y a los dioses de los hijos de Ammón, y =
a los
dioses de los Filisteos: y dejaron a Yahveh, y no le sirvieron» (Jc 10,6).
Otra divinidad relacionada con baal
es Ashtarté que «corresponde a la =
Istar asiria y es la diosa del amor y de la
fecundidad». Tanto en su forma singular como en el plural ashtarot se presenta en distintos contextos:[1] 1) provoca la =
ira
de YHWH a causa de su adoración por el p=
ueblo:
«Y dejaron a Yahveh, y adoraron a Baal y a Ashta=
rot.
Y el furor de Yahveh se encendió contra Israel, el cual los
entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió=
; en
manos de sus enemigos de alrededor: y no pudieron parar más delante =
de
sus enemigos» (Jc 2,13-14). 2) con un tem=
plo
propio (1S 31,10); 3) como pecado de adoraci&oa=
cute;n
del rey Salomón «Porque Salomón siguió a Ashtarot, diosa de los Sidonios, y a Milcom,
abominación de los Ammonitas» (Kemosh y Moloch.
La diosa Asherá
mencionada en 2R 23,4 (singular) y en Jc 3,7; 2Cr 19,3 (plural =
“asherot”, visto como una derivación o
sinónimo de ashtarté), ha sido ba=
stante
estudiada, especialmente desde la arqueología (Severino Croatto 2001). Poseía un culto relacionado con=
la
fertilidad que incluía la prostitución sagrada. Israel
caería muchas veces en su culto, destruyendo sus alteres en el paso
hacia el monoteísmo yavista. En la refor=
ma
religiosa de Josías se le menciona después de Baal y se ordena
quemar todos los utensilios fabricados para su culto (=
2R
23,4).
En Jr 48, 7.13.46;=
Nm 21,29;
Jd 11,24; 1R 11,7.3=
3; 2R 23,13 aparece el dios Kemosh<=
/span>,
dios de Moab al que Salomón construy&oac=
ute;
un “lugar alto” junto al dios Moloch (1R=
span>
11,7; Am 5,26; 1R 11,7.33) que más tarde=
fue
destruido por Josías. Tanto kemosh como =
Moloch
son dioses extranjeros a los que el pueblo de Israel les rindió cult=
o.
Una prueba fehaciente de este hecho es que el mismo rey Salomón al f=
inal
de su reinado se vio envuelto en este influjo politeísta que la futu=
ra
historia deuteronomista -marcada por la fe monoteísta yavista- recordaría: “Hizo así
Salomón lo que estaba mal a los ojos de Yahveh, y no siguió
plenamente a Yahveh, como David, su padre” (1R=
span>
11,6).
CONSOLIDACIÓN DEL MONOTEÍ=
SMO
Desde los primeros tiempos, las tradiciones
patriarcales nos muestran la práctica de un henoteísmo monolátrico en el antiguo Israel. Hay un dios
protector —de promesa y alianza— de la familia y del clan,
gobernador del universo, diferente de los dioses locales de Canaán q=
ue
terminará identificándose con YHWH (Albertz 1999). Gn 31,53 p=
resenta
la convivencia del dios de los patriarcas que en estas tradiciones es muy
personal —la fórmula ‘el dios de nuestros padres’
será posterior— se representa a través de uno de ellos,
así se comprende la expresión «el Dios de Abraham»=
;,
pero también está «el Dios de Najo=
r».
Diez de Velasco (2002) también desarrolla este tema, centránd=
ose
en el origen particular del dios YHWH:
Yahvé fue posiblemente el Dios de alguna
tribu específica (meridional) que terminó imponiéndose=
al
consolidarse la identidad supra tribal israelita como consecuencia del
mestizaje con las poblaciones cananeas (p. 339).
En la época pre monárquica las
tradiciones del éxodo unen la revelación del nombre de Dios c=
on
el Dios de los patriarcas, acentuando así la unidad de YHWH en un desarrollo creciente que culminará =
en el
monoteísmo yavista. Los textos dan la cl=
ave
que este desarrollo religioso hacia el monoteísmo no fue fáci=
l y
así podemos rastrear en los textos un trasfondo henoteísta.
Sólo a modo de ejemplo presentamos las siguientes referencias b&iacu=
te;blicas
subrayando este trasfondo henoteísta:
Hablando Yahveh Ex 6,7: “A ustedes los
tomaré para pueblo mío, y seré Dios para ustedes. Y en
adelante, conocerán que Yo soy Yahveh, Dios de ustedes, que quit&eac=
ute;
de sus espaldas el yugo de Egipto”. El cántico de Moisé=
s Ex
15,11: “¿Quién como tú, Yahveh, entre los dioses?
¿Quién como tú, glorioso y santo, terrible en tus
hazañas, autor de maravillas?”. Jetr&oacu=
te;,
refiriéndose a los egipcios Ex 18,11: “El mal que hicieron se
volvió contra ellos y, en esto, reconozco que Yahveh es el Dios
más grande”. Decálogo, primer precepto Ex 20,3: “=
No
tengas otros dioses delante de mí”. Decálogo, segundo
precepto Ex 20,5: “No te postres ante esos dioses, ni les des culto,
porque Yo, Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso. Yo castigo hijos, nietos y
biznietos por la maldad de los padres cuando se rebelan contra
mí”.
Estos ejemplos son claros al presentar el cont=
exto
religioso henoteísta de donde se va
cristalizando una tendencia monoteísta, por eso los tiempos verbales=
de
las fórmulas de alianza están en futuro y no en presente, hay
indicaciones concretas de la existencia de otros dioses paralelos a YHWH y se enfatiza en el reconocimiento de superiorid=
ad de YHWH frente a ellos, llegando al mandato de exclusivi=
dad en
el segundo precepto del decálogo. Con la toma de Canaán y la
instauración de una monarquía unificada, se fue transitando d=
esde
un henoteísmo monolátrico a un
monoteísmo intermitente ya que la ocupación de la tierra
llevó en sí la inminente influencia de los pueblos originarios
con su cultura y prácticas religiosas. La aglutinación nacion=
al
en un único culto común centrado en la ciudad santa de
Jerusalén y en el templo, intentaría aminorar el sincretismo
religioso. Pero tal institucionalización también fue
problemática y hasta nociva para la fe yavista<=
/span>.
Para García (2003) la religión popular h=
enoteísta
tenía mucho arraigo y había ganado terreno desde la llegada a=
la
tierra de Canaán, situación compleja que hizo que los profetas
escritores del s. VIII a.C., a saber: Amós y Oseas por el norte,
Isaías y Miqueas por el sur, hicieran una fuerte crítica al c=
ulto
institucionalizado popularmente para volver a una religión
auténticamente yavista. El exilio de Bab=
ilonia
—exilio y restauración— que se interpretó como un
castigo de Dios por las prácticas religiosas contrarias a YHWH, llevó a la consolidación de un
verdadero monoteísmo yavista. Sól=
o YHWH es el verdadero y único Dios, los dem&aac=
ute;s
dioses son falsos, es decir, no existen (Albertz
1999).
LA FE MONOTEÍSTA
Se cambia de giro con el acontecimiento del
destierro babilónico del s. VI a.C. expresado en los textos surgidos=
en
este período. Así tenemos los escritos del deutero-Isaías
(DtIs) que anuncian mensajes de esperanza y con=
suelo
a los desterrados. “El mensaje del deutero-Isaías
está presidido por la idea de unicidad divina y su dominio absoluto =
del
universo; debe anunciar a los deportados que al castigo divino del exilio
seguirá en breve el tiempo de salud para Israel” (Sáenz=
Badillos 2003, p.366).
Según Trebolle (2008) el texto de Is 40,12-31 sería el primero que enuncia el
principio monoteísta, texto que la crítica lo sitúa en=
el
tiempo del deutero-Isaías. Nos detendrem=
os
sólo en una pieza literaria que alude directamente al tema del
monoteísmo yavista, sabiendo que no es el
único texto del DtIs que habla de ello, =
Is 44,1-8:
1 Ahora pues oye, J=
acob,
siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.
2 Así dice Y=
ahveh,
hacedor tuyo,
y el que te formó desde el vientre, el =
cual
te ayudará:
No temas, siervo mío Jacob, y tú=
, Jeshurun, a quien yo escogí.
3 Porque yo
derramaré aguas sobre el secadal, y ríos sobre la tierra
árida: mi espíritu derramaré sobre tu generació=
n, y
mi bendición sobre tus renuevos:
4 Y brotarán=
entre
hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.
5 Éste
dirá: Yo soy de Yahveh; el otro se llamará del nombre de Jaco=
b;
y otro escribirá con su mano, a Yahveh,=
y
se apellidará con el nombre de Israel.
6 Así dice Y=
ahveh,
rey de Israel, y su redentor, Yahveh de los ejércitos: Yo el primero=
, y
yo el postrero, y fuera de mí no hay Dios.
7 ¿Y quién llamará como y=
o, y
denunciará esto, y lo ordenará por mí, desde que hice =
el
pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por
venir.
8 No temáis,=
ni os
amedrentéis: ¿no te lo hice oír desde antiguo, y te lo
dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte:=
no
conozco ninguno.
El oráculo se abre con una alusió=
;n a
la elección de Israel por Dios, se hace eco en el v. 1 al «
CONCLUSIÓN
Después de haber realizado este estudio
sobre el henoteísmo y el monoteísmo presente en la
religión del antiguo Israel, las conclusiones de todo ello, pueden
quedar expresadas en los siguientes enunciados:
El concepto de monoteísmo aplicado a la=
fe
del antiguo Israel, según el testimonio de sus tradiciones más
antiguas parece no ser el más apropiado, considerando el complejo mu=
ndo
circundante de Oriente Próximo Antiguo, del cual comparte una cultur=
a e
imaginería común y dadas las tradiciones de la Biblia Hebrea =
que
así lo expresan.
Se constata al interior de la literatura
veterotestamentaria la existencia y el reconocimiento de un conjunto de
divinidades distintas de YHWH, que conviven con=
la monolatrúa Yavista.
Éstas, tienen sus nombres y se advierte una tendencia recurrente en =
caer
en su idolatría por parte del pueblo de Israel.
Habría que sostener una fe henoteísta con prácticas monolátricas
en un comienzo, como muy bien nos lo refieren los textos de las tradiciones
patriarcales y pre monárquicas.
El momento histórico del destierro y postdestierro babilónico del s. VI a.C., ser&a=
acute;
determinante para la maduración religiosa de la fe del pueblo, dando
paso de un henoteísmo a un monoteísmo yahvista. No se dio como
creación, sino más bien como un desarrollo de
explicitación progresiva de aquella fe histórica. En
ningún caso como evolución.
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