MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01DC7333.D8C22240" Este documento es una página web de un solo archivo, también conocido como "archivo de almacenamiento web". Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos. ------=_NextPart_01DC7333.D8C22240 Content-Location: file:///C:/CD2AED93/1601_VegaCortes.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="windows-1252"
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v6i6.5061
Crecimiento Urbano y Densificación en
Ciudades Intermedias Mexicanas. El Caso de Culiacán=
span>
Rosales, 2000-2020
Urban Growth =
and
Densification in Mexican Intermediate Cities: The Case of Culiacan Rosales,
2000-2020
Alexis Misael Vega Cortés
https://orcid.org<=
/span>/0000-0002-6967-4009
Universidad Autónoma de Sinaloa
Culiacán – México
Michelle Leyva Iturrios
https://orcid.org/0000-0001-5392-917X
Universidad Autónoma de Sinaloa
Culiacán – México
Jorge Javier Acosta Rendón
jacoren5573@uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-1700-2155
Universidad Autónoma de Sinaloa
Artículo recibido: 20 de agosto de 2025. Aceptado para publicación:=
22
de diciembre de 2025.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
El crecimiento urbano acelerado que se registra a nivel global y
particularmente en América Latina, incide en la configuración de las ciudad=
es
contemporáneas con la emergencia de diversas formas de ocupación del espacio
urbano. En este contexto, el presente trabajo examina los procesos de
crecimiento urbano y densificación poblacional en una ciudad intermedia
mexicana durante el periodo 2000-2020. Para ello, se aplicó una metodología=
de
enfoque cuantitativo, longitudinal y descriptivo, empleando las Áreas
Geoestadísticas Básicas (AGEB) como unidad de
análisis. Los resultados alcanzados a partir del análisis de datos de fuent=
es
secundarias, evidencian que los AGEB tuvieron
subdivisiones y/o fusiones entre un censo y el siguiente; se identificaron,
además, los sectores urbanos que registraron ganancias y pérdidas
poblacionales. Finalmente, se comprobó que el área urbana estudiada transitó
hacia un proceso de densificación, entendido éste como una dinámica en la q=
ue
el crecimiento poblacional supera al crecimiento urbano, es decir, la pobla=
ción
se expandió a una tasa de crecimiento anual (TCA)
mayor que la superficie urbana.
Palabras clave: ciudad dispersa, ciudad latinoamericana, área urbana, densidad de p=
oblación
Abstract
Accelerated urban growth observed worldwide, and particularly in Lat=
in
America, has a decisive impact on the configuration of contemporary cities,
giving rise to diverse patterns of urban space occupation. Within this
framework, the present study analyzes the processes of urban expansion and
population densification in an intermediate-sized Mexican city over the per=
iod
2000–2020. A quantitative, longitudinal, and descriptive methodological
approach was employed, using Áreas Geoestadísticas Básicas (=
AGEB) as the unit of analysis. Results derived from
secondary data sources reveal that several AGEB
underwent subdivision and/or consolidation between census periods; moreover,
urban sectors exhibiting both population gains and losses were identified.
Ultimately, findings confirm that the studied urban area experienced a proc=
ess
of densification —understood as a dynamic in which population growth outpac=
es
urban expansion— meaning that the population increased at a higher annual
growth rate (AGR) than the urbanized surface.
Keywords: urban sprawl, latin=
span> american city, urban area, population density
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
<= o:p>
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<= o:p>
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamerica=
na
de Ciencias Sociales y Humanidades, publicado en este sitio está disponibles
bajo Licencia Creative Commons.=
C=
ómo
citar: Vega Cortés, A. M., Leyva
Iturrios, M., & Acosta Rendón, J. J. (2025). Crecimiento Urbano y
Densificación en Ciudades Intermedias Mexicanas. El Caso de Culiacán Rosale=
s,
2000-2020. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanida=
des
6 (6), 2305 – 2327. https://doi.org/10.56712/latam.v6i=
6.5061
INTRODUCCIÓN
La ciudad contemporánea constituye un sistema =
de
gran complejidad, en buena medida asociado al incremento sostenido de la
concentración demográfica en las principales urbes. De acuerdo con las
estadísticas del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES), para el año 2018 aproximadamente el 55% de la
población mundial habitaba en áreas urbanizadas, las proyecciones revelan q=
ue
para el 2050 esta proporción podría alcanzar alrededor del 70% (Naciones
Unidas, 2018). Según Luis Unikel (1978), el
crecimiento urbano se explica por la transferencia continua de recursos y
fuerza laboral desde el sector primario hacia las actividades secundarias y
terciarias; es decir, a través de los desplazamientos poblacionales de la
agricultura hacia las manufacturas y los servicios. En el ámbito internacio=
nal,
el crecimiento urbano en ciudades como Londres, París y Nueva York, tuvo sus
orígenes a inicios del siglo XX, impulsado principalmente por la migración
rural en búsqueda de mejores oportunidades laborales; en este sentido, tant=
o el
arribo masivo de campesinos como el crecimiento natural de la población se
constituyeron como los impulsores fundamentales de dicho proceso (Bottino, 2009).
Por otra parte, América Latina se ha consolida=
do
como el territorio con mayor desarrollo urbano a escala mundial, con más del
80% de su población habitando áreas urbanas (ONU-Hábitat, 2012). Este fenóm=
eno
tiene estrecha relación con un modelo de crecimiento urbano disperso,
consecuencia del incremento poblacional y la necesidad de generar vivienda =
para
los nuevos habitantes (Guarderas, 2021). Entre 1995 y 2009, la población ur=
bana
latinoamericana creció en 103 millones de personas (Guarderas, 2021), lo qu=
e ha
repercutido directamente en una disminución de las garantías de vida que of=
recen
las ciudades, ya que la petición de servicios públicos no abastece la capac=
idad
instalada y se enfrenta al mismo tiempo a la limitación de los recursos
ecológicos disponibles (López de Lucio, 1993).
En México, el desarrollo urbano ha priorizado =
un
patrón de expansión de baja densidad (Zubicaray=
et
al., 2021). De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), en=
tre
1980 y 2010 la población urbana se duplicó, mientras que las manchas urbana=
s de
las ciudades se incrementaron, en promedio, siete veces (SEDESOL, 2012). Es=
te
tipo de crecimiento expansivo, como señala Graizbord=
span>
(2008, citado por López-García y Gómez-Álvarez, 2022), genera congestionami=
ento
vial e incrementa las distancias de traslado hacia los centros de trabajo. =
En
consecuencia, las ciudades experimentan procesos de descentralización, que =
se
expresan en el abandono o desplazamiento poblacional de los centros
tradicionales, lo que deriva en centros históricos despoblados y, de manera
paralela, en periferias urbanas ocupadas por múltiples urbanizaciones
residenciales (Guarderas, 2021), fenómeno conocido como tugurización.
En este contexto, según el Instituto Nacional =
de
Estadística y Geografía (INEGI), el municipio de Culiacán, en el estado de
Sinaloa, concentra el 30% de la población del estado, de la cual
aproximadamente el 80% reside en Culiacán Rosales, ciudad capital. Entre 19=
90 y
2010, la población de Culiacán Rosales se incrementó en un 39%, mientras qu=
e la
superficie de su mancha urbana creció un 47% (IMPLAN, 2018). Este proceso
refleja, según Ramírez y Sanabria (2017), la inevitable relación entre
crecimiento demográfico y expansión física de la ciudad, acompañada de
fenómenos como la baja densidad (Nivón, 2003), =
la
homogeneización territorial mediante unidades monofunc=
ionales
compactas (Miralles-Guasch, Marquet y Castela, =
2012),
y la persistencia de problemáticas urbanas vinculadas con la contaminación
ambiental (Guarderas, 2021), así como con los conflictos en movilidad y
transporte (Rojo, 2019).
En este sentido, el presente artículo enfatiza= la identificación de las etapas de crecimiento y consolidación del desarrollo urbano en la ciudad de Culiacán Rosales, derivadas de una expansión dispers= a. Dicho fenómeno implica, simultáneamente, dinámicas de pérdida y ganancia de población urbana, analizadas desde una doble perspectiva: poblacional y físico-espacial. Se abordan primero los principales modelos de crecimiento = en las urbes; enseguida se describe la evolución territorial y demográfica del área urbana de Culiacán Rosales de acuerdo con los censos del 2000, 2010 y = 2020 del INEGI; después se analiza la dinámica territorial y las densidades poblacionales durante el periodo comprendido del 2000 al 2020. Continuando,= se describe la dinámica poblacional por rangos etarios en el mismo periodo. Al final se hace un esbozo del proceso de densificación y despoblamiento en la ciudad, identificando los sectores urbanos con mayor intensidad en estas dinámicas, logrando conclusiones relevantes derivadas de la investigación.<= o:p>
METODOLOGÍA
El estudio socioespacial requiere unidades de
análisis con un alto grado de detalle a escala intraurbana. En este sentido=
, se
recurrió a los Censos de Población y Vivienda (INEGI 2000; 2010; 2020), ya =
que
su información se encuentra desagregada a nivel de AGE=
B,
que son las unidades correspondientes a los sectores censales localizados en
las zonas urbanas de la ciudad. De acuerdo con el INEGI, una AGEB urbana constituye el espacio conformado por un
conjunto de manzanas claramente definidas por vialidades —calles, avenidas,
andadores u otros elementos de identificación fácil espacialmente— y con un=
uso
de suelo predominantemente habitacional, industrial, de servicios o comerci=
al.
Las AGEB únicamente se establecen en áreas urba=
nas
con una población mínima de 2 mil 500 habitantes y en las cabeceras municip=
ales
(INEGI, 2020).
En una primera etapa, se desarrolló una base de
datos compuesta por indicadores seleccionados a partir de los Censos de
Población y Vivienda, lo que permitió dar seguimiento comparativo a las
Crecimiento urbano y poblacional en Culiacán
Rosales del 2000 al 2020
A partir de la fundación del INEGI en 1980, se
instituyó un marco geográfico que permitió integrar datos estadísticos de
población y vivienda. Consecutivamente, esta información fue desagregada a
nivel de AGEB urbanos, con el propósito de gene=
rar
datos específicos que lograran el análisis de las ciudades.
De acuerdo con la información censal del INEGI
(2000; 2010), en el año 2000 el área urbana de Culiacán Rosales registró un
incremento de 169 AGEB, con respecto al censo de
1990, llegando a contabilizar 282 AGEB que
representaban 10 mil 378 hectáreas, es decir, 3 mil 60 hectáreas urbanizada=
s;
mientras que, para el 2010, se registraron 12 mil 469 hectáreas distribuida=
s en
373 AGEB, es decir un aumento de 91 AGEB respecto a la década anterior, lo que representó=
un
incremento de 2 mil 91 hectáreas, equivalente al 8.84% del territorio urban=
o.
La Tasa de Crecimiento Anual (TCA) en ese perio=
do fue
de 1.85%, la más baja registrada en la ciudad desde 1930.
En el mismo marco, el incremento de la superfi=
cie
urbana durante la etapa comprendida del 2010 al 2020 presentó característic=
as
similares a las observadas en la década anterior. Como se comentó, al inici=
o de
la década la superficie urbana de Culiacán Rosales se componía de 12 mil 469
hectáreas y 373 AGEB, donde para el 2020 alcanz=
ó 13
mil 577 hectáreas y 536 AGEB, lo que significó =
una
incorporación de mil 108 hectáreas y 163 AGEB,
equivalente al 8.88% del territorio urbano. A lo largo de este lapso, el ár=
ea
urbana se expandió a una TCA de 0.85%, reiterad=
amente
la menor registrada a nivel histórico (véase Tabla 1).
Tabla 1
Evolución del área urbana del 2000 al 2020
|
Año |
No. AGEB |
Incremento de AGEB |
Área Urbana (ha) |
Incremento área urbana (ha) |
TCA (%) |
|
2000 |
282 |
169 |
10,378 |
3,060 |
1.85 |
|
2010 |
373 |
91 |
12,469 |
2,091 |
0.85 |
|
2020 |
536 |
163 |
13,577 |
1,108 |
--- |
Fuente: Elaboración propia con base en INEGI
(2000, 2010 y 2020).
Los datos previamente mostrados se exportaron a
SIG QGIS, permitiendo la producción grafica a n=
ivel
de AGEB en virtud de la realización de un análi=
sis
gráfico. Desde esta perspectiva, la Figura 2 muestra el incremento de la
superficie urbanizada en la ciudad para el periodo comprendido del 2000 al
2020. Aquí se muestran tres zonas delimitadas que exhiben el territorio de =
la
extensión urbana desde el año 2000 hasta el 2020 mediante de los AGEB urbanos: la simbología del achurado negro diagon=
al
muestra los AGEB de la superficie urbana del 20=
00; en
verde se representan los AGEB urbanos del 2010,=
y; en
rosa se delimitan los AGEB específicos del área
urbana del 2020. Finalmente, en azul se representan los cuerpos de agua.
Figura 2
Comparativa del 2000 al 2020 del área urbana de
Culiacán, Rosales
Fuente: Elaboración propia con base en INEGI
(2000, 2010 y 2020).
La elaboración del mapa temático permitió, en
primer lugar, reconocer los AGEB que se subdivi=
dieron
en dos o más unidades, así como aquellos que se fusionaron para conformar u=
na
sola entidad. Asimismo, fue posible mostrar que una extensa fracción del cr=
ecimiento
urbano de Culiacán Rosales se desarrolló hacia el sur y el poniente de la
ciudad.
En cuanto a la población, del 2000 al 2010 se
observó un crecimiento a una TCA de 2.25%,
manteniendo la tendencia descendente desde 1970, cuando alcanzó un 6.14%. B=
ajo
este comportamiento, para el 2010 se contabilizaron 675 mil 773 habitantes,=
lo
que significó un incremento del 24.95%. La TCA =
de
este periodo se ubicó como la segunda más baja registrada históricamente,
después de la de la década de 1930; en relación con las dimensiones espacia=
les
y poblacionales, la densidad de población pasó de 52.1 hab/ha en el 2000 a 54.2 hab/=
ha en el 2010. Este aumento, de 2.1 hab/ha, representó el primer incremento en densidad pobla=
cional
observado en un lapso de una década a partir de 1970. En este sentido, el
crecimiento poblacional durante la década del 2010 continuó con la tendencia
decreciente registrada desde hace más de cuatro décadas, alcanzando una
La Tabla 2 muestra la evolución de Culiacán
Rosales desde 1930 en materia de superficie y población urbana. A través de=
su
análisis se evidencia que en algunos periodos el área urbana se expandió de
manera más acelerada que en otros; un fenómeno similar ocurrió con la
población, aunque en este caso la TCA mostró un=
a tendencia
clara a la baja desde 1960. En términos generales, el desarrollo espacial
urbano se identificó por la incorporación de suelo no urbanizado al territo=
rio
urbano, lo que provocó una disminución en las densidades poblacionales. Sin
embargo, en los periodos en que la expansión territorial se redujo, las
densidades tendieron a incrementarse, reflejando un proceso simultáneo de
expansión y consolidación urbana. Este comportamiento sugiere que el increm=
ento
de la mancha urbana no siguió un patrón alternado de expansión y consolidac=
ión,
sino un proceso más complejo en el que ambos fenómenos ocurrieron de manera
paralela en distintas zonas de la ciudad.
Tabla 2
Crecimiento urbano y poblacional de Culiacán
Rosales
|
Año |
Superficie (has) |
TCA (%) Superficie |
Población (hab)<= o:p> |
TCA (%) Población |
Densidad (hab/ha=
) |
|
1930 |
282 |
4.01 |
18,189 |
1.99 |
64.5 |
|
1940 |
418 |
4.02 |
22,154 |
8.26 |
53 |
|
1950 |
620 |
2.56 |
48,980 |
5.67 |
79 |
|
1960 |
798 |
6.75 |
85,024 |
7.04 |
107.3 |
|
1970 |
1,534 |
8.69 |
167,956 |
6.14 |
109.5 |
|
1980 |
3,530 |
7.56 |
304,826 |
3.13 |
86.3 |
|
1990 |
7,318 |
4.58 |
415,046 |
2.68 |
56.7 |
|
2000 |
10,378 |
1.85 |
540,823 |
2.25 |
52.1 |
|
2010 |
12,469 |
0.85 |
675,773 |
1.81 |
54.2 |
|
2020 |
13,577 |
- |
808,416 |
- |
59.5 |
Fuente: Elaboración propia con datos de Mascare=
ño
(1996), Calderón (2005) e INEGI (2000; 2010; 2020).
DESARROLLO
Principales modelos de crecimiento urbano
Los modelos de crecimiento urbano constituyen
marcos fundamentales para comprender la configuración y evolución de las
ciudades contemporáneas. Entre ellos destaca la ciudad dispersa, cuya
característica principal es la expansión territorial incontrolable y, por lo
tanto, la baja densidad habitacional, la fragmentación del espacio urbano y=
la
alta dependencia del transporte motorizado, lo que implica retos en término=
s de
sustentabilidad, infraestructura y cohesión social. En contraste, el modelo=
de
ciudad latinoamericana presenta un patrón condicionado por procesos históri=
cos,
sociales y económicos particulares, donde convergen fenómenos como la rápida
urbanización, la concentración demográfica en áreas metropolitanas, la desi=
gual
distribución de servicios y la convivencia de centralidades dotadas de
periferias de crecimiento acelerado. El estudio de ambos modelos permite
reconocer las tensiones entre expansión física y dinámica poblacional, así =
como
los desafíos que implican para la planeación urbana y la gestión del territ=
orio
sobre contextos de alta complejidad socioespacial.
Ciudad dispersa
La dispersión urbana, conocida además como
En el mismo tenor, Ordaz y Pérez (2020) afirman
que el fenómeno de la dispersión urbana en América Latina se consolidó hacia
finales del siglo XX, impulsada por la adquisición del suelo periférico rur=
al a
bajo costo, aunque sin la correspondiente dotación de equipamiento e infrae=
structura.
Este proceso favoreció la aparición de asentamientos cerrados, promoviendo
formas de auto-segregación urbana, bajo la prom=
esa de
mayor seguridad a sus habitantes.
Grant (2002) destaca que la industrialización =
y la
generalidad del uso del automóvil consolidaron este modelo de crecimiento
urbano en los países occidentales, en una misma línea que nacían problemáti=
cas
de contaminación (atmosférica, auditiva y visual). En respuesta a este prob=
lema
nacen políticas urbanas de zonificación destinadas a delimitar el uso de su=
elo
residencial, comercial e industrial, buscando mejorar las condiciones de vi=
da
de la población urbana (Hirt, 2007). Estas medi=
das
reforzaron un patrón de crecimiento basado en áreas mo=
nofuncionales
de baja densidad, con centros urbanos debilitados y limitada accesibilidad =
a la
red viaria (Ewing et al., 2002). Incluso, la Carta de Atenas divulgada por =
Le
Corbusier en 1943, legitimó esta forma de crecimiento urbano al plantear la
separación funcional de la ciudad moderna.
Por su parte, Neuman (2005) considera que el <=
span
class=3DSpellE>sprawl responde a la convergencia de múltiples factor=
es: la
disponibilidad de suelo barato en la periferia, los avances tecnológicos en
materia de transporte, el acceso al crédito hipotecario, la producción en m=
asa
de vivienda y la persistente aspiración del ‘‘sueño americano’’ de una vivi=
enda
por familia. No obstante, el autor advierte una paradoja: para que una ciud=
ad
logre la anhelada sustentabilidad, ésta debería tener mayor densidad.
Las consecuencias de este modelo son múltiples.
ONU-Hábitat (2014) advierte que la expansión de baja densidad incrementa la
presión sobre los recursos naturales, degrada el suelo agrícola, limita el
acceso a servicios y prolonga los desplazamientos. En el ámbito de la
movilidad, la dispersión urbana genera segregación social y espacial,
suscitando la necesidad de largos desplazamientos y aumentando la dependenc=
ia
del automóvil privado, lo que deriva en congestión vial, contaminación
atmosférica y acústica, inequidad social y pérdida de espacio público
(Avellaneda, 2019; López-García y Gómez-Álvarez, 2022). A ello, se suma la
fragmentación del territorio, que reduce el papel de las calles a simples
canales de tránsito vehicular.
De acuerdo con Ramírez y Sanabria (2017), la
ciudad dispersa muestra atributos muy específicos: inevitabilidad del
crecimiento poblacional, expansión urbana de menor densidad, priorizar la
homogeneización territorial mediante unidades monofunc=
ionales,
inscripción de suelo rural periférico, uso del transporte motorizado privad=
o de
forma masiva, fragmentación socioeconómica, deterioro del espacio público y=
un
incremento en el consumo de suelo (Ramírez y Sanabria, 2017).
Ciudad Latinoamericana
En la actualidad, las áreas urbanas enfrentan
problemáticas cada vez más complejas vinculadas a la fragmentación del
territorio, fenómeno que se consolidó con la modernidad y se intensificó co=
n la
hipermodernidad. Según Bauman (2003), la modern=
idad
introdujo un modelo de ciudad en constante desintegración social y espacial=
, en
el que las relaciones comunitarias se debilitaba
progresivamente. Más adelante, en la hipermoder=
nidad,
como señala Lipovetsky (2004/2008), se consolida un consumo intensivo de los
espacios urbanizados, lo que conduce a una percepción más ligera, inmediata=
y utilitaria
de lo urbano, en detrimento de la cohesión social y del sentido colectivo d=
e la
ciudad.
Por su parte, Henri Lefebvre (1974/2013) sosti=
ene
que las ciudades deben entenderse como nodos y flujos de conexiones, espaci=
os
en los que convergen fuerzas sociales, económicas y culturales que configur=
an
nuevas lógicas de planificación urbana. Estas dinámicas, impulsadas más por
criterios financieros y contables que por objetivos de cohesión territorial,
complejizan el proceso de gestión urbana, representando así un desafío al
momento de pensar en un desarrollo equilibrado y sustentable de las ciudades
contemporáneas.
Frente a esta situación, a comienzos del siglo=
XXI
aparecieron nuevos modelos explicativos que pretendían esclarecer cómo se
configuran las ciudades latinoamericanas. Estos modelos se apoyan en las
aportaciones de la Escuela de Chicago, pionera en el análisis de las
morfologías urbanas y de fenómenos de segregación socioespacial en Estados
Unidos. No obstante, en el contexto de los países latinoamericanos, respond=
en a
un cambio de paradigma derivado de la aplicación de políticas neoliberales =
que,
casi en su totalidad, redujeron la intervención del Estado en la planificac=
ión
y en el ordenamiento del territorio urbano. Como resultado, el sector priva=
do
adquirió un papel protagónico en la estructuración de la ciudad, condiciona=
ndo
directamente su crecimiento, la creación de nuevos espacios residenciales y
comerciales, así como la dotación de equipamientos e infraestructuras (Borsdorf, 2003); en este marco, identifica cuatro eta=
pas en
el desarrollo estructural de la ciudad latinoamericana:
<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●<=
span
style=3D'mso-list:Ignore'>●
Esquematización=
de
la ciudad latinoamericana
Fuente: Recuperado de El proceso de crecimiento
urbano de la periferia norte de Mazatlán: caso sector libramiento, de J. Os=
una,
2019. Reproducido con permiso del autor.
RESULTADOS
Densidades poblacionales en Culiacán rosales d=
el
2000 al 2020
Análisis de la densificación poblacional del a=
ño
2000 al 2010
El análisis empírico desarrollado por Clark
(1951), acerca de densidades poblacionales en distintas áreas urbanas mostró
que, a través del paso del tiempo y el ineludible crecimiento urbano, las
densidades en áreas centrales tienden en reducirse, mientras que en zonas
periféricas tienden a incrementarse. Bajo esta postura, en la figura 3 se
muestra la dinámica de los AGEB en cuanto a
densidades a través de los 2000’s.
Densidad alta[1]En el 2000, un to=
tal
de cinco AGEB se registraron en esta categoría.=
Hacia
el norte se ubicó un AGEB con 94 habitantes en =
0.30
hectáreas; en zona centro se delimitaron dos AGEB que
concentraban 5 mil 396 habitantes en 13 hectáreas; y en surponiente
se identificaron otros dos AGEB con 7 mil 375
habitantes en 35 hectáreas. En conjunto, estos cinco A=
GEB
contabilizaron 12 mil 865 habitantes —2.38% de la población total—,
distribuidos en 48 hectáreas —0.46% de la superficie urbana—. En el 2010, la
cifra disminuyó a cuatro AGEB: dos localizados =
en el
centro, con 4 mil 29 habitantes en 13 hectáreas, y dos en el surponiente, con 4 mil 463 habitantes en 21 hectáreas=
. En
total, los AGEB de alta densidad reunieron 8 mi=
l 492
habitantes —1.25% de la población total— sobre 34 hectáreas —0.27% de la su=
perficie
urbana—.
Densidad media[2]:
Densidad baja[3]:
Figura 3
=
2000 2010
Densidades de
población en Culiacán Rosales, 2000 y 2010
Fuente: Elaboración propia con base en INEGI (=
2000
y 2010).
En conjunto, al sumar los AGEB
con densidades superiores a 100 hab/ha, se observó que para 2010 el 34.45% de la població=
n se concentraba
en apenas el 14.86% del área urbana. Esto significa que, de los 675 mil 773
habitantes registrados en ese año, 232 mil 857 vivían en mil 854 hectáreas,
mientras que los 442 mil 916 restantes eran distribuidos en 10 mil 615
hectáreas.
En términos de localización, se identificaron
cuatro zonas principales de concentración: hacia el suroeste, sureste, noro=
este
y norte de la ciudad. Finalmente, al inicio de la década del 2000 la ciudad
contaba con 11 mil 456 hectáreas y 540 mil 823 habitantes, con una TCA física de 1.85% y poblacional de 2.25%. Este
crecimiento físico representó la TCA más baja d=
esde
1930, mientras que el crecimiento poblacional mantuvo la tendencia de
desaceleración observada desde 1960. A partir de la década siguiente, la
extensión urbana creció hacia las periferias en 2 mil 091 hectáreas, alcanz=
ando
en 2010 un total de 12 mil 469 hectáreas. Como consecuencia, la densidad
poblacional escaló de 52 hab/ha
en 2000 a 54 hab/ha=
en
2010, mostrando una ligera tendencia al alza.
Análisis de la densificación poblacional duran=
te
la década del 2010
La dinámica de densidades poblacionales durant=
e la
década del 2010 se configuró de la siguiente forma:
Densidad alta
Se identificaron quince A=
GEB
con valores mayores a los 200 hab/ha,
que en conjunto concentraron 21,408 habitantes sobre una superficie de 84
hectáreas. Esto significó que apenas el 0.61% del territorio urbano alberga=
ba
al 2.65% de la población total en ese año.
Densidad media
Se registraron 168 AGEB=
span>
con una densidad entre 100 y 200 hab/ha, donde residían 283 mil 232 habitantes distribuido=
s en 2
mil 155 hectáreas. En términos relativos, el 15.87% de la superficie urbana
acogía al 35.03% de la población de la ciudad.
Densidad baja
La mayor parte del territorio urbano se ubicó =
en
este rango. En total, 321 AGEB presentaron dens=
idades
menores a 100 hab/ha,
concentrando 503 mil 776 habitantes en área de 10 mil 965 hectáreas. Esto
implicó que el 62% de la población se distribuyera en aproximadamente el 81%
del suelo urbano. La localización de estos AGEB=
de
baja densidad predominó en el casco central, noreste y norte de la ciudad
(véase Figura 4).
Figura 4
Densidades de población en Culiacán
Rosales, 2010 y 2020 =
2010 2020
Fuente: Elaboración propia con base en INEGI (=
2010
y 2020).
Dinámica poblacional en Culiacán Rosales del 2=
000
al 2020
El despoblamiento urbano logra manifestarse de=
dos
formas: involuntaria y voluntariamente. Según la International Organization for Migration (IOM), cuando e=
ste
fenómeno se da de manera involuntaria, implica el uso de la fuerza, la
compulsión o la represión; sin embargo, se puede fomentar en alguno de los
casos por distintos factores —tal como la relocalización poblacional de
asentamientos en suelos no apropiados para el desarrollo urbano o la ejecuc=
ión
de desarrollos carentes de una planeación urbana estratégica—. Por otra par=
te,
el despoblamiento voluntario ocurre como un proceso orgánico alineado con un
proceso histórico de confirmación territorial desde los asentamientos y el
envejecimiento de quienes los habitan. Este proceso se presenta en el momen=
to
en que la población consigue cierta edad y empieza a abandonar zonas
consolidadas para trasladarse hacia sectores periféricos, donde los precios=
de
vivienda son más accesibles por situarse en zonas alejadas del área central=
de
la ciudad (IOM, 2019). En este sentido, a
continuación, se ilustra lo antes mencionado al mostrar la comparación de l=
as
extensiones urbanas del 2000 y 2020 en términos poblacionales de 0 a 14 año=
s y
de 65 años y más.
La Figura 5 expone la distribución de la pobla=
ción
infante —0 a 14 años—. En el año 2000 se reconocieron 76 AGEB
con entre 0 y 250 infantes, agrupando un total de 4,840; 41 AGEB
con entre 250 y 500, con 15,928; 56 AGEB con en=
tre
500 y 750, con 34,726; 50 AGEB con entre 750 y =
1,000,
con 42,676; y finalmente, 59 AGEB con más de 1,=
000
infantes, que en conjunto sumaron 74,436.
Figura 5
Población infante en Culiacán Rosales para los
años 2000 y 2020
=
2000 2020
Fuente: Elaboración propia con base en INEGI (=
2000
y 2020).
En contraste, para el año 2020 se contabilizar=
on
220 AGEB con entre 0 y 250 infantes, agrupando
17,358; 115 AGEB con entre 250 y 500, con 42,89=
7; 107
AGEB con entre 500 y 750, con 65,654; 32 AGEB con entre 750 y 1,000, con 27,731; y 32 AGEB con más de 1,000, que totalizaron 42,300.
En síntesis, de los 540,823 habitantes registr=
ados
al principio del siglo XXI, 172,606 eran infantes—alrededor del 32% de la
población total—. Para el 2020, del total de 808,416 habitantes, 195,940 se
encontraban en dicho rango de edad, equivalente a aproximadamente el 25%.
La Figura 6 presenta la comparación poblaciona=
l de
adultos mayores —65 años o más—. En el 2000 se identificaron 218 AGEB con entre 0 y 125 pobladores dentro de esta cate=
goría,
concentrando 6,981; 41 AGEB con entre 125 y 250=
, con
6,960; 18 AGEB con entre 250 y 375, con 5,220; =
2 AGEB con entre 375 y 500, con 837; y 3 AGEB
con más de 500, con un total de 1,706.
Figura 6
Población adulto-mayor en Culiacán Rosales para
los años 2000 y 2020 =
=
=
=
2000 =
2020
Fuente: Elaboración propia con base en INEGI (=
2000
y 2020).
En el año 2020, la distribución cambió de mane=
ra
significativa: se identificaron 351 AGEB con en=
tre 0
y 125 adultos mayores, concentrando 11 mil 12; 69 AGEB=
con entre 125 y 250, con 12 mil 116; 40 AGEB con
entre 250 y 375, con 12 mil 99; 27 AGEB con ent=
re 375
y 500, con 11 mil 295; y 17 AGEB con más de 500=
, que
reunieron 11 mil 335 adultos mayores.
En términos generales, de los 540 mil 823
habitantes del 2000, 21 mil 704 eran adultos de 65 años o más —4.01% de la
población total—. Para el 2020, esta cifra ascendió a 57 mil 857, lo que
representó el 7.15% de los 808 mil 416 habitantes.
En conclusión, los datos evidencian un cambio
estructural en la dinámica demográfica de Culiacán Rosales entre 2000 y 202=
0.
Mientras la proporción de población infantil disminuyó en casi ocho puntos
porcentuales, la de adultos mayores se incrementó en más de tres puntos, lo=
que
refleja un proceso de envejecimiento poblacional propio de ciudades en
consolidación. Este fenómeno tiene implicaciones directas en la configuraci=
ón
urbana: por un lado, el despoblamiento de áreas centrales consolidadas y la
concentración de familias jóvenes en la periferia generan una expansión
territorial difusa; por otro, el aumento de la población mayor plantea la
necesidad de repensar los servicios urbanos, la accesibilidad y la
infraestructura social en los barrios más antiguos. En conjunto, estos proc=
esos
revelan que la ciudad no solo crece en extensión y población, sino que tamb=
ién
se reconfigura internamente en función de la edad y distribución de sus
habitantes, modificando sus patrones de ocupación y demanda de servicios.
Pérdida y ganancia de población en la ciudad
Del total de AGEB
urbanos de Culiacán Rosales, en el periodo comprendido entre 2000 y 2020, se
muestra una reconfiguración significativa en la distribución de la població=
n.
En este lapso, 243 AGEB registraron procesos de
densificación, incorporando un total de 223 mil 424 habitantes adicionales;=
en
contraparte, 122 AGEB experimentaron un proceso=
de
despoblamiento, con una disminución de 84 mil 922 habitantes. Esta dinámica,
reflejada en la Figura 7, pone de manifiesto un patrón espacial contrastant=
e:
mientras las zonas interiores de la ciudad muestran una pérdida progresiva =
de
población, las áreas periféricas presentan un crecimiento sostenido, result=
ado
de la expansión urbana y del desplazamiento residencial hacia sectores con
mayor disponibilidad de suelo a menor costo.
Figura 7
Ganancia y pérd=
ida
de población en AGEBS urbanos de Culiacán Rosal=
es
2000-2020
Fuente: Elaboración propia con base en INEGI
(2000, 2010 y 2020).
DISCUSIÓN
Al analizar esta tendencia a la luz de la sect=
orización
urbana planteada en el PRODEU (IMPLAN, 2018), f=
ue
posible identificar con mayor precisión los sectores urbanos que presentaron
procesos de densificación o despoblamiento —véase Figura 8 y Tabla 3—. De l=
os
24 sectores reconocidos en el ámbito urbano, 16 registraron un incremento
poblacional acumulado de 173,085 habitantes. Destaca el sector San Isidro, =
que
concentró 44,759 habitantes adicionales, equivalente al 26% del total, segu=
ido
por el sector Bachigualato con 22,338 habitantes
—13%— y el sector La Conquista, con 21,464 habitantes —12%—. Se puede aseve=
rar
que estos tres sectores en conjunto, podrían cubrir más de la mitad del
incremento poblacional de la ciudad durante las últimas dos décadas.
Figura 8
Sectorización
urbana por AGEB para Culiacán Rosales al año 20=
20
Fuente: Elaboración propia con base en IMPLAN
(2018) e INEGI (2020).
En contraste, ocho sectores urbanos experiment=
aron
un proceso de pérdida demográfica, alcanzando en conjunto una reducción de =
34
mil 583 habitantes. El caso más representativo corresponde al sector Guadal=
upe,
que perdió 11 mil 347 habitantes, lo que equivale al 32.81% del total de la
población despoblada. Le sigue el sector Las Quintas, con una disminución d=
e 7
mil 832 habitantes —22.64%—, y el sector Díaz Ordaz, con 6 mil 448 habitant=
es
menos —18.65%—. Este patrón confirma una tendencia de despoblamiento en áre=
as
centrales consolidadas, posiblemente vinculada al encarecimiento del suelo,=
la
transformación de viviendas en usos no habitacionales, el envejecimiento de=
su
población residente y la independización de las nuevas familias.
Tabla 3
Ganancia y pérdida de población por sectores
urbanos en Culiacán Rosales del 2000 al 2020
|
Sector=
|
Densificación |
Despoblamiento |
|
Abastos |
- |
-790 |
|
Aguaruto |
- |
-1,698 |
|
Bachigualato |
+22,338 |
- |
|
Barrancos |
+8,477 |
- |
|
Centro |
- |
-4,850 |
|
Colinas de San Miguel |
+1,365 |
- |
|
Costerita |
+17,406 |
- |
|
Diaz Ordaz |
- |
-6,448 |
|
El Barrio |
+4,131 |
- |
|
Guadalupe |
- |
-11,347 |
|
Humaya |
+14,801 |
- |
|
Isla Musala |
+1,416 |
- |
|
Juntas de Humaya |
- |
-98 |
|
La Conquista |
+21,464 |
- |
|
Las Quintas |
- |
-7,832 |
|
Loma de Rodriguera |
+9,706 |
- |
|
Los Ángeles |
+7,596 |
- |
|
Mirador Tamazula |
+10,373 |
- |
|
Patio de Maniobras |
+240 |
- |
|
Río Culiacán |
+2,554 |
- |
|
San Isidro |
+44,759 |
- |
|
Tres Ríos |
+282 |
- |
|
Universitarios |
- |
-1,520 |
|
Villas del Río |
+6,177 |
- |
|
Total |
+173,085 |
-34,583 |
Fuente: Elaboración propia con base en IMPLAN
(2018) e INEGI (2000, 2010 y 2020).
En términos de densidad urbana, los datos mues=
tran
que para el año 2020 el 62% de la población se encontraba distribuida en el=
81%
del suelo urbanizado, con densidades por debajo de los 100 habitantes por
hectárea. Esto supone que, de los 808,416 habitantes censados, 503,776 resi=
dían
en 10,965 hectáreas urbanas de baja densidad. En contraste, el 38% de la
población restante —es decir 304,640 habitantes— se concentraba en solo 2,2=
39
hectáreas, con densidades por encima de los 100 habitantes por hectárea, lo=
que
revela una marcada desigualdad en la ocupación del espacio urbano.
Finalmente, la distribución espacial de estas
densidades muestra que las zonas con mayor concentración de AGEB,
por encima de los 100 hab/=
ha,
se localizaron principalmente en el suroeste y noroeste de la ciudad,
conformando las dos áreas más densificadas. De manera complementaria, se
identificaron tres zonas adicionales —en el poniente, suroriente y nororien=
te—
aunque con una concentración de AGEB menos
significativa. Estos resultados evidencian un modelo de expansión urbana
dispersa, pero con núcleos de alta densidad en sectores periféricos
específicos, lo cual refuerza la tendencia hacia una ciudad más extendida y
heterogénea en su estructura poblacional (véase Figura 9).
Figura 9
AGEB urbanos con concentración superior e inferior a 100 hab/ha en Culiacán Rosale=
s, 2020
Fuente: Elaboración propia con base en INEGI (=
2000
y 2020).
En síntesis, la dinámica de densificación y
despoblamiento observada entre 2000 y 2020 en Culiacán no solo refleja un
reacomodo espacial de la población, sino también una transformación estruct=
ural
del modelo de crecimiento urbano. La concentración de habitantes en sectores
periféricos de alta densidad y la pérdida demográfica en áreas centrales
evidencian un proceso de expansión que tiende hacia la fragmentación
socioespacial. Este patrón plantea importantes desafíos para la planeación
urbana, pues conlleva una mayor presión sobre la infraestructura y los
servicios en las periferias, al tiempo que deja infrautilizados equipamient=
os y
redes consolidadas en el interior de la ciudad. En este sentido, comprender
estas tendencias resulta fundamental para orientar políticas públicas que
fomenten una ocupación más equilibrada del territorio, reduzcan las
desigualdades en el acceso a servicios urbanos y promuevan una ciudad más
compacta y sustentable. Asimismo, estos procesos sugieren que la ciudad
comienza a perfilarse hacia una transición de su modelo monocéntrico
tradicional hacia una configuración policéntrica, donde distintos subcentros
urbanos asuman un papel más relevante en la organización del espacio y en la
distribución de la población (Alegría, 2009; Duhau y G=
iglia,
2009; Nava, 2010; Beuf, 2012; Valdes
y Jiménez, 2021).
CONCLUSIÓN
Como se pudo apreciar, el fenómeno de
densificación y desarrollo urbano de Culiacán Rosales da respuesta en gran
medida a un modelo estructural característico de las ciudades latinoamerica=
nas,
marcadas por una constante fragmentación urbana. El centro histórico persis=
te
como herencia colonial, mientras que en la periferia proliferan barrios
cerrados y conjuntos habitacionales de gran escala, en torno a los cuales se
han consolidado centros comerciales como nuevas centralidades de consumo. En
este marco, las densidades más elevadas se registran precisamente en sector=
es
periféricos asociados a niveles socioeconómicos medio-bajos, en tanto que en
áreas de baja densidad predominan sectores con niveles socioeconómicos
medio-altos. Asimismo, se destaca la localización en la periferia de zonas
industriales modernas y del aeropuerto internacional, lo que refuerza esta
configuración dispersa y fragmentada.
Durante la década de 2000, el crecimiento del =
área
urbana presentó un proceso de densificación, entendido como aquel en que la
dinámica territorial se ve rebasada por la dinámica poblacional: mientras la
superficie urbana aumento a una TCA por debajo =
del
2%, la población lo hizo a una TCA por encima d=
e esta
métrica. En la década de 2010 se mantuvo la misma tendencia, aunque con una
desaceleración en los ritmos de crecimiento: la superficie urbana registró =
una TCA de 0.85%, mientras que la población alcanzó el 1.=
81%
(véase Tabla 4).
Tabla 4
Incremento de superficie urbana y de población=
en
Culiacán Rosales del 2000 al 2020
|
Año |
Superficie (hectáreas) |
TCA (%) Superficie |
Población (habitantes) |
TCA (%) Población |
Densidad (hab/ha=
) |
|
2000 |
10,378 |
1.85 |
540,823 |
2.25 |
52.1 |
|
2010 |
12,469 |
0.85 |
675,773 |
1.81 |
54.2 |
|
2020 |
13,577 |
- |
808,416 |
- |
59.5 |
Fuente: Elaboración propia con base en INEGI
(2000, 2010, 2020).
No obstante, a una escala intraurbana se mostr=
ó un
marcado despoblamiento en las áreas centrales e intermedias, en contraste c=
on
el crecimiento de la periferia. Este fenómeno, analizado en conjunto con la
distribución etaria en los AGEB, permite dar
respuesta la teoría de Burgess acerca de la permanencia de generaciones may=
ores
en las zonas antiguas de la ciudad y la redistribución familiar joven a zon=
as
periféricas. La lectura de la ciudad a partir de rangos de edad resulta cla=
ve,
dado que las necesidades de equipamiento e infraestructura difieren
considerablemente entre la población mayor de 65 años y la población menor =
de
14 años, lo que plantea retos para la planeación urbana en materia de
servicios, movilidad e infraestructura.
En términos de dinámica de densificación y
despoblamiento por sectores urbanos, la integración de información provenie=
nte
de INEGI e IMPLAN reveló algunas limitaciones metodológicas, derivadas de la
diferencia en las delimitaciones espaciales entre AGEB=
y sectores urbanos, lo que generó ligeros sesgos en los resultados. Sin
embargo, los patrones observados permiten sostener que la ciudad de Culiacán
Rosales experimenta una transformación en su estructura interna: mientras
algunas zonas centrales tienden al despoblamiento, sectores urbanos perifér=
icos
como San Isidro, Bachigualato y La Conquista co=
ncentran
procesos intensos de densificación. Esto sugiere que la ciudad comienza a
perfilarse hacia un modelo de organización policéntrica, donde emergen nuev=
as
centralidades periféricas capaces de redistribuir población, actividades
económicas y equipamientos, reduciendo gradualmente la dependencia del cent=
ro
histórico como nodo único de articulación.
En suma, la ciudad muestra una doble dinámica:=
por
un lado, mantiene rasgos tradicionales del modelo mono=
céntrico
latinoamericano, con un centro histórico persistente; y, por otro, avanza h=
acia
una configuración policéntrica en la que distintos subcentros se consolidan
como polos estratégicos de crecimiento y de estructuración urbana. Esta
transición abre la posibilidad de planear la ciudad desde una perspectiva m=
ás
equilibrada, resiliente y funcional, capaz de responder a los retos
demográficos y territoriales de las próximas décadas.
De cara al futuro, resulta necesario orientar =
la
planificación urbana bajo tres ejes estratégicos:
Compactación y regeneración urbana:=
fortaleciendo =
las
áreas centrales con políticas de repoblamiento, redensificación y mejoramie=
nto
del espacio público.
Consolidación de subcentros intraurbanos: dotándolos de
equipamientos, servicios y movilidad eficiente que reduzcan la dependencia =
de
la centralidad histórica.
Movilidad y sostenibilidad, priorizando el
transporte público: la movilidad activa y la integración territorial para evitar la
dispersión y favorecer un modelo de ciudad de 15 minutos.
Bajo este horizonte, las ciudades pueden trans=
itar
hacia un modelo policéntrico mejor articulado, con mayor cohesión social y
territorial, capaz de equilibrar crecimiento con calidad de vida y
sustentabilidad urbana.
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de LATAM Revista Latinoameric=
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[1] Según el PRODEU (IMPLAN, 2018), todo aquel valor que supere el umbral de los 200 hab/ha será considerado como alta densidad.
[2] Según el PRODEU (IMPLAN, 2018), todo a=
quel
valor que oscile entre 100 y 200 hab/ha será considerado como media densida=
d.
[3] Según el PRODEU (IMPLAN,
2018), todo aquel valor que oscile entre 0 y 100 hab/ha será considerado co=
mo
baja densidad.