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DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v7i1.5368
La sociología como praxis: de =
la
“teoría aburrida” al despertar de la imaginación
sociológica
Sociology as
praxis: from “boring theory” to the awakening of the sociologic=
al
imagination
Jorge Armando García Villarreal
https://orcid.org/0009-0008-4703-7966
Universidad
Autónoma Chapingo
Texcoco
– México
Artículo recibido: 17 de octubre=
de
2025. Aceptado para publicación: 20 de febrero de 2026.
Conflictos
de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Palabras clave:=
sociologí=
;a
crítica, imaginación sociológica, método
dialéctico, alienación, praxis social
Abstract
Keywords: critical sociol=
ogy,
sociological imagination, dialectical method, alienation, social praxis.
<= o:p>
Todo el contenido de LATAM
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicado en es=
te
sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons.
C=
ómo
citar: García Villarre=
al, J.
A. (2026). La sociología como praxis: de la “teoría
aburrida” al despertar de la imaginación sociológica. <=
i>LATAM
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (1), 1635 R=
11; 1642.
https://doi.org/10.56712/latam.v7i1.5368
INTRODUCCIÓN
En el imaginario colectivo contemporáneo, la sociologí=
;a
suele ser percibida como una disciplina de "libros polvorientos",=
un
conjunto de teorías densas escritas por intelectuales del siglo XIX =
que
carecen de aplicación en la inmediatez del siglo XXI. Sin embargo, e=
sta
percepción es en sí misma un síntoma de la ceguera
estructural que padece la sociedad moderna. Como bien señaló =
C.
Wright Mills (1959), la mayoría de los individuos se sienten atrapad=
os
en sus órbitas privadas, incapaces de comprender que sus malestares
personales son, en realidad, el reflejo de contradicciones histórica=
s y
sociales. La sociología, por tanto, no debe ser un somnífero
académico, sino un "despertador" de la conciencia.
El problema central que aborda esta investigación es la
alienación del sujeto frente a su propio entorno. En un mundo domina=
do
por la vida líquida (Bauman, 2007) y la inmediatez digital, el indiv=
iduo
tiende a naturalizar las desigualdades y el poder, aceptando su realidad co=
mo
algo dado e inmutable. Esta falta de visión crítica impide el
ejercicio de la autodeterminación y reduce al ciudadano a un simple
espectador de su propia biografía. Sin la capacidad de conectar lo m=
icro
(la vida personal) con lo macro (la estructura social), el sujeto camina a
ciegas por un territorio diseñado por fuerzas que no comprende: el
mercado, la burocracia (Weber, 1922) y la hegemonía cultural (Gramsc=
i,
1971).
Para superar este estado de "conciencia ingenua", es
imperativo recuperar la sociología como un superpoder de
decodificación. Esto implica pasar del "escritorio al
territorio", utilizando la teoría como una linterna para ilumin=
ar
la cueva de la vida cotidiana. Conceptos como el Hecho Social (Durkheim, 18=
95)
o el Capital Cultural (Bourdieu, 1997) no son solo definiciones de examen; =
son
herramientas para entender desde por qué nos vestimos igual en un
festival de música, hasta cómo el sistema educativo reproduce=
las
brechas de clase.
El objetivo principal de este trabajo es proponer una relectura de =
la
realidad social a través del método dialéctico,
demostrando que el conflicto y la contradicción son los motores que
permiten la transformación del sistema. A lo largo del artícu=
lo,
se analiza cómo la sociología permite transitar de la observa=
ción
pasiva a la praxis emancipadora (Freire, 1970). Se busca, en última
instancia, validar la tesis de que todo lo que ha sido construido por el ho=
mbre
puede ser transformado por el hombre, devolviendo al sujeto su capacidad de
agencia y su papel como arquitecto de la historia.
METODOLOGÍA
La investigación se fundamenta con un enfoque cualitativo de corte crítico – reflexivo, utilizando el método dialéctico como herramienta principal para el análisis. A diferencia de las investigaciones de corte empírico – positivi= sta, esta investigación no busca la medición de variables, sino la interpretación de las estructuras que configuran la realidad social contemporánea. <= o:p>
Se optó por un enfoque cualitativo dado que el objeto de est=
udio
es la subjetividad y la "conciencia social". Este enfoque permite
analizar los fenómenos desde el interior, rescatando los significados
que los sujetos otorgan a sus acciones. Se toma como base la Imaginaci&oacu=
te;n
Sociológica (Mills, 1961) para trascender la observación
superficial y alcanzar una comprensión profunda de la estructura soc=
ial.
El análisis se estructuró siguiendo la lógica
dialéctica (Hegel, 1807; Marx, 1867), la cual entiende la realidad c=
omo
una totalidad en movimiento impulsada por contradicciones internas. El proc=
eso
se dividió en tres etapas: 1) Tesis (Percepción Inmediata): Se
analiza la realidad tal como se presenta en la cotidianidad (problemas
privados, alienación y desinterés académico), 2)
Antítesis (Negación Teórica): Se confronta la realidad
inmediata con las categorías de los autores clásicos y
contemporáneos (Hecho social, Plusvalía, Habitus,
Vida líquida). Esta etapa funciona como el "despertador" q=
ue
rompe la inercia del sentido común, y 3) Síntesis (Praxis
Social): Se genera una nueva comprensión de la realidad que conecta =
al
individuo con la estructura, transformando la teoría en una herramie=
nta
de intervención social.
Los materiales utilizados para la construcción de este
análisis se dividen en dos categorías:
Corpus Teórico-Bibliográfico: Se seleccionar=
on
obras fundamentales de la sociología y la filosofía social,
incluyendo a Durkheim (1895), Weber (1922), Gramsci (1971), Bourdieu (1997)=
y
Bauman (2007). Estas obras actúan como instrumentos de medició=
;n
analítica.
Fuentes Secundarias de la Vida Cotidiana: Para aterrizar la teoría, se
utilizaron manifestaciones de la cultura popular contemporánea
(dinámicas en redes sociales, letras de música urbana, patron=
es
de consumo global y plataformas digitales) como unidades de análisis
para ejemplificar conceptos como la "distinción" o la
"enajenación".
La información fue procesada mediante la Sistematizaci&oacut=
e;n
Crítica, que consiste en la reconstrucción de la experiencia =
del
sujeto frente a la sociedad. Este procedimiento permite que la
investigación no sea una mera exposición de conceptos, sino u=
na
propuesta de transformación donde el conocimiento sociológico=
se
eleva a la categoría de vocación emancipadora (Freire, 1970).=
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La aplicación del método dialéctico a la reali=
dad
social contemporánea permite identificar que la sociología op=
era
como una herramienta de decodificación del poder. Siguiendo a Hegel
(1807), entendemos que la conciencia social atraviesa un proceso de
maduración, desde la percepción ingenua de la realidad hasta =
la
autoconciencia crítica. Los hallazgos se desglosan en las siguientes
dimensiones:
Sociologí=
;a:
De la “teoría aburrida” al superpoder de entender el mun=
do
El análisis revela que el estigma de la sociología co=
mo
una "teoría aburrida" no es un fenómeno accidental,
sino un síntoma profundo de la alienación descrita por Marx (=
1867).
En la sociedad contemporánea, el sujeto es despojado de la
comprensión de los procesos que producen su realidad; cuando el
individuo no entiende las fuerzas macroestructurales que moldean su vida
privada, se percibe a sí mismo como un objeto pasivo o un
"engranaje" de la historia, carente de agencia. Aquí, el
desinterés académico es, en realidad, una desconexión
política con el entorno.
La imaginación sociológica (Mills, 1959) interviene p=
ara
romper esta inercia. Funciona como una "lente de aumento" o un
"despertador" que permite realizar la transición de la
inquietud personal al problema público. Al aplicar esta mirada, lo q=
ue
parece una "anécdota personal" (como la precariedad labora=
l o
la ansiedad por el estatus) se revela como una consecuencia directa de la
estructura económica y el poder. Esta capacidad de conectar la
biografía propia con la historia universal es lo que transforma a la
sociología en un "superpoder" de decodificación.
En la discusión, se observa que conceptos como el capital cu=
ltural
de Bourdieu (1997) son fundamentales para aterrizar la teoría en la
cotidianidad. El capital cultural explica cómo ciertas conductas, de=
sde
el consumo de arte y la música urbana, hasta las formas de gesticula=
r o
el uso del lenguaje, funcionan como barreras invisibles que legitiman la
desigualdad. La sociología deja de ser un "somnífero&quo=
t;
cuando el estudiante descubre que su "gusto" personal, ese que
creía nacido de su esencia más íntima, es en realidad =
un habitus: un producto de su posición en el espa=
cio
social y de la acumulación de capitales heredados.
Esta revelación produce lo que denominamos el "efecto de
ruptura". Al entender que la cultura es un campo de batalla por la
distinción, la teoría deja de ser un texto inerte en una
facultad-búnker para convertirse en una praxis emancipadora (Freire,
1970). Ya no se trata de memorizar autores, sino de aplicar una
pedagogía de la pregunta que cuestione la normalidad. En este sentid=
o,
la sociología no "simplifica" el mundo, sino que lo comple=
jiza
para hacerlo inteligible, permitiendo que el individuo transite de la
conciencia ingenua a la conciencia crítica, elevando la disciplina a=
una
vocación de transformación sistémica.
El Hecho Social: ¿Dónde termina la sociedad y empiezo=
yo?
Mediante la revisión exhaustiva de Durkheim (1895), se evide=
ncia
que los sujetos viven bajo la influencia constante de hechos sociales:
estructuras de pensamiento y acción que poseen una existencia propia,
independiente de las conciencias individuales, y que ejercen una coacci&oac=
ute;n
moral sobre el individuo. Los resultados de este análisis confirman =
que
la percepción de la "originalidad" individual es, en gran
medida, una ilusión, lo que consideramos nuestra
"personalidad" es, con frecuencia, un eco de la estructura social=
en
la que flotamos.
La discusión se profundiza al integrar el concepto de la
educación como una socialización metódica. Durkheim
sostiene que la sociedad nos "entrena" para internalizar normas q=
ue,
de otro modo, nos serían ajenas. Este proceso es tan efectivo que el
hecho social termina por habitar dentro de la psique del sujeto. Aquí=
; es
donde la sociología se conecta con la psicología social de
Moscovici (1976) y el interaccionismo simbólico de Mead (1934). Mead
propone que el "yo" no nace en el vacío, sino que surge de=
la
interacción con el "otro": la sociedad nos proporciona el
lenguaje, los gestos y los símbolos con los que construimos nuestra
propia identidad.
Sin embargo, la realidad contemporánea introduce un elemento=
de
tensión que Durkheim no alcanzó a prever del todo: la moderni=
dad
líquida. Siguiendo a Bauman (2007), se discute que en la actualidad =
los
hechos sociales ya no son estructuras sólidas y estables (como la
religión o el gremio tradicional), sino que se han vuelto
volátiles. La presión social ahora opera a través de
algoritmos, tendencias digitales y una vigilancia horizontal entre pares.
Esta "complicidad" de lo social genera un estado de anomi=
a o
desorientación, el individuo se siente libre de las viejas ataduras,
pero al mismo tiempo está desprotegido. Se revela que incluso los ac=
tos
más íntimos y aparentemente psicológicos, como el male=
star
emocional o las crisis de identidad, tienen raíces en la fragilidad =
del
"pegamento" social. La estabilidad mental del sujeto no depende
únicamente de su equilibrio neuroquímico, sino de la solidez =
de
los vínculos comunitarios y de la coherencia de las instituciones qu=
e lo
rodean. En conclusión, la sociología proporciona el mapa del
territorio y explica por qué todos bajamos la voz en un funeral o
seguimos modas absurdas, mientras que la psicología sólo desc=
ribe
qué se siente al caminar por ese territorio ya trazado por la
colectividad.
La
Dialéctica: El arte de entender que nada es para siempre
Para muchos, la palabra "dialéctica" evoca una
filosofía polvorienta de biblioteca, sin embargo, los hallazgos de e=
ste
análisis la posicionan como la herramienta más "viva&quo=
t;
de las ciencias sociales. Bajo la herencia de Hegel (1807), se comprende qu=
e la
verdad no es algo que se encuentra estático, sino algo que se constr=
uye
a través del tiempo mediante el choque de opuestos. Su tríada
(tesis, antítesis y síntesis) explica que lo que hoy damos por
sentado; derechos laborales, normas de género o sistemas de gobierno=
, es
en realidad la síntesis provisional de batallas brutales del pasado.=
La discusión se robustece al aplicar el Materialismo
Dialéctico de Marx (1867). Marx le da la vuelta a la dialécti=
ca
hegeliana al situar en el estómago y en la cartera: no son las ideas=
las
que cambian la sociedad, sino las contradicciones en la forma en que produc=
imos
y nos relacionamos materialmente. La lucha de clases es la dialéctic=
a en
estado puro. El choque entre quienes poseen los medios de producción=
y
quienes solo poseen su fuerza de trabajo genera una tensión constant=
e que
empuja la historia hacia adelante.
A partir de esta lente, se identifican tres leyes fundamentales para
analizar la sociedad actual:
La ley de la Totalidad (Lukács, 1923): Nada ocurre de forma
aislada. No se puede entender el malestar de un trabajador local sin entend=
er
la guerra por los recursos, las crisis de las cadenas de suministro globale=
s o
el cambio climático. Todo es un sistema interconectado.
La Contradicción como Necesidad: Si una sociedad carece de
tensiones, es una sociedad muerta. Siguiendo a Gramsci (1971), las huelgas,=
las
protestas y las disputas por la hegemonía cultural son la prueba de =
que
el sistema está intentando evolucionar. El conflicto no es un error =
del
sistema, es su combustible.
El Cambio Cualitativo: La dialéctica enseña que los
cambios pequeños (cuantitativos) se acumulan hasta que, de golpe, la
realidad estalla y se transforma en algo distinto (cualitativo). Como el ag=
ua
que aumenta su temperatura grado a grado hasta que, súbitamente, se
convierte en vapor.
Hoy, la dialéctica es más útil que nunca para
desmentir el "fin de la historia". Se nos intenta convencer de qu=
e el
sistema actual es el único posible, pero la dialéctica nos
recuerda que todo lo que tiene un origen tiene un final. La sociologí=
;a
dialéctica no se limita a observar el río de la historia, se
pregunta qué contradicciones del presente (como la crisis ambiental
frente al crecimiento infinito) provocarán el próximo gran sa=
lto
cualitativo de la humanidad. Es, en esencia, la ciencia que estudia el
río mientras este cambia de cauce.
Un mundo a ciegas: ¿Qué pasaría si la
sociología no existiera?
A veces se bromea con que la sociología es "la ciencia =
de
lo obvio", pero este análisis revela una realidad inquietante: =
si
borráramos sus conceptos de nuestra mente, perderíamos los oj=
os
con los que miramos la estructura de nuestra propia vida. Viviríamos=
en
un mundo donde todo "simplemente pasa", incapacitados para entend=
er
el porqué de nuestra propia condición. Sin la sociologí=
;a,
la falacia de que "la sociedad no existe, solo existen los
individuos" se convertiría en nuestra única y absoluta
verdad.
En la discusión, se identifica que la ausencia de esta
disciplina eliminaría el concepto de Estructura Social. Esto
crearía un mundo de culpas individuales y méritos ciegos: si
alguien fuera pobre, diríamos que es por falta de esfuerzo, si algui=
en
fuera violento, diríamos que "nació malo". Ser&iacu=
te;a
una sociedad de injusticias invisibles porque careceríamos de las
palabras para nombrarlas. Como enseñó Michel Foucault, el pod=
er
no es solo un soberano dictando órdenes, sino una red de relaciones
microfísicas que nos moldea. Sin sociología, aceptaría=
mos
las jerarquías y la vigilancia como aceptamos el ciclo de las mareas=
.
Sin las herramientas de Max Weber (1922) sobre la burocracia y la d=
ominación,
no entenderíamos cómo las instituciones nos deshumanizan bajo=
la
máscara de la eficiencia. No sabríamos cómo se fabrican
los consensos ni cómo opera la hegemonía cultural de Gramsci
(1971). El poder se volvería total precisamente al volverse impercep=
tible.
Además, la pérdida de la interseccionalidad dejaría sin
marco teórico a las luchas de las mujeres, las minorías y los
trabajadores, convirtiendo sus reclamos en quejas aisladas en lugar de
críticas a un sistema de opresión coordinado.
Un mundo sin sociología sería un mundo profundamente
resignado, una sociedad sin memoria colectiva crítica donde cada
generación tendría que inventar la rueda de la protesta desde
cero. La sociología sigue vigente porque es la que nos recuerda que =
nada
es natural, todo es social. Al conectar nuestra pequeña biograf&iacu=
te;a
personal con la gran historia del mundo, la disciplina nos permite dejar de=
ser
simples engranajes para convertirnos en actores. La sociología es, en
última instancia, el antídoto contra la resignación: n=
os
otorga la libertad de saber que, si el mundo es una construcción hum=
ana,
los seres humanos tenemos el poder de reconstruirlo.
CONCLUSIONES
A través del análisis dialéctico desarrollado = en este trabajo, se desprenden conclusiones fundamentales sobre el papel de la sociología en la modernidad, reafirmándola como una herramien= ta de liberación y no solo como una carga académica. En primer lugar, se ha demostrado que la sociología funciona como una desmitificadora de la "naturalidad", evidenciando que la realidad social no es un fenómeno biológico ni mecánico, sino u= na construcción histórica constante. Al aplicar categorías como el Hecho Social de Durkheim y el Habitus de Bourdieu, queda claro que lo que el individuo considera "natural"= o "esencial" es, en realidad, el resultado de presiones estructural= es y procesos de socialización metódica que moldean su identidad.<= o:p>
En segundo lugar, el uso del método dialéctico permite
concluir que el conflicto no debe entenderse como una anomalía del
sistema, sino como el combustible indispensable del cambio social. Al conce=
bir
la sociedad como una totalidad cargada de contradicciones, se desmiente el
discurso del "fin de la historia" y se recupera la esperanza de
transformación; dado que las estructuras fueron construidas por seres
humanos, estas poseen la cualidad de ser transformadas por ellos mismos
mediante la praxis y la acción consciente.
Asimismo, se establece que la Imaginación Sociológica=
es
un requisito indispensable para la libertad real. No puede existir una verd=
adera
agencia mientras el individuo carezca de la capacidad de conectar su
biografía personal con la historia universal, permaneciendo as&iacut=
e;
en un estado de alienación donde es víctima de un poder que ni
siquiera sabe nombrar. La sociología, en este sentido, otorga el
lenguaje necesario para la resistencia.
Finalmente, se concluye que la disciplina debe romper el aislamient=
o de
las "facultades-búnker" para aterrizar en la vida cotidiana
como una pedagogía crítica de Freire. Una sociología q=
ue
no incomoda, que no apasiona y que no se entiende, es una disciplina que ha
renunciado a su vocación emancipadora. En definitiva, la
sociología es el superpoder que permite al sujeto dejar de ser un
engranaje pasivo para convertirse en el arquitecto de su propia realidad so=
cial,
recordando que el despertar de la mirada es siempre el primer paso hacia la
libertad.
REFERENCIAS
Bauman, Z. (2007). Modernidad líquida. Fondo de Cultura
Económica. (Original publicado en 2002)
Bourdieu, P. (1997). Razones prácticas: Sobre la teorí=
;a
de la acción. Editorial Anagrama.
Durkheim, É. (2001). Las reglas del método
sociológico. Fondo de Cultura Económica. (Original publicado =
en
1895).
Foucault, M. (1986). Vigilar y castigar. Nacimiento de la
prisión. Siglo XXI.
Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editore=
s.
Gramsci, A. (2001). Cuadernos de la cárcel: Antología.
Siglo XXI Editores. (Original escrito entre 1929-1935).
Hegel, G. W. F. (1966). Fenomenología del espíritu (W.
Roces, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Original publicado en 18=
07).
Lukács, G. (1969). Historia y conciencia de clase. Grijalbo.
(Original publicado en 1923).
Marx, K. (1975). El capital: Crítica de la economía
política (Vol. 1). Siglo XXI Editores. (Original publicado en 1867).=
Mills, C. W. (1961). La imaginación sociológica. Fond=
o de
Cultura Económica. (Original publicado en 1959).
Moscovici, S. (1985). Psicología social. Paidós.
(Original publicado en 1976).
Weber, M. (1964). Economía y sociedad: Esbozo de
sociología comprensiva. Fondo de Cultura Económica. (Original
publicado en 1922).
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umen
VII, Número 1 p 1609.